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Textos Proximo Oriente, Apuntes de Historia

Asignatura: Historia antigua y medieval, Profesor: , Carrera: Historia del arte, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 13/12/2013

mairenero
mairenero 🇪🇸

3.6

(52)

6 documentos

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I. PRÓXIMO ORIENTE AISÁTICO
1.- La lucha entre Uruk y Kish.
Los enviados de Agga, hijo de Enmebaragesi, partieron de Kish para presentarse ante
Gilgamesh, en Uruk. El señor Gilgamesh, ante los ancianos de su ciudad llevó el asunto y les
pidió consejo: "No nos sometamos a la casa de Kish, ataquémosles con nuestras armas". La
asamblea reunida de los ancianos de su ciudad respondió a Gilgamesh: "Sometámonos a la casa
de Kish, no la ataquemos con nuestras armas". Gilgamesh, señor de Kullab, que realizó heroicas
hazañas por la diosa Inanna, no aceptó en su corazón las palabras de los ancianos de su ciudad.
Por segunda vez Gilgamesh, el señor de Kullab, ante los combatientes de su ciudad llevó el
asunto y les pidió consejo:"¡No os sometáis a la casa de Kish! ¡Ataquémosla con nuestras
armas! La asamblea reunida de los combatientes de su ciudad respondió a Gilgamesh: "¡No os
sometáis a la casa de Kish! ¡Ataquémosla con nuestras armas!". Entonces Gilgamesh, el señor
de Kullab, ante este consejo de los combatientes de su ciudad, sintió alegrarse su corazón,
esclarecerse su alma.
S.N. Kramer, From the Tablets of Sumer, pp. 82-83.
2.- La maldición de Akad.
¡Oh, ciudad, que osaste atacar al Ekur, tú que has desafiado a Enlil! ¡Akkad, tú que osaste atacar
al Ekur, tú que has desafiado a Enlil! Que tus bosquecillos queden reducidos a un montón de
polvo... Que los ladrillos de arcilla de que estás hecha vuelvan a su abismo. Que sean ladrillos
malditos por Enki. Que tus árboles vuelvan a sus bosques. Que sean los árboles malditos por
Ninildu. Tus bueyes abatidos, que así puedas abatir a tus mujeres en su lugar. Tus carneros
degollados, que así puedas degollar a los niños en su lugar. Tus pobres, que así sean obligados a
degollar sus preciosos hijos... Akkad, que tu palacio, construido con el corazón alegre, se
convierta en una ruina lamentable... Que en los lugares donde se celebraban tus ritos y tus
fiestas, la zorra que vaga por los caminos, menee el rabo. Que en los caminos de sirga de tus
barcas, no medren más que hierbajos... Más aún, que en los caminos de sirga y los
embarcaderos de tus barcas ningún ser humano pueda pasar, a causa de las cabras salvajes, de
las sabandijas, de las serpientes y de los escorpiones....
En los caminos de sirga de sus barcas ya no medran más que hierbajos. En los caminos de sus
carros ya no medra más que la "planta que gime"; más aún, en los caminos de sirgas y los
embarcaderos de sus barcas, no pasa ningún ser humano, a causa de las cabras salvajes, de las
sabandijas, de las serpientes y de los escorpiones. En las llanuras donde crecía la planta del
corazón, ya no crece más que la "caña de las lágrimas". Akkad, en lugar de su agua dulce, ya no
ve fluir más que un agua amarga. El que dice: "Quisiera descansar en Akkad", no encuentra sitio
adecuado para dormir.
S.N. Kramer, From the Tablets of Sumer, pp. 305-306.
3.- Fragmentos del llamado "Código de Ur-Namu"
(En realidad promulgado por Shulgi, hijo de éste).
-Había pastos junto a los bueyes, pastos junto a los corderos y pastos junto a los asnos. En este
día, Ur-Nammu, varón poderoso, rey de Ur, rey de Sumer y Akkad, con la fuerza de Nanna, rey
de la ciudad... la equidad en el país estableció, el desorden y la iniquidad extirpó; a los capitanes
de los barcos para el comercio fluvial, a los pastos de los bueyes, de los carneros, de los asnos...
Sumer y Akkad... En este día... la equidad con la fuerza de Nanna...
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I. PRÓXIMO ORIENTE AISÁTICO

1.- La lucha entre Uruk y Kish.

