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Una detallada descripción de la administración y la presencia de la iglesia en las indias durante la época colonial. Se abordan temas como el patronato real, las bulas papales que otorgaron poderes a los reyes de castilla y aragón, y la evolución del patronato español en américa. Además, se mencionan las etapas del proceso colonizador y la influencia de la iglesia en la vida de las indias.
Tipo: Apuntes
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TEMA 3. Política y administración coloniales: Colonización, evangelización y resistencias. Manifestaciones culturales: A) Demografía y sociedad colonial. B) El Consejo de Indias y la Casa de Contratación. La Real Hacienda. C) Patronato Regio e Iglesia en Indias D) Virreinatos, Audiencias, Gobernaciones, Capitanías Generales. Cabildos, Corregimientos y Alcaldías Mayores. Medios de control. E) Vida cotidiana y manifestaciones culturales. Demografía y sociedad colonial Los datos referidos a la población total del continente americano en vísperas de la llegada de los europeos son poco precisos. Un estimación verosímil viene a situarla en un mínimo de ochenta millones de habitantes, distribuidos de una manera irregular. De ellos un quinto del total en América del Norte (México excluido) y en áreas marginales del resto del continente, teniendo un contacto muy escaso o nulo con los europeos antes de 1650. Así pues, en los territorios de colonización ibérica pudieron haber existido unos sesenta y cuatro millones de nativos. Estos constituirían el sector más numeroso de la sociedad colonial, bajo la autoridad de una minoría europea, o de origen europeo, que desempeñó el papel social más activo y dinámico. La inmigración de esclavos africanos, hasta 1650, tuvo una importancia numérica inferior a la que más tarde adquiría, perro su impacto ya fue importante en algunas regiones tropicales. La población quedaba distribuida de la siguiente manera:
de los europeos no hizo más que acelerar y extender una de estas crisis, pero hasta el punto de que se convertiría en un desastre demográfico sin precedente. El Caribe y México fueron los casos extremos de despoblación indígena, tanto en volumen como en rapidez. Nota: México es elcaso mejor documentado: una población nativa superior a 20 millones de habitantes en 1519, quedó reducida a 16.8 millones ya en 1532, a 2,6 en 1568 y a sólo 1.1 millón en 1608; una lenta recuperación estaba ya en marcha en 1650. El caso más trágico fue el de la isla Española , cuya población aborigen se ha estimado en más de 3. millones de nativos en 1496, de los que la práctica totalidad habían desaparecido el año
Si la emigración de origen europeo fue importante por su papel dinámico y elitista en la sociedad colonial, la africana fue a más importante en volumen. Dejando a un lado los pocos esclavos negros que llegaron con sus amos desde la Península Ibérica desde los primeros tiempos de la conquista, el tráfico de esclavos negros desde África comenzó desde 1528 aproximadamente para las colonias castellanas y desde mediados del siglo XVI para el Brasil. Las importaciones de esclavos fueron pequeñas al principio (promedio anual de 500 esclavos), pero en 1601-1650 ya se recibían promedios anuales de 4.000 esclavos en Brasil y 2.900 en las colonias españolas. Los totales estimados de inmigración negra hasta 1650 son, para el Brasil, de 250.000 esclavos, y de 202.500 para las colonias castellanas, en ambos casos con el apogeo de importaciones en el periodo 1601 - 1625, con un total general próximo al medio millón de almas.
