
















Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Textos Kant selectividad hechos
Tipo: Apuntes
1 / 24
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!

















Si la elaboración de los conocimientos que pertenecen a la obra de la razón, lleva o no la marcha segura de una ciencia, es cosa que puede pronto juzgarse por el éxito. Cuando tras de numerosos preparativos y arreglos, la razón tropieza, en el momento mismo de llegar a su fin; o cuando para alcanzar éste, tiene que volver atrás una y otra vez y emprender un nuevo camino; así mismo, cuando no es posible poner de acuerdo a los diferentes colaboradores sobre la manera cómo se ha de perseguir el propósito común; entonces puede tenerse siempre la convicción de que un estudio semejante está muy lejos de haber emprendido la marcha segura de una ciencia y de que, por el contrario, es más bien un mero tanteo. Y es ya un mérito de la razón el descubrir, en lo posible, ese camino, aunque haya que renunciar, por vano, a mucho de lo que estaba contenido en el fin que se había tomado antes sin reflexión. Que la lógica ha llevado ya esa marcha segura desde los tiempos más remotos, puede colegirse, por el hecho de que, desde Aristóteles, no ha tenido que dar un paso atrás, a no ser que se cuenten como correcciones la supresión de algunas sutilezas inútiles o la determinación más clara de lo expuesto, cosa empero que pertenece más a la elegancia que a la certeza de la ciencia. Notable es también en ella el que tampoco hasta ahora hoy ha podido dar un paso adelante. Así pues, según toda apariencia, hallase conclusa y perfecta. Pues si algunos modernos han pensado ampliarla introduciendo capítulos, ya psicológicos sobre las distintas facultades de conocimiento (la imaginación, el ingenio), ya metafísicos sobre el origen del conocimiento o la especie diversa de certeza según la diversidad de los objetos (el idealismo, escepticismo, etc. …), ya antropológicos sobre los prejuicios (sus causas y sus remedios), ello proviene de que desconocen la naturaleza peculiar de esa ciencia. No es aumentar sino desconcertar las ciencias, el confundir los límites de unas y otras. El límite de la lógica empero queda determinado con entera exactitud, cuando se dice que es una ciencia que no expone al detalle y demuestra estrictamente más que las reglas formales de todo pensar (sea este a priori o empírico, tenga el origen o el objeto que quiera, encuentre en nuestro ánimo obstáculos contingentes o naturales). Ideas principales:
pensar (a priori o a posteriori), pero no las conoce. No tiene conocimiento sobre ellas. En consecuencia, no nos servirá como modelo. Texto nº 1 Párrafos 3- “El que la lógica haya tenido semejante éxito se debe únicamente a su limitación, que la habilita, y hasta la obliga, a abstraer de todos los objetos de conocimiento y de sus diferencias. En la lógica el entendimiento no se ocupa más que de sí mismo y de su forma. Naturalmente, es mucho más difícil para la razón tomar el camino seguro de la ciencia cuando no simplemente tiene que tratar de sí misma, sino también de objetos. De aquí que la lógica, en cuanto propedéutica, constituya simplemente el vestíbulo, por así decirlo, de las ciencias y, aunque se presupone una lógica para enjuiciar los conocimientos concretos que se abordan, hay que buscar la adquisición de estos en las ciencias propias y objetivamente dichas. Ahora bien, en la medida en que ha de haber razón en dichas ciencias, tiene que conocerse en ellas algo a priori, y este conocimiento puede poseer dos tipos de relación con su objeto: o bien para determinar simplemente este último y su concepto (que ha de venir dado por otro lado), o bien para convertirlo en realidad. La primera relación constituye el conocimiento teórico de la razón la segunda, el conocimiento práctico. De ambos conocimientos ha de exponerse primero por separado la parte pura -sea mucho o poco lo que contenga-, a saber, la parte en la que la razón determina su objeto enteramente a priori, y posteriormente lo que procede de otras fuentes, a fin de que no se confundan las dos cosas. En efecto, es ruinoso el negocio cuando se gastan ciegamente los ingresos sin poder distinguir después, cuando aquél no marcha, cuál es la cantidad de ingresos capaz de soportar el gasto y cuál es la cantidad en que hay que reducirlo". Cuestiones:
En las líneas 8-9, encontramos que el conocimiento sobre los objetos o conceptos se encuentran en las ciencias naturales o las matemáticas. Y, es aquí, explica Kant, donde debe de haber un conocimiento previo a la experiencia, a priori (en más o menos cantidad pero siempre ha de haber a la hora de conocer un objeto). (L.10-
Más tarde, (L.11-14), encontramos que ese conocimiento, a priori, se puede relacionar con el objeto de dos maneras: determinándolo o convirtiéndolo en realidad. También explica que el concepto que se nos da proviene de otro lado, de otra facultad distinta. Para acabar, vuelve a aparecer este concepto cuando Kant argumenta que a fin de no acabar con un negocio ruinoso hay que separar, delimitar, la parte a priori, pura, de la de otras fuentes, facultades (como antes hemos dicho). (l.16-20). A lo sumo, también explica que, si nos centramos únicamente en los ingresos, a priori, es cuando nos extralimitamos y caemos en errores a la hora del conocimiento. Por tanto, podemos definir a priori en el texto como una especie de conocimiento previo a la experiencia que se puede relacionar de dos maneras con el objeto (aunque intervengan más facultades, conocimientos). A lo sumo, cabe destacar la importancia de limitar este tipo de conocimiento ya que sino caemos en la “ruina” cuando buscamos el conocimiento de los objetos. En la teoría, Kant se plantea qué puede conocer. Una vez revisadas las dos concepciones vigentes: racionalismo y empirismo, Kant afirma que estamos en posesión de conocimiento universal y necesario, que es un hecho. En consecuencia, argumenta que el conocimiento es la composición de conocimiento a priori, fruto del entendimiento y a posteriori, fruto de la sensibilidad. El entendimiento es la facultad de nuestro espíritu de producir representaciones a priori por sí mismo en forma de condiciones de posibilidad que impone por su propia naturaleza el sujeto. Y, esas condiciones a priori son las que se imponen al objeto a la hora de conocer. Es aquí la suma importancia del a priori, que es necesario y universal a la hora de obtener conocimiento, aunque se debe ajustar a la experiencia ya que sino sobrepasamos el límite del modo de conocer humano, la experiencia. Vuelve a ser de mucha importancia en el momento de explicar los juicios sintéticos a priori en las ciencias que no solo amplían nuestro conocimiento y se refieren a la realidad. Este tipo de conocimiento, junto al a priori, le sirven a Kant para explicar qué podemos conocer y cómo es el conocimiento. 2.2 Conocimiento práctico. A continuación, analizaremos el concpeto de conocimiento práctico en el fragmento del texto. Aparece por primera y única vez en las líneas 13-15 para referirse a un conocimiento que se ocupa en convertir en realidad al objeto, es decir, que se ocupa sobre qué debe der en algo que es, cómo debemos obrar En líneas anteriores, también obteneos la idea que en ese conocimiento participa el conocimiento a priori, previo a la experiencia, al relacionarse con el objeto. Además, encontramos que, en el conocimiento práctico, al igual que el teórico (aquel que determina), se debe de separar la parte pura, a priori, de la que procedan de otras facultades a fin de no extralimitarnos 4
Por ende, podemos definir conocimiento práctico en el texto como un conocimiento que se ocupa sobre cuestiones morales, cómo debemos obrar o qué debe de ser en tanto que es. A diferencia del uso teórico que trata de determinar al objeto. En ellos dos participa el conocimiento a priori, que hay que delimitarlo para no extralimitarse. Teoría: Revolución copernicana. Distinción fenómeno y noúmeno. La cosa en sí no se puede conocer, pero sí pensar. Y es aquí donde se abre las posibilidades para la moral, que ese es el verdadero objetivo kantiano, justificar que es posible la moral y la libertad. Texto nº 2 (pp. 17-18: B XII – B XIV) "La ciencia natural tardó bastante más en encontrar la vía grande de la ciencia. Hace sólo alrededor de un siglo y medio que la propuesta del ingenioso Bacon de Verulam en parte ocasionó el descubrimiento de la ciencia y en parte le dio más vigor, al estarse ya sobre la pista de la misma. Este descubrimiento puede muy bien ser explicado igualmente por una rápida revolución previa en el pensamiento. Sólo me referiré aquí a la ciencia natural en la medida en que se basa en principios empíricos. Cuando Galileo hizo bajar por el plano inclinado unas bolas de un peso elegido por él mismo, o cuando Torricelli hizo que el aire sostuviera un peso que él, de antemano, había supuesto equivalente al de un determinado volumen de agua, o cuando, más tarde, Stahl transformó metales en cal y ésta de nuevo en metal a base de quitar les algo y devolvérselo, entonces los investigadores de la naturaleza comprendieron súbitamente algo. Entendieron que la razón sólo reconoce lo que ella misma produce según su bosquejo, que la razón tiene que anticiparse con los principios de sus juicios de acuerdo con leyes constantes y que tiene que obligar a la naturaleza a responder sus preguntas, pero sin dejarse conducir con andaderas, por así decirlo. De lo contrario, las observaciones fortuitas y realizadas sin un plan previo no van ligadas a ninguna ley necesaria, ley que, de todos modos, la razón busca y necesita. La razón debe abordar la naturaleza llevando en una mano los principios según los cuales sólo pueden considerarse como leyes los fenómenos concordantes, y en la otra, el experimento que ella haya proyectado a la luz de tales principios. Aunque debe hacerlo para ser instruida por la naturaleza, no lo hará en calidad de discípulo que escucha todo lo que el maestro quiere, sino como juez designado que obliga a los testigos a responder a las preguntas que él les formula. De modo que incluso la física sólo debe tan provechosa revolución de su método a una idea, la de buscar (no fingir) en la naturaleza lo que la misma razón pone en ella, lo que debe aprender de ella, de lo cual no sabría nada por sí sola. Únicamente de esta forma ha alcanzado la ciencia natural el camino seguro de la ciencia, después de tantos años de no haber sido más que un mero andar a tientas." Cuestiones:
han sufrido una transformación, revolucioón, en el modo de pensar y es esta la que intenta llevar a la metafísica. Esta rápida revolución le sirve a Kant de mucho, le inspira. 2.2 Razón Encontramos a lo largo del texto el concepto razón que viene a referirse a lo mismo durante este. Al final del primer párrafo encontramos que se ha producido un rápido cambio en el modo de pensar. Y, de aquí obtenemos que es la razón quien ha posibilitado abrir el verdadero camino de la ciencia. Más tarde, en busca de explicar lo que hemos dicho, aparece el término razón para indicar que es la razón quien se debe de alentar a la experiencia y crear una serie de hipótesis que luego contraste en ella. Porque solo así se obtendendrá el conocimiento universal y necesario que la ciencia necesita como razón. A lo sumo, incide en la idea que la razón necesita esas leyes, nuestro modo de conocer lo necesita porque solo conoce lo que ella misma reconoce. Es más, la razón acude a la experiencia como un juez que interroga con las hipótesis en una mano y la experiencia en otra. Pero, no se deja llevar por la experiencia. Sino que la experiencia, se convierte en criterio de contrastación de lo que la razón ha creado. Por tanto, podemos definir razón es una especie de facultad de conocimiento sobre las cosas que se adelanta, se anticipa, a la experiencia creando una serie de bosquejos a fin de obtener conocimiento universal y necesario. Pero, cabe destacar que dichos bosquejos deben de contrastarse en la experiencia para así poder tener conocimiento. Teoría: Razón dogmática. Crítica de la Razón Pura. Consecuencias de la Revolución Copernicana. Ampliación de las posibilidades de la razón Práctica. La disposición natural de la razón a pensar en lo incondicionado, metafísica cuando haya hombres. 8
Ideas principales:
