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Asignatura: psicoterapia, Profesor: Lola Lanzarote, Carrera: Psicología, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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Si el constructivismo es una epistemología (rama de la filosofía) puede resultar sorprendente su influencia en un campo tan aplicado como el de la intervención psicológica. El planteamiento tradicional, modernista, defiende que los sentidos, auxiliados por los instrumentos de medida, nos proporcionan conocimiento objetivo o verdadero. Es una epistemológica que llamamos objetivismo.
Plantea que no podemos captar la realidad tal como es sino que participamos activamente en la construcción que hacemos de ella. La realidad es enormemente compleja y lo que captamos se limita a la experiencia que tenemos de ella y la forma en que construimos esta experiencia. Nuestros límites vienen dados, en primer lugar, por la estructura de nuestro sistema nervioso. Por otro lado, experimentamos la realidad a través de nuestros esquemas macro y microculturales. Finalmente, están los patrones familiares y nuestra particular, y personal, modalidad de construcción de los acontecimientos.
Filosóficamente, el constructivismo tiene claros antecedentes principalmente en el pensamiento de Kant, pero también en Vico y algunos otros. El impacto del constructivismo en la psicología y psicoterapia no ha sido homogéneo ni unívoco, sino que ha generado visiones del funcionamientos humano, del sufrimiento, y de la forma de intervenir en él bastante diferenciadas.
2. LAS TERAPIAS CONSTRUCTIVISTAS EN EL CONTEXTO DE LAS TERAPIAS COGNITIVAS
2.1. Una perspectiva constructivista de la cognición
Quizás una de las influencias más fundamentales de la epistemología se halla en su concepción de la cognición. La epistemología constructivista nos sugiere que la actividad básica de los seres vivos es conocer, construir la realidad en la que viven y la que se tienen que adaptar para sobrevivir y evolucionar.
El constructivismo nos sugiere que conocer no es una parte de nuestra actividad como seres vivos, sino que “conocer es vivir”, es decir, todos los fenómenos que ocurren en el vivir (pensamientos, emociones, comportamientos, imágenes, sueños, etc.) forman parte de nuestra vida, y por tanto, forman parte del proceso de dar significado a la experiencia que vivimos.
Así, un pensamiento no causa una emoción (ni a la inversa), sino que vivir una emoción es una forma de dar significado a una experiencia, y la construcción de ese significado se ha manifestado con un pensamiento. Al conocer ocurren los fenómenos psicológicos (pensamientos, emociones, etc.) propios del vivir como seres humanos.
A nivel del trabajo terapéutico, esta visión constructivista tiene como consecuencia una reconsideración de las emociones, conductas y de la “cognición” tradicional (los pensamientos) dejando de verlas como entidades en sí mismas sino como parte del proceso de conocer, de dar significado a la experiencia. A su vez, el ser humano es visto como un ser proactivo, que construye activamente el significado, en lugar de ser un reactivo, que responde a los estímulos del medio. Pero, al no poder dar un significado definitivamente válido a su experiencia, va configurando en su forma particular de construir un patrón progresivamente coherente.
Los enfoques constructivistas coinciden en considerar los síntomas (y también la resistencia al cambio), al igual que cualquier otra conducta, emoción o pensamiento, como parte del proceso de dar significado a la experiencia, en el que el sentido de identidad se pone en juego.
2.2. Rasgos característicos de las terapias cognitivas de inspiración constructivista
Desde una perspectiva constructivista, las emociones y los síntomas tienen que ver con un significado que a lo mejor el paciente no sabe expresar, pero no por eso dejan de tener un sentido. Las terapias cognitivas tradicionales, en cambio, tratan de demostrar al paciente que estos síntomas son fruto de un sesgo o error cognitivo, distorsión o creencia irracional, que hay que identificar y cambiar por otra cognición más racional.
Lo que asumen los enfoques constructivistas: el papel del terapeuta es el de un facilitador del desarrollo del sistema cognitivo del cliente, partiendo de sus propios puntos de vista y generando alternativas de construcción concordantes. La relación terapéutica no se produce ya entre un guía que orienta, instruye o entrena al cliente formas de pensar más correctas, y un paciente, sino entre dos expertos. El terapeuta es un experto en el propio proceso terapéutico, y por otro lado, los pacientes son expertos en su propio mundo.
