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lectura cap 1 Shaffer, Apuntes de Psicología

Asignatura: intro 1, Profesor: AMPARO MORENO, Carrera: Psicología, Universidad: UAM

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 20/12/2016

finy3001
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¡Descarga lectura cap 1 Shaffer y más Apuntes en PDF de Psicología solo en Docsity!

CAPÍTULO 3 etología: una perspectiva moderna de la evolución Supuestos de la etología clásica. Etología y desarrollo humano. Contribuciones de las posiciones teóricas evolucionistas y críticas. da genética de la conducta: las bases biológlcas de las diferencias individuates Mátodos para estimar las inftuencias hereditarias. Estimando la contribución de los genes y el ambiente. Contribuciones hereditarias a la personalidad y la salud mental. La herencia y el ambiente como co-conspiradores evolutivos. Contribuciones del enfoque de la genótica de la conducta y críticas. Perspectivas recientes acerca del desarrollo social y de la personalidad La teoría de tos sistemas ecológicos: una perspectiva ambientalista moderna Contextos de Brontenbrenner para el desarrollo. Contribuciones a la teoría de fos sistemas ecológicos y críticas. Perspectivas cognitivas modernas La teoría sociocultural de Vygotski. Contribuciones de la perspectiva sociocultural y críticas. El punto de vista del procesamiento de la información social (o perspectiva atribucional). Contribuciones de la perspectiva del procesamiento de ta información social y críticas. Teorías y visiones del mundo Resumen 6 ITES-Paraninfo 75 76 CAPÍTULO 3 Etología: elesturdio de las bases bio-evolutivas dela conducta y el desarrollo. 6 ITES-Paraninto Imagina que hemos retrocedido en el tiempo hasta el año 1974 y nos encontramos en la segunda semana de un nuevo semestre, cuando por vez primera nuestra facultad ofrece la asignatura de desarrollo social y de la personalidad. Durante estas dos semanas de cla- se se han revisado ya las perspectivas psicoanalíticas y conductistas sobre el desarrollo infantil, así que nuestra profesora presenta lo que ella llama una “nueva visión” del desa- rrollo infantil: la teoría evolutiva cognitiva de Piaget. En principio, la teoría de Piaget se nos muestra como una mirada fresca y novedosa. Después de todo, los niños son descritos no como agentes pasivos, modelados por instintos biológicos o influencias ambientales, sino como setes activos que poseen una función prominente en su propio desarrollo. Más aún, Piaget no insiste, de forma exclusiva, en la naturaleza ni en la crianza, sino que prefiere considerar el desarrollo como una intrincada interacción entre la maduración biológica y las experiencias que, curiosamente, los activos niños van creando por sí mismos, Aprincipios de los años setenta, la teoría de Piaget se consideró claramente como la “nueva visión” del desarrollo social y de la personalidad. Sin embargo, durante los últimos 25 años han ido emergiendo nuevas teorías: modelos que desafían, recons- truyen o amplían las posiciones anteriores. Algunas de estas recientes teorías enfatizan las fuerzas biológicas, mientras que otras se concentran más en las influencias ambien- tales o en la contribución cognitiva al desarrollo social y de la personalidad. Pero, como veremos en la revisión de estas teorías, todas ellas reconocen los dos puntos en los que Piaget quiso hacer hincapié: (1) las personas que se están desarrollando son seres activos y no pasivos, y (2) el desarrollo ocurre como resultado de una gran variedad de relaciones complejas entre las fuerzas de la naturaleza y la crianza. En las dos primeras secciones del capítulo, daremos cuenta de dos teorías “biológicas” modernas, La primera de ellas —la etología — con tintes muy evolutivos. Se centra inten- samente en los atributos adquiridos que caracterizan a todos los miembros de las especies y hacen que resultemos similares (es decir, contribuyen a los resultados evolutivos nor- mativos). A diferencia de ésta, la segunda teoría, la genética de la conducta, está compro- metida principalmente en determinar cómo la combinación única de genes heredados, de cada persona, puede estar implicada en la estructura de las diferencias individuales de cada uno. La etología: una perspectiva moderna de la evolución Las teorías biológicas sobre el desarrollo humano tienen una larga e ilustre historia. La teoría psicoanalítica de Freud tenía, obviamente, fuertes matices biológicos. No sólo por- que los componentes motivacionales de su teoría fueran instintos innatos, sino porque la maduración del instinto sexual se consideró el determinante del curso (o al menos de los estadios) del desarrollo social y de la personalidad. Es interesante observar que el conductista John B. Watson pudo haber adoptado su posición extremamente conductista en parte como respuesta a Freud y a otros impor- tantes teóricos biologistas de su tiempo, sobre todo Arnold Gesell (1880-1961). Este autor sostenía que el desarrollo humano era en su mayor parte una cuestión de maduración bio- lógica. La visión de Gesell (1933) consistía en que tos niños, de forma muy parecida a las plantas, simplemente “florecían”, siguiendo un patrón y un programa temporal almace- nado en los genes; y cómo educaran los padres a sus hijos era un problema de escasa importancia. Aunque los actuales teóricos del desarrollo han rechazado en su mayor parte las posiciones radicales de Gesell, la noción de que las influencias biológicas desempeñan un papel significativo en el desarrollo humano aún perdura y goza de buena salud dentro de la etología, el estudio científico de las bases evolutivas del comportamiento y las contri- buciones de tales respuestas evolucionadas a la supervivencia y el desarrollo de las espe- cies (Archer, 1992b), El origen de esta disciplina puede retroceder hasta Charles Darwin; aunque la etología moderna proviene de los trabajos de Konrad Lorenz y Nico Tinbergen, dos zoólogos europeos, cuyas investigaciones con animales pusieron de relieve algunos T8 CAPÍTULO 3 FOTO 3.1 Et llanto es una señal de aflicción que atrae la atención de los cuidadores. 8 ITES-Paraninfo los humanos viajaban en tribus nómadas y vivían al aire libre. En aquellos días, debió de resultar crucial que un bebé estuviera unido a los familiares que estaban con él/ella y temiera a los extraños, dado que la ausencia de llanto ante un depredador podría con- vertir al niño en una presa fácil de éste. Ahora consideremos la otra cara de la moneda. Algunos cuidadores que sufren situa. ciones vitales difíciles (por ejemplo, enfermedades prolongadas, depresión, un matri- monio infeliz, o incluso un bebé que siempre está inquieto) podrían acostumbrarse a des- cuidar a sus hijos o desatenderlos, que el llanto de los niños raras veces promovería la atención de los padres. Tales niños, probablemente presenten más dificultades para crear apegos emocionales fuertes con sus cuidadores y podrían seguir siendo más tímidos y emocionalmente menos sensibles a los demás durante los siguientes años de su vida (Ainsworth, 1979, 1989). Lo que han aprendido estos niños de sus primeras experiencias es que quienes más cerca están de ellos son poco sociables y no se puede confiar en ellos. Consecuentemente, el niño se mostrará ambivalente y receloso de sus cuidadores y más adelante asumirá que otras personas cercanas, como sus profesores y sus iguales, no son tampoco personas de fiax, y que hay que evitarlas siempre que sea posible. ¿Hasta qué punto son importantes las primeras experiencias de aprendizaje de un individuo? Al igual que Freud, los etólogos consideran que son muy importantes. De hecho, han defendido la existencia de “períodos críticos” para el desarrollo de muchos atributos y conductas. Un perfodo crítico es una pequeña porción del ciclo vital durante el cual el organismo que se está desarrollando es especialmente sensible, o responde más fácilmente, a determinados influjos ambientales; más allá de este período, las mismas situaciones ambientales o influencias no producirán efectos duraderos. Aunque este concepto del período crítico sí parece explicar ciertos aspectos del desarrollo animal, tal como el troquelado de las aves jóvenes, muchos etólogos humanos consideran que el tér- mino período sensible es más adecuado para describir el desarrollo humano. El período sensible se refiere a un momento que es óptimo para que aparezcan unas competencias o conductas específicas, y en el cual el individuo está especialmente sensible a las influen- cias ambientales. El marco temporal en el que se da el período sensible es menos rígido, menos definido, que el que delimita un período crítico, El desarrollo puede darse fuera del período sensible, pero es mucho más complicado en esas circunstancias. Para ilustrar estas teorías, algunos etólogos han propuesto los tres primeros años de vida como el período sensible para que se dé el desarrollo del comportamiento emocio- nal y social en los seres humanos (Bowlby, 1973). Es de esperar que seamos más suscep- tíbles de formar lazos emocionales estrechos durante estos tres primeros años, y si no tuviéramos la posibilidad de hacerlo, o al menos ésta estuviera mermada, nos resultaría difícil tener amigos íntimos o entrar en relaciones emocionales íntimas con otras personas en momentos posteriores de la vida. Obviamente, ésta es una propuesta más interesante y sugerente acerca de las vidas emocionales de los seres humanos —así que lo estudia- remos con cuidado cuando consideremos los efectos a largo plazo del desarrollo emo- cional y social temprano, en el Capítulo 5. En suma, los etólogos reconocen abiertamente que estamos muy influidos por nues- tras experiencias, hasta el punto de que no tardan en recordarnos que somos, inherente- mente, criaturas biológicas cuyas características innatas afectan los tipos de experiencias de aprendizaje por las que debemos pasar. LA ETOLOGÍA FRENTE A LA TEORÍA MODERNA DE LA EVOLUCIÓN. Aligual que los etólogos, los defensores de un movimiento conocido como la teoría moderna de la evolución, también se interesan por detallar el modo en que la selección natural podría pre- disponernos a desarrollar determinados rasgos, motivaciones y comportamientos. Sin embargo, los teóricos evolutivos asumen ideas sobre los resultados de la evotución que no coinciden con las de los etólogos. Recordemos que según la noción etológica los come portamientos adaptativos preseleccionados son aquellos que aseguran la supervivencia del indibiduo. Los teóricos de la evolución no están de acuerdo con esta idea, y argumen- tan que las conductas y motivaciones adaptativas preseleccionadas son aquellas que PERSPECTIVAS RECIENTES ACERCA DEL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD 79 la supervivencia y propagación de los genes de un individuo. A primera vista rxecer una distinción sutil, pero no es así. Consideremos el sacrificio personal rea- un padre que perece después de salvar a sus hijos de una casa ardiendo. Es ilícar esta conducta para un etólogo, dado que el altruismo del padre no favorece ivencia. Los teóricos de la evolución, en cambio, consideran que las motiva- gonductas de este padre son muy adaptativas, dado que sus hijos llevan sus tienen muchas más posibilidades de reproducción que las que tiene él solo. Así, ¡punto de vista de la evolución moderna, el padre ha asegurado la supervivencia ión de sus genes (o, literalmente, de su progenie), incluso si llegara a perecer por eremos brevemente cómo la historia evolutiva de nuestra especie habría con- hy a una diferencia sexual en un atributo socialmente relevante: las preferencias 5 para establecer parejas (Buss, 1995). Como promedio el macho produce miles de de espermatozoides a lo largo de su vida, lo que hace que el esperma sea abun- comparación con la producción de óvulos. De este modo, si los machos están dos en preservar y propagar sus genes, parece razonable desde el punto de vista vo que estén sirviendo a esta motivación biológica inconsciente buscando muchas 5 a las que fertilizar. Más aún, los machos deberían buscar aquellas compañeras y atractivas, porque estos atributos implican fertilidad, interés sexual y, en defi- * y éxito reproductor. Las hembras también deberían estar interesadas en preservar sus para la posteridad. Pero como la hembra tiene menos capacidad para producir la Pé que el macho y su dedicación para la prole es también mayor que la del macho (por- Bi tiene que llevar, atender y criar a los hijos), debería sentirse atraída por tm compañero isponga de recursos tangibles (salud, poder) y atributos psicológicos (bondad, dad para amar) que le ayudarán a proteger y criar a sus hijos. iosamente, las preferencias conyugales de los hombres y las mujeres parecen ar estas predicciones, con hombres en cualquier lugar del mundo tratando de bus- hembras jóvenes y atractivas, y mujeres más inclinadas hacia hombres más mayores bondadosos con amplios recursos, hacia los que se sienten emocionalmente atraídas Buss, 1995; Myers, 1999). Así, los teóricos evolutivos modernos consideran que los pósitos inconscientes de proteger y maximizar el número de genes que dejamos a la idad pueden explicar las diferencias sexuales en lo que se refieren a la selección de fieros, (Por supuesto, existen otras interpretaciones posibles. A modo de ejercicio, tratar de explicar los hechos que se acaban de citar mediante una o más de las teo- descritas en éste o en los anteriores capítulos.) buciones de las posiciones teóricas evolucionistas y críticas evolucionistas. Aunque la etología entra en acción durante los años sesenta, los pri- etólogos sólo estudiaban el comportamiento animal; sólo durante los últimos 15 o años se han hecho propuestas por parte de etólogos o teóricos modernos de la evolu- con la seria intención de contribuir al estudio del desarrollo humano, aunque as de sus hipótesis aún pueden considerarse simplemente especulativas (Lerner y Von Eye, 1992). En cualquier caso, los defensores de las posiciones teóricas evolucionistas Ba han contribuido a nuestra disciplina de forma importante al recordarnos que cada niño ¿35 una criatura biológica que viene al mundo equipada con características adaptativas, ¿genéticamente programadas, atributos que influirán en las reacciones de los demás hacia “$l niño y, de este modo, en el curso que tomará su desarrollo. Además, los etólogos han Hecho una contribución metodológica muy importante, al mostrarnos el valor de (1) el tudio del desarrollo humano en condiciones normales, en la vida cotidiana, y (2) la com- «patación del desarrollo humano con el de otras especies. Una noción etológica muy curiosa que debatiremos en el Capítulo 4 es la visión que tenemos de los niños como seres inherentemente sociables que están muy capacitados Para iniciar y mantener interacciones sociales desde el día de su nacimiento. Este punto + OITES-Paraninfo PERSPECTIVAS RECIENTES ACERCA DEL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD 81 8.1 Enfocando la investigación ismo forma parte de la naturaleza humana? de Darwin de “supervivencia del mejor adaptado” parece ir en contra de la concepción del ¿omo un motivo innato, Muchos teóricos han interpretado la jdea de Darwin ervel sentido'de que isiduos más poderosos, autosuficientes, que traten de anteponez sus necesidades a las de los serán los. que dispongan de más posibitidades de sobrevivir. Si esto fuererasí, la evotución favore- 'desarrollo de los motivos egoístas —y no el aliruismo— como componentes básicos de la natura” E Hoffman (1981) ha desafiado este punto de vista, enumerando razones por las que el concep- *gupervivencia del mejor adaptado” realmente implica la idea de altruismo; Sus argumentos apun: el supuesto de que sería más probable esperar de los seres humanos protección de sus enemigos y satisfacción de las necesidades básicas si contaran con genes que les predispusieran aser ente extrovertidos y convivir en grupos sociales cooperativos. Si este supuesto fuera correcto, los hos altruistas y cooperativos serían los que tuvieran más probabilidades dle sobrevivir lo bastante Hansmitir sus “genes altruistas” a su progenie; los individualistas que "van a lo suyo” probablemente an.aJos depredadores, el hambre o cualquier desastre natural que no pudieran combatit por sí ¡Así que, durante miles de generaciones, la selección natural favorecería el desarrollo de motivos fzwatos como el altruismo. Presumibleraente, el gran valor para la. supervivencia de ser “social” érte al altruismo, la cooperación y otras motivaciones sociales en componentes de la naturaleza mucho más plausibles que la competición, el egoísmo y otros similares, . bvlamente, es absurdo argumentar que Jos niños ayudan a los demás de forma rutinaria. Sin embar- an cree que incluso los behés recién nacidos son capaces de reconocer y experimentar las emo- los otros. Esta habitidad, conocida como empatía, es consideradá como una importante cantri- altruismo porque una persona tiene que reconocer que los otros están pasándolo mal artes de que De este modo Hoffman sugiere que al menos un precursor del altruismo —la empatía está en el nacimiento. idea de Hoffman ee basa en un experimento (Sagi y Hofíman, 1976) en el que nifios con menos de horas de vida escuchaban (1). el llanto de otro niño, (2) una voz, al mismo volumen, que-siotulaba e un computador el llanto de un niño, o (3) ningún típo de sonido (silencio). Los niftos que escuchado el llanto de un niño real también loraban, mostrando signos fisiológicos de ansiedad dar patadas y hacer pucheros. Los niños expuestos al llanto simulado y al silencio lloraban pucho no se mostraban incómodos, (Un segundo estudio, llevado a cabo por Martin y Clark,-1982, con. 16 estas observaciones.) loffrian argumenta que hay algo muy distintivo en el llanto humano, Consiste en que otros bebés, al Por supuesto, este resultado no demuestra de forma concluyente. que los hutnanos sean altruistas por Ssaturaleza. Pero implica que la capacidad de empatía puede estar presente en el nacimiento, y sirve asfoomo, 'biológica para el desarrollo posterior de la conducta altruista. Ahora volvamos a la segunda perspectiva biológica moderna que va siendo cada vez influyente: el enfoque de la genética de la conducta. genética de la conducta: las bases biológicas las diferencias individuales ¡Durante los últimos años, los investigadores de diversas disciplinas académicas se han la pregunta de si “hay capacidades específicas, rasgos y patrones de comporta- to que dependen fuertemente de la combinación específica de los genes que subyacen O ITES-Paraninto 82 CAPÍTULO 3 Genética de la conducta; el estudio ejentífico- del modo enque el genótipo interactúa cor el ambiente para deteriniñal: átribiatos. conductuales como Heredabilidad: varjabilidad de un tnsgo qué se piede atribuira factores hereditarios. 8 ITES-Paraninfo a un individuo, y si es así, si estos atributos se pueden modificar o no mediante la expe- riencia.” A los teóricos que han tomado estas hipótesis como origen de sus investigacio- nes se les conoce como genetístas de la conducta, Antes de aproximarnos al campo de la genética de la conducta, vamos a hacer caer un mito habitual. Aunque la genética del comportamiento vea el desarrollo como el pro- ceso a través del cual el genotipo de una persona (el conjunto de genes que se heredan) se va a expresar como un fenotipo (las características y comportamientos que se obser- van), no es una postura estrictamente defensora de la herencia. Por el contrario, la genética de la conducta sostiene que la mayoría de los atributos conductuales de una persona son el producto final de una larga y complicada interacción entre las predis- posiciones hereditarias y las influencias ambientales. Veamos un ejemplo. Una niña que herede genes para una estatura elevada crecerá seguramente más que otra que herede genes para una estatura baja, siempre que las dos niñas comparadas crezcan en el mismo medio. Pero si la primera niña recibe una nutrición pobre en los primeros momentos de su vida, y la segunda está bien alimentada, podrían tener la misma esta- tura al llegar a adultas. De este modo, la genética del comportamiento es muy cons- ciente de que incluso atributos tales como la estatura física, que parece poseer un com- ponente hereditario muy fuerte, muy a menudo se alteran sustancialmente por las influencias ambientales. ¿En qué se diferencian, por tanto, los genetistas de la conducta de los etólogos y teó- ricos modernos de la evolución, que también se interesan por las bases biológicas del desarrollo? La respuesta es relativamente simple. Como se ha señalado más arriba, los partidarios de los puntos de vista evolucionistas estudian los atributos heredados que caracterizan a todos los miembros de una especie y cooperan para hacerles similares (es decir, los atributos que contribuyan a resultados evolutivos comunes). En contra de esta opinión, los genetistas de la conducta se centran en las bases biológicas que intervienen en la variación entre los miembros de una especie. Están convencidos de que la combina- ción única de los genes que cada uno de nosotros hereda, podría estar implicada en hacer que seamos distintos de los demás. Consideremos ahora los métodos que ellos emplean para tratar de resolver esta tarea. Métodos para estimar las influencias hereditarias Los genetistas de la conducta confían en dos estrategias principales para investigar las contribuciones hereditarias a la conducta: la crianza selectiva y los estudios de familia, Cada una de estas aproximaciones trata de especificar la heredabilidad de varios atributos; es decir, la cantidad de variación en un rasgo o una clase de conductas que es atribuible a factores hereditarios. CRIANZA SELECTIVA. Algunos investigadores han buscado combinaciones heredi- tarias para varios atributos comportamentales manipulando de forma deliberada los genotipos animales en un intento de “cultivar” esos atributos. Un ejemplo clásico de este tipo de experimento de crianza selectiva es el llevado a cabo por R. C. Tryon (1940), que trató de mostrar que la habilidad para resolver laberintos era un atributo heredado en las ratas. Tryon primero probó en un gran número de ratas su capacidad para recorrer labe- rintos. Las ratas que cometían menos errores eran etiquetadas como “brillantes para el laberinto”, mientras que las que cometían muchos errores eran etiquetadas como “torpes para el laberinto”. Así, después de varias generaciones, Tryon fue emparentando ratas bri- llantes entre sí y ratas torpes con ratas torpes. También controló los medios a los que las ratas estaban expuestas para determinar su influencia en las diferencias en el rendi- miento de las ratas. Como se puede ver en la Figura 3.1, las diferencias a lo largo de gene- raciones en la ejecución del aprendizaje de laberintos por parte de las ratas brillantes y las ratas torpes se fueron haciendo cada vez mayores. Evidentemente, ryon mostró que la capacidad de las ratas para aprender laberintos estaba influida por su constitución gené- tica. Otros investigadores han empleado esta técnica de la crianza selectiva para mostrar B4 caPÍTuLO3 FOTO 3,2 Como los gemelos idénticos tienen genotipos idénticos, son una fuente de información muy rica acerca de las posibles contribuciones hereditarias a la parsonalidad y ta conducta social. 8 ITES-Paraninto Estimando la contribución de los genes y el ambiente Los genetistas de la conducta se basan en algunos cálculos matemáticos razonablemen- te simples para determinar (1) si un rasgo contiene alguna influencia genética y (2) el gra- do en que la herencia y el medio ambiente dan cuenta de las diferencias individuales res- pecto a ese rasgo, Cuando están estudiando los rasgos que una persona tiene o no (por ejemplo, un hábito a una droga o una depresión clínica), los investigadores calculan y comparan los porcentajes de concordancia —los porcentajes de pares de personas (por ejemplo, gemelos idénticos, gemelos no idénticos, padres y sus hijos adoptivos) en los que ambos mientbros del par muestran el rasgo si uno de ellos lo tiene. Supongamos que esta- mos interesados en determinar si la homosexualidad en los hombres dispone de alguna influencia genética. Podríamos localizar dos hombres homosexuales que tengan herma- nos gemelos, idénticos o no, y comprobar si sus hermanos son también homosexuales o no. Como se muestra en la Figura 3.2, el porcentaje de concordancia para gemelos idén- ticos en un estudio similar era mucho mayor (29 de los 56 co-gemelos de hombres homo- sexuales también eran homosexuales) que el porcentaje de concordancia para gemelos no idénticos (12 de los 54 co-gemelos también eran homosexuales). Esto sugiere que el genotipo contribuye a la orientación sexual de un hombre. Pero como tos valores de los gemelos idénticos no concuerdan perfectamente para la orientación sexual, también podríamos concluir que sus experiencias (es decir, las influencias ambientales) también deben influir en sus orientaciones sexuales, a pesar de sus genes idénticos. Para rasgos continuos que pueden tomar muchos valores (por ejemplo, la agresividad, la inteligencia), los genetistas de la conducta estiman las contribuciones hereditarias cal- culando los coeficientes de correlación en vez de los porcentajes de concordancia. En un estu- dio sobre puntuaciones en el Cociente Intelectual (CI), por ejemplo, un coeficiente de correlación indica si las puntuaciones del Cl de los gemelos están relacionadas sistermá- ticamente con las puntuaciones en el CI de su hermano gemelo. Las correlaciones mayo- res indican una mayor similitud en el Cl, de tal modo que se infiere que si un gemelo es brillante, el otro también lo será, y si un gemelo es torpe, el otro probablemente también lo será, Como hemos apuntado más arriba, los estudios de la genética de la conducta siempre “nos hablan de las dos influencias sobre el desarrollo, la ambiental y la genética. Esto se s0— FIGURA 3.2 Porcentajes de concordancia para homosexualidad de 110 pares de gemelos masculinos. Dada la alta concordancia en los pares de gemelos idénticos, podemos inferir que los'genes influyen en la orientación sexual de las personas. Sin embargo, el hecho de que sólo la mitad de tos pares de gemelos idánticas compartan la misma orientación sexual, a pesar de tener genes idénticos, implica que también el ambiente contribuye a la orientación soxual. (Adaptado de Bailey y Gemelos Gemelos Pillard, 1991.) idénticos no idénticos Tasa de concordancia PERSPECTIVAS RECIENTES ACERCA DEL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD 85 lustrar fácilmente al revisar estudios de familía acerca del rendimiento en pruebas ales (CI) basados en 112.942 pares de personas incluyendo niños y niñas, ado- y adultos, cuyos resultados aparecen en la Tabla 3.1. En este caso nos centramos 5 correlaciones entre gemelos (idénticos o no) para mostrar cómo la genética de la Siscta puede estimar las contribuciones de tres factores a las diferencias individuales ENCIA DE LOS GENES. Las influencias genéticas sobre el Cl se observan cla- te en la Tabla 3.1. Las correlaciones se vuelven más altas cuando los pares de per- están más relacionados genéticamente y son máximas cuando los pares están hiestos por gemelos idénticos, Pero, ¿hasta qué punto es fuerte la influencia heredi- genetistas de la conducta emplean técnicas estadísticas para estimar la cantidad tación en un rasgo que se pueda atribuir a factores hereditarios. Este índice, llamado ificiente de heredabilidad, se calcula a partir de los datos de gemelos, como sigue: H = (r gemelos idénticos - 7 gemelos no idénticos) X 2 Lo que se traduce en lo siguiente: la heredabilidad de un atributo es igual a la corre- ón entre gemelos idénticos menos la correlación entre gemelos no idénticos, todo ello iplicado por un factor de 2 (Plomín, 1990). 'Ahora ya podemos estimar la contribución de los genes a las diferencias individuales jos resultados de pruebas intelectuales. Si nos centramos en los conjuntos de gemelos cados juntos de la Tabla 3.1, nuestra estimación sería: H=(086-0,60) x 2=0,52 ;: La heredabilidad estimada para el Cl es de 052 en una escala que varía desde el O (no influencia de la herencia) hasta el 1 (totalmente heredable), con lo que esta cifra es más bien moderada. Podríamos concluir que dentro de la población de la que hemos extraí- 'nuestros gemelos criados juntos, la influencia del Cl está determinada moderadamente 1 factores hereditarios. Sin embargo, parece que una gran parte de la variabilidad sénire personas para este rasgo se puede atribuir a factores no hereditarios —es decir, a ¿influencias ambientales y a errores que hayamos podido cometer en las medidas del ras- go ninguna medida es perfecta). Es interesante que los datos de la Tabla 3.1 también nos +permiten estimar las contribuciones de dos fuentes de influencia ambiental. Tfabla.3.1. . Cueficientes medios de correlación para puntuaciones en pruebas de Inteligencia a partir de astudios de familia inoluyendo personas con cuatro niveles distintos de parentesco. y Educados juntos Educados separados genética (parenteaco) (en el mismo hogar) ....fon distintos hogares) ós sin relación (parentesco = 0) +0,34 9,015 adre adoptivo/Proganis adoptiva (parentesco = 0) +0,19 - dio srmanos (parentesco = 0,25) +0,31 e e biológicofhijo-a (parentesto.= 0,50) +042. +0,22 105 (parentesco = 0,50) +047 40,24 Semelos ¿No idénticos (parentesco = 0,50) «0,80 +0,62 kénticos (parentesco = 1) +0,86 +0,72 Ésta es la correlación pbtenida mediante emparejamientos aleatorios de personas sin relación que viven separadas. Puse Da Bouchard y MoGue, 1981. 8 ITES-Paraninto PERSPECTIVAS RECIENTES ACERCA DEL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD e DADA OA SO 32... Controversias actuales errores habltuales en la estimación de la heredabíidad de heredabilidad son fndices estadísticos cotttsorertidos que se comprenden ¡nal y salen. - .gambién.mal. Uno de los principales exures consiste en peresar que la noción que nos puopordona, de heredabifidad nos dice al hetnos heredado unrasgo determinado. Esta idea es simplentente. Cuando hablamos de la heredabilidad de un atributo nos referimos al grado en que las ditrmnolas titividgos ex ese atributo se relacionar com las diferencias en los genes que han heredado Para mostrar que el gigruficado del férrnino heredable, es distinto del de heredado, el rango hereda dos ajos, ¿De acuerdo? La heredabilidad de fos ajos es U, simplemen _ ¡el mundo tiene dos y no hay difeencios individuales en la ”ojedad” (axceptolas atribuibles :ambientales, como los accidentes). “ . : heredabilidad esimportante darse cuento-de que estas estinaaciones- exclusivamente a poblaciones, y ruca individuos. Astqque si obsgevamos la estatura de muchos . gatuelos de lñoó¡anos de édad y estimamos que su heredabilidad puede sér de ún1 0,70, podiia- inteetr que aná de as principales razones de que los nos de cinco años difieran.en su estabata. es que ¡genes distintos. Pero dado que la heredabitidad no ¿ive rada acera delos individuos, es claramente ado coneluts a partir de:«xia Hl de 0,70 que el 70% dela estatura de Freddie Jones es heredada, que el 30% restante refleja la contribución del ambiente. apreciamos que la heredabilidad estimada serefieresólo abrasgo particular para el que se: lado, tal y como se manifiesta en los miembros de una población determinada bajo unas cir- « ambientales específicas. De hecho, los coeficientes de hetedabilidad pueden diferir nota- pará poblaciones distintas criadas en' ambientes diferentes. Supongamos, por. ejemplo, que os tocalizado un gran número de bebás gemelos idénticos y no idénticos, todos educados en un tossin recursos ervel que las cunas estaban separadas portelas que persmitlan poco contacto visual con otras bebés o con sus cuidadores. Las investigacianes previas (que examinaremos en el alo 5) sagiéren que si hemiós medido hasta qué punto són sociales estos bebés, deberíamos que varfar, algo en sociabilidad, pero que prácticamente, todos ellos serári mucho menos socla- que los bebés que se hayan criado en su hogar; un resultado que podríamos atríbuir razonable- nte a su ambiente temprano socialmente empobrecido. Pero dado que estos gemelos experimenta intomo ambiente empobrecido, la ímica razón para mostrar alguna diferencia en sociabilidad se debe iferencias eh sus predisposiciónes geñiéticas. El coeficiente de heredabilidad paraa sociabilidad + E realmente a 1 en esta muestra; bastante lejano de los índices de heredabilidad de 0,25 y, 7 E 19,40 que se han encontrado en los estudios con otros niños criados en su hogar con sus padres (Plomín, RIA ANC A AS ROT moda: ED AS inalmente, a menudo la gente asume que los rasgos con influencia genética no se pueden modificar las influencias ambientales: ¡También esto es un falso supuesto! Ba el Capítulo 5, por ejemplo; veremos la sociabilidad reducida de niños recluidos en centros de atención se puede aumentar notablemente , enviándoles con familias adoptivas socialmente estimulantes y senstbles. Asuinir que herédable sigrdfica inal- Jerable (tal y como apuntan algunos csfticos alos programas sociales para aquellos desfavorecidos social e y intelectualmente) significa cometer un grave ervor basado en uta mala interpretación habitual acerca del E aignificado de los coeficientes de heredabilidad. - 0 E z En resumen, el término heredable no es un sinónimo de heredado, y la heredabilidad estimada, que pue- variar ampliamente segúrlá población y el ambiente selectionadós, puede nio estar diciéridonós náda p “acerca del desarrollo de los individuos, Y aunque la heredabilidad estimada puede ser útil para ayudarnos a determinar si existen bases hereditarias para las diferencias que muestran las personas en un d “alributo, deberíamos tener cuidado al estudiarlas, ya queno nos dicen mada acerca de la capacidad de los niños para cambiar y no deben usarse para tomar decisiones de trascendencia pública que pudieran limi tar el desartollo de los iños d'afectar negativamente a su bietestar: 6 ITES-Paraninto 88 CAPÍTULO 3 Contribuciones hereditarias a la personalidad y la salud mental Aunque los psicólogos han asumido tradicionalmente que los hábitos relativamente estables y los rasgos que configuran