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tipologia textual, Apuntes de Filología hispánica

Asignatura: Tecnicas de analisis e interpretacion de textos, Profesor: David Serrano Dolader, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: UniZar

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 22/11/2017

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2. LA(S) TIPOLOGIA(S) TEXTUAL(ES)
FRANCISCO HERNÁNDEZ PARICIO De acuerdo con esto, podemos separar las acciones que tienden a modifi-
car o influir en las creencias del receptor de aquellas que pretenden influir en
sus comportamientos.
Las primeras no condicionan comportamientos físicos en el interlocutor,
sino sólo modificaciones en su universo de creencias, tanto si éste se modifi-
ca efectivamente como si no. Entran aquí las acciones que persiguen informar,
explicar o convencer.
Las acciones que pretenden influir en el comportamiento son las que deno-
minamos prescriptivas, y en ellas no entran solo los mandatos sino que se
incluyen todas aquellas que pretenden orientar la actividad futura del recep-
tor, en cualquier sentido: mandatos, consejos, peticiones, etc.
Los tipos de texto se corresponden, pues, con los tipos de acciones refle-
jadas, con la salvedad de que a la acción informativa le hacemos correspon-
der dos tipos de texto: el narrativo y el descriptivo. El esquema podría ser uno
como el siguiente:
- narrativo: oración con verbos de cambio, en tiempo imperfecto, acom-
pañados de especificaciones locativas y temporales.
- expositivo: la parte de análisis aparece como oración con verbos del tipo
tener en tiempo presente, mientras que la parte de síntesis es caracterizada
como oración con verbo ser en tiempo presente.
- argumentativo: oración con verbo ser en presente, con aparición de la
negación.
- instructivo: oración con verbo en modo imperativo.
Existen, incluso, aproximaciones mucho más específicas entre tipos de
texto y características lingüísticas, como, por ejemplo, la que realiza Longa-
cre (1989) -a la que nos referiremos en el próximo capítulo, cuando hablemos
de la secuencia narrativa-, pero de la que ya podemos adelantar que no inten-
ta caracterizar global mente un tipo de texto sino cada una de las partes que lo
componen. Es éste, en efecto uno de los inconvenientes fundamentales de las
tipologías unitarias (todas las vistas hasta ahora): considerar que el texto es un
todo unitario y uniforme. Si bien es fácil de aceptar la primera de las caracte-
rísticas, es poco probable, y antiintuitivo, que un texto de una cierta extensión
posea un carácter uniforme, es decir, que pueda ser considerado en todas sus
partes como instructivo, narrativo, argumentativo, etc. Y a esta dificultad
intentan responder las clasificaciones tipológicas basadas no tanto en el texto
como conjunto cuanto en las partes que lo componen: lo que examinaremos
en el próximo capítulo dedicado a las secuencias textuales.
INTENCiÓN DE INFLUIR EN
I
MODIFICAR
CREENCIAS COMPORTAMIENTOS
TIPO DE Informativa Explicativa Persuasiva Prescriptiva
ACCION
TIPO DE Descripción
I
Narración Exposición Argumentación Prescripción
TEXTO
2.7. Hacia una tipologia unitaria (y múltiple)
No haremos aquí sino esbozar las ideas de lo que podría convertirse en una
tipología textual.
En primer lugar, parece necesario suponer que un solo criterio debe guiar
la clasificación. En cambio, son múltiples los parámetros que deben tenerse
en cuenta si se quiere que la generalidad no excluya la evidente diversidad que
entre los textos concretos se observa.
El criterio central de clasificación lo basamos en la idea de que todo texto
constituye una forma de acción, un modo de intervención, dotado como todas
las acciones de una intencionalidad dominante. Frente a otros tipos de accio-
nes que pueden pretender modificar objetos, situaciones, etc., la emisión de
un texto, por las características propias del lenguaje (es un instrumento, pero
no un instrumento físico, como un sierra o un martillo), solo puede aspirar a
modificar el conjunto de creencias o actitudes del oyente, lo que constituye el
motivo último de la actividad lingüística.
Son, pues, cuatro los tipos de acciones, y cuatro deberían ser los tipos de
texto. Si hemos optado por distinguir entre textos descriptivos y narrativos se
debe exclusivamente a razones de tradición (y quizás de claridad) pero no a
razones propiamente tipo lógicas que se deriven del criterio utilizado. Des-
cripción y narración son tipos de texto (y de actividad) separables a partir de
los parámetros que veremos a continuación, pero no como tipos de acción; de
ahí, probablemente, el hecho de que en muchos casos sea difícil distinguir si
estamos ante un tipo u otro. Puesto que los factores determinantes de separa-
ción entre ellos son el tiempo y la noción de cambio, cuando éstos quedan
oscurecidos o anulados puede producirse confluencia entre ambos tipos de
texto.
La acción explicativa da lugar a textos de tipo expositivo, mientras que la
persuasiva da lugar a textos argumentativos. Debe tenerse en cuenta, en
ambos casos, que tratamos únicamente de definir la acción que el texto cons-
tituye globalmente, como un todo. Ello es especialmente relevante para salvar
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  1. LA(S) TIPOLOGIA(S) TEXTUAL(ES) FRANCISCO HERNÁNDEZ PARICIO De acuerdo con esto, podemos separar las acciones que tienden a modifi- car o influir en las creencias del receptor de aquellas que pretenden influir en sus comportamientos. Las primeras no condicionan comportamientos físicos en el interlocutor, sino sólo modificaciones en su universo de creencias, tanto si éste se modifi- ca efectivamente como si no. Entran aquí las acciones que persiguen informar, explicar o convencer. Las acciones que pretenden influir en el comportamiento son las que deno- minamos prescriptivas, y en ellas no entran solo los mandatos sino que se incluyen todas aquellas que pretenden orientar la actividad futura del recep- tor, en cualquier sentido: mandatos, consejos, peticiones, etc. Los tipos de texto se corresponden, pues, con los tipos de acciones refle- jadas, con la salvedad de que a la acción informativa le hacemos correspon- der dos tipos de texto: el narrativo y el descriptivo. El esquema podría ser uno como el siguiente:
  • narrativo: oración con verbos de cambio, en tiempo imperfecto, acom- pañados de especificaciones locativas y temporales.
  • expositivo: la parte de análisis aparece como oración con verbos del tipo tener en tiempo presente, mientras que la parte de síntesis es caracterizada como oración con verbo ser en tiempo presente.
  • argumentativo: oración con verbo ser en presente, con aparición de la negación.
  • instructivo: oración con verbo en modo imperativo. Existen, incluso, aproximaciones mucho más específicas entre tipos de texto y características lingüísticas, como, por ejemplo, la que realiza Longa- cre (1989) -a la que nos referiremos en el próximo capítulo, cuando hablemos de la secuencia narrativa-, pero de la que ya podemos adelantar que no inten- ta caracterizar global mente un tipo de texto sino cada una de las partes que lo componen. Es éste, en efecto uno de los inconvenientes fundamentales de las tipologías unitarias (todas las vistas hasta ahora): considerar que el texto es un todo unitario y uniforme. Si bien es fácil de aceptar la primera de las caracte- rísticas, es poco probable, y antiintuitivo, que un texto de una cierta extensión posea un carácter uniforme, es decir, que pueda ser considerado en todas sus partes como instructivo, narrativo, argumentativo, etc. Y a esta dificultad intentan responder las clasificaciones tipológicas basadas no tanto en el texto como conjunto cuanto en las partes que lo componen: lo que examinaremos en el próximo capítulo dedicado a las secuencias textuales.

INTENCiÓN DE INFLUIR EN I MODIFICAR CREENCIAS COMPORTAMIENTOS TIPO DE (^) Informativa Explicativa Persuasiva Prescriptiva ACCION

TIPO DE Descripción I Narración Exposición Argumentación Prescripción

TEXTO

2.7. Hacia una tipologia unitaria (y múltiple) No haremos aquí sino esbozar las ideas de lo que podría convertirse en una tipología textual. En primer lugar, parece necesario suponer que un solo criterio debe guiar la clasificación. En cambio, son múltiples los parámetros que deben tenerse en cuenta si se quiere que la generalidad no excluya la evidente diversidad que entre los textos concretos se observa.

El criterio central de clasificación lo basamos en la idea de que todo texto constituye una forma de acción, un modo de intervención, dotado como todas las acciones de una intencionalidad dominante. Frente a otros tipos de accio- nes que pueden pretender modificar objetos, situaciones, etc., la emisión de un texto, por las características propias del lenguaje (es un instrumento, pero no un instrumento físico, como un sierra o un martillo), solo puede aspirar a modificar el conjunto de creencias o actitudes del oyente, lo que constituye el motivo último de la actividad lingüística.

Son, pues, cuatro los tipos de acciones, y cuatro deberían ser los tipos de texto. Si hemos optado por distinguir entre textos descriptivos y narrativos se debe exclusivamente a razones de tradición (y quizás de claridad) pero no a razones propiamente tipo lógicas que se deriven del criterio utilizado. Des- cripción y narración son tipos de texto (y de actividad) separables a partir de los parámetros que veremos a continuación, pero no como tipos de acción; de ahí, probablemente, el hecho de que en muchos casos sea difícil distinguir si estamos ante un tipo u otro. Puesto que los factores determinantes de separa- ción entre ellos son el tiempo y la noción de cambio, cuando éstos quedan oscurecidos o anulados puede producirse confluencia entre ambos tipos de texto. La acción explicativa da lugar a textos de tipo expositivo, mientras que la persuasiva da lugar a textos argumentativos. Debe tenerse en cuenta, en ambos casos, que tratamos únicamente de definir la acción que el texto cons- tituye globalmente, como un todo. Ello es especialmente relevante para salvar 61

FRANCISCO HERNÁNDEZ PARICIO

el hecho de que la argumentación suele incluir una especie de combinación de información y explicación, si bien es cierto que supone una superación de la mera suma de éstas últimas. Así, pues, la tipología se refiere, insisto, a la acción global que el texto supone. Lo mismo cabe decir del texto prescriptivo, que no excluye que en su inte- rior puedan encontrarse partes de texto más cercanas a otros tipos. Que la fre- cuencia de este tipo de textos sea menor es algo esperable por la propia natu- raleza de la acción que lo produce. Solo como recordatorio, señalaré que entre las acciones que se pretende conseguir del receptor entran, por supuesto, tam- bién las lingüísticas: la diferencia por ejemplo, entre un mandato y una pre- gunta consiste en que el primero persigue predominantemente (pero no exclu- sivamente) reacciones que son acciones no lingüísticas, mientras que la pre- gunta persigue predominantemente (pero no exclusivamente) reacciones que son acciones lingüísticas. No entran en el esquema algunos tipos de texto frecuentes en otras tipolo- gías. El texto dialógico (el diálogo) corresponde a un tipo de actividad coo- perativa enjuiciable desde el punto de vista de las reglas y principios conver- sacionales, pero no se diferencia de los tipos estudiados porque cada una de las intervenciones (es decir, la intervención independiente de cada interlocu- tor) en el diálogo puede ser descrita de acuerdo con uno de los tipos expues- tos. La actividad conjunta no produce un nuevo tipo de texto, pero condicio- na fundamentalmente la forma de los textos, sobre todo por el fuerte anclaje enunciativo que la propia situación de diálogo exige. No existe tampoco un apartado especial para el texto «literario» o para una eventual función «poética». Ello se debe a que la «Iiterariedad» no la conce- bimos como un tipo de actividad, sino como una actitud que el locutor adop- ta a la hora de realizar cualquiera de los tipos de actividad, y puede ser obser- vada, por tanto, en cualquiera de los tipos de texto. Los casos en que el locu- tor pretende efectivamente destacar el aspecto «literario» de su producción lingüística deben también traducirse en alguno de los tipos de texto estableci- dos, convirtiéndose la «Iiterariedad» en una cuestión de grado susceptible además de ser juzgada en cuanto a su efectividad, cosa que no ocurre cuando hablamos de los tipos de acción. Una acción prescriptiva, por ejemplo, lo es aunque no consiga los resultados que pretende, mientras que un texto «litera- rio» puede ser incluido o excluido de esa categoría por parámetros absoluta- mente subjetivos.

La intención estética es, pues, una intención que solo puede plasmarse sobre un modelo textual como los establecidos, y que puede ser encontrada en todos ellos, al margen de que el texto sea calificado como literario. Es cierto

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que la publicidad acude con frecuencia a artificios estéticos, pero incluso en textos como las sentencias judiciales es habitual un esfuerzo estético (con mejores o peores resultados, claro). En el uso oral existen múltiples situacio- nes en que el hablante echa mano de sus «mejores galas», y no faltan incluso quienes hablan como escriben. Nada de todo ello significa que el tipo de texto sea distinto cuando existe intención estética y cuando no. Y el hecho de que en el lenguaje literario existan formas textuales muy marcadas (como la poe- sía, por ejemplo) atañe al estudio de las formas literarias pero no al de los tipos textuales. En el análisis de los tipos de texto que consideramos es preciso tener en cuenta una serie de parámetros que modalizan las formas particulares que adoptan las distintas realizaciones de cada tipo. Se trata de factores que, man- teniendo el tipo de texto, implican modificaciones substanciales y a la vez caracterizan de modo más relevante algunas formas textuales específicas. Sir- ven, pues, para explicar la diversidad de textos dentro de la unidad tipológi- ca. Entre otros, pueden ser especialmente destacables parámetros como los que vamos a comentar brevemente: a) Tiempo-Lugar de la enunciación: caracteriza a los textos en los que el anclaje temporal y locativo corresponden a los de la enunciación. Es la situación característica de los textos orales en situación directa, pero se encuentra también en los textos escritos que «imitan» o reproducen situaciones enunciativas (no narradas). Paradójicamente, y aunque sin anclaje locativo, es, de hecho, la caracte- rística de los textos ajenos a la situación enunciativa, es decir, aquellos que no están enunciativamente marcados y que se caracterizan por el uso de varian- tes atemporales del presente. Estos textos constituyen, en realidad, ejemplos de enunciaciones atemporales que se actualizan en cada lectura. Todos los tipos de textos pueden asociarse a este parámetro. La descripción, en presente, es una actividad habitual en el lenguaje diario (piénsese, por ejemplo, en el vendedor que alude a las magníficas caracterís- ticas de cualquier producto, o en el folleto publicitario que las describe). La descripción de este tipo es la que generalmente se encuentra en los textos que suelen denominarse técnicos, donde interesan sobre todo las características de los objetos analizados. Una situación característica de enunciación atemporal es la que se obser- va, por ejemplo, en los «pies» de fotografía. En ellos, si se trata de una des- cripción, el presente es de rigor, porque cada observación de la imagen y cada lectura del pie supone una actualización. Cuando encontramos otros tiempos, se trata de una narración.

FRANCISCO HERNÁNDEZ PARICIO 2. LA(S) TIPOLOGIA(S)^ TEXTUAL(ES)

Al margen de su utilidad tipo lógica, el foco constituye un parámetro intra- textual que ayuda a comprender el modo de estructuración del texto, puesto que permite descubrir el desarrollo y el camino seguido en la elaboración del mismo. En el cambio de foco puede radicar la transición clásica de un tipo textual a otro, dentro de un solo texto. Ello es claro en el caso de textos muy extensos, pero puede observarse también en el interior de textos breves.

f) Diálogo. Aunque en repetidas ocasiones hemos aludido a la situación enunciativa directa o a la presencia del interlocutor, consideraremos el parámetro diálogo como responsable de características especiales en el uso oral, fundamentalmente por la existencia de numerosas situaciones en la que el uso oral debe ser caracterizado como monológico (confe- rencias, presentaciones, comunicados, determinadas formas académi- cas, etc.). Se trata de un parámetro distinto de los aludidos y tiene como campo de acción el más amplio: el de los textos orales. Puesto que todos los tipos textuales pueden ser orales, el parámetro afecta a todos ellos. De acuerdo con este parámetro, quedarían separados, por ejemplo, el rela- to conversacional (por ejemplo, el relato que un amigo nos hace por teléfono de sus actividades) de la narración oral (que admite alusiones al interlocutor, pero excluye el diálogo). De igual modo quedaría diferenciado un mandato de una sentencia judicial (aunque se dicte oralmente), por ejemplo, a pesar de que ambos pueden servir para imponer algo a alguien.

A la hora de analizar un texto concreto, podríamos acudir a un cuadro similar al siguiente:

Cada uno de los tipos de texto quedaría modalizado por la actuación de los parámetros que acabamos de considerar dando lugar a una serie de caracte- rísticas del texto concreto que lo diferenciarían de otros textos adscribibles al mismo tipo. Por otra parte, la consideración de los parámetros permite obser- var las similitudes entre tipos diversos, así como los modos de transición de un tipo a otro. Debo terminar recordando que todo lo dicho respecto de los tipos textua- les debe ser reanalizado a la luz de lo que expondremos en el próximo capí- tulo. La noción de tipo textual es plenamente rentable si no se confía en que cada texto deba corresponder a un solo tipo, como veremos. Allí podrán verse, también, ejemplos típicos correspondientes a la tipología que hemos esbo- zado.

Descripción Narración Exposición Argumentación Prescripción TIempo-Lugar Enunciación TIempo-Lugar Enunciado Locutor Objetos

F Conceptos O (^) Acciones C (^) Cambios O Estados Procesos Diálogo (/Monólogo)