Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Fuentes documentales, Apuntes de Historia del Arte

fuentes documentales para el estudio del arte antiguo y medieval

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 16/04/2019

carlos_garcia_beade
carlos_garcia_beade 🇪🇸

1 documento

1 / 86

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Historia del Arte
de la Antigua
Edad Media
Grado en Historia del Arte - Primer Curso
Mª Teresa González Vicario - Esther Alegre Carvajal -
Genoveva Tusell García
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c
pf1d
pf1e
pf1f
pf20
pf21
pf22
pf23
pf24
pf25
pf26
pf27
pf28
pf29
pf2a
pf2b
pf2c
pf2d
pf2e
pf2f
pf30
pf31
pf32
pf33
pf34
pf35
pf36
pf37
pf38
pf39
pf3a
pf3b
pf3c
pf3d
pf3e
pf3f
pf40
pf41
pf42
pf43
pf44
pf45
pf46
pf47
pf48
pf49
pf4a
pf4b
pf4c
pf4d
pf4e
pf4f
pf50
pf51
pf52
pf53
pf54
pf55
pf56

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Fuentes documentales y más Apuntes en PDF de Historia del Arte solo en Docsity!

Historia del Arte

de la Antigua

Edad Media

Grado en Historia del Arte - Primer Curso

Mª Teresa González Vicario - Esther Alegre Carvajal -

Genoveva Tusell García

  1. Introducción: el origen del arte cristiano La aparición y difusión del cristianismo originó el nacimiento de un arte y una estética nuevos con los que se inicia el arte medieval. Inicialmente el arte paleocristiano , que se manifestó con un carácter marcadamente funerario, se desarrolló con incertidumbre, hasta convertirse en puente entre la cultura clásica y la cristiana. Desde el punto de vista cronológico se desarrolló en los cinco primeros siglos de nuestra era, distinguiéndose dos etapas divididas por el Edicto de Milán.
  2. Periodo anterior al Edicto de Milán (313) El monoteísmo y el celo proselitista cristiano, junto a su negativa a seguir el culto imperial, provocaron que a partir del reinado de Nerón, los cristianos fueran hostilizados y abiertamente perseguidos. 2.1 La domus ecclesiae y el martyrium Las persecuciones y la necesidad de reunirse sin ser descubiertos, llevó a los cristianos a usar casas particulares, aunque desde el comienzo del siglo III algunas fueron adaptadas intencionadamente para ello, surgiendo los edificios llamados domus ecclesiae , que incluían un comedor, tomado del triclinio de la casa romana. En Dura Europos se encuentra la más antigua, adaptada a partir de un edificio ya existente consiguiendo grandes habitaciones que podían albergar hasta sesenta personas. Contaba con una estancia destinada a baptisterio rectangular y con una pila de mampostería cubierta por un baldaquino sobre columnas. Además las estancias estaban decoradas con pinturas que reflejaban temas del Nuevo y Antiguo Testamento. En Roma esta construcción tomó el nombre de titulus , que se encontraban en los grandes bloques de viviendas ( insulae) , siendo perfectas para pasar desapercibidos. Otra construcción de la época son los llamados martyrium , de planta central y que albergaban la tumba de algún mártir o recordaban su martirio, cuando no conmemoraban algún suceso de la vida de Jesucristo. Está relacionado con los heroa , construcciones paganas dedicadas a honrar a