nuestra personalidad se moldean gracias al ambien- te, los estudios de familias y otros proyectos longitudinales revelan que muchas dimen- siones centrales de la personalidad están influidas genéticamente (Loehlin, 1992; Plomin, 1994). Por ejemplo, la introversión-extroversión —el grado en que una persona es tími- da, se aparta de los grupos y se siente incómoda rodeada por otras personas comparada con otras que se orientan fácilmente hacia los grupos sociales — muestra más o menos el mismo nivel de heredabilidad moderada que el Cl (Martin y Jardine, 1986). Otro atributo importante que podría estar influido genéticamente es el interés empá- tico. Una persona que disponga de una gran empatía reconocerá las necesidades de los demás y se preocupará por su bienestar. En el Cuadro 3.1 veíamos que los recién nacidos reaccionarán ante la aflicción de otro niño afligiéndose ellos también, un dato que impli- ca que la capacidad empática podría ser innata. ¿Pero existen bases biológicas para las dife- rencias individuales en el interés empático? Realmente las hay. Tan pronto como la edad comprendida entre los 14 y 20 meses, los , gemelos idénticos ya son más parecidos en sus niveles de empatía con bebés afligidos que los gemelos no idénticos (Zahn-Waxler, Robinson y Emde, 1992). Y al llegar a adultos, gemelos idénticos que han vivido separados durante muchos años desde que abando- naron el hogar, aún siguen correlacionando bastante en sus valores de interés empático (r=+0,41), mientras que los gemelos no idénticos no lo hacen (y =+0,05), de tal forma que se indica que este atríbuto es un rasgo razonablemente hereditario (Matthews et al, 1981). De hecho, los autores de este estudio sobre gemelos adultos consideran que “si el interés empático... lleva a la motivación altruista, [nuestro] estudio proporciona eviden- cia de una base genética para las diferencias individuales en altruismo” (pág. 246). ¿CUÁNTA INFLUENCIA GENÉTICA? ¿Hasta qué punto nuestra personalidad está influida por los genes que hemos heredado? Podemos hacernos una idea observando las similitudes de personalidad entre miembros familiares, tal y como aparecen en la Ta- bla 3.2. Observemos que los gemelos idénticos son más parecidos entre sí en esta medida de la personalidad que los gemelos no idénticos. Si tuviéramos que usar los datos sobre gemelos para estimar la contribución genética a la personalidad, deberíamos concluir que muchos rasgos de personalidad son moderadamente hereditarios (es decis, EH =+0,40 en esta muestra). Por supuesto, una implicación del coeficiente moderado de heredabilidad supone asumir también que la personalidad dispone de una fuerte influen- cia de los factores ambientales. Tabla32 Parecido de personalidad entre miembros de familia para tres niveles de parentesco. Parentesco O (niños 1 0,50 0,50 sin relación (gemelos (ggmelos no (hermanos educados, idénticos) idénticos) no gamelos) en el mismo hogar) Atributos de personalidad (correlaciones medias entre varios rasgos de la personalidad) 0,50 0.30 0,20 0,07 Fuentes: d. C. Loshlin, “Fitting Heredity-Environment Models Jointiy to Twin and Acoption Data from the Calitomia Psychological Inventory” Behavior Genetics, 1985, 15, 199-221. También J. C. Loshlin y A. C. Nichols, Heredity, Environment and Personality. Copyright €) 1976, ty the University of Texas Press. 6 ITES-Paraninto 90 CAPÍTULO 3 O ITES-Paraninto Teniendo todo esto en mente, volvamos a la Tabla 3.2, Aquí podemos ver que la correlación media para gemelos idénticos en lo que se refiere a muchos rasgos de perso- nalidad es de sólo +0,50, lo que significa que los gemelos idénticos se parecen en unos casos y difieren en otros. Aplicando la fórmula para estimar el ANC (1 - 0,50 = 0,50) com- probamos que las influencias ambientales no compartidas contribuyen en gran medida ala personalidad —al menos tanto como los genes. En resumen, el ambiente familiar es muy importante para la personalidad, pero no sólo porque pueda producir un efecto estándar en todos los miembros de la família que les haga parecerse entre sí. Ciertamente, hay algunas áreas importantes en la socialización, en las que los padres tratan a todos sus hijos de forma parecida y fomentan similitudes entre ellos (Hoffman, 1991). Por ejemplo, los padres a menudo modelan y promueven los mismos intereses y valores morales, religiosos y políticos en todos sus hijos. Para estas características psicológicas, y otras muchas, las influencias ambientales que se comparten a menudo son mucho más importantes que los genes en su contribución al parecido entre hermanos y hermanas (Hofíman, 1991, 1994; Piomin, 1990). Pero cuando se está anali- zando la formación de muchos otros rasgos básicos de la personalidad, son las expe- riencias no compartidas por las personas —junto a las influencias genéticas— las que con- tribuyen más a sus fenootipos (Plomin, ef al,, 1997, McGue, Sharma y Benson, 1996; Pike etal,, 1996). CONTRIBUCIONES HEREDITARIAS A LAS ALTERACIONES DEL COMPORFA- MIENTO Y LAS ENFERMEDADES MENTALES, ¿Existe alguna base hereditaria para la enfermedad mental? ¿Puede alguna persona estar predispuesta genéticamente a cometer actos desviados o antisociales? Aunque estas ideas parecieran absurdas hace 30 años, ahora parece que la respuesta para ambas preguntas es un sí con matices. Consideremos los datos que tenemos acerca de la esquizofrenia: una enfermedad mental severa que se caracteriza por trastornos graves en el pensamiento lógico, la expre- sión de las emociones y el comportamiento social, y que suele aparecer en la adolescen- cia o la juventud. Un estudio con gemelos esquizofrénicos sugiere una media de concor- dancia del 0,46 para gemelos idénticos y sólo el 0,14 para gemelos no idénticos (Gottesman y Shields, 1982). Además, los niños que tienen uno de sus dos padres esqui- zofrénico, tienen un mayor riesgo de llegar a ser esquizofrénicos de mayores, incluso si los adopta otra familia desde pequeños (Loehlin, 1992). Éstos son unos indicadores bastan- te fiables de que la esquizofrenia dispone de una influencia genética. De hecho, los inves- tigadores han encontrado recientemente marcadores genéticos para la esquizofrenia (es decir, partes de los genes que se supone que están relacionadas con la enfermedad) en dos delos 23 pares de cromosomas humanos (DeAngelis, 19972). Durante los últimos años, también ha quedado bastante claro que la herencia contri- * buyealla aparición de comportamientos anormales y situaciones como el alcoholismo, la criminalidad y la delincuencia, la depresión, la hiperactividad, la psicosis maniacodepresiva y otros trastornos neuróticos (Baker et al, 1989; Plomin ef al,, 1997; Rowe, 1994). Bien, supongamos que estás leyendo esto y tienes o has tenido algún familiar que fue diagnosticado como alcohólico, neurótico, maniacodepresivo o esquizofrénico. Dejemos claro que eso no significa que usted o sus hijos desarrollarán estos problemas. Sólo entre el 5 y el 10% de los niños que tienen un padre esquizofrénico llegan a desarrollar algún síntoma que pudiera etiquetarse como “esquizofrénico” (DeAngelis, 1997). Incluso si tuviera un gemelo idéntico con un síndrome psiquiátrico severo, son de 1 entre 2 (para la esquizofrenia) y de 1 entre 20 (para la mayoría de los trastornos) las probabilidades de lle- gar a experimentar algo que se pudiera parecer al problema que afecta a su hermano gemelo. Dado que los gemelos idénticos a menudo son discordantes (es decir, no se parecen) con respecto a las enfermedades mentales y las alteraciones del comportamiento, el ambien- te debe contribuir de forma importante en estas situaciones. En otras palabras, las per- sonas no heredan alteraciones de la conducta; en vez de eso, heredan las predisposiciones a desarrollar ciertas enfermedades o patrones desviados de conducta. E incluso cuando PERSPECTIVAS RECIENTES ACERCA DEL DESARROLLO SOCIAL Y DELA PERSONALIDAD 9H rial familiar de un niño sugiere que pueda existir tal predisposición genética, alimente una o más experiencias destacadas (por ejemplo, rechazo por los padres, un. puna serie de fracasos en el colegio, o la separación de la familia por culpa del )) serán necesarias para desencadenar la alteración (Plomin y Rende, 1991; Rutter, «Obviamente, estos descubrimientos aportan algunas bases para el optimismo, ya le ser posible, algún día, prevenir la aparición de la mayoría de las alteraciones encia genética. En este sentido, deberíamos (1) aprender más sobre los factores tales que desencadenan estas alteraciones, mientras que (2) tratamos de desarro- dervenciones o técnicas terapéuticas que puedan ayudar a las personas que pre- «an mayor riesgo a mantener su estabilidad emocional ante situaciones ambienta- herencia y el ambiente como co-conspiradores evolutivos és de revisar gran parte de la literatura y observar cómo la genética de la conduc- a la contribución de la herencia para varios atributos, podernos asumir que tan- herencia como el ambiente contribuyen de forma importante a nuestro rendimien- ? vo, nuestra personalidad y salud mental, Pero, ¿cómo? Nuestro discurso no nos is Hevar a la idea de una herencia y un ambiente como fuentes de influencia indepen- ptes, tal y como los consideraban hace 35 años los teóricos evolutivos que participaron gran debate acerca de la naturaleza /crianza. En ta actualidad, los genetistas de la Jucta creen que nuestros genes pueden influir realmente en los tipos de ambientes e podríamos experimentar (Plomin ef al, 1997; Scaxr y McCartney, 1983). ¿Cómo? Al os de tres formas. O ORRELACION: ES PASIVAS GENOTIPO/AMBIENTE. Para Sandra Scarr y sen McCartney (1983), el ambiente del hogar que los padres proporcionan a sus hijos influido, en parte, por los propios genotipos de los padres. Y dado que los padres bién proveen de genes a sus hijos, los ambientes de crianza a los que están expuestos lacionan con sus propios genotipos, y que se adapten bien a ellos. $. Bl ejemplo que se describe a continuación ilustra una consecuencia evolutiva de estas 'porrelaciones pasivas genofipo/ambiente. Los padres que están predispuestos genéti- “tamente para ser más atléticos pueden crear un hogar con un ambiente muy atlético ani- :mando a sus hijos a jugar de forma más enérgica y a interesarse por los deportes, Además de estar expuestos a un ambiente atlético, los niños habrán heredado los genes atléticos de los padres, que pueden hacerles especialmente sensibles a ese ambiente. Así, los hijos de padres atléticos pueden empezar a disfrutar con el deporte por razones tanto heredi- * farias como ambientales, de tal forma que ambos tipos de influencia están estrechamen- teentrelazadas. CORRELACIONES EVOCADORAS GENOTIPO/AMBIENTE. Anteriormente 7 Fiemos observado que las influencias ambientales que contribuyen de forma más inten- ¿ sa a muchos aspectos de la personalidad son “experiencias no compartidas” que hacen y que los individuos se diferencien entre sí. ¿Podrían deberse en parte las diferencias en los : Ambientes que experimentan los niños a las diferencias en los genes que han heredado y 4 que podrían activar reacciones distintas en sus compañeros? 37 * Scarr y McCartney (1983) lo creen así. Su noción de las correlaciones evocadoras entre * genotipo y ambiente asume que los atributos influidos genéticamente de un niño, afec- tarán al comportamiento de los demás hacia él. Por ejemplo, los bebés más activos y risue- As, pueden recibir más atención y estimulación social que los bebés más pasivos y serios. Los profesores también pueden responder de forma más favorable a los estu- diantes físicamente más atractivos que a sus compañeros de clase menos atractivos. Claramente, estas reacciones de los demás hacia el niño (y los atributos bajo influjo gené- tico del niño) son influencias ambientales que desempeñan un papel importante en la for-* mación de la personalidad del niño. Así que, una vez más, vemos un entrecruzamiento de Correlaciones pasivas genotipojdinbienites Tencción de que los arablenitis de cilanza que proporcionan los, padres biológicos eitán infitidos por” Tos propios penes de. pedos pporso O HTES-Paraninto PERSPECTIVAS RECIENTES ACERCA DEL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD 93 uede deberse a los ambientes comunes que habitan. Sin embargo, ya en la adoles- tardía, los hermanos no relacionados genéticamente apenas se parecen entre sí en encia o personalidad, posiblemente porque han elegido nichos ambientales 5 que, a diferencia de lo que ocurrió al principio, les han llevado por distintos os evolutivos (Scarr y McCartney, 1983; Scarr et al., 1981). Incluso los gemelos no , que comparten el 50% de sus genes, se parecen mucho menos cuando son ado- o adultos que cuando sólo eran niños (McCartney, Harris y Bernieri, 1990). ente los genes que no comparten los gemelos no idénticos hacen que estos duos seleccionen nichos ambientales diferentes lo que, a 5u vez, contribuirá a que ecido vaya disminuyendo con el tiempo. A diferencia de éstos, los pares de geme- idénticos siguen mostrando una similitud notable a lo largo de toda su vida. Los los idénticos no sólo despiertan reacciones similares en los demás, sino que sus os idénticos les predisponen a preferir y seleccionar ambientes muy parecidos (es ix, amigos, intereses y actividades), que, a cambio, dan lugar a influencias comparables 'ebtos pares de gemelos y prácticamente garantizan que se sigan pareciendo entre sí el del tiempo. Incluso los gemelos idénticos criados por separado se deberían parecer rtos aspectos, ya que sus genes idénticos les hacen preferir y buscar actividades y as similares, Veámoslo con más detalle. elos idénticos separados. Thomas Bouchard y sus colegas (Bouchard et al,, 1990; 1981) han estudiado a