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Tipo: Apuntes
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Miguel Valero-García y Juan J. Navarro Dep. Arquitectura de Computadores Universidad Politécnica de Cataluña [email protected] [email protected]
Resumen :
La adopción de los nuevos modelos docentes, centrados en el aprendizaje del alumno, tal y como se nos requiere en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior, tiene implicaciones profundas en nuestra labor como profesores. Con frecuencia, estas implicaciones no son bien explicadas o comprendidas. En este artículo se proponen 10 metáforas que pueden resultar útiles para explicar y comprender mejor dichas implicaciones, con una nota de humor y con una mirada fresca y diferente al problema, que nos ayude a tomar un poco de distancia con nuestras circunstancias particulares y prejuicios.
Palabras clave :
Docencia centradaza en el aprendizaje, Espacio Europeo de Educación Superior, metáforas.
De acuerdo con la Real Academia Española, una metáfora es la aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión (por ejemplo, el átomo es un sistema solar en miniatura) (Página web de la RAE).
La propia definición ya señala el poder pedagógico de las metáforas, que pueden ser insustituibles para explicar y comprender ideas nuevas, que se apartan de lo convencional.
El nuevo modelo docente en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) puede ser un buen ejemplo de un principio organizativo que contraviene claramente el status quo actual y, por tanto, que se aparta de lo convencional. Este nuevo modelo no siempre es bien explicado y a veces no es bien entendido.
Nuestra experiencia indica que en la discusión sobre las implicaciones de la docencia centrada en el aprendizaje que se promueve en el contexto del EEES, las metáforas pueden ser de gran utilidad. De hecho, uno de nuestros primeros trabajos sobre el tema consistió en la elaboración de una metáfora en la que se comparaba la organización de una asignatura centrada en el aprendizaje con la forma en que se organiza el Tour de Francia (Valero-García 2004) Fue una metáfora exitosa que incluso ha resultado inspiradora para muchos compañeros y compañeras en su trabajo (Pavón 2004).
En los últimos años en los que hemos intensificado nuestro trabajo sobre los principios que deben regir el proceso de adaptación al EEES hemos ido identificando diferentes metáforas para ilustrar algunos aspectos particulares de este proceso. Definitivamente convencidos de la utilidad de estas metáforas, recogemos en este artículo diez de ellas, clasificadas en cuatro apartados: metáforas sobre la naturaleza de los cambios, sobre el posible exceso de paternalismo (una de las críticas más habituales al nuevo modelo), sobre el nuevo rol del profesorado y sobre otras cosas que deberán cambiar.
El tren y la barca
De entre todos los elementos que caracterizan el proceso de construcción del EEES es el sistema europeo de créditos (ECTS) el que más directamente afecta al modelo docente.
El propio Real Decreto (RD 1125/2003) nos indica que detrás de un aparentemente inocente cambio en la unidad de medida del haber académico se esconde un cambio profundo en el
evidente para todos. En otras palabras, si el protagonista principal del proceso de aprendizaje (el alumno) se para entonces todo se para. Así debe ser, puesto que para que el estudiante aprenda (que es lo que queremos) es necesario su esfuerzo. Como rezaba aquél anuncio de televisión sobre la conducción: no podemos conducir (estudiar) por ti.
La dieta^1
Esta metáfora ilustra un error habitual en la interpretación de lo que implica la adopción del sistema europeo de créditos. Si se trata de que los alumnos trabajen no sólo en clase sino también en casa y de forma autónoma, pues pongámosles un trabajo para que lo vayan haciendo durante el curso y cuando lo entreguen al final que puedan conseguir algún punto extra que complemente la calificación del examen final.
Obviamente, esta estrategia no representa un cambio de modelo docente sino un trabajo extra tanto para el alumno como para el profesor (como si no tuviesen ambos suficiente trabajo). Un trabajo, además, poco productivo ya que para ambos en realidad lo importante sigue siendo el régimen habitual (para el profesor cubrir el temario y evaluarlo mediante un examen final y para el alumno prepararse para ese examen).
La fabricación de tornillos
Nosotros creemos que la tarea del profesor en el modelo docente centrado en el aprendizaje consiste en planificar una secuencia de actividades y entregas de las que el alumno no pueda escapar sin haber aprendido y conseguir que haga esas actividades y entregas.
