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Asignatura: psicologia de la percepcion, Profesor: , Carrera: Psicologia, Universidad: UOC
Tipo: Ejercicios
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Paloma Gómez Campelo
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño general y la cubierta, puede ser copiada, reproducida, almacenada o transmitida de ninguna forma, ni por ningún medio, sea éste eléctrico,químico, mecánico, óptico, grabación, fotocopia, o cualquier otro, sin la previa autorización escrita de los titulares del copyright.
En la sociedad actual, el ser humano vive saturado de información, pero sólo almacena parte de ella para acomodarla en su memoria y utilizarla de una, o varias formas, de acuerdo con las alternativas que le ofrece la actividad que realice.
De todos los sistemas sensoriales que nos proveen de información, la vista es, sin duda, el que utilizamos preferentemente, el que dispone de mayores recursos cerebrales y al que mayor importancia se le concede desde el campo de la psicología.
Cada uno de los sentidos capta una cualidad del objeto o del fenómeno percibido diferente y el conocimiento final se obtendrá uniendo las par- tes de las informaciones que ofrecen los distintos sistemas sensoriales.
De hecho, gran parte de la información que recibimos por una determinada vía sensorial (la vía auditiva en el caso que nos ocupa) no resulta accesible de otra manera.
En este primer apartado, nos detendremos en describir algunos conceptos bá- sicos acerca de la percepción auditiva. En primer lugar, explicaremos en qué consiste el proceso perceptivo y algunas de sus funciones. En los próximos apartados trataremos de llevar a cabo una descripción de las estructuras anató- mico-funcionales del sistema auditivo y nos centraremos en el modo como percibimos los estímulos sonoros, incluyendo algunos de sus determinantes y características fundamentales. También abordaremos algunas teorías funda- mentales que nos ayuden a entender cómo se procesa el sonido. Finalmente, dada la importancia que reviste en los seres humanos, analizaremos la manera como percibimos el habla.
A pesar de la importancia de las pruebas de valoración de los procesos de per- cepción auditiva y del indudable interés que despierta, no profundizaremos en ello. No obstante, aquellos que estéis interesados en esta área de la percep- ción podéis consultar la bibliografía recomendada, donde encontraréis infor- mación detallada sobre el tema.
Nota Gran parte de la información que recibimos por la vía auditi- va no resulta accesible de otra manera.
Los sentidos, incluida la vía auditiva, son los medios de comunicación que tiene nuestro organismo con el mundo exterior. Sin ellos viviríamos en un estado de aislamiento, sin saber lo que sucede a nuestro alrededor, y también estaríamos en constante situación de alarma, al no percibir los riesgos que nos rodean, ya que los sentidos nos entregan información vital que nos permite relacionarnos con el entorno de manera segura e independiente. Por lo tanto, parece que la audición, junto con la vista, es uno de los sentidos más útiles que poseemos porque conforman nuestro sistema de alerta primario frente a situaciones del entorno potencialmente peligrosas. Además, ambos sentidos se apoyan mutuamente, de modo que cuando uno de ellos baja su rendimiento, el otro se agudiza como compensación.
El estudio de la audición se enmarca en el ámbito más extenso del estu- dio de la percepción, la cual se puede concebir, en sentido amplio, como la actividad cognitiva inducida por la presentación física del objeto por medio de los sentidos (García-Albea, 1999).
De acuerdo con esta definición, la audición se activa por la emisión de soni- dos, que se lleva a cabo por medio del sistema auditivo y que informa al siste- ma cognitivo sobre diferentes atributos de las fuentes sonoras (identificación, localización en el espacio, etc.).
Otra de las razonas por la que la audición es de primordial importancia es que los seres humanos pasamos una gran cantidad, si no la mayor parte, de nues- tra vida escuchando, lo que nos permite involucrarnos con el mundo de nues- tro alrededor. Brown y Yule (1983), por ejemplo, aducen que la comprensión auditiva es el modo de aprendizaje más eficaz, hasta la educación primaria, y que alrededor del 60% del tiempo lectivo de un estudiante se invierte en escuchar. Aunque no existen estudios publicados al respecto, es de suponer que un porcentaje similar ocurre también en el hogar, si tomamos en cuenta la cantidad de tiempo que los niños invierten en escuchar las órdenes e ins- trucciones de sus padres y otros adultos que cuiden de ellos, y el tiempo que invierten frente al televisor. Más adelante, durante la vida adulta, tanto en la vida social como profesional, la comprensión auditiva seguirá desempeñando un papel fundamental, ya que la persona invertirá gran parte de su tiempo en escuchar a otras personas: en el trabajo, en seminarios, en eventos sociales y reuniones familiares, entre otros.
Comenzaremos definiendo la audición, según la triple acepción que ofrece la Real Academia Española (2001):
1) Acción de oír;
2) Concierto, recital o lectura en público; y
3) Prueba que se hace a un actor, cantante, músico, etc., ante el empresario o director de un espectáculo.
Concretamente, en el ámbito de la psicología, conceptualizaremos la audición como la percepción de aquellos estímulos originados por la onda de sonido.
Más allá del sonido entendido físicamente como una onda sonora, el proceso de la audición humana se trata de una tarea tremendamente compleja que implica un conjunto de procesos fisiológicos, derivados de la estimulación de los órganos del sistema auditivo, y de varios procesos psicológicos o psíquicos, derivados del acto consciente que supone escuchar, incluida la comprensión, el análisis y el almacenamiento del sonido.
Como sabemos, la audición es un proceso muy importante para nues- tra vida cotidiana que posibilita diferentes funciones. Por un lado, fa- cilita el hecho de estar informados constantemente de lo que ocurre a nuestro alrededor, sin necesidad de atender a los estímulos sonoros de manera voluntaria (función de fondo). Asimismo, nos permite mante- nernos alerta y conocer la procedencia y el tipo de sonido (función de alerta). Por último, da el sentido de fluidez que tienen los sonidos que forman el código del lenguaje, lo que nos permite comunicarnos con otras personas (función sociológica).
En resumen, parece que la audición nos sirve para actividades tan básicas co- mo poder comunicarnos, escuchar música, disfrutar de los sonidos de la na- turaleza, alertarnos sobre algún peligro, etc.
Finalmente, destacaremos una serie de características exclusivas de la audi- ción. El sonido que una persona escucha es, la mayoría de las veces, de carácter efímero, por lo que, generalmente, la persona no puede revisar lo escuchado y reevaluarlo. La comprensión del sonido requiere, en gran medida, otras capa- cidades cognitivas como el uso de la memoria, ya que la persona debe alma- cenar la información para poder responder a ella. En muchos casos existe la necesidad de procesar y responder de manera inmediata al sonido recibido, y en ocasiones la persona que escucha pierde la concentración, lo que provoca que se "pierda" en el mensaje y luego no sea capaz de responder apropiada-
Como hemos destacado, la audición es uno de los sistemas más importantes que permiten la relación del ser humano con su medio ambiente. Ya desde antes del nacimiento, el desarrollo de la estructura del oído está establecida, de tal manera que cuando nacemos ya contamos con un sistema anatómicamen- te desarrollado como órgano receptor, y los primeros años son fundamentales para el desarrollo de la capacidad de adquisición y procesamiento de la infor- mación por parte del sistema nervioso central.
¿Cómo escuchamos? Para algunos autores (Galvin, 1988; Goldstein, 2006), el sistema auditivo –como en muchos otros aspectos de la vida cotidiana– debe ejecutar tres tareas básicas al llevar a cabo el acto de escuchar:
"Desde una perspectiva anatomo-fisiológica, el sistema auditivo está compuesto por estructuras que transforman las fugaces variaciones de presión aérea en señales neuronales, las cuales, posteriormente, se ana- lizan y se interpretan en zonas cerebrales" (Tirapu y cols., 2008, p. 75).
Para que se puedan llevar a cabo dichas tareas, es necesario que en el proceso de audición intervengan diferentes estructuras: el oído externo, el oído medio, el oído interno, el nervio auditivo y el sistema nervioso central. Si excluimos la parte neuronal del sistema auditivo, anatómicamente podemos distinguir tres partes diferenciadas: el oído externo (formado por el pabellón auditivo y el conducto auditivo externo), el oído medio (que incluye el tímpano y los huesecillos martillo, yunque y estribo) y el oído interno (en el que se encuentra la cóclea), que podéis observar en las figuras adjuntas de este apartado.
Estructura del sistema auditivo humano (I): oído externo, medio e interno
Estructura del sistema auditivo humano (II): oído externo, medio e interno
Consulta recomendada Para obtener información complementaria sobre el sis- tema auditivo podéis con- sultar las siguientes páginas webs: http://www.physpharm. fmd.uwo.ca/undergrad/sen- sesweb/ http:// faculty.washington.edu/ chudler/bigear.html http://www.medical- bookmarks.org.uk/ wv201.htm
Cadena de huesecillos que componen el oído medio: martillo, yunque y estribo.
En la figura podéis observar que el oído interno es una estructura tremenda- mente compleja, ubicada en una cavidad del hueso temporal, en la que desta-
ca el llamado laberinto óseo, que aloja las célulasneuronales^3 del oído y del sistema vestibular, que incluye el caracol, el vestíbulo y los conductos semi- circulares. En dicho laberinto se encuentra la cóclea. La cóclea se puede con- siderarse el elemento más valioso del oído interno para la percepción auditi- va. Estructuralmente, es un pequeño conducto, enroscado y que se encuentra lleno de líquido viscoso y recubierto en la superficie de células con miles de pelitos microscópicos, conocidos como cilios. El 80% de las células ciliadas, aproximadamente unas 15.000, son cilios externos y participan de un sistema motor de retroalimentación que modifica rápidamente los mecanismos de la membrana basilar; el resto, en torno a 3.000 o 5.000, son cilios internos, que son receptores sensoriales primarios y sinapsan con las fibras del nervio audi- tivo o coclear.
Las células ciliadas internas y externas de la cóclea
(3)Células del sistema nervioso que tienen la capacidad de generar y transmitir impulsos nerviosos.
La cóclea se divide en escala del vestíbulo, escala media y escala del tímpano, ambas separadas por la partición coclear. Es en dicha partición coclear don-
de podemos localizar el órganodeCorti^4 , que es un órgano espiral que está constituido por una hilera de células ciliadas, que tienen la capacidad de pro- ducir pequeñas descargas eléctricas, lo que lo convierten en un potente trans- ductor auditivo. Como podéis observar, el órgano de Corti se encuentra sobre la membrana basilar y está recubierto por la membrana de Reissner, que actúa a modo de cubierta. Asimismo, en el interior del laberinto óseo se halla el la- berinto membranoso, que se encarga de organizar la circulación de los líqui- dos laberínticos (perilinfa y endolinfa) y los orgánulos que alojan las células sensoriales de la audición y el equilibrio.
Descripción de la ventana oval
El proceso que se sucede con la llegada de la señal al oído interno es bastante complejo. La vibración de la ventana oval provoca que se desplace a través del líquido de la cóclea (onda desplazante desde la base de la cóclea hasta el ápice o base), lo que genera una diferencia de presión en la membrana basilar que provoca que las células ciliadas que residen en la cóclea detecten dichos cambios de presión y a su vez generen una caída de potencial, con lo que se transforma la señal mecánica en señal electroquímica o señal nerviosa. En re- sumen, mediante el mecanismo coclear las vibraciones mecánicas provocadas por el sonido se convierten en señales neuronales.
(4)Principal estructura en la audi- ción, situada en la partición co- clear, que contiene la membrana basilar, la membrana tectoria y los receptores de la audición.
