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La Administración y la Iglesia en las Indias: El Patronato Real y el Desarrollo Colonial -, Apuntes de Historia de los Estados Unidos

Una detallada descripción de la administración y la presencia de la iglesia en las indias durante la época colonial. Se abordan temas como el patronato real, las bulas papales que otorgaron poderes a los reyes de castilla y aragón, y la evolución del patronato español en américa. Además, se mencionan las etapas del proceso colonizador y la influencia de la iglesia en la vida de las indias.

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 13/09/2017

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TEMA 3. Política y administración coloniales: Colonización, evangelización y resistencias.
Manifestaciones culturales: A) Demograa y sociedad colonial. B) El Consejo de Indias y la Casa
de Contratación. La Real Hacienda. C) Patronato Regio e Iglesia en Indias D) Virreinatos,
Audiencias, Gobernaciones, Capitanías Generales. Cabildos, Corregimientos y Alcaldías Mayores.
Medios de control. E) Vida cotidiana y manifestaciones culturales.
Demografía y sociedad colonial
Los datos referidos a la población total del continente americano en vísperas de la llegada de
los europeos son poco precisos. Un estimación veromil viene a situarla en un mínimo de ochenta
millones de habitantes, distribuidos de una manera irregular. De ellos un quinto del total en
América del Norte (México excluido) y en áreas marginales del resto del continente, teniendo un
contacto muy escaso o nulo con los europeos antes de 1650. Así pues, en los territorios de
colonización ibérica pudieron haber existido unos sesenta y cuatro millones de nativos. Estos
constituirían el sector más numeroso de la sociedad colonial, bajo la autoridad de una minoría
europea, o de origen europeo, que desempeñó el papel social más activo y dinámico. La
inmigración de esclavos africanos, hasta 1650, tuvo una importancia numérica inferior a la que más
tarde adquiría, perro su impacto ya fue importante en algunas regiones tropicales.
La población quedaba distribuida de la siguiente manera:
México central, con más de 20 millones de habitantes, en zonas controladas en buena
parte por la Confederación Azteca.
En los Andes centrales, bajo el gobierno de los incas, se ha estimado una población
muy variable entre los 3 y los 32 millones de habitantes, para lo que hoy son Perú,
Ecuador y Bolivia; la realidad debió estar más próxima a la segunda que a la
primera de ambas cifras.
Concentraciones demográficas menores existieron en el área cultural chibcha o
muiska de la actual Colombia (alrededor de 1 millón de almas), las islas del Caribe
(se supone que la isla Española renía algo más de 3 millones de habitantes), la pared
septentrional de la América central, unos 800.000 habitantes, y una serie de núcleos
menores dispersos en diversas zonas del Brasil, de Chile y de Venezuela.
El resto de América Latina contaba con densidades de población bajísismas, o no
estaba habitada en absoluto.
Superpoblación y deteriorización ecológica motivaron descensos demográficos de carácter
compensatorio, que ocurrieron en regiones del Nuevo Mundo antes del descubrimiento. La llegada
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TEMA 3. Política y administración coloniales: Colonización, evangelización y resistencias. Manifestaciones culturales: A) Demografía y sociedad colonial. B) El Consejo de Indias y la Casa de Contratación. La Real Hacienda. C) Patronato Regio e Iglesia en Indias D) Virreinatos, Audiencias, Gobernaciones, Capitanías Generales. Cabildos, Corregimientos y Alcaldías Mayores. Medios de control. E) Vida cotidiana y manifestaciones culturales. Demografía y sociedad colonial Los datos referidos a la población total del continente americano en vísperas de la llegada de los europeos son poco precisos. Un estimación verosímil viene a situarla en un mínimo de ochenta millones de habitantes, distribuidos de una manera irregular. De ellos un quinto del total en América del Norte (México excluido) y en áreas marginales del resto del continente, teniendo un contacto muy escaso o nulo con los europeos antes de 1650. Así pues, en los territorios de colonización ibérica pudieron haber existido unos sesenta y cuatro millones de nativos. Estos constituirían el sector más numeroso de la sociedad colonial, bajo la autoridad de una minoría europea, o de origen europeo, que desempeñó el papel social más activo y dinámico. La inmigración de esclavos africanos, hasta 1650, tuvo una importancia numérica inferior a la que más tarde adquiría, perro su impacto ya fue importante en algunas regiones tropicales. La población quedaba distribuida de la siguiente manera:

  • México central, con más de 20 millones de habitantes, en zonas controladas en buena parte por la Confederación Azteca.
  • En los Andes centrales, bajo el gobierno de los incas, se ha estimado una población muy variable entre los 3 y los 32 millones de habitantes, para lo que hoy son Perú, Ecuador y Bolivia; la realidad debió estar más próxima a la segunda que a la primera de ambas cifras.
  • Concentraciones demográficas menores existieron en el área cultural chibcha o muiska de la actual Colombia (alrededor de 1 millón de almas), las islas del Caribe (se supone que la isla Española renía algo más de 3 millones de habitantes), la pared septentrional de la América central, unos 800.000 habitantes, y una serie de núcleos menores dispersos en diversas zonas del Brasil, de Chile y de Venezuela.
  • El resto de América Latina contaba con densidades de población bajísismas, o no estaba habitada en absoluto. Superpoblación y deteriorización ecológica motivaron descensos demográficos de carácter compensatorio, que ocurrieron en regiones del Nuevo Mundo antes del descubrimiento. La llegada

de los europeos no hizo más que acelerar y extender una de estas crisis, pero hasta el punto de que se convertiría en un desastre demográfico sin precedente. El Caribe y México fueron los casos extremos de despoblación indígena, tanto en volumen como en rapidez. Nota: México es elcaso mejor documentado: una población nativa superior a 20 millones de habitantes en 1519, quedó reducida a 16.8 millones ya en 1532, a 2,6 en 1568 y a sólo 1.1 millón en 1608; una lenta recuperación estaba ya en marcha en 1650. El caso más trágico fue el de la isla Española , cuya población aborigen se ha estimado en más de 3. millones de nativos en 1496, de los que la práctica totalidad habían desaparecido el año

  1. La extinción de los indios en muchas de las Pequeñas Antillas fue total, aunque ocurrió generalmente mas tarde y como cnsecuencia de colonizaciones no ibéricas. Un proceso similar ocurrió en todas partes: despoblación rápida e intensa de indígenas en tierras bajas tropicales, pérdidas de población menores en mesetas templadas del interior. El declive demográfico fue también menor y menos pronunciado en otras regiones que en México, así como más lento. Por ejempo, el máximo de despoblación se alcanzó en Perú durante el siglo XVIII, y una lenta recuperación se inició por entonces. Causas de las dimensiones generales y tendencias del proceso demográfico:
  1. La guerra no fue una de ellas: tuvo poca duración, y fue seguida de un régimen colonial pacífico y estable, si se compara con épocas anteriores; en términos generales el impacto de la conquista fue escaso.
  2. Más importancia tuvieron los numerosos movimientos de población originados por la presencia de los europeos y por el pródigo uso que hicieron de la mano de obra indígena. Como consecuencia de ello la producción agraria hubo de disminuir y la rápida expansión de la ganadería europea hizo el resto (solo en México central, más de 29.000 millas cuadradas fueron concedidas principalmente a castellanos como estancias de ganado o lugares de pasto). Nota: A la larga esto favoreció a los indios, que fueron reemplazados por ganado en el transporte y que incorporaron carne a su dieta antes casi totalmente vegetariana. Desde el año 1550 en adelante, todo esto se agravó con la expansión de la industria minera, que requirió una gran cantidad de mano de obra antes dedicada a la agricultura. Además, la aparición de cultivos tropicales para la exportación tuvo consecuencias aunque quizás no tan grave.
  3. La causa más importante de despoblación indígena fue, sin embargo, la provocada por el contagio de enfermedades infecciosas que los europeos llevaron desde el Viejo al Nuevo Mundo. Los indios americanos que vivieron siempre en casi total aislamiento recibieron en pocos años el impacto combinado de todas las enfermedades difundidas por los buques europeos, sus cargamentos y sus pasajeros y tripulaciones. Europa sufrió epidemias de sífilis americana, pero los grandes perdedores fueron los antes aislados indios: viruela, tifus y otras, relativamente menos

Si la emigración de origen europeo fue importante por su papel dinámico y elitista en la sociedad colonial, la africana fue a más importante en volumen. Dejando a un lado los pocos esclavos negros que llegaron con sus amos desde la Península Ibérica desde los primeros tiempos de la conquista, el tráfico de esclavos negros desde África comenzó desde 1528 aproximadamente para las colonias castellanas y desde mediados del siglo XVI para el Brasil. Las importaciones de esclavos fueron pequeñas al principio (promedio anual de 500 esclavos), pero en 1601-1650 ya se recibían promedios anuales de 4.000 esclavos en Brasil y 2.900 en las colonias españolas. Los totales estimados de inmigración negra hasta 1650 son, para el Brasil, de 250.000 esclavos, y de 202.500 para las colonias castellanas, en ambos casos con el apogeo de importaciones en el periodo 1601 - 1625, con un total general próximo al medio millón de almas.

  • Fueron a parar a cualquier ciudad colonial (exceptuadas las más pobres y de clima frío) como criados y artesanos, aunque en pequeño número; allí eran capaces generalmente de comprar su manumisión, o la recibían de sus amos como premio a largos años de servicio, sobre todo por disposiciones testamentarias.
  • La gran mayoría de los africanos fueron a parar a áreas rurales o semirurales en tierras bajas tropicales, para reforzar la declinante masa de mano de obra indígena en estos territorios rápidamente despoblados; allí trabajaron en los cultivos de exportación (como en Brasil o Venezuela), en la minería del oro (como en Colombia occidental), en la construcción de fortificaciones y puertos o como obreros portuarios en Panamá, Cartagena, Veracruz y otros muchos lugares. Trabajando en grupos cada vez más grandes bajo las órdenes de capataces y sin contacto personal con sus dueños, su trabajo era más duro, su vida más corta y su destino más triste que en las ciudades. El mestizaje El mestizaje biológico fue intenso desde el principio, dado que los inmigrantes iniciales eran casi todos varones adultos. Nota: Durante la primera mitad del siglo XVI, diez varones llegaron al Nuevo Mundo desde Castilla por cada mujer, y la desproporción fue todavía más fuerte en el caso de Portugal. La poligamia efectiva de castellanos y portugueses, así como la facilidad de sus contactos con mujeres indias, determinaron la rápida aparición de muchos mestizos (en Brasil mamelucos ). Típico, aunque no exclusivo, de zonas tropicales fue la paralela aparición de mulatos , generalmente de padre blanco y madre negra, aunque las esclavas negras no abundaban todavía. El mestizaje entre indios. El mestizaje entre indios y africanos produjo los zambos.

Castellanos y portugueses no sintieron lo que los antropólogos denominan etnocentrismo en términos de raza, sino en términos de religión contra el “infiel” y el “pagano”. Así pues una mujer podía ser perfectamente esposa o amante con tal de ser bautizada, y un hijo mestizo se consideraba castellano o portugués si era hijo legítimo. Ilegitimidad y no raza era el verdadero prejuicio en el siglo XVI, y más fuerte en el caso de los mulatos, porque se sumaba al origen esclavo de la madre. Así, muchos mestizos biológicos fueron considerados simplemente blancos ( si eran educados a la española y nacidos en matrimonio) o indios (si educados entre indios y de origen ilegítimo). En 1570, el porcentaje de negros, mestizos y mulatos considerados socialmente como tales era solo del 2,5% del total de la población, cuando en términos biológicos ese porcentaje había de ser considerablemente más alto. En 1650, el 17,7% de la población era considerado negro, o mestizo, o mulato. Un aumento que no solo muestra una tendencia biológica, sino también los comienzos de cierto grado de discriminación social. Otros tipos dentro del mestizaje en Indias: Mestizo e India = Cholo Indio y Mestiza = Coyote Español y Coyote = Harmizo Coyote e India = Chamizo Chino e India = Cambujo Cambujo e India = Tente en el aire Tente en el aire y mulata = Albarazado Mestizo y Española = Castizo Mulato y Española = Morisco Español y Morisca = Albino Albino y Español = Saltatrás Negro y Zamba = Zambo prieto Administración e Iglesia en Indias .- La organización de la conquista, y con ella la colonización americana, se había planteado como una empresa mixta entre la Corona — que se reservaba el control y la dirección, así como el derecho de soberanía—, y los particulares que quisieran financiar o capitanear las expediciones. El contrato se materializaba a través de la firma de capitulaciones , en las que se especificaban los deberes del caudillo y los privilegios concedidos por el rey; solían ir acompañadas de las instrucciones , documento base de las pocas empresas organizadas y financiadas por la Corona, en donde se indicaba la ruta a seguir y observaciones pertinentes, como dar buen trato a los indios, proceder a su evangelización etc.

gubernativo, judicial, militar y administrativo. De él dependían los gobernadores y adelantados , títulos concedidos, generalmente, a los conquistadores. Por otra parte, el establecimiento de las Audiencias (la primera en Santo Domingo, en 1511) acentuó el centralismo político al otorgarles funciones de gobierno y hacienda, además de ser corte suprema de justicia en el territorio donde ejercía su autoridad. La estructura básica de carácter organizativo se completaba con los cabildos municipales, a los que pronto tendrían acceso los criollos. Si bien el descubrimiento y la conquista de América se realizaron bajo la dirección de la corona española y no obedecieron a una iniciativa eclesiástica, el cometido misional señalado por el pontífice romano a los monarcas —cometido que a la vez era considerado como el título que legitimaba la toma de posesión del Nuevo Mundo—, implicó una importante participación de la Iglesia en la organización de la vida en las Indias bajo el dominio europeo. En el ámbito de la organización político-eclesiástica en la monarquía española , la última fase de la Reconquista y la expansión de Ultramar representaron una continuidad inquebrantada. Los Reyes Católicos derivaron su derecho al «patronato» de la lucha contra los infieles y de la difusión de la fé cristiana. Durante la campaña contra el reino moro de Granada, en 1486, habían recibido de Inocencio VI la bula del Patronato , que les confería el derecho de proponer personas para los obispados y el de conceder todos los beneficios eclesiásticos. Además se traspasaba a los monarcas los diezmos y primicias, procedentes del pago que los moros convertidos de ese reino tuvieran que tributar a la Iglesia. Conforme a ese modelo, los monarcas Católicos aspiraron a ejercer el «patronazgo» sobre la nueva Iglesia en Indias. Los primeros rudimentos del Patronato Indiano los encontramos en las Bulas Alejandrinas – Inter coetera; Eximiae devotionis; Inter coetera II; Piis fidelium; Dudum siquidem - (derecho exclusivo de evangelización más los privilegios que habían ostentado los portugueses). Contenido de estas en el proceso descubridor:

  • Inter coetera (3 de mayo de 1493): establece la donación papal a los Reyes con carácter exclusivo de las tierras descubiertas o que se descubrieran navegando hacia Occidente.
  • Eximiae devotionis , de la misma fecha que la anterior. Tras hacer un extracto de la primera parte de la Inter coetera , terminaba por confirmar los contenidos de la anterior y extendía a Castilla las concesiones papales hechas a Portugal con anterioridad en el avance por el litoral africano y en el salto definitivo hacia la India. Suponía una equiparación solemne de ambas Coronas con los mismos títulos jurídicos para sus respectivas tierras.
  • Inter coetera II , fecha el 4 de mayo, conocida como la “bula de donación o partición”, pues por su medio, el Papa dona a los Reyes las tierras descubiertas por Cristóbal Colón, trazando una línea divisoria a cien leguas al oeste de las islas de Azores y Cabo Verde.
  • Piis fidelium , fechada el 25 de junio, otorgaba al eclesiástico aragonés fray Bernardo Boil funciones y poderes de legado papal para el segundo viaje de Cristóbal Colón, pudiendo ser considerado como el primer vicario pontificio para el Nuevo Mundo, dotado de amplias facultades canónicas extendidas a los doce religiosos que le acompañaron, aunque no puede afirmarse que la evangelización propiamente dicha de los naturales se iniciase por los eclesiásticos que marcharon a Indias en este viaje.
  • Dudum siquidem , fechada el 26 de septiembre, de carácter aclaratorio, ampliando geográficamente la concesión de aquellas tierras que estaban al Este, Sur y Oeste de la India, siempre con la reiterada condición de que no perteneciesen a los príncipes cristianos, lo que salvaguardaba las posibles posesiones portuguesas. Nota : Habría que añadir la Ineffabilis , concedida por Alejandro VI al rey Manuel I de Portugal el 1 de junio de 1497, por la que se consideraban como poseídas por él aquellas tierras de infieles cuyos pobladores reconocían su autoridad o le pagaban tributo, aunque no hubiera en ellas súbditos portugueses del rey. Con ello los monarcas españoles habían recibido prerrogativas de la Iglesia de carácter extraordinario, condensadas en la facultad del Regio Patronato. En virtud del Regio Patronato Indiano, los reyes de Castilla recibieron el poder espiritual, delegado por el Papa, de enviar misioneros, facilitar sus viajes, sustentar al clero, elevar iglesias, hospitales y otros centros benéficos, poder administrar los diezmos que fueran secularizados, el derecho de presentar personas aptas para todos los beneficios eclesiásticos, y la facultad de poder poner límites a las diócesis: La bula Piis Fidelium (1493) concedió al Padre B.de Boil, enviado por los Reyes Católicos, poderes para erigir y consagrar iglesias, capillas y administrar los sacramentos en las Indias. Mientras que, con la bula Eximiae Devotionis (1493) se otorgaba a los monarcas españoles los diezmos y primicias de las iglesias americanas. Comprometiéndose a velar por la adecuada construcción y dotación de las mismas. En 1505 Fernando había reclamado, para sí y sus sucesores, en Castilla y León el derecho pleno y perpetuo de Patronato. Sería con la bula Universalis Ecclesiae de 1508, cuando Julio II establecía de hecho el patronato universal español en América. La Corona tenía derecho de presentar al Papa sujetos idóneos para todas las iglesias metropolitanas, catedrales, colegiales y todas las demás dignidades eclesiásticas cuya misión competía efectuar en Consistorio al pontífice. Para los demás cargos y prebendas eclesiásticas, el rey o su representante formulaban la propuesta al obispo competente. En 1518, el papa León X concedió a Carlos V la facultad de fijar y modificar, en ciertos casos, los límites de las diócesis americanas. Cuatro años después, en 1522 la bula Omnimoda , concedida por Adriano VI, ponía en manos de los reyes de España la organización de las

I. Etapa de fundación (1550-1620): Presidida y carcterizada esta etapa por el rey Felipe II con sus disciplinados funcionarios. La política tuvo por objetivo implantar el poder absoluto del monarca en sus dominios de ultramar e intergrarlos en el cuerpo político de la monarquía universal española. Este periodo se caracterizó, por otra parte, por un componente político y religioso muy poderoso plasmado en dos empresas muy amplias: la organización eclesiástica y misional, planificada por la Corona, y la codificación legal de acuerdo con los criterios de justicia y moral cristianas. La aplicación de dicha política tuvo un periodo inicial de ascenso, hasta 1570, caracterizado por su definición administrativa; otro de apogeo, hasta 1590, destacando el desarrollo legal; y, finalmente, un periodo de decadencia lenta, hasta 1595, y rápida, después, hasta fundirse en 1620 con la etapa siguiente, que no sería otra cosa que el reflejo en Indias de la política interior llevada a cabo en la Metrópoli. La labor política y administrativa de los virreyes del siglo XVI, en conjunto eficaz, pudo acometerse merced a la enorme suma de prestigio y poder que se les atribuyó. Nota : Antonio de Mendoza (1535-1550); Luis de Velasco (1550-1564) en Nueva España. Antonio de Mendoza (1551-1552); Andrés Hurtado de Mendoza (1555-1561); Francisco de Toledo y Figueroa (1569-1581) en el virreinato del Perú. Si el periodo inicial de 1550-1570 tuvo a los vierreyes como protagonistas centrales, los años de apogeo en la fundación de los Reinos de Indias correspondieron con una verdadera renovación del Consejo de Indias en la Metrópoli. La propuesta de Juan de Ovando para reorganizar el funcionamiento de la institución se convirtió en las segundas Ordenanzas del Consejo de Indias (1571). Por otra parte, su completa revisión de los papeles del Consejo dio como resultado el proyecto de reunir y sistematizar en siete libros —que debían de concluirse en otros tantos años— todas las disposiciones legales hasta entonces promulgadas. Ovando dejó elaborado el primer libro, sobre la «gobernación espiritual», que no llegó a obtener sanción legal, por circunstancias muy complejas, pero que fue guía y estímulo para quienes en el Consejo de Indias laboraron por imprimir en los reinos ultramarinos el sello de un humanismo personalista cristiano. El desarrollo de la visita de Ovando y su posterior gestión como presidente del Consejo hasta su muerte (1575), guardan estrecha relación con las reuniones en la corte de la llamada Junta Magna de 1568, convocada por Felipe II, tanto para resolver acuciantes y graves problemas indianos como para formular las directrices políticas que en adelante iban a aplicarse en el gobierno de las Indias. Estos años de plenitud tuvieron, entre muchas, dos consecuencias importantes e inmediatas: primera, un esfuerzo legislativo y administrativo para uniformar y unificar toda la estructura política e institucional de los Reinos de Indias, que en buena medida fue un éxito; segunda, el cuidado en la selección de jueces superiores para Ultramar supuso un refuerzo, no sólo para la

administración de justicia —tribunales superiores para administrarla ya se habían establecido, principalmente en los años 1543- 1563 —, sino también para la eficacia del gobierno, ya que los virreyes utilizaron a estos jueces como asesores y agentes suyos en asuntos legales, políticos y gubernativos. La etapa de fundación coincidió con el descubrimientio de riquísimas minas de plata en el Perú y Nueva España, destinadas a la exportación, aumentando el tráfico trasatlántico, lo que despertó en Europa un peligroso interés por el Nuevo Mundo; sin embargo, su producción no bastaría para librar a Felipe II de sus apuros financieros, aunque sí le permitiera mantener una financiación a base de créditos y anticipos en presupuestos crónica y largamente daficitarios. Nota : Para calibrar la magnitud del fenómeno, digamos que a finales del siglo XVI los Reinos de Indias proporcionaban a la hacienda real escasamente el 25% de sus ingresos. De ellos, dos tercios se originaban en el Perú /90% del Potosí y sus minas). A partir de 1590, una situación de verdadera quiebra financiera obligó a Felipe II a decretar un aumento general de los impuestos, así como la implantación de los que, hasta entonces, no se habían implantado en Indias. Aumentaron los ingresos fiscales, empezó a recaudarse la alcábala castellana y, sobre todo, se crearon y perpetuaron dos nuevas modalidades: composiciones y ventas fiscales. Las primeras consistían en la legalización de propiedades adquiridas o situaciones personales obtenidas ilegalmente a cambio de un pago metálico a la hacienda pública. Las segundas legalizaban la propiedad de muchas tierras detentadas, hasta entonces, sin título legítimo; produciéndose así mismo ventas de mercedes y de oficios públicos. Nota : Muerto Felipe II, composiciones y ventas no harían más que aumentar; desde que se inicia el reinado de su sucesor y el régimen de validos en Madrid, los efectos políticos y sociales de dichas medidas se suman a los del favoritismo, la arbitrariedad, la ineficacia y el declive éticos generalizados. En no más de 25 años, todo ello repercutirá en las Indias hasta el punto de que pronto se operaría una gran transformación del sistema socio-político, ya visible en 1620. Antes de mediar el siglo XVI, las rutas trasatlánticas eran bien conocidas en Europa. Los intereses mercantiles, las guerras internacionales en Europa y los antagonismos religiosos entre «herejes» y «papistas» se combinarían para agravar y envenenar la situación. Los hugonotes serían los primeros en exagerar la, de por sí, gran riqueza de las Indias y en planear su adquisición mediante ataques a las flotas y puertos españoles. Los ingleses (1568) actuarían como piratas—en tiempo de paz—, y realizando el corso —en años de guerra—. Fueron los llamados sea dogs. También, por entonces, empezaban a actuar en algunas islas del Caribe comunidades de bucaneros y filibusteros ( ingleses, franceses y holandeses). El resultado global fue un estado continuo de guerra en el Caribe , aunque la acción defensiva española resultó bastante eficaz. Desde 1595, con los corsarios holandeses la situación empeoraría; mientras, lejos todavía de los territorios indianos, se establecían las primeras colonias permanentes de franceses (Quebec, 1608) e ingleses (Virginia, 1607). Nada determinante iba a ocurrir, sin embargo, hasta 1620.

instituciones. Los virreyes empezarán a no cumplir las órdenes recibidas; el Consejo de Indias cada vez era menos eficaz, más lento, y el liderazgo del monarca más débil. El poder que el "vicesoberano" ganarba por este lado, lo perdía ante la mayor representación e incidencia del criollismo dentro da la administración. En conjunto, el virrey pasó de ser un ejecutor de órdenes, con bastante iniciativa política, a un intermediario entre el poder del monarca, por un lado, y el poder del criollismo, por otro. Entre 1620-1750, lo virreyes no alcanzaron la talla política y humana de los nombrados por Felipe II, pero no fueron, en conjunto, tan ineptos como podía esperarse; su labor consistió en intentar eliminar las tensiones entre los grupos políticos a base de alianzas, con frecuencia complejísimas pues, tras ellas, se escondían los esfuerzos de cada grupo oligárquico por aumentar su influencia o mejorar su posición. En términos generales, la evolución política caminó hacia un sostenido avance del criollismo, una consolidación del papel mediador y arbitral de la burocracia indiana y una estabilidad muy firme. A fines del siglo XVII, los Reinos de Indias habían alcanzado una verdadera autonomía, tan amplia como firmemente anclada en el cuerpo político de la monarquía española. Por último, el criollismo se desarrolló con idéntica significación en todas partes, pero con matices y aun características distintas en cada región e incluso comarca. Factores geográficos, condicionados por el mismo proceso histórico, así como el efecto paralizante que sobre el tráfico marítimo interprovincial tuvo la intensificación y extensión de la piratería extranjera, con el apoyo de las potencias europeas — Holanda, Inglaterra y Francia—, contribuyeron a ello. Así, a partir del tercer decenio del siglo XVII, la monarquía española veía, por primera vez, directamente amanazada la Ruta de las Indias. Referencias bibliográficas

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