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Asignatura: tecnicas de intervencion, Profesor: Francisco Javier Román, Carrera: Psicología, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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Alicia, de 35 años, acude a consulta por un problema que denomina de “ataques de pánico”. Es economista y desde que terminó la carrera trabaja como administrativa. Vive con su pareja, Juan, desde hace dos meses. Ella se independizó de sus padres tres años antes, en los que estuvo viviendo sola; hasta entonces vivía con sus padres. Es hija única y mantiene buena relación con sus padres. Desde que terminó la carrera ha pasado por varios trabajos, todos ellos de administrativa. Primero consiguió un trabajo como autónoma, pero en ese momento no pudo independizarse porque tenía mucha ansiedad y no se vio capaz de vivir sola. Después, cuando consiguió su trabajo actual, en Endesa, hace tres años, decidió irse de alquiler e independizarse. Su relación con Juan comenzó hace un año y la relación es muy satisfactoria para Alicia. Él pasaba mucho tiempo en casa de ella y se fue llevando poco a poco las cosas a su casa, pero la decisión de irse a vivir juntos la tomaron en septiembre, cuando ella tuvo que cambiarse de casa. Alicia tiene buenas relaciones sociales y está satisfecha con su tiempo de ocio. Por otra parte, cabe destacar que no consume ni drogas ni alcohol, excepto alguna copa ocasional con amigos. Actualmente está muy ansiosa porque, además de la mudanza de casa, se ha cambiado de lugar de trabajo. Llevaba intentando cambiarse desde hace un año y en los últimos 5-6 meses tenían mal ambiente en el trabajo, con lo cual ha sido un tiempo difícil. Se cambiaron hace un mes y esto ha supuesto que tenga que trabajar en cosas nuevas, con el consiguiente estrés. Por todo esto, visitó al médico de cabecera, que le mandó Alprazolam, un ansiolítico (½, 0, ½). No quiere tomarlo, no le gusta, pero lo necesitaba, por lo que toma ¼, 0, ¼, aunque irregularmente. En cuanto a los “ataques de ansiedad”, que es el problema principal por el que acude, el último le ocurrió esta misma semana, por lo que decidió buscar ayuda enseguida. Durante ese fin de semana se notó muy nerviosa y el domingo se tomó ¼ de Alprazolam. Durmió muy mal y pensaba todo el tiempo que no se encontraba bien. Por la mañana se levantó mal y de camino al metro para trabajar se empezó a marear, sudaba, notaba palpitaciones y opresión en el pecho. Se metió en el metro y se encontró peor, por lo que salió a la calle para ver si se le pasaba, pero no se le pasó. Se tomó el ansiolítico, llamó a un taxi y se fue a casa. Se metió en la cama y se pasó el día en casa. Al día siguiente tampoco fue a trabajar porque no se encontraba bien.
El primer ataque le ocurrió hace 6 años. En aquel momento en el trabajo le iba regular y tenía problemas con su primer novio. Ese día durmió en casa de él y cuando estaba en el trabajo le empezaron a dar temblores, notaba escalofríos, no notaba sus manos, respiraba muy deprisa como si le faltara el aliento, tenía taquicardia y pensaba que se iba a morir. Entonces sus compañeros la vieron mal, llamaron a la ambulancia, la llevaron al hospital y allí le dijeron que no tenía más que ansiedad, le dieron un Orfidal y la llevaron a casa. Ella dejó ese trabajo y dejó de salir de casa durante un tiempo largo. Dejó su relación con ese chico y estuvo mucho tiempo sin trabajar por si le ocurría esto en otro trabajo. Cuando volvió a trabajar estaba nerviosa en su nuevo trabajo y ahora se siente muy nerviosa en su nuevo puesto por si le ocurre y se pregunta qué pensaría la gente sobre ella. El segundo ataque le ocurrió en el autobús de vuelta a casa. Se salió del autobús, llamó a la ambulancia y a sus padres y se fue al hospital, donde de nuevo le dijeron que no tenía nada. Hace dos años le ocurrió otro ataque de camino al médico con su madre. En ese momento se sentó en un banco hasta que se le pasó. Actualmente evita algunos lugares, especialmente aquéllos en los que hay mucha gente, como los bares o restaurantes y, en general, las aglomeraciones. Estos lugares no le gustan pero, además, intenta no ir por miedo a que le dé uno de los ataques de ansiedad. Le agobia ir en autobús, aunque más todavía ir en metro porque no puede escapar fácilmente y tiene que subir escaleras. También evita algunas actividades, como tener relaciones sexuales con coito (a veces lo evita por miedