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Asignatura: Afecto motivación y condicionamiento, Profesor: desarrollo afectivo, Carrera: Psicología, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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Introducción a la motivación
-Teorías etológicas: ven motivaciones y emociones básicas como conductas atribuidas a estados internos del individuo. Darwin propuso la existencia de comportamientos generados internamente y que obedecían a la satisfacción de necesidades básicas para la supervivencia del individuo o de la especie (instintos). Los instintos son innatos. Dan lugar a conductas estereotipadas, a pautas de acción fija. Estos instintos son cruciales para la adaptación.
-Conductismo: niega la existencia de los instintos. Para esta visión, las conductas obedecen a los estímulos. Así, los impulsos o motivaciones, son la conducta observable dirigida a una meta.
-Motivación y homeostasis: el objetivo de todo impulso o conducta motivada es mantener el equilibrio del organismo. A esto se le llama homeostasis. Esta funciona por retroalimentación, o feedback negativo, es decir, cuando los receptores del organismo llevan a la interpretación de una necesidad biológica, estos mandan la activación del mecanismo corrector, a través del cual se alivia esta necesidad. Sin embargo, el organismo es capaz de anticiparte a los desequilibrios (feedforward), cubriéndolos de antemano. Es decir, la motivación no es tan simple como para responder conforme al modelo homeostático únicamente. Así, podemos distinguir entre una homeostasis reactiva (por feedback) y la predictiva (por feedforward).
Ritmos biológicos
Los organismos están en continuo cambio. Estos cambios pueden aparecer de un modo esporádico o pueden suceder periódicamente. Estos últimos, sirven para sincronizar el organismo con los cambios ambientales, para anticiparse a las necesidades periódicas del organismo.
De este modo, definimos los biorritmos como las variaciones cíclicas, que son el resultado de un mecanismo endógeno, que oscila con una cierta periodicidad, y puede ser sincronizado (no causado) por la influencia del ambiente externo. El estudio de estos ritmos biológicos es la cronobiología.
Los ritmos biológicos se estudian toman mediciones a lo largo del día durante varios días consecutivos. Una vez se obtienen los datos, se realiza una gráfica con una onda que represento todos estos datos. Sobre esta, se estudiaran una serie de parámetros. En relación con el eje OY, mediremos la amplitud (diferencia entre los puntos máximo y mínimo de la variable) y el MESOR (el valor medio que toma la variable). En relación con el eje OX, mediremos los parámetros periodo (repetición), acrofase (el punto correspondiente al OX en el que se toma un valor máximo en el OY) y frecuencia (inversa del periodo).
Los ritmos biológicos se clasifican en ultradianos (con un periodo menos a 24 horas y una frecuencia mayor que un ciclo por día), circadioanos (con un periodo de 24 horas más o menos y una frecuencia de un ciclo al día) y intradianos (periodo superior a 24 horas y una frecuencia inferior a un ciclo al día).
A la hora de regular los ritmos biológicos, existen sincronizadores ambientales. El principal sincronizador es la alternancia luz-oscuridad (día-noche). Cuando alteramos experimentalmente estos sincronizadores, por ejemplo, manteniendo al sujeto con una luz constante las 24 horas del día, el sujeto pierde la sincronización de su ritmo biológico, y su día comienza a alargarse. Por lo general, el ser humano, en una situación experimental, que es privado de la alternancia día- noche, tiende a los días de 25 horas. Junto con esta variación de los ciclos sueño-vigilia, los puntos mínimo y máximo de temperatura respectivamente también varían.
Sin embargo, existe algún caso de individuos que a partir de cierto día, los días comienzan a alargarse hasta 33’5 horas, pero la temperatura, no varía a la par, sino que continúa siguiendo días de 25 horas. O casos de individuos que en vez de alargar los días aún más, los acorta has las 16’6 horas a partir de cierto día, mientras que la temperatura continua los ciclos de 25 horas. Esto nos sugiere que el reloj interno humano sigue ciclos de 25 horas en general. Así distinguimos entre ritmos autónomos sincronizados, si van al mismo tiempo, y desincronizados, si van a ritmos distintos.
Los mecanismos neurales (osciladores) son los generadores de ritmos biológicos, y se encuentran en el hipotálamo. El principal oscilador es el núcleo supraquiasmático. Aun así, existen mucho otros núcleos encargados de cada biorritmo, lo que es causante de los ritmos autónomos desincronizados.
A través de pruebas similares al PET, podemos observar que el consumo de glucosa del núcleo supraquiasmático en el día es muy superior que en la noche. De esto deducimos el núcleo supraquiasmático tiene distinta actividad de día que de noche.
Este núcleo supraquiasmático, hace uso de los receptores sensoriales visuales. La información luminosa procedente del fotorreceptor visual arrastra al oscilador del núcleo supraquiasmático. Este oscilador tiene un ritmo que rige a los osciladores subordinados, que a su vez controlan las funciones que manifiestan una actividad circadiana. Esta vía que sigue la información que sincroniza el reloj interno se denomina vía retino-hipotalámica. Para captar si es de día o de noche, el ojo está dotado de un pigmento concreto, la melanopsina, situado en las células ganglionares.
Cuando los ritmos circadianos internos se desincronizan, se dan alteraciones del sueño, cambios del estado de ánimo y limitación de la capacidad de funcionar adecuadamente durante las horas de vigilia. Para solucionar este problema, se debe sincronizar el reloj con las señales ambientales lo antes posible, adaptando la intensidad de la luz en cada momento del día, en la medida de lo posible (aumentando la intensidad de la luz artificial en el lugar de trabajo, y reduciéndola lo más posible en el dormitorio durante las horas de sueño). El sueño
El sueño es un comportamiento cíclico, natural y universal, asociado a diversos cambios fisiológicos. Cosiste en una inhibición activa del estado de vigilia (no es la mera ausencia del vigilia).
En el sueño REM se dan ondas rápidas, una ausencia de tono muscular y un movimiento rápido de los ojos. Sin embargo, en el sueño no REM, se dan ondas lentas, un tono muscular moderado y unos movimientos oculares lentos o ausentes. En el sueño REM aumenta el flujo sanguíneo y la temperatura corporal, además de incrementarse tanto respiración como tasa cardiaca, y se puede dar actividad genital. Por otra parte, en el sueño no REM, el flujo sanguíneo disminuye, la tasa cardiaca también, y nunca se da actividad genital. La hormona del crecimiento se segrega en mayor medida en el sueño no REM. Por último, mientras que en el sueño REM, se dan ensoñaciones narrativas, en el no REM, los sueños son estáticos (imágenes, emociones, pensamientos).
A medida que vamos creciendo, la cantidad de horas de sueño va disminuyendo. Sin, embargo, mientras que la cantidad de sueño no REM no disminuye mucho, la de sueño REM disminuye.
El sueño es esencial para proporcionar un periodo de restauración. La privación prolongada de sueño desencadena la muerte. Todos los vertebrados duermen, incluso cuando no parece ser la conducta más adaptativa.
A través de experimentos, se ha demostrado que la cantidad de sueño REM no varía con el ejercicio físico en la vigilia. Sin embargo, el ejercicio mental favorece el sueño de ondas lentas.
El sueño REM juega un papel en el desarrollo del cerebro, de ahí que los bebes tengan un 50% de sueño REM. Además, consolida lo aprendido en el día y lo integra en la memoria a largo plazo, o borra de la memoria la información inútil del día. El sueño no REM tiene una función reparadora. Disminuye el metabolismo cerebral (sobre todo en las áreas cerebrales que más activas han estado durante el día) y permite que el cerebro descanse.
En el sueño intervienen una serie de sustancias. Debemos destacar que son el prosencéfalo basal, el locus Coeruleus y los núcleos del Rafe los encargados de despertarnos. A la hora de entrar en el sueño, entra en acción el área preóptica ventrolateral del hipotálamo. El locus Coeruleus funciona con noradrenalina, los núcleos del Rafe con serotonina. La acetilcolina es empleada por el prosencéfalo basal en la vigilia, y por en Tegmentum Pontino en el sueño REM. El área preóptica ventrolateral del hipotálamo funciona por medio del GABA para entrar en sueño profundo. Todas estas sustancias inhibitorias y excitatorias funcionan como osciladores que controlan el paso de la vigilia. De modo que cuando las zonas encargadas de activarnos están en mayor funcionamiento, estamos en vigilia, y cuando son las zonas inhibitorias las que están más activas, entraremos en sueño profundo. Es un proceso de “inhibición mutua’’.
Otro indicador cerebral que nos dice lo que ocurre en este durante el sueño REM son las ondas PGO (Protuberancia-Geniculado-Occipital). Estas ondas solo se dan en el sueño REM, en el tegmentum pontino, el núcleo geniculado lateral del tálamo y corteza visual primaria.
Relacionados con el sueño, encontramos diversos tipos de trastornos clasificados en varios tipos. Dentro de los trastornos de inicio y mantenimiento del sueño, el más común es el insomnio. Hay que definirlo en función de la necesidad de sueño de cada persona. Generalmente se subestima la cantidad de horas que se duerme. El insomnio es un síntoma de algún problema primario a tratar (dolencia física, ansiedad). La principal causa del insomnio es algún problema de tolerancia y abstinencia de medicamentos. Otro trastorno relacionado con el inicio y mantenimiento del sueño es el trastorno de conducta durante el sueño REM, que es una falta de atonía muscular durante este, los cuales representan los sueños. Existen los trastornos de somnolencia excesiva. El principal es la narcolepsia, la cual conlleva crisis de sueño (incontenible necesidad de dormir en cualquier momento), cataplejia (perdida repentina del tono muscular), parálisis del sueño (similar a la cataplejia, pero justo antes de dormir o al despertar), y alucinaciones hipnagógicas (sueño que tienen lugar durante los periodos de parálisis de sueño, justo antes del sueño nocturno. Por otra parte, la apnea (falta de respiración en el tiempo de sueño) puede provocar hipersomnia en las horas de vigilia. La apnea se puede tratar por medio de un aparato, el CPAP (presión positiva continua en la vía aérea). Por último, las parasomnias durante el sueño de ondas lentas, no son consideradas trastornos, sino fenómenos del sueño. La enuresis nocturna (mojar la cama), es simple de tratar con métodos de entrenamiento. EL sonambulismo (andar dormido) no está relacionado con el sueño REM, y suele desaparecer espontáneamente. Los terrores nocturnos son caracterizados por gritos angustiosos, temblores, pulso acelerado y, normalmente, ningún recuerdo sobre lo que ha provocado el terror.
Regulación de la ingesta
Tenemos que tener en cuenta que la conducta de comer se basa en el esquema de proceso homeostático, por medio de una retroalimentación. Pero con este esquema, no podemos explicarlo completamente, ya que tenemos que tener en cuenta otros factores no homeostáticos (aprendizaje) y los mecanismos de saciación (feedforward). Para entender cómo se da el metabolismo (conversión que hace el organismo e los nutrientes en energía), tenemos que tener en cuenta que los hidratos de carbono están formados por glucosa, los lípidos por ácidos grasos, y las proteínas por aminoácidos. La primera fase del metabolismo es la de absorción, en la cual se absorben nutrientes del sistema digestivo. En esta fase, en el torrente sanguíneo tendremos una serie de nutrientes, la más importante, la glucosa. Para que la glucosa atraviese las células del organismo, es necesaria la actuación de la insulina. Por otra parte, tendremos en cuenta que por consiguiente, que la génesis de su hormona antagónica, el glucagón, se reduce. Además se aprovecha la glucosa sobrante, almacenándola en forma de glucógeno. En la fase de ayuno, no existen nutrientes disponibles en el sistema digestivo. En esta fase aumentan los niveles de glucagón, con el fin de transforma el glucógeno almacenado en glucosa. Además, a excepción del cerebro, el cuerpo entero puede funcionar a expensas de los ácidos grasos. El cerebro es el único capaz de absorber glucosa sin necesidad de usas insulina.
mecanismos fisiológicos: gastrointestinales, metabólicos y neurales.
En primer lugar, tenemos que tener en cuenta la acción de las hormonas gastrointestinales como la grelina (activa la ingestión) y colecistoquinina (inhibe la ingesta). Para la acción de las hormonas, tendremos que mencionar que en el tubo digestivo existen una serie de mecano receptores que informan del grado de distensión de sus paredes, y quimiorreceptores, que dan cuenta de nutrientes.
Si hablamos de los mecanismo metabólicos, tendremos que mencionar los receptores hepáticos, que son receptores de nutrientes disponibles en el cuerpo (excepto cerebro) sensibles tanto a glucoprivación como a lipoprivación activadores de la ingesta. De este modo, si se detecta una gran cantidad de glucosa, estos mandan una señal al páncreas con el fin de que este comience a segregar insulina, o glucagón, en el caso de que falte glucosa. El tejido adiposo produce leptina, que disminuye la ingesta de comida y aumenta el metabolismo, actuando sobre el núcleo arqueado del hipotálamo.
Por último, los mecanismos neurales se marcan por la acción del tronco cerebral y el hipotálamo. Toda la información que proviene de los tejidos periféricos termina en el núcleo del tracto solitario, en el tronco cerebral. En el hipotálamo, el núcleo lateral es el centro del hambre, y el núcleo ventromedial es el centro de la saciedad. Sin embargo, aunque se destruya el núcleo lateral, esto no impide permanentemente la ingesta de comida, al igual que la destrucción del núcleo ventromedial no provoca la pérdida de los mecanismos de saciedad. Así, podemos concluir que sus funciones nos son determinantes. Otro factor importante en la ingesta de alimentos es el circuito de recompensa (el placer que produce el comer) mediado por el sistema dopaminérgico mesolímbico.
Tenemos que tener en cuenta también, una serie de factores no homeostáticos como son oler, ver o saborear la comida, los ritmos, el aprendizaje aversivo y social, la satisfacción… Estos actúan sobre el hipotálamo.
En los trastornos de la alimentación podemos destacar la obesidad, que se puede deber a causas genéticas, ambientales o psicológicas. La obesidad humana no se relaciona con una secreción insuficiente de leptina. En general las personas obesas tienen altos niveles de leptina en sangre. Lo que sí puede ocurrir es que sean hiposensibles a la leptina. El tratamiento principal sobre este trastorno es una actuación sobre la dieta y las costumbre de actividad física. También se pueden emplear fármacos que reduzcan la cantidad de comida que se ingiere, impidiendo que se digieran ciertos alimentos o actuando sobre las sustancias oxigenadas. También existen intervenciones quirúrgicas, como la reducción del estómago, al igual que una serie de intervenciones psicológicas. La anorexia nerviosa provoca una pérdida del apetito, aunque generalmente les atrae la comida. Puede ser causado por causas biológicas y sociales, aunque las alteraciones de los mecanismos fisiológicos que controlan el metabolismo o la ingesta de alimentos podrían ser una consecuencia, no la causa del trastorno. La bulimia nerviosa provoca una serie de episodios periódicos de atracones de comida seguidos de purgas. En el caso de la bulimia si hay un tratamiento farmacológico que puede ayudar en su corrección: la fluoxetina, un antidepresivo agonista de la serotonina, aunque es de mencionar que siempre se combina con terapias psicológicas.
Conducta sexual y reproductora
La conducta sexual está controlada por distintas zonas del cerebro en machos y hembras. En machos, el área principal en la conducta sexual es el área preóptica media, cuya estimulación la activa, y su lesión provoca una supresión permanente de dicha conducta. En el área preóptico, existe el núcleo sexodimórfico, que es mucho mayor en machos, está estrechamente a la conducta sexual masculina.
En las hembras el área principal es el núcleo ventromedial del hipotálamo. Su estimulación activa la conducta sexual, y su lesión, suprime la lordosis. La inyección de hormonas femeninas directamente en esta región restablece la conducta sexual en hembras con los ovarios extirpados.
Durante el desarrollo, todos los individuos están predeterminados como hembras. Si los andrógenos prenatales no masculinizan (desarrollando los circuitos que responden a la testosterona en la vida adulta) y desfeminizan (inhiben el desarrollo de los circuitos que responden al estradiol y la progesterona) el cerebro animal, su conducta sexual será femenina.
En hembras, la liberación de hormonas ováricas, estradiol y progesterona, regula la motivación sexual y facilitan su comportamiento proceptivo. En machos, es la testosterona la que regula la motivación sexual. Si se inyecta testosterona a un macho, se aumenta su preferencia por las hembras en celo. Mientras que en hembras la progesterona permite la ejecución de la lordosis, en machos, es la testosterona la que actúa en neuronas del área preóptica del hipotálamo, para activar la monta.
La conducta materna son los aspectos del comportamiento de un animal adulto dirigidos a asegurar la supervivencia de las crías. El modelo de estudio de este son los roedores. En esto observamos que antes del nacimiento realizan la construcción del nido. Durante el parto rompen la placenta y el cordón umbilical. Después del nacimiento, se dan una serie de conductas en el mismo orden siempre: limpieza de las crías, estimulación genital, recogida y traslado de estas al nido y colocación en postura ventral.
La conducta materna esta mediada por el APOM (área preóptica medial). Este contiene receptores de estrógenos y prolactina y parece ser el responsable de la facilitación de la conducta maternal tras el parto. Su lesión interrumpe la construcción de nidos y es cuidado de las crías. Implantes directos de estradiol en el APOM facilitan la conducta maternal.
En el sistema olfatorio vomeronasal se encuentra el núcleo del tracto olfatorio accesorio (NTOA). Este tiene la función contraria al del APOM, es decir, es el encargado de la conducta de aversión hacia las crías por parte de las hembras vírgenes.
En cuanto a las hormonas, la progesterona sufre un incremento durante el embarazo, lo que favorece la construcción del nido. Por otra parte, la prolactina se produce en grandes cantidades durante y después del parto, la cual está relacionada con las conductas post-parto, en especial con el amamantamiento.