













Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Lingüística, Profesor: , Carrera: Derecho, Universidad: US
Tipo: Apuntes
1 / 21
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!














Comrie Tipología morfológica. Orden de palabras.
Moreno Cabrera Crítica a la tipología morfológica. Orden de palabras. (Artículo para el
ensayo).
En el siglo XIX ya se planteaba el tipo morfológico. En Schlegel se distingue: aislante, aglutinante, fusionantes/flexivos/fusionales. Los tipos tradicionales eran aislante y aglutinante.
Aislante: poca riqueza a la hora de expresar las palabras.
Aglutinante: las palabras tienen muchos morfemas fácilmente de aislar.
Flexivos/fusionantes/fusionales: se mezcló la flexión con la fusión, ejemplo am- é.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se dio el cuarto tipo: polisintético o incorporante. Son lenguas donde en cada palabra hay muchos morfemas, y estos morfemas son de tipo léxico. Es polisintético porque es lo contrario a analítico, muchos morfemas en una palabra; y es incorporante porque se incorpora la palabra dentro de la raíz léxica.
Se mezclan dos parámetros: el número de morfemas en cada palabra (permite la gradación, índice de grado o de síntesis) y el índice de fusión o grado de fusión/ integración (grado de unión entre dos morfemas).
El problema más grave de esta división sería:
En cuanto al índice de fusión tenemos el problema de la alofonía: morfos que se manifiestan en un mismo caso.
La invariancia es la imposibilidad que tienen los morfemas de mostrar alomorfos, lenguas en las que a cada morfema le corresponde un alomorfo.
Suele ir unido a la separabilidad pero a veces no es así. La separabilidad, a veces, se complica con la aparición de alomorfos.
Entre un 75-80% de las lenguas tienen el esquema del orden de palabras: SVO.
Un 40% tiene el esquema SOV.
Otros órdenes de palabras son: VSO (galés), VOS (malgachy), OVS (mixkanyana, OSV (muy poco testiguado).
El orden de las palabras es un parámetro, a veces, muy complicado. Las lenguas que tienen libertad en el orden de palabras no entran en esta clasificación.
El orden SOV se da en las oraciones subordinadas, como en el alemán: Ich meiss dass dei mann den jungen gesehen hat.
Moreno Cabrera dice que los complementos del verbo pueden ser objetos o personas, les damos más relevancia a las personas. Los sujetos son seres animados. Hay veces que el verbo crea el objeto, y otras veces ya existía el objeto.
No todas las lenguas tienen el esquema: Verbo – Objeto. Al igual, que no todas tienen el esquema: Objeto – Verbo. Pero si es verdad, que la mayoría de las lenguas tienen el esquema: Verbo – Objeto; ejemplo: Yo quiero a mi novio.
Las unidades son clases conceptuales como eventos, propiedades, objetos, etc., mientras que las funciones manifiestan las relaciones de estas unidades entre sí, y respecto a las circunstancias del acto comunicativo en el que una determinada frase se ha emitido.
Las funciones semánticas y comunicativas son fundamentales en el lenguaje humano, sirve para comunicar todo tipo de experiencias y pensamientos de los hablantes. Desde esta perspectiva, la tipología funcional pretende determinar cómo se expresan estas funciones en las diversas lenguas del mundo, establecer la gama de tipos expresivos posibles en cada dimensión funcional y explicar por qué existe precisamente es gama de variación y no otra.
a. Determinantes. Son palabras que determinan a los nombres expresando diversas funciones semánticas, como cuantificación, deixis, posesión y definitud. En castellano, esta clase incluye los artículos, los demostrativos, los numerales, los posesivos y los cuantificadores indefinidos.
b. Verbos auxiliares. Son un tipo de verbos carentes de significado conceptual definido y que sirven para expresar diversas funciones semánticas, como tiempo, aspecto, modalidad y voz de otro verbo al que modifican.
c. Adposiciones. Son palabras invariables que indican la función gramatical o semántica de un elemento de la frase. Se distinguen tres tipos de adposiciones:
■ Preposiciones. Preceden al elemento cuya función indican.
■ Posposiciones. Siguen al elemento que marcan.
■ Circumposiciones. Compuestas por una preposición y una posposición que aparecen obligatoriamente juntas.