En ese escenario, el tradicional examen final, es decir, ese acto en el que con independencia de todo lo ocurrido a lo largo del curso se toman las decisiones sobre la calificación del alumno, tiene muy poco sentido. Si el alumno ha realizado esa secuencia de actividades que le van a
(^1) Esta metáfora nos la explicó Javier García Zubía, del Dept. de Arquitectura de Computadores, Automática y Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad de Deusto. Nos reímos mucho juntos.
Metáfora 2: Por si no tuviéramos bastante, ahora un trabajito.
Un hombre realmente muy obeso fue a la consulta del doctor que le dijo que no podía seguir así y le puso una dieta. Al poco tiempo el hombre murió. El doctor asistió al entierro y le preguntó a la viuda sobre las circunstancias de la muerte. Ella le contó que en las últimas semanas su marido había adquirido un hábito extraño. Resulta que después de comer lo mucho que comía siempre sacaba un papel y decía: “bueno, ahora vamos a por la dieta que me dio el doctor”.
conducir inexorablemente al aprendizaje entonces tiene que aprobar la asignatura, y si no las ha hecho entonces tiene que repetirla.
La metáfora del proceso de fabricación tornillos ilustra claramente esta idea. La figura 3.a es un diagrama que ilustra la forma en que antiguamente se gestionaba la calidad en el proceso de fabricación de tornillos. Por la izquierda entraba la materia prima, que seguía un cierto proceso de fabricación. Cuando el tornillo salía por el extremo derecho un inspector tomaba medidas para verificar que el tornillo estaba “bajo norma”. En caso afirmativo pasaba a la siguiente fase. En caso negativo, o bien se reciclaba de nuevo a la entrada del proceso o bien directamente se desechaba.
Es interesante comprobar que ese mismo diagrama, sin ninguna modificación, ilustra el flujo en una asignatura. El alumno entra en la asignatura, hace cosas a lo largo del curso, pero será en un examen final cuando se decidirá si el alumno pasa, repite o incluso si debe abandonar los estudios, afectado por la normativa de permanencia.
Volviendo a la fábrica de tornillos, hace ya tiempo que se comprobó que el modelo de control de calidad basado en la mera inspección final tiene un coste elevado (el coste del inspector, el gasto correspondiente a los tornillos desechados, etc.).
La manera en que se controla la calidad actualmente se ilustra en la figura 3.b. Ahora se hace énfasis en la calidad del proceso de fabricación de forma que hay garantías de que cuando salga el tornillo por la derecha cumplirá las normas y no será necesario inspeccionarlo. Naturalmente el proceso es ahora más costoso (especialmente los primeros años) porque hay que controlar cada tornillo frecuentemente y repercutir los errores detectados en mejoras del proceso, pero a la larga y globalmente el sistema resulta más eficiente que antes.
De la misma forma, en una asignatura centrada en el aprendizaje, el proceso es más costoso (especialmente en las primeras implementaciones), la evaluación es más continuada y los resultados se usan para mejorar el proceso y, sobre todo, para volver a situar al alumno “bajo norma”, todas las veces que sea necesario durante el curso, de forma que cuando éste acabe exista la certeza de que ha aprendido. Este principio no es incompatible con un último control
INSPECCIÓN
ok
fuera
PROCESO PROCESO ok
CONTROL
Metáfora 3: (a) Control de la calidad basado en la inspección final. (b) Mejora del proceso para garantizar la calidad a la salida.
(a) (^) (b)
El Everest
Apurando el argumento anterior, nos gusta insistir en que, en general, un plan detallado de pasos a seguir no sólo no es paternalista sino que es imprescindible si uno quiere conseguir objetivos ambiciosos, en cualquier orden de la vida. La metáfora del Everest ilustra perfectamente esta idea.
Así pues, la ausencia de un plan detallado paso a paso, de lo que deben hacer nuestros alumnos en la asignatura nos impide conseguir retos realmente ambiciosos con ellos. La improvisación o incluso la planificación poco detallada nos exponen al fracaso. Por último, nuestra experiencia nos dice que una planificación detallada es de gran ayuda también para los profesores en caso de una asignatura con muchos grupos de clase y muchos profesores impartiéndola.
El carpintero
El modelo docente centrado en el aprendizaje gravita entorno a la idea de que el alumno debe adoptar un papel más activo en el proceso.
Metáfora 4: Primero guiar para después dejar más libertad
Metáfora 5: Cuanto más ambicioso es el objetivo más necesario es un plan paso a paso
Uno puede decidirse a subir la montaña de su pueblo sin mayor planificación. Simplemente echa un bocadillo en la mochilla y comienza a subir. Ya parará por el camino cuando tenga hambre. Pero si su objetivo es subir al Everest entonces la cosa cambia. Necesita un plan detallado, paso a paso, en el que establecerá dónde instalará los diferentes campamentos base, cuánto tiempo estará en cada uno de ellos, cuánta comida ingerirá cada día, etc.
Con frecuencia, al árbol joven y recién plantado se le ata a una estaca bien firme, una guía, que le ayudará a crecer recto durante los primeros años. Al cabo de un tiempo se retira la estaca, una vez el árbol ya está bien enraizado y con el tronco fuerte, para que continúe creciendo recto sin ayuda externa (aunque no se puede decir que el árbol de la figura esté creciendo demasiado recto).
Este es uno de los motivos de escepticismo del profesorado, muy acostumbrado a ver al alumno adoptar en clase un rol completamente pasivo. “ ¿Cómo vamos a explicarle el trabajo que tienen que hacer si ni siquiera vienen a clase?”
Lo que olvidamos con frecuencia los profesores es que esa pasividad del alumno es la respuesta natural a los métodos que usamos con ellos en clase. Por ejemplo, los alumnos no van a estar activos en una clase en la que lo que se espera de ellos es que escuchen y tomen notas. Tampoco van a hacer los ejercicios que les mandamos para casa si en la próxima clase el profesor se limita a resolverlos personalmente en la pizarra y a continuar explicando el siguiente tema. Si lo que queremos es que los alumnos estén activos en clase, que hagan los ejercicios en casa, etc., entonces tendremos que usar otros métodos. Se trata, en definitiva, de elegir las herramientas adecuadas para conseguir lo que queremos.
En gran medida, conseguir alumnos activos, motivados, que hagan las tareas y que se impliquen en el proceso de aprendizaje de forma eficaz es una cuestión de técnica, una técnica que puede aprenderse y que requiere de la utilización de las herramientas adecuadas. Eso sí, hace falta un esfuerzo inicial por parte del profesorado y, sobre todo, voluntad para aprender a utilizar las herramientas propias de nuestras profesión.
El viaje a Pekín
Llevamos ya varios años poniendo en práctica el modelo docente centrado en el aprendizaje en nuestras asignaturas de primeros cursos de ingeniería informática y de telecomunicación. Hemos desarrollado, por tanto, muchos materiales y criterios, que nos gusta mostrar a otros profesores como ejemplos prácticos de aplicación. No obstante, hemos observado que a veces, en lugar de conseguir motivar a los compañeros para que comiencen a introducir cambios similares justamente conseguimos el efecto contrario: Uf! ¿Cuánto tiempo necesitaremos nosotros para llegar a algo así?
Nosotros, por nuestra parte, no tenemos la sensación de haber llegado a ningún sitio. Más bien al contrario, la lista de cosas que queremos mejorar para el curso próximo nunca está vacía. Se aplica muy bien, en este caso, un famoso dicho: “La calidad (en este caso, la calidad docente) no es un destino sino que es el camino”.
Metáfora 6: Para clavar clavos existen los martillos
Un carpintero estaba muy orgulloso de su habilidad para clavar clavos con las tenazas. Había depurado su técnica, aunque eso sí, a veces los clavos se torcían. Entonces él se quejaba con amargura de que cada vez los calvos son de peor calidad. Pero un día se sintió muy ridículo cuando descubrió que para clavar clavos existen los martillos. Al poco de aprender a usarlo tuvo que reconocer que para clavar clavos no hay nada como un buen martillo.
En el contexto del nuevo modelo docente, el profesorado también puede disfrutar mucho, pero no tanto por su actuación, sino por ver en directo cómo alumnos que mostraban grandes dificultades al inicio son capaces de hacer finalmente cosas que nos sorprenden (a nosotros y ellos mismos). Y puede disfrutar también de saber que se está haciendo un trabajo más profesional, de acuerdo a criterios de calidad bien reconocidos.
La pista de tenis
La mayor parte de los cambios necesarios para adaptar nuestras asignaturas a los requerimientos del modelo centrado en el aprendizaje están en las manos del profesorado. Pero no todos. Hay normativas, instalaciones, criterios de organización de la docencia, etc., que han resultado útiles para desarrollar el modelo docente actual y que no son adecuados (e incluso pueden ser un obstáculo) para el nuevo modelo.
Los profesores debemos asumir la parte del trabajo que nos toca (que es mucha) pero debemos exigir en paralelo a los responsables académicos que hagan ellos también su parte del trabajo, realizando los cambios necesarios para facilitar nuestra labor. Para ilustrar esta cuestión resulta muy útil la metáfora de la pista de tenis.
Después de haber estado jugando muchos años al tenis, resulta que ahora nos dicen que tenemos que jugar al baloncesto. Estamos dispuestos a ello, vamos a aprender las nuevas técnicas y tácticas de equipo. Puede ser divertido. Pero, por favor, que nos quiten la red que hay en medio de la pista, porque nos tropezamos con ella a cada momento. Además, que
Metáfora 8: A Bod Dylan lo que le gusta es cantar
Metáfora 9: A que vamos a jugar: a tenis, a baloncesto o a voleibol
La situación sería comparable a pedirle a Bob Dylan, quién obviamente disfruta enormemente encandilando desde el escenario a miles de personas en sus conciertos, que se bajase del escenario para organizar el público en grupos de tres o cuatro personas, repartiese guitarras y fuese visitando los grupos a ver cómo va la cosa.
instalen unas canastas para que podamos encestar. Y finalmente, que cambien los marcadores, porque ahora hay que contar canastas y no sets, y si nos van a seguir aplaudiendo sólo por los sets que consigamos, entonces nunca conseguiremos ganar ningún campeonato de baloncesto.
Esta metáfora gustó mucho a un compañero que nos dijo que la usaría en una reunión con su vicerrector que tenía pronto, precisamente para hablar de los cambios que debía impulsar el rectorado para facilitar el proceso de adaptación al EEES. Al cabo de un tiempo, el compañero nos reenvió la respuesta del vicerrector: “ Después de pensarlo e profundidad, el equipo rectoral ha decidido que en esta universidad no vamos a jugar al baloncesto sino al voleibol, que sólo requiere subir un poco la altura de la red y cambiar las pelotas por unas más grandes”.
El restaurante
Una docencia de calidad, de acuerdo con los parámetros de los modelos centrados en el aprendizaje, requiere mucho más que saber mucho de la disciplina que se enseña y saber explicarlo bien. No podemos seguir pensando, como hasta ahora, que un profesor universitario debe ser capaz de realizar una docencia de alta calidad y al mismo tiempo estar activamente implicado en proyectos de investigación, publicar con frecuencia en revistas de impacto e implicarse cuando sea necesario en labores de gestión. El tiempo no da para todo eso, a menos que la calidad con la que se hagan una o varias de esas tareas sea baja.
El criterio de lo que es un buen profesor universitario es uno de los que con más urgencia debe cambiar para facilitar el despliegue de los nuevos modelos docentes. Debería ser posible que algunos profesores pudieran elegir tener una dedicación más importante a la docencia (y menos a la investigación), para poder liderar procesos de cambio como los que ahora tenemos por delante. Y al mismo tiempo, otros profesores deberían poder dedicarse más intensamente a la investigación, con una actividad docente menor, quizá centrada en algunas clases expositivas, para transmitir a los alumnos lo más avanzado del estado del arte de la disciplina objeto de estudio. Esto es trabajo en equipo, ni más ni menos. Es así como una universidad puede ser brillante en docencia y en investigación, y no exigiendo brillantez en ambas tareas a todos y cada uno de sus profesores. La metáfora del restaurante ilustra esta idea.
[3] Pavón, N, (2004) ¿Están los alumnos preparados para el Tour de Francia? Comportamientos, hábitos y sistema de créditos europeo”, X Jornadas de Enseñanza Universitaria de la Informática. [4] Real Decreto1125/2003 de 5 de septiembre por el que se establece el sistema europeo de créditos y el sistema de calificaciones en las titulaciones de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional.