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epsicologia con profesor Sergio, Guías, Proyectos, Investigaciones de Psicología Analítica

guia para PECS, muy útil de los materiales de la asignatura

Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones

2021/2022

Subido el 23/02/2023

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SALUD MENTAL Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN 119
LA e-PSICOLOGÍA:
POSIBILIDADES Y LIMITACIONES DE LAS
TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE
LA COMUNICACIÓN EN LA TERAPIA
A DISTANCIA
Antoni Baena
Coordinador Programa Respira sin Humo. Hospital de Bellvitge.
Grupo de Conductas Desadaptativas de la Universitat Ramon Llull
Mónica Quesada
Centro Integral de Atención a las Drogodependencias. Ayuntamiento de Getafe.
Florian Vogt
Department of Health Psychology. King’s College, University of London.
The world wide web is already a source for information about health for many
people. It is likely that in the future there will be more and more people who will seek
to receive treatment from a health professional over the web. Currently, health
professionals who are considering this new field of study are interested in identifying
whether psychology (as a practical discipline) should or should not offer its services
electronically or which specific features such e-therapists should possess. They are also
concerned about how to establish clinical sessions that posses the qualities of face-to-
face sessions including the therapeutic effectiveness while being delivered electronically.
The electronic relationship will not substitute the face-to-face meeting but instead will
complement or even will stimulate it. This new situation has led to the production of a
new deontological code with new regulations considering the new technologies. As an
example we review what Information and communication technologies (ICT) are
offering for smoking cessation treatment.
Keywords: e-Psychology, deontology, e-Health, ICT
Introducción
Nunca antes la tecnología nos había permitido acceder a tanta información y
menos aún, nos permitía almacenar este caudal de datos de la forma en que hoy lo
podemos hacer gracias a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación
(Págs. 119-140)
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SALUD MENTAL Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN (^119)

LA e-PSICOLOGÍA:

POSIBILIDADES Y LIMITACIONES DE LAS

TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE

LA COMUNICACIÓN EN LA TERAPIA

A DISTANCIA

Antoni Baena

Coordinador Programa Respira sin Humo. Hospital de Bellvitge. Grupo de Conductas Desadaptativas de la Universitat Ramon Llull

Mónica Quesada

Centro Integral de Atención a las Drogodependencias. Ayuntamiento de Getafe.

Florian Vogt

Department of Health Psychology. King’s College, University of London.

The world wide web is already a source for information about health for many people. It is likely that in the future there will be more and more people who will seek to receive treatment from a health professional over the web. Currently, health professionals who are considering this new field of study are interested in identifying whether psychology (as a practical discipline) should or should not offer its services electronically or which specific features such e-therapists should possess. They are also concerned about how to establish clinical sessions that posses the qualities of face-to- face sessions including the therapeutic effectiveness while being delivered electronically. The electronic relationship will not substitute the face-to-face meeting but instead will complement or even will stimulate it. This new situation has led to the production of a new deontological code with new regulations considering the new technologies. As an example we review what Information and communication technologies (ICT) are offering for smoking cessation treatment. Keywords: e-Psychology, deontology, e-Health, ICT

Introducción Nunca antes la tecnología nos había permitido acceder a tanta información y menos aún, nos permitía almacenar este caudal de datos de la forma en que hoy lo podemos hacer gracias a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación

(Págs. 119-140)

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(TIC). Por eso, muchos autores hablan de la Sociedad Red a la sociedad que resultante de la experiencia del uso de las TIC. Pero si hay un concepto que podría resumir lo que representa ser un ciudadano de la sociedad red es poseer la capacidad de la interactividad. La sociedad red es, por tanto, una sociedad diferente que deberá admitir totalmente la bidireccionalidad de los mensajes y la importancia del receptor. Es una sociedad desjerarquizada que ya no podrá ser vertical en sus sistemas de relación y comunicación, será horizontal (Shapiro, 2001). Por lo que ya no es suficiente con la información disponible en tiempo real, es necesario transformar esta información en aprendizaje, en tratamien- to, en conocimiento.

