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ficha de ejercicio de cohesion
Tipo: Apuntes
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Al volver a clase después de Navidad, todos los padres hemos respirado aliviados por recuperar al fin la rutina tan necesaria y porque comprobábamos que nuestros hijos no estaban poseídos. Y es que o había habido posesión grupal (…) o todos los críos habían aprovechado las vacaciones para dar rienda suelta a sus rabietas salvajes. Mira que nuestra niña es tierna, dulce y adorable, como todos los vuestros, por supuesto. Y de repente, cuando menos nos lo esperamos, le cambia el carácter y empieza a negarse a todo, gritar, patalear, tirarse por el suelo o lanzar objetos con la fuerza de un jugador de rugby. Y, si, por ejemplo, la intentamos poner en el carrito para alejar el circo de los espectadores –o simplemente porque suele pasar que nos coinciden las rabietas con las prisas-, se arquea a lo bestia cual Regan de El exorcista. (…) Aunque las rabietas no siempre son imprevisibles. Van asociadas a cansancio, sueño y hambre, y analizando las veces que la niña se nos convierte en Hulk, sí que hay una causa- efecto: ella quería hacer algo por sí sola y no la hemos dejado o nos hemos adelantado para acabar antes. Cosas tan tontas como apagar la tele con el mando, abrir una puerta o subir sola al carrito. Además, estos estallidos mini-adolescentes también son su forma de gestionar y escupir su estrés, su angustia o la incertidumbre de lo no controlado. (…) Las soluciones recomendadas para lidiar con el crío son cambiarle de tema o despistarle con nuevos estímulos, evitar que vea cosas apetecibles para no tener que prohibírselas o directamente dejarle berreando en el suelo para que se desahogue y se canse, controlándolo con la vista para que no le pase nada. Lo bueno es que la fase de las rabietas dicen que se acaba pronto. Aunque si entramos en Twitter veremos que a muchos les dura toda la vida. Martín Piñol, El País , 14 de enero de 2018