- Tema: ¿Qué le ocurre a la metafísica? - Intuición: representación en mi que tiene su origen en la sensibilidad (conjunto de afecciones que se me dan a través de mis sentidos) y en el entendimiento: espacio y tiempo. - No avanza, no ha encontrado el camino seguro. Vuelve atrás repetidamente y eso, como decía en el primer párrafo, significa que está muy lejos de encontrar el camino. - La metafísica existirá siempre que haya hombres - La razón se atasca. Pero, es más qué poco podemos confiar en ella porque ante las preguntas de la metafísica no solo nos abandona, sino que hace que perdamos el tiempo en ella y al final nos engaña. Una pregunta muy humilde e intelectual de Kant. 10
Párrafo 11 “Me parece que los ejemplos de la matemática y de la ciencia natural, las cuales se han convertido en lo que son ahora gracias a una revolución repentinamente producida, son lo suficientemente notables como para hacer reflexionar sobre el aspecto esencial de un cambio de método que tan buenos resultados ha proporcionado en ambas ciencias, así como también para imitarlas, al menos a título de ensayo, dentro de lo que permite su analogía, en cuanto conocimientos de razón, con la metafísica. Se ha supuesto hasta ahora que todo nuestro conocer debe regirse por los objetos. Sin embargo, todos los intentos realizados bajo tal supuesto con vistas a establecer a priori, mediante conceptos, algo sobre dichos objetos -algo que ampliara nuestro conocimiento- desembocaban en el fracaso. Intentemos, pues, por una vez, si no adelantaremos más en las tareas de la metafísica suponiendo que los objetos deben conformarse a nuestro conocimiento, cosa que concuerda ya mejor con la deseada posibilidad de un conocimiento a priori de dichos objetos, un conocimiento que pretende establecer algo sobre éstos antes de que nos sean dados. Ocurre aquí como con los primeros pensamientos de Copérnico. Este, viendo que no conseguía explicar los movimientos celestes si aceptaba que todo el ejército de estrellas giraba alrededor del espectador, probó si no obtendría mejores resultados haciendo girar al espectador y dejando las estrellas en reposo. En la metafísica se puede hacer el mismo ensayo, en lo que atañe a la intuición de los objetos. Si la intuición tuviera que regirse por la naturaleza de los objetos, no veo cómo podría conocerse algo a priori sobre esa naturaleza. Si, en cambio, es el objeto (en cuanto objeto de los sentidos) el que se rige por la naturaleza de nuestra facultad de intuición, puedo representarme fácilmente tal posibilidad. Ahora bien, como no puedo pararme en estas intuiciones, si se las quiere convertir en conocimientos, sino que debo referidas a algo como objeto suyo y determinar éste mediante las mismas, puedo suponer una de estas dos cosas: o bien los conceptos por medio de los cuales efectúo esta determinación se rigen también por el objeto, y entonces me encuentro, una vez más, con el mismo embarazo sobre la manera de saber de él algo a priori, o bien supongo que los objetos o, lo que es lo mismo, la experiencia, única fuente de su conocimiento (en cuanto objetos dados), se rige por tales conceptos. En este segundo caso veo en seguida una explicación más fácil, dado que la misma experiencia constituye un tipo de conocimiento que requiere entendimiento y éste posee unas reglas que yo debo suponer en mí ya antes de que los objetos me sean dados, es decir, reglas a priori. Estas reglas se expresan en conceptos a priori a los que, por tanto, se conforman necesariamente todos los objetos de la experiencia y con los que deben concordar. Por lo que se refiere a los objetos que son meramente pensados por la razón – y, además, como necesarios- , pero que no pueden ser dados (al menos tal como la razón los piensa) en la experiencia, digamos que las tentativas para pensarlos (pues, desde luego, tiene que ser posible pensarlos) proporcionarán una magnífica piedra de toque de lo que consideramos el nuevo método del pensamiento, a saber, que sólo conocemos a priori de las cosas lo que nosotros mismos ponemos en ellas”. Cuestiones:
1. 1. Sintetiza las ideas del texto mostrando en tu resumen la estructura argumentativa o expositiva desarrollada por el autor. 2. 2. Define el (los) término(s relacionados) “a priori”, “intuición”, “objeto”, partiendo de la información ofrecida por el texto y completándola con el 11