Las adposiciones no se excluyen entre sí. Por ejemplo, hay lenguas que tienen preposiciones y posposiciones, como es el caso del persa.
Tipos de referencia. Se deben distinguir al menos dos tipo de referencia inespecífica. La primera es la que se refiere a una clase entera de entidades; esta referencia se llama genérica.
En segundo lugar, es posible referirse a una entidad individual, cuya identidad concreta es irrelevante a efectos comunicativos; esta referencia se llama individual.
También se suele distinguir entre referencia a entidades identificables y
entidades no identificables. En el primer caso, el hablante considera que su
interlocutor es capaz de reconocer o identificar una entidad. Ejemplo: lo he leído
en el libro y lo he leído en un libro.
En la primera frase, se supone que el oyente conoce de qué libro se trata; esta
referencia se llama definida. Sin embargo, en la segunda frase, el hablante no
presupone que el oyente puede identificar el libro en cuestión; esta referencia se
llama indefinida.
Esquema resumen de tipos de referencias:
Referencia específica: me he comido el helado.
A Genérica: no me gusta el helado de vainilla.
Referencia inespecífica
Individual: no quiero ningún helado.
Referencia definida: me he comido el helado que había en la nevera.
B
Referencia indefinida: me he comido un helado en la calle.
Incorporación de objeto. En algunas lenguas del globo existe una construcción en la que el nombre genérico con función de objeto queda absorbido por el verbo, formando una palabra compuesta. Ejemplo del náhuatl: ni-k-kwa (estoy comiendo la carne; referencia definida) y ni-naka- kwa (como carne; referencia genérica); se distingue el mecanismo genérico del mecanismo definido. Este tipo de construcción se llama incorporación de objeto y es muy habitual en las lenguas indígenas de Norteamérica.
Expresión de la referencia definida. Por lo que respecta a la referencia definida, hay que señalar que en una mayoría de las lenguas no existen procedimientos explícitos y regulares para expresarla; esto ocurre en el ruso y en las demás lenguas eslavas, excepto en el búlgaro. Las lenguas que expresan referencia definida lo hacen generalmente mediante dos procesos divergentes:
a. De manera generaliza en todos los sintagmas nominales.
b. De manera restringida al sintagma nominal objeto, mediante una marca especializada, de la que carece el objeto indefinido.
Distinción de número. La mayoría de las lenguas distinguen pronombres
personales de singular y de plural. Algunas lenguas tienen sistemas más
complejos, que distinguen además un número dual (formado por dos
elementos), diferente del plural. Un ejemplo de ello es el maorí.
Otras lenguas distinguen dos formas adicionales de plural: un plural
restringido, llamado paucal, que sirve para referirse a cantidades pequeñas;
y un plural en sentido estricto, para cantidades mayores. Este es el caso del
fiyiano.
Distinción de inclusión o exclusión del oyente. En la primera persona del
plural, hay lenguas que distinguen una forma inclusiva (que incluye al
oyente) y una forma exclusiva (que lo deja fuera).
Distinción de rango social. Hay lenguas en las que los pronombres informan
sobre la jerarquía social entre los participantes en la comunicación o de su
grado de intimidad. En la mayor parte de las lenguas europeas existe la
distinción entre dos formas de segunda persona, una de trato íntimo, o para
dirigirse a inferiores (tú) y otra de trato distante o respetuoso (usted).
El género y las clases nominales. Muchas lenguas del mundo dividen los
nombres en una serie de clases, que se suelen distinguir entre sí por la
concordancia con otros elementos del grupo nominal, o con el verbo.
Las clases basadas en el sexo se denominan tradicionalmente género. Hay
lenguas que carecen de género y en general de clases nominales; entre ellas
se encuentra el chino. El inglés también podría incluirse en esta lista, porque
aunque tiene género no lo usa para la concordancia.
Entre las lenguas con clases nominales hay variación en el número y tipo de
clases que distinguen. El del castellano y otras lenguas románicas es muy
simple, con sólo dos clases, masculino y femenino. Otras lenguas tienen tres
y hasta cuatro clases, como el dyirbal. Esta lengua tiene cuatro clases de
nombres, definidos en principio por los siguientes criterios:
■ Clase I: seres masculinos (hombres y animales machos).
■ Clase II: seres femeninos (mujeres y animales hembra).