El cambio, desde la perspectiva constructivista, requiere de una delicado equilibrio entre alcanzar lo que se quiere cambiar y mantener lo necesario para preservar, al menos, una parte esencial del sentido de identidad. Para ello es esencial no sólo saber lo que se quiere cambiar sino también saber lo que se debe preservar. De no ser así, la persona puede “resistirse” al tratamiento como una forma de proteger su identidad.
Todo conocimiento es construido. Creado por George A.Kelly.
Cuestiona las mismas bases de la tradición objetivista. Captamos la realidad porque participamos activamente en la construcción que hacemos de ella. El conocimiento que tenemos de la realidad tiene mucho que ver con quien somos como personas, con la familia y grupo cultural al que pertenecemos con la época con la que vivimos y nuestra especie.
La actividad básica de los seres vivos es conocer, construir la realidad en la que viven y la que se tienen que adaptar para sobrevivir y evolucionar. Un pensamiento no causa la emoción sino que vivir una emoción es una forma de dar significado a una experiencia y la construcción de ese significado se ha manifestado con un pensamiento.
Al conocer ocurren los fenómenos psicológicos. Se reconsidera las emociones, conductas y la cognición tradicional dejando de verlas como entidades en sí mismas sino como parte del proceso de conocer, dar significado a la experiencia.
Las terapias constructivistas evolutivas
acontecimientos futuros, con lo que poder predecir la experiencia se convierte en el núcleo motivacional de la TCP.
La teoría personal acerca de uno mismo, los demás y el mundo que constituye el sistema de constructos se refina progresivamente, en la dirección de la extensión y definición, haciéndose cada vez más predictiva e internamente consistente.
3.3. Procesos terapéuticos, estrategias y técnicas
Se considera que la persona acude a consulta porque su construcción del mundo no se confirma (invalidaciones repetidas), por lo que la terapia no se orienta únicamente al cambio conductual, sino a la revisión del sistema de construcción de forma que las conductas implicadas en los nuevos “experimentos” sean más satisfactorias (validantes) para el sujeto y su entorno).
Kelly concibe la psicoterapia como un contexto en el que se examinan las hipótesis y donde se exploran posibilidades alternativas. El terapeuta y el cliente forman un equipo de investigación que diseñan conjuntamente algunos “experimentos” para poner a prueba los constructos y promover el cambio. A su vez el terapeuta, a medida que el cliente se implica, proporciona validación en un contexto a menudo caracterizado por la invalidación masiva.
Kelly (1955) propuso que el psicoterapeuta adoptara una actitud crédula: “si no sabes lo que le sucede a una persona pregúntaselo, puede que te lo diga”.
Una de estas técnicas de evaluación es la autocaracterización, en la que se le pide al sujeto que escriba una descripción de sí mismo en tercera persona (ver tabla 2). Ello nos ayudará a encontrar una vía de cambio que para él sea significativa, y por tanto, que la pueda transitar.
Otras de las técnicas de la TCP es el escalamiento ascendente, un tipo de entrevista estructurada que pretende explorar los constructos supraordenados al constructo de partida. Los pasos son los siguientes (ver ejemplos en figura 2):
Por último, en esta selección de técnicas la que más se asocia a Kelly y la TCP es la técnica de la rejilla, llamada así por su formato de tabla de doble entrada. 10 y 20 personas significativas del mundo interpersonal del paciente, así como el “yo actual” y el “yo ideal”. escala Likert de 7 puntos. El resultado de la prueba es una matriz numérica susceptible de ser analizada tanto a nivel cualitativo como cuantitativo.
Entre otras cosas, proporciona un mapa de sus constructos y elementos (en varias dimensiones), indicadores de su complejidad cognitiva, autoestima, aislamiento autopercibido, adecuación percibida de los otros, e identifica sus conflictos cognitivos si los hubiere.
4. LAS TERAPIAS CONSTRUCTIVISTAS EN LA ACTUALIDAD
La terapia de constructos coexiste en la actualidad con otros desarrollos más recientes de entre los que destacan los enfoques evolutivos y la terapia cognitiva narrativa, en la que se encuentran dos modalidades, la estructural y la posracionalista (derivada de la anterior), que tienen un énfasis en el desarrollo evolutivo del paciente (sobre todo en el apego). Por su parte, la terapia cognitiva narrativa, se encuentra emparentada con otros enfoques narrativos que están surgiendo recientemente en el campo de las psicoterapias.
