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Orientación Universidad
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tratamiento infraespinoso, Apuntes de Fisiología

Asignatura: fisio especial 2, Profesor: , Carrera: Fisioterapia, Universidad: UAX

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 10/04/2015

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UNIVERSIDAD DE CUENCA
1 Mónica del Rocío Cabrera González
María Fernanda Barros Loja
RESUMEN
Evaluar la eficacia de la técnica de elongación con inhibición recíproca para
tratamiento del dolor miofascial del músculo infraespinoso.
Con un diseño descriptivo, longitudinal, se incluyeron 40 pacientes con dolor miofascial
del músculo infraespinoso atendidos en el Hospital Vicente Corral, de junio a
noviembre de 2010, y se aplicó diez sesiones con la técnica de elongación con
inhibición recíproca. Se midió la disminución del dolor mediante una Escala Análoga
Visual (EAV) después de cada sesión y al finalizar el tratamiento.
En la muestra hubo un predominio de mujeres (60%), con un 67,5% entre 19 y 59
años de edad, con un 25% de sobrepeso y obesidad según el IMC y un 67,5% de
ocupaciones que demandan actividades manuales: amas de casa, comerciantes y
empleados públicos.
En el 47,5% de pacientes el dolor tuvo duración de por lo menos 2 semanas y en el
52,5% la historia fue más prolongada. El hombro derecho fue el más afectado (62,5%)
y la localización más frecuente del dolor fue en la cara anterior del hombro (52,5%).
Hubo puntos gatillo asociados en el 42,5% de los casos: dorsal ancho (17,5%) y
pectoral mayor (15%) pero sólo el 20% necesitó desgatillamiento. El hombro en
antepulsión lo tuvo el 92,5% de los casos.
Tras 10 sesiones de aplicación de la técnica de elongación con inhibición recíproca el
dolor medido por EAV tuvo una disminución altamente significativa (P = 0,0008).
Los resultados obtenidos refuerzan la validez de la técnica descrita en la literatura
médica y recomendada como alternativa: al estiramiento con spray de cloruro de etilo,
estimulación eléctrica transcutánea e inyección del punto gatillo con anestésico local,
corticoides o toxina botulínica.
Palabras Claves: Síndrome de Dolor miofascial, infraespinoso, puntos gatillo,
elongación, inhibición recíproca de Sherrington, desgatillamiento.
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1 Mónica del Rocío Cabrera González

RESUMEN

Evaluar la eficacia de la técnica de elongación con inhibición recíproca para tratamiento del dolor miofascial del músculo infraespinoso.

Con un diseño descriptivo, longitudinal, se incluyeron 40 pacientes con dolor miofascial del músculo infraespinoso atendidos en el Hospital Vicente Corral, de junio a noviembre de 2010, y se aplicó diez sesiones con la técnica de elongación con inhibición recíproca. Se midió la disminución del dolor mediante una Escala Análoga Visual (EAV) después de cada sesión y al finalizar el tratamiento.

En la muestra hubo un predominio de mujeres (60%), con un 67,5% entre 19 y 59 años de edad, con un 25% de sobrepeso y obesidad según el IMC y un 67,5% de ocupaciones que demandan actividades manuales: amas de casa, comerciantes y empleados públicos.

En el 47,5% de pacientes el dolor tuvo duración de por lo menos 2 semanas y en el 52,5% la historia fue más prolongada. El hombro derecho fue el más afectado (62,5%) y la localización más frecuente del dolor fue en la cara anterior del hombro (52,5%). Hubo puntos gatillo asociados en el 42,5% de los casos: dorsal ancho (17,5%) y pectoral mayor (15%) pero sólo el 20% necesitó desgatillamiento. El hombro en antepulsión lo tuvo el 92,5% de los casos.

Tras 10 sesiones de aplicación de la técnica de elongación con inhibición recíproca el dolor medido por EAV tuvo una disminución altamente significativa (P = 0,0008).

Los resultados obtenidos refuerzan la validez de la técnica descrita en la literatura médica y recomendada como alternativa: al estiramiento con spray de cloruro de etilo, estimulación eléctrica transcutánea e inyección del punto gatillo con anestésico local, corticoides o toxina botulínica.

Palabras Claves: Síndrome de Dolor miofascial, infraespinoso, puntos gatillo, elongación, inhibición recíproca de Sherrington, desgatillamiento.

2 Mónica del Rocío Cabrera González

SUMMARY

Evaluate the effectiveness of the technique of stretching with reciprocal inhibition for the infraspinatus muscle myofascial pain treatment.

With a descriptive, longitudinal design, selected a sample of 40 patients with myofascial pain from muscle infraspinatus treated in Hospital Vicente poultry during June to November 2010 and applied ten sessions with the technique of stretching with reciprocal inhibition. It was measured pain through a Visual Análoga scale (EAV) decrease after each session and to finish the treatment.

In sample was a predominance of women (60%), with 67.5% aged 19 to 59, with 25% of overweight and obesity according to the BMI and 67.5% of occupations that require manual activities: housewives, merchants and public employees. 47.5% of patients pain had at least 2 weeks duration and 52.5% history was longer. Right shoulder was the most affected (62.5%) and the most frequent location of pain in the anterior shoulder (52.5%). There were points trigger associated 42.5 per cent of cases: dorsal width (17.5%) and pectoralis major (15%) but only 20% needed to desgatillamiento. Antepulsión shoulder had 92.5% of cases.

After 10 sessions of the technique of stretching with reciprocal inhibition pain measured by EAV was a highly significant reduction (P = 0,0008).

The results reinforce the validity of the technique described in the medical and recommended literature as an alternative: to stretch with spray of chloride of ethyl, transcutaneous electrical stimulation and point trigger with local anesthetic injection steroids or botulinum toxin.

Key words: pain myofascial, infraspinatus, points trigger, elongation, reciprocal inhibition of Sherringto.

4 Mónica del Rocío Cabrera González

  • 1.1. Introducción Capítulo I
  • 1.2. Delimitación del problema
  • 1.3. Justificación y uso de resultados
    1. Fundamento teórico Capítulo II
  • 2.1. Historia y nomenclatura síndrome del dolor miofascial………………………
  • 2.2. Dolor miofascial………………………………………………………………….
  • 2.3. Características del síndrome del dolor miofascial…………………………..
  • 2.4. Etiopatogenia…………………………………………………………………….
  • 2.5. Factores predisponentes………………………………………………………...........................
  • 2.6. Punto gatillo………………………………………………………………………
  • 2.6.1. Histopatología y fisiopatología de los puntos gatillo……………………..
  • 2.6.2. Fisiopatología de los puntos gatillo
  • 2.7. Tipos de puntos gatillos………………………………………………………
  • 2.8. Anatomía del músculo infraespinoso………………………………………….
  • 2.9. Inervación……………………………………………………………………….
  • 2.10. Función………………………………………………………………………
  • 2.11. Unidad funcional………………………………………………………......................................
  • 2.12. Síntomas
  • 2.13. Activación y perpetuación de los puntos gatillos
  • 2.14. Dolor referido.......................................................................................................................
  • 2.15. Examen del paciente
  • 2.16. Exploración de los puntos gatillos
  • 2.17. Diagnóstico diferencial
  • 2.17.1 Puntos gatillo asociados....................................................................................................
  • 2.18. Formas de manejo terapéutico
  • 2.19. Tratamiento invasivo
  • 2.19.1. Liberación de los puntos gatillos mediante la punción seca
  • 2.20. Tratamiento fisioterapéutico
  • 2.20.1. Calor húmedo
  • 2.21. Tratamiento kinesioterapéutico
  • 2.21.1. Liberación de los puntos gatillos mediante el estiramiento..............................................
  • 2.22. Otras técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva
  • 2.22.1. Relajación pos isométrica
  • 2.22.2. Inhibición recíproca
  • 2.23. Acciones correctivas
    1. Objetivos de la investigación Capítulo III
  • 3.1. Objetivo general
  • 3.2. Objetivos específicos
    1. Metodología Capítulo IV
  • 4.1. Diseño
  • 4.2. Población de estudio
  • 4.3. Muestra..................................................................................................................................
  • 4.4. Criterios de inclusión
  • 4.5. Criterios de exclusión
  • 4.6. Variables
  • 4.7. Operacionalización de las variables......................................................................................
  • 4.8. Procedimientos y técnicas.....................................................................................................
  • 4.9. Plan de análisis de la información y presentación de los resultados
    1. Análisis de la Información Capítulo V
  • 5.1. Cumplimiento del estudio
  • 5.2. Características de la muestra
  • 5.3. Características del dolor miofascial
  • 5.4. Características clínicas de los pacientes
  • 5.5. Valoración WHO – DAS II
  • 5.6. EAV al final de tratamiento
  • 5.7. Modificación de la EAV postratamiento para afección unilateral
  • 5.8. Modificación de la EAV postratamiento para afección bilateral
    1. Discusión Capítulo VI
    1. Conclusiones y Recomendaciones Capítulo VII
  • 7.1. Conclusiones
  • 7.2. Recomendaciones.................................................................................................................
  • REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
  • Anexos

5 Mónica del Rocío Cabrera González

Universidad de Cuenca

Facultad de Ciencias Médicas

Escuela de Tecnología Médica

EFICACIA DE LA TÉCNICA DE ELONGACIÓN CON

INHIBICIÓN RECÍPROCA EN EL TRATAMIENTO DEL

DOLOR MIOFASCIAL DEL MÚSCULO INFRAESPINOSO.

SERVICIO DE REHABILITACIÓN DEL HOSPITAL

VICENTE CORRAL MOSCOSO. CUENCA, 2010.

Tesis previa a la obtención del título de:

Licenciada en Terapia Física

Autores

Mónica del Rocío Cabrera González

María Fernanda Barros Loja

Director

Dr. Jaime Zhapán P.

Asesor

Dr. José Cabrera

Cuenca. Ecuador

7 Mónica del Rocío Cabrera González

AGRADECIMIENTO

Quiero agradecer en primer lugar a Dios por regalarme la vida, guiarme siempre el camino; por iluminar mi mente en todos estos años de estudio y permitirme llegar a este momento de mi vida y lograr una meta tan preciada como lo es mi profesión.

Agradecer de manera especial a mi familia, a mis padres Marlene y Alberto por el apoyo incondicional por ser los pilares fundamentales en mi vida, por la paciencia, cariño, compresión, y por creer en mí.

Agradezco al Director de tesis Dr. Jaime Zhapán, por su generosidad al brindarme la oportunidad de recurrir a su capacidad y experiencia científica en un marco de confianza, afecto y amistad, fundamentales para la realización de este trabajo.

Al Dr. José Cabrera asesor de tesis por la paciencia, apoyo y por su orientación desinteresada, durante esta investigacion.

A mí querida amiga y compañera Mónica Cabrera por su calidez y compañerismo al compartir inquietudes, éxitos y fracasos durante la realización de esta investigación. Y a todas aquellas personas que de una u otra forma, colaboraron o participaron en la realización de esta investigación, hago extensivo mi más sincero agradecimiento.

María Fernanda Barros Loja

8 Mónica del Rocío Cabrera González

DEDICATORIA

A mi querida familia, papito Carlos y mamita Nube y a mis hermanas a quienes les

amo profundamente, dedico esta tesis por haberme brindado su amor, comprensión y

apoyo incondicional durante toda mi carrera profesional, por sus consejos que me

orientaron a tomar las mejores decisiones y por creer en mí.

Mónica Cabrera González

Dedico este proyecto de tesis en primer lugar a Dios porque ha estado conmigo a cada paso que doy, cuidándome y dándome fortaleza para continuar.

De manera especial a mis padres: Marlene y Alberto quienes a lo largo de mi vida han velado por mi bienestar y educación siendo mi apoyo en todo momento. Depositando su entera confianza en cada reto que se me presentaba sin dudar ni un solo momento en mi inteligencia y capacidad.

María Fernanda Barros Loja

10 Mónica del Rocío Cabrera González

CAPÍTULO I

1.1. INTRODUCCIÓN

El dolor miofascial es una importante fuente de alteraciones para los sujetos que la padecen. Su prevalencia es muy elevada en atención primaria, aunque es aún mayor en los centros de atención especializada, siendo muy variables las cifras que se encuentran en la literatura (1).

La prevalencia y la incidencia real del SDM (Síndrome del Dolor Miofascial) son, por tanto, desconocidas pero es sin duda uno de los hallazgos más frecuentes en los enfermos que acuden a las clínicas de dolor; varía entre un 30 y un 85% de las personas que acuden a estos centros y es más prevalente en mujeres en relación de hasta 3 a 1 (1)

En la presente recopilación que incluye información de 40 casos éstos fueron extraídos de un tamaño poblacional estimado en 132 pacientes teniendo en cuenta una consulta mensual promedio de 22 casos en el período junio a noviembre de 2010. La cifra de prevalencia que permitió este cálculo fue la de 5,5% en la población general y la hemos adoptado de la obra clásica de Dolor y Disfunción Miofascial de Travell y Simons quienes recopilan información de muchos países y aseguran que del 30% de prevalencia del dolor miofascial el 5,5% corresponde al dolor con puntos gatillo del músculo infraespinoso (2). En nuestro país no disponemos de esta información debido a que no hay estudios sobre el tema.

El término dolor miofascial es muy amplio, se aplica a dolor en los tejidos blandos de etiología desconocida y engloba cuadros muy variados tales como el síndrome miofascial, la cefalea tensional, ciertas alteraciones de la articulación temporomandibular, etc.

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El dolor miofascial es un desorden musculoesquelético que se desarrolla en los músculos esqueléticos y sus fascias. Estos pacientes tienen áreas específicas de dolor profundo, denominados puntos gatillo, que puede presentarse como resultado de trauma, lesiones repetitivas de movimiento y posturas inapropiadas prolongadas.

El dolor miofascial se desencadena en un territorio muscular, a partir de la activación de un “punto gatillo”, cuya localización puede resultar difícil. De hecho, se requiere de un buen entrenamiento para localizar estos puntos desencadenantes y llegar a un diagnóstico de certeza que es fundamentalmente clínico. En cuanto a la fisiopatología del dolor miofascial, la teoría del llamado “modelo de crisis energética” es la más extendida y aceptada, según la cual una excesiva liberación de acetilcolina en la placa motora provoca una contracción mantenida de determinados sarcómeros, lo que condicionaría una mayor demanda energética muscular y al mismo tiempo, una isquemia local, originándose en consecuencia, una creciente sensibilización de los nociceptores de la zona afectada (2).

El dolor miofascial se caracteriza por presentar 4 componentes fundamentales propios del síndrome miofascial:

a. Banda palpable (banda tensa) en el músculo afectado. b. Presencia de punto gatillo (PG) generadores del dolor. c. Patrón de dolor referido, específico y propio para cada músculo. d. Limitación dolorosa de la amplitud de la movilidad al estiramiento.

Los puntos gatillos son haces de miofibrillas hiperirritables que se disponen anárquicamente como anudadas, en el interior de la banda tensa, dentro del músculo. Este hecho provoca una disminución de la elasticidad de ese músculo y de su fascia.

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Finalmente, en la discusión confrontamos nuestros resultados con los publicados por la literatura especializada que en los últimos quince años reporta algunas alternativas terapéuticas que incluyen, además de la técnica de elongación con inhibición recíproca, otros procedimientos que de llegar a producir el ansiado beneficio desplazarán a los que los antecedieron.

1.2. DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA

En la práctica clínica diaria de los servicios de salud locales, públicos y privados el dolor miofascial constituye una consulta en aumento que ciertamente no puede ser solucionada por el tratamiento médico general sino transferida con la debida oportunidad al ámbito de las especialidades donde se brinda medicina física.

Hasta hoy, el dolor de hombro ha sido tratado con un plan fisioterapéutico y kinético muy selectivo. Sin embargo, no todos los tratamientos han tenido las respuestas esperadas y la incidencia del síndrome de hombro doloroso sigue en aumento aunque no hayan aumentado en la misma proporción las alternativas de tratamiento (3).

Pero la historia del tratamiento del síndrome miofascial no tiene una larga trayectoria en cuanto a su efectividad. Las primeras notificaciones sobre las alternativas terapéuticas basadas en estudios serios aparecen en la literatura desde finales del siglo anterior. En el Departamento de Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad de California se realizó una recopilación de estudios buscando descifrar el comportamiento electrofisiológico y la fisiopatología de los denominados puntos gatillo miofasciales. Las conclusiones de los investigadores fueron:

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  1. Los puntos gatillo miofasciales que comprometen fibras musculoesqueléticas, encontrados en modelos animales son similares a los puntos gatillo encontrados en humanos en muchos aspectos.

  2. El dolor y la respuesta al estímulo localizadas, que caracterizan al punto gatillo están relacionados con mecanismos de cordón espinal.

  3. Las fibras musculoesqueléticas que contienen los puntos gatillo en una zona terminal, está probablemente relacionada con la excesiva liberación de acetil colina en zonas terminales anormales.

La comprensión de estos procesos fisiopatológicos ha permitido aplicar diversas modalidades terapéuticas, algunas de las cuales han sido dejadas de lado por nuevas alternativas. Una de estas alternativas un tanto modernas constituye el plan de tratamiento kinético selectivo o analítico del músculo infraespinoso con técnica de inhibición recíproca cuyo objetivo primordial es la desaparición de los puntos gatillo a nivel del hombro incluyéndole a una pronta recuperación y reintegración mediata del paciente a su vida laboral cotidiana.

Este procedimiento terapéutico condiciona una precisión diagnóstica del síndrome miofascial representado por los puntos gatillos del músculo infraespinoso en el área del hombro causante de dolor. Por con siguiente esta patología mantiene una casuística constante que tiende a aumentar en los registros de nuestras instituciones de salud en donde a pesar de no encontrarse archivados en los anuarios, como rubros económicos, el costo de esta patología sumado a la incapacidad laboral que produce, resulta oneroso.

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CAPÍTULO II

2. FUNDAMENTO TEÓRICO

2.1. HISTORIA Y NOMENCLATURA SINDROME DEL DOLOR MIOFASCIAL

La historia de la progresión de nuestra comprensión del dolor musculoesquelético es la historia de la identificación de fuentes y causas específicas de dolor, como las neuropáticas, la disfunción articular, las causas musculares y la modulación del procesamiento del dolor por parte del sistema nervioso central. Se ha revisado la historia del dolor muscular durante gran parte del siglo XX y recientemente ha sido actualizada.

Froriep es un autor del siglo XIX que describió Muskel Schwiele como durezas palpables y extremadamente dolorosas en los músculos, cuyo tratamiento proporcionaba un gran alivio a los pacientes. A finales del siglo XIX y principios del XX en América, Adler utilizó el término reumatismo muscular e incorporó el concepto de dolor irradiado desde el punto sensible. En Inglaterra, Gowers, Stockman y Llewellyn; y Jones introdujeron el término fibrositis para el mismo complejo de síntomas. En Alemania Schmidt utilizó el equivalente alemán de reumatismo muscular Muskelrheumatismus. Otros autores utilizaron el término Weichteilrheumatismus, literalmente ‘’reumatismo de partes blandas’’, lo cual es habitualmente traducido como reumatismo extraarticular. La etiología del diagnostico seguía siendo controvertida en todos los casos.

En 1919, Schade informó que la dureza de las cuerdas musculares previamente sensibles persistía durante la anestesia profunda y después de la muerte. Este hallazgo desacreditaba un mecanismo de contracción muscular con activación nerviosa como la causa de las bandas palpables, aunque resulta consistente con una contractura endógena de las sarcómeras como

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responsable. Más adelante, Schade postulo un aumento localizado de la viscosidad del coloide muscular y propuso el término ‘’Myogelosen”, literalmente ‘’gelaciones musculares’’ y traducido como miogelosis. El mismo año, dos cirujanos ortopédicos en Múnich, F. Lange y G. Eversbusch describieron puntos sensibles asociados con regiones de dureza palpable en los músculos, a las que denominaron ‘’Muskerharten’’, literalmente ‘’endurecimientos musculares’’ o ‘’induraciones’’. En 1925, F. Lange equiparó estos endurecimientos musculares con la miogelosis de Schade. M. Lange utilizaban los dedos, los nudillos o una contundente sonda de madera para aplicar un vigoroso masaje (gelotripsis) capaz de producir equimosis.

Antes de llegar a los Estados Unidos desde Alemania, Hans Krau, un anticipado pionero en este campo, notificó por vez primera el uso terapéutico del spray de cloruro de etilo para el tratamiento de endurecimientos musculares en 1937, la fibrositis en 1952 y de PG (punto gatillo) en 1959. Hasta su reciente muerte siguió promoviendo la importancia del ejercicio y de los PG.

En 1938, Kellgren, trabajando bajo la influencia de Sir Thomas Lewit, publicó un artículo que supuso un verdadero hito, al establecer de forma inequívoca para la mayoría de los principales músculos posturales del cuerpo, que cada uno de ellos, así como numerosas estructuras fasciales presentaban un patrón de dolor referido característico cuando eran inyectados con una pequeña cantidad de solución salina. Poco después, tres médicos: Michael Gutsein, Michael Kelly y Janet Travell; en tres continentes, simultánea pero independientemente, publicaron una serie de artículos en inglés recalcando cuatro rasgos cardinales: una dureza palpable nodular o como una banda en el músculo, un punto muy localizado de sensibilidad dolorosa extrema en dicha banda, la reproducción de la queja de dolor distante del paciente por medio de la presión digital sobre ese punto y el alivio del dolor por medio del masaje o la infiltración del punto sensible. Cada uno de los autores reseñó síndromes dolorosos de músculos específicos a lo largo de todo el cuerpo en gran número

19 Mónica del Rocío Cabrera González

autoperpetuación de los PG dependía de un mecanismo de retroalimentación entre el PG y el sistema nervioso central.

En 1977, Smythe y Moldofsky añadieron otro significado bastante diferente a los muchos con los que ya se ha asociado a la fibrositis. Estos autores identificaron una situación de dolor generalizado caracterizada por múltiples puntos hipersensibles cuando eran explorados por palpación. Cuatro años más tarde, Yunus y Cols. propusieron el término fibromialgia como una denominación más adecuada para la redefinición de fibrositis (1977).

En 1990 un grupo de reumatólogos encabezados por F. Wolf estableció oficialmente los criterios diagnósticos de la fibromialgia.

A mediados de los ochenta, A Fischer desarrollo un algómetro de presión que proporcionó un método para medir la sensibilidad de los PG miofasciales y de los puntos hipersensibles de la fibromialgia.

Hubbard y Berkoff en 1993 dieron un gran paso hacia el progreso al documentar de forma convincente una actividad característica de los PG miofasciales por medio de EMG (electromiografía) de aguja. Weeks y Travell ya habían ilustrado el fenómeno 36 años antes.

En 1994, Hong y Torigoe demostraron que el conejo constituía un modelo experimental adecuado para el estudio de la Respuesta de Espasmo Local (REL) característica de los PG humanos.

En 1995, Simons y Cols. Confirmaron en experimentos con conejos la actividad eléctrica revelada por Hubbard y Berkoff. Estos estudios en conejos, junto con un estudio en humanos implicaron firmemente a una zona de placas motoras disfuncional como principal localización de la patofisiología de los PG.

20 Mónica del Rocío Cabrera González

Otro importante avance lo supuso el artículo de Gerwin y Cols sobre un estudio de confiabilidad interexaminadores que demostró la identificación fiable de criterios de PG miofasciales en 5 músculos.

2.2. DOLOR MIOFASCIAL

Se considera dolor miofascial crónico, aquel dolor musculoesquelético no inflamatorio, localizado, desarrollado sin causa aparente, refractaria a tratamientos farmacológicos y/o a la aplicación de métodos de terapia física, y que se acompaña de síntomas autonómicos, expresión de cambios patológicos en el sistema nervioso periférico, junto con la presencia de puntos gatillo (5).

2.3. CARACTERÍSTICAS DEL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL (6-7)

Presenta cuatro componentes básicos:

1. Banda palpable, generalmente no puede ser vista al exámen ocular. Representa un espasmo segmentario de una pequeña porción del músculo y se encuentra si se realiza una adecuada exploración del músculo afectado. 2. Presencia de punto gatillo (PG) generadores del dolor. Se trata de un foco de irritabilidad en el músculo cuando éste es deformado por presión, estiramiento o contractura, lo que produce un dolor local, un dolor referido y ocasionalmente fenómenos autonómicos. 3. Patrón de dolor referido, específico y propio para cada músculo. Es un dolor que proviene de un punto gatillo, pero que se siente a distancia del origen del mismo, simulando la irradiación de un dolor producido por compresión nerviosa, por lo que se conocen como pseudoradiculares pero: No causa dolor en la distribución clásica de una raíz o un nervio. No exhibe déficits motores o sensitivos asociados. 4. Limitación dolorosa de la amplitud de la movilidad al estiramiento.