■ Clase III: plantas comestibles.
■ Clase IV: objetos inanimados y plantas no comestibles.
Sin embargo, hay muchos nombres que no parecen ajustarse a estos criterios.
La deixis es la categoría semántica que relaciona las expresiones lingüísticas
con las circunstancias de la situación espacio-temporal en que tiene lugar la
comunicación entre el hablante y el oyente. Podemos distinguir tres tipos
básicos de deixis:
a. La persona gramatical (o deixis personal), que conecta la expresi´on
lingüística con las personas que intervienen en el proceso de comunicación. A este tipo pertenecen los pronombres personales.
b. La localización en el lugar en que ocurre la comunicación (deixis
espacial). A este tipo pertenecen los demostrativos, los adverbios de lugar y otras partículas que indican dirección y posición.
c. La localización respecto al momento de la comunicación (deixis
temporal): Este tipo comprende el tiempo verbal y los adverbios y partículas temporales.
Según algunos autores, en bemba (una lengua africana de Zambia) existe un
sistema de cinco elementos:
únó ‘al lado del hablante’
úyú ‘más cerca del hablante que del oyente’
úyóò ‘a distancia similar del hablante que del oyente’
úyó ‘al lado del oyente’
úlyá ‘lejos de ambos’
Todos los sistemas de demostrativos son deícticos porque se hacen
referencia a la distancia medida en función de un punto de referencia (el
hablante o el oyente).
El sistema del yupik se basa en una dimensión deíctico-espacial, combinada
con una dimensión de visibilidad y otra de movimiento, que conforman un
sistema de treinta miembros.
El número. Es una categoría gramatical que expresa uno de los aspectos de
la función semántica de cuantificación. Distingue fundamentalmente entre
un elemento (número singular) y más de un elemento (número plural).
La función de cuantificación se expresa tambien por otros procedimientos:
a. cuantificación exacta, mediante la categoría léxica de los numerales.
b. cuantificación indefinida, mediante determinantes cuantificadores como
muchos, algunos, bastantes, pocos, etc.
c. expresiones de medida, como en dos kilos de azúcar, dos litros de
gasolina, y otras similares.
Por ejemplo en chino el plural se puede marcar con un sufijo –men, este
sufijo sólo es obligatorio con los pronombres.
Calificación nominal. La posesión personal se realiza en las lenguas del
mundo por medio de diversos procedimientos:
■ Yuxtaposición. Consiste en unir el sintagma modificador al modificado sin ningún tipo de nexo entre ellos.
■ Marca en el sintagma nominal calificador. En este procedimiento, el sintagma nominal modificador tiene una marca expl 0 0 E Dcita que indica su funci 0 0 F 3n. Esta marca puede ser l 0 0 E 9xica o morfol 0 0 F 3gica.
Dado que papel fundamental de nexo, la part 0 0 E Dcula aparece generalmente entre los dos sintagmas nominales (modificador y modificado). Si el orden básico es modificado-modificador, la partícula será una preposición; si el orden es modificador- modificado, la partícula será una posposición.
La marca morfológica en el elemento modificador es lo que se denomina tradicionalmente caso ‘genitivo’, como existe en muchas lenguas.
■ Marca en el sintagma nominal calificado. marca solamente el sintagma nominal calificado. Por ejemplo, en hebreo moderno, ‘la casa’ se dice ha-bayt, y ‘el médico’ es ha-rofé, pero la construcción posesiva es bet ha-rofé ‘la casa del médico’ (literalmente: ‘casa el médico’). ■ Marca en los dos sintagmas nominales. El sintagma nominal calificador está marcado normalmente en caso genitivo, y el calificado suele incorporar un morfema que indica la persona gramatical del poseedor. Kiz-in gözler-ü: los ojos de la chica, literalmente “sus ojos de la chica”. El calificador (kiz) está marcado con el sufijo genitivo -in. El nombre calificado está además marcado con un sufijo posesivo de tercera persona singular (-ü), referido al posesor.
En muchas lenguas, la construcción en la que el posesor es un pronombre
personal. Hay lenguas, sin embargo, en las que existen estrategias para la
expresión de la posesión pronominal que son diferentes de las que se usan en
la construcción posesiva canoníca. Estas estrategias son fundamentalmente
dos:
a. Estrategia léxica: uso de determinantes posesivos que hacen referencia a la persona gramatical del poseedor. Esta es la estrategia típica de la mayoría de las lenguas europeas, como se ve por ejemplo en castellano (tu libro, nuestra fiesta) o en inglés (your horse). b. Estrategia morfológica: sufijos posesivos. recurre a un sufijo de persona en el nombre poseído. Por ejemplo en húngaro, algunas de las formas posesivas de csészé ‘taza’ son csészém ‘mi taza’.
Algunas lenguas distinguen dos tipos de posesión:
Los elementos de la predicación (actantes y circunstantes) pueden desempeñar varios tipos de funciones en la oración:
Estas funciones se pueden expresar por medio de varios procedimientos:
Los casos son variaciones de la forma de la palabra según su función oracional. Algunas lenguas tienen sistemas de casos muy reducidos; por ejemplo, el rumano sólo tiene dos: un caso directo (que marca el sujeto y el objeto) y un caso oblicuo (que marca el objeto directo y la posesión). Muchas lenguas, como el latín, el griego, el ruso y el alemán tienen sistemas relativamente simples, compuestos por entre cuatro y seis casos. Estos casos son típicamente el nominativo, el acusativo, el dativo y el genitivo. Algunas lenguas tienen sistemas más complejos, con una gama de casos que indican sobre todo relaciones de dirección y lugar. Esta situación se da característicamente en vasco, en las lenguas del Cáucaso.
Los morfemas de concordancia representan una forma de expresar las funciones gramaticales más típicas. Hay lenguas que no tienen marcas de concordancia. La concordancia del sujeto con el verbo no es el único tipo de concordancia posible. No todas las lenguas hacen este tipo de marcas. A. Inexistencia de concordancia.
B. Concordancia única (con el sujeto).
■ Las lenguas ergativas se caracterizan porque el sujeto transitivo se marca de manera diferente que el sujeto intransitivo, que a su vez se expresa igual que el objeto. La marca de caso típica del sujeto transitivo se llama tradicionalmente ergativo, y el caso del sujeto intransitivo y del objeto se denomina caso absolutivo. En vasco, la ergatividad del sistema se manifiesta en la morfología flexiva; hay lenguas en las que se puede expresar también mediante la concordancia. Un ejemplo de este tipo es el avaro.
Ergatividad parcial: La mayor parte de las lenguas ergativas no son tipológicamente “puras”, ya que junto a las construcciones sintácticas que siguen el esquema ergativo, se encuentran otras construcciones sintácticas basadas en el esquema acusativo. El 21% de las lenguas del mundo encajan dentro de esta situación. Son muy numerosas las lenguas que tienen un sistema dual acusativo- ergativo, organizado sobre la base de una diferencia similar de tiempo o aspecto.
■ Lo que caracteriza a las llamadas lenguas agentivas es que expresan el sujeto intransitivo de distinta forma según la función semántica que desempeña. Cuando es agente o tiene un gran control sobre la acción, se marca igual que el sujeto transitivo, mientras que cuando es paciente o tiene poco control sobre la acción se marca igual que el objeto.
La categoría gramatical de tiempo sirve para situar temporalmente la situación o el evento descrito por la predicación. Tiene carácter deíctico.
El tiempo de referencia no siempre coincide con el del momento de la comunicación.
El condicional viene a ser una especie de futuro hipotético, posterior al evento descrito por la frase principal, pero que puede ser anterior, posterior, o incluso simultáneo con el momento comunicativo. Diremos que el tiempo de la oración principal es absoluto, mientras que el tiempo de la oración subordinada es relativo.
Esta categoría de tiempo se puede expresar mediante: afijos (swahili, castellano), partículas sueltas (maorí) y verbos auxiliares (sueco, inglés). Ejemplo:
Habl-as; habl-aste; habl-arás afijos
I am going to write verbos auxiliares
I kite au tēnā tangata inapō (vi ayer a ese hombre) partículas sueltas
Cada lengua estructura de la manera temporal de forma distinta. El más común es el ternario: presente, pasado y futuro.
Otras lenguas son graduales y sólo tienen muchos tipos de pasado y muchos tipos de futuro, y el presente. Tienen muchos registros, donde cada uno de los grados corresponde a un intervalo temporal objetivo. Un ejemplo sería el bemba.