determinados héroes. Esta tipología se extenderá por todo el Mediterráneo y su influencia llegará a determinados edificios de la arquitectura medieval. 2.2 Las catacumbas y la cella memoriae Como los cristianos no aceptaban la cremación y no deseaban ser enterrados junto a los sepulcros paganos, inicialmente se enterraron en jardines privados, pero a medida que sus comunidades crecían a finales del siglo II y principios del III debieron adquirir terrenos a las afueras de Roma, siendo el origen de las catacumbas, que dejaron de usarse sólo a comienzos del siglo VI. Estos cementerios subterráneos llegaron a contar con cinco pisos de galerías, y sólo fueron redescubiertos en el siglo XVI gracias al erudito Antonio Bosio, labor que continuó Gianbattista Rossi en el siglo XIX (el fundador de la arqueología cristiana). Consistían en un conjunto de estrechas y altas galerías ( ambulacra) , en cuyas paredes se abrían cavidades rectangulares cerradas para depositar los cadáveres ( loculi). En los puntos de cruce ( cubicula) se presentaban nichos semicirculares en los que descansaban los cuerpos de los mártires ( arcosolia). Las catacumbas más importantes están en Roma, pero también las hay en Nápoles, Sicilia y el norte de África. Las cella memoriae son capillas construidas al aire libre sobre las catacumbas, con planta cuadrada o trilobulada, y donde en épocas de tolerancia se comenzaron a oficiar los actos de culto. Pero tras el Edicto de Milán esta tipología se perdió en beneficio de la basilical. 2.3 El origen de la iconografía cristiana y su lenguaje simbólico Las imágenes cristianas más antiguas están en las catacumbas, siendo pinturas al fresco parecidas a las clásicas romanas, aunque de carácter marcadamente funerario, además de doctrinal y educativo. Entre los motivos simbólicos, muy frecuentes en la época de las persecuciones, figuran el crismón o monograma de Cristo (formado por las letras griegas X y P, al que más tarde se añadieron el alfa y la omega); la vid, símbolo de Cristo; el pez… También se usaron con frecuencia el pavo real (inmortalidad), el ancla (esperanza) y la paloma (liberación). También se representaron temas paganos adaptados al contenido cristiano, Aristeo (dios de la caza y la ganadería) dio paso a la imagen de Jesucristo como el Buen Pastor , las guirnaldas simbólicas de la inmortalidad adquirieron un significado místico, Orfeo se personificó en la bajada al limbo de Jesucristo… Se sucedieron las escenas bíblicas, siempre con sentido funerario y repetidas, debido a una oración proveniente de la Iglesia de Antioquía:

  • Sólo el ábside estaba abovedado, mientras que las naves tenían una cubierta plana dividida en casetones, cuando no un sencillo tejado de madera con la armadura visible.
  • Los fieles ocupaban las naves laterales (cada sexo en una) y el clero la central. El coro estaba también en la nave central y en las laterales había dos púlpitos (ambones) para leer las lecturas. El apoyo que Constantino brindó a los cristianos tras el Edicto incluyó la cesión de espacios para la construcción de templos, como así sucedió con la basílica Lateranense , dedicada a San Juan y origen de todas las iglesias cristianas. Tenía cinco naves separadas por columnas y arquitrabes, a decir de Krautheimer. También según él el transepto sería ya medieval. La cubierta tendría dos vertientes, culminada con un techo plano de casetones o recuadros rehundidos; pero lo cierto es que las reformas del siglo XVII y XIX la han transformado severamente, haciendo muy difícil reconocer el edificio original. El otro gran templo romano fue la basílica de San Pedro , alzada hacia el 319-322 en la Colina Vaticana, pero de la que no queda nada al haber sido derruida para construir la actual basílica de Bramante y Miguel Ángel. A pesar de ello, y por dibujos, sabemos que tenía cinco naves separadas por columnas, con arquitrabes en la central y arcos en las exteriores. Tendría un transepto del que arrancaría un ábside semicircular, con el altar sobre la tumba de San Pedro, por lo que este espacio servía de martyrium. La basílica de Santa Inés , del año 324, tiene sobre las naves laterales una segunda planta reservada a las mujeres ( matroneum). Partiendo de este modelo, el resto de basílicas posteriores tendrían características similares, como la basílica de Santa María la Mayor (352- 366, de tres naves) o la renovada ya en el siglo V de Santa Sabina , de tres naves, y destacable por haber conservado su aspecto originario. En cuanto a la parte oriental del Imperio , se mostró preferencia por los edificios de planta central, fuesen circulares, octogonales o de cruz griega y cubiertos con cúpulas sobre pechinas (triángulos esféricos que daban el paso entre la planta cuadrada y la circular). Tras el viaje de Santa Elena, madre de Constantino, a Palestina, el emperador hizo erigir la iglesia de la Natividad sobre el lugar donde la tradición identificaba el portal de Belén. Se siguió el modelo occidental, por lo que se accede a través de un atrio que da paso a una basílica de cinco naves, pero que a su vez conduce a un cuerpo octogonal con cúpula que señala el lugar exacto de la Natividad y que constituye un martyrium por tanto. A pesar de que este edificio fue sustituido por otro en el siglo VI, sabemos lo suficiente como afirmar que ésa debió ser su estructura original. De la misma forma Constantino levantó en Jerusalén en el año 325 la basílica del Santo Sepulcro , también muy modificado y del que sabemos poco. Tendría también un atrio y una iglesia de cinco naves que darían a un ábside circular con doce columnas (por los Apóstoles). Pero en un espacio posterior a este conjunto estaría una construcción de planta circular que señalaría el lugar del sepulcro de Jesucristo. De nuevo estamos ante la fusión del modelo basilical con el central propio de los martiria.