Los enviados de Agga, hijo de Enmebaragesi, partieron de Kish para presentarse ante Gilgamesh, en Uruk. El señor Gilgamesh, ante los ancianos de su ciudad llevó el asunto y les pidió consejo: "No nos sometamos a la casa de Kish, ataquémosles con nuestras armas". La asamblea reunida de los ancianos de su ciudad respondió a Gilgamesh: "Sometámonos a la casa de Kish, no la ataquemos con nuestras armas". Gilgamesh, señor de Kullab, que realizó heroicas hazañas por la diosa Inanna, no aceptó en su corazón las palabras de los ancianos de su ciudad. Por segunda vez Gilgamesh, el señor de Kullab, ante los combatientes de su ciudad llevó el asunto y les pidió consejo:"¡No os sometáis a la casa de Kish! ¡Ataquémosla con nuestras armas! La asamblea reunida de los combatientes de su ciudad respondió a Gilgamesh: "¡No os sometáis a la casa de Kish! ¡Ataquémosla con nuestras armas!". Entonces Gilgamesh, el señor de Kullab, ante este consejo de los combatientes de su ciudad, sintió alegrarse su corazón, esclarecerse su alma.

S.N. Kramer, From the Tablets of Sumer , pp. 82-83.

2.- La maldición de Akad.

¡Oh, ciudad, que osaste atacar al Ekur, tú que has desafiado a Enlil! ¡Akkad, tú que osaste atacar al Ekur, tú que has desafiado a Enlil! Que tus bosquecillos queden reducidos a un montón de polvo... Que los ladrillos de arcilla de que estás hecha vuelvan a su abismo. Que sean ladrillos malditos por Enki. Que tus árboles vuelvan a sus bosques. Que sean los árboles malditos por Ninildu. Tus bueyes abatidos, que así puedas abatir a tus mujeres en su lugar. Tus carneros degollados, que así puedas degollar a los niños en su lugar. Tus pobres, que así sean obligados a degollar sus preciosos hijos... Akkad, que tu palacio, construido con el corazón alegre, se convierta en una ruina lamentable... Que en los lugares donde se celebraban tus ritos y tus fiestas, la zorra que vaga por los caminos, menee el rabo. Que en los caminos de sirga de tus barcas, no medren más que hierbajos... Más aún, que en los caminos de sirga y los embarcaderos de tus barcas ningún ser humano pueda pasar, a causa de las cabras salvajes, de las sabandijas, de las serpientes y de los escorpiones....

En los caminos de sirga de sus barcas ya no medran más que hierbajos. En los caminos de sus carros ya no medra más que la "planta que gime"; más aún, en los caminos de sirgas y los embarcaderos de sus barcas, no pasa ningún ser humano, a causa de las cabras salvajes, de las sabandijas, de las serpientes y de los escorpiones. En las llanuras donde crecía la planta del corazón, ya no crece más que la "caña de las lágrimas". Akkad, en lugar de su agua dulce, ya no ve fluir más que un agua amarga. El que dice: "Quisiera descansar en Akkad", no encuentra sitio adecuado para dormir.

S.N. Kramer, From the Tablets of Sumer , pp. 305-306.

3.- Fragmentos del llamado "Código de Ur-Namu"

(En realidad promulgado por Shulgi, hijo de éste).

-Había pastos junto a los bueyes, pastos junto a los corderos y pastos junto a los asnos. En este día, Ur-Nammu, varón poderoso, rey de Ur, rey de Sumer y Akkad, con la fuerza de Nanna, rey de la ciudad... la equidad en el país estableció, el desorden y la iniquidad extirpó; a los capitanes de los barcos para el comercio fluvial, a los pastos de los bueyes, de los carneros, de los asnos... Sumer y Akkad... En este día... la equidad con la fuerza de Nanna...

