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Adenopatías cervicales, Apuntes de Semiología

Describe como identificar adenopatías así como algunas de sus causas

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 08/09/2021

lawless062
lawless062 🇨🇴

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Adenopatías cervicales
Introducción
Concepto:
El término adenopatía, linfadenopatía, o linfadenomegalia hace referencia a
alteraciones del tamaño y/o la consistencia de los ganglios linfáticos. Se
consideran aumentados de tamaño los ganglios cervicales mayores de 1
centímetro (0,5 cm en neonatos). También son patológicos los ganglios pétreos o
de superficie irregular, aquellos en los que existe ulceración cutánea o fijación a
planos profundos.
El aumento de tamaño de un ganglio linfático puede ser debido a:
1) Proliferación de linfocitos como respuesta inmunitaria fisiológica a un antígeno.
2) Infiltración por células inflamatorias en las infecciones que afectan a los
ganglios linfáticos (linfadenitis).
3) Proliferación neoplásica de linfocitos o macrófagos.
4) Infiltración por células malignas metastásicas.
5) Infiltración por macrófagos cargados de metabolitos en enfermedades de
depósito lipídico.
Las adenopatías representan la causa más frecuente de las tumefacciones
cervicales. La anamnesis, la exploración física, las pruebas complementarias y las
pruebas de imagen permiten, en la mayoría de los casos, encontrar la etiología.
Topografía de los ganglios linfáticos del cuello.
1. Nódulos submentonianos;
2. nódulos submandibulares;
3. nódulos subdigástricos;
4. nódulos retroauriculares;
5. nódulos intraparotídeos;
6. nódulos espinales;
7. nódulos yugulocarotídeos medios;
8. nódulos yugulocarotídeos inferiores;
9. nódulos supraclaviculares;
10. nódulos occipitales;
11. Nódulo prelaríngeo.
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Adenopatías cervicales Introducción Concepto: El término adenopatía, linfadenopatía, o linfadenomegalia hace referencia a alteraciones del tamaño y/o la consistencia de los ganglios linfáticos. Se consideran aumentados de tamaño los ganglios cervicales mayores de 1 centímetro (0,5 cm en neonatos). También son patológicos los ganglios pétreos o de superficie irregular, aquellos en los que existe ulceración cutánea o fijación a planos profundos. … El aumento de tamaño de un ganglio linfático puede ser debido a:

  1. Proliferación de linfocitos como respuesta inmunitaria fisiológica a un antígeno.
  2. Infiltración por células inflamatorias en las infecciones que afectan a los ganglios linfáticos (linfadenitis).
  3. Proliferación neoplásica de linfocitos o macrófagos.
  4. Infiltración por células malignas metastásicas.
  5. Infiltración por macrófagos cargados de metabolitos en enfermedades de depósito lipídico. … Las adenopatías representan la causa más frecuente de las tumefacciones cervicales. La anamnesis, la exploración física, las pruebas complementarias y las pruebas de imagen permiten, en la mayoría de los casos, encontrar la etiología. Topografía de los ganglios linfáticos del cuello.
  1. Nódulos submentonianos;
  2. nódulos submandibulares;
  3. nódulos subdigástricos;
  4. nódulos retroauriculares;
  5. nódulos intraparotídeos;
  6. nódulos espinales;
  7. nódulos yugulocarotídeos medios;
  8. nódulos yugulocarotídeos inferiores;
  9. nódulos supraclaviculares;
  10. nódulos occipitales;
  11. Nódulo prelaríngeo.

Anamnesis La edad del paciente: en los niños, las enfermedades inflamatorias o infecciosas son más frecuentes. Una adenopatía de aspecto maligno en un paciente joven orienta sobre todo hacia una hemopatía maligna y en los mayores de 50 años, hacia un cáncer de las vías aerodigestivas superiores (VADS). El riesgo de malignidad aumenta con la edad. Presencia de una enfermedad sistémica conocida. Antecedentes quirúrgicos, sobre todo una exéresis de un tumor cutáneo de la cara o del cuero cabelludo. Tabaquismo y alcoholismo. Estancia en el extranjero. Medio sociolaboral (contacto con caza, arañazo de gato). Los tratamientos farmacológicos previos o actuales (hidantoína, carbamazepina, etc.) El estado vacunal, sobre todo frente a la tuberculosis y las enfermedades exantemáticas. Los signos funcionales ORL (otorrinolaringología) asociados: disfagia, odinofagia, disfonía, disnea laríngea, otalgia, epistaxis, obstrucción nasal, hipoacusia; Los signos generales: alteración del estado general, fiebre, diaforesis nocturna, escalofríos, prurito. Pruebas complementarias. Las pruebas que deben plantearse son numerosas y su prescripción depende del contexto y de la hipótesis etiológica que se sospeche después de la anamnesis y de la exploración física. Sin embargo, algunas pruebas esenciales permiten establecer una primera orientación. Este estudio básico consta de un hemograma completo con plaquetas, velocidad de sedimentación globular y determinación de la proteína C reactiva, intradermorreacción con 10 unidades de tuberculina, radiografía de tórax anteroposterior y lateral y, en adultos, una serología del virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH). Algunas serologías o una búsqueda de agentes patógenos específicos se solicitan según el cuadro clínico (toxoplasmosis, rubéola, virus de Epstein-Barr, enfermedades por arañazo de gato, micobacterias atípicas, etc.).

  • La enfermedad del arañazo de gato o linforreticulosis benigna de inoculación es secundaria a la infección por un bacilo gramnegativo: Rochalimaea henselae. El diagnostico se sospecha ante un contagio con gatitos, una lesión primaria de inoculación de tipo pápula o pústula y por la aparición, alrededor de 15 días después, de una o varias adenopatías en el territorio de drenaje de esta lesión primaria, que en el 10% de los casos pueden evolucionar a la fistulización.
  • La sífilis se debe a Treponema pallidum, responsable de la sífilis venérea. Las adenopatías aparecen sobre todo durante la sífilis primaria y secundaria. En la fase primaria, la adenopatía es voluminosa, fría, indolora, única y satélite de un chancro de inoculación bucal. En la fase secundaria, las adenopatías son múltiples, firmes, indoloras y a veces se localizan a nivel espinal y se asocian a la clásica roséola. Adenopatías primarias malignas: hemopatías Las adenopatías cervicales que forman parte de una hemopatía maligna suelen asociarse a localizaciones ganglionares extracervicales (inguinales, axilares, etc.) y/o a hepatoesplenomegalia. Asimismo, la participación de los territorios profundos, torácicos y/o abdominales es sugestiva. Estas adenopatías suelen ser firmes, móviles e indoloras.
  • La enfermedad de Hodgkin. El paciente habitual es un adulto joven, aunque la enfermedad puede aparecer a cualquier edad. El diagnóstico se sospecha ante una o varias adenopatías firmes, móviles e indoloras. La localización supraclavicular es la más frecuente. Estas adenopatías cervicales son dolorosas en ocasiones durante la ingesta de alcohol, se asocian a hepatoesplenomegalia y a signos generales (fiebre sin causa infecciosa, diaforesis nocturna, alteración del estado general).
  • Los linfomas no Hodgkin son responsables de adenopatías que suelen ser voluminosas sin otra característica especial. El diagnóstico suele sospecharse por la punción-aspiración para citología. La adenectomía durante la cervicotomía, con estudio histológico, permite el diagnóstico de certeza y, sobre todo, la tipificación del linfoma, lo que es indispensable para definir una línea terapéutica adecuada. NO Decir:
  • Las otras enfermedades (leucemia linfoide crónica, leucemia aguda, etc.) se sospechan según las características del paciente, sobre todo la edad (adultos mayores de 50 años en la leucemia linfoide crónica). Las adenopatías cervicales no son el modo de revelación más frecuente. Su diagnóstico se basa en el hemograma completo.