Castellanos y portugueses no sintieron lo que los antropólogos denominan etnocentrismo en términos de raza, sino en términos de religión contra el “infiel” y el “pagano”. Así pues una mujer podía ser perfectamente esposa o amante con tal de ser bautizada, y un hijo mestizo se consideraba castellano o portugués si era hijo legítimo. Ilegitimidad y no raza era el verdadero prejuicio en el siglo XVI, y más fuerte en el caso de los mulatos, porque se sumaba al origen esclavo de la madre. Así, muchos mestizos biológicos fueron considerados simplemente blancos ( si eran educados a la española y nacidos en matrimonio) o indios (si educados entre indios y de origen ilegítimo). En 1570, el porcentaje de negros, mestizos y mulatos considerados socialmente como tales era solo del 2,5% del total de la población, cuando en términos biológicos ese porcentaje había de ser considerablemente más alto. En 1650, el 17,7% de la población era considerado negro, o mestizo, o mulato. Un aumento que no solo muestra una tendencia biológica, sino también los comienzos de cierto grado de discriminación social. Otros tipos dentro del mestizaje en Indias: Mestizo e India = Cholo Indio y Mestiza = Coyote Español y Coyote = Harmizo Coyote e India = Chamizo Chino e India = Cambujo Cambujo e India = Tente en el aire Tente en el aire y mulata = Albarazado Mestizo y Española = Castizo Mulato y Española = Morisco Español y Morisca = Albino Albino y Español = Saltatrás Negro y Zamba = Zambo prieto Administración e Iglesia en Indias .- La organización de la conquista, y con ella la colonización americana, se había planteado como una empresa mixta entre la Corona — que se reservaba el control y la dirección, así como el derecho de soberanía—, y los particulares que quisieran financiar o capitanear las expediciones. El contrato se materializaba a través de la firma de capitulaciones , en las que se especificaban los deberes del caudillo y los privilegios concedidos por el rey; solían ir acompañadas de las instrucciones , documento base de las pocas empresas organizadas y financiadas por la Corona, en donde se indicaba la ruta a seguir y observaciones pertinentes, como dar buen trato a los indios, proceder a su evangelización etc.
gubernativo, judicial, militar y administrativo. De él dependían los gobernadores y adelantados , títulos concedidos, generalmente, a los conquistadores. Por otra parte, el establecimiento de las Audiencias (la primera en Santo Domingo, en 1511) acentuó el centralismo político al otorgarles funciones de gobierno y hacienda, además de ser corte suprema de justicia en el territorio donde ejercía su autoridad. La estructura básica de carácter organizativo se completaba con los cabildos municipales, a los que pronto tendrían acceso los criollos. Si bien el descubrimiento y la conquista de América se realizaron bajo la dirección de la corona española y no obedecieron a una iniciativa eclesiástica, el cometido misional señalado por el pontífice romano a los monarcas —cometido que a la vez era considerado como el título que legitimaba la toma de posesión del Nuevo Mundo—, implicó una importante participación de la Iglesia en la organización de la vida en las Indias bajo el dominio europeo. En el ámbito de la organización político-eclesiástica en la monarquía española , la última fase de la Reconquista y la expansión de Ultramar representaron una continuidad inquebrantada. Los Reyes Católicos derivaron su derecho al «patronato» de la lucha contra los infieles y de la difusión de la fé cristiana. Durante la campaña contra el reino moro de Granada, en 1486, habían recibido de Inocencio VI la bula del Patronato , que les confería el derecho de proponer personas para los obispados y el de conceder todos los beneficios eclesiásticos. Además se traspasaba a los monarcas los diezmos y primicias, procedentes del pago que los moros convertidos de ese reino tuvieran que tributar a la Iglesia. Conforme a ese modelo, los monarcas Católicos aspiraron a ejercer el «patronazgo» sobre la nueva Iglesia en Indias. Los primeros rudimentos del Patronato Indiano los encontramos en las Bulas Alejandrinas – Inter coetera; Eximiae devotionis; Inter coetera II; Piis fidelium; Dudum siquidem - (derecho exclusivo de evangelización más los privilegios que habían ostentado los portugueses). Contenido de estas en el proceso descubridor:
I. Etapa de fundación (1550-1620): Presidida y carcterizada esta etapa por el rey Felipe II con sus disciplinados funcionarios. La política tuvo por objetivo implantar el poder absoluto del monarca en sus dominios de ultramar e intergrarlos en el cuerpo político de la monarquía universal española. Este periodo se caracterizó, por otra parte, por un componente político y religioso muy poderoso plasmado en dos empresas muy amplias: la organización eclesiástica y misional, planificada por la Corona, y la codificación legal de acuerdo con los criterios de justicia y moral cristianas. La aplicación de dicha política tuvo un periodo inicial de ascenso, hasta 1570, caracterizado por su definición administrativa; otro de apogeo, hasta 1590, destacando el desarrollo legal; y, finalmente, un periodo de decadencia lenta, hasta 1595, y rápida, después, hasta fundirse en 1620 con la etapa siguiente, que no sería otra cosa que el reflejo en Indias de la política interior llevada a cabo en la Metrópoli. La labor política y administrativa de los virreyes del siglo XVI, en conjunto eficaz, pudo acometerse merced a la enorme suma de prestigio y poder que se les atribuyó. Nota : Antonio de Mendoza (1535-1550); Luis de Velasco (1550-1564) en Nueva España. Antonio de Mendoza (1551-1552); Andrés Hurtado de Mendoza (1555-1561); Francisco de Toledo y Figueroa (1569-1581) en el virreinato del Perú. Si el periodo inicial de 1550-1570 tuvo a los vierreyes como protagonistas centrales, los años de apogeo en la fundación de los Reinos de Indias correspondieron con una verdadera renovación del Consejo de Indias en la Metrópoli. La propuesta de Juan de Ovando para reorganizar el funcionamiento de la institución se convirtió en las segundas Ordenanzas del Consejo de Indias (1571). Por otra parte, su completa revisión de los papeles del Consejo dio como resultado el proyecto de reunir y sistematizar en siete libros —que debían de concluirse en otros tantos años— todas las disposiciones legales hasta entonces promulgadas. Ovando dejó elaborado el primer libro, sobre la «gobernación espiritual», que no llegó a obtener sanción legal, por circunstancias muy complejas, pero que fue guía y estímulo para quienes en el Consejo de Indias laboraron por imprimir en los reinos ultramarinos el sello de un humanismo personalista cristiano. El desarrollo de la visita de Ovando y su posterior gestión como presidente del Consejo hasta su muerte (1575), guardan estrecha relación con las reuniones en la corte de la llamada Junta Magna de 1568, convocada por Felipe II, tanto para resolver acuciantes y graves problemas indianos como para formular las directrices políticas que en adelante iban a aplicarse en el gobierno de las Indias. Estos años de plenitud tuvieron, entre muchas, dos consecuencias importantes e inmediatas: primera, un esfuerzo legislativo y administrativo para uniformar y unificar toda la estructura política e institucional de los Reinos de Indias, que en buena medida fue un éxito; segunda, el cuidado en la selección de jueces superiores para Ultramar supuso un refuerzo, no sólo para la
administración de justicia —tribunales superiores para administrarla ya se habían establecido, principalmente en los años 1543- 1563 —, sino también para la eficacia del gobierno, ya que los virreyes utilizaron a estos jueces como asesores y agentes suyos en asuntos legales, políticos y gubernativos. La etapa de fundación coincidió con el descubrimientio de riquísimas minas de plata en el Perú y Nueva España, destinadas a la exportación, aumentando el tráfico trasatlántico, lo que despertó en Europa un peligroso interés por el Nuevo Mundo; sin embargo, su producción no bastaría para librar a Felipe II de sus apuros financieros, aunque sí le permitiera mantener una financiación a base de créditos y anticipos en presupuestos crónica y largamente daficitarios. Nota : Para calibrar la magnitud del fenómeno, digamos que a finales del siglo XVI los Reinos de Indias proporcionaban a la hacienda real escasamente el 25% de sus ingresos. De ellos, dos tercios se originaban en el Perú /90% del Potosí y sus minas). A partir de 1590, una situación de verdadera quiebra financiera obligó a Felipe II a decretar un aumento general de los impuestos, así como la implantación de los que, hasta entonces, no se habían implantado en Indias. Aumentaron los ingresos fiscales, empezó a recaudarse la alcábala castellana y, sobre todo, se crearon y perpetuaron dos nuevas modalidades: composiciones y ventas fiscales. Las primeras consistían en la legalización de propiedades adquiridas o situaciones personales obtenidas ilegalmente a cambio de un pago metálico a la hacienda pública. Las segundas legalizaban la propiedad de muchas tierras detentadas, hasta entonces, sin título legítimo; produciéndose así mismo ventas de mercedes y de oficios públicos. Nota : Muerto Felipe II, composiciones y ventas no harían más que aumentar; desde que se inicia el reinado de su sucesor y el régimen de validos en Madrid, los efectos políticos y sociales de dichas medidas se suman a los del favoritismo, la arbitrariedad, la ineficacia y el declive éticos generalizados. En no más de 25 años, todo ello repercutirá en las Indias hasta el punto de que pronto se operaría una gran transformación del sistema socio-político, ya visible en 1620. Antes de mediar el siglo XVI, las rutas trasatlánticas eran bien conocidas en Europa. Los intereses mercantiles, las guerras internacionales en Europa y los antagonismos religiosos entre «herejes» y «papistas» se combinarían para agravar y envenenar la situación. Los hugonotes serían los primeros en exagerar la, de por sí, gran riqueza de las Indias y en planear su adquisición mediante ataques a las flotas y puertos españoles. Los ingleses (1568) actuarían como piratas—en tiempo de paz—, y realizando el corso —en años de guerra—. Fueron los llamados sea dogs. También, por entonces, empezaban a actuar en algunas islas del Caribe comunidades de bucaneros y filibusteros ( ingleses, franceses y holandeses). El resultado global fue un estado continuo de guerra en el Caribe , aunque la acción defensiva española resultó bastante eficaz. Desde 1595, con los corsarios holandeses la situación empeoraría; mientras, lejos todavía de los territorios indianos, se establecían las primeras colonias permanentes de franceses (Quebec, 1608) e ingleses (Virginia, 1607). Nada determinante iba a ocurrir, sin embargo, hasta 1620.
instituciones. Los virreyes empezarán a no cumplir las órdenes recibidas; el Consejo de Indias cada vez era menos eficaz, más lento, y el liderazgo del monarca más débil. El poder que el "vicesoberano" ganarba por este lado, lo perdía ante la mayor representación e incidencia del criollismo dentro da la administración. En conjunto, el virrey pasó de ser un ejecutor de órdenes, con bastante iniciativa política, a un intermediario entre el poder del monarca, por un lado, y el poder del criollismo, por otro. Entre 1620-1750, lo virreyes no alcanzaron la talla política y humana de los nombrados por Felipe II, pero no fueron, en conjunto, tan ineptos como podía esperarse; su labor consistió en intentar eliminar las tensiones entre los grupos políticos a base de alianzas, con frecuencia complejísimas pues, tras ellas, se escondían los esfuerzos de cada grupo oligárquico por aumentar su influencia o mejorar su posición. En términos generales, la evolución política caminó hacia un sostenido avance del criollismo, una consolidación del papel mediador y arbitral de la burocracia indiana y una estabilidad muy firme. A fines del siglo XVII, los Reinos de Indias habían alcanzado una verdadera autonomía, tan amplia como firmemente anclada en el cuerpo político de la monarquía española. Por último, el criollismo se desarrolló con idéntica significación en todas partes, pero con matices y aun características distintas en cada región e incluso comarca. Factores geográficos, condicionados por el mismo proceso histórico, así como el efecto paralizante que sobre el tráfico marítimo interprovincial tuvo la intensificación y extensión de la piratería extranjera, con el apoyo de las potencias europeas — Holanda, Inglaterra y Francia—, contribuyeron a ello. Así, a partir del tercer decenio del siglo XVII, la monarquía española veía, por primera vez, directamente amanazada la Ruta de las Indias. Referencias bibliográficas