Para acabar, se plantea que esa tendencia natural de la razón, en modo restrictiva, a pensar en objetos que no se nos son dados proporciona el reto magnífico del nuevo método de conocer. Más adelante, justificará y tratará acerca de que las cosas en sí no son conocidas, pero sí pensadas
representación, intuición, se adecua a un concepto puro del entendimiento, es entonces cuando llegamos al conocimiento de la experiencia de los objetos. En consecuencia, podemos definir intuición en este texto como la representación en nosotros que tiene su origen en la sensibilidad (lo que se nos da del objeto) y el entendimiento (espacio y tiempo, lo que el entendimiento pone a priori). La intuición referida a una categoría es lo que se considera, propiamente dicho, como conocimiento de los objetos de la experiencia. Teoría. Intuición. Intuición sensible y del entendimiento. Referido a un concepto: conocimiento de la experiencia. Conocimiento como composición del entendimiento y sensibilidad. El límite es la experiencia, pero afirmamos lo que antes nadie podía (al aplicar la revolución en la metafísica). 2.3 Objeto En el texto aparece a lo largo de él bajo distintos significados: como objetos de la experiencia o sentidos; o como objetos meramente pensados. Objetos de los sentidos: Aparece en la línea 7, para explicar que si son los objetos los que rigen nuestro modo de conocer es imposible encontrar cosas a priori. Mientras que si son los objetos los que deben de estar regidos por nuestra facultad de conocer, sí encontramos tal posibilidad. Más tarde, aparece como intuición de los objetos, es decir, el conjunto de la representación del objeto en el sujeto. A continuación, insiste en esa misma idea anteriormente explica. Pero, es aquí cuando Kant, después de 20 líneas, nos define lo que es el objeto: objeto de los sentidos. Aparece en más ocasiones, pero no nos explica mucho más. Por tanto, definimos objeto de los sentidos como objeto empírico que se nos ofrece a través de nuestra facultad de sensibilidad, pero que no podemos conocer en sí. Cuando es el modo de ser, de conocer, del sujeto quien rige a los objetos es cuando se llega al conocimiento como composición entre sensibilidad y entendimiento, pero no a la inversa Objetos meramente pensados. Cabe destacar el final de este texto en el instante que dice los objetos meramente pensados. Estos objetos ya no son objetos de los sentidos, sino que son los objetos que la naturaleza tiende a pensar, es decir, lo incondicionado. Dios, alma, sustancia. Definimos objetos meramente pensados como aquellos que la razón, o la tendencia natural de la razón en su sentido estricto, tiende a pensar pero que no puede conocer como es Dios, alma, Sustancia. Teoría. Qué puedo conocer de los objetos. Crítica y revolución. Fenómeno y cosa en sí. No puedo conocerlo, pero sí pensarlo. Ampliación de nuestras posibilidades. 14
Texto 12 Este ensayo obtiene el resultado apetecido y promete a la primera parte de la metafísica el camino seguro de la ciencia, dado que esa primera parte se ocupa de conceptos a priori cuyos objetos correspondientes pueden darse en la experiencia adecuada. En efecto, según dicha transformación del pensamiento, se puede explicar muy bien la posibilidad de un conocimiento a priori y, más todavía, se pueden proporcionar pruebas satisfactorias a las leyes que sirven de base a priori de la naturaleza, entendida ésta como compendio de los objetos de la experiencia. Ambas cosas eran imposibles en el tipo de procedimiento empleado hasta ahora. Sin embargo, de la deducción de nuestra capacidad de conocer a prior; en la primera parte de la metafísica se sigue un resultado extraño y, al parecer, muy perjudicial para el objetivo entero de la misma, el objetivo del que se ocupa la segunda parte. Este resultado consiste en que, con dicha capacidad, jamás podemos traspasar la frontera de la experiencia posible, cosa que constituye precisamente la tarea más esencial de esa ciencia. Pero en ello mismo reside la prueba indirecta de la verdad del resultado