Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


esclerosis multiple, Ejercicios de Trabajo Social

Asignatura: anatomia, Profesor: Alonso Alonso, Carrera: Trabajo Social, Universidad: UCM

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 19/03/2018

laura_romero_gonzalez
laura_romero_gonzalez 🇪🇸

2 documentos

1 / 10

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
241www.neurologia.com Rev Neurol 2013; 57 (6): 241-250
ORIGINAL
Introducción: epidemiología del daño
cerebral adquirido y discapacidad
El daño cerebral adquirido (DCA) es una epidemia
silenciosa que afecta a una proporción importante
de la población. Las secuelas relacionadas con la
memoria no sólo son frecuentes, a veces intensas y
crónicas sino que, como vamos a ver, pueden gene-
rar gran discapacidad [1,2].
El estudio epidemiológico del daño cerebral ad-
quirido únicamente cuenta con estudios de inciden-
cia de accidentes cerebrovasculares (ACV) y trau-
matismos craneoencefálicos (TCE), en especial en
poblaciones anglosajonas, si bien éstos carecen de
información sobre la prevalencia de las discapaci-
dades generadas [3].
Partiendo de la carencia de una información
omnicomprensiva y sistemática acerca del DCA en
su dimensión epidemiológica y en los distintos ám-
bitos sanitarios y sociales, la Federación Española
de Daño Cerebral (FEDACE) emprendió un estudio
epidemiológico que la institución del Defensor del
Pueblo recoge en un informe publicado en 2005 [4],
fecha hasta la que no se cuenta con aproximaciones
fiables al fenómeno en nuestro país. Aunque en este
trabajo se analizan diferentes fuentes de informa-
ción, se argumenta que la más representativa y ri-
gurosa para reflejar la prevalencia del DCA es la
Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Es-
tado de Salud (EDDES) llevada a cabo en 1999 por
el Instituto Nacional de Estadística [5].
El daño cerebral sobrevenido identificado por la
encuesta en 1999 es de unos 300.000 afectados; de
ellos, se describe un 83,2% de los casos debido a un
origen vascular y un 19,5% traumático, ambas etiolo-
gías comparten un 2,6% de los casos. La mayor parte
corresponde a personas mayores de 65 años: el 69,4%
frente a un 30,6% por debajo de esa edad. La propor-
ción de hombres supera casi en un 50% a la de mu-
jeres entre menores de 64 años, por la mayor inci-
dencia del TCE entre los varones, sobre todo jóve-
nes. Por otra parte, las mujeres con DCA se cifran en
un 78% por encima de 65 años, circunstancia aso-
ciada a su menor accidentalidad y mayor esperanza
Trayectoria laboral, discapacidad y dependencia tras daño
cerebral adquirido: estudio prospectivo en los dos años
siguientes a la lesión cerebral
Pilar Luna-Lario, Miriam Blanco-Beregaña, Javier Tirapu-Ustárroz, Natalia Ojeda, Ignacio Mata-Pastor
Objetivos. Analizar la trayectoria laboral, el grado de discapacidad y el grado de dependencia reconocidos en una mues-
tra de sujetos con daño cerebral adquirido de diferentes etiologías y que presentan déficit de memoria como secuela cog-
nitiva principal, durante un período de dos años tras la lesión original, y examinar qué variables sociodemográficas, datos
clínicos premórbidos y relacionados con la lesión cerebral predicen el éxito en la incorporación laboral.
Pacientes y métodos. Muestra de 129 pacientes, de 18 a 80 años, atendidos en el Servicio de Neuropsicología y Neuro-
psiquiatría del Complejo Hospitalario de Navarra, con déficits de memoria objetivados con tests psicométricos. Las dife-
rencias entre variables discretas se analizaron con el test de chi al cuadrado, para analizar las existentes entre dos grupos
en cuanto a variables cuantitativas, se utilizó el test t de Stutent y para calcular la correlación entre variables continuas, el
coeficiente de correlación de Pearson.
Resultados. El 17,7% retoma la actividad laboral al año y el 25% a los dos años. Lo anterior se relacionó con un mayor
nivel educativo. Se reconoció la discapacidad al 85% de los solicitantes, por factores psíquicos o f ísicos y psíquicos en el
89% de los mismos. Al 77% de los solicitantes se le reconoció el nivel de dependencia.
Conclusiones. El daño cerebral adquirido genera un fuerte impacto en la trayectoria laboral, la interacción con el ambien-
te y el nivel de autonomía. Entre los factores que explican este impacto es reseñable el déficit de memoria.
Palabras clave. Daño cerebral. Dependencia. Discapacidad. Memoria. Trabajo.
Facultad de Psicología y Ciencias
de la Educación; Universidad de
Deusto; Bilbao (N. Ojeda). Unidad
Docente Multiprofesional de Salud
Mental (M. Blanco-Beregaña);
Programa de Neuropsicología
y Neuropsiquiatría (P. Luna-Lario,
J. Tirapu-Ustárroz); Complejo
Hospitalario de Navarra; Servicio
Navarro de Salud. Fundación
Argibide (P. Luna-Lario, J. Tirapu-
Ustárroz, I. Mata-Pastor). Pamplona,
Navarra, España.
Correspondencia:
Dra. Pilar Luna Lario. Servicio de
Neuropsicología y Neuropsiquiatría.
Complejo Hospitalario de Navarra
(Clínica Ubarmin). Fundación
Argibide. Elcano, s/n. E-31486
Elcano (Navarra).
E-mail:
Aceptado tras revisión externa:
01.07.13.
Cómo citar este artículo:
Luna-Lario P, Blanco-Beregaña M,
Tirapu-Ustárroz J, Ojeda N,
Mata-Pastor I. Trayectoria laboral,
discapacidad y dependencia tras
daño cerebral adquirido: estudio
prospectivo en los dos años
siguientes a la lesión cerebral.
Rev Neurol 2013; 57: 241-50.
© 2013 Revista de Neurología
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa

Vista previa parcial del texto

¡Descarga esclerosis multiple y más Ejercicios en PDF de Trabajo Social solo en Docsity!

ORIGINAL

Introducción: epidemiología del daño

cerebral adquirido y discapacidad

El daño cerebral adquirido (DCA) es una epidemia silenciosa que afecta a una proporción importante de la población. Las secuelas relacionadas con la memoria no sólo son frecuentes, a veces intensas y crónicas sino que, como vamos a ver, pueden gene- rar gran discapacidad [1,2]. El estudio epidemiológico del daño cerebral ad- quirido únicamente cuenta con estudios de inciden- cia de accidentes cerebrovasculares (ACV) y trau- matismos craneoencefálicos (TCE), en especial en poblaciones anglosajonas, si bien éstos carecen de información sobre la prevalencia de las discapaci- dades generadas [3]. Partiendo de la carencia de una información omnicomprensiva y sistemática acerca del DCA en su dimensión epidemiológica y en los distintos ám- bitos sanitarios y sociales, la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE) emprendió un estudio epidemiológico que la institución del Defensor del

Pueblo recoge en un informe publicado en 2005 [4], fecha hasta la que no se cuenta con aproximaciones fiables al fenómeno en nuestro país. Aunque en este trabajo se analizan diferentes fuentes de informa- ción, se argumenta que la más representativa y ri- gurosa para reflejar la prevalencia del DCA es la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Es- tado de Salud (EDDES) llevada a cabo en 1999 por el Instituto Nacional de Estadística [5]. El daño cerebral sobrevenido identificado por la encuesta en 1999 es de unos 300.000 afectados; de ellos, se describe un 83,2% de los casos debido a un origen vascular y un 19,5% traumático, ambas etiolo- gías comparten un 2,6% de los casos. La mayor parte corresponde a personas mayores de 65 años: el 69,4% frente a un 30,6% por debajo de esa edad. La propor- ción de hombres supera casi en un 50% a la de mu- jeres entre menores de 64 años, por la mayor inci- dencia del TCE entre los varones, sobre todo jóve- nes. Por otra parte, las mujeres con DCA se cifran en un 78% por encima de 65 años, circunstancia aso- ciada a su menor accidentalidad y mayor esperanza

Trayectoria laboral, discapacidad y dependencia tras daño

cerebral adquirido: estudio prospectivo en los dos años

siguientes a la lesión cerebral

Pilar Luna-Lario, Miriam Blanco-Beregaña, Javier Tirapu-Ustárroz, Natalia Ojeda, Ignacio Mata-Pastor

Objetivos. Analizar la trayectoria laboral, el grado de discapacidad y el grado de dependencia reconocidos en una mues- tra de sujetos con daño cerebral adquirido de diferentes etiologías y que presentan déficit de memoria como secuela cog- nitiva principal, durante un período de dos años tras la lesión original, y examinar qué variables sociodemográficas, datos clínicos premórbidos y relacionados con la lesión cerebral predicen el éxito en la incorporación laboral.

Pacientes y métodos. Muestra de 129 pacientes, de 18 a 80 años, atendidos en el Servicio de Neuropsicología y Neuro- psiquiatría del Complejo Hospitalario de Navarra, con déficits de memoria objetivados con tests psicométricos. Las dife- rencias entre variables discretas se analizaron con el test de chi al cuadrado, para analizar las existentes entre dos grupos en cuanto a variables cuantitativas, se utilizó el test t de Stutent y para calcular la correlación entre variables continuas, el coeficiente de correlación de Pearson.

Resultados. El 17,7% retoma la actividad laboral al año y el 25% a los dos años. Lo anterior se relacionó con un mayor nivel educativo. Se reconoció la discapacidad al 85% de los solicitantes, por factores psíquicos o físicos y psíquicos en el 89% de los mismos. Al 77% de los solicitantes se le reconoció el nivel de dependencia.

Conclusiones. El daño cerebral adquirido genera un fuerte impacto en la trayectoria laboral, la interacción con el ambien- te y el nivel de autonomía. Entre los factores que explican este impacto es reseñable el déficit de memoria.

Palabras clave. Daño cerebral. Dependencia. Discapacidad. Memoria. Trabajo.

Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación; Universidad de Deusto; Bilbao (N. Ojeda). Unidad Docente Multiprofesional de Salud Mental (M. Blanco-Beregaña); Programa de Neuropsicología y Neuropsiquiatría (P. Luna-Lario, J. Tirapu-Ustárroz); Complejo Hospitalario de Navarra; Servicio Navarro de Salud. Fundación Argibide (P. Luna-Lario, J. Tirapu- Ustárroz, I. Mata-Pastor). Pamplona, Navarra, España. Correspondencia: Dra. Pilar Luna Lario. Servicio de Neuropsicología y Neuropsiquiatría. Complejo Hospitalario de Navarra (Clínica Ubarmin). Fundación Argibide. Elcano, s/n. E- Elcano (Navarra). E-mail: [email protected] Aceptado tras revisión externa: 01.07.13. Cómo citar este artículo: Luna-Lario P, Blanco-Beregaña M, Tirapu-Ustárroz J, Ojeda N, Mata-Pastor I. Trayectoria laboral, discapacidad y dependencia tras daño cerebral adquirido: estudio prospectivo en los dos años siguientes a la lesión cerebral. Rev Neurol 2013; 57: 241-50. © 2013 Revista de Neurología

P. Luna-Lario, et al

de vida. La variable que introduce las mayores dife- rencias entre ambas etiologías es, sin duda, la edad. Es complicado encontrar datos epidemiológicos fiables sobre la incidencia y prevalencia de los pro- blemas de memoria secundarios al DCA. La en- cuesta elaborada en 1999 refleja la naturaleza múl- tiple de las deficiencias asociadas al DCA y destaca el deterioro cognitivo y los trastornos de tipo men- tal, que ascienden al 27% en los ACV y al 31% en los TCE. Respecto a la discapacidad generada por la le- sión cerebral, se señala que el 36% de los ACV y hasta un 45% de los TCE tienen limitaciones para aprender y adquirir conocimientos. El 68% de las personas con DCA presenta discapacidad para al- guna actividad de la vida diaria básica (AVDB) y un 45% de los afectados tiene esta discapacidad en gra- do severo o total. El Instituto Guttmann-Hospital de Neurorreha- bilitación [6] estima en España una incidencia anual de TCE con resultado de discapacidad severa en 2/100.000 habitantes/año (unos 820 casos nuevos por año) y con discapacidad moderada de 4/100. habitantes/año (1.640 nuevos casos). En conjunto, hay unas 2.500 personas al año. Es posible que estos casos estén disminuyendo ligeramente, pues se ob- serva en la última década un descenso de la inci- dencia del TCE en los países occidentales [7,8]. Según el estudio La carga global del daño cere- bral adquirido en el País Vasco y Navarra [9,10], la prevalencia del DCA en la Comunidad Foral de Na- varra asciende a 2.966 personas, lo que supone un 0,5% de la población total. De ellas, 1.783 se ven afectadas por ACV y 1.183 por TCE. Los sujetos de la muestra refirieron una pérdida de calidad de vida aguda en cuanto a salud física y moderada en cuan- to a salud mental. La clasificación de los tipos clíni- cos de los pacientes en función de un criterio fun- cional dirigido hacia la atención es difícil. Las fuen- tes de heterogeneidad hacen referencia a los distin- tos niveles de gravedad, la edad y los varios tipos de discapacidad. Los problemas de reconocimiento más fáciles son los motores y los de comunicación. Los cambios cognitivos y de conducta son más difíciles de identificar y, en última instancia, plantean mayo- res problemas para la reinserción social y laboral. En cuanto a la incidencia epidemiológica, y dis- tinguiendo por tipo de enfermedad, el estudio des- taca que el porcentaje de personas en los que se acabó manifestando un daño cerebral es más grave en los casos de ACV (42%) que en los de TCE, en los que un 32% no logra recuperar totalmente sus capacidades motoras o psíquicas al cabo de un pe- ríodo de entre 12 y 18 meses. En lo relativo a la in- cidencia por la gravedad de las lesiones ocasionadas

por los TCE, el 80% son lesiones leves cuyas secue- las duran entre dos y cinco años, el 10% son mode- radas, que acarrean limitaciones importantes físi- cas o psíquicas, y el 10% restante genera las secuelas más graves (estado vegetativo). Está bien documentado que aquellos afectados que vuelven a trabajar refieren mayor bienestar, me- jor estado de salud, están más integrados en la co- munidad y tienen una mejor calidad de vida que los que no vuelven a incorporarse a la vida laboral tras un DCA. Van Velzen et al [11] se plantean estudiar cuántas personas vuelven a trabajar después de un DCA, si se incorporan o no a su antiguo empleo y si la reinclusión en el mundo laboral se mantiene en el tiempo. De los 49 estudios que revisan, la mayoría están radicados en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, ninguno en España. En un estudio llevado a cabo en Italia con una muestra de 230 su- jetos con DCA traumático grave se concluye que el 54,3% volvió a trabajar de los dos a los 10 años si- guientes a la lesión [12]. En otra investigación em- prendida en Inglaterra con 162 casos de DCA trau- mático de leve a grave se concluye que, de los siete meses a los 40 años siguientes a la lesión, volvió a trabajar el 45,7% de la muestra, un 21% en trabajos no remunerados [13]. Después de la revisión siste- mática de varios estudios, Van Velzen et al hallan que los porcentajes de vuelta al trabajo de personas con DCA varían entre el 30 y el 65%; el origen del DCA (ACV o TCE) no influye en el éxito de la in- corporación (el 64,8% al año y el 39,3% a los dos años en el caso de un DCA de origen vascular, el 40,7% al año y el 40,8% a los dos años en el caso de origen traumático); el número de afectados con DCA traumático que se incorpora al trabajo aumenta con el paso del tiempo tras la lesión y la mayoría man- tiene el empleo (no encuentran estudios que valo- ren la estabilidad del empleo en el DCA de origen vascular); la mayor parte de los sujetos se incorpora a trabajos menos exigentes que el que desempeñaba en el momento de la lesión [11]. Cifu et al estudian los predictores del éxito en la incorporación al tra- bajo un año después de haber sufrido un DCA y so- lamente en el ámbito neuropsicológico encuentran un funcionamiento mnésico aceptable [14]. Entre las variables sociodemográficas que se relacionan con la incorporación laboral tras un TCE se apun- tan la juventud [15,16], el sexo femenino [17], tener pareja [18,19], no pertenecer a grupos raciales o ét- nicos minoritarios [19-23], un mayor nivel de for- mación y laboral previo [15,19] y puestos de trabajo anteriores técnicos y cualificados [24]. Otros facto- res importantes que maximizan las probabilidades de volver al trabajo son tener conciencia del déficit

P. Luna-Lario, et al

para recoger variables relacionadas con la repercu- sión sociolaboral a largo plazo de la lesión original.

Muestra

Datos sociodemográficos La muestra está compuesta por 129 sujetos, 86 va- rones (66,7%) y 43 mujeres (33,3%), con un rango de edad de 18-78 años y una edad media general de 47,53 ± 14,30 años (48,52% ± 13,95 años en el caso de los varones y 45,55 ± 14,95 años en las mujeres). Un total de 87 sujetos están casados o en situa- ción de pareja de hecho (67,4%), 32 están solteros (24,8%), 8 se han separado o divorciado (6,2%) y sólo 2 han enviudado (1,6%). El grueso de la muestra reside en un ámbito sociodemográfico de 40.000- 200.000 habitantes (30,2%) y de 1.000-5.000 (27,1%); 16 (12,4%) lo hacen en núcleos de menos de 1. habitantes, 15 (11,6%) de 5.000-10.000, 18 (14%) de 10.000-20.000 y 6 (4,7%) de 20.000-40.000 habitantes. La mayoría de los sujetos tienen estudios prima- rios (45,7%) o medios (46,5%), y sólo 10 (7,8%) han cursado estudios superiores. La media de años de educación completados es de 13,25 ± 4,04. Previamente al daño cerebral adquirido, 96 suje- tos (74,41%) estaban activos laboralmente: 55 (42,6%) desempeñaban trabajos no cualificados, 30 (23,3%) trabajos que requieren cualificación, en situación de desempleo se encontraban 10 (7,8%) y 1 (0,8%) ocupaba un empleo protegido para personas con discapacidad. El 25,59% de la muestra no era labo- ralmente activa: 6 (4,7%) eran estudiantes, 6 (4,7%) desempeñaban trabajos domésticos sin remunera-

ción, 9 (7%) estaban jubilados, 5 (3,9%) tenían reco- nocida una incapacidad laboral permanente total (ILPT) y 7 (5,4%), una incapacidad laboral perma- nente absoluta (ILPA).

Datos clínicos premórbidos El cociente intelectual (CI) premórbido estimado oscila entre un mínimo de 84,76 y un máximo de 152,03, pero la media en la muestra total es de 115,90 ± 17,14. Teniendo en cuenta la variable sexo, en el caso de los hombres, el CI es de 117,19 ± 17, y en el de las mujeres, de 113,32 ± 17,22. Conside- rando el nivel educativo, el CI de los sujetos con es- tudios primarios es de 100,04 ± 6,63, con estudios medios 126,57 ± 8,73 y 145,45 ± 4,51 el de aquellos que poseen estudios universitarios. Si tenemos en cuenta aquellos sujetos que se encontraban activos laboralmente antes de la lesión, el CI premórbido estimado de los que desempeñaban trabajos cualifi- cados es de 129,37 ± 15,27, el de los que tenían tra- bajos no cualificados es de 112,69 ± 15,06, el de los desempleados, de 116,16 ± 16,50 y es de 101,21 el CI de la persona que desempeñaba un trabajo pro- tegido. El 24,8% de los sujetos tienen antecedentes psi- quiátricos y psicológicos familiares o ambos, y el 44,2%, personales (36 varones y 21 mujeres).

Tipo de lesión En la tabla I se recoge la etiología de la lesión cere- bral de la muestra de estudio. Los tiempos transcurridos desde la lesión hasta el momento de la valoración dependen de múltiples factores y por ello son muy variables, si bien el 62% de los sujetos fueron valorados durante el primer año tras la lesión, porcentaje que asciende al 81,4% durante los dos años siguientes y al 89,1% en los tres años posteriores al DCA.

Análisis estadísticos

Los valores de las variables cuantitativas se expre- san con la media y su correspondiente desviación típica, mientras que para las variables discretas, és- tos se expresan mediante valores netos y sus corres- pondientes porcentajes. Las diferencias entre varia- bles discretas se analizaron con el test de chi al cua- drado para analizar las existentes entre dos grupos, en cuanto a las variables cuantitativas se utilizó el test t de Student y, para calcular la correlación entre variables continuas, el coeficiente de correlación de Pearson. En general, se consideró significativo un valor de p < 0,05. Para los análisis estadísticos se uti- lizó el programa SPSS v. 20.0.

Tabla I. Etiología de la lesión cerebral.

n %

Accidente cerebrovascular

Isquémico 36 27,

Hemorrágico 21 16,

Traumatismo craneoencefálico

Leve-moderado 14 10,

Grave 25 19,

Tumor 10 7,

Tóxico-metabólico 8 6,

Esclerosis múltiple 5 3,

Otros 10 7,

Trayectoria laboral, discapacidad y dependencia tras daño cerebral adquirido

Resultados

En el 100% de los casos, el padecimiento del DCA genera una incapacidad temporal de la actividad la- boral (ILT) o similar, si bien en los previamente ju- bilados y con ILPA no cambia formalmente su si- tuación laboral. En la tabla II, se representa la situación laboral de la muestra al año del DCA. Es lógico que el esta- do no cambie para aquellos previamente jubilados (n = 9) y con ILPA (n = 7). Han retomado su condi- ción de estudiantes 5 sujetos (80%), mientras que 1 (20%) no se encuentra en condiciones de hacerlo. También han recuperado su estatus 5 (80%) de los que desempeñaban un trabajo doméstico sin remu- neración y a 1 (20%) se le ha reconocido una ILPT. Además, 4 (80%) de los 5 que antes de la lesión te- nían reconocida una ILPT están incapacitados para cualquier tipo de trabajo (ILPA) y de 1 (1,2%) no se tienen datos. Respecto a la trayectoria laboral de los sujetos antes activos laboralmente (n = 96) se observa que:

  • De los sujetos con trabajos previos cualificados y no cualificados (n = 85): 15 (18,07%) han reto- mado su condición laboral previa; 37 (44%) con- tinúan en situación de ILT, prórrogas de la mis- ma o similar; 5 (6,02%) en situación de ILPT; 24 (28,91%) en situación de ILPA; a 1 (1,2%) se le ha reconocido una gran invalidez; 1 (1,2%) trabaja- dor no cualificado ha fallecido y de 2 (1,2%) no se tienen datos (previamente uno no cualificado y otro cualificado).
  • El sujeto que desempeñaba antes del DCA un trabajo protegido continúa incapacitado tempo- ralmente para la actividad laboral.
  • Solamente 2 (20%) de los desempleados ha recu- perado su estatus previo, mientras que a 3 (30%) y a 5 (50%) se les ha reconocido una ILPT y una ILPA, respectivamente.

En suma, respecto a la muestra de trabajadores ac- tivos, al año del DCA: 41 (42,7%) sujetos continúan en situación de ILP o prórrogas de la misma, a 29 (30,2%) se les ha reconocido una ILPA, a 5 (5,2%) una ILPT y a 1 sujeto (1,4%) una gran invalidez. Han re- tomado su situación laboral 17 (17,7%). Un sujeto ha fallecido y no contamos con datos en dos sujetos. En la tabla II se representa la situación laboral de la muestra a los dos años del DCA. El único estu- diante que no había retomado su condición pasa a desempeñar un trabajo protegido. Al único sujeto que no había podido retomar su trabajo doméstico sin remuneración se le reconoce una ILPA. No cam- bia la situación en este segundo año tras la lesión de

aquellos que previamente tenían una ILPT, puesto que 4 de los 5 (80%) siguen incapacitados para cual- quier tipo de trabajo (ILPA) y de 1 (1,2%) no se tie- nen datos. Deteniéndonos de nuevo en la trayectoria labo- ral de los sujetos antes activos laboralmente (n = 96), se observa que:

  • De los sujetos con trabajos previos cualificados y no cualificados (n = 85): 19 (22%) han retomado su condición laboral previa; 5 (6,02%) están en si- tuación de ILPT; 48 (56%) en situación de ILPA; a 8 (9%) se les ha reconocido una gran invalidez; 1 (1,2%) está desempleado, 1 (1,2%) trabajador no cualificado ha fallecido y de 3 (4,7%) no se tienen datos (dos no cualificados y uno cualifica- do, previamente).

Tabla II. Trayectoria laboral de la muestra ( n = 129): situación laboral generada al año de la lesión y la alcanzada a los dos años de la misma.

Previa al DCA Al año del DCA A los dos años del DCA

Inactivos ( n = 33; 25,59%)

Jubilado = 9 Jubilado = 9 Jubilado = 9

ILPA = 7 ILPA = 7 ILPA = 7

Estudiante = 6 ILT = 1Estudiante = 5 Trabajo protegido = 1Estudiante = 5

Trabajo doméstico sin remuneración = 6

ILPT = 1 Trabajo doméstico sin remuneración = 5

ILPA = 1 Trabajo doméstico sin remuneración = 5

ILPT = 5 ILPA = 4Sin datos = 1 ILPA = 4Sin datos = 1

Activos ( n = 96; 74,41%)

Trabajo no cualificado = 55

ILT = 25 ILPT = 4 ILPA = 12 Gran invalidez = 1 Trabajo no cualificado = 11 Sin datos = 1 Fallecido = 1

Desempleado = 1 ILPT = 3 ILPA = 29 Gran invalidez = 7 Trabajo no cualificado = 12 Sin datos = 2 Fallecido = 1

Trabajo cualificado = 30

ILT = 12 ILPT = 1 ILPA = 12 Trabajo cualificado = 4 Sin datos = 1

ILPT = 2 ILPA = 19 Gran invalidez = 1 Trabajo cualificado = 7 Sin datos = 1

Desempleo = 10

ILT = 3 ILPA = 5 Desempleo = 2

ILPA = 6 Gran invalidez = 1 Desempleo = 3

Trabajo protegido = 1 ILT = 1 Desempleo = 1

DCA: daño cerebral adquirido; ILT: incapacidad laboral temporal; ILPT: incapacidad laboral permanente total; ILPA: incapacidad laboral permanente absoluta.

Trayectoria laboral, discapacidad y dependencia tras daño cerebral adquirido

cognitivo principal la pérdida de memoria (consta- tada a través de tests neuropsicológicos) y el hecho de que a casi la mitad se le reconoce una discapaci- dad derivada en la mayor parte de los casos de pro- blemas cognitivos, podemos hipotetizar que el de- terioro de la memoria secundario a la lesión cere- bral desempeña un papel significativo en la interrup- ción de la trayectoria laboral de los participantes. Las personas que antes desempeñaban un traba- jo doméstico sin remuneración retoman su situa- ción previa mucho antes que aquellos laboralmente activos. Podríamos hipotetizar que este mayor éxi- to se debe bien a que su ocupación se ve menos afectada por las secuelas al ser menos exigente cog- nitivamente (quizá más estructurada y rutinaria, con menor carga mnésica), o bien a que las deman- das que se les exigen pueden flexibilizarse (cosa que no ocurre en la mayoría de los trabajos remunera- dos), de modo que puede darse una incorporación progresiva y con mayor adaptación al estado del afectado. De manera similar, la mayor parte de los estu- diantes retoman su condición durante el primer año tras la lesión. No podemos asegurar que aque- llos que vuelven a sus estudios lo hagan al mismo nivel que antes del DCA, pero también en su caso podemos pensar que su actividad es más fácil de flexibilizar y adaptar que un trabajo remunerado, por lo que retomarla es menos complicado. Con todo, en los trabajadores (cualificados y no cualificados) es en los que los déficits cognitivos impactan de manera más significativa. Los resulta- dos de nuestro estudio no arrojan las diferencias encontradas por otras investigaciones que señalan porcentajes mayores de éxito en la reincorporación en los trabajadores cualificados, pero sí encontra- mos diferencias en dos variables que con probabili- dad se relacionan con la cualificación laboral, como son los años de educación completados y el CI esti- mado premórbido. De este modo, aquellas perso- nas con más años de formación y una capacidad intelectual superior tienen más probabilidades de incorporarse al mundo laboral tras un DCA. Pensa- mos que son precisamente estas variables las que explican por qué es más probable retomar una acti- vidad laboral tras un DCA si ésta es más cualifica- da. Así, planteamos que un buen desarrollo cogniti- vo/intelectual no sólo favorece el desempeño de actividades cualificadas, sino que puede ser un fac- tor de protección contra el deterioro cognitivo tras una lesión cerebral. Los resultados indican que la probabilidad de re- incorporarse al ámbito laboral es mayor en los doce meses siguientes al DCA y ésta disminuye de ma-

nera significativa con el paso del tiempo. Además, encontramos que, cuanto más tiempo ha pasado tras la lesión inicial y la evaluación, menor es el porcen- taje de reincorporación. Estos resultados confirman la cronicidad de las lesiones y de la discapacidad que generan. Un aspecto interesante sobre el que conviene lla- mar la atención es el hecho de que en aquellos suje- tos que parten de situaciones laborales previas más desfavorecidas el impacto del DCA a este nivel es mayor. A los dos años de la lesión, el 70% de los

Figura 2. Tipo de discapacidad en los solicitantes con un grado de discapacidad superior al 33%.

Figura 3. Distribución de clasificaciones de dependencia de 31 solicitantes.

P. Luna-Lario, et al

desempleados no está capacitado para desempeñar ninguna actividad laboral, el 80% de las personas que tenían una ILPT antes de la lesión cerebral que- da incapacitada para llevar a cabo cualquier trabajo y el único sujeto que estaba desempeñando un tra- bajo protegido para personas con discapacidad pasa a una situación de desempleo. Por otro lado, los resultados no respaldan los da- tos arrojados por otros estudios respecto a la corre- lación de la incorporación laboral y variables socio- demográficas como el sexo, la edad, el estado civil y los antecedentes psiquiátricos y psicológicos perso- nales. No obstante, con respecto a la variable edad, su valor estadísticamente significativo sería del todo cuestionable, ya que el rango de edad incluido en cada estudio no es homogéneo. En la línea de investigaciones previas, no hemos hallado diferencias en el éxito o fracaso en el retor- no al trabajo dependiendo de la etiología de la lesión. El grado de discapacidad hace referencia a la me- dida en que una persona tiene dificultades o des- ventajas, debidas a su déficit y a las limitaciones de la sociedad, para participar de manera plena y efec- tiva en la misma. Más de la mitad de la muestra de estudio solicitó la valoración y se reconoció más del 33% en el 85% de los solicitantes. Además, se consi- dera que la discapacidad tiene su origen en un défi- cit psíquico, o físico y psíquico, en el 89% de los ca- sos. Con probabilidad, los problemas de memoria de la muestra de estudio forman parte de los facto- res causales implicados en los que los sujetos no puedan participar en igualdad de condiciones que el resto de ciudadanos en la vida económica, social y cultural del país, puesto que precisan de garantías suplementarias para vivir con plenitud de derechos. Por otra parte y, considerando el impacto que tiene el daño cerebral en la incorporación laboral en la muestra estudiada, es llamativo el número reducido de solicitudes para la valoración del grado de disca- pacidad así como la resolución de éstas, que son en mayor parte del tipo físico y psíquico. La autonomía de los sujetos para encargarse de las AVDB queda mermada en el 77% de los solici- tantes. El 35% necesita ayuda para ocuparse de va- rias AVDB al menos una vez al día o tiene necesida- des de apoyo intermitente o limitado para su auto- nomía personal (dependencia moderada); el 19% necesita ayuda para realizar varias AVDB dos o tres veces al día (dependencia severa); y otro 19% nece- sita ayuda para desempeñar diversas AVDB varias veces al día y precisa el apoyo indispensable y con- tinuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal (gran de- pendencia). Desde la experiencia clínica, estos por-

centajes se nos antojan pequeños y pensamos que, en el despliegue actual de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, las limitaciones para hacer frente a las AVDB de los sujetos con DCA ge- neradas por los déficits cognitivos en general, y los problemas de memoria en particular, no se tienen en cuenta o no se reconocen de manera adecuada en cuanto a los recursos sociales. Son pocos los sujetos declarados incapacitados civilmente como consecuencia de la lesión cerebral. Pensamos que en la práctica es bastante superior el porcentaje de afectados que no es capaz de gestio- nar y llevar a cabo los actos necesarios que sean de- cisivos para sus intereses, pero que cuentan con el apoyo familiar necesario para compensar las inca- pacidades sin necesidad de recurrir a una sentencia judicial protectora, algo a lo que en principio los alle- gados suelen considerarse reacios y que es más fre- cuente que se solicite en el caso de que existan ame- nazas reales a la seguridad del familiar afectado bien debidas a su situación personal (p. ej., no existe co- bertura familiar) o bien a la naturaleza de determi- nadas secuelas (p. ej., alteraciones de conducta). La principal limitación del estudio reside en el reducido número de la muestra. Con la finalidad de generalizar los resultados sería interesante empren- der estudios con muestras mayores y con un perío- do de seguimiento mayor para conocer la estabili- dad de la incorporación al mundo laboral, puesto que en algunos estudios se apunta que el número de afectados por DCA que pierde su empleo au- menta con el paso del tiempo. Por otra parte, con- vendría tener en cuenta en posteriores estudios las condiciones del empleo previo y posterior, así como otras variables mediadoras como la motivación o el apoyo social existente. Pese a estas limitaciones, consideramos que los resultados de este estudio apuntan que los déficits de memoria generados por una lesión cerebral ad- quirida desempeñan un papel decisivo entre los factores que explican que el afectado no pueda re- integrarse en el ámbito laboral y social, necesite de ayudas para igualar sus condiciones sociales a las del resto de las personas y, con probabilidad, de la necesidad de supervisión, e incluso apoyo, de terce- ras personas para desenvolverse adecuadamente en las actividades de la vida diaria básicas.

Bibliografía

  1. Castellanos-Pinedo F, Cid-Gala M, Duque P, Ramírez- Moreno JM, Zurdo-Hernández JM, en nombre del Grupo de Trabajo del Plan de Atención al Daño Cerebral Sobrevenido de Extremadura. Daño cerebral sobrevenido: propuesta de

P. Luna-Lario, et al

Patients and methods. 129 subjects (aged 18-80 years), who were attended by the Neuropsychology and Neuropsychiatry Department of Navarra’s Hospital. Qualitative variables were compared using the Chi square test and means were compared using Student t test and to determine the correlation between continuing variables we used Pearson’s correlation coefficient. Results. 17.7% returned to work one year after and 25% two years after. The return to work was related to high levels of education. Disability was recognized by 85% of applicants, to psychological factors or physical and psychological in 89% of them. In 77% of applicants was recognized the level of dependence. Conclusions. Results confirm the big impact of acquired brain injury on the career path two years later, in their interaction with their environment and in their level of independence. One of the factors that explain this impact is the memory deficits. Key words. Acquired brain injury. Dependence. Disability. Memory. Work.