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Una reseña histórica de la poesía española desde la posguerra hasta los años 70, dividida en tres tendencias: testimonial y social, y del conocimiento. Se analizan las obras representativas de autores como aleixandre, dámaso alonso, blas de otero, celaya, ángel gonzález, jaime gil de biedma, josé ángel valente, claudio rodríguez y josé agustín goytisolo, entre otros. Se explica cómo la poesía evolucionó desde la testimonial y social, caracterizada por la angustia y la solidaridad, hasta la poesía del conocimiento, que se preocupa por la experiencia personal y la exploración de la realidad.
Tipo: Apuntes
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La poesía de la primera posguerra está fuertemente condicionada por la situación histórica española. Ante el horror de la guerra recién concluida, los poeta buscan respuestas y, frecuentemente, realiza una poesía testimonial y espiritualista que dirige a Dios sus quejas, sus preguntas y, en ocasiones, su rebelión contra él. Con posterioridad, se vuelven los ojos hacia los demás y los poetas desearán convertirse en voz de la mayoría: surge la poesía social. Con todo, no falta en este momento la poesía pura, como podemos observar en los poetas cordobeses del grupo Cántico, o el vanguardismo, con el Postismo de Edmundo de Ory. Así, la línea más habitual en estos primeros años tras las guerra es la testimonial-social. La primera poesía de posguerra, tiene dos vertientes: la poesía arraigada, vinculada al bando vencedor, y la poesía desarraigada, de los poetas que vivieron angustiosamente la situación. La distinción entre estas dos corrientes la estableció Dámaso Alonso, iniciador de la segunda de ellas. La poesía arraigada presenta características como el tratamiento de temas tradicionales ( la contemplación del paisaje castellano, el amor, la familia, la religión…) y la búsqueda de la belleza y la perfección formal en patrones clásicos, especialmente sonetos, por ello recibieron el nombre de poetas garcilasistas. Serán representantes de este tipo de poesía, Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, etc. En cuanto a la poesía desarraigada , 1944 es un año fundamental por dos hitos importantes: Aleixandre y Dámaso Alonso publican Sombra del paraíso e Hijos de la ira. Estas publicaciones rompen la armonía un tanto artificial de los poetas garcilasistas al introducir una violenta sacudida de los temas (angustia, desolación, rebeldía frente a Dios), en el lenguaje e incluso en la métrica, con la ruptura de los metros tradicionales y la introducción del versículo. Ambos poemarios abren el camino a la otra vertiente lírica de los años cuarenta: la poesía desarraigada , la poesía de la
angustia, de la duda y la desesperación, entroncada con la filosofía existencialista. Buena parte de esta poesía encontrará su vehículo de expresión en la revista “Espadaña”. Poco a poco, se irá modificando esta tendencia testimonial inicial, de manera que a finales de los 40 surge en España una poesía denominada social en la que asistimos a una evolución del yo al nosotros. En 1955 se publican las obras de Blas de Otero y de Celaya ( Pido la paz y la palabra, Cantos iberos ), en las que ambos superan la anterior angustia existencial y se abren al sufrimiento de los demás. La solidaridad será ahora una palabra clave. Aparece así un nuevo concepto de la función de la poesía: “La poesía –dice Celaya- es un instrumento para transformar el mundo”. Y un poema del mismo autor lleva este significativo título: “La poesía es un arma cargada de futuro”. Las intenciones de estos poetas hacen que se dirijan “a la inmensa mayoría” y con un lenguaje claro, directo, por encima de la forma poética (aunque también es cierto que aciertan a descubrir con esta “poesía prosaica” los valores poéticos de la lengua cotidiana). Destaca también José Hierro con su obra Quinta del 42. LA POESÍA DEL CONOCIMIENTO: GENERACIÓN DEL MEDIO SIGLO. A mediados de los 50, en pleno auge de la poesía social, irrumpe en el panorama literario un nuevo grupo de poetas que se aparta de esta tendencia. Nos referimos a poetas como Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez o José Agustín Goytisolo. La poesía de estos autores vuelve a preocuparse por el hombre, se trata de una poesía inconformista y escéptica (duda de la capacidad del hombre para cambiar el mundo). Se retorna al intimismo, a lo subjetivo. Entienden la poesía no sólo como comunicación, como ocurre en la poesía social, sino, también, como una forma de experiencia personal y de exploración de la realidad. Les caracteriza una clara preocupación estética: lenguaje más cuidado, aunque sobrio, estilo antirretórico y depurado.