de aquella primera apreciación de nuestro conocimiento racional a priori, a saber, que éste sólo se refiere a fenómenos y que deja, en cambio, la cosa en sí como no conocida por nosotros, a pesar de ser real por sí misma. Pues lo que nos impulsa ineludiblemente a traspasar los límites de la experiencia y de todo fenómeno es lo incondicionado que la razón, necesaria y justificadamente, exige a todo lo que de condicionado hay en las cosas en sí, reclamando de esta forma la serie completa de las condiciones. Ahora bien, suponiendo que nuestra conocimiento empírico se rige por los objetos en cuanto cosas en sí, se descubre que lo incondicionado no puede pensarse sin contradicción; por el contrario, suponiendo que nuestra representación de las cosas, tal como nos son dadas, no se rige por éstas en cuanto cosas en sí, sino que más bien esos objetos, en cuanto fenómenos, se rigen por nuestra forma de representación, desaparece la contradicción. Si esto es así y si, por consiguiente, se descubre que lo incondicionado no debe hallarse en las cosas en cuanto las conocemos (en cuanto nos son dadas), pero sí, en cambio, en las cosas en cuanto no las conocemos, en cuanto cosas en sí, entonces se pone de manifiesto que lo que al comienzo admitíamos a título de ensayo se halla justificado. Cuestiones:
En este texto argumentativo Kant explica cuales son las consecuencias de la Crítica de la Razón Pura. Al aplicar la revolución copernicana a la metafísica encontramos los limites del conocimiento que hacen que aquello que no se ajusta a esos límites no puede ser conocido, pero sí pensado. Al aplicar la revolución copernicana a la primera parte de la física de la metafísica, aquella que se ocupa de los aspectos epistemológicos, se observa que es posible el conocimiento a priori en esta, el sujeto impone sus condiciones, y cómo es el conocimiento. Afirmando así lo que nadie había conseguido (L.1-8) Sin embargo, al aplicar esta misma revolución a la segunda parte de la metafísica, aquella que se ocupa de los objetos no condicionados de la experiencia coma más allá de la experiencia, se observa resultado extraño que imposibilita a la metafísica como ciencia. (L.9-11) Esto se debe a que la metafísica ha pecado de humildad y ha traspasado el límite de nuestro conocimiento, la experiencia. (L.12) Aunque parezca una contradicción, esto corrobora la verdad del método con la diferenciación entre fenómeno y cosa en sí (L. 14-17). Solo podemos conocer las realidades fenoménicas que tienen de referente la experiencia, a diferencia de la cosa en sí que no podemos conocer a pesar de ser real. Por tanto, encontramos la causa que hace que la razón nos impulse a traspasar la barrera de la experiencia para buscar lo incondicionado (L.20) y así poder explicar lo fenoménico ya que tendemos a pensar que aquello que conocemos viene de algún sitio (cosa en sí) para que nos de fundamento y nos explique todo (L.21). A la hora de buscar lo incondicionado, si lo hacemos sin el giro copernicano, donde los objetos condicionan al sujeto, es imposible porque la razón exige lo incondicionado y éste no puede ser pensado sin contradicción porque la experiencia solo muestra objetos condicionados. (L.22-24). Ahora bien, al asumir la distinción entre fenómeno, condicionado, y noúmeno, incondicionado, encontramos que cuando la razón exija lo incondicionado no será contradictorio porque existe, aunque no lo podamos conocer, pero sí pensar. Es así como justifica la posibilidad de la metafísica (L.31), ya que, al establecer límites en la mente, encontramos justo en ese mismo límite la posibilidad de pensar que aquello que supere esos límites no puede ser conocido, pero no es contradictorio pensar en su existencia. 17
imponen al objeto, es decir, depende del sujeto. En consecuencia, aparece lo fenoménico y nouménico, cosa en sí. En las líneas 15-16, encontramos la clave para entender lo que significa fenómeno: nuestro conocimiento racional a priori es verdad y este solo se refiere a los fenómenos. Es decir, aquello que se nos da se ajusta a nuestras condiciones a priori, esto es el fenómeno. En la línea 26 encontramos que el objeto se nos da como fenómenos, es decir, algo que aparece y desaparece del objeto que se ajusta a mis condiciones y, por tanto, puedo conocer porque mi modo de ser y de conocer se ajusta a ello. En el tercer párrafo, obtenemos la idea que cuando asumimos la revolución copernicana es cuando aceptamos que solo podemos conocer aquello que se nos da, lo fenoménico y que en esas cosas que se nos son dadas no aparece la cosa en sí Por tanto, podemos definir fenómeno como aquello que se nos da como objeto determinado durante visión empírica a un sujeto, ajustándose a nuestras condiciones a priori. Es la idea de algo que aparece, y se manifiesta, y es conocido por nuestro modo de ser, de conocer, es decir, se ajusta a las condiciones del sujeto a priori. Teoría: Revolución Copernicana. Distinción entre cosa en sí y fenómeno. Utilidad negativa y positiva de la razón. La distinción posibilita la libertad. La clave se encuentra ahí, la moralidad. 19
Capítulo 14. a “Se preguntará, sin embargo, ¿qué clase de tesoro es éste que pensamos legar a la posteridad con semejante metafísica depurada por la crítica, pero relegada por ello mismo, a un estado de inercia? Si se echa una ligera ojeada a esta obra se puede quizá entender que su utilidad es sólo negativa: nos advierte que jamás nos aventuremos a traspasar los límites de la experiencia con la razón especulativa. Y, efectivamente, ésta es su primera utilidad. Pero tal utilidad se hace inmediatamente positiva cuando se reconoce que los principios con los que la razón especulativa sobrepasa sus límites no constituyen, de hecho, una ampliación, sino que, examinados de cerca, tienen como resultado indefectible una limitación de nuestro uso de la razón, ya que tales principios amenazan realmente con extender de forma indiscriminada los límites de la sensibilidad, a la que de hecho pertenecen, e incluso con suprimir el uso puro (práctico) de la razón. De ahí que una crítica que restrinja la razón especulativa sea, en tal sentido, negativa, pero, a la vez, en la medida en que elimina un obstáculo que reduce su uso práctico o amenaza incluso con suprimirlo, sea realmente de tan positiva e importante utilidad. Ello se ve claro cuando se reconoce que la razón pura tiene un uso práctico (el moral) absolutamente necesario, uso en el que ella se ve inevitablemente obligada a ir más allá de los límites de la sensibilidad. Aunque para esto la razón práctica no necesita ayuda de la razón especulativa, ha de estar asegurada contra la oposición de ésta última, a fin de no caer en contradicción consigo misma. Negar a esta labor de la crítica su utilidad positiva equivaldría a afirmar que la policía no presta un servicio positivo por limitarse su tarea primordial a impedir la violencia que los ciudadanos pueden temer unos de otros, a fin de que cada uno pueda dedicarse a sus asuntos en paz y seguridad. En la parte analítica de la crítica se demuestra: que el espacio y el tiempo son meras formas de la intuición sensible, es decir, simples condiciones de la existencia de las cosas en cuanto fenómenos; que tampoco poseemos conceptos del entendimiento ni, por tanto, elementos para conocer las cosas sino en la medida en que puede darse la intuición correspondiente a tales conceptos; que, en consecuencia, no podemos conocer un objeto como cosa en sí misma, sino en cuanto objeto de la intuición empírica, es decir, en cuanto fenómeno. De ello se deduce que todo posible conocimiento especulativo de la razón se halla limitado a los simples objetos de la experiencia. No obstante, hay que dejar siempre a salvo -y ello ha de tenerse en cuenta- que, aunque no podemos conocer esos objetos como cosas en sí mismas, sí ha de sernos posible, al menos, pensarlos. De lo contrario, se seguirla la absurda proposición de que habría fenómeno sin que nada se manifestara”. Cuestiones:
1. Sintetiza las ideas del texto mostrando en tu resumen la estructura argumentativa o expositiva desarrollada por el autor. 2. Define el (los) término(s relacionados) “intuición”, partiendo de la información ofrecida por el texto y completándola con el conocimiento que tengas de la filosofía del autor. 20