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PROCESOS BASICOS Y PSICOLOGICOS, Apuntes de Psicología

Experimento emoción del amor fundamentación

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 24/05/2021

estefania-rios-4
estefania-rios-4 🇨🇴

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Con este experimento se pretende demostrar que el amor, más que una emoción, es un
mecanismo de reacciones fisiológicas y un conjunto de complejas actividades neuronales. Si bien
es cierto, el cuerpo humano puede ser considerado producto de la evolución, cuando nos
referimos a la emoción del amor debemos hablar de su conexión con el sistema nervioso (Central
y Periférico), y con el Sistema endocrino. Para ello se tomó como eje investigativo la bioquímica
cerebral producida por el enamoramiento y cómo esta conlleva a que se produzcan las respuestas
fisiológicas. Parte de lo aquí expuesto tiene como fundamente el articulo realizado por la revista
científica y tecnológica de la universidad autónoma de Nuevo León de México (Revista de
divulgación científica “ciencia UANL “2016) y el libro de neuronas, emociones y motivaciones
(Editorial FCE 2017). En este orden de ideas, es necesario entonces dejar de lado ciertas creencias
relacionadas con el amor “romantizado”, puesto que, en su inmensa mayoría, son ideas
relacionadas con el entorno cotidiano que conocen los enamorados, con la publicidad, con el
capitalismo y hasta los “incrédulos” (P. Hernández,2016)
De acuerdo con lo anterior, lo primero es demostrar que el cerebro es el órgano donde se llevan a
cabo todas las reacciones químicas que acontecen en el amor. Para esto, iniciamos describiendo
como en los ojos, por ejemplo, comienza la manifestación del sujeto que experimenta el
enamoramiento al observar al sujeto de interés; ya que mediante al observar la imagen de la
persona por la cual siente atracción amorosa, registra esta información inmediatamente en la
retina; estructura que a su vez, envía una señal nerviosa que viaja a través de los nervios ópticos,
llegan a los axones de las neuronas y transmiten, en milésimas de segundos, el estímulo eléctrico
hacia el lóbulo occipital donde hacen sinapsis con las neuronas de su córtex (corteza sensorial
visual), constituido por los núcleos de las neuronas (sustancia gris) (H. Pasantes, 2017).
De esta manera, en el núcleo estriado queda registrada la imagen de la persona del sujeto que le
suscita el amor; y las neuronas que elaboran la imagen envían estímulos nerviosos que hacen
sinapsis en el sistema límbico: el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral, cuerpo calloso, el
septum y el hipocampo. En estas estructuras cerebrales procesan la memoria, la atención, los
instintos sexuales, las emociones intensas (placer, miedo y agresividad). En este proceso,
interviene también otra estructura: la hipófisis (glándula de secreción interna ubicada en la base
del cráneo) y la neurohipófisis. La primera, secreta hormonas que estimulan varias glándulas
situadas en otras partes del cuerpo, mientras que la neurohipófisis sintetiza y almacena la
vasopresina implicada en el apego emocional. La respuesta de estos centros nerviosos consiste en
actividades sinápticas que sintetizan tres neurotransmisores fundamentales: primero la dopamina,
implicada en la sensación de euforia y bienestar; luego la luliberina, vinculada a la excitación
sexual; y, posteriormente, la oxitocina, vinculada a la atracción sexual y encargada de inhibir la
función crítica de nuestra razón. Otros mediadores químicos son la serotonina, la feniletilamina y
el factor de crecimiento nervioso (FCN) (P. Hernández, 2016)
El centro del placer, está constituido por el núcleo tegmental ventral, el núcleo accumbes, la
amígdala, el núcleo septal lateral, y el neocórtex. Las interneuronas del SNP son las encargadas de
sintetizar la dopamina en la sustancia negra y en el hipotálamo; esta molécula nos pone eufóricos,
alegres, entusiasmados enviando estímulos nerviosos a través de las motoneuronas que hacen
sinapsis en la medula espinal evidenciándose como las pupilas se dilatan, el corazón incrementa
sus latidos de 80 a 120 pulsos por minuto, se eleva la presión arterial, la frecuencia respiratoria se
torna más rápida, aumenta la temperatura del cuerpo, se erizan los vellos de nuestra piel, se
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Con este experimento se pretende demostrar que el amor, más que una emoción, es un mecanismo de reacciones fisiológicas y un conjunto de complejas actividades neuronales. Si bien es cierto, el cuerpo humano puede ser considerado producto de la evolución, cuando nos referimos a la emoción del amor debemos hablar de su conexión con el sistema nervioso (Central y Periférico), y con el Sistema endocrino. Para ello se tomó como eje investigativo la bioquímica cerebral producida por el enamoramiento y cómo esta conlleva a que se produzcan las respuestas fisiológicas. Parte de lo aquí expuesto tiene como fundamente el articulo realizado por la revista científica y tecnológica de la universidad autónoma de Nuevo León de México (Revista de divulgación científica “ciencia UANL “2016) y el libro de neuronas, emociones y motivaciones (Editorial FCE 2017). En este orden de ideas, es necesario entonces dejar de lado ciertas creencias relacionadas con el amor “romantizado”, puesto que, en su inmensa mayoría, son ideas relacionadas con el entorno cotidiano que conocen los enamorados, con la publicidad, con el capitalismo y hasta los “incrédulos” (P. Hernández,2016) De acuerdo con lo anterior, lo primero es demostrar que el cerebro es el órgano donde se llevan a cabo todas las reacciones químicas que acontecen en el amor. Para esto, iniciamos describiendo como en los ojos, por ejemplo, comienza la manifestación del sujeto que experimenta el enamoramiento al observar al sujeto de interés; ya que mediante al observar la imagen de la persona por la cual siente atracción amorosa, registra esta información inmediatamente en la retina; estructura que a su vez, envía una señal nerviosa que viaja a través de los nervios ópticos, llegan a los axones de las neuronas y transmiten, en milésimas de segundos, el estímulo eléctrico hacia el lóbulo occipital donde hacen sinapsis con las neuronas de su córtex (corteza sensorial visual), constituido por los núcleos de las neuronas (sustancia gris) (H. Pasantes, 2017). De esta manera, en el núcleo estriado queda registrada la imagen de la persona del sujeto que le suscita el amor; y las neuronas que elaboran la imagen envían estímulos nerviosos que hacen sinapsis en el sistema límbico: el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral, cuerpo calloso, el septum y el hipocampo. En estas estructuras cerebrales procesan la memoria, la atención, los instintos sexuales, las emociones intensas (placer, miedo y agresividad). En este proceso, interviene también otra estructura: la hipófisis (glándula de secreción interna ubicada en la base del cráneo) y la neurohipófisis. La primera, secreta hormonas que estimulan varias glándulas situadas en otras partes del cuerpo, mientras que la neurohipófisis sintetiza y almacena la vasopresina implicada en el apego emocional. La respuesta de estos centros nerviosos consiste en actividades sinápticas que sintetizan tres neurotransmisores fundamentales: primero la dopamina, implicada en la sensación de euforia y bienestar; luego la luliberina, vinculada a la excitación sexual; y, posteriormente, la oxitocina, vinculada a la atracción sexual y encargada de inhibir la función crítica de nuestra razón. Otros mediadores químicos son la serotonina, la feniletilamina y el factor de crecimiento nervioso (FCN) (P. Hernández, 2016) El centro del placer, está constituido por el núcleo tegmental ventral, el núcleo accumbes, la amígdala, el núcleo septal lateral, y el neocórtex. Las interneuronas del SNP son las encargadas de sintetizar la dopamina en la sustancia negra y en el hipotálamo; esta molécula nos pone eufóricos, alegres, entusiasmados enviando estímulos nerviosos a través de las motoneuronas que hacen sinapsis en la medula espinal evidenciándose como las pupilas se dilatan, el corazón incrementa sus latidos de 80 a 120 pulsos por minuto, se eleva la presión arterial, la frecuencia respiratoria se torna más rápida, aumenta la temperatura del cuerpo, se erizan los vellos de nuestra piel, se

activan las glándulas sudoríparas, se abren los poros de la epidermis y transpiramos. Por otra parte, la dopamina genera una reacción en cadena que consiste en la transmisión de estímulos eléctricos que viajan mediante las sinapsis a través de todo el sistema límbico. Esta en cadena se inicia en el tálamo y en el hipotálamo, lugar donde reside nuestra memoria afectiva. Esta se queda en nuestro SNC, quien, por el efecto de la dopamina, asegura una sensación de bienestar y gratificación (Haber y Knutson, 2017). El amor es adictivo, de hecho, se puede asegurar, de acuerdo con la neurociencia, que consiste en un estado de intoxicación en el que se están sintetizando de modo continuado la dopamina, la luliberina y la oxitocina; además de otros neurotransmisores y sustancias hormonales. La serotonina produce un estado de expectación continua y de intensa ansiedad hacia el sujeto de afecto, aseguran que esta molécula está relacionada con los celos en los hombres son paranoicos y en las mujeres adoptan un perfil depresivo (Hernández, 2016)