4.2. La terapia cognitiva posracionalista
por un lado está la experiencia inmediata (“yo”) que vivimos momento a momento, y por otro lado la imagen consciente que la persona tiene de sí misma. La psicopatología surge de las discrepancias entre uno y otro nivel.
Este énfasis en el apego le conduce a la postulación de cuatro organizaciones básicas del significado personal:
4.3.2. Fases del proceso terapéutico
Gonçalves propone una secuencia de cinco fases, cada una de las cuales consiste en un trabajo terapéutico en dos direcciones: sincrónica y diacrónica.
En el nivel sincrónico, se propone el desarrollo de actitudes narrativas enriquecedoras del proceso narrativo en el contexto de cada una de las experiencias singulares y diarias.
A nivel diacrónico, el terapeuta y el cliente aplican estas actitudes a los temas centrales de sus historias de vida. Este trabajo se centra en la construcción de un nuevo proceso de autoría.
A continuación se detallan las 5 fases anteriormente mencionadas:
Los ejercicios de trabajo consisten en tareas de intensificación, focalización y simbolización emocional, que ayuden al paciente a identificar una diversidad de emociones que antes no reconocía, a producir y expresar otras emociones y finalmente, a ser capaz de simbolizarlas en su discurso narrativo. Esta fase termina con la generalización diacrónica.
capaz de hacerlo en una dimensión sincrónica, se intenta que el cliente extienda diacrónicamente esta capacidad de metaforización.
El objetivo final de todo el proceso terapéutico es que a través de la potenciación de la creatividad del cliente, éste pueda llegar a generar nuevas narrativas.
Son el producto de la aplicación de la metáfora de la narrativa a la comprensión del desarrollo de la identidad y la terapia psicológica.
Centrado en contar historias secuenciales contextualizadas. Lo fundamental es la intencionalidad del narrador y la incapacidad de cualquier historia de abarcar todos los hechos posibles. El narrador tiene intencionalidad, refleja una visión y es cambiable.
las historias, capacidad de generar problemas o removerlos en función de si el poder de narrar está en manos del hablante o en manos de una tercera instancia. La segunda es constructivista y asume que hay un sujeto que es narrador y va adaptándose en función como las narrativas se adaptan a diferentes circunstancias sociales y personales.
Estrategias:
La identidad personal es un conjunto de voces y posiciones. Asume que la identidad personal es un conjunto de voces o perspectivas introyectadas a partir de diferentes tipos de relaciones sociales. Cada voz adopta una posición o significado en la trayectoria vital del sujeto. La terapia consiste en aumentar la coherencia y la flexibilidad del conjunto de posiciones del yo.
Es una historia secuencial y ordenada temporalmente:
Y se puntúa con una escala de Likert. El método se denomina autoconfrontacion, usando preguntas en el test, y a partir de ellas genera narrativas. La segunda fase es la reorganización del sistema de valoraciones, se trata de cambiar la estructura del sistema general y de mejorar su coherencia. La tercera fase, comienza cuando las nuevas voces ya se han consolidado, viendo si harían la misma valoración o la cambiarían.
muy variados y concluyentes que confirman el efecto terapéutico del trabajo narrativo, incluso con respecto a variables biológicas.
De entre los enfoques psicoterapéuticos cognitivos de orientación constructivistas, solo la terapia de constructos ha llevado a cabo estudios sobre su eficacia en formato individual y grupal, aunque la mayoría de estos estudios requieren replicación y mayor control de variables.
Por otro lado, con la técnica de la rejilla se ha encontrado evidencia del cambio del sistema de constructos, tanto en su estructura como en su contenido, y en la construcción del sí mismo, en correspondencia con cambios clínicos.
Actualmente se ha propulsado desde nuestro país el Proyecto Multicéntrico Dilema (2001), la TCP ha denominado dilemas implicativos, en diferentes problemas mentales y de salud física, a la vez que desarrollar un método terapéutico para tratarlos.