más de treinta parejas de gemelos idénticos separados que criados en ambientes de hogares distintos. Una de estas parejas fue Oscar Stohr y Yafe. Oscar fue educado como católico en la Europa nazi. Se enroló en el Movimiento la Juventud Hitleriana durante la Segunda Guerra Mundial y ahora trabaja como visor en una fábrica alemana. Jack, propietario de un almacén, fue educado como fo y aprendió a detestar a los nazis mientras crecía en un país del Caribe, en la otra tad del mundo. En la actualidad, Jack es políticamente liberal, mientras que Oscar es conservador. Como todas las parejas de gemelos idénticos separados que ha estudiado Bouchard, ar y Jack son distintos en aspectos muy destacados. Uno de los gemelos normalmente $63 más seguro de sí mismo, es más atrevido o más agresivo que el otro, o quizá tenga una religión o ideología política distinta (tal y como les ocurre a Jack y Oscar). Pero es quizá E más llamativo el hecho de que todos estos pares de gemelos suelan compartir un montón +: de parecidos asombrosos. De jóvenes, por ejemplo, a Oscar y a Jack se les daban bien los deportes y mal las matemáticas. Tenían gestos parecidos, y ambos tendían a ser pensati- E vos. Y entonces surgen pequeños detalles como sus preferencias compartidas para las comidas picantes y los licores dulces, sus manías de colocarse pulseras de goma en las anuñecas y vaciar la cisterna antes y después de usar el inodoro. ¿Cómo pueden llegar a ser dos gemelos separados tan parecidos y tan distintos al mis- mo tiempo? El concepto de influencias activas de los genes nos ayuda a explicar las miste- . Hosas similitudes. Cuando se nos dice que los gemelos han crecido en ambientes distin- os, tendemos a pensar que estas características son más diferentes de lo que realmente “son. De hecho, los gemelos idénticos educados en ambientes separados son miembros de la misma cohorte vital y por tanto están expuestos en general a los mismos objetos coti- llanos, actividades, experiencias educativas y eventos históricos a medida que van cre- siendo. De este modo, si los gemelos idénticos están predispuestos genéticamente a ele- É gi aspectos comparables del ambiente mediante una atención especial, y sus ambientes ” les proporcionan conjuntos de experiencias razonablemente parecidos con los que construir sus nichos ambientales, entonces estos individuos deberían parecerse entre +.-8Í en.muchos de sus hábitos, gestos, capacidades e intereses. Entonces, ¿por qué los gemelos idénticos separados a menudo se diferencian entre sí? * Según Scarr y McCartney (1983), los gemelos deberían ser distintos en aquellos atributos para los que sus ambientes son tan diferentes que les impiden establecer nichos compa- tables. Oscar Stohr y Jack Yufe son'un ejemplo excelente, Se parecen en muchas cosas por- que sus distintos ambientes de crianza les permitieron acceder a muchos tipos similares FOTO 3.3 Jack Yufe (a la izquierda) y Oscar Stohr (a la derecha). (0 tTES-Paraninfa 94 CAPÍTULO 3 de experiencias (por ejemplo, deportes, clases de matemáticas, comidas picantes, pulse- ras de goma), haciendo posible que estos individuos genéticamente idénticos desarro- llaran hábitos, gestos e intereses parecidos. Sin embargo, fue casi inevitable que difirieran en su ideología política porque sus ambientes sociopolíticos (la Europa nazi frente al Caribe aliado) fueron tan distintos que impidieron que llegaran a construir los tipos de “nichos” que les hubieran convertido en compañeros políticos. Contribuciones del enfoque de la genética de la conducta y críticas La genética de la conducta es una disciplina relativamente reciente, que está teniendo una fuerte influencia sobre la visión que tienen los científicos acerca del desarrollo humano. Por ejemplo, sabemos que muchos atributos que antes se consideraban configurados por el ambiente están influidos, en parte, por los genes. Como apuntan Scarr y McCartney, somos el producto de “esfuerzos cooperativos del equipo naturaleza/ crianza, dirigido por el cuartel general genético” (1983, p. 433). En efecto, los genes deben desplegar muchas de sus influencias sobre el desarrollo humano afectando a nuestras experiencias, que a su vez influyen en nuestra conducta, Y una implicación muy importante de su pun- to de vista es que muchas de las influencias “ambientales” sobre el desarrollo que se han identificado previamente pueden reflejax, en parte, la tarea de la herencia (Plomin, 1990; Plomin et al., 1997). Por supuesto, no todos los estudiosos del desarrollo están de acuerdo con que la gené- tica sea el “cuartel general” del “equipo naturaleza /crianza” (Gottlieb, 1996; Wachs, 1992; y consúltese el debate sobre parentidad en el Cuadro 3.3). Los estudiantes fre- RAR DA RES NTE DIESE Cuadro 3.3... Controversias actuales. AAA AA ¿El cuidado delos padres y madrés debe ser “bueno” o, simplemente, “suficientemente bueno"? ¿Verdadero o fulso?-Enlas fasnilias picas, la influentis de las Prácticas Patientales eri el desórrollo de los siios es fundamental. Enel Capítulo 2 vetamos cómo Johen Watson (1928) aduentía a dos padres y madres dela importancia de tomarse enserio su función, ya que creta que los parires teñtán la capacidad de moldear el destino de sus hijos. Sandra Scarr (1992) se muestra: en desacuerdo, argumentando que los padres no tienen el poder de modelar alos niños tal y como quieran. El punto de vista de Scarr resulta tan controvertido como el de Watson en algunos aspectos. Ella.cuee que los aeres humanos han evolucionado de-modos que tos tornan: sensibles a un amplio conjunto de ambientes y que 1. Dentro del amplio espectro de ambientes de hogar que son típicos de la especie humana, los niños muestran patrones de desarrollo adaptativos y normales. 2. Las prácticas particulares de crianza no influyen mucho en los resultados del desarrollo. 3... Es probable que sólo aquellos hogares que-sean muy diferentes del rargo normal (por ejemplo, aquellos en que los padres o madres sean violentos, abusivos o insensibles) limitarán gravemente el desarrollo y producirán resultados poco adaptativos: Por.supuesto, Scar asume que los diferentes niños responden de forma distintaa un hogar típico (o ” medianamente esperable”), debido, en gran parte, al hecho de que tienen genes distintos. Sin embargo, Scar también considera que el desarrollo de un hiño o un adolescente está tán fuertemente influido por las reacciones que provoque en otras personas que no sean su padre y su madre, y por los nichos ambienta: les que construye, que las prácticas de crianza parentales fienen escaso efecto en el desarrollo; siempre que estas prácticas sean: “lo suficientemente buenas” (es decir, no se salgan del rango que consideramos normal para un ser humano). At ue a difrenia de Von, que proporta el superparentazgo, Scarr considera A pee mr. OS AROS III RI ARCA ERAR ADT ARA 6 IES-Paraninfo