Pares craneales en una visión ventral del encéfalo
En el tronco encefálico hallamos dos centros de relevo en la ruta auditiva pro- cedente de la cóclea: el núcleo de la cóclea y la oliva superior. En primer lugar, el nervio vestibulococlear llega al núcleo vestibulococlear (especialista en el análisis de las frecuencias de los sonidos), donde la ruta auditiva se bifurca. Una vía desde la parte dorsal se dirige al colículo inferior, en el mesencéfalo, y la otra, desde la zona ventral, llega a la oliva superior, en el tronco encefálico. Desde esta segunda ruta, una parte de las fibras son ipsilaterales y las otras contralaterales. En consecuencia, la oliva superior puede llevar a cabo tareas de comparaciones biaurales con el objetivo de localizar los sonidos en el espacio.
Después de la oliva superior, la ruta auditiva prosigue a través del lemnisco lateral hasta los colículos inferiores (especializados en los reflejos auditivos), dos prominencias localizadas en la zona dorsal del mesencéfalo. Igualmente, en el núcleo central del colículo inferior se vuelve a desarrollar la organización tonotópica, donde los grupos de neuronas de las capas internas responden a las frecuencias altas y las neuronas de las capas exteriores responden a las ba-
jas frecuencias. Es en el colículo inferior donde la vía de localización auditi- va procedente de la oliva superior se reúne con la vía procedente del núcleo vestibulococlear.
Tras pasar por los colículos inferiores, la ruta auditiva continúa hasta el núcleo geniculado medial, en el tálamo, que se divide en tres zonas: ventral (también con organización tonotópica, proyecta en la corteza auditiva primaria), dorsal (dirige sus proyecciones a áreas auditivas no primarias) y medial (proyecta difusamente a áreas corticales auditivas).
Finalmente, desde el núcleo geniculado medio se envían los datos hasta la corteza auditiva primaria (A1), situada en la parte superior del giro temporal superior, en el área 41 de Brodman, que parece fundamental en la codificación de la intensidad sonora.
Con la llegada de la señal al área auditiva primaria –y algunas secundarias y de asociación–, situada en el lóbulo temporal del córtex, finaliza el recorrido del estímulo auditivo y se produce el reconocimiento, la localización y la in- terpretación del sonido y, por lo tanto, el proceso de percepción auditiva se hace consciente.
El sonido: del oído al cerebro
ge-Hearing Association), que reconoce que en el procesamiento de informa- ción auditiva están involucradas muchas funciones neurocognitivas, algunas de las cuales son específicas al proceso de señales acústicas, mientras que otras son de naturaleza más global, como la atención o la memoria.
En resumen, parece que para que comience el proceso auditivo es necesario que se originen ondas sonoras en el medio que nos rodea. Pero ¿de qué ma- nera puede nuestro cerebro utilizar estas ondas? Es necesario que se lleve a cabo una transformación de las ondas en otro tipo de energía que el sistema nervioso sea capaz de recibir. El proceso acústico comienza con la llegada de la onda sonora al oído externo y se convierte posteriormente en un proceso mecánico en los huesecillos del oído medio. Más tarde, se transmuta en un proceso hidráulico, en la cóclea, cuyo medio acuoso provoca que se transfor- men los movimientos anteriores en una especie de olas. Finalmente, el sonido aparece como impulso nervioso, electroquímico, a su paso desde el órganode Corti por el nervio auditivo hasta el córtex cerebral, para que, finalmente, el cerebro pueda comprender e interpretar el sonido. Así pues, para que reconoz- camos los sonidos resulta necesaria la participación de tres áreas diferenciadas del sistema auditivo: el oído (encargado de la transformación de la onda de presión y que codifica adecuadamente los cambios en frecuencia, intensidad y tiempo de la señal sonora), las vías auditivas (que crean patrones de actividad neuronal y propulsan la señal auditiva hasta el córtex) y la corteza auditiva (que lleva a cabo el procesamiento más complejo de la señal auditiva). Pode- mos observar el recorrido completo del sonido en la siguiente figura.
Esquema de las vías auditivas desde la cóclea hasta el córtex auditivo primaria