La arquitectura desarrollada en Siria desempeñó un papel muy relevante y puede ser considerada, salvando las distancias, como antecedente del Románico. El ábside de las basílicas estaba flanqueado por otras dos dependencias ( prothesis y diaconicum , destinadas a sacristía y a guardar las especies de la consagración). Significativo también es la aparición de una fachada monumental como en la basílica de Turmanim (siglo V), sin atrio y flanqueada por dos torres. El monasterio de San Simeón el Estilita (Kalat-Simán) , en Aleppo y de principios del siglo V, tiene un cuerpo octogonal en torno a la columna del santo, desde el que parten cuatro espaciosas basílicas que forman así una cruz griega, en una de las cuales hay tres ábsides. Por si fuera poco incluye en su decoración exterior columnas adosadas, arquillos ciegos y ménsulas que se anticipan en varios siglos a las románicas. En el norte de África la arquitectura paleocristiana también tuvo un gran desarrollo, en la que destacan algunas iglesias con contra-ábsides semicirculares o cuadrados, con una función funeraria-martirial. En relación a esta arquitectura se citan iglesias peninsulares como las de San Pedro de Alcántara (Málaga), Casa Herrera (Badajoz) o Torre de Palma (Alentejo, Portugal), fechadas hacia el año 500. 3.2 Edificios de planta central: baptisterios y mausoleos El baptisterio era parte de la basílica, aunque constituía un edificio independiente. Parece ser que estaba inspirado en los baños romanos de planta central, y eran generalmente octogonales (el número asociado a la resurrección). De tiempos de Constantino es el de San Juan de Letrán y en el que aún se observa su estructura originaria en planta octogonal, columnas en los ángulos y doble fila de ventanas. A este núcleo se añadía un deambulatorio abovedado similar al del Mausoleo de Santa Constanza. El Baptisterio de los Romanos de Rávena, es de comienzos del siglo V, aunque fue poco después modificado. Su planta es octogonal con las paredes reforzadas por arcos que descansan en columnas y cuenta con una cúpula con mosaicos. En Rávena se construyó también siguiendo este ejemplo el Baptisterio de los Arrianos a finales del siglo V. Los mausoleos son edificios de carácter funerario de planta central. El de Santa Constanza de Roma (h. el 350 d.C.) tiene planta circular, cuyos

Dos Hermanos. En el Sarcófago de Junius Bassus las escenas, también en dos frisos, aparecen separadas por columnas, arquitrabes, arcos y frontones alternados. 3.5 Los mosaicos A partir de la Paz de la Iglesia , el estilo de las pinturas de las catacumbas se hizo más cuidado y el simbolismo inicial quedó sustituido paulatinamente por una iconografía claramente cristiana extraída tanto del Antiguo como el Nuevo Testamento. No obstante y también en esta época, el mosaico alcanzó un protagonismo extraordinario , pasando a decorar no sólo los pavimentos (como hasta entonces) sino también paredes y ábsides. En el Mausoleo de Santa Constanza (Roma, siglo IV) se conservan los mosaicos de la bóveda de cañón, con motivos florales, geométricos y figurativos de tradición profana y gran plasticidad y dinamismo, entre los que destacan unos putti vendimiadores similares a los ofrecidos por las pinturas de las catacumbas. También en Roma, en la basílica de Santa María la Mayor (siglo V) se pueden todavía observar los mosaicos que decoran la nave central con motivos del Antiguo Testamento, o los del arco triunfal que enmarca el presbiterio, de temática del Nuevo Testamento. Les caracteriza un cierto hieratismo que los diferencia de los del mausoleo de Santa Constanza. El baptisterio de los Ortodoxos y el mausoleo de Gala Placidia (ambos en Rávena, del siglo V) están cubiertos de mosaicos. En el segundo edificio, la cúpula está presidida por una cruz sobre un fondo estrellado, con el Tetramorfos. En los lunetos hay otros motivos, creando un armonioso conjunto que se destaca sobre un fondo general azul junto a unas guirnaldas decorativas, flores y motivos geométricos. En el caso del baptisterio de los Ortodoxos , el centro de la cúpula lo ocupa la escena del bautismo de Cristo, escena en torno a la cual se desarrolla un anillo con los doce apóstoles y aun en torno a éste otro anillo con arquitecturas, altares y temas de carácter vegetal. En ambos edificios se aprecia el estilo posteodosiano , todavía clásico, con figuras alargadas, elegantes y de expresivos rostros.

TEMA 2. EL ARTE BIZANTINO DE LOS SIGLOS VI Y VII

  1. Introducción: fundamentos culturales del mundo bizantino
  2. Justiniano, el cesaropapismo y la idea de renovatio imperii. El arte como expresión de poder y prestigio. Constantinopla, centro político y religioso
  3. Arquitectura: nuevas soluciones espaciales, técnicas y estéticas 3.1 Las soluciones de Santa Sofía y Santa Irene 3.2 Predominio de la planta central: la iglesia de Santos Sergio y Baco 3.3 La arquitectura en el exarcado de Rávena
  4. El esplendor de los interiores frente al exterior: pintura y mosaico
  5. El origen del icono
  6. Los talleres imperiales y los trabajos en marfil
  7. Introducción: fundamentos culturales del mundo bizantino En el año 323 Constantino trasladó la capital del Imperio Romano a la ciudad de Bizancio, urbe que desde entonces y sobre todo tras la partición del Imperio (395) crecerá y se mantendrá a la cabeza de un Estado que resistirá a las invasiones germánicas. Las diferencias entre el oeste y el este del mundo mediterráneo, llevarán siglos más tarde a que el Imperio ya bizantino adopte el griego como lengua e incluso se desmarque de la línea del Papado romano hasta el cisma final y la constitución de la Iglesia ortodoxa, estrechamente ligada al poder imperial.

En cuanto a la forma de cubrir el espacio , se emplean cúpulas de media naranja que se sustentan sobre otras menores a manera de nichos o exedras cubiertos por un cuarto de esfera. Este sistema no sólo permite cubrir grandes espacios (gracias al empleo de materiales ligeros y la novedad de las pechinas ), sino que da una fuerte verticalidad al conjunto. En cuanto a los soportes se usan indistintamente la columna y el pilar. El capitel corintio se esquematiza y se vuelve abstracto, a la vez que aparece un elemento nuevo, el cimacio , una pieza en forma de pirámide truncada que eleva la columna y que va a tener mucho éxito. La Iglesia de los Santos Apóstoles , que no se conserva, va a ser el modelo que va a pervivir durante siglos y de la que se desprenderá la variante que triunfará en la Segunda Edad de Oro: la iglesia cupulada con planta de cruz griega. Fue edificada por encargo de Justiniano, con planta cruciforme y cubierta por cinco cúpulas y funcionó como panteón imperial y tumba de numerosos santos bizantinos. 3.1 Las soluciones de Santa Sofía y Santa Irene Tras la destrucción de la iglesia de Santa Sofía durante la revuelta de la Nika, Justiniano ordenó en el año 532 su reconstrucción a Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, siendo consagrada ya en el 537. Sin embargo la cúpula (32,5 m. de diámetro) se hundió en el año 558, siendo sustituida por una aún más elevada. La planta y el alzado de Santa Sofía reflejan a la perfección la complejidad estructural y técnica del edificio, así como su originalidad. En él se combinan la planta basilical y la centralizada, ya que se trata de una cruz griega inscrita en un rectángulo. Cuatro grandes pilares sirven de soporte a cuatro arcos sobre los que descansa la cúpula, sostenida por pechinas que hacen posible pasar del cuadrado al círculo de la cúpula, en cuya parte baja se abren un total de cuarenta ventanas. Su imponente peso se sujeta por dos semicúpulas al este y al oeste, a su vez flanqueadas por dos exedras con semicúpula. Una bóveda de cañón conduce a un ábside en el este y a un nártex en el oeste. El exterior es muy rígido, sin decoración y con ladrillo visto. El interior sabemos que estaba adornado por losas de mármol de colores y espléndidos mosaicos, pero el periodo iconoclasta y la final conquista musulmana han modificado mucho esta configuración, aunque la espectacular impresión de diafanidad se mantiene en la ahora mezquita que un día fue centro de las más fastuosas ceremonias imperiales. La iglesia de Santa Irene , a pesar de las alteraciones que sufrió en el siglo VIII, es una versión en miniatura de Santa Sofía. Es un espacio basilical con dos cúpulas que Justiniano mandó levantar. La novedad que presenta esta iglesia es que sus cúpulas reposan sobre tramos con bóveda de cañón, solución arquitectónica nunca antes vista, constituyendo otro ejemplo de la tipología de basílicas con cúpula. 3.2 Predominio de la planta central: la iglesia de Santos Sergio y Baco

Pero las iglesias cupuladas no son las únicas que se levantan en la Primera Edad de Oro bizantina. La iglesia de los Santos Sergio y Baco (527-536) es el perfecto ejemplo de templo de planta central (como San Vital de Rávena). El origen de esta tipología está en las construcciones paleocristianas tanto orientales como occidentales, en especial los martyrium , mausoleos y baptisterios. Su planta por tanto es un cuadrado con un núcleo central octogonal, cubierto por una cúpula gallonada de 16 metros e iluminado por ocho ventanas abiertas en el tambor. Su capilla mayor es circular en el interior pero poligonal en el exterior. 3.3 La arquitectura en el exarcado de Rávena Como capital del Exarcado (los territorios bizantinos del norte de Italia) desde el año 540, Rávena se erige en nexo entre Occidente y Oriente. De época ostrogoda se conserva la iglesia de San Apolinar el Nuevo (493-526), con planta basilical de tres naves, nártex, cubierta de madera y una rica decoración de mosaicos aunque no haya subsistido el del ábside. También de planta basilical es la iglesia de San Apolinar in Classe o del Puerto (533-536), que conserva parte de sus mosaicos originales. La iglesia de San Vital , fue iniciada por el obispo Eclecio y consagrada en el 547-48 por su sucesor Maximiano, y presenta una estructura más novedosa. Construida en ladrillo, tiene una planta centralizada octogonal y un deambulatorio de dos cuerpos, nártex y un solo ábside con capillas. En el centro, ocho gruesos pilares sustentan la cúpula, formando un octógono de exedras (denominada caladas porque en ellas se intercalan las columnas de triples arcadas de medio punto). Su interior se decora con un conjunto de mosaicos del que sólo quedan los del presbiterio, el ábside y la cubierta. Como hemos visto, se asemeja a la iglesia de los Santos Sergio y Baco, pero si en aquella el octógono se inscribe en un cuadrado, aquí el octógono se percibe también desde el exterior. El nártex con sus torres a los lados marca un eje direccional distinto del que marca el ábside en el interior

Sin embargo estas últimas imágenes muestras todos los convencionalismos plásticos de la estética bizantina, a saber: ausencia de perspectiva y rigidez de las figuras, que sin embargo no restan majestuosidad a la escena. Quizás el interior más bello sea el de la iglesia de San Vital , hoy en día mutilado, y que data de mediados del siglo VI. Los temas son muy variados, sacados del Antiguo y Nuevo Testamento. En el ábside aparece un Cristo joven, ataviado con la púrpura imperial y acompañado de dos ángeles, San Vital y el obispo Eclecio, todos sobre una vegetación florida que representa el Paraíso. En el tímpano izquierdo se representa la historia de Abraham y el sacrificio de Isaac, mientras que en el derecho aparecen Abel y Melquisedec. Estos mosaicos son los más antiguos del conjunto, y conservan la pervivencia de la tradición del siglo V y la influencia de Santa María la Mayor. En las paredes del ábside aparecen Justiniano y la basilisa Teodora realizando ofrendas, dos escenas que son toda una manifestación del poder político y religioso imperial, puesto que se está representando el tema de la ofrenda u oblatio en el que el Emperador se presenta como pontífice máximo, acompañado de su séquito y con corona y halo de santidad. Las figuras son de proporciones alargadas, sensación que se acentúa por los pliegues de sus túnicas. En el otro lado Teodora aparece engalanada, con su séquito de cortesanos y damas y sosteniendo un cáliz como ofrenda. Al contrario que en la escena de Justiniano, aquí aparecen

referencias al interior en que se encuentran: quizá un interior eclesiástico o palaciego. También se ha conservado parte de la decoración de mosaicos de San Apolinar in Classe , promovidos al igual que en San Vital por un banquero, Juliano Argentario. San Apolinar aparece en el ábside junto a doce corderos y sobre él figura una gran cruz adornada inscrita dentro de un medallón con estrellas. La novedad reside en el simbolismo de la representación superior, la Transfiguración de Cristo. El resto de mosaicos del arco datan del siglo VII e incluso el IX y representan a Cristo Pantocrátor con el Tetramorfos.

  1. El origen del icono Por icono entendemos normalmente las pinturas sobre tabla del arte bizantino, que tienen su origen en el retrato funerario romano que se colocaba sobre los sepulcros. Desde el siglo VI los iconos dejan de evocar una figura para convertirse en objetos de culto, veneración y devoción, como sucede con las reliquias. De esta época datan los más antiguos, procedentes del monasterio de Santa Catalina del Sinaí , con temas de la vida de Cristo, la Virgen y los santos. Aparte, pocos son los conservados de los siglos VI y VII a pesar de que fueron muy numerosos, debido en parte (y precisamente como causa desencadenante) al movimiento iconoclasta posterior, aunque destaca el icono de los Santos Sergio y Baco.
  2. Los talleres imperiales y los trabajos en marfil El sentido de continuidad que está presente tanto en arquitectura como en la decoración musivaria también se aprecia en las artes figurativas (a pesar de que el periodo iconoclasta destruyese la mayoría de obras). La riqueza material y la calidad técnica de estas artes fueron excepcionales, siendo un vehículo más para la exaltación del poder del emperador. Destacan sobre todo las manifestaciones en eboraria, relieves de pequeño y mediano tamaño que reflejan las fórmulas estéticas del momento. Es el caso del Marfil Barberini , que refleja a la perfección el tema del cesaropapismo. La placa central reproduce la imagen de un soberano a caballo, siguiendo la idea del retrato ecuestre. Las placas inferiores y superiores del políptico hacen referencia al reconocimiento divino y el sometimiento de los vencidos respectivamente. Dos placas más completaban el planteamiento iconográfico, en los que un servidor o dignatario ofrecía una figura que representaba la victoria al soberano. Curiosamente esta pieza no participa del hieratismo y la rigidez que se observa en la