-Conformó un siclo de bronce, fijó una mina de plata; un siclo de plata como medida de peso de 1/60 de mina fijo... El huérfano al poderoso no fue entregado. La viuda al rico no fue entregada. El hombre de un siclo al hombre de una mina no fue nunca entregado...

-Si un ciudadano acusa a otro ciudadano de brujería y lo conduce ante el dios-río, y si el dios-río lo declara puro, aquel que lo conduce...

-Si un ciudadano a otro ciudadano en el curso de una riña su mano o su pie ha fracturado, 10 siclos de plata pagará. Si un ciudadano a otro ciudadano ha golpeado con un arma y le ha roto un hueso, una mina de plata pagará. Si un ciudadano a otro ciudadano ha golpeado con un instrumento pesado la nariz, 2/3 de mina pagará. Si...

E. Szlechter, "Le Code d'Ur-Nammu", RA 49, 1955, pp.169 y ss.

4.- Código de Hammurabi.

Prólogo:

Cuando el exaltado Anum, rey de los Annunaki e Illil, señor del cielo y de la tierra, que señala el destino de la humanidad, concedió el mando divino de la multitud del pueblo a Marduk, el primer hijo nacido de Ea, lo magnificó entre los Igigi, llamó a Babilonia por su exaltado nombre y la hizo preeminente en las cuatro partes del mundo... entonces Anum y Ellil, que dona prosperidad al pueblo, me llamaron con el nombre de Hammurabi, el príncipe reverente temeroso de Dios, para hacer que la justicia apareciera en la tierra, para destruir el mal y que el fuerte no oprimiera al débil para surgir como el mismo Shamash sobre la multitud de oscuro cabello y dar luz a la tierra.

1.-Si un hombre ha acusado a otro y le ha atribuido un asesinato y éste no ha sido probado en su contra, su acusador será condenado a muerte.

2.-Si un hombre ha acusado a otro de brujería y no ha sido probada, el acusado irá al río santo, saltará al río santo y si el río santo lo hunde, su acusador tomará y guardará su casa; si el río santo prueba su inocencia y vuelve seguro, quien le ha acusado de brujería será condenado a muerte...

5.-Si un juez ha tratado un pleito, dado una sentencia y hecho que se sellara una tableta para ser ejecutada, y después de esto varía su juicio, se le hará culpable de variar su juicio y pagará doce veces la demanda del litigio, se le apartará de su lugar en el banco de los jueces en la asamblea y nunca más se sentará en juicio con los jueces.

142.-Si una mujer odia a su marido y afirma: "No harás uso natural de mí", se determinará los hechos de su caso en un juicio y, si se ha mantenido casta y sin falta en tanto que el marido es convicto de abandono y agravio, esa mujer no sufrirá castigo, tomará su dote y marchará a casa de su padre.

143.-Si no se ha mantenido casta, sino que ha traspasado las puertas y dilapidado su casa, siendo negligente con su marido, se arrojará a esa mujer al agua.

42.-Si un hombre se ha encargado del cultivo de un campo y no ha crecido trigo en el campo, se le convencerá de no haber trabajado suficientemente el campo y dará al propietario el trigo correspondiente al de las cosechas alcanzadas por sus vecinos.

45.-Si un hombre ha dado su campo en arriendo a un cultivador y recibe luego la renta de su campo, y Adad lo inunda después, la pérdida será del cultivador.

46.-Si no recibe la renta de su campo, y si había dado el campo por la mitad o un tercio de la cosecha, el cultivador y el propietario se repartirán proporcionalmente el trigo existente en el campo.

49.-Si un hombre ha tomado dinero de un comerciante y le ha dado un campo preparado para trigo o sésamo, y le ha dicho "cultiva el campo y guarda el trigo o el sésamo que crezca", si un aparcero hace crecer trigo o sésamo en ese campo en la cosecha es el propietario el que tendrá el trigo o sésamo del campo y dará trigo por el dinero que ha recibido del comerciante y su interés y los costes del cultivo al comerciante.

52.-Si el cultivado no ha cosechado trigo o sésamo en el campo, él (el prestatario) no variará sus obligaciones.

56.-Si un hombre ha soltado el agua y las aguas se han llevado los trabajos del campo vecino, pagará 10 gur (3000 litros) de trigo por cada bur (6,5 hectáreas) de tierra.

113.-Si un hombre tiene crédito en trigo o plata contra otro hombre y toma trigo, sin el conocimiento del propietario, de un arca o de un almacén... devolverá tanto trigo como ha tomado y perderá cuanto prestara.

50.-Si un comerciante ha entregado cebada en préstamo, por cada gur tomará 100 qa de plata tomará 1/6 de siclo y 6 granos como interés.

ANET, I, 164 y ss.

5.- Shamsi-Adad, rey de Asiria.

Shamsi-Adad, rey del Universo, constructor del templo de Asur, que dedica sus energías a la tierra entre el Tigris y el Éufrates. Bajo el mando de Asur, que lo ama, él, cuyo nombre nominaran Anu y Enlil para grandes hazañas, entre los reyes que antes lo hicieran, el templo de Enlil, que Erishu, hijo de Ilu-shuma, hubiera construido, y cuya estructura había caído en ruinas: el templo de Enlil, mi señor, una magnífica capilla, un espacioso dominio, la morada de Enlil, mi señor, que había sido planeada de acuerdo con los designios de sabios arquitectos, en mi ciudad de Asur teché ese templo con cedros; en las puertas dispuse hojas de cedro, cubiertas con plata y oro. Los muros de ese templo, recubiertos con plata, oro, lapislázuli y piedra sandu , con acite de cedro, aceite escogido, miel y mantequilla regué los muros. El templo de Enlil, mi señor encerré con un muro...

Cuando construí el templo de Enlil, mi señor, los precios en mi ciudad de Asur eran como sigue: por un siclo de plata, dos gur de grano; por un siclo de plata, quince minas de lana; por un siclo de plata, veinte ka de aceite de acuerdo con los precios de mi ciudad de Asur se compraron.

D.D. Luckenbill, Ancient Records of Assyria and Babylonia.

6.-Tratado entre Suppiluliuma y Aziras de Amurru.

El momento de este escrito sería sobre mediados del siglo XIV a.C. Tiene tres partes claramente identificadas, como son el encabezamiento, las condiciones del acuerdo y luego una descripción de lo que ocurría con anterioridad y como ha cambiado Aziras de bando pasándose al bando hitita. Se estipula un tratado de ayuda mutuo, en caso de ser necesario. Es un tratado en el cual los hititas son poderes dominantes y el rey de Amurru tiene que realizar aportaciones y ayudas militares, así como sumisión incluso física. La existencia de tratados bilaterales era una de las opciones de dominio de los hititas, al tener pocas tropas.

Estas son las palabras del Sol Suppiluliuma, el gran rey, el rey de la tierra de Hatti, el valiente, el favorito del dios de la tormenta.

Yo, el Sol, te hice mi vasallo. Y si tú, Aziras, "proteges" al rey de la tierra de Hatti, tu señor, el rey de la tierra de Hatti, tu señor, te protegerá de la misma manera. Igual que protege el alma del rey, la persona del rey, el cuerpo del rey y la tierra de Hatti. En los días venideros, protege, Aziras, al rey de la tierra de Hatti y a la tierra de Hatti, a mis hijos y mis nietos. Trescientos siclos de oro refinado, puro y de primera clase se tributarán cada año al rey de Hatti. Se pesarán con las piedras de peso de los mercaderes de la tierra de Hatti. Y tú, Aziras, vendrás a la tierra de Hatti, al Sol, una vez al año.

Antes, de hecho, el rey de la tierra de Egipto, el rey de la tierra de Hurri, el rey del país de Kinza, el rey del país de Nuhassa, el rey del país de Niya, el rey del país de Mukis, el rey del país de Halba, el rey del país de Karkemish, todos estos reyes eran hostiles al Sol. Pero Aziras, el rey de la tierra de Amurru, salió de la puerta de Egipto y se convirtió en servidor del Sol, rey de la tierra de Hatti. Y el Sol, el gran rey, fue muy feliz con..., que Aziras cayese a los pies del Sol. Yo, el Sol, el gran rey, acepté a Aziras en vasallaje (...).

Aquel que vive en paz con el Sol vivirá también en paz contigo. Cuando el rey de la tierra de Hatti esté en campaña en la tierra de Hurri, o en la tierra de Egipto, o en la tierra de Karaduniyas, o en el país de Astata o en el país de Alsi-países bordeando tu territorio, pero enemigos del Sol, países que están en paz contigo, pero que rodean tu territorio-, cuando el país de Kinza y el país de Nuhassa se vuelvan y hagan la guerra contra el país de Hatti, cuando el rey de la tierra de Hatti dé una batalla contra tales países, si entonces tú, Aziras, por propia decisión, no marchas con tropas y conductores de carros y por propia decisión, no das batalla, o si yo, el Sol, te envío a ti, Aziras como ayuda a un príncipe o notable con sus tropas y conductores de carros, o los mando a cualquier otro país a hacer un ataque, y si entonces Aziras por decisión propia no sale con tropas y conductores y no atacas tal enemigo (...) transgredirás tu juramento.

ANET II, 43-44.

7.- Salmanasar I, rey de Asiria.

Salmanasar, prefecto de Bel, sacerdote de Assur, el santo, virrey de los dioses, príncipe favorito de Isthar, que purifica el culto y las ofrendas, que aumenta los sacrificios sangrientos y las ofrendas a los dioses; fundador de espléndidas ciudades, constructor del Eharsagkurkurra (Templo de Asur), la morada de los dioses, la montaña de las tierras; déspota que inspira temor, pastor de todos los pueblos, cuyas hazañas aumentan el bien de Asur; guerrero poderoso, fuerte en el combate, que incendia al enemigo, truena (como Adad) entre sus enemigos, que estalla como una llama de fuego, irreductible en la batalla y, como la trampa de una muerte cierta, es el ataque de sus armas; gobernante legítimo, que marcha confiado en Assur y los grandes dioses, sus señores, que no tiene rival, que se apodera del territorio enemigo al Norte y al Sur; el señor

fuese rey sobre ellos y le impuse tributo debido a mí como superior suyo, para que se pagase anualmente sin interrupción. (...)

En cuanto a Ezequías el Judío, no se sometió a mi yugo. Puse sitio a 46 ciudades fuertes, baluartes e innumerables aldehuelas de sus inmediaciones, y las conquisté mediante terraplenes bien construidos y aretes acercados a los muros, combinados con el ataque de infantes y usando minas, brechas y trabajo de zapa. Saqué de ellas 200.150 personas, jóvenes y ancianos, varones y hembras, caballos, mulas, asnos, camellos, ganado mayor y menor sin cuento, y los consideré botín. A él mismo hice prisionero en Jerusalén, su residencia real, como a un pájaro en una jaula. La cerqué con terraplenes a fin de molestar a los que abandonaban la puerta de su ciudad. Las ciudades que había pasado a saco desgajé de su país y las entregué a Mitoini, rery de Asod, a Padi, rey de Eqrón, y a Sillibel, rey de Gaza. Así reduje su país, pero aumenté aún el tributo y los presentes debidos a mí como su superior, que le impuse después además del tributo anterior para que se pagase anualmente. El propio Ezequías, al que el temible esplendor de mi señorío había abrumado (...), y cuyas tropas le habían desertado, me envió más tarde a Nínive, mi ciudad señorial, además de 30 talentos de oro, 800 talentos de plata, piedras preciosas, antimonio, grandes bloques de piedra roja, lechos y sillas con taracea de marfil, cueros de elefante, madera de ébano, madera de boj, y toda clase de valiosos tesoros, sus hijas, concubinas y músicos. Para entregar el tributo y rendir obediencia como un esclavo envió a su mensajero personal.

J.B. Pritchard, Ancient Near Eastern Texts , 2, 287-288.

10.- Costumbres de los persas, según Heródoto.

Suelen subir a las cimas de las montañas para ofrecer sacrificios a Zeus, cuyo nombre aplican a toda la bóveda celeste. (...) Cada uno se casa con varias esposas legítimas y se procura, además, un número muy superior de concubinas. (...) Desde los cinco hasta los veinte años sólo enseñan a sus hijos tres cosas: a montar a caballo, a disparar el arco y a decir la verdad. Y hasta que un niño no tiene cinco años, no comparece en presencia de su padre, sino que hace su vida con las mujeres (...). El cadáver de un persa no recibe sepultura, mientras no haya sido desfigurado por un ave de rapiña o un perro. Desde luego, los magos sé positivamente que lo hacen así, pues lo hacen públicamente. En cualquier caso, los persas impregnan con cera el cadáver y, después, lo entierran. Por su parte, los magos se diferencian notablemente del resto de los hombres, en especial de los sacerdotes de Egipto; pues, mientras éstos estiman como un deber de su clase no dar muerte a ningún animal, a excepción de los que sacrifican, los magos, por el contrario, matan con sus propias manos toda clase de seres vivos, excepción hecha del perro y del hombre.

Heródoto, Historia 1.131-140 (extractos).

11.- Poder de Darío, Gran Rey de Persia

Busca justificar el poder de Darío. Pretende proclamar que Ciro y él pertenecen a la misma familia, la de los aqueménidas. Hace una exaltación de Ahura-Mazda como dios protector de la realeza. Hace una enumeración de todos los dominios. Se habla de tributos, siendo Darío el que organiza el imperio en satrapías. Se habla del bien y el mal, el soberano garante de la verdad y el bien. Es un texto para glorificar al rey, escrito en primera persona.

Yo (soy) Darío, el rey grande, el rey de reyes, rey sobre los persas, rey de los pueblos, el hijo de Histaspes, el nieto de Arsames, el aqueménida. Y Darío el rey dice: Mi padre (es) además Histaspes, y el padre de Histaspes (es) Arsames y el padre de Arsames (es) Ariaramnes y el padre de Ariaramnes (es) Teispes y el padre de Teispes (es) Aquemenes. Y Darío el rey dice: por

tal motivo nosotros nos consideramos de raza aqueménida, (pues) desde el más remoto origen hemos sido nobles y desde el más remoto origen de nuestra raza, reyes. Y Darío el rey dice: ocho reyes de mi raza detentaron antes la realeza, yo en noveno (lugar) ejercí la realeza; por lazos de unión nosotros hemos sido reyes. Y Darío el rey dice: por voluntad de Ahuramazda yo ejercí la realeza; Ahuramazda me concedió la realeza. Y Darío el rey dice: estos (son) los países que se declararon míos y cuya realeza ejercí por voluntad de Ahuramazda: persas y elamitas y babilonios y asirios y árabes y egipcios y los del mar y satalgacios y jonios y medos y armenios y capadocios y partos y drangianos y arios y corasmios y (el de) Bactria y sogdianos y (el de) Gandara y saceos y (el de) Satagidia y (el de) Aracosia y (el de) Maka, en total completamente 23 países. Y Darío el rey dice: estos países que se declararon míos, otorgados por voluntad de Ahuramazda, me servían, traían mi tributo, lo que yo les dije, de noche o de día, lo hicieron. Y Darío el rey dice: estos son los países en los que al hombre [fiel?] a éste lo protegí; a quien (era) malvado, a éste lo perseguí duramente. Por voluntad de Ahuramazda mi ley era observada en estos países, según lo que yo les decía esto hacían.

Inscripción de Behistún, A. Kuhrt, The Persian Empire.