La e-Psicología o telepsicología La e-Psicología o Telepsicología es un área que pertenece al campo de la e- salud o telesalud, término que se define como “la provisión de salud a distancia”. La principal característica de estos sistemas de e-salud es la distancia que existe entre el usuario y el terapeuta y la superación de la misma mediante las TIC, aunque a veces no es tanto una distancia física como una incompatibilidad horaria la que hace útil este modelo de intervención. La e-Psicología ha sido definida por Brown (1998) como “el uso de la tecnología de las telecomunicaciones para poner en contacto a los pacientes con los profesionales de la psicología con el propósito de posibilitar un diagnóstico efectivo, educación, tratamiento, consultas, transmisión y almacenamiento de datos del paciente, investigación y otras actividades relacionadas con la provisión de cuidados de salud mental”. El primer contacto de la psicología con las TIC se dio cuando desde la psicología clínica se empezaron a utilizar ordenadores personales, agendas PDA y el teléfono (fijo inicialmente, móvil posteriormente) en diferentes ensayos clínicos. Posteriormente se incorporó Internet, la realidad virtual, la realidad aumentada, el vídeo y la televisión ya fuese para investigación como para su aplicación clínica. Aunque, lógicamente, es el ordenador el que está siendo más utilizado junto con el teléfono, ya que es la tecnología con mayores posibilidades de integración de elementos. La e-Psicología es por tanto de utilidad en la consulta simple, en el seguimiento de casos, en la circulación de material de soporte y de autoayuda, en las bases de datos de profesionales o de centros de atención, etc. La posibilidad de ofrecer texto e imágenes –también en movimiento–, enriquece la relación asistencial y puede utilizarse como medio para explicar experiencias de otros pacientes tratados con éxito, historias de superación que aumenten la autoestima y autoconfianza y generen actitudes positivas. Por lo tanto, podemos decir que diferentes experiencias han demostrado que las TIC, especialmente la red, pueden facultar a los individuos a controlar su propia

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en cuanto a la atención de personas que hasta ahora quedaban fuera de cualquier intervención. El hecho que las intervenciones a distancia no superen en eficacia a las presenciales, como los estudios actuales apuntan, no nos tiene que desanimar ya que no es el objetivo buscado, es más creemos que corrobora la idea que las TIC nos ofrecen un nuevo escenario para intervenir y no una nueva forma de intervención en sentido estricto, pero es que además en el peor de los escenarios estaríamos poniendo en marcha tratamientos eficaces a un número mucho mayor de demandan- tes de atención.

Antecedentes históricos de la utilización de las TIC en psicología La utilización de TIC, especialmente el ordenador, en psicología se remonta a los años 70 donde autores como Poter desarrollaron un programa de ordenador para incrementar la conciencia de las personas sobre sus hábitos alimentarios con el fin de modificarlos y reducir así la ingesta de calorías. Otros ejemplos están en el tratamiento computerizado de fobias a las arañas (Gallego, 2006). Otras áreas que han interesado a la psicología ha sido el potencial adictivo de la red la personalidad de los internautas y su potencial para realizar experimentos en línea (Bermejo, 1999; Steffens, 2001; Risso, 2001). Pero si hay un campo de estudio que empieza a mostrar resultados esperanzadores es el de la e-psicología. Kavanagh y Hawker (2001) revisaron la literatura existente sobre la evaluación psicológica online y concluyeron que es tan fiable como el cara a cara. A su vez la satisfacción por parte de los propios usuarios, especialmente en salud mental, es elevada ya que así se manifiestan la mayoría de personas consultadas que han participado en estudios online. Entendemos que una propuesta de tratamiento a distancia es sobre todo un acto de comunicación y en este sentido especialista y paciente se encuentran en la red para acercarse y reconocerse en su papel, pero en igualdad de condiciones y de estímulos. Por eso, toda propuesta de esta tipo deberá incluir una trayectoria de contenidos dictados y certificados por profesionales de la psicología, pero a esto se le debe sumar un inteligente diseño web y navegación que haga un entorno agradable, claro y con la calidad técnica requerida para que el paciente obtenga los beneficios que se esperan de todo tratamiento psicológico. Por tanto, es un tratamiento interdisciplinario, que no multidisciplinario, entre informáticos, diseñadores, comunicadores y psicólogos. El que se crea autosuficiente se equivo- cará.

Redes de salud virtual y transformaciones sociales En un estudio de Aspden y Katz del 2001 se mostró que el 41% de los internautas norteamericanos se habían conectado alguna vez para acceder a recur- sos informáticos sobre salud. En 2002 ya era del 60% (Pew Internet and American Life Project, 2003) aunque hay autores que afirman que son datos demasiado

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exagerados (Castells, 2004). El 65% de quienes buscaban sobre salud utilizaron buscadores generales, el 21% portales de salud y el 11% entraron en sitios web sobre enfermedades específicas (Boston Consulting Group, 2001). De estos, el 80% afirmó haber encontrado toda la información que buscaba, o la mayor parte de ella (PEW, 2003). El 58% afirmó que recurría a Internet en primer lugar para conseguir información sanitaria fiable, mientras que el 35% declara contactar antes con un profesional médico. Por lo que vemos que la red se está convirtiendo rápidamente en el lugar de referencia de salud de muchas personas por lo que es muy importante intentar adelantarse a la situación y trabajar en la búsqueda de la calidad en la información y servicios ofertados.

¿Por qué los psicólogos deberían ofrecer servicios a distancia? Actualmente, la discusión se ha centrado en los motivos de los pacientes para utilizar los servicios a distancia casi obviando la misma cuestión en los profesiona- les. Entre los principales motivos para iniciar un servicio online están (Jones y Stokes, 2009): 1- Sentir curiosidad por estas “nuevas formas” de trabajo, 2- Deseo de aumentar la base de clientes, 3- Deseo de utilizar las habilidades presenciales en otro formato y 4- Deseo de aumentar la disponibilidad de tratamiento profesional al mayor número de personas posible. 5- Este tipo de terapéutica está aquí para quedarse y aquellos terapeutas que no aprovechen la oportunidad de ser visibles online pueden ir paulatinamente extinguiéndose. Por otra parte, el terapeuta busca aprovecharse al máximo de las ventajas que la utilización de las TIC en el proceso terapéutico presenta:

  • Al utilizar principalmente la terapia cognitivo conductual que requiere la repetición de instrucciones y demostración de habilidades, estas tecnolo- gías permiten ganar tiempo al terapeuta en tareas no monótonas.
  • Ayudan al paciente a adherirse al tratamiento
  • Monitorizar situaciones en el contexto natural.
  • Recogida de información estructura para el análisis posterior por parte del terapeuta.
  • Gestión de situaciones complicadas y de crisis.

SALUD MENTAL Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN (^125)

tratamiento presencial. En cualquier caso el terapeuta debe tener la suficiente competencia para manejar el software elegido para la interacción online, especial- mente en lo referente a la seguridad de los datos y al manejo de las situaciones en las que la tecnología falla (Evans, 2009). En estos casos se debe tener por escrito un tutorial sobre cuál será el protocolo que se seguirá y, generalmente, se utilizará otro medio de comunicación (SMS, teléfono, etc.) para comunicar la incidencia y reorganizar las sesiones. Dicha utilización tampoco está exenta de inconvenientes como:

  • Dificultad de utilización en determinados contextos naturales sin llamar la atención
  • El desarrollo de programas adecuados es complicado
  • Requiere unas habilidades en el uso de TIC por parte del paciente.
  • Ausencia de comunicación no verbal (excepto al utilizar videocoferencia, aunque es muy poco frecuente por el momento debido a su dificultad técnica).
  • Ausencia de espontaneidad si el tratamiento es asincrónico. Cuando hablamos de contacto asincrónico mediante el uso de las TIC, nos referimos principalmente al correo electrónico ya que mediante este medio de comunicación no se hace necesaria la coincidencia temporal del terapeuta y del paciente. Por otra parte, nos referimos a un contacto sincrónico con el uso de las TIC cuando se usa el chat, el teléfono o incluso la webcam, aunque generalmente es el chat la tecnología de referencia. El tratamiento a distancia requiere del terapeuta ciertas aptitudes como tener el suficiente nivel de manejo de las TIC, junto con la habilidad de organizar, manejar y comprometerse con los pacientes utilizando correctamente las herramientas de comunicación, en un medio que requiere un código ético diferencial (Evans, 2009). Por otra parte, trabajar durante demasiado tiempo delante del ordenador no es adecuado ni para el terapeuta ni para los resultados del paciente, por lo que se deben planear descansos debido a la naturaleza sedentaria del tratamiento online.

Características de un e-Terapeuta Si bien, algunas de las condiciones más importantes que el terapeuta debe cumplir en el contacto online no difieren de las clásicas características que C. Rogers propuso para el tratamiento presencial: empatía, genuinidad e incondicional aceptación del paciente. Junto a estas características comunes encontramos algunas específicas como (Yellowless, 2002):

  1. Deben ser flexibles.
  2. Capaces de integrar una amplia variedad de información y trabajar en el 24/7 modelo global.
  3. Competentes: tanto en psicoterapia como en habilidades con la informá- tica.

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  1. Conocer sus limitaciones y las del e-tratamiento.
  2. Responsables.
  3. Terapeuta como facilitador.
  4. Terapeuta como autoridad en el tema. Ser competentes representa principalmente:
  5. No utilizar el e-mail para situaciones de urgencia
  6. Estar seguro que los pacientes saben cómo contactar con el e-terapeuta
  7. Decidir con los pacientes qué temas pueden tratarse por e-mail
  8. Dejar claro a los pacientes que pueden utilizar el teléfono si no hay respuesta en 48 horas.
  9. No enviar material posiblemente identificable a terceras personas sin el permiso del paciente.
  10. Encriptar los e-mails a ser posible.

¿Por qué los pacientes eligen trabajar a distancia? Principalmente la mayoría de usuarios de tratamiento a distancia seleccionan este tipo de ayuda por el hecho de vivir en áreas remotas o en áreas no tan remotas pero en las que el transporte público es un problema o hay pocos profesionales disponibles. También es seleccionada por pacientes con problemas de oído. Lo que sí está claro es cada vez hay más clientes que deciden usar el tratamiento no presencial como primera elección (Jones y Stokes, 2009).

Iniciándose en el tratamiento a distancia

El primer contacto Habitualmente el primer contacto se inicia cuando el paciente envía un email al terapeuta demandando información sobre el tratamiento a un problema. En ese momento es cuando el terapeuta debe valorar su competencia, y la del paciente, para resolver dicha demanda por medio de TIC. Aunque no se debe ignorar dicha información el terapeuta debe centrar sus respuestas en los detalles del contrato, más que iniciar inmediatamente el tratamiento. Por ejemplo diremos: “es importante dejar claros los detalles antes de iniciar el tratamiento, para poderlos dejar aparte lo antes posible y centrarnos en lo que realmente nos interesa que es el problema en cuestión”. Es en esta parte del proceso en la que hay que evaluar y dejar claros los límites de la terapia a distancia y resolver cualquier posible confusión inicial. Con este fin muchos autores incluyen diferente información en sus emails iniciales o en su web que piden completar a sus clientes, la información justa y necesaria para que el terapeuta necesita para conseguir ayudar a su cliente terapéuticamente. Este contacto inicial es una magnífica oportunidad para demostrarle al paciente que se ha entendido el problema en profundidad y que se tienen suficientes

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documento en el que se explique al paciente como éste puede mantener la privacidad de su propio ordenador, particularmente en lo referente al hecho de utilizarlo en el trabajo o en cibercafés o cuando es compartido por otras personas. Otro aspecto de la confidencialidad y la privacidad hace referencia al lugar físico desde el que se escribirán los emails, es decir, desde donde se seguirá la terapia. Se le aconsejará seguir las mismas acciones que el terapeuta lleva a cabo con su ordenador: proteger el ordenador con una contraseña, no compartir su uso y usarlo en un mismo despacho y, en el supuesto caso de una avería, se debería incluir un teléfono de contacto y enviar un SMS avisando de la incidencia.

Establecer una presencia y relación a distancia La evidencia científica indica que la terapia a distancia puede crear una alianza de trabajo recíproca a la que se da en el tratamiento presencial (Evans, 2009). Por eso la clave para el éxito de la interacción con los pacientes no presenciales consiste en establecer una presencia online y desarrollar las habilidades requeridas para crear una alianza terapéutica durante los estados iniciales de la relación a distancia, positiva y reforzadora. Dicha presencia es evidente y percibida como única y diferencial a cada paciente aunque la distancia entre paciente y terapeuta pueda llevarnos a pensar lo contrario ya que también aparece estimulación sensorial, cambios en el ambiente, interacción, grado de familiaridad, etc. Obviamente, la personalidad y habilidades del terapeuta debe ser evidente para los pacientes ya que es la clave de la dinámica que forma la alianza de trabajo, por eso consideramos que cualquier otro mecanismo de respuesta automática iría en contra de dicha relación y podría provocar en el paciente una sensación de falta de presencia del “otro”. Puede darse el caso que la consulta demandada sólo requiera de una interven- ción única, una hora o menos, por lo que puede ser asignado cualquier terapeuta ya que no se dará el seguimiento de una relación terapéutica. En el caso contrario, se considera mejor el contacto sincrónico o asincrónico con un mismo terapeuta durante todo el proceso (Evans, 2009). Por supuesto extraeremos información de todos los materiales que el paciente aporte, la forma de expresarse, los sentimientos comunicados, la fuente y colores utilizados, el uso de mayúsculas, los recuerdos y cualquier imagen, sonido o vídeo quiera compartir con el terapeuta. Gran parte de estos aspectos nos aportaran información no verbal relevante. Por último recordaremos que también es posible utilizar avatares, tanto por el paciente como por el terapeuta, para ayudar a desarrollar una presencia a distancia y facilitar una relación no presencial, y de esta forma poder superar la inicial ausencia de elementos visuales en el contacto a distancia (Nakamura, 2002). El uso de acrónimos y emoticones también nos puede aportar información por la espon- taneidad que aportan. A veces el email del paciente ya es informativo del tipo de

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persona con la que estamos tratando. No es lo mismo un simple [email protected], que un [email protected]

Condiciones necesarias para el establecimiento y desarrollo de una relación a distancia El elemento clave en el establecimiento de una relación a distancia con los pacientes descansa en conseguir proporcionar un espacio terapéutico donde el paciente se sienta seguro y pueda explorar diferentes aspectos personales en un ambiente seguro y donde no se sienta juzgado o sesgado. Para conseguir este ambiente seguro es necesario informar a los pacientes de la necesidad de poner en marcha diferentes procesos preventivos que aseguren la privacidad de sus datos. Se debe tener un manual de ayuda a este respecto para aquellos pacientes que no tengan suficientes habilidades, ya que estas no deben ser asumidas directamente. Parale- lamente se deben dejar claros los límites de la confidencialidad de la información recogida, ya que cuando el nivel de confort o familiaridad no es evidente, esto afecta negativamente en el potencial de la relación (Evans, 2009). Es importante dejar claro que pueden aparecer malas interpretaciones (parti- cularmente al principio) y que ambos deben esperar del otro una corrección de los mismos tan pronto como sea posible (Jones y Stokes, 2009). Puede caerse en el error de que un terapeuta a distancia puede realizar su labor en un ambiente más informal que en el presencial, pero es adecuado decir que la profesionalidad que merece el paciente y la necesidad de crear una relación adecuada, requieren de un ambiente de trabajo que emule el ambiente presencial (Evans, 2009). Teniendo en cuenta la importancia del equipo informático a utilizar, este debe tener la calidad necesaria para desarrollar adecuadamente el trabajo ya que influye considerablemente en la relación.

El uso de preguntas en el tratamiento a distancia De la misma forma que en el tratamiento presencial, el uso de preguntas abiertas es el más adecuado: cómo, cuándo, por qué o qué. Si estas palabras son usadas en una conversación online pueden ser interpretadas como demasiado directas por lo que se aconseja utilizar algún tipo de introducción anterior como por ejemplo: Sería útil para mi entender cómo; de esta forma el paciente siente una aproximación más agradable a un tema tan delicado como el que se está tratando (Evans, 2009).

Estructurando la respuesta terapéutica El modelo Exploración, Entendimiento y Acción (Jones y Stokes, 2009) funcionan adecuadamente cuando se utilizan como marco para los emails: 1- Exploración: el terapeuta entiende el contexto del email del cliente, para lo que habitualmente incluye un breve sumario de los temas permitiendo al paciente

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de los pacientes se centran en diferentes temáticas y se puede responder a cada una. Responder de forma dialogada dentro del texto del propio pacientes es una forma útil de responder a un largo email con numerosos temas en el mismo, además significa que el paciente debe leer otra vez sus propios pensamientos. Además, permite al terapeuta y al paciente planificar su trabajo de una forma más fácil que con el intercambio de emails ya que al finalizar cada sesión se puede reajustar el calendario del cliente. La desventaja de este estilo es la cantidad de texto a leer y la dificultad de distinguir entre el texto previo y las nuevas aportaciones, si el dialogo continúa más allá de un único email. Si hablamos de desventajas, tenemos que decir que la principal es que la respuesta no es inmediata y el terapeuta puede estar respondiendo a un email escribo en el pasado, con temas ya pasados o que han perdido la importancia. No hay forma de saber si el cliente estará en la misma situación. Una forma de solucionar este problema es utilizar el tiempo pasado y dejar claro en el email que la situación puede haber cambiado.

Características del trabajo sincrónico La gran ventaja del contacto sincrónico es que permite un trabajo en el aquí y ahora mismo con una interacción mucho más espontánea que con el correo electrónico. Pero no todo son ventajas ya que podemos encontrar cierta dificultad a la hora de: 1- Encontrar una hora común para “hablar” a distancia puede resultar a veces difícil 2- Ausencia de confidencialidad y privacidad, especialmente si hay más personas en casa. 3- Se puede prestar más atención a la forma de como se escribe para evitar errores ortográficos, que al fondo de la cuestión, a lo que se escribe. 4- El exceso de análisis del contenido de los emails puede llevarnos a perder la esencia de la comunicación y más en lo que el terapeuta puede hacer por el cliente que con el cliente.

Otras herramientas

Trabajar con imágenes y sonidos Los terapeutas pueden aprovechar las características digitales de las TIC y tener una selección de imágenes útiles disponibles en su web para que los clientes las puedan seleccionar o pueden sugerir que éstos las busquen en Internet si no quieren restringir la selección. No en vano podemos decir que nos encontramos en la era de la imagen (estática y en movimiento) y el sonido, por lo que podemos y debemos aprovecharlo en labor terapéutica. Podemos, también animar a algunos pacientes a la realización de vídeos de

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ellos mismos para compartirlos con el terapeuta o pueden enviar alguno ya grabado y que tenga un significado especial para ellos. Este material es una fuente magnífica de información, especialmente en un contexto como el online en el que perdemos la casi totalidad de la información no verbal. Por eso es altamente recomendable su uso.

La web 2. La última “actualización” de las TIC la encontramos en la denominada web 2. en la que se otorga, especialmente Internet, una importancia renovada a lo social, a la expresión entre iguales y, por qué no, entre diferentes, reconociendo el valor que el individuo como creador de contenidos tiene. Son las nuevas redes sociales como los wikis, blogs, podcast, videocast, agregadores RSS, etc., los que gracias al trabajo colaborativo de los internautas “crean” conocimiento, un conocimiento en constante evolución y corrección. Lo que, según algunos autores, hace que la calidad de dicha información se mantenga dentro de unos márgenes más que aceptables. Si bien pueden presentar algunos riesgos, especialmente en la dificultad de control de la información, también pueden ser sumamente útiles para los pacientes en, por ejemplo, la práctica de nuevas conductas. Los terapeutas cognitivo conductuales han encontrado que Second Life es muy útil para pacientes que deben enfrentarse a fobias o ansiedades (por ejemplo la fobia social).

La calidad de la información y los códigos deontológicos Este nuevo escenario de tratamiento ha obligado a los responsables de los diferentes códigos éticos y deontológicos de intervención profesional de las ciencias de la salud a buscar nuevas regulaciones para adaptar lo existente a las características definitorias de las TIC. Se han centrado principalmente en los aspectos más preocupantes del uso de las TIC como pueden ser el anonimato o suplantación de personalidad, la ausencia de comunicación no verbal y gestual directa, la gestión diferencial del tiempo (sincrónico o asincrónico), el cobro de servicios y, sobre todo, en la calidad de la información publicada y la seguridad en la gestión y almacenamiento de la información recogida (Bermejo, 2002).

Calidad de la información sanitaria virtual Las TICs y especialmente Internet tienen un caudal tan amplio de información, junto con una “democratización” de los contenidos en el sentido que todos o todas podemos poner “on-line” cualquier idea o información ha desaparecido la informa- ción de calidad. Este aumento casi infinito de “redactores” de información junto con la creencia popular de que cada persona es capaz de juzgar la realidad y la exactitud de toda información a la que se accede. Es la llamada falacia del nuevo control individual. Por lo tanto, no es tanto eliminar intermediarios, sino todo lo contrario,

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previamente al interesado de dicha recogida e informar sobre el derecho de toda persona al acceso, cancelación y rectificación de dichos datos. Por lo tanto, es necesario tener el consentimiento manifiesto, libre, inequívoco, específico e infor- mado de la persona que aporta los datos. En cuanto a los datos, la ley deja claro que no todos los datos son igualmente sensibles y por lo tanto, hay diferentes niveles de control exigibles. Los datos de máxima protección son:

  • Ideología, religión o creencia.
  • Afiliación sindical.
  • Origen racial.
  • Salud y/o orientación sexual. En el caso de la recogida de datos de salud hay un apartado específico en el Artículo 7, el 6 concretamente, que permite la recogida de dichos datos por parte de profesionales de la salud cuyo código deontológico recoja el secreto profesional. En cualquier caso todo fichero debe ser registrado en la Agencia de Protección de Datos (www.agdp.es) e incluir un responsable del mismo que será la persona que velará por el cumplimiento escrupuloso de la ley, especialmente en referencia al acceso a la misma.

Propuesta de principios deontológicos del tratamiento psicológico a distancia (CDF1) Después de analizar diferentes propuestas de códigos deontológicos de atención de la e-salud aportadas por los principales organismos certificadores que están actualmente trabajando en este campo, vamos a presentar una propuesta que incluye principios seleccionados de todas ellas, siempre ampliándolos ya que no se ha eliminado ninguno de forma arbitraria (Baena et al., 2007).

  1. Capacitación profesional y estándares de procedimiento operativo Se refiere a los límites y riesgos de la intervención a distancia. Consiste en redactar y seguir un procedimiento de intervención enmarcado en la capacitación profesional del terapeuta responsable.
  2. Integridad El profesional de la psicología debe mantener la honestidad y el respeto hacia los otros. Nunca interpondrá el uso de técnicas por mucho que las considere idóneas. Deben ser objetivos, competentes y hábiles para llevar a cabo su rol, de tal forma que no se vea interferido por intereses personales.
  3. Adhesión a la calidad Es obligatorio que las intervenciones sean efectivas, que las informaciones utilizadas como fuente tengan una alta calidad y que sean contrastables, poniendo

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siempre la salud del paciente y su mejora por encima de cualquier otro objetivo. Este principio viene derivado directamente del principio de beneficencia. Especialmente hay que vigilar cualquier valoración diagnóstica computerizada en la que no medie ningún profesional de la psicología.

  1. Respeto por los derechos y la dignidad de las personas El profesional de la psicología está obligado a respetar los derechos fundamen- tales y la dignidad de las personas. Directamente relacionado con el principio de justicia.
  2. Emergencias El profesional de la psicología que trabaje a distancia debe estar lo suficien- temente capacitado como para detectar las emergencias y tener dispuestos proce- dimientos alternativos para que las crisis sean atendidas lo antes posible. La dificultad consiste en encontrar un mecanismo suficientemente eficaz y seguro para poder resolver estas emergencias en un escenario a distancia, ya que el correo electrónico no es una buena herramienta de gestión de crisis, por lo que el teléfono o el SMS pueden ayudar en este tipo de situaciones.
  3. Confidencialidad Consiste en la obligación de garantizar los mecanismos adecuados para evitar la intromisión ajena en los datos que el paciente ha confiado al terapeuta, por ejemplo utilizando la encriptación o servidores seguros (SSL) cuando se deba intercambiar información confidencial con los pacientes. Al realizar la labor profesional a distancia, debe existir de forma muy clara y fácilmente accesible la correcta identificación del terapeuta e incluso su ubicación física o geográfica, así como las vías que permitan comprobar la veracidad de dicha información. Es importante informar sobre su titulación, experiencia y su pertinen- cia a la sede del Colegio Oficial de Psicólogos correspondiente. Recordemos la necesidad de conseguir establecer una relación terapéutica adecuada y la importan- cia de generar una presencia a distancia. En cuanto a la identificación de los usuarios, normalmente se deberá solicitar dicha identificación aunque en algunas circunstancias se podría aceptar el anonima- to del usuario como indica la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA), con una limitación en los servicios ofertados. Independientemente de lo dicho anteriormente, se debe avisar de los límites éticos y legales de la confidencialidad paciente-psicólogo, pero el paciente debe tener la convicción de que la comunicación del sujeto al psicoterapeuta no será revelada. La inviolabilidad de esa confidencia es considerada esencial a los propósitos y a la continuidad de la relación psicológica y su ruptura, un grave perjuicio.

SALUD MENTAL Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN (^137)

sistema de cobro confiable y seguro.

