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lectura definida por conceptos gramaticales
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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¡No te pierdas las partes importantes!





























































































Especialista en Contenido: Prof. Neudys Rada Blanco (compiladora) Revisión general: Dr. José Ramón Arandia
● La escritura y sus implicaciones
● La producción del texto
● Los textos académicos
● La composición argumentativa escrita
Actividades de inicio
Luego de realizar las lecturas correspondientes a este objetivo, reflexione sobre las siguientes interrogantes
(Adaptado de Fassier et al Citado por Cassany, D.1990).
Antes de continuar, te invitamos a realizar la siguiente actividad: Actividad sugerida:
Regresa al cuadro anterior y léelo con detenimiento. Luego, responde lo siguiente:
◦ ¿Te habías planteado alguna vez qué hacían los buenos escritores al producir un texto?
◦ ¿Qué pensabas acerca de la revisión constante de un texto?
◦ ¿Cómo evaluarías tu comportamiento como escritor? ¿Por qué?
Al escribir, debes tener claro cuál es el propósito que persigues en tal actividad. Luego, desarrollarás el proceso implícito en la escritura atendiendo las siguientes etapas:
◦ Borrador plasmar en unas hojas de papel las ideas que conformarán el texto. Elaborar más de un borrador es necesario para emprender la escritura.
◦ Revisión mirar o releer varias veces lo escrito El productor del texto o escritor se convierte en esta etapa en lector. Luego, se transforma en escritor.
◦ Versión final re afirmación del texto producido. En esta etapa se lee con objetividad y rigor. Una palabra se sustituye por otra, se eliminan o incorporan oraciones y se da por incluido el material, cuando satisface nuestra experiencia.
Cada quien a su propio ritmo puede seguir el ciclo descrito, puesto que el proceso de la escritura no se somete con rigidez a método alguno. Sin embargo, hay que destacar que en aquél se da un diálogo constante entre el escritor y el texto que él produce. Para evaluar los avances en nuestra escritura, podemos formulamos preguntas del siguiente tipo, a fin de guiar el proceso:
―¿Qué he dicho hasta ahora? ¿Qué estoy tratando de decir?
¿Me gusta? ¿Qué hay aquí de nuevo que sea digno de profundizar? ¿Qué hay que no sea tan bueno como para conservarlo?
¿Cómo suena? ¿Qué aspecto tiene?
¿De qué otra forma podría haber hecho esto?
¿Qué pensará mi lector cuando lea esto? ¿Qué preguntas se hará? ¿Qué cosas percibirá, pensará o sentirá?
¿Qué voy a hacer a continuación?‖
(Tomado de: Mc Cormick, L. 1997)
Para la investigadora Serafini, M. (1995), hay dos momentos especiales en la escritura: uno referido a la producción de ideas y el otro, a la producción del texto en sí. En la primera fase ─llamada también preescritura─ se ejecutan operaciones
para los propósitos de nuestro Seminario: potenciar en ti estrategias verbales que te permitan ser un efectivo comunicador de mensajes escritos.
Retomemos las tres etapas de la escritura presentadas en el cuadro anterior: generación, revisión y edición. ¿Cómo podemos abordar cada una de ellas?
La generación de ideas la podemos activar a través de representaciones gráficas (este tópico lo desarrollaremos en el siguiente aparte) o técnicas dirigidas hacia la construcción de metáforas, torbellinos de ideas... sobre el tema seleccionado. Este paso previo minimiza la sensación de no saber cómo iniciar un escrito, cuando nos piden que escribamos sobre algún tema. Esas ideas que inicialmente están sueltas las seleccionamos, las organizamos y las desarrollamos para transformarlas en escritura. Las criticamos y las reelaboramos, si el caso lo amerita. Es aquí donde los borradores del material permitirán que progresivamente el texto resulte coherente, muestre los enlaces adecuados, el vocabulario pertinente... De esta fase de revisión nos aproximamos al producto final o edición del texto (tercera fase).
Si interviene alguna persona en la revisión del texto, aquélla debe asumir el rol de un asesor que coopera con el escritor, orientando su proceso. Para ello, le indica cuáles rasgos positivos fueron encontrados en el texto y qué amerita cambio, sin que esto último se perciba como un rasgo negativo o estigmatizante. La conversación tipo asesoría - en este caso- es una adecuada técnica, para intercambiar opiniones, conocer la posición de ambas partes y enriquecer el texto producido.
Pasemos a continuación a la segunda fase del proceso de la escritura: la producción del texto.
LA PRODUCCIÓN DEL TEXTO
En la producción de un texto, entran en juego las estrategias o diversas acciones que emplean los emisores del mensaje, para hacer de la escritura ―un organismo o proyecto que se desarrolla en la mente del escritor... hasta que damos el visto bueno a la última versión‖ del material elaborado (Cassany, D. 1996). En ese proceso, el escritor entra en un torbellino de ideas, utiliza representaciones gráficas, amplía las informaciones, las revisa minuciosamente y las rehace hasta que su comunicación le resulte satisfactoria. Sin embargo, cuando emprendemos ese proceso -a veces- no nos detenemos a pensar qué ocurre en nuestra mente, por qué nos cuesta escribir, por qué nos bloqueamos y nos paralizamos ante esta acción. Pues bien, ha llegado el momento de ayudarte a eliminar la falsa creencia de que la escritura es un camino privilegiado sólo para unos cuantos escogidos y tal como lo anunciamos al inicio de esta unidad, pretendemos entrenarte en el uso de estrategias que te permitirán hacer de la escritura un proceso comunicativo eficaz. Para ello, te sugerimos trabajar con la propuesta metodológica de Ríos, P. (1999) que centra su atención en unas categorías y permite establecer distintos tipos de relaciones entre las ideas que se van desarrollando en el texto y lograr la producción de éste como tal. Las categorías se asocian con preguntas y las respuestas dadas a ellas nos llevan a la reflexión. Cabe destacar que la metodología consta de dieciséis (16) categorías. En este Seminario sólo trabajaremos con once (11) de ellas. Veamos a continuación cuáles son.
Metodología de trabajo propuesta por Ríos, P. para propiciar la producción de textos. Categorías Preguntas
Tal como lo propone Ríos, P. (1999), a partir de las categorías y de las respuestas que aportamos en cada una de ellas, generamos un conocimiento y lo podemos plasmar en un texto. Claro está, si la escritura se promueve de manera libre, en un primer intento, y tienes algunos conocimientos del tema la aplicación de la metodología está en tus manos. Si por el contrario, hay exigencias en cuanto a la profundidad y rigor científico del contenido a desarrollar tendrás que acudir a la revisión de información precisa, para abordar la escritura.
El orden dado a las categorías enunciadas no impide que al elaborar un texto puedas establecer otra secuencia. La intención de ellas es activar en ti un conocimiento, darle estructura y escribirlo.
La fase de la escritura referida a la edición del texto se deriva de la fase de revisión. Una vez examinado el texto, criticado por nosotros en primera instancia y reelaborado, obtenemos el producto final que puede ser leído por otros.
A lo largo de esta unidad hemos acuñado el término texto de manera reiterada, Vamos a definirlo con propiedad y a establecer una tipología del mismo.
Sánchez, I. (Letras 50), considera que los textos se diferencian entre sí porque ellos responden a un determinado ―esquema estructural y tienen un contenido característico y una determinada función típica‖. Para esta autora los textos se clasifican de la siguiente manera:
(Propuesta de Adam, J. 1985, citado por Cassany, D. 1990).
de retórica poesía, usos lúdicos...
de argumentación opinión, defensa de tesis...
de exposición lección, ensayo...
de predicción horóscopos, futurología...
de instrucción recetas de cocina, instrucciones de uso...
de descripción objetos, personas...
de narración cuentos, chistes...
- En atención a la función para la cual fue escrito el texto. Se refiere a la intención con la que se escribe el texto. A partir de ella se tienen las siguientes tipos de texto: de conversación diálogos escritos, transcripciones de textos orales...
social artículos de prensa, anuncios...
académico resúmenes, apuntes, redacciones...
laboral informes, cartas, currículum..
familiar cartas, postales, invitaciones...
personal diario, notas, agendas...
- En atención a sus ámbitos de uso. Es decir, al contexto particular donde se produce o usa el texto:
cuento
novela
artículo de opinión
Tipos de texto noticias
tesis de grado
ensayo
comentario de texto... En atención a la forma como se emplea el lenguaje en los textos (aspecto lingüístico), éstos presentan un tipo de discurso u orden discurso característico:
narración
Tipo de discurso u Orden discursivo
descripción
exposición
argumentación......
El joven escritor en situación de examen tiene que dominar la dirección lineal que todo discurso escrito manifiesta, al tiempo que debe ser capaz de atender a la recursividad y al procesamiento en paralelo, que requiere el texto escrito, en tanto que vehículo del conocimiento y de la construcción personal de ese conocimiento (Beaugrande, 1984). Tiene que usar una lengua transaccional, que sobrepase las necesidades heurísticas y representativas de uso individual, para conseguir el objetivo de la comunicación. La puntuación y la presentación son integrantes de estas exigencias (véase, en este mismo artículo, «La ortografía y presentación de los textos académicos»).
Delimitaremos el discurso académico a través de los siguientes ejes; situación de la comunicación y objetivo pragmático; secuencias discursivas de los componentes del texto; valor que toman los significados en el texto, y tradición lingüística y retórica que domina en cada disciplina temática.
● La situación de la comunicación del texto académico está ligada a los objetivos pragmáticos g insertos en un esquema en que el discente escribe para el docente.
● Como emisor, el discente antepone frecuentemente la información a la claridad, su texto ha de ser eficaz para lograr una calificación satisfactoria que parece depender sólo de su carga informativa. La alta carga informativa dificulta la claridad y el orden de la exposición.
● La exposición parece ser la denominación más extendida para el género de texto que se produce en el discurso académico escrito, Es un género eminentemente referencial-representativo, construido en tercera persona, que no permite un grado de inferencia y de presuposición tan alto como el de otros textos que generan los estudiantes, vocabulario convencional, establecido, y limitación de expresiones propias del escritor.
● Las secuencias discursivas en el género expositivo se caracterizan por pertenecer a dos tipos básicos: las descriptivas y las argumentativas. La ausencia del componente narrativo, o sus muy breves secuencias insertas en el texto, es otra de las características de este discurso.
● El valor de los significados que informan este tipo de textos es muy a menudo el de los aparatos teóricos de las disciplinas. Estos requieren grados muy altos de generalización semántica (y referencial), de abstracción al servicio de la explicación unitaria y universal de fenómenos concretos y particulares. Presentan, pues, mucha dificultad. Los noveles en una disciplina caemos fácilmente en la ejemplificación, que sirve para acercar el saber teórico, desde su carácter de validez universal, a nuestro mundo diario y particular; confundimos deplorablemente uno con otro (véase, en este mismo artículo, «La jerarquización de la información»). En el plano de lo abstracto es necesario saber introducir los conceptos y sus definiciones. Lingüísticamente se utilizan nominalizaciones de acciones, procesos o estados; adjetivación neutra, especificativa y precisa; expresiones para las circunstancias in-variables y necesarias; verbos ontológicos; nexos conclusivos o causales, etc.
En el plano de lo concreto, por el contrario, la ex-presión ha de ser más cercana para cumplir mejor la función que le es propia; por lo tanto, aparecen sustantivos concretos en circunstancias concretas, adjetivaciones valorativas, aclaraciones personales. Los presentativos verbales y los nexos se manejan en uno y otro plano por igual; quizás con una rebaja en el registro a favor del plano de lo concreto (véase, en este mismo artículo, «Características sintácticas del texto académico»).
● Las diferentes tradiciones discursivas por disciplinas informan todos los textos académicos. La tradición discursiva se va modificando históricamente según temas y disciplinas. Precisamente es este arraigo el que permite bautizar este tipo de textos como académicos, pues pertenecen temáticamente a disciplinas que están dentro de la academia1. Por supuesto que dentro de esta tradición académica están la lengua de los libros de texto y el discurso oral del profesor. Los textos escritos de los manuales y la exposición oral del profesor conforman el modelo interior de estos escritos, que resultan, ya lo hemos dicho, estereotipados.
Describiremos pues, dentro de estas coordenadas discursivas, aspectos concretos del escrito y haremos referencia como ejemplos a nuestro estudio del Corpus 922.
La situación comunicativa -el hecho de que el texto académico estudiado sea un texto para ser leído por otros- impone:
● Un grado de presentación y de norma ortográfica.
● Un tratamiento de la información ordenado, fijado y jerarquizado.
● Una gramática de discurso que se encuadre en las secuencias descriptivas y argumentativas de la exposición.
La ortografía y presentación de los textos académicos
Presentación y dominio de la página
La correcta caracterización ortográfica de un texto académico comienza en la llamada, tradicionalmente, presentación -lo que Martínez de Sousa (1985) denomina, de forma técnica, orto tipografía-. Su función primera no es la de «hacer bonito» -aunque no debe desdeñarse el señuelo estético que encierra un texto tipográficamente bien compuesto-, sino la de mostrar al lector de forma clara y rápida cómo se estructura el texto: cuál es el título, de qué apartados y subapartados consta, a qué pregunta se está contestando, dónde comienzan y terminan los párrafos, etc. Inculcar a los aprendices la necesidad de una presentación cuidada es obligarles a pensar en una estructura para lo que van a decir.
texto literario-, sino que debe perseguir el propósito organizador que le es propio dentro de un escrito transaccional.
La puntuación se encarga de destacar la progresión temática y la jerarquización de la información: en los inicios de los párrafos, los cambios de orden sintáctico, las topicalizaciones y los modalizadores quedan señalados por comas; la información complementaria, como incisos, aposiciones o cláusulas relativas explicativas, la enmarcaremos entre comas, o, si es el caso, entre paréntesis o guiones; también es conveniente distinguir la presencia de organizadores discursivos mediante comas; los puntos suspensivos nos darán razón de una información omitida; según la entidad de las proposiciones que separamos y las relaciones que entre ellas se establecen (enumeración, consecuencia, conclusión, resumen, etc.), utilizaremos el punto y coma o los dos puntos; el punto y seguido nos servirá para dividir el texto en bloques temáticos interrelacionados, y el punto y aparte para señalar el fin del parágrafo y el consiguiente giro discursivo, o la conclusión del discurso, si se trata del punto final. Todo ello se plasma en una serie de estructuras sintácticas (desde los sintagmas nominales complejos hasta los diferentes tipos de yuxtaposición, coordinación y subordinación) que la puntuación se encarga de clarificar.
La puntuación también está presente en la formalización de una serie de microestructuras propias de los textos académicos; las definiciones y aclaraciones las distinguiremos mediante comas, paréntesis o guión doble; las citas literales las enmarcaremos entre comillas, y daremos paso a las referencias mediante comas o paréntesis; la coma también nos servirá para introducir las ejemplificaciones y las comparaciones.
A modo de ejemplo de la importancia que tiene la puntuación, compárese el mismo texto tal como lo escribió un estudiante en un examen de selectividad, y tal como lo debería haber puntuado:
Texto corregido:
Es muy fácil dejarse llevar por una vida cómoda(,) y no nos gusta[,] en absoluto[,] prescindir de ella[;] pero no nos damos cuenta de que así actuamos con egoísmo[,] y hasta que todos nos concienciemos de esa gran verdad[,] no lograremos que la crisis retroceda.
Otra característica de los textos académicos es el uso específico que se hace de algunos vocablos, sea para señalar un significado inusual, por tratarse de un neologismo, para resaltar la importancia de dicha pala-bra o por alguna razón semejante; el ordenador, nuevamente, pone en nuestras manos una serie de posibilidades gráficas, tales como la cursi-va, la negrita, las versalitas o el cambio de cuerpo de letra. El subrayado y las comillas, que también podemos incluir junto a los anteriores, son recursos más propios de lo manuscrito, donde además sirven para seña-lar títulos de obras, artículos, etc. El uso convencional de estos signos gráficos debe ser tenido en cuenta para confeccionar un texto académico correcto; por ejemplo, si queremos incluir bibliografía.
Tratamiento de la información en los textos académicos
El discurso académico tiene como finalidad transmitir información a un lector. Este lector no cumple con el principio de cooperación (Grice, 1975; Tusón, 1991) en el casoconcreto del género discursivo de examen. Por esta razón, el texto en sí mismo deberá ser eficaz. Para conseguir esta propiedad, puede resultar útil aclarar cuál es la función de cada parte del discurso. El principio y el final tienen un papel bien definido‖: el principio crea el dominio del discurso dentro del cual lo que sigue es entendido. La última parte comenta lo dicho anteriormente o bien constituye el clímax. El cuerpo del texto tiene el papel de llevar, transportar la información, efectuando las pertinentes aclaraciones y ejemplificaciones y jerarquizando la información adecuadamente.
El inicio del discurso
El inicio del discurso puede desempeñar diversas funciones: crear un marco temático, dentro del cual se sitúa el tópico; anticipar el desarrollo que el tema tendrá a lo largo del discurso, o simplemente presentar el tópico del discurso.
Enmarque del tema
Un buen arranque discursivo puede ser aquel en que haya una presentación acertada del tema del discurso porque este haya sido contextualizado. Se entiende por contextualización del tema el hecho de aportar información que funcione como trasfondo con el fin de situar previamente la información que se quiere transmitir (Brown y Yule, 1993). Tal información resultará funcional con el subsiguiente discurso o bien contribuirá a la imagen visual de lo que se está creando.
Un ejemplo de enmarque del tema sería el siguiente:
A partir de la presentación del tópico, se llega a su contextualización espacio- temporal.