3.2 El arte lombardo: un arte de tradiciones germánicas

4. La Galia merovingia: las pervivencias romanas y el desarrollo de

una arquitectura monumental

5. El Arte anglosajón e irlandés. El monacato irlandés

5.1 Los códices miniados 5.2 Las cruces de piedra

6. La ocupación de la Península Ibérica por los Visigodos. La tradición

hispanorromana y la idea de renovatio

6.1 La arquitectura visigoda y sus primeras edificaciones 6.2 Las grandes construcciones visigodas 6.3 La escultura visigoda: la talla a bisel 6.4 La orfebrería y los tesoros regios

  1. Las invasiones y la fragmentación del mapa europeo La Europa de los siglos V al VI es la Europa de las invasiones bárbaras o indogermanas, que aunque fueron constantes en la historia del Imperio Romano, terminaron derribándolo en la fecha simbólica del año 476. En cuanto a lo artístico se trata de un periodo carente de toda unidad estilística y caracterizado por una tremenda variedad que finaliza con el reinado de Pipino el Breve (751-768) y la fundación de la dinastía carolingia. Si en los terrenos políticos, social y económico los pueblos indogermanos provocaron fuertes cambios, no fue así en el campo artístico, pues la cultura que desarrollaron era de inspiración romana , lo que de hecho se convirtió en un nexo de unión y referente sobre el que después toman cuerpo cada una de las tendencias locales. Surge entonces una disgregación de lo clásico que da lugar a nuevos planteamientos igualmente válidos pero que hasta hace poco eran tenidos por un retroceso artístico y cultural. A este largo proceso de simbiosis cultural entre ambas culturas, va a contribuir fuertemente la adopción del cristianismo por los pueblos invasores, aunque muchas veces bajo la forma arriana.
    1. La iglesia como factor aglutinador: la cristianización y el monacato En estos siglos la Iglesia desarrolla en Europa un importantísimo papel en el plano formativo, espiritual y moral. En la Italia monástica se preserva la cultura clásica y papas como Gregorio el Grande (590-604) se erigen en hombres de estado que median entre reinos, promueven el

monacato e impulsan la conversión al catolicismo tanto de arrianos (visigodos) como paganos (anglos y sajones, irlandeses, escoceses, armoricanos…) A menor escala estas labores son propias de los obispos, como así lo hacen los francos.

  1. La Italia de Ostrogodos y Lombardos Tras recibir los embates de visigodos, hunos y vándalos, los ostrogodos ocupan la península y establecen en Rávena la capital de su reino en el año 488, manteniendo su hegemonía y pretendiendo seguir la tradición del pasado imperial romano hasta la muerte de Teodorico en el 526. Poco más tarde, en el 568, la Italia septentrional se encuentra bajo poder lombardo y el resto bajo influencia bizantina. No será hasta el 774 que la victoria de Carlomagno imponga el poder del Imperio Carolingio sobre la mayor parte de la península. 3.1 El arte ostrogodo: Rávena, continuidad romana y bizantina Rávena había desempeñado en la etapa final del Imperio Romano un papel muy importante, que continuó cuando Teodorico la eligió como capital y posteriormente fue la cabeza del Exarcado de Italia bizantino hasta el 751. Por tanto las mejores manifestaciones del arte ostrogodo se encuentran aquí, con un buen número de construcciones tanto civiles como religiosas, que en su conjunto perseguían hacer de la ciudad un reducto del pensamiento y la civilización clásica. La arquitectura va a caracterizarse por la sencillez exterior la planta centralizada. Del Palacio de Teodorico quedan pocos restos y muy modificados, pero por su representación en mosaicos sabemos que tenía una fachada clásica a modo de arco triunfal. Las construcciones religiosas siguen las tipologías tradicionales, cuyo ejemplo más destacado es el Baptisterio de los arrianos , que sigue las pautas del Baptisterio de los Ortodoxos. Su austero exterior en ladrillo contrasta vivamente con la riqueza musivaria interior. En la cúpula se representa la escena del bautismo típica del primitivo