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Pedagogía Ambiental e Intercullturalidad, Apuntes de Pedagogía

Asignatura: Pedagogía Ambiental e Intercultural, Profesor: Esperanza Mendez Fernandez, Carrera: Pedagogía, Universidad: UNIOVI

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 18/01/2017

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PEDAGOGÍA
AMBIENTAL E
INTERCULTURALIDAD
Cuando hablamos de Medio- Ambiente, estamos denominando la misma cosa,
es una redundancia legitimada por los medios de comunicación y asumido por
las personas. En el Medio o Ambiente, las estructuras materiales y naturales,
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PEDAGOGÍA

AMBIENTAL E

INTERCULTURALIDAD

Cuando hablamos de Medio- Ambiente, estamos denominando la misma cosa, es una redundancia legitimada por los medios de comunicación y asumido por las personas. En el Medio o Ambiente, las estructuras materiales y naturales,

generan cambios en las estructuras sociales y en los medios de producción, reflejo todo ello y al servicio de las estructuras económicas. El visionado que se realiza a través de la película “koyaanisqatsi”, permite tener una cosmovisión de una realidad sobre la que podemos teorizar y a partir de esta teorización, poder llegar a la acción, a la práctica, a una intervención profesional. En esta película puede verse la representación del paradigma de Bacon, apareciendo un fiel reflejo de cómo una pequeña parte de los seres humanos que vivimos en el planeta, poseedores de una relación de saberes y poderes, así como poseedores de los medios de producción, se han obsesionado con el hecho de explotar la naturaleza, con el fin de obtener beneficios extraordinarios a costa de los cuales, se ha ido comprometiendo cada vez de manera más enérgica la sostenibilidad del planeta a través de la descompensación que supone la artificialidad de unas necesidades creadas.

Es así que las superestructuras políticas e ideológicas, están dominadas por las estructuras económicas. Los cambios que se realizan en el medio, en la obtención de materias primas, en los modos de producción que se llevan a cabo para la satisfacción de necesidades, tanto básicas, reales, como muchas veces creadas en diversos sistemas de explotación masiva del medio, pero que llegan a ser reales, ya que el sujeto se ve sujetado por las mismas, puede verse, cómo las estructuras políticas e ideológicas, están al servicio de la obtención de bienes económicos que repercuten en la población mundial, y al mismo tiempo en los modelos de producción que se realizan en una sociedad. Es por ello que la política y la ideología, van cambiando en función de dónde se encuentra el poder, y quién define el saber que ha de ser construido, modificando así los sistemas de producción en beneficio de unas pocas personas, las cuales legitiman políticas e ideologías para dominar y sustraer beneficios económicos. Una de las formas que tenía Gramsci de analizar el carácter de un acontecimiento político, una relación social, un grupo social, etc., determinados, era aclarando si estaba o no vinculado “orgánicamente” a lo fundamental, la estructura económica básica de la sociedad 1.

(^1) Cream, K. (2004) Gramsci, cultura y antropología. Edicions Bellaterra, p. 38.

experimentación y de la vida, tanto de animales como de personas, normalmente, éstas últimas, pertenecientes a esas culturas denominadas “atrasadas” o “subdesarrolladas”. Es así que volvemos a ver aquí cómo las estructuras económicas marcan las pautas sociales e ideológicas que se llevan a cabo en los sistemas de poder existentes, realizando para tales fines, diferentes sistemas de producción que se encuentran enmarcados en esas políticas e ideologías que ponen de manifiesto el dominio y control del poder y del saber, por parte de las racionalidades económicas que se imponen sobre las demás. Las excusas de la tecnología y del “desarrollo” que ella conlleva, suelen ser la solución del hambre, la cura de las enfermedades (como la investigación genética), u otras causas de carácter noble, pero no se explica cómo la mayor parte de todas esas tecnologías se centran en hacer cada vez más poderosas a las corporaciones más fuertes, o para las aplicaciones militares más atroces. La evolución de la tecnología, esconde con sus artefactos y mecanismos el deterioro del territorio que no se da a conocer, ocultando a su vez, las estrechas relaciones de poder que se desarrollan alrededor de la tecnología. La tecnología no es neutra, sino que es resultado de la voluntad de los que tienen la capacidad para imponerla.

La velocidad no permite la reflexión sobre los procesos y sistemas, generando así, irresponsabilidades y acriticismo, revertiendo todo esto en los sistemas naturales y sociales. La Ecología pretendía dar una realidad más compleja de que las ciencias naturales no son sólo “una” disciplina, sino que daría cuenta de las interacciones naturales que se dan. Construcción e interacción de diversidades, que muestra una metadisciplina, un entrecruzamiento de diferentes saberes y haceres, es decir un conjunto de paradigmas del conocimiento teórico y de saberes prácticos. Con el tiempo, la Ecología, se volvió a quedar fagotizada por las ciencias naturales. Es así, como bien explica Enrique Leff en “el concepto de saber en Foucault y el discurso ambiental” (p.48), que “ el saber ambiental se enfrenta a la compartimentalización y fraccionamiento del conocimiento derivado de la racionalidad social y científicas dominantes”.

Es por ello que se debe de construir un conocimiento que sea capaz de captar la multicausalidad y todas las relaciones que se dan de interdependencia de los procesos naturales y sociales que repercuten en los cambios socioambientales, construyendo un saber y una racionalidad social que se vean orientados hacia los fines de un desarrollo sustentable, equitativo y duradero.

Si volvemos a los inicios de la conciencia ambiental, comenzamos con que en herencia del siglo XVIII y XIX, con la revolución industrial, en el siglo XX, sobre todo después de la II Guerra Mundial, los casos de contaminación se empiezan a agravar, cuando el mundo comienza a aumentar el consumo de energía, así como la extracción y/o producción de diversas sustancias. Es en este momento cuando ya se empieza a observar cómo se modifica el medio desde la introducción de la tecnología. Ese devenir de la tecnología, dio ese salto de herramientas mecánicas a unas herramientas más totalizadoras, en las que el sujeto comienza a convertirse en objeto del propio sistema. Es el sujeto la prolongación de la tecnología y no al revés. La crítica a este nuevo paradigma tecnológico, comienza ya a realizarse desde diferentes puntos, como por ejemplo en el cine con la película de “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin, en la que se puede ver claramente, como “la máquina se traga al hombre”. El ludismo, movimiento social que se caracterizó por la oposición a la introducción de la maquinaria moderna en el proceso productivo, es un movimiento que desmitifica el funcionamiento de la maquinaria. Su actuación se concentraba en destruir máquinas de moderna tecnología, como actuación hacia una precariedad de la situación laboral y social y hacia la pérdida de empleo y de negocios de muchos artesanos, así como del telar tradicional, tras la introducción de moderna maquinaria en los textiles. Este movimiento, se extendió también a otros sectores posteriormente.

En estos ejemplos puede verse como se comienza a dar cuenta del cambio que se está comenzando a dar en las estructuras políticas e ideológicas, al servicio de la estructura económica y cómo esto revierte en los modos de producción. Estos nuevos modos de producción, conllevan el inicio de un aprovechamiento

perspectiva holística. Comienza a verse la expulsión de pueblos a reservas, explotación de la tierra y de la naturaleza de forma masiva y depredadora, así como las investigaciones con fines poco éticos, como elementos de denuncia a la ciencia y cómo, el pensamiento colonizador se derivaba de Europa. Los pueblos originarios que contaban con sus epistemes antes de la colonización no contaban con la Formación Económica Social actual, aunque sí existía una dialéctica en los diferentes niveles que conforman la Formación Económica Social. Mediante la colonización, a estos pueblos se les aísla y su forma de de conocimiento, no se valora. Cuando estos pueblos piden y reivindican su conocimiento, se les educa en el conocimiento colonizador. Se les ofrece una cultura legitimada por el conocimiento colonizador. Hay que esperar a muy avanzados los años 90, cuando empieza a surgir el pensamiento crítico y autocrítico, de cómo el saber les ha sido impuesto y cómo se les ha privado de sus conocimientos y epistemologías originarias. Esto ha sucedido de forma similar en las relaciones de poder que se establecieron en Europa y África. Europa ha expoliado a África, ha introducido su “conocimiento” y ha hecho a dirigentes negros que son más blancos de pensamiento que el propio occidente, atendiendo a las exigencias económicas de Europa. Si hablamos de cultura y de cómo la sociedad occidental ha impuesto su pensamiento colonizador arrancando de cuajo las culturas originarias, e imponiendo la suya propia, ya que como explica Foucault, el saber es poder, definimos la cultura como: “históricamente, la cultura humana comienza efectivamente por una actividad material de transformación de la naturaleza. Pero como hace notar Marx, esa actividad genera nuevas necesidades y nuevas fuerzas sociales. A partir de ese momento, la definición de la cultura por la transformación material del mundo no es suficiente: hay que definir igualmente la cultura por el conjunto de relaciones sociales que engendra la producción de unos medios de existencia”. (Bernard Charlot: Educación, cultura e ideología. Madrid, Anaya, 1981; P. 240) Este concepto de cultura, parte de una base marxista, y denota nuestra relación con el medio, la relación con el medio supone cómo se realizará las relaciones sociales. También en esta definición de cultura puede observarse cómo los

medios de producción han cambiado a lo largo de la historia, dejando latente la relación con el medio y con nosotras/os mismas/os. Es por todo ello que somos lo que la sociedad vierte sobre las personas, es decir, somos sujetos sujetados. Las diferentes definiciones de cultura, no dejan de ser constructos culturales abiertos que cada individuo conceptualiza según sus propias condiciones, dentro de las cuales se haya el significado socialmente aceptado de los términos y sus experiencias y relaciones sociales.

El tiempo postcolonial, es aquel en el que la experiencia colonial parece estar consignada al pasado, y es en las formas en las que se produce esta superación, que está instalada en el centro de la experiencia social contemporánea (con toda la dominación e insubordinación que distingue esta experiencia). La reclusión, es la verdadera clave del proyecto de explotación colonial de Occidente y de la resistencia que se da contra él, ya no organiza una cartografía capaz de distinguir sin lugar a dudas la metrópolis de las colonias, sino que estas ya se hayan a una escala global. Lo que sugiere la categoría de postcolonial, es el mundo en unidad, es mundo como objetivo de proyectos “cosmopolitas”, y esto se ha hecho realidad a través de diferentes formas de interpretación. Por una parte, estas formas toman un horizonte material, dentro del que la identidad individual tiende a inscribirse, y por otra parte, no ofrecen garantía de que esta identidad individual no sea el objetivo en el que se agota la capacidad de emanciparse de un discurso político, que se expresa en lengua de lo universal y finalmente es fagotizado por la objetividad de la mercancía y el dinero. En el momento mismo en el que los dispositivos de dominación, que en un origen fueron construidos en el contexto de las experiencias coloniales (saqueos de estructuras sociales, saqueo a la cultura, saqueo a la naturaleza, dominación de las estructuras hegemónicas, sometimiento de las personas y de la naturaleza en función de fines económicos), éstos se infiltran en los espacios de la metrópoli (estado del que depende la colonia), nos encontramos ya, de alguna forma en una época postcolonial. Es decir, se comienza a dar una hegemonía de la “globalización neoliberal”.

sólo importa la eliminación de esos deshechos sin preguntarse a dónde van o qué provoca su eliminación. Otra respuesta sería la respuesta mejorista. Este es el planteamiento de la destrucción y el desplazamiento. El Norte quedaría con los procesos productivos del saber y el resto del proceso se deriva a otros países. Estos dos enfoques ya están fusionados y en ellos no se ve el antes y el después de esos deshechos. Se escapan de la respuesta política. La respuesta reformista, sería una respuesta de solución técnica dónde se hace investigación para reconducir los deshechos industriales y de producción. Esta solución genera como “dicen” otros yacimientos de empleo. Intenta mejorar el proceso productivo para que las condiciones de trabajo sean más saludables, pero no se cuestiona el modo de producción, por lo tanto, el modo de producción sale reforzado, no cuestionado, dándose respuestas puntuales, pero no se transforma lo que generan esos procesos. El enfoque de respuesta más radical, sería el que va a la propia “raíz” del problema, al propio modo de producción, cuestionando el fenómeno central e interviniendo en lo que lo provoca, y viendo la estructura económica y el modelo social que lo está sustentando. Estas respuestas, las más radicales, no cuentan con el apoyo social, ya que quieren volver a una vida en la que se cuestiona todo lo que la “evolución” y “desarrollo” ha creado.

Para construir una Racionalidad Ambiental, Leff recurre a tres fuentes teóricas fundamentales:

  • El Materialismo Histórico de Marx y Engels, a través del concepto de formación socioeconómica y de cómo la infraestructura económica ha desequilibrado su relación con la superestructura social, política e ideológica.
  • Concepto de racionalidad en Weber
  • Concepto de saber según Foucault

Mientras los problemas sobre la cuestión ambiental plantea un pensamiento holístico y sistemático que pretende integrar las interrelaciones de todos los procesos que están incidiendo en este campo, debido a la complejidad de los sistemas socioambientales, los nuevos pensamientos científicos y filosóficos buscan respuestas desde una síntesis y unidad conceptual, más que un análisis de carácter general interrelacionado.

Se debe hacer referencia a los ámbitos que señala Leff de cara a construir el concepto de racionalidad ambiental. Estos cuatro ámbitos fundamentales, que podríamos delimitar así: la producción teórica, en el desarrollo tecnológico, en los cambios institucionales y en la transformación social, se encontrarían con varios tipos de resistencias, algunas con un carácter marcadamente histórico, así por ejemplo, la producción teórica se vería limitada por la misma universidad, o también se encontraría con resistencias mas bien de tipo corporativista o gremial, con ciertas reticencias epistemo-ideológicas a introducir cambios en los diferentes conceptos, métodos, paradigmas... Por otro lado, otra de las resistencias que podemos encontrar es la de la propia razón, apoyada desde hace siglos en la noción de ciencia, que se establece como dogma. De esta manera en la modernidad, la ciencia verificable y comprobable se ha impuesto como razón. La realidad tiene una dimensión holística, aunque no deben de desvanecerse los campos disciplinares, no se debe perder la interacción entre las distintas disciplinas. Las disciplinas contemplan lo social, lo económico, lo político, lo cultural…

El discurso dominante busca promover el crecimiento económico sostenido, negando las condiciones ecológicas que establecen límites a la apropiación y transformación capitalista de la naturaleza. La naturaleza está siendo incorporada de esta manera, al capital. Así, los procesos ecológicos y simbólicos son reconvertidos en capital natural, humano y cultural, para ser asimilados al proceso de reproducción y expansión del orden económico, reestructurando las condiciones de la producción mediante una gestión económicamente racional del ambiente.

Para el marxismo todo mecanismo de producción y toda formación económica y social establece conexiones con la naturaleza a través de los objetos y medios “naturales” del trabajo de los procesos productivos que se desarrollan.

Según Weber, la racionalidad social sería el sistema de reglas de pensamiento y comportamiento de los actores sociales, que se establecen dentro de estructuras económicas, políticas e ideológicas determinadas, legitimizando un conjunto de acciones y confiriendo un sentido a la organización de la sociedad en su conjunto. Según la racionalidad social y teórica, pueden llegar a establecerse cosmovisiones del mundo, que regirán los modos de producción y las formas de vida. La racionalidad de Weber plantea importantes perspectivas hacia un análisis de la problemática ambiental, ya que permite pensar de una forma integrada los diferentes procesos sociales que dotan de una coherencia y una eficacia a los principios materiales y a los valores culturales que organizan una formación social ambientalmente sustentable. Articulando todos los procesos teóricos y prácticos orientados hacia los fines de un desarrollo sustentable, poniendo de manifiesto un análisis de la sociedad desde sus características propias y sus rasgos singulares que la componen, para poder realizar una transición hacia una sociedad construida en los valores del ambientalismo. Es así que Weber propicia un análisis de la diversidad cultural. El pensamiento ambiental, elabora un conjunto de principios y valores, que sostienen que existen teorías alternativas del desarrollo. Estos valores no se constituyen en el paradigma positivista, pero si tienen una percepción holística del mundo que incorpora en ellos mismos los valores de la naturaleza y la democracia participativa para avanzar hacia nuevos enfoques de organización social, sostenibles y de respeto mutuo hacia la naturaleza. Es así que los principios de racionalidad económica y tecnológica dominante, así como las instituciones y aparatos ideológicos que la sustentan, tendrán que ser repensados y redefinidos por los principios de diversidad cultural, desarrollo sostenible y principios de equidad social del ambientalismo.

Como ejemplo de estos aparatos ideológicos utilizados por el poder, podemos citar a la publicidad. La publicidad nunca apela a la razón, sino al mundo de las emociones, para que no haya respuestas racionales. Como ya se citó en las primeras páginas, la velocidad no permite la reflexión sobre los procesos y sistemas, generando así, irresponsabilidades y acriticismo, revertiendo todo esto en los sistemas naturales y sociales.

Es por ello que se provoca una interiorización continua de la dominación de poder hacia la especie humana. La racionalidad tiene que ver con ese funcionamiento de la forma de pensar y actuar, que no es autónoma, sino que está interiorizada. Es aquí donde podemos conocer las estructuras de saber y poder de las que nos habla Foucault. El discurso de poder nos ha hecho pensar que unas personas ejercen un trabajo manual mientras otras ejercen un trabajo intelectual, como indica Gramsci, no existen diferencias entre el trabajo manual e intelectual, ya que trabajo implica unas estructuras mentales para su realización, el trabajo intelectual se encuentra en todo lo que realizamos. Esta escisión está tan asumida por el imaginario colectivo, porque el componente ideológico juega un gran papel en esta fragmentación, ya que está fagocitado por el poder. Según Gramsci, todas las personas somos intelectuales, pero no todas tenemos la función de intelectualidad en la sociedad. El poder y el saber están en una interacción directa que se presenta al mundo, el saber que se presenta al mundo es el saber del poder. Así la problemática ambiental ha generado un amplio proceso de transformaciones del saber y del cuestionamiento social a la racionalidad dominante, que promueve una crítica a sus modelos de racionalidad científica y que induce a la transformación de los diferentes paradigmas del conocimiento para poder internalizar una dimensión ambiental de naturaleza interdisciplinaria frente a la compartimentalización del conocimiento que se deriva de la racionalidad social y científica hegemónica, y que es la que se estudia en las aulas y aparece en los diferentes libros de texto. Por ello se debe de analizar la dimensión del inconsciente y de lo emocional, ya que nuestra razón se sostiene también en lo emocional, por ejemplo cuando los

que partimos, por lo tanto el esquema, es débil, pero nos permite visibilizar estas variables y apuntar otras que han quedado descuidadas. Mientras exista la relación dialéctica equilibrada, entre nuestras formas económicas de existencia y las formas ideológicas, las diferencias en las infraestructuras económicas se materializaran en diferencias en la superestructura. ¿Por qué se tardó tanto tiempo en llegar a este conocimiento? ¿Por qué se criticó esto si es tan evidente?

Como bien dice Foucault, y es su pensamiento el que he tomado y lo he hecho propio, el saber está en función del poder. Es en base a esta proposición en la cual giran todas las relaciones sociales, económicas, políticas, ideológicas y paradigmáticas que se dan en la sociedad y que definen los medios de producción. El saber dominante es el que impone su cultura, sus mecanismos de selección, de implantación de políticas, de explotación del medio… queriendo llegar a la globalidad que se está denotando actualmente, al neoliberalismo del libre mercado entre las naciones, haciendo una cultura global hegemónica que irá asimilando las diferentes culturas, formas de producción y relación con el medio. Según Foucault, somos sujetos de conocimiento históricamente determinados en la verdad, la razón, en el poder y en la ética, del momento en que vivimos, por lo tanto no hay una causalidad (como decía Marx económica) en la que inmiscuirse, sino múltiples causalidades. Las diferentes formas de explotación de la naturaleza y de las culturas que en ella viven, muchas veces se hacen transparentes para la sociedad hegemónica, obviando los procesos que se llevan a cabo en diferentes lugares y que provocan contaminación, hambre, miseria, enfermedades, etc., quedan relegadas a la satisfacción de necesidades de una parte de la población, necesidades creadas, las cuales generan otras de diversa índole, tanto estúpidas como macabras. Si la realidad de otros lugares es dura o incómoda, se reproducen espacios de confort, en los cuales se oculta la realidad de los países a los que se está expoliando y maltratando. Seguir viviendo en la ignorancia, esa es una finalidad del poder, lo que no se nombra no existe. Vivir ajenos al mundo, a las

diferentes realidades, sociedades y a los expolios y vejaciones que se realizan en los mismas para poder seguir generando, por ejemplo ese “turismo de ocio y placer”, que va unido al desconocimiento puro a la desinformación y problemáticas sociales. Se une el placer y el ocio al acriticismo, a la inactividad mental y racional de las diferentes realidades. Dormir la mente, indica eludir problemas de mentes despiertas que tienen y pueden producir cuestiones a las que las respuestas que generarían no serían precisamente cómodas y confortables.