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Asignatura: Arqueología del Próximo Oriente y Egipto, Profesor: Mª José Berlanga, Carrera: Historia, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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El primer hito importante en cuanto al inicio de la desaparición de la cultura egipcia tiene fecha del 391 a. C, el emperador Teodosio decide clausurar todos los edificios de culto pagano. Antes de esto, durante el reinado de Julio César se tiene constancia de la quema de la biblioteca de Alejandría en la que se pierden numerosos libros egipcios. Aquellas obras que se salvaron, porque no se encontraban en la biblioteca de Alejandría sino en el templo de Serapis, se destruyen en el 391 a. C.
A pesar de esto, tenemos referencias de momentos posteriores en la que autores clásicos mencionan datos de la cultura egipcia que han llegado hasta nuestros días. Uno de esos autores fue Herodoto, que visita Egipto en torno al 450 a. C y dedica un libro completo a describir la cultura egipcia. Otro autor es Estragón que visita Egipto en el 30 a. C y dedica un tomo completo al estudio de Egipto. Este autor describe con tal detalle los monumentos que encuentra que el arqueólogo Maillet los localiza fácilmente gracias a su descripción. Otro autor que destaca es Plutarco, que llegó a Egipto cuando aún existía el libro de la historia de Egipto de Manetón.
Ya desde la antigüedad existe un cierto magnetismo hacia lo egipcio. Durante la Edad Media esta admiración no disminuye pero por la situación histórica se hace más difícil el acceso a este país. Hay que esperar el paso de la Edad Media y llegar al siglo XVIII para llegar a los primeros testimonios de viajeros a los monumentos visibles. Esto propicia el interés hacia los descubrimientos de los tesoros que guardaba Egipto en 1798, año de la expedición conducida por Napoleón.
Maillet es cónsul de Francia en el reinado de Luis XIV e inicia la tendencia de despojar Egipto de sus tesoros. Maillet nos deja un dibujo no muy exacto de la pirámide de Keops, al mismo tiempo que decide llevarse la llamada columna de Pompeyo, la cual pertenece al Serapeion, para decorar una plaza parisina, Otra aportación es la del jesuita Claude Sicard, que recorre todo Egipto y estudia textos griegos, latinos, coptos y árabes y reconstruye el mapa del antiguo Egipto.
Buena parte del éxito de la expedición de Napoleón a Egipto es gracias a Vivant Denon que era un magnifico dibujante y durante la invasión francesa a Egipto fue dibujando todo aquello que veía. La publicación de estos dibujos marca no solo el inicio de la egiptología sino también de la egiptomanía. Por esto Napoleón lo nombra jefe de museos y crea una “Comisión de ciencias y artes del ejército de Oriente”. Esta comisión se encarga de publicar una obra llamada “Descubrimiento de Egipto”.
Este inicio de la egiptomanía tiene una parte positiva que es el acercamiento a la cultura egipcia, pero también tiene una parte negativa que es el robo de antigüedades secundada por los gobernadores de Egipto. Un caso es el de Mehemet Alí, gobernador egipcio, que trajo técnicos de Europa con la idea de modernizar el país. Uno de esos técnicos fue el cónsul Drovetti. Este logró acumular una cantidad ingente de antigüedades que se la ofreció vender a Luis XVI para adornar el Louvre. Luis XVI no la compró porque le pareció bastante cara pero si lo hizo el rey de Piamonte. Esta colección se encuentra hoy en día en el Museo de Turín y muchas de las piezas se encuentran firmadas por Rifaud ayudante de Drovetti. Años después Drovetti consigue una segunda colección que va a ser el germen de la colección egipcia que hoy podemos visitar en el Louvre.
En cuanto a Inglaterra tenemos a Henry Salt, cónsul inglés en Egipto en 1816, ayudado por Belzoni el cual también deja huella en los lugares que visita. La primera colección que consiguen la intenta vender al gobierno británico en 1818, pero el precio que le propone es tan bajo que deciden retirar el sarcófago de alabastro de Seti I que venden a un particular al mismo precio que toda la colección que se destina al Museo Británico. Un capitulo interesante de las aventuras de Belzoni es el traslado del coloso de Ramsés II desde Abu Simbel hasta Londres. Belzoni también propone la recreación de las pinturas de la tumba de Seti I en el Museo Británico.
En 1799 en esa expedición oficial organizada por Napoleón, un oficial vigilando unas tareas de desmonte ve una piedra negra cubierta de inscripciones y la translada a Alejandría. Se trataba de un texto dividido en tres partes, la 1º jeroglífica, la 2º parecía árabe (demótico) y 3º griego, y descubren que se trata de un decreto de Ptolomeo V y rápidamente se llega a la conclusión de que los primeros textos contienen la misma información.
En el momento en que las tropas francesas marchan derrotadas estos intentan llevarse consigo la piedra Rosetta, pero Hamilton toma el barco como botín de guerra. Aun asi los franceses llevan copias de las inscripciones y se la muestran a un Champollion de 13 años. Champollion fue el primero en descifrarlo pero ya había eruditos de otras partes de Europa cerca de la respuesta. En 1822 Champollion descubre que esa lengua es ideográfica y fonética. Posteriormente tiene que viajar a Turín, visitar la colección comprada por el rey de Piamonte para seguir estudiando esta lengua. Posteriormente viaja a Egipto para corroborar sus investigaciones.
La cultura egipcia es una cultura heredada de los pueblos neolíticos diseminados por el Nilo formando protoreino en el Bajo y el Alto Egipto. Tres son los enclaves que nos van a aportar más información: Hieracómpolis, Abidos y Nagada.
Hay una serie de estudios paleoclimáticos gracias a los que podemos saber que lo que hoy es el mayor desierto del mundo antes era una sabana que se fue desertizando. Hacia el 6300 a. C se inicia este proceso de desertificación por lo que la población se va a ir moviendo al Valle del Nilo convirtiéndose en el lugar de poblamiento más importante
La cultura de Nagada I se inicia hacia el 4000-3500 a. C y encontramos algunos elementos que nos muestran un sistema de jefatura bien asentado y por tanto una mayor estratificación social. Son importantes los elementos cerámicos que nos muestran escenas de caza y otras escenas que ejemplifican esta estratificación de la que hablamos. También encontramos necrópolis donde las tumbas importantes se agrupan en lugares concretos.
A Nagada I le sucede Nagada II hacia el 3500 a. C, vemos como esta cultura material del Alto Egipto va desplazando y sustituyendo a la del Bajo Egipto, y por tanto va a ser el primer momento de homogeneización de las culturas en el valle del Nilo, desde Elefantina hasta el delta. De entre todos los enterramientos el más importante es el de Hieracómpolis donde se ha podido identificar un edificio de culto conocido como HK29A. Las excavaciones han dado como resultado un patio ovalado rodeado por algunas estructuras en los lados y, como elemento central, un gran poste. Se han encontrado en este recinto restos de fauna (cabras, ovejas, peces) que se usaron como uso ritual.
Los ajuares y las necrópolis se van haciendo cada vez más grandes y el estudio de esos ajuares nos aporta otra característica que es el contacto del Alto Egipto con Palestina puesto que hay cerámicas importadas de esa región, sellos cilíndricos mesopotámicos y también contactos con Summer (contacto comercial con el Próximo
Oriente). Al final del periodo de Nagada II 3100-3000 a. C Egipto está formado por comunidades que se organizan en jefaturas poderosas, no todas esas unidades políticas tenían la misma importancia ni el mismo nivel de desarrollo. Al final del periodo de Nagada II la interacción de estos tres reinos nace el protoreino del sur, primer germen de la unificación de Egipto que es de donde va a emanar la unificación hacia el norte. Nuevamente son las necrópolis las que nos aportan más información.
En este momento el protoreino del sur que por sus dimensiones o su contenido se alejan tanto de las tumbas que se pueden calificar de principescas, como la llamada tumba 100 de Hieracómpolis. También se han documentado otras tumbas en Nagada, cementerio T y para Abidos el cementerio U.
La reconstrucción es especulativa pero hay un relato de esa mitología que nos cuenta que al principio el dios SED protector de Nagada termino siendo vencido por Horus protector de Hieracómpolis, los que nos da a entender que Abidos y Hieracómpolis quedaron como centros principales. Los faraones de la primera dinastía se entierran en Abidos, pero el dios tutelar de esto faraones va ser Horus, lo que se deduce como un pacto entre Hieracómpolis y Abidos, que queda como centro pero tiene que admitir a Horus como dios tutelar. Lo que sí está claro es que para este periodo no hay datos de destrucción. Lo que queda claro es que Hieracómpolis es superior a las demás.
Del dominio de una de las comunidades hasta la unificación política transcurre un periodo de tiempo difícil de cuantificar pero en este periodo los gobernantes de las diferentes entidades políticas del Alto y del Bajo Egipto van a dejar su nombre escrito en diferentes soportes. A este conjunto de reyes es a lo que se conoce como dinastía 0, de la cual no conocemos más que los nombre de estos monarcas, Ka, Escorpión, Cocodrilo…
En ese proceso de consolidación definitiva del valle del Nilo tenemos una serie de materiales que nos son de gran utilidad para conocer este periodo. Fundamentalmente son escenas grabadas en relieve que decoran mangos de cuchillos, paletas para preparar maquillajes y cabezas de maza.
de forma rectangular, realizada en adobe, rodeada de almacenes y algunos con escaleras de acceso. Esto representaría la casa del faraón en el más allá.
Para consolidar el poder en el Bajo Egipto los gobernadores van a construir tumbas con forma de mastabas en Saqqara, Menfis. La mastaba del rey Horus Dyet o Uadyi, estaba rodeada por 300 cabezas de toro.
La dinastía II se fecha entre el 2890-2686 a. C. Los faraones pertenecientes a esta dinastía se enterrarán en Menfis, pero el penúltimo llamado Sejemib regresa a Abidos para ser enterrado y en su serej no aparece Horus sino su enemigo Sed. Su sucesor y último faraón de esta dinastía, Jasejem, vuelve a poner a Horus en su serej pero avanzado su reinado cambia su nombre por Jasejemuy y cambia su serej para que aparezca Horus y Sed. Su tumba será la última en Abidos.
Después de Jasejemuy, Dyoser inaugura la dinastía III con una época de estabilidad. En su pirámide podemos encontrar grafitos de la dinastía XVIII en la que alababa la figura del faraón. Establece Menfis como capital, y su gobierno realiza numerosos cambios en Egipto, por ejemplo asocia la monarquía con el culto a Ra y potencia su clero en Heliópolis. Realizó expediciones mineras al Sinaí para abastecerse de cobre y turquesas, prolongó la frontera de Egipto hasta la zona de Asuán y se dio comienzo a la colonización de la Baja Nubia.
Unos de los personajes más importantes de su corte fue Imhotep, visir, sumo sacerdote de Heliópolis y arquitecto del complejo de Saqqara.
Tenemos una escultura realizada en caliza policromada encontrada en el serdab su complejo funerario, tocado con una peluca tripartita y vestido con un manto ceremonial, que representa a Dyoser.
Se trata de una estructura de piedra. El elemento central es una pirámide de seis escalones y con una altura de 60 m. Se levanta dentro de un espacio de más de 500 m de largo por 300 m de ancho, que se encuentra delimitado por un muro de piedra de 10,5 m de altura que solo tiene una puerta de acceso en el lado sureste, el resto son ficticias. La pirámide tuvo tres fases constructivas: al principio se trataba de un edificio cuadrangular (mastaba), se transformó en un edificio de cuatro escalones para acabar en un edificio de seis. Se encuentra orientado hacia el norte.
La única entrada nos lleva a un pasillo flanqueado por una doble hilera de 20 columnas de 6,60 m de altura y acanaladas. A continuación nos encontramos con la tumba sur, de 28 m de profundidad decorado con relieve que representan al faraón y albergaba los vasos canopes. El siguiente edificio es la capilla de la tumba sur, la cual tiene su exterior decorado con un friso que reproduce cabezas de la diosa cobra Uadyet, diosa tutelar del Bajo Egipto. En el oeste tenemos unas terrazas aun por excavar que podrían ser almacenes. Estos edificios se encuentran alrededor del patio
su complejo funerario. Sobre plano el edificio estaba proyectado para que tuviese un escalón más y al menos diez metros de alturas que el de su antecesor. No obstante la muerte le sobrevino a Sejemjet y su pirámide se quedó sin terminar. El reinado del siguiente monarca fue de características similares al de su antecesor, se empezó a construir la pirámide, que por sus restos se puede calcular de uso seis escalones, fuera de la necrópolis de Saqqara pero murió sin verla acabada. Habrá que esperar al reinado de Huni, al que se le debe un paso más en la construcción de las pirámides. El lugar elegido fue Meidum, se trataba de una pirámide de ocho escalones hermana mayor de un grupo al que se le añaden otras seis pequeñas pirámides de piedra que se levantaron a lo largo del territorio Egipto, desde el Egipto Medio hasta Elefantina, y que habrían servido para señalar físicamente en el sur del país la presencia de la monarquía. De Huni poco más se sabe, tan solo que incluyó en su titulatura el ciclo del rey en las dos tierras.
Fue con el hijo y sucesor de Huni con quien dio comienzo la dinastía IV, una época de esplendor para la construcción de las pirámides. Esnofru, es uno de los faraones de los cuales tenemos información a través de la Piedra de Palermo.
La Piedra de Palermo es una piedra que contiene grabados de una serie de acontecimientos desde época predinástica hasta la V dinastía como de las crecidas anuales del Nilo, nombre de los faraones, compra y venta de ganado, construcción de diversos edificios, transacciones comerciales etc. En su conjunto mediría 60 metros de longitud por 2 metros de altura.
De Esnofru sabemos que mantenía relaciones comerciales a larga distancia en el Mediterráneo con la ciudad fenicia de Biblos y de violentos contactos con los “pérfidos” nubios. No cabe duda que este periodo es de gran estabilidad y solamente podemos entender el enorme programa constructivo además del cambio ideológico que va a producir una deificación de la monarquía. Esnofru ordenó construir su pirámide en Dahshur, a unos 45 km al norte de Meidum. Su primer complejo funerario no es una pirámide de caras lisas, pues a dos tercios de su altura presenta un cambio de pendiente que le otorga un perfil bastante característico y por el cual se le ha denominado pirámide romboidal. Algunos autores han sugerido que dicho cambio de pendiente fue producto de un desesperado intento de los arquitectos de aligerar la parte superior del edificio y evitar de este modo que se terminara derrumbando. Otros piensas que es en realidad por un cambio ideológico ya que aparece dos grupos de cámaras interiores, accesibles cada uno por su propia entrada, únicas hasta el momento lo que indica el doble poder del rey. El terreno sobre
el que se edificó al pirámide carecía de la resistencia adecuada y pronto aparecería grietas en el edificio.
Ante el temor de no tener última morada manda modificar la pirámide de Meidum, rellenando los ocho peldaños hasta convertirla en la primera pirámide de caras lisas. Además fue el primer complejo que presentaba todos los elementos que luego iban a ser ideológicamente imprescindible para que se cumpliera con su labor funeraria. Al quedar terminado, contaba con templo bajo o del valle, una especie de embarcadero simbólico; calzada de acceso, que comunicaba el templo situado junto al río con el templo que se alzaba al pie de la pirámide; templo alto, destinado al culto diario del soberano; muro del recinto, cuya función era la de mantener alejado el caos; pirámide de caras lisas; pirámide subsidiaria.
Esnofru contó entonces con dos complejos piramidales terminados, pero no se siente satisfecho y realiza la construcción de una nueva pirámide en Dahshur a 1,5 km de la pirámide romboidal. El edificio, de 109 m de altura por 220 m de lado, se conoce como Pirámide Roja por el tono de sus bloques de piedra caliza. Se emplearon 11 años para su construcción.
El reinado de Esnofru se caracterizó también por cambios introducidos en la ideología dominante. Durante la dinastía III, el monarca y su acceso al Más Allá parecen haber estado relacionados con su capacidad para ascender a las estrellas circumpolares. Pero en estos comienzos de la dinastía IV, Esnofru, ligó su vida eterna al culto solar. De ahí las modificaciones en la forma de su complejo funerario.
Del hijo de Esnofru, el príncipe Rahotep, se encontró en el siglo XIX una escultura en la que se representa con mucho realismo junto a su esposa Nofret. Sus cuerpos reproducen con todo lujo de detalle, desde los músculos de las piernas hasta los pechos debajo del vestido ceñido de ella. Pero otros detalles no remiten a los convencionalismos de la estatuaria real: mirada perdida al infinito, la rigidez de la posición en que se encuentran, el color de piel pálido para ella y moreno para él. Las estatuas de finales de la dinastía IV, son de piedra policromada.
otras construcciones funerarias. La pirámide de Keops se completó con mastabas en la que serian enterradas las personas más importantes de la corte, los cuales se conocen como cementerio este y oeste. Es la primera vez que las tumbas de personajes secundarios se encuentran tan cerca de la tumba principal. En los alrededores se documentan también una serie de barcas, que se entienden que son las que transportarían el cuerpo de Keops desde el embarcadero hasta la pirámide. De esta época también vamos a destacar el denominado cementerio central, dedicado a los obreros que trabajaron en las pirámides.
Otro edificio de la necrópolis de Guiza es la Gran Esfinge guardiana del descanso eterno. Se considera que fue construida por Quefrén pero quizás fue esculpida por orden de su progenitor. Las garras delanteras cobijan un templo dedicado al Dios Ra. Su cara fue realizada a semejanza de la de un faraón egipcio, con el tocado nemes en la cabeza y barba postiza, dos de los símbolos que portaba el soberano.
Puede identificarse como la hija de Keops, y aparece vestida con una prenda hecha con piel de leopardo, este tipo de vestimenta se asocia a los sacerdotes funerarios sem. Aparece delante de una mesa de ofrendas y de alimentos que son las que el difunto portaba para su vida en el Mas Allá. La estela está realizada en piedra caliza.
Del reinado de Quefrén solo sabemos que fue enterrado en Guiza, junto a la de su progenitor. Aunque es tres metros más bajas como aun conserva el recubrimiento de caliza parece más alta que la de Keops. Micerinos construyó su pirámide de 65 m de altura en Guiza junto a la de sus progenitores.
Fueron halladas en el templo del valle de la pirámide del faraón, donde desenterraron cuatro grupos escultóricos enteros y un fragmento de la quinta tríada. En ellas aparece el faraón Micerinos junto a la diosa
Hathor y la personificación de un nomo. La distribución del grupo no es siempre la misma.
La diosa Hathor lleva un tocado en forma de cuernos de vaca y su disco solar. El faraón está en el centro, con el pie izquierdo adelantado y tocado con la corona blanca del Alto Egipto. El nomo tiene un tamaño inferior al del faraón.
incorporación es algo nuevo de esta dinastía, y solo puede ser entendido por la importancia que tiene Ra, cuya sede y templo principal se encontraba en la ciudad de Heliópolis. Se puede interpretar una línea imaginaria que unía tres de las pirámides de a V dinastía en Abusir, líneas que apuntan el templo de Ra en Heliópolis.
Los seis primeros faraones construyeron los templos en nombre de Ra. Solamente conocemos dos de esos seis templos solares. Uno de estos templos, el de Niuserre, en la zona norte de Abusir, cuyo diseño es muy similar al de las pirámides. Según las inscripciones, el nombre que reciben es el de fortaleza de Ra, o lugar predilecto de Ra, es decir, se puede entender como el complejo funerario para Ra. Los elementos que podemos encontrar son: una calzada de acceso, en el exterior la barca solar (como la del faraón), un templo alto, un altar para las ofrendas, y como novedad, la pirámide se sustituye por un obelisco.
Gracias a los papiros de Abusir conocemos el funcionamiento de estos complejos y sobretodo son interesantes porque conocemos el culto que recibía el faraón. Uno de los cargos más importantes es el de escriba, ya que conocían la escritura tanto jeroglífica como hierática y sabemos que recibían educación desde que eran niños. El Escriba sentado que se encuentra en el Louvre (París) está realizado en caliza policromada, con incrustaciones de cristal de roca y cuarzo para los ojos y en él están los elementos que debe llevar un escriba, como es el papiro, un faldetín, y la tableta donde se apoyaba el papiro. La producción del papiro estaba en manos del faraón, debido al coste del papiro solo se usaba en casos muy concretos y sobretodo en el mundo funerario, por ejemplo uno de los libros que los difuntos solían llevar era el papiro del libro de los muertos, donde estaba el culto a Osiris.
En el 2345 a. C., se inicia la VI dinastía, y comienza con un personaje que casi no conocemos, Teti, su pirámide también está junto a la de Dyoser, en Saqqara, el aspecto que vamos a señalar es que todas las pirámides de la VI dinastía van a tener la misma estructura interna y ellos se debe a que todas van a estar decoradas con los textos de las pirámides que son una serie de recitaciones que el sacerdote daba durante el funeral del faraón.
Al mismo tiempo va adquiriendo mucha importancia las tumbas de los altos funcionarios que nos anuncian una característica del primer periodo intermedio, un ejemplo es la tumba en Saqqara de Metjetji, que pertenece a un alto funcionario, que en función de su ajuar funerario debió tener gran poder y riqueza, quizás lo más destacado es una serie de estatuas de madera, que prácticamente son casi iguales que las del escriba sentado del Louvre, esta mastaba estaba decorada como otras muchas de este periodo como por ejemplo: una procesión de ofrendas, esto se puede interpretar, como el deseo de asimilar y sobretodo garantizar su vida en el más allá.
El último de los monarcas de la VI dinastía es Pepi II, llegó como faraón muy joven y reino durante 60 años, una vez que muere Pepi II finaliza el Imperio Antiguo, al finalizar su reinado Egipto pierde su poder centralizado y se divide en unidades independientes (regionales) es decir volvemos de nuevo atrás, y esto se debe a que el clima pudo ser más extremo, disminuyeron las crecidas del Nilo, disminuyeron las cosechas pero no el afán recaudador. El primer periodo intermedio se ha visto como un periodo de crisis, pero según los datos arqueológicos, cada vez se va viendo que nos informa que fue un periodo lleno de vitalidad, sobre todo a nivel regional. Este primer periodo intermedio se encuentra entre el 2181- 2055 a.C., durante este periodo reinaron dos dinastías, una en Heracleópolis y otra en Tebas, la dinastía XI y durante años se van a solapar los diferentes reinados hasta que al final del periodo la dinastía Tebana se impone a la primera, y terminará reunificando el Alto y el Bajo Egipto en la persona de Mentunhotep II, en este periodo intermedio si se puede decir que Egipto fueron dos países.
La dinastía VIII va a seguir en Menfis pero su control no va más allá de la capital y no va a ver monumentos funerarios de interés y la VII se puede decir que prácticamente no existió, ya que Manetón debió tener un fallo. Si tenemos en cuenta las fuentes literarias, se piensa que el periodo intermedio fue de crisis, pero si estudiamos los datos arqueológicos podemos hablar más que de crisis de cambios sustanciales, el dato más importante es que aumenta el número de necrópolis y de tumbas y al mismo tiempo aumenta la riqueza media de los ajuares enterrados en esas tumbas, la justificación que puede tener es que los recursos no se van todos a un lugar centralizado sino que se queda en las diferentes regiones. Otro dato importante es que no se sabía las técnicas utilizadas en las tumbas reales, y por lo tanto veremos matices regionales desde el punto de vista artístico y todo esto se debe a la democratización del más allá y el ejemplo más importante es la aparición de los textos de los sarcófagos estos textos que en realidad deberían llamar textos de los ataúdes, se parecen a los textos de las tumbas, aunque con recitaciones nuevas y sus inscripciones garantizaban la vida eterna. En las tumbas también se produce una modificación sobretodo en la tipología, hasta este momento las tumbas tuvieran dos cámaras funerarias, en este momento las mastabas presentan una planta distinta y con gran cantidad de cámaras para enterrar a los miembros de la familia, este periodo sin duda tiene como tumba más importante la de
En los momentos iniciales ya tenemos referencia en una necrópolis de Tebas de una dinastía importante. Inyotef el Grande llegó a detentar el título de gran señor del Alto Egipto, de hecho fue reconocido como el origen de la dinastía tebana, pero lo cierto es que en las listas reales no es él quien aparece como el primer soberano de la misma, sino Mentuhotep I. De ambos tenemos poca información.
Su hijo y sucesor si es una figura histórica, aunque solo sea porque su tumba se conoce y ha sido excavada. El hipogeo de Inyotef I se encuentra en la necrópolis de El Tarif, justo al norte del Valle de los Reyes, y es un tipo nuevo de enterramiento como tumba saff. Se trata de una tumba escavada en la roca que cuenta con un patio delantero tras el cual había un pórtico de pilares cuadrangulares, que conducía a la zona privada. Por la puerta central de la fachada se accedía, mediante un pasillo, hacia la cámara funeraria que contaba con un pozo para el sarcófago. Los sucesores Inyotef II e Inyotef III mantienen el mismo tipo de enterramientos pero se observa que en las paredes del patio delantero se escavaban tumbas para inhumar a los altos funcionarios de las que se han documentado unas 250. A parte, como elemento adicional, conocemos de Inyotef II un edificio aledaño en la cual se guardaba la escultura de culto del faraón. Mariette encontró en esta estancia una estela funeraria en la que aparece al faraón con sus perros y los logros de su reinado. No solo menciona su último año de reinado sino también los limites que alcanzaba el reino tebano: Abidos por el norte (nomo X del Alto Egipto) y Elefantina al sur (nomo I).
En total, los dos primeros soberanos de la dinastía XI parecen haber reinado unos quince años, muy lejos del casi medio siglo que el siguiente de ellos, Inyotef II, estuvo en el trono de Tebas. No hay que olvidar que mientras los gobernantes tebanos intentaban consolidar y dotar de coherencia política al pequeño reino que estaban creando, en el norte los monarcas heracleopolitanos continúan reinando como legítimos herederos de los soberanos del Reino Antiguo. Inyotef II, fue el primero de su familia en utilizar los títulos de “Las Dos Señoras” y de “Hijo de Ra”, que se unían al de “Horus” para
completar una titulatura real.
El equilibrio político del valle del Nilo terminó por romperse con la llegada al poder del siguiente de los soberanos de Tebas, el hijo de Inyotef III, llamado Mentuhotep II que terminó por conquistar y reunificar bajo su égida todo el valle del Nilo en torno al 2045 a. C. Durante esta época se introduce en el ajuar funerario las denominadas maquetas, que son pequeñas figuras de personajes que realizan tareas cotidianas, los ushebtis que son criados mágicos que cobran vida en el más Allá y prestan sus servicios al faraón.
Mentuhotep II para solventar las luchas de poder recurre a la construcción de grandes monumentos siguiendo el estilo de los monarcas del Reino Antiguo. De este faraón se conocen dos esculturas, una de caliza y otra de madera, encontradas en su complejo funerario. Este complejo funerario se erige en la montaña de Tebas, un lugar sagrado para los egipcios dedicada a la diosa Hathor, denominada Deir el-Bahari. Se trata de una estructura realizada en diferentes niveles a la que se accede por medio de rampas, conducía a un patio y a la parte más privada, escavada en el corazón de la montaña. En la parte baja del recinto se abría un primer templo a imitación de los de las pirámides. Probablemente, a ambos lados de la rampa de acceso había arboles, en especial sicomoros. Los diferentes niveles se decoraron con relieves. En la parte superior del complejo se encontraba una estructura de la cual no tenemos mucha información. Algunos egiptólogos creen que lo remataba una pirámide.
La tranquilidad política de la que disfrutaba Egipto tras la unificación permitió intentar la recuperación de algunas de las fuentes económicas ya explotadas en el pasado, las minas del Desierto Oriental. Como expedición importante tenemos la realizada por Mentuhotep IV al Wadi Hammamat, que no solo era una de las principales vías de comunicación entre el valle del Nilo y el Mar Rojo, sino también el lugar donde se localizaba algunas de las canteras más importantes de piedras preciosas y ornamentales que se usaban en Egipto. Fue, sin duda, una expedición de gran envergadura, hasta el punto de que el faraón nombró para dirigirla al más alto cargo administrativo: el visir de las Dos Tierras, Amenemhat. Este visir se transforma en