















Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Psicologia de la Enseñanza, Profesor: Jose Maria Roa Venegas, Carrera: Psicología, Universidad: UGR
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
1 / 23
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!
















Los seres humanos componen la única especie animal que utiliza la palabra como medio de comunicación. Las investigaciones concernientes al desarrollo del habla en los niños y recién nacidos han abarcado muchos aspectos que vamos a explicar a continuación.
“Preferencia del idioma materno”
En este experimento se le dio al recién nacido un chupete conectado a un ordenador que registra la intensidad y la frecuencia en que el bebé succiona. Escucha una cinta que alterna sonidos del lenguaje materno y una lengua extranjera que nunca antes ha escuchado.
Esta investigación tenía como objetivo conocer las preferencias de lenguaje de los recién nacidos y ver si existía una predisposición a la lengua materna ante lenguas ajenas desconocidas.
Se registró mayor respuesta del niño, en términos de frecuencia y sonido, cuando escuchaba la lengua materna. Esta prueba demostró dos cosas: por un lado, que los niños empiezan ya a aprender las propiedades del lenguaje en el útero y, por otro lado, que demuestra inclinación hacia la entonación del idioma materno antes que la de otros. Los bebés pasan por un proceso de discriminación de sonidos en mundo caótico de ruido, así como una capacidad de distinguir los sonidos propios del habla.
“Palabras con significado”
Al igual que en el experimento anterior, los bebés de pocas horas de vida succionan un chupete conectado a un ordenador que registra la respuesta de succión. En este caso, los recién nacidos escuchan una cinta que contiene dos listas de palabras. Una de ellas, está compuesta por pronombres o proposiciones que no guardan significado en sí mismos, y otra la componen sustantivos o verbos con contenido y significado.
El objetivo de esta investigación es conocer la existencia en los recién nacidos de la capacidad de distinguir las distintas partes del lenguaje.
Los resultados que se obtuvieron fueron unos niveles de reacción mayores cuando el bebé escuchaba la lista de palabras con significado, es decir, hace una distinción entre palabras según tengan un contenido o no.
“Cara inmóvil”, “cara al revés”, “cara alegre-triste” y “mirada fija”
Se han realizado cuatro estudios tienen por objetivo conocer si los niños entienden e interpretan los signos no orales que afectan la interacción.
En el primero de ellos, “la cara inmóvil”, la madre se sitúa enfrente del bebé y trata de captar su atención mediante su sonrisa y sonidos agradables. En ese momento, la madre cambia el rostro dejándolo inmóvil. Se observó, en un primer momento, un intento de comunicación por parte del niño para retomar el rostro inicial de la madre, pero ante sus intentos fallidos, se frustra y comienza a llorar. Esta investigación mostró que este fenómeno tiene lugar porque el bebé es consciente de la rotura de la línea de comunicación sin previo aviso que la madre había provocado.
En el segundo experimento, “cara al revés”, el bebé está viendo en la televisión el rostro de su madre con la que interactúa mediante sonrisas y balbuceos. La prueba comienza cuando proyectan la cabeza de la madre girada al revés y el bebé deja de interactuar dando signos de impaciencia. Para el recién nacido, había dejado de estar la madre, no sabe interpretar la cara de su madre en esas condiciones, es un objeto más.
En “cara, alegre-triste”, el niño se encuentra en frente de una pantalla que proyecta la grabación de una mujer con expresiones y voces alegres. La expresión de esta mujer varía de tal forma que llega a combinar una tonalidad de voz alegre junto a un rostro triste y apagado. Esta prueba despertó la confusión del recién nacido, llegando a perder interés. Este fenómeno explica que desde edades muy tempranas, el bebé sabe que las emociones se expresan tanto con la cara como con la voz, y también conoce que ambas deben ser congruentes en el estado de ánimo.
Por último, “mirada fija”, el objetivo de la investigación se centró en las consecuencias de la pérdida del contacto visual. La madre, que interactúa con el niño, continúa hablando hasta que gira la mirada hacia otro sitio. Aunque sigue hablando, el niño se exalta en un primer intento por recuperar su atención, pero al no conseguirlo, se frustra. Esto no hace más que demostrar el papel importante que juegan los ojos en la interacción humana, incluso desde los primeras horas de vida.
“Ba-da”
Muchas de las investigaciones sobre los niños han partido de la idea de la predisposición innata de facilidad para aprender cualquier idioma , por eso centraron su objetivo en el estudio de la especialización de los niños en un idioma vinculado a una cultura. Uno de ellos es un curioso experimento en el que el bebé, sentado en el regazo de su madre, centra su atención en un colorido juguete mientras se escuchan dos sonidos: “ba” y “da”. “da” es un sonido del idioma “hindi” que la mayoría de los anglosajones, como los miembros de la investigación, no sabrían distinguir. Cada vez que se escucha el sonido “da” se ilumina un conejito bailarín que capta su atención y cuando se escucha “ba”, el bebé se vuelve hacía la investigadora del juguete, continuando el proceso hasta que el recién sonido asocia el cambio de “da” a “ba” con la aparición del conejo bailarín, sabiéndose por la anticipación de la mirada del niño hacia el conejito cuando escucha “da” incluso cuando los investigadores retrasaban su aparición. Sin embargo, el experimento no acaba aquí. Un segundo proceso se
“Imitación”
La imitación es la primera vía de comunicación entre niños y adultos, en los objetivos de los experimentos que incitan a la imitación buscan saber cómo aprenden los niños por esta vía.
Se le llama la atención a un niño con juguetes extraños que nunca antes había dicho y el investigador muestra su peculiar funcionamiento con algún gesto delatador. El niño imita al detalle las acciones para hacer funcionar los juguetes, incluso, sigue recordando esas acciones imitadas con el tiempo.
“El robot”
Cuando se estudian los primeros pasos de intento de comunicación de los niños para poder interactuar con las personas cabe preguntarse lo siguiente: ¿cómo comprende el bebe que los demás tienen algo que transmitirle?.
“El robot” es un experimento en el que el objetivo de investigación es conocer las señales que aprende el niño a interpretar como comunicación.
El niño, sentado en el regazo de su madre, observa atentamente cómo el investigador interactúa con una marioneta anticipándose a la exposición de cada uno. Cuando el investigador abandona el lugar, el infante comienza a balbucear con la marioneta, espera el momento adecuado para interactuar respetando los tiempos y el ritmo de un modelo comunicación, funcionando en ambos sentidos. ¿Cómo sabe que es algo con lo que puede comunicarse? Los niños desde edades muy tempranas reconocen el “toma y daca” de una conversación, la estructura subyacente de la comunicación.
“Preferencia de la forma”
Los niños asocian sonidos con palabras y más tarde, con significados, pero se da un cambio importante, a partir del año y medio, cuando toman las riendas del mundo de las palabras. Los sonidos y los significados de las palabras que han atribuido parecen conectarse y entienden que todo tiene un nombre. Este fenómeno comprende “la explosión del lenguaje”
¿En qué se fija el niño para acelerar el aprendizaje de nuevas palabras? Buscar respuestas a esta pregunta supone el objeto de estudio de investigación.
En un experimento, a los niños se les enseña unos objetos con nombres inventados durante unas sesiones. Todos estos objetos, a los que llaman con nombres inventados, poseen colores y están compuestos de materiales distintos, sin embargo, comparten la misma forma, siendo enseñados a distinguirlos por éste. Cuando se les expone a objetos distintos con características comunes, excepto en la forma, y se les pide que identifiquen un objeto en concreto apelando al nombre inventado, seleccionan aquellos que mantengan la misma forma, comportándose como el criterio de distinción.
Las conclusiones han demostrado que el vocabulario de los niños a los que se educa prestando mayor atención a la forma era mayor que el de otros niños.
El bebé humano llega al mundo lleno de interacción social, los primeros afectos y los cuidados que refuerzan los vínculos sientan las bases de las futuras relaciones. Esta conversión social debe cumplir unos requisitos como la cooperación, compartir vínculos sociales y desarrollar una individualidad adaptativa.
“Sincronicidad”
Una de los objetivos de las investigaciones realizadas para el estudio de la relación de los infantes era conocer si la vinculación tiene bases fisiológicas y si está relacionada con la sincronicidad.
El niño y la madre son conectadas al electroencefalograma que controlará la existencia de una misma respuesta frente a un estímulo. La respuesta se registra por la activación emocional de ambos y el estímulo elegido es una canción clásica que transmite una emoción de alegría. Se observó que el bebé refleja esta emoción en su madre. Por su parte, cuando la canción elegida provocaba emociones negativas como el miedo, ambos también compartían la misma activación emocional con el mismo nivel de intensidad. Eso advierte de una sincronicidad entre madre e hijo que permite predecir de una manera muy fiable un buen vínculo entre ambos.
La ansiedad ante la desaparición de la madre es una reacción que surge en edades tempranas. Esa ansiedad, que no aparece durante los primeros meses, es un síntoma del desarrollo que aparece durante el gateo y la exploración, incrementando su independencia pero también su miedo a perder a la madre.
“Estudio de situaciones extrañas”
relaciones sociales. Por eso, el siguiente reto para el niño es hacerse una imagen de sí mismo y ser conscientes del espacio que ocupa, necesidades del desarrollo de los niños que han supuesto un objetivo de estudio.
En el experimento querían saber si el niño, pisando un celpudo, era capaz de llevar el carrito de compra a la madre. Para que el bebé pueda resolver este problema, ha de tener conciencia de sí mismo y los intentos fallidos para hacerlo indican que aún no sabe que es su cuerpo lo que impide que el carrito se mueva. Los niños, con edad más avanzada que se deshacen del obstáculo del celpudo, demuestran tener conciencia de sí mismos.
“Error de escala”
La autoconciencia adquirida a través de autorreconocimiento físico no se extiende al mismo tiempo al ámbito de las emociones, lo cual produce una falta de consistencia en su comportamiento. No obstante, la conciencia de sí mismo también está implicada en el conocimiento del concepto de escala, convirtiéndose en objeto de estudio. Los objetivos de la investigación de este aspecto se centran en conocer las reacciones del niño según sus limitaciones físicas cuando están expuestos a objetos de diferente tamaño.
Los niños, con autoconciencia ya adquirida, se exponen a un sala de juguetes grandes y se desenvuelven con normalidad. El objetivo de los investigadores es conocer el comportamiento del niño cuando estén expuestos a las réplicas de esos juguetes en miniatura. Sin embargo, no habían variado el comportamiento inicial con los pequeños juguetes, intentan desenvolverse de la misma forma a pesar de no conseguir los mismos resultados, por ejemplo, intentando introduciéndose en un coche diminuto con el fin de conducirlo. Las conclusiones es que las emociones, en algunas edades, anulan la percepción de sí mismo e ignoran las físicas son con los objetos.
“Mírame”
Comprender el género propio establece uno de los pilares fundamentales para determinar el yo, por eso los investigadores se propusieron el objetivo de conocer las edades en que comenzaba a existir en los infantes el reconocimiento de las diferencias propias del género.
La investigación se realizó con un experimento en el que el bebé tenía delante dos pantallas que emitían sonidos de ambos sexos, con la visualización posterior de los rostros. El propósito era saber a qué rostro iba a mirar el niño según la voz, consiguiendo que cuando la voz fuera femenina se dirigiera hacia la mujer, y cuando era masculina, hacia el hombre. El estudio constató a que los nueve meses el niño es consciente de la existencia de dos géneros distintos. “Estudio del género”
¿Cómo categorizan la diferenciación de ambos géneros? ¿A qué edades se produce? Dar respuesta a esta pregunta comprende el objetivo de la investigación del género.
Un bebé de catorce meses está expuesto a unos objetos asociadas al género masculino, otros objetos asociados al género femenino y finalmente, unos objetos considerados neutros.
La investigadora utiliza un orangután de juguete para describir situaciones, por ejemplo, una en la que se acuesta en una cama. Retira el orangután y le acerca dos juguetes, un hombre y una mujer, para que proceda a colocarlos en la cama, sabiendo que ambos la usan. Sin embargo, cuando la doctora muestra al orangután pintándose los labios, el bebé pinta los labios indiscriminadamente al hombre y a la mujer sin haber asociado esa práctica con el género femenino. Sin embargo, otro niño con 20 meses, ya ha aprendido que en su cultura esa práctica solo es utilizada por las mujeres.
“Juego libre”
La construcción del mundo en los niños se representa simbólicamente en los juegos evolutivos a los que juegan, lo cual proporcionará signos importantes signos de conciencia social. Por ello, uno de los objetivos de la investigación era saber cómo se desarrolla el entendimiento de la interacción social.
En el experimento del “juego libre” los niños, de 6 meses, interaccionan con su padre/madre con unos objetos, por ejemplo, una pizza, para el que no entienden su significado en la vida real, por cual interaccionan aleatoriamente sin dotarle de ningún simbolismo. Los padres utilizan instintivamente estos juguetes de manera que van asociando su significado con la utilidad que sus padres van fingiendo, imitando los niños estas conductas siguiendo las secuencias de la representación fingida, como cortar los trozos de pizza o prepararla para comer. Sin embargo, no sienten las emociones asociadas a esa situación. A partir los 36 meses el juego adopta un significado muy elaborado, las improvisaciones incluyen narraciones impulsadas por los sentimientos que denotan entendimiento de esas situaciones sociales.
“Dúo social”
Uno de los elementos que aprenden los niños en sus interacciones sociales es la cooperación, compartir cosas es algo que van asimilando con la edad, en este sentido, los objetivos de la investigación en los infantes estaban destinados a conocer las edades en que estos comenzaban a entender la necesidad de cooperación.
En el experimento del “dúo social”, dos niños de dos años acompañados de sus madres están jugando por separado con dos juguetes iguales mientras ellas se encuentran realizando una actividad distinta para no interrumplirlos. Después, una investigadora traía un juguete que requería de la colaboración de ambos, sin embargo, sólo encuentran la forma de colaborar cuando la investigadora participa dándoles instrucciones. Tampoco consiguen controlar fácilmente los impulsos cuando han de compartir el mismo objeto, dependiendo no sólo de la edad sino también del carácter. A los tres años, los niños muestran un comportamiento muy distinto, se les da el mismo juguete para montar mientras ambos ofrecen adecuadamente las partes entendiendo la necesidad de hacerlo en grupo. No obstante, cuando tienen que compartir el mismo objeto, sigue siendo complicado para ellos renunciar a la posesión.
activaciones emocionales dependerán fundamentalmente del temperamento y de las personas a los que guiarán en su desarrollo.
Las primeras expresiones emocionales, como el llanto, son producto de los reflejos con una finalidad adaptativa. Poco después del primer mes, esbozan las primeras sonrisas que son reforzadas por las reacciones de los padres. A los tres meses, la sonrisa adopta una carácter social y el rostro adopta las formas y unas leves arrugas características de una sonrisa.
“Tirar de la cinta”
Una nueva investigación muestra que incluso un niño de tres meses tiene un repertorio, aunque limitado, de emociones. El objetivo de la investigación es conocer cuáles son las primeras emociones que expresa un bebé.
A un infante de escasos meses se le proporcionó una cinta conectada a un televisor, de tal manera que cuando tiraba de ella la pantalla proyectaba una imagen de un bebé sonriendo junto a una música agradable. Cuando el bebé se da cuenta del control que tiene sobre la proyección, tira repetidamente sobre la cinta con entusiasmo. Los investigadores rompieron la relación entre la cinta y la proyección, y cuando el bebé, tras sucesivos intentos, se dio cuenta de que no obtenía respuesta, mostró frustración e ira a través del llanto. Incluso desde los tres meses el bebé ya siente emociones básicas como la ira, la frustración, sorpresa o placer que se irán matizando según crezca el bebé.
“Reconocer emociones”
En los bebés, llorar es la única forma de expresar y comunicar sus necesidades de tal forma que los padres comienzan a entender rápidamente los distintos tipos de llanto y con ello, las diversas emociones que expresan, sin embargo, ¿qué ocurre con el proceso inverso? Uno de los objetivos de los investigadores era conocer a qué edad pueden entender los niños las emociones de otros junto a la facilidad de interpretar las emociones paternas frente a las de los demás.
En el experimento utilizado se pretendía que los bebés de escasas semanas asociaran, ante dos pantallas, la cara alegre de su madre con la voz agradable y la cara triste con la voz más apagada. Cuando la voz es alegre el niño dirige la mirada hacia la cara alegre, lo cual denota que hace una asociación de los aspectos de la emoción. Sin embargo, cuando se trata de su padre, es incapaz de establecer la asociación. Cuando se trata de personas ajenas, lo consiguen únicamente con las mujeres, consiguen interpretar las emociones aunque no sean de sus madres. Sin embargo, un bebé de 18 semanas sí conseguía realizar el proceso con su padre. Los investigadores señalan que, en general, los bebés aprenden a interpretar las emociones de su madre aproximadamente a las 12 semanas, con mujeres ajenas unas semanas más tarde y con los padres mucho tiempo después. Apelan este hecho a la mayor facilidad con la que las mujeres expresan las emociones para su posterior asociación.
“Paradigmas de la reacción”
La forma en que los bebés expresan sus emociones depende en gran medida de su temperamento. Por ello el objetivo de los investigadores es averiguar el modo que el carácter afecta la respuesta emocional ante el mundo en los 3 primeros años de vida.
En este experimento se le muestra un bebé de 4 meses una caja sorpresa que emite una música agradable hasta que salta una figura sorpresa contenido en él. En alguno, las reacciones ante estas sorpresas no mostraron ninguna emoción negativa, pero en otros, la sorpresa no fue muy bien aceptada, utilizando el llanto para expresar la angustia incluso cuando sólo se volvía a escuchar la agradable música. Estas diferencias se explican con el temperamento.
“Carácter a lo largo del tiempo”
Medir las emociones de la ira, la alegría y el miedo comprenden el objetivo de la investigación para la evaluación del estudio del carácter.
Se les permite jugar con un llamativo juguete y posteriormente, se pone un panel transparente entre él y su juguete. Algunos niños, de apenas 9 meses, muestran una leve frustración cuando ven que no pueden volver a tocarlo. Otros se rinden con mayor facilidad a pesar de que quieran volver a llamar la atención con el juguete. Otro experimento es la utilización de marionetas que intentan provocar emociones positivas, pero esto no ha sido así en todos los casos, algunos han mostrado miedo ante las mismas marionetas.
“ Prueba fisiológica”
¿Por qué los niños reaccionan emocionalmente de distinta manera ante los mismos estímulos?
El bebé es sometido a un encefalograma que mide las señales eléctricas de su cerebro como respuesta a una serie de sonidos. El infante oye una serie de pitidos entremezclados con otros sonidos distintos, mientras se registra los cambios de actividad cerebral ante nuevos estímulos. En algunos niños, se produjo mayor actividad en el lóbulo derecho, resultado asociado a los niños con una personalidad tranquila. Por su parte, los niños con temperamentos más enérgicos muestran una respuesta exagerada en el lóbulo izquierdo. Estas pruebas han posibilitado sentar las bases neurobiológicas de la personalidad.
“La habitación del riesgo”
El objetivo de esta investigación es averiguar la existencia de cambios de personalidad con el tiempo
En una habitación, exponen a los bebé a varias situaciones de riesgo para ver cómo reaccionan. En un primer momento, con la investigadora dentro de la sala, miden cuánto tiempo tarda el infante en coger confianza. Al superar su timidez con la desconocida, se le
queda hipnotizado con las imágenes. Cuando se para la cinta de video, se vuelve a ofuscar y descubre una forma de consolarse: muerde la mano de quien le sujeta en vez de chuparse el dedo. Otros, sin distracciones externas, simplemente se entretienen consigo mismos.
“Control de emociones: miedo”
¿Qué recursos propios cuentan los niños en su segundo año de vida para controlar la ansiedad? Los objetivos de esta investigación se han centrado en responder a esta pregunta.
En el experimento se indica al padre para que ignore a su hija, que no está acostumbrada a ese trato. A continuación, aparece una araña de mentira cayendo del techo y emitiendo ruidos desagradables. El objetivo era ver a qué recurre su hija al tratar sola con sus emociones negativas. Se observa la utilización de estrategias como una canción sobre las arañas que minimizan el miedo hacia ellas. A los 24 meses estas estrategias se consolidan para autoconsolarse y enfrentarse a emociones como el miedo.
“Control de emociones: frustración”
Con la ayuda de un adulto, el bebé resuelve las tareas y actividades que sólo no puede utilizar, ayudándole a canalizar su frustración. Sin embargo, al igual que en el experimento anterior, cabe preguntarse: ¿a qué herramientas recurren los niños cuando no pueden valerse de la ayuda de sus padres? ¿esas herramientas dependen de su temperamento? Dar respuesta a estas preguntas es el objetivo de investigación.
Se les da una bolsa sellada de galletas a niños de carácter distinto con el fin de provocarles frustración ante la pasividad de sus padres. Unos niños expresan un enfoque dramático de la frustración y otros expresan un enfoque paciente y metódico. Los investigadores miden el tiempo de insistencia y qué estrategias creativas utilizan para aliviar su situación. Cada niño tiene su propio estilo para afrontar una situación y el temperamento afecta la resolución del problema.
“Reconocerse a uno mismo”
Hay una serie de emociones más complejas que tardan en aparecer, son las llamadas emociones morales como la vergüenza o el orgullo , la edad en que aparecen estas emociones son el objetivo de esta investigación.
El primer paso es establecer a qué edad los infantes adquieren conciencia de sí mismos. A un niño de once le ponen pintura en la nariz y posteriormente, lo colocan frente un espejo. Con sus 11 meses es demasiado joven como para saber que el niño del espejo es él. Sin embargo, cuando repiten el proceso con niños con 22 y 24 meses, se reconoce y limpia la pintura en la nariz. Este estado de autoconciencia suele aparecer alrededor de los 2 años.
“Bochorno”
El objetivo era saber si el sentimiento de vergüenza va unido a la autoconciencia.
Los niños juegan en sala repleta de juguetes cuando, de repente, se convierten en el centro de atención cuando todos los señalan y dicen su nombre. Reaccionan parando sus actividades y tocándose el cuerpo, signos clásicos de vergüenza.
A los niños que no se habían reconocido en el espejo, por mucho que sean señalados y llamados por su nombre, reaccionan con indiferencia. La sensación de vergüenza sólo se produce cuando tienen conciencia de sí mismos.
“Orgullo/Vergüenza”
Se expone a los niños para que hagan una serie de puzles antes de que suene el reloj, que son manipulados por los investigadores. En un primer momento, se deja que terminen el puzle y todo su cuerpo da muestras de logro. En el segundo puzle, la investigadora activa el reloj antes de que acabara el puzle, por lo cual, los niños muestran vergüenza, evitando el contacto ocular. Aunque la manera en que manifiestan estos sentimientos es muy diversa y dependen del temperamento.
Los bebés llegan al mundo dotados de la capacidad de pensar, de razonar y de aprender del mundo y de sí mismos. Al principio, viven únicamente en el mundo inmediato de los sentidos respondiendo a los estímulos que carecen de significado. No obstante, poseen mayor predisposición para responder ante el rostro humano.
“Reconocer las caras”
El objetivo de esta investigación los recién nacidos en abarca la predisposición de atracción de las caras y su desarrollo en los tres primeros meses de vida
Al recién nacido, de diez días, se le presenta una lámina dos imágenes: una con tres puntos representa, a grandes rasgos la cara humana, mientras que la otra tiene los tres puntos invertidos. El bebé se siente atraído por la imagen que se parece al rostro humano, pero ¿qué es lo que le atrae? Le enseñan otra lámina con otras dos imágenes: a un lado tiene la imagen borrosa de una cara, en otra sólo se han representado los contrastes de luces y sombras de un rostro. Sorprendentemente, el infante prefiere ver la imagen de los contrastes puesto que no es en los rasgos en sí en lo que se fija, sino en las zonas de contraste creadas por esos rasgos.
Con un niño de 18 meses, el investigador interactúa guardando un pequeño objeto, aunque rápidamente es destapado por el niño. Sin embargo, cuando también se oculta el acto de ocultar el objeto, el niño quedo sumido en un estado de confusión y no sabe dónde puede estar el objeto.
“Propiedades de los objetos”
Los niños también aprenden las propiedades de los objetos, su tamaño, su comportamiento, su forma. Aunque la forma sean las mismas, van aprendiendo que otras propiedades son distintas. El objetivo de esta investigación era la edad en que los niños distinguen las propiedades de los objetos
“Doble obstrucción”
Los niños aprenden las leyes físicas fundamentales una por una pero en este experimento el objetivo se centró en sus habilidades por reconocer los efectos de dos leyes físicas al mismo tiempo.
En el experimento hay una rampa sobre la que va rodando una pelota. Se pone una pantalla entre el bebé y la rampa, del tal manera que cuando baja la pelota, sigue su pista incluso cuando tiene que ver la pantalla. A continuación, en este caso, se pone un pared en medio de la rampa, por lo que al caer la pelota se anticipan a cogerla puesto que son conscientes de que no se puede atravesar un material sólido. Sin embargo, cuando se ponen ambas cosas sobre la rampa, los efectos de estas incorporaciones son impredecibles para los infantes, habiendo perdido de vista el objeto.
“Sumas y restas”
Los objetivos de las investigaciones pasan por conocer cómo son los primeros encuentros con las matemáticas.
El experimento consta de un pequeño escenario teatral en el que representan una suma, se sabe que hay un muñeco, entra otro y finalmente, aparece el resultado: los dos muñecos. La prueba viene cuando el niño ve incrédulamente que, cuando un muñeco entra en acción junto al otro, el resultado solo refleja un solo muñeco en vez de dos. La confusión que muestra el infante parece dar a entender que algo no está encajando con su previsión, mientras que con los resultados esperados, refleja rápidamente desinterés.
En un experimento similar para las restas, aparecen dos muñecos en la escena. Se ve como sale uno y el resultado final es de dos muñecos. Ello le llama atención porque incluso a los 6 meses los bebés pueden tener un concepto rudimentario de los números, es decir, tienen un concepto matemático. Cuando los resultados son correctos y esperables, reacciona mostrando aburrimiento.
“Tirar de la manta”
El objetivo de la investigación es saber a qué edad entiende el bebé que algo puede usarse como herramienta.
Un pato de juguete, que se encuentra encima de una pequeña manta de la que puede tirar, está a cierta distancia del bebé. A los 8 meses de edad, el bebé aún no puede entender por sí solo que tirando de esta manta conseguirá acercar el pato de juguete, no la usará como herramienta para sus fines. Sin embargo, los niños con algunos meses más han demostrado tirar de la tela siempre que han querido acercarse el juguete.
Una de las primeras herramientas que empieza a usar el bebé, por ejemplo, es la cuchara.
“La cuchara”
Usar la herramienta adecuada para una tarea puede llevar su tiempo, por eso el objetivo de la investigación sobre el uso de herramientas se han centrado saber cómo va aprendiendo el bebé a través de sus habilidades y conocimientos de las mismas
El experimento buscaba convertir la situación cotidiana en un problema. Cambiaron la orientación de la cuchara, alternándola y poniéndola una vez por la izquierda y otra vez, por la derecha. Cuando los diestros de 9 y 14 meses se encuentran el mango por la derecha, no tienen problemas para coger la cuchara (lo mismo con los zurdos). Sin embargo, cuando el orientación es distinta a la mano dominante, sufren bastantes maniobras para poder llevarse la herramienta a la boca. Los niños con 19 meses renuncian a usar a su mano dominante, usan su conocimiento sobre las herramientas y su capacidad para resolver el problema.
“ El pasamanos”
El objetivo de la investigación era determinar si un niño de 16 meses sabía cuándo necesitaba la ayuda de un pasamanos.
La prueba consistía en una plataforma de madera desprovista de pasamanos por la que tiene que pasar por un puente muy estrecho para poder jugar con unos juguetes. El bebé se niega a caminar sin ningún punto de apoyo, sucede lo contrario cuando la plataforma está provista de pasamanos. No obstante, cuando sustituyen el pasamanos de madera por uno de goma, la reacción del niño es una negativa. La conclusión es que a muy temprana edad los bebés entienden muy bien los objetos.
“Intenciones”
Muy pronto, los bebés comienzan a entender que los acontecimientos están formados por secuencias, con un simple gesto predicen la siguiente secuencia, pero ¿cómo puede un bebé averiguar las intenciones de los demás? Dar respuesta a esta pregunta comprende el objetivo de investigación de este experimento
“La cinta sin fin”
Un objetivo de la investigación sobre el reflejo de marcha consistían en determinar la responsabilidad de la gravedad en la desaparición del mismo.
Con una cinta en marcha, se hace un descubrimiento extraordinario: el bebé de 6 meses no ha perdido el reflejo de marcha sino que las piernas del bebé pesan demasiado en como para que sus débiles músculos superen la fuerza de gravedad. El bebé, ayudado por cinta en marcha, continúa alternando un pie con otro, aunque el control sobre éstos se quede corto.
“El móvil”
Los objetivos de el experimento de “el móvil” es comprender cómo es el paso en el que el bebé entiende que sus patadas al azar pueden convertirse en movimientos más controlados e intencionados
A los 2 meses los bebés dan varias patadas, actividad que refuerza y estimula los músculos del bebé. En un experimento atan las piernas de un infante con una cinta a un móvil. El infante desconoce que sus pataletas van a ser objeto de estudio, dando lugar a unas patadas involuntariamente mientras ve cómo comienza a bailar el móvil. Comienza a asociar su propio pataleo con el baile del móvil, el infante entiende que puede dirigir el movimiento de sus piernas y también, controlar su entorno.
“Alcanzar”
Alcanzar es un paso delante en el desarrollo del bebé, tanto física como mentalmente. Es la primera en la que puede interactuar directamente. Pero antes de ello, junto al reflejo de agarre, los niños entran que aprender a coordinar los movimientos de sus manos para alcanzar los objetos. El objetivo de estudio es conocer las limitaciones por la que los bebés fallan en el intento de alcanzar objetos. El repertorio de movimientos de las manos es muy alto, y los músculos que se han de utilizar para coger ciertos objetos no han sido reforzados.
“Alcanzar por detrás”
Cuando un bebé logra controlar su equilibrio estando sentado, el siguiente reto al que se enfrenta es mantener ese equilibrio mientras intenta alcanzar algo en cualquier dirección. En eso consiste un experimento en el que coloca distintos sensores en varias partes del cuerpo. El objetivo de estudio es conocer las limitaciones por la que los bebés fallan en el intento de alcanzar objetos por detrás. Un juguete a la espalda despierta su curiosidad pero ha de hacer varias cosas para alcanzarlo: primero debe ubicarlo en el espacio, calcular la distancia, levantar el brazo y estabilizar la cabeza y el tronco. Con 7 meses no es posible realizar todos es pasos sin perder el equilibrio, sin embargo, unos meses más tarde, la planificación del movimiento será más elaborada.
“El hueco”
El objetivo de esta investigación consistía en entender la razón por la que los niños que empiezan a gatear no perciben el peligro.
¿Podrían aplicar lo que han aprendido al sentarse con el gateo? Para comprobarlo, se hizo sentar al bebé en una silla con altura que se alejaba de un objeto a alcanzarlo. Cuando el hueco es muy grande para él, se debate entre el deseo y el desafío. En una nueva ocasión, el infante gatea vez de estar sentado, y no calcula la profundidad de campo pudiendo caer por el hueco. Estos niños no están acostumbrados a las obstáculos propios del mundo del gateo.
Los niños son capaces por sus sentidos ver algo “alto”, “bajo” “ancho” o “estrecho”, es decir, perciben las propiedades de los objetos, pero a ciertas edades todavía no conocen el significado de los mismos y por tanto, sus consecuencias.
“El abismo visual”
En este experimento los niños gatean en el suelo cuando se muestra un abismo visual. Un niño, que acaba de empezar a gatear, cruza este abismo visual a pesar de la profundidad. Otro niño con más tiempo gateando, muestra el típico miedo a las alturas y aunque la madre le anima a traspasarla se aparta de los bordes de la misma. ¿Por qué al gatear el bebé descubre su miedo a las alturas?
“La sala que se mueve”
El objetivo de este experimento es determinar la relación entre la adquisición del miedo a las alturas y el desarrollo de la visión periférica durante el gateo.
Un niño con poco tiempo gateando está sentado en una sala que se mueve. Se le llama la atención para que fije la vista y determinar si recoge información. Al moverse la sala, no reacciona de ninguna manera, pero lleva tan poco tiempo gateando que no es capaz de recoger información por visión periférica. Otro niño con más experiencia gateando, reacciona de forma exagerada al movimiento, adapta el cuerpo para estabilizar el cuerpo ante el movimiento. Lo que le ha hecho sensible a la visión periférica es su experiencia gateando, proporcionándole, además, un sano miedo a las alturas.
“El mecanismo de movilidad”
¿Es posible que antes de gatear un niño llegue a entender los conceptos la visión periférica y de altura? La respuesta es objeto de estudio en este experimento.
Se introdujo a bebés que aún no gateaban en un coche móvil con un mando del que se tira. Eran niños que nunca antes habían gateado. La mayoría los niños no consiguen asociar el movimiento del mando con el movimiento del coche. Cuando redescubren la finalidad del mando, notan a través de su visión periférica que se mueve y su capacidad para controlar esos movimientos, aunque aún no gatee, le da esa información.
“Andar sujetándose”