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qué es la linguistica? sus principales preceptos. Fundadores de la linguistica
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El idioma de un pueblo nos da su vocabulario, y su vocabulario es una biblia bastante fiel de todos los conocimientos de ese pueblo; sólo por la comparación del vocabulario de una nación en épocas distintas, nos formaremos una idea de su progreso. DESTUTT DE TRACY Ningún nivel de organización de la lengua es tan estudiado como el nivel lexical, que incluye los lexemas y las lexías –que constituyen lo que comúnmente se llama vocabulario-. Este nivel se encuentra entre los niveles morfológico y sintáctico, pues los lexemas son combinaciones de morfemas (su estructura), y las combinaciones de lexemas dan lugar, a su vez, a los sintagmas y oraciones (su función). La rama de la Lingüística Interna que estudia el nivel lexical es la Lexicología, pero existen muchas otras ciencias interesadas en el vocabulario. Si bien son múltiples los conocimientos y competencias necesarios para aprender y usar una lengua, algunas personas consideran que al dominar el repertorio de palabras y numerosas frases idiomáticas…, ya pueden hablarla. Sin mencionar el valor simbólico que muchos otorgan a su nombre, o a conocer el nombre de aquello que les inspira interés: mares y ríos, flora y fauna, lugares y personas amadas… Esas pudieron ser dos de las razones que llevaron a los hombres a escribir las primeras listas de palabras, que darían origen a los primeros diccionarios; actualmente, inventariar los lexemas y las lexías de las lenguas, junto a sus significados, es uno de los tantos motivos que impulsan los estudios léxicos.
1. La Lexicología y sus ciencias afines La Lexicología y otras ciencias afines, como la Semántica, la Terminología y la Terminografía, la Lexicografía, la Traductología, la Fraseología y la Fraseografía, la Etimología y las diversas
la obra de su discípulo más conocido, Charles Bally (1865-1947), se analizan las palabras como constelaciones, debido a sus relaciones y campos asociativos. El padre del estructuralismo, en oposición a las relaciones sintagmáticas, propone: …las palabras que ofrecen algo de común se asocian en la memoria, y así se forman grupos en el seno de los cuales reinan relaciones muy diversas. […] estas coordinaciones son de muy distinta especie que las primeras. Ya no se basan en la extensión; su sede está en el cerebro, y forman parte de ese tesoro interior que constituye la lengua de cada individuo. Las llamaremos relaciones asociativas (Saussure 147-8).^4 Continuando con la idea de su maestro, Bally propone en 1940: Los signos que determinan más particularmente el valor del que rodean en la memoria forman su campo asociativo: noción totalmente relativa ya que todo en la lengua está, al menos indirectamente, asociado a todo… El campo asociativo es un halo que rodea al signo y cuyas franjas exteriores se confunden con su entorno.^5 Por su parte, ya en 1931 el profesor alemán Jost Trier (1894-1970) introducía la noción de campos semánticos ( Semantisches Felder), para hablar de un “conjunto estructurado, sistemático, de significados de lexemas relacionados recíprocamente por un parentesco semántico estrictamente significativo”, o sea, de todo: … conjunto de palabras, no emparentadas etimológicamente en su mayoría, ni tampoco unidas entre sí por asociaciones psicológicas, individuales, arbitraria, contingentes, que, colocadas una al lado de otra como las piedras irregulares de un mosaico, recubren exactamente todo un terreno bien delimitado de significaciones.^6 (^4) Ferdinand de Saussure, Curso de Lingüística General. Traducción, prólogo y notas de Amado Alonso, 24a ed. (formato digital). (^5) Charles Bally apud Federico Aliaga: “Campo asociativo teoría y práctica” p. 3 < webs.ono.com/fedaliaga > [23 de febrero de 2009]. 5 (^6) Jost Trier apud Vázquez-Ayora, Gerardo: Introducción a la Traductología, Universidad Georgetown, p. 57 [23 de febrero de 2009].
Es de notar que la definición de Trier no sólo se mantiene apegada a una línea de análisis estructural de las lenguas; sino que –como declara el término– reduce la asociación más versátil de sus antecesores, únicamente al ámbito semántico. Entre los que han sido estudiados, un ejemplo interesante de campo semántico es el de los verbos referidos a la manera de hablar; así en español : musitar, susurrar, mascullar, parlar, charlar, platicar, parlotear, chismorrear, y otros que a veces se oponen apenas por sutiles diferencias.^7 Los campos semánticos pueden ser vistos igualmente en su variación, relacionándolos con la divergencia lingüística, sobre todo con las variantes territoriales o geográficas (diatópicas). Algunos vocablos son mucho más usuales en ciertos países hispanohablantes (ej.: platicar, es más común en México y Honduras, referido a una conversación informal; y en Argentina es más común charlar). Además, dentro de una familia de lenguas como las romances, provenientes de una misma lengua madre, muchas veces puede observarse la evolución de un vocablo antiguo, que ha sido reemplazado o conservado (ej.: del latín coloq. fabulāri, en español: hablar, pero en francés parler, del provenzal parlar; y del lat. comedĕre , en esp.: comer, pero en fr.: manger, también del prov. manjar). De ahí que puedan estudiarse las diferencias estructurales entre las lenguas, dentro del campo semántico de los colores, de la familia (y las estructuras de parentesco) y también, ¿por qué no?, de los tipos de nieve, los quesos, la flora, la fauna, e incluso los condimentos. Ejemplos de diferencias estructurales de las lenguas, al reflejar el parentesco: Colores galés (País de Gales) ruso seri (México) mbembe (Nigeria) (^7) Cfr. Pamela Faber y Jesús Sánchez: “Semántica de los prototipos: el campo semántico de los verbos que expresan la manera de hablar” [7 de enero de 2009]. 7
Como es comprensible, la Lexicología y la Semántica trabajan de modo solidario en las diversas teorías sobre los campos. Michel Bréal, el lingüista que acuñó el término en 1883, se planteó la Semántica como “la ciencia del significado”, que debía estudiar la evolución de los lexemas: “por qué las palabras, una vez creadas y dotadas de cierto significado, lo amplían o lo contraen, lo trasladan de un grupo de ideas a otro, elevan o rebajan su valor, en una palabra: producen cambios”.^9 Con el paso del tiempo, fue imprescindible que los estudios semánticos se vinieran a ocupar también del eje sincrónico, y se hayan extendido a todos los niveles de la lengua. La Semántica se ocupa por tanto de estudiar el significado de todos los signos lingüísticos, tanto en sincronía como en diacronía. En cuanto al nivel léxico, los especialistas en estudios semánticos analizan el conjunto de los rasgos significativos que conforman el significado de cada lexema o lexía, y cómo se estructuran y asocian los significados de todos los elementos léxicos de una lengua. La Semántica y la Lexicología abordan también la polisememia (varios significados de un vocablo) y la monosememia (el significado único) de las unidades léxicas; y abordan las relaciones paradigmáticas que se establecen entre sus significados y significantes, por lo que estudian la hiponimia (ej.: rosa, dalia y azucena son hipónimos del hiperónimo flor), la sinonimia (ej.: ver ≈ mirar), la antonimia (ej.: recordar ≠ olvidar), entre otras. EJEMPLO DE POLISEMEMIA: cándida, do: (Del lat. candĭdus ): 1. adj. Sencillo, sin malicia ni doblez. 2. adj. Simple, poco advertido.
Candida albicans. La candidiasis es una enfermedad curable. La ciencia que trata de establecer una correlación exacta entre el significado y el significante de determinadas unidades léxicas es justamente la Terminología, que intenta restringir la polisememia (los significados múltiples) de las unidades empleadas por cada ciencia, para que puedan ser entendidas como monosemémicas (en un sentido único) dentro del discurso especializado. La Terminología es una ciencia teórica que “estudia los términos, su formación, sus usos, sus significados, su evolución, sus relaciones con el universo percibido o concebido”.^10 El terminólogo se ocupa de estudiar las unidades terminológicas y las definiciones conceptuales de los vocabularios especializados de cualquier ciencia (Lingüística, Matemática, Jurismática, Medicina, etc.), pues la Terminología resulta ser el “reflejo de la organización conceptual” de esas especialidades.^11 Por su parte, la Terminografía, como lo indica su origen etimológico (del gr. γράφειν: escribir, describir), se ocupa de ordenar y sistematizar toda la información referida a las unidades terminológicas, para conformar los diccionarios especializados, glosarios, repertorios y textos similares. De modo que los terminólogos y terminógrafos no sólo laboran muy cercanos a los lexicólogos, lexicógrafos y otros lingüistas, sino que entran en relación directa con los especialistas de las diversas ciencias (matemáticos, juristas, informáticos, médicos, psicólogos...), para poder establecer correctamente los términos a emplear, y las definiciones más exactas y objetivas de ese vocabulario especializado. Siguiendo a la destacada lingüista catalana María Teresa Cabré, podemos decir que “la terminología [como la Terminografía] es transdisciplinar por cuanto participa de todas las materias especializadas”;^12 no en vano el pionero de la Terminología, Eugen Wüster (1898-1977), veía en tal ciencia “una materia de encrucijada”.^13 La propia Cabré ha afirmado también: (^10) María Teresa Cabré apud Sara Álvarez Catalá “Cronología de los estudios terminológicos en Uruguay - UDELAR: Capacitación, enseñanza y formación de investigadores” [7 de enero de 2009]. (^11) María Teresa Cabré, ídem. (^12) María Teresa Cabré, ídem. Como se puede observar, al contrario que este libro, varios autores no emplean mayúsculas para hablar de las ciencias. (^13) María Teresa Cabré, ídem.
Terminología y Terminografía) constituyan un mismo marco teórico unificador, que comprende todas las unidades léxicas, las cuales serían estudiadas como términos por la “lexicografía especializada o lexicología terminográfica”.^17 Dicotomías aparte, las cuatro ciencias destacan por su importancia, ya que su labor está orientada, fundamentalmente en el ámbito profesional, “al desarrollo de herramientas capaces de resolver necesidades precisas en comunicación e información”.^18 Conviene agregar que se ha llegado a hablar de una Lexicografía que no es sólo praxis de la Lexicología, puesto que “no se limita a la compilación de diccionarios sino que también engloba un importante cuerpo de estudios teóricos, conocidos normalmente como lexicografía teórica” (cfr. Fuertes et al. 2001). Dicha rama de las indagaciones lingüísticas se ha llamado igualmente “[M]etalexicografía”, entendiendo por ella una ciencia que “estudia aspectos tales como la historia de los diccionarios, su estructura, su tipología, su finalidad, su relación con otras disciplinas (lexicología, sociolingüística, semántica, estadística e informática), la metodología de su elaboración y la crítica de diccionarios”.^19 Si “la diferencia entre los sufijos -logía y - grafía gira en torno a la propuesta teórica y a la puesta en práctica de dicha propuesta, respectivamente”,^20 y si cada ciencia que presente esos formantes debe ser definida atendiendo a tales significados, la Fraseología se ocupará del estudio teórico de las lexías o fraseologismos, y la Fraseografía, de conformar los diccionarios de frases.^21 A la Fraseología le corresponde estudiar todas las unidades léxicas que están conformadas por un grupo de lexemas con un orden fijo y un significado unitario, desde “teléfono celular”, “patas de rana” y “ponerse(le) los pelos (^17) Silvia Montero Martínez, ob. cit., ibídem. (^18) Maria Teresa Cabré: Temas de terminologia / organizado por Maria da Graça Krieger e Anna Maria Becker Maciel. - Porto Alegre / São Paulo: Ed. Universidade / UFRGS / Humanitas / USP, 2001, p. 465. (^19) Fuertes Olivera, P.A. y Velasco Sacristán, M. 2001: "A Critical Comparison of the Macrostructure and Microstructure of two Bilingual English-Spanish Dictionaries of Economics". Lexicography. En prensa. Apud Silvia Montero Martínez: 1.4. “Lexicografía”, [7 de enero de 2009]. (^20) Silvia Montero Martínez, ob. cit., 1.3. (^21) En 1998 Gerd Wotjak editó el libro Estudios de fraseología y fraseografía del español actual , Frankfurt am Main, Vervuert - Madrid, Iberoamericana; y más tarde apareció el artículo de Juan Pablo Larreta Zulategui: “Fraseografía alemán- español: aplicaciones de la semántica cognitiva y de la fraseología contrastiva”, en Anuari de Filologia. Secció A, Filologia anglesa i alemana, Nº. 9, 1998-2000, pp. 31-48. A una década, el término Fraseografía no ha sido recogido aún por el Corpus Diacrónico del Español (CORDE) ni por el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA). Cfr. Corpus Diacrónico del Español, Corpus de referencia del español actual. [7 de enero de 2009].
de punta (a alguien)”, hasta refranes como “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. El fraseólogo describe los diversos tipos de lexías; las agrupa según las clasificaciones establecidas (cfr. “El léxico de las lenguas: lexemas y fraseologismos”); determina su significado y su sinonimia con otras expresiones (de la misma lengua o de otra), así como su variación dentro de la propia lengua, por lo que la Fraseología se relaciona no sólo con la Lexicología, sino con la Dialectología y la Geolingüística. Como a otros estudiosos homólogos, al fraseógrafo le corresponde describir y ordenar las unidades fraseológicas, para su adecuada consulta; y no faltará un especialista que auxilie a los terminólogos y terminógrafos en el trabajo con los frasemas terminológicos (términos compuestos por más de una unidad léxica, que forman parte del vocabulario de una ciencia). Por último, el fraseógrafo deberá apoyarse en la Semántica y en las teorías de los campos, más si desea organizar las entradas de las lexías, en vez de alfabéticamente, siguiendo un enfoque ideotemático o el ordenamiento por palabras claves. Precisamente, de los problemas más difíciles a solucionar en una traducción, podemos mencionar dos: la falta de una exacta correspondencia entre los campos semánticos de las lenguas y la necesidad de traducir los giros o frases idiomáticas. Como se puede observar, en el primer punto se entrecruzan la Lexicología, la Semántica y la ciencia teórica que intenta resolver las dificultades de la traducción, la Traductología. En el segundo punto, la Traductología se deberá apoyar en los estudios de los fraseólogos y fraseógrafos. Para el traductor siempre ha sido problemático, por ejemplo en poesía, decidir si traducirá respetando con exactitud el contenido, o si lo sacrificará parcialmente, para ocuparse de la forma del poema, mientras imita, en lo posible, su rima, su métrica, su melodía… Son los traductólogos quienes analizan y proponen soluciones, para tratar de que los textos traducidos no pierdan en contenido, ni en expresión. No es difícil prever que la Traductología puede entrecuzarse también con la Terminología y la Terminografía. Al traducir textos científicos no siempre se logra encontrar un equivalente en la lengua
onomástico o su santo; es decir, realizan dos fiestas anuales, una por su cumpleaños y otra cuando su nombre coincide con el de la figura religiosa a la que se dedica ese día, en el santoral católico.^24 La Onomástica incluye disímiles subramas, como la Antroponomástica, que estudia los nombres de personas o antropónimos; la Hidronomástica, que estudia los nombres de recursos hidrológicos como ríos, mares y lagos, llamados hidrónimos; la Toponomástica, que estudia específicamente los nombres de los lugares o topónimos; y otras como la Eponomástica, Zoonomástica, Bionomástica, Fitonomástica, Coronomástica , etcétera. Antropónimos: Del lat. petrus: roca, pedruzco, deriva el nombre de Pedro, y de éste el apellido Pérez : hijo de Pedro. Hidrónimos: Tarará : Su etimología es polémica. El nombre pudiera provenir de una onomatopeya amerindia: imitación del sonido de las trompetas tocadas en la playa por los españoles, para dirigir el embarque de cobre de una mina cercana (Vidal). O pudiera venir del guaraní tarará, que significa: “temblar, tiritar, crujir, repiquetear” (Ocampos). Una última fuente une ambas versiones, al explicar que mimby tarará designa uno de los muchos instrumentos musicales guaraníes: una “gruesa bocina de guerra” (Natalicio).^25 Topónimos: Asia: Unos lo relacionan con la ninfa griega, hija de Tetis y Océano, hermana de Europa; otros con Herodoto ( c. 400 a.n.e.), que se refirió con Άσία a Anatolia y más tarde al imperio persa. El gr. Άσσωα puede provenir del hitita assu: dios, o explicarse por el acadio (w)asû(m), expresión empleada para referirse el ascenso del sol y a su dirección. (^24) Santoral católico: calendario litúrgico que indica la fecha en que se celebran las festividades en honor de un santo u otra figura importante del Catolicismo. (^25) Cfr. Luis Vidal Rosales: “25 –Paseando La Habana: Tarará (Parte I)” ; Nuria Gregory sobre Paraguay-Cuba. Lenguas indígenas de origen común, de Ocampos Caballero ; J. Natalicio: “El idioma de los guaraníes”, [20 de diciembre de 2008].
En este recorrido por el objeto de estudio de las ciencias cercanas a la Lexicología queda ampliamente demostrada su afinidad. Los cruces entre las diversas disciplinas, el mutuo servicio que se prestan, y el hecho de que estén centradas en el análisis de un mismo nivel de la lengua, contribuyendo a investigarlo desde múltiples puntos de vista, además de corroborar la pertinencia del nombre que las agrupa (ciencias afines), nos hace ver en toda su dimensión la importancia de las palabras. Como un diamante afacetado al que atraviesan varios haces de luz, el nivel léxico prueba así la productividad y el misterio que guarda para el investigador, y porqué ha sido el nivel más estudiado por la Semántica.
2. El lexema como unidad del nivel lexical Como ya se ha explicado, el nivel lexical incluye los lexemas y las lexías. Los lexemas son signos y tal cuales poseen una estructura bilateral: dos planos indisolublemente ligados que Saussure llegó a comparar con las dos caras de una moneda. Cada lexema es pues una unidad que se constituye por el plano del contenido o significado, que se denomina en este caso semema léxico, y el plano de la expresión o significante, que se denomina lexo. LEXEMA Un semema léxico (S) es el conjunto de rasgos significativos o semas (“componentes semánticos mínimos”: sn),^26 que constituye el contenido de un lexema (s 1 + s 2 + s 3 … = S). Cuando analizamos una (^26) Ana Curbeira Cancela, ob. cit. p. 137.
corresponderse con varios sememas, debido a la evolución del significado de estas unidades, que se regenera, amplía o restringe con frecuencia. Aunque muchos denominan polisemia al hecho de que un lexema pueda tener varias acepciones: en el diccionario, y varios significados: en la lengua, la autora Ana Curbeira Cancela propone emplear el término polisememia que define como: “la capacidad que tiene el lexema de ser portador de más de un semema”, ya que –en su opinión– se trata de un lexo que se relaciona con dos o más conjuntos diferentes de semas, es decir que, para ser exactos, el lexema “lo que tiene son varios sememas”.^29 Conviene recordar que el proceso contrario a la polisememia es la monosememia, fenómeno que según algunos sólo se presenta en el caso de los términos científicos, pero que en un final es el que asegura la correcta decodificación del mensaje, cuando el lexema es considerado contextualmente dentro del discurso. EJEMPLO DE UN LEXEMA POLISEMÉMICO, EN CONTEXTO: papagaya, o:
1. sust. Ave trepadora de plumaje amarillento, verde y encarnado, originaria de los países tropicales: el papagayo aprende a repetir palabras y frases enteras. 2. sust. Pez marino acantopterigio de hermosos colores rojo, verde azul y amarillo y de carne comestible: pescamos un delicioso papagayo. 3. sust. Planta de la familia de las amarantáceas, de hojas manchadas de encarnado, amarillo y (^29) Curbeira, ob. cit., p. 13 7.
verde en su extremidad: el papagayo es originario de China.^30 SII SI SIII papagayo (lexo) Daniel parece un papagayo. (1. Empleado en el caso de una persona que habla constantemente, como esa ave cuando aprende a imitar el lenguaje humano. 2. Empleado para referirse a una persona que se viste combinando varios colores, de tono subido.) Como se observa, la polisememia está relacionada con la comparación, y facilita el empleo del lenguaje en sentido figurado, gracias al significado connotativo de los signos lingüísticos.
3. El léxico de las lenguas: lexemas y fraseologismos. Según Noam Chomsky, cada persona posee un lexicón: “Conjunto (inordenado) de artículos léxicos”.^31 En esa lista (que se agranda por día, puesto que los lexemas y lexías son conjuntos abiertos), están cont enidas todas las unidades léxicas que el hablante conoce, y es allí adonde va a buscarlas cuando necesit (^30) Nuevo Pequeño Larousse Ilustrado, París, Librería Larousse, 1954, p. 720. (^31) Noam Chomsky: “Glosario”, Aspectos de la teoría de la sintaxis, trad. Carlos Otero, Madrid, Ediciones Aguilar, 1975, p.
s entre ellos, sin que cambien la identidad y el significado de esa unidad lexical. EJEMPLOS DE ORDEN FIJO Y ORDEN ALTERADO: des- -agrada- -ble- -mente ≠ *-agrada- des- -mente - ble- con- -vivir; des- -vivir- -se ≠ *des- con- -vivir- -se.