Otras lenguas son binarias y no distinguen entre: pasado y no pasado (finés), futuro y no futuro (Australia, Nueva Guinea).
En el sistema de pasado y no pasado, tenemos que el presente y el futuro se expresan de la misma forma. En el sistema de futuro y no futuro, el presente y el pasado se expresan de la misma forma.
La categoría de aspecto describe la organización temporal interna de la situación descrita por el verbo, contemplada desde el punto de vista de su inicio, de su finalización o de su desarrollo. En el aspecto se distingue entre formas perfectivas e imperfectivas. La forma imperfectiva recalca el desarrollo interno del evento; la forma perfectiva presenta el evento en su totalidad. En las lenguas eslavas la distinción entre el aspecto imperfectivo y el perfectivo es sistemática, y se utiliza para indicar diversos matices semánticos. El aspecto progresivo y el aspecto habitual suelen usar verbos auxiliares (islandés) y participios. El aspecto progresivo contempla el evento durante un periodo de tiempo, en vez de verlo como un hecho momentáneo. En castellano se expresa con la perífrasis estar + verbo en gerundio. El aspecto habitual indica que un evento se repite continuamente, como una costumbre o hábito regular. En castellano este aspecto se expresa normalmente en presente, de modo que esta forma verbal es ambigua entre el sentido habitual y el sentido de presente propiamente dicho. Por esta razón se utiliza la forma progresiva para eliminar la ambigüedad.
El modo está integrado en la conjugación verbal. Expresa la visión que tiene el hablante de la acción. Es la categoría gramatical que expresa el grado de realidad que el hablante le concede al contenido de su frase.
Se divide en tres: subjuntivo, indicativo y evidencial. El indicativo suele expresar una actitud de presunción de verdad o realidad ante lo que se dice; por el contrario, el subjuntivo expresa un matiz de ‘irrealidad’ ante lo que se dice.
Modo evidencial es un tipo de expresión de la visión que el hablante tiene de la realidad que consiste en codificar la evidencia que tiene el hablante para expresar una afirmación. Se usan con adverbios, verbos auxiliares y flexión verbal.
Las oraciones imperativas negativas tienen características diferentes a las imperativas afirmativas.
La polaridad es una función semántica que especifica si ocurre o no un determinado evento o situación.
Las frases negativas se caracterizan, en todas las lenguas, por añadir algún tipo de marca a la oración afirmativa. Se puede llevar a cabo mediante afijos, partículas o verbos auxiliares.
La utilización de partículas negativas es la estrategia más simple. Algunas lenguas utilizan una misma partícula en todos los contextos sintácticos, como no en el castellano. Otras lenguas utilizan partículas diferentes en función de ciertos factores, por ejemplo en el griego: den para las oraciones declarativas, min para las oraciones imperativas.
Hay lenguas en las que las partículas negativas expresan simultáneamente otras funciones semánticas, es decir, tienen varias partículas negativas dependiendo del tiempo del verbo principal.
Otras lenguas expresan la negación mediante una combinación de varias partículas, por ejemplo el francés ne…pas.
El uso de verbos auxiliares negativos es característico de las lenguas urálicas, como el finés. En este procedimiento el verbo negativo lleva la flexión propia del verbo principal de la frase, mientras que el verbo semánticamente principal suele estar en forma invariable.
Algunas lenguas expresan la negación por medio de afijos. Esto no es muy frecuente. La mayoría de las lenguas que adoptan esta estrategia utilizan sufijos. Otras lenguas utilizan prefijos, o incluso circunfijos.
En español se acepta la doble negación: negación + negación = negación. Mientras que en otras lenguas: negación + negación = afirmación.
Tradicionalmente se distinguen tres tipos de oración compuesta: yuxtaposición, coordinación y subordinación. La yuxtaposición es una relación entre cláusulas del mismo nivel sintáctico, que están relacionadas semánticamente, sin que se encuentren conectadas por medio de una conjunción o de cualquier otro tipo de nexo. El siguiente es un ejemplo: Esta noche hay que cerrar bien las ventanas; han dicho por la radio que habrá fuertes vientos. Este es un caso de yuxtaposición porque estamos ante dos cláusulas independientes; sin embargo, están conectadas semánticamente por una relación de causalidad.
La coordinación también es una relación entre cláusulas que son relativamente independientes entre sí en el plano sintáctico, pero que a diferencia de la yuxtaposición, se unen mediante conjunciones u otros nexos: Juan entró en la habitación y María le miró.
La subordinación se caracteriza porque una de las cláusulas es formalmente dependiente (al carecer de autonomía sintáctica), y funciona como un elemento constitutivo de una oración principal: Han construido un canal para abastecer de agua al poblado. Este es un ejemplo de subordinación porque la cláusula subordinada no podría constituir una oración independiente, y funciona como un complemento adverbial de la oración principal.
Las completivas en forma no personal están estrechamente conectadas con la oración principal y son menos independientes. Su dependencia sintáctica se manifiesta en las siguientes características: a. La expresi´on de las categorías verbales (tiempo, aspecto, etc.) está muy restringida, y puede quedar sin especificar. Lo normal en este tipo de completivas es usar las llamadas formas no personales del verbo (infinitivo, gerundio, participio). b. La identidad del sujeto está muy restringida. Suele ser idéntica al sujeto o al objeto de la oración principal. El verbo subordinado puede tener también un sujeto diferente al de la oración principal.
El último tipo de completiva (la nominalización) ha perdido muchas de las características propias de la oración, aunque en contrapartida, ha adoptado, bastantes rasgos típicos del sintagma nominal: 2.a. el verbo adopta forma nominal, pudiendo recibir una forma de caso similar a la de los nombres. 2.b. (^) la estructura subordinada adquiere una forma similar a la de las construcciones nominales. Así, es habitual que el sujeto se exprese en forma posesiva. Las completivas de nominalización son típicas de las lenguas altaicas.
Cada lengua puede tener diversas formas de expresar la subordinación completiva, utilizando variantes de las tipos aquí descritos. Por ejemplo en inglés es posible utilizar completivas oracionales, completivas de infinitivo, completivas de gerundio y nominalizaciones, incluso con el mismo verbo. La elección de la estrategia, sin embargo, no es aleatoria, puesto que depende de muchos factores.
El nombre modificado por la oración relativa se denomina antecedente. En este ejemplo, el antecedente de la oración relativa es comedias. Llamaremos también elemento relativizado al constituyente de la oración relativa que hace referencia al antecedente, y que en lenguas como el castellano está expresado por el pronombre relativo. En la frase del ejemplo es el objeto y paciente del verbo escribió. La estructura sintáctica de las oraciones relativas es bastante diferente en las diversas lenguas del mundo. ■ Relativas con núcleo interno. Este tipo de construcción, que es relativamente raro en las lenguas del mundo, se caracteriza porque el antecedente está incluido sintácticamente dentro de la oración relativa. Es una construcción que se encuentra casi exclusivamente en las lenguas de tipo SOV.
■ Relativas con núcleo externo y verbo en participio. Este tipo de construcción relativa se caracteriza porque el verbo de la oración subordinada adopta forma de participio. Aparte de su forma y función adjetiva, el participio se caracteriza por su incapacidad para expresar concordancia de persona con el sujeto, en aquellas lenguas donde los verbos disponen de esta categoría. En algunas lenguas el participio puede expresar tiempo y aspecto; en otras no lo expresa directamente. En algunas lenguas, la construcción de participio es la única estrategia posible para expresar la subordinación relativa. Así ocurre por ejemplo en turco.
■ Relativas con antecedente externo y verbo en forma conjugada. En este tipo de oraciones relativas, el verbo expresa el mismo tipo de categorías (tiempo, aspecto, modalidad, negación, etc.) que en las oraciones independientes. Dentro de este tipo, sin embargo, hay diferencias, de las cuales la más significativa es la forma de expresar el elemento relativizado. Este constituyente puede eliminarse; substituirse por un pronombre personal, o substituirse por un pronombre relativo, un tipo de palabra especializado en esta función: Eliminación del elemento relativizado. El procedimiento más simple es la eliminación del elemento relativizado. Utilización de pronombres personales. En algunas lenguas el elemento relativizado se expresa mediante un pronombre personal, como se puede ver en el persa. Utilización de pronombres relativos. En otras lenguas, el elemento relativizado puede expresarse mediante la forma de un pronombre relativo. El pronombre relativo suele concordar con el antecedente, como puede observarse en el alemán.