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Asignatura: eg, Profesor: , Carrera: Traducció i Mediació Interlingüística (Anglès), Universidad: UV
Tipo: Apuntes
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No todo texto egipcio es un texto literario. Los textos de las pirámides, por ejemplo, son textos de carácter teológico. Dejando de lado los textos administrativos y cotidianos, los textos egipcios pueden dividirse en dos grandes categorías. La primera de estas categorías es la de los textos referenciales , que son textos que aluden a las verdades objetivas del mundo, entendido como el referente externo al ser humano. Se trata de los textos religiosos, que en una cultura de discurso mítico religioso, como la egipcia, transmiten la verdad objetiva, como lo hacen los textos científicos en nuestra cultura de discurso lógico racional. La segunda gran categoría de textos egipcios es la de los textos auto-referenciales , cuya razón de ser es el propio texto y la expresión del yo emisor, colocando al individuo y no la realidad exterior en el centro del discurso. Los textos auto- referenciales son los textos literarios por excelencia, que en Egipto pueden referirse a las expectativas que la sociedad pone en el individuo o a los anhelos, sentimientos y experiencias particulares del individuo mismo. El egiptólogo italiano Antonio
Loprieno ha designado estas dos perspectivas literarias con los términos griegos de topos y mímesis. Respectivamente la norma ideal y la experiencia o el anhelo individual.
Otra de las características definidoras de los textos auto-referenciales es que son textos de autor. Es decir son textos detrás de los cuales hay un autor consciente de su obra, consciente de su creación, o bien consciente de la transmisión y reelaboración de una obra que existe precedentemente, aunque este autor no firme esta obra, puesto que la categoría del yo individual del autor es prácticamente inexistente en las culturas de discurso mítico religioso.
Si la literatura implica auto-referencialidad los precedentes de la literatura egipcia deben buscarse en las autobiografías de nobles de fines del reino antiguo, puesto que es allí donde por primera vez aparecen alusiones de carácter auto-referencial. Los textos funerarios de los particulares del reino antiguo consisten, fundamentalmente, en listas de títulos y de cargos, así como de las ofrendas de vidas. Sin embargo, a fines del reino antiguo, estos textos incorporan en algunos casos elementos autobiográficos que consisten en alusiones a misiones que los nobles han desempeñado para sus reyes.
Una de las autobiografías más conocidas de finales del reino antiguo es la de Herkhuf ,
trajo de Punt en tiempos del rey Isesi 1_. (...) Dirígete hacia el norte, a palacio. Apresúrate y trae contigo a este pigmeo (...).Cuando el pigmeo viaje contigo en la barca, nombra a personas responsables que estén junto a él en cubierta para evitar que se caiga al agua. Cuando duerma, de noche, nombra a personas responsables que duerman junto a él, en su tienda, e inspecciónalo diez veces cada noche. Mi Majestad desea ver este pigmeo más que los dones del Sinaí y de Punt. Si llegas a palacio con este pigmeo contigo, vivo, fuerte y sano, mi Majestad hará por ti algo más grande que lo que se hizo por el portador del sello del dios Baurded en tiempos de Isesi, tal es el deseo de mi Majestad de ver a este pigmeo...”_
Los elementos auto-referenciales de este texto son bien evidentes.
Las autobiografías de finales del reino antiguo constituyen, pues, el precedente de la literatura egipcia. Esta aparece a lo largo del primer periodo intermedio y sobre todo a comienzos del reino medio. Podríamos preguntarnos por qué la literatura egipcia aparece precisamente en este momento. La razón tiene que ver con las profundas diferencias culturales que hay entre el reino antiguo y las etapas inmediatamente sucesivas. Las certezas culturales de las élites del reino antiguo desaparecen con los
1 Punt es muy probablemente un país situado en las costas de las actuales Eritrea, Etiopía o Somalia. E Isesi es un rey de la quinta dinastía.
acontecimientos del primer periodo intermedio y esto da lugar a una nueva necesidad de expresión de lo particular.
Sea como fuere la literatura egipcia
presenta desde el comienzo dos grandes
categorías de textos. Desde el punto de
vista del topos , es decir de las expectativas que la sociedad pone en el individuo, de lo
que podríamos llamar la norma ideal,
tenemos instrucciones o textos
sapienciales. Puestos normalmente en boca
de un padre, alto funcionario, escriba o rey, que alecciona a su hijo sobre cómo debe
comportarse para
vivir y actuar de
acuerdo con la
Maat , o sea, con el orden armónico y
justo del universo,
o sobre como debe
ejercer su oficio si
es un rey o qué oficio debe
escoger, si se está
hablando a un
futuro escriba, y entonces se hace el elogio
del oficio de escriba y le da también consejos morales. Desde el punto de vista
de la mímesis , es decir de los anhelos y
tachado de ignorante en cuanto tu autocontrol haya igualado su impertinencia. Si te encuentras como adversario en el debate a un hombre igual a ti, de tu mismo nivel, que tu virtud sea superior a la suya por medio del silencio, si habla con malicia. Los oyentes hablarán mucho de ello y te harás un buen nombre entre los magistrados. Si te encuentras como adversario en el debate a un hombre modesto, que no es igual a ti, no seas agresivo con él en proporción con su humildad. Déjalo, él mismo se convencerá de su error".
Un tono más
desenfadado tiene la
instrucción de Khety
a su hijo Pepy o
Sátira de los oficios. Fechada en
el reino medio, pero
transmitida a través
de diversas copias
del reino nuevo. En ella, un padre,
Khety lleva a su hijo
Pepy a la escuela de
escribas de la corte.
Y por el camino le instruye en las bondades del oficio de escriba. Para ello hace una
descripción en tono peyorativo de los demás
oficios. Leamos algunos fragmentos. "He visto golpes y más golpes: es en los libros
donde tu debes poner tu corazón. He
observado que se pueden evitar las fatigas:
¡mira no hay nada mejor que los libros! Es
como dejarse llevar por el agua. Haré que ames los libros más que a tu propia madre,
haré que sus bellezas penetren en ti. Es el
mayor de todos los oficios, no hay otro igual
en este país. Nunca he visto a un escultor
en misión ni a un orfebre enviado como mensajero. Pero he visto al herrero
trabajando, en la boca de su horno: Sus
dedos son como las garras de los cocodrilos
y huele peor que las huevas de pescado. El
alfarero está cubierto de tierra a pesar de encontrarse aun entre los vivos; se ensucia
más que un cerdo para cocer sus cacharros.
Sus vestidos están sucios de barro, su
cinturón está hecho trizas. El aire entra en
su nariz procedente de su horno ardiendo. Pisa la arcilla con sus pies y acaba molido él
mismo. ¡Mira! No existe un oficio sin un
jefe. Excepto el de escriba, porque es él el
jefe. Si sabes escribir, te irá mejor que en
cualquiera de los oficios que te he presentado". En la fotografía se muestra la
estatua de un escriba al trabajo.
entre ellos los futuros reyes Djedefre y Kefren, le cuentan sucesos maravillosos acaecidos durante los reinados de sus inmediatos predecesores y el suyo propio. En el ultimo cuento se vaticina el nacimiento divino de los primeros tres reyes de la quinta dinastía. En cuanto al cuento de El oasita elocuente , se ha conservado en cuatro papiros del Reino Medio que juntos dan el texto íntegro (tres de ellos en Berlín y uno en el Museo Británico): un oasita del Wadi Natrun, al oeste del Delta, se dirige al valle para vender sus productos pero es interceptado y privado de su cargamento por un oficial de la administración que abusa de su posición. Cuando acude al gran intendente para reclamar justicia, este queda maravillado por su oratoria y, de común acuerdo con el rey, le hace pronunciar hasta nueve súplicas antes de darle la razón.
Y la historia de Sinuhé, el gran clásico de la literatura egipcia de todas las épocas. Por lo que se refiere a la traducción manuscrita, ésta es mucho más rica que la de los cuentos anteriores.
El texto se ha conservado, por un lado, en cinco papiros. Cuatro de ellos del reino medio o de muy comienzos del segundo periodo intermedio, y por tanto muy cercanos al contexto histórico del relato, que es el de principios de la dinastía XII, en los reinados de Amenemhat I y Sesostris I, y otro de la época ramésida. Los más
importantes son el papiro B , llamado así porque se guarda en el museo de Berlín y fechado en la dinastía XII, y el papiro R , llamado así porque fue hallado en el Ramesseum, que también se guarda en el museo de Berlín y está fechado en la dinastía XIII. Entre los dos recogen el texto íntegro. Por otro lado, el texto se ha conservado también en 25 ostraka. La mayoría de los cuales recogen pasajes sueltos. Pero, uno de ellos, el ostrakon del Ashmolean Museum de Oxford, recoge el texto casi completo, aunque con muchas imperfecciones debido a que se trata de un ejercicio de escriba. Está fechado en la época ramésida. Como puede verse, pues, el Sinuhé es un texto clásico y escolar por excelencia, que era muy apreciado por los amantes de la literatura, y era además copiado en las escuelas de escribas. No solamente durante el reino medio, sino también a lo largo de todo el reino nuevo.
En esta fotografía se muestra un fragmento del papiro B. El texto está dispuesto tanto en columnas, a la derecha,
posteriores tanto del reino nuevo como de la misma baja época, lo cual demuestra que es un texto conocido y apreciado. Y en cuanto a las bibliotecas literarias funerarias, el papiro R, fue hallado en una tumba bajo los almacenes del Ramesseum, que es el templo funerario de Ramsés segundo, en una caja que contenía diversos papiros, entre ellos papiros literarios como el que contenía el texto del Sinuhé. Una procedencia parecida tiene, muy probablemente, el papiro B, aunque en este caso no podemos afirmarlo porque su origen especifico es desconocido. Todo esto demuestra que en el antiguo Egipto, hubo auténticos amantes de la literatura que se enterraron con las bibliotecas que en vida habían podido reunir y demuestra también que el Sinuhé fue un texto muy apreciado por estos lectores.
En cuanto a la lengua y a la escritura del Sinuhé, todos los manuscritos, tanto los del reino medio como los del reino nuevo, están redactados en lengua egipcia clásica y en escritura hierática.
El argumento de la historia de Sinuhé. Sinuhé, que cuenta su historia en primera persona, es un miembro de la guardia del harén real que se siente forzado a abandonar Egipto en el contexto de las tensiones sucesorias que se producen entre la muerte del rey Amenemhat I y la subida al trono de su hijo Sesostris I y se refugia en Palestina. Allí se convierte en yerno y hombre de confianza del jeque del país de
Retjenu Superior, en el Alto Líbano, Amunenshi, quien lo pone al frente de una de sus tribus y al mando de todas sus tropas. El prestigio y la riqueza de Sinuhé no dejan de aumentar, sobre todo después de que éste vence en singular combate a un poderoso guerrero que previamente lo ha desafiado, celoso de su condición de favorito del jeque. Cuando ha alcanzado todo el honor, la riqueza y el poder que su país de adopción puede ofrecerle, Sinuhé, añorado de Egipto, pide al faraón que le permita regresar a su tierra. El rey Sesostris no sólo accede, sino que le insta a volver para morir en Egipto y ser enterrado como un egipcio. El relato termina con la audiencia real, la reinstalación de Sinuhé en la corte como allegado regio, y los preparativos de su tumba y de su funeral.