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Apuntes Tema 3 MAC, Apuntes de Periodismo

Asignatura: Movimientos artisticos contemporaneos, Profesor: Violeta Izquierdo, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 25/02/2014

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Tema 3: Modernismo (1890-1910), Arquitectura
Muchas de las premisas sociales y arquitectónicas del S.XIX estaban
destinadas a desembocar en el modernismo, amplio movimiento estético,
de difusión internacional, que se desarrolla aproximadamente entre los años
1890 y 1910.
En este momento hay una cierta resurrección romántica en corrientes
literarias como el simbolismo o en actitudes estético-losócas como la del
arte por el arte, la fantasía libre y creadora. El art nouveau se convierte en
el arte propio de una sociedad muy especial, que vive en un ambiente
idealizado y optimista. A falta de ideales o preocupaciones religiosas o
sociales, predominan la sensibilidad, el renamiento y la exquisitez estética
que, apoyados en esas posibilidades económicas, promueven una frenética
actividad artística.
De este modo, con el art nouveau desaparece la tradicional división entre
artes mayores y artes menores, entre Arte con mayúsculas, como es la
arquitectura, escultura y pintura; y el arte con minúsculas, es decir las artes
aplicadas. Ahora, el artista es a la vez artesano, con lo que el arquitecto, por
ejemplo, no solo proyecta la casa sino que diseña los más mínimos detalles.
El arte deviene así un elemento esencial, el denitorio de esa etapa
histórica que se conoce como belle époque, en la que parafraseando un
poema de Baudelaire: “todo era orden y belleza, lujo, reposos y
voluptuosidad. El arte y la vida se fusionan.
Esta intensa actividad artística implica, una serie de gastos económicos, lo
que explica que el art nouveau se desarrolle en los núcleos industriales y
ciudades comerciales o de una activa administración, como Bruselas,
Glasgow, Chicago, Barcelona, Paris, Munich o Viena.
El Art Nouveau alcanza así una amplia difusión, como un auténtico producto
de moda. Se había llegado a una situación articiosa, con los nuevos
dandies, y su rigurosa disciplina en todos sus actos modales, cual nuevos
cortesanos, imponiendo la norma, la justicación de las formas por ellas
mismas. Se alcanza, en consecuencia, un grado de supercialidad tan
grande, que hasta el más mínimo objeto termina por convertirse en
producto artístico.
El modernismo surge en diferentes puntos de Europa, aun cuando muy
pronto las revistas, las exposiciones la espontaneidad de ciertos productos
y los viajes de los artistas, van a contribuir a que los hallazgos personales o
nacionales alcancen una dimensión internacional.
Un mosaico de tendencias, cada una con sus características particulares,
pero también con una nota común: la ruptura consciente y deliberada con el
pasado y la búsqueda de nuevas formas de expresión, englobadas entonces
bajo la denominación conjunta de modernismo.
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Tema 3: Modernismo (1890-1910), Arquitectura

Muchas de las premisas sociales y arquitectónicas del S.XIX estaban destinadas a desembocar en el modernismo, amplio movimiento estético, de difusión internacional, que se desarrolla aproximadamente entre los años 1890 y 1910.

En este momento hay una cierta resurrección romántica en corrientes literarias como el simbolismo o en actitudes estético-filosóficas como la del arte por el arte, la fantasía libre y creadora. El art nouveau se convierte en el arte propio de una sociedad muy especial, que vive en un ambiente idealizado y optimista. A falta de ideales o preocupaciones religiosas o sociales, predominan la sensibilidad, el refinamiento y la exquisitez estética que, apoyados en esas posibilidades económicas, promueven una frenética actividad artística.

De este modo, con el art nouveau desaparece la tradicional división entre artes mayores y artes menores, entre Arte con mayúsculas, como es la arquitectura, escultura y pintura; y el arte con minúsculas, es decir las artes aplicadas. Ahora, el artista es a la vez artesano, con lo que el arquitecto, por ejemplo, no solo proyecta la casa sino que diseña los más mínimos detalles. El arte deviene así un elemento esencial, el definitorio de esa etapa histórica que se conoce como belle époque, en la que parafraseando un poema de Baudelaire: “todo era orden y belleza, lujo, reposos y voluptuosidad. El arte y la vida se fusionan.

Esta intensa actividad artística implica, una serie de gastos económicos, lo que explica que el art nouveau se desarrolle en los núcleos industriales y ciudades comerciales o de una activa administración, como Bruselas, Glasgow, Chicago, Barcelona, Paris, Munich o Viena.

El Art Nouveau alcanza así una amplia difusión, como un auténtico producto de moda. Se había llegado a una situación artificiosa, con los nuevos dandies, y su rigurosa disciplina en todos sus actos modales, cual nuevos cortesanos, imponiendo la norma, la justificación de las formas por ellas mismas. Se alcanza, en consecuencia, un grado de superficialidad tan grande, que hasta el más mínimo objeto termina por convertirse en producto artístico.

El modernismo surge en diferentes puntos de Europa, aun cuando muy pronto las revistas, las exposiciones la espontaneidad de ciertos productos y los viajes de los artistas, van a contribuir a que los hallazgos personales o nacionales alcancen una dimensión internacional.

Un mosaico de tendencias, cada una con sus características particulares, pero también con una nota común: la ruptura consciente y deliberada con el pasado y la búsqueda de nuevas formas de expresión, englobadas entonces bajo la denominación conjunta de modernismo.

El Art Nouveau o Modernismo se caracteriza por un marcado sentido decorativo que tiene en la línea y en los ritmos curvos su mejor fórmula de expresión. Se trata de una ornamentación basada en formas biológicas naturales, en principio con motivos florales o de la fauna, alusivos a la elasticidad, la flexibilidad y la sinuosidad. Todo ello con un colorido tenue, a base de tonos suaves, intermedios, que contribuyen a crear unos ambientes evocadores, cercanos a la ensoñación simbolista y totalmente alejados de la prosaica realidad.

El modernismo no copia fielmente el repertorio de los estilos históricos, sino que pretende imitar los procesos y las formas de la naturaleza. Predominan las líneas curvas y los arabescos en forma de “golpe de látigo”; una copiosa decoración orgánica se despliega en los muros, barandillas, techos y muebles u objetos diversos. La forma ondulada de las olas marinas de las algas, o de los largos cabellos femeninos, se conjunta con la predilección por ciertos animales.

El modernismo trata de conseguir la fusión entre la vida y el arte; para ello los artistas diseñan todos los objetos, desde muebles, cubiertos, alfombras, etc…hasta los edificios en los que se desenvuelve la vida humana. Se produce así una autentica unificación de las artes.

Los antecedentes se encuentran en el medievalismo de ciertas naciones europeas.

Características

Esta arquitectura responde a primera vista a las características generales del movimiento, por el relieve que tienen los aspectos ornamentales y por su predilección por la asimetría, con los ritmos curvos y las superficies sinuosas. La homologación de los materiales propios de la ingeniería y de la arquitectura constructiva de la época anterior, al emplear el hierro el acero o el hormigón. Materiales por otra parte muy adecuados para las exigencias y necesidades de la vida moderna.

Estos materiales transforman completamente el habitual sistema de trabajo de los arquitectos. Ahora, pueden concebir la arquitectura como un todo continuo, fruto de la idea o solución original de cada arquitecto para un fin concreto. De este modo se pone fin, de una manera consciente, a la sucesión de distintos estilos, históricos propia del eclecticismo, agotados ya su significado y funcionalidad. Un rasgo predominante consiste en el deseo de que los elementos estructurales queden a la vista y funcionen a la vez como partes esenciales del sistema decorativo.

La asimetría en la distribución de puertas, ventanas, masas y detalles decorativos obedece por tanto a un programo estético definido. En este sentido destacan dos grandes líneas: la primera tiene su máximo desarrollo en Bélgica, Francia, y España, y se caracteriza por la utilización de algunos motivos históricos, góticos, además de insistir en el carácter plástico, vital y

una serie de ventanas separadas por pequeñas columnas de piedra y, en el segundo, balcones altos de forjado a forjado. En el tercer piso el bow- window se convierte en una terraza continuando las tres aberturas, pero ahora en el plano de la pared.

Están presentes en la fachada muchos elementos poco corrientes, como las superficies onduladas, las platabandas metálicas vistas, diseño de la balaustrada, etc…

En el interior se manifiesta más claramente la afirmación de la nueva tendencia figurativa. Un nuevo sentido unitario liga los elementos estructurales a los visuales, en particular, en la escalera principal, que se presenta completamente a la vista todo su armazón metálico. De ella se desgajan molduras curvilíneas de hierro para formar barandillas y motivos decorativos; a estos elementos, que determinan con su desarrollo sinuoso una definición muy particular del espacio, corresponden formas análogas trazadas sobre los planos, como el diseño de las vidrieras y de los mosaicos de los pavimentos.

Escalera de la Casa Tassel (1892-1893): las formas constructivas y del espacio de la escalera se corresponden con la finalidad y los materiales, sin estar determinadas por ellos. El estilo y los motivos decorativos no se desarrollan partiendo de la nueva construcción en hierro colado, sino que es esta la que se adapta al nuevo lenguaje formal, que procede de otras fuentes y lo prolonga espacialmente.

En esta escalera usa los motivos de los papeles pintados y encuadernaciones inglesas. Al pie de la escalera se eleva una esbelta columna de hierro como si fuera el tallo de una flor. Desde su capitel crecen unas bandas en forma de plantas que se extienden por el espacio. Su ritmo halla eco en los canecillos y soportes de hierro visto y en los ornamentos que trepan por la escalera a manera de barandilla. Estos detalles ornamentales se extienden por el techo, los muros e incluso el suelo del mosaico, como anillos de agua que se expanden partiendo de un centro.

Esta escalera refleja la esencia del modernismo a base del uso de la línea curva. El suelo de mosaico hecho con líneas ondulantes y formas redondeadas, produciendo así un juego visual y estético.

Horta usa en el comedor de la Casa Tassel, al mismo tiempo que la estructura metálica al descubierto, papeles pintados ingleses. Asimismo, fue el primero que trasladó a lo estructural y espacial el movimiento típico del Art Nouveau. La Casa Tassel, en consecuencia, se presenta como un todo, sin las separaciones tradicionales de los pisos en el interior ni en el exterior, con los materiales aprovechados por sus cualidades estructurales y por su calidad ornamental, con la línea curva como nexo de su fachada dinámica.

Fachada de la Casa Solvay (1895-1900): en esta obra Horta se encarga del diseño de los muebles, lámparas, alfombras y todos los detalles del interior. En este edificio, el gusto por la ondulación y la curvatura llega a extremos difícilmente superables. Horta mantiene esta misma audacia en el empleo de los nuevos materiales, y su originalidad distributiva en casa unifamiliares.

Esta fachada produce una sensación de convexidad, con cada uno de los pisos que diversifica las propuestas y módulos posibles. Cada piso es completamente distinto el uno del otro. Remodelación del espacio en torno a un núcleo central.

Casa del pueblo (1896-1899): es una construcción en la que se combina materiales diversos como el hierro y grandes superficies acristaladas. Se demolió por el afán especulativo.

Teatro de la Casa del pueblo (1896-1899): los elementos están visibles, ya no se usan como una simple estructura, sino que en esta ocasión se muestran como elementos decorativos.

Palacio de Bellas Artes (1920)

Francia

Hector Guimard (1867-1942)

Habiendo sido el primero en adoptar en Art Nouveau, en la arquitectura, su nombres es más conocido por las estaciones de metro de Paris, que por su obra arquitectónica. De Guimard solo se valoraban los elementos decorativos de sus obras, en forma de llamas de fuego o líneas fluidas y sutiles. Es el creador de conjuntos de gran efectividad por la disposición compleja que revelan las estructuras externas e internas de los edificios por la elegante utilización y combinación de las líneas arquitectónicas.

Castel Beranger (1894-1898): para esta construcción, Guimard construyó en piedra noble los dos primeros pisos y la parte lateral izquierda del inmueble.

decoración, utilizando materiales antiguos como el totxo (ladrillo) y nuevos como el hierro y también nuevas técnicas cerámicas.

Antonio Gaudí (1852-1926)

Antonio Gaudí, fue el representante por antonomasia de este modernismo catalán. Rompió con los cánones de la época, y consiguió una arquitectura que unía la tradición con la modernidad. Inspiración en la naturaleza, de forma animalística o floral.

Utilización de maquetas a escala real, maqueta estereostática o polifunicular con un arco catenárico-parabólico. Variedad de trencadis

Casa Vicens (1878-80): su primera obra en el nuevo Barcelona, reproduce el carácter de los palacetes árabes. Lo oriental siempre ha tenido una gran tradición en la cultura occidental. Combina la recuperación de motivos mozárabes, el recurso del ladrillo, azulejos, e incluso elementos exóticos en el jardín y la rejería. Decoración con cerámica en las fachadas, la cual decora con pequeñas margaritas. Según se va ascendiendo por la fachada, la decoración es más profunda y combinada con elementos del pasado, hasta llegar al techo, donde aparecen los minaretes, con formas ovulares, que tienen formas bizantinas y arabescas. Tanto el interior como el exterior muestran el excesivo gusto por la decoración. Los zócalos se decoran con cerámica, y las paredes con distintos dibujos de animales.

Finca Güell (1884-1887): pabellones a la entrada con una especie de muro exterior que recorre la finca. Combinación de materiales, sobre todo el ladrillo, típico arquitectura mozárabe. Destacar la puerta del dragón.

El Capricho (1892): con una torre cilíndrica en forma de alminar persa, revestida completamente de cerámica. El acceso presenta cuatro columnas y arcos adintelados, con capiteles decorados con pájaros y hojas de palmito, como en la Casa Vicens. El salón principal destaca por un amplio ventanal con ventanas de guillotina, y dispone de un fumadero cubierto por falsas bóvedas de estuco de estilo árabe. En la decoración repite el tema del girasol y se combinan la sillería, el ladrillo, el hierro y la cerámica con las formas lúdicas y orgánicas que caracterizan al arquitecto catalán. Cabe destacar el vivo colorido que Gaudí aplicó al Capricho, combinando la cerámica verde con la piedra y el ladrillo en tonos rojos y amarillos.

Palacio Güell (1885-89): deja hueco el cuerpo central, salvando las distintas plantas, y rematadas con una especie de bóveda estrellada calada, que rebasa la cubierta. Mantiene una estructura exterior de piedra, a la que incorpora los arcos parabólicos con una magnifica y llamativa rejería. Sus puerta parabólicos, están cerradas por rejas de hierro forjado en las que el metal es tratado con una gran libertad. Los materiales usados son de primera calidad, y el espacio que hay entre un edificio y otro es muy estrecho, pero él lo consigue solventarlo jugando con el aspecto ascendente del edificio, y la riqueza de los materiales, la piedra de sillería.

Cripta de la colonia Güell (1908-1916): es una obra cuidadosamente elaborada. Entre los aspectos técnicos cabe destacar la propia concepción del espacio arquitectónico como resultado de un curioso y artesanal sistema de proyección. Este consistía en una especia de maqueta activa formada por cordeles (los arcos) y sacos de perdigones, cuya fotografía invertida se corresponde con la exacta reproducción de la forma y dirección que deben adoptar las columnas, arcos y bóvedas para poder soportar por si mismas las cargas de los tres cuerpos del proyecto original.

La simbología siempre presenta en la misma planta, una especie de gran molusca que desborda con su masa corporal el espacio estrictamente edificado, invadiendo el entorno hasta confundirse con la propia naturaleza. Esta confusión se debe a la combinación de los materiales como la piedra basáltica, ladrillo recocido y la cerámica, y su tratamiento rustico, las formas inclinadas, los muros en talud y los espacios abiertos. Todo ello unido a la presencia de signos estrictamente religiosos, tanto estructurales como murales.

Bodegas del Conde Güell (1855-1899)

Parque Güell (1900-1914): residencia dedicada a artistas. El acceso al parque presenta una estructura alegórica de gran simbolismo donde, dentro de los parámetros conceptuales que compartían Gaudí y el conde Güell, centrados en el catalanismo político y en la religión católica, se presenta la urbanización como una alegoría que representa lo más elevado del mundo terrenal y espiritual, con referencias tanto al avance de la industria y el desarrollo de la burguesía como a la cultura de tradición clásica grecorromana y, especialmente y por encima de todo, la presencia de la religión: el acceso al parque representa la entrada al Paraíso, al lugar utópico donde reina la calma y el bienestar. Realizados

como un animar fantástico con un cuerpo irregular, escamoso y extrañas formas en el tejado a modo de espinazo. Tiene doble altura:

-la osera, figuras óseas sobre la superficie.

-la casa de carnaval, porque tiene una especie de máscaras y confetis.

Interior, distribución abierta y ovalada, decoración muy parecida a la del exterior. Todos los elementos decorativos siguen una línea sinuosa.

Casa Milá (1909-1910): homenaje a la virgen, se quería construir una casa que transmitiera fuerza, solemnidad y solidez. La fachada está construida en ladrillo y recubierta con bloques de piedra. Es excesivo el trabajo de la forja, usado en todos los balcones como elementos decorativos. En los techos, hay unas chimeneas como escultura que transmiten una idea de espiritualidad. Las chimeneas se convierten en un juego, imitando el movimiento del humo que se eleva al cielo, para ello usa diferentes materiales. Estos elementos son muy llamativos y demuestran la importancia de Gaudí por la decoración.

Cabe destacar que ambas casa, La Casa Batlló y la Casa Milá están inspiradas directamente de la naturaleza.

Sagrada Familia (1882 hasta ahora): se trata de un espacio continuo, como el propio cuerpo místico de la Iglesia. Los planos de la fachada se transforman en volúmenes y espacios arquitectónicos válidos en sí mismos. Son espacios posibles gracias a una estructura autoportante que contrarresta la falta de soportes laterales y contrafuertes, formado por columnas inclinadas en función del peso que gravita sobre ellas.

Tiene tres fachadas:

  • En la fachada del nacimiento. Al estar dedicada al acontecimiento del nacimiento de Jesús, esta fachada presenta una decoración exultante donde todos los elementos son evocadores de la vida. Se centra en la faceta más humana y familiar de Jesús, con una amplia profusión de elementos populares, como herramientas y animales domésticos. Orientada al levante (nordeste), está dividida en tres pórticos, dedicados a las virtudes teologales: de la Esperanza a la izquierda, de la Fe a la derecha, y de la Caridad en el centro, con la Puerta de Jesús y rematada por el Árbol de la Vida. La fachada culmina con las torres-campanario dedicadas a San Matías, San Judas Tadeo, San Simón y San Bernabé. Esta fachada a su vez está dividida en tres pórticos:

Pórtico de la caridad. Es el mayor de los tres, y está dedicado a Jesús. Simulando ser el Portal de Belén, desarrolla una serie de escenas sobre el nacimiento de Jesús: la Anunciación y la Coronación de María , junto a la Adoración de los Reyes y la Adoración de los pastores. El pórtico culmina en el Árbol de la Vida, que representa el triunfo de la vida y el legado de Jesús. Aquí encontramos el anagrama de Jesús con las letras JHS en una cruz griega, con las letras griegas alfa y omega, como símbolo del principio y el fin. Está rodeado de ángeles incensarios y ángeles portadores del pan y el vino, símbolo de la Eucaristía. Sobre el anagrama encontramos un pelícano, primitivo símbolo cristiano que representa igualmente la Eucaristía, con un huevo símbolo del origen y la plenitud de la vida y la Naturaleza. En sentido ascendente se hallan dos escaleras como ascensión a Dios, y un ciprés que simboliza la vida eterna, con un grupo de palomas que representan los fieles que acuden a Dios. Por último, encontramos una representación de la Santísima Trinidad.

Pórtico de la Esperanza. Dedicado a San José, encontramos las escenas de los Esponsales de la Virgen María y San José , la Familia de Jesús , El sabio y el Niño Jesús , la Muerte de los Santos Inocentes , La huida a Egipto y La barca de San José , en que José es el timonel que conduce a la Iglesia Católica

Pórtico de la Fe. Dedicado a la Virgen María, percibimos las siguientes escenas: la Inmaculada Concepción , en que aparece la Virgen sobre una lámpara de tres brazos, en referencia a la Santísima Trinidad; la Visitación , la Virgen visita a su prima Isabel; La presentación de Jesús en el templo , donde el Niño Jesús aparece en brazos del sacerdote Simeón y, a su lado, aparece la profetisa Ana, que reconoce en Jesús al Mesías; Jesús trabajando de carpintero ; y Jesús predicando en el templo , entre las figuras de San Juan Bautista y San Zacarías.

  • Fachada de la pasión. La fachada de la Pasión se empezó a construir en 1954 según los dibujos y explicaciones que había dejado Gaudí. Dedicada a la Pasión de Jesús pretende reflejar el sufrimiento de Cristo en su crucifixión, como redención de los pecados del hombre. Por ello concibió una fachada más austera y simplificada, sin ornamentación, donde destacase la desnudez de la piedra, que semejase un esqueleto reducido a las líneas simples de sus huesos. Orientada al poniente (suroeste), la fachada está sostenida por seis grandes columnas inclinadas, que semejan troncos de secuoya, sobre las que se emplaza un gran frontón de forma piramidal constituido por 18 columnas en forma de hueso. La fachada de la Pasión tiene tres pórticos igualmente dedicados a la Fe, Esperanza y Caridad, donde destacan las puertas de bronce creadas por Subirachs.
  • La fachada de la Gloria.

Gran Bretaña

La decoración es excesiva, ya que la fachada está completamente decorada con flores rosas.

Le encargan la decoración artística de toda la ciudad, puentes, acueductos, entradas de metro. La estética va a ser la utilización del vidrio combinado con el hierro verde.

Estación de metro de Karlsplatz (1893): a diferencia de las demás estaciones, estos dos pabellones de los que se compone esta estación, están hechos de un esqueleto de acero, del que penden por fuer placas de mármol, y por dentro placas de escayola. Las placas están adornadas con motivos de girasoles, que también aparecen en la fachada frontal, que es semiesférica. A su vez la decoración, en estilo Art Nouveau de la Sezession, hace aparecer a esas dos construcciones utilitarias como lujosos edificios. Esta construcción es un elemento relacionado con la riqueza decorativa.

Joseph Maria Olbrich (1867-1908)

Edificio de la Sezession (1898): icono dentro del movimiento, edificio que comprende las residencias de los artistas, y a la vez sirve como sala de exposiciones. Hecho a base de formas volumétricas, dos cuadrados, que a su vez tienen una forma cúbica que se remata con una esfera, cuya superficie es blanca. La cúpula de flores, está colocada en la superficie superior, hecha con formas vegetales. La fachada principal presenta a los lados de la escalinata central, dos volúmenes macizos en los que apoyan dos de los cuatro pilares que recogen la cúpula que cubre el atrio de la entrada. Esta, realizada con una estructura de hierro, lleva en su superficie exterior un revestimiento formado por un abundante follaje dorado.

Colonia de artistas Matildenhohe (1907): un conjunto residencial con un local para exposiciones destinado a un grupo de artistas protegidos por el duque Ernst Ludwing de Hesse. Se materializaran así los ideales de las Arts & Crafts y la posibilidad de hacer de la vida una obra de arte total. Olbrich proyecta los edificios, la distribución del terreno, los jardines, las decoraciones para las exposiciones, la publicidad e incluso la vajilla y los uniformes para los camareros de los restaurantes.

Casa de Ernist Ludwing (1901): en la colonia de artistas Mathildenhöhe, es el foco inicial de la colonia. Con una fachada alta y lista de distribución

simétrica, todo ello interrumpido por la entrada circular en receso flanqueada por monumentales estatuas de Habich.

Palacio de Exposiciones (1907): construido a partir de una serie de cuerpos, en los que se niegan ejes u simetrías tradicionales, jugando irónicamente con los estilos históricos en torno a la Torre del matrimonio, que conmemoraba la bode del duque con su segunda esposa. El frontón de la torre se eleva al cielo como si de una mano se tratara, consiguiendo gracias a los ladrillos refractarios que el remate de cinco pináculos se asemeje al dorado con la luz solar. El muro de ladrillo presenta entrantes y salientes, uniéndose la torre al resto de los edificios por pérgolas de hormigón.

Hoffmann (1870-1956)

Palacio Stoclet (1905-1911): gran edificio compuesto con enorme sutileza, anticipó muchas de las cuestiones de la arquitectura moderna. Es un conjunto suntuosos de blancas superficies, con las aristas subrayadas por filetes de bronce dorado. Hoffmann construye una serie de cubos habitables, recubiertos de placas de mármol blanco, realzadas por rieles de cobre aplicados a los bordes. En el interior, se cuidad cualquier detalle u objeto, y los murales que decoran el comedor son del artista Gusta Klimt que diseña en su taller un mosaico tripartito de mármol en nueve tablas adornadas de oro, esmalte y piedras semipreciosas.

Decoración mural de Gustav Klimt.

El salón comedor del Palacio Stoclet tiene aproximadamente catorce metros de largo, con una galería en el lado estrecho que lleva a una terraza. El friso que lo decora fue creado por Gustav Klimt, el cual tardó casi cinco años en tener terminado los bocetos a tamaño natural, que luego fueron realizados en mármol, esmalte, mayólica, cobre, plata y piedras preciosas. El tema central de la decoración, es el Árbol de la vida (1909), interpretado también como el Árbol de la ciencia. En la parte superior se aprecia un rectángulo blanco, con un rectángulo negro de manera transversal y una doble lista vertical que podría ser interpretada como un rostro humano.

El resto de los elementos decorativos que conforman la figura formarían el traje, mostrando así un cuerpo vestido, absolutamente geométrido, en sintonía con una figura similar de Koloman Moser. Alrededor nos encontramos con una serie de motivos circulares y rectangulares que también aparecen en El beso, siendo interpretados por algunos estudiosos

Su lenguaje pictórico es absolutamente original, reuniendo dos elementos no muy frecuentes en la historia del arte: la singularidad de estilo y la sintetización de casi todas las inquietudes, lenguajes y tendencias de la Europa de cambio de siglo. Crea un lenguaje propio de los símbolos. Se siente muy comprometido con el presente y con la libertad romántica del artista. Su objetivo artístico es un arte idealista y referencial, liberado de hipotecas y compromisos, investigando profundamente en la identidad de su tiempo.

Sus composiciones decorativas y simbólicas se caracterizan por un extraordinario preciosismo de tipo decorativista, dotado de una vena sentimental y erótica. Sus visiones están llenas de vida, y al mismo tiempo la muerte, los ciclos vitales de la humanidad, y el significado de la vida son una obsesión que reflejaría en multitud de obras.

Sus figuras, completamente planas, parecen surgir de un mosaico de manchas de color, que son reminiscencia de las que habían realizado los bizantinos y que el autor había estudiado. Los motivos geométricos del fondo y los personajes conforman un rebuscado mosaico, cuyo decorativismo resulta particularmente representativo del estilo de fin de siglo.

Lo más llamativo de su obra es la omnipresencia de lo femenino, representando todo lo enigmático. Pinta mujeres en todas las posiciones, vestidas o desnudas. Presenta mujeres enigmáticas y distantes, imágenes un tanto herméticas e inaccesibles. Sus alegorías femeninas no encargadas son simbólicas y ambiguas.

Mundo femenino

  • Retratos - Edades de la mujer - Erotismo
  • Mujer falta - Amor lésbico

Idilio (1884): gusto por un sentido clásico de la pintura. Predominan los motivos vegetales, con una gran carga ornamental y varios desnudos. Concepción clásica del contenido de la obra: parece que más que representar un idilio amoroso, está representando algún pasaje mitológico.

Música (1885): elementos y referencias a la cultura clásica. Primera de las tres alegorías que dedicó a la música. En esta obra, se representa una figura femenina tocando la lira, en la que ya se advierte su ornamentación característica. De la lira surgen figuras, milanos, que están emitiendo un mensaje que casi puede oírse. Dos figuras, Sileno y una Esfinge, simbolizan las fuerzas instintivas de la naturaleza y contrastan con la armonía que desprende la lira, dándole al cuadro un carácter enigmático.

Tragedia (1897): tratamiento plano de la escena, tanto la orla decorativa, como en la figura central, una dama con un vestido contemporáneo nos enseña una máscara típica de la tragedia griega.

Pallas Atenea (1898): pinta una mujer acorazada y armada, victoriosa y mostrando en la mano la verdad explicita, una figura desnuda, nuda veritas. Utiliza el oro como elemento pictórico por primera vez.

Nuda veritas (1898): mujer desnuda que mira frontalmente al espectador y le pone ante sus ojos un espejo, con provocativa y expresiva desnudez. Es la verdad al desnudo, el juego de imagen entre nuestro reflejo y la explicitud de la modelo.

Adán y Eva (1905-06): muestra una Eva como mujer más accesible, desnuda en una imagen frontal pero no en posición desafiante; Adán apenas es un accesorio, pintado en colores más oscuros, parece un simple relleno decorativo.

Agua en movimiento (1898)

Peces plateados (1899)

Serpientes acuáticas I y II (1904-07): pinta un universo idealizado en el que casi se puede pueden escuchar los movimientos acuáticos y gemidos. Son pinturas altamente eróticas, que simbolizan un mundo narcisista de lesbianas que se aman, se mezclan con la naturaleza ondulante y curvilínea. Mujeres que se funden con las flores, algas, agua y con otras mujeres, que nos invitan a mirarlas.

Retrato de Fritza Riedler (1906): decorado con los ojos griegos que se funden con el vestido de la dama. La unión del sofá, dibujado en varios planos con la figura no determina donde empieza uno y termina otra. No existe el fondo como una forma decorativa, sino que forma parte de un todo que se relaciona de una manera ambigua. El adorno de la cabeza, con un mosaico cromático, se funde con la pared del fondo, y no deja claro si se trata de un adorno o un cuadro decorativo.

Retrato de Adela Bloch-Bauer (1907): no escatima en el uso de oro y la plata. Solo tiene tratamiento naturalista en la cara y las manos. El resto del vestido, figura y fondo, están integrados en una enorme decoración dorada donde nos encontramos con todos los ornamentos del gusto de Klimt: ojos egipcios, volutas micénicas, líneas sinuosas que nos llevan a la modelo, espirales, óvalos verticales y horizontales, formas geométricas planas…

La esperanza (1903): se representa una mujer desnuda y embaraza, muestra sin tapujos su vello rojizo, y la prominente barriga como símbolo de penetración. Es la imagen de la feminidad perfecta. Rodea la imagen de alegorías de color y muerte, las edades de la vida y la importancia vital de la mujer.

La esperanza II (1908): es esta obra Klimt suaviza su mensaje, la desnudez es cubierta por motivos simbólicos. Es una imagen más agradable, con vivos colores y en la que no aparece ni la muerte ni la decadencia.

Fragmento del Friso Beethoven (1902): destinada a homenajear al compositor, y cuya pieza central sería una monumental estatua polícroma de Max Klinger. Destinado exclusivamente a la exposición, el friso se pintó directamente sobre las paredes con materiales ligeros.

Las tres edades de la mujer (1905): contiene un nuevo acercamiento a todo el ámbito femenino. Esta obra está cargada de simbolismo, que representa

los tres estados de la vida: la fuente de la vida en una mujer que sostiene a un bebé, la decrepitud en la imagen de desesperación de una anciana y el comienzo del ciclo con un bebé dormido.

Las amigas (1916): amistades lésbicas. Cuadro muy colorista y con fondo de influencia del arte japonés.

La Virgen (1913): aquí una serie de formas femeninas parecen rotar enredadas alrededor de la figura principal, representando todas las fases del despertar sexual de la mujer, la niña convertida en mujer. Las expresiones son tranquilas y placidas. La decoración es muy colorista, toda la escena parece flotar en una captación momentánea de lo que parece un movimiento que anima la escena.