  1. Responsabilidad social Se debe hacer público el conocimiento científico, de forma que otras personas puedan aprovecharse del mismo y este conocimiento sea contrapuesto al inadecua- do o erróneo preexistente.
  2. Seguimiento de la legislación Se debe realizar un seguimiento estricto de las leyes del país de origen de la práctica clínica, así como el respeto de las leyes del país de recepción de la intervención, así como la adhesión a los códigos éticos de la práctica psicológica en general. Aconsejamos seguir los siguientes pasos:
    1. Nombrar un responsable del fichero de datos.
    2. Registrar el fichero en la Agencia de Protección de Datos.
    3. Recoger de la forma adecuada el consentimiento informado.
    4. Incorporar un texto explicativo de los derechos de la persona respecto a sus datos y que debe ser leído por todos pacientes, especialmente en lo referente al derecho de acceso, rectificación y cancelación de los datos y en la forma de comunicar dicha preferencia.
    5. Activar contraseña general de acceso al servidor y/o ordenador donde están almacenados los datos.
    6. Activar contraseña individual de acceso al programa de recogida de datos para cada terapeuta, en caso de haber más de uno.
    7. Activar la contraseña individualizada del salvapantallas de cada ordena- dor de servicio para que en caso de ausencia temporal del terapeuta nadie tenga acceso al mismo.

Tratamiento telefónico del tabaquismo. Un ejemplo exitoso del uso de las TIC en la psicoterapia Para finalizar analizaremos brevemente el tratamiento a distancia del tabaquis- mo ya que es un ejemplo claro de lo que las TIC están aportando al escenario del tratamiento del tabaquismo. Los tratamientos telefónicos del tabaquismo, a los que denominaremos Quitline (QL) son programas basados en la utilización del teléfono (principalmente, aunque también se puede incluir la web en este concepto) para ayudar a los fumadores a dejar el tabaco. Estos servicios son una parte integral de los programas de control del tabaquismo de muchos países, especialmente en Norte América (Cummins et al., 2007) donde fueron pioneros en este campo. La adopción de las QL ha sido debida sobre todo a un primer momento en el que se ha evidenciado experimentalmente su eficacia, y a un segundo proceso en el

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que se ha podido valorar su buena relación coste-eficiencia y su importante papel central en los programas globales de control del tabaquismo, especialmente por su capacidad de acceso a la población (Stead, Perera y Lancaster, 2006). Lo primero que hay que diferenciar en un servicio de este tipo es si su intervención es proactiva o reactiva (Baena y Quesada, 2007). En otras palabras, si son los terapeutas del servicio los que realizan las llamadas de seguimiento o son los propios fumadores los que llaman en los momentos que consideran oportuno, si hay anonimato y si hay seguimiento. Cuanto más completa sea la intervención más proactiva será. Esta diferencia es de vital importancia ya que sólo es posible valorar en profundidad los servicios proactivos. En un reciente estudio se ha evidenciado que las llamadas de seguimiento múltiples mejoran la cesación a largo plazo para los fumadores y fumadores que contactan con una QL. Por lo que ofrecer más llamadas de seguimiento, es decir, aumentar la intensidad del seguimiento también mejora el éxito a largo plazo, como sucede en el tratamiento presencial del tabaquismo (Stead et al., 2006). Lo que no se ha podido valorar suficientemente es de qué forma afecta el tipo de consejo o el tipo de material de autoayuda que se proporciona a los fumadores de la QL (Stead et al., 2006). Otros autores han estudiado la posibilidad de utilizar dos protocolos diferen- ciales según las características de los fumadores, uno breve y otro intensivo, basándose en la bibliografía sobre las variables involucradas en las recaídas como son: nivel de adicción, motivación, etc (Anderson y Zhu, 2007). También se han encontrado útiles los protocolos específicos, de hecho se están utilizando amplia- mente, para mujeres embarazadas, consumidores de tabaco sin humo (snuff o snus), jóvenes (12-17 años), enfermos mentales y poblaciones étnicas (Cummins et al., 2007; Anderson y Zhu, 2007). A su vez gracias a su carácter casi anónimo, los servicios telefónicos pueden ayudar a aquellas personas que no se encuentran cómodas en los grupos terapéuti- cos. Diferentes estudios han demostrado que los fumadores prefieren usar este tipo de servicios que los presenciales (Zhu, Anderson, Johnson, Tedeschi y Roeseler, 2000).

Tratamiento web del tabaquismo Las páginas webs de tratamiento del tabaquismo se encuentran actualmente en plena expansión por eso hay diferentes iniciativas dirigidas a la evaluación de esta modalidad de tratamiento para ver si también es eficaz para ayudar a dejar de fumar como lo es el teléfono (Bock et al., 2004). Una de las iniciativas más importantes en este campo es la red Web Assisted Tobacco Intervention (WATI) y la European Network of Quitlines (ENQ). Ambas redes están actualmente estudiando que es lo que necesita una web de tratamiento del tabaquismo para ser eficaz. En un estudio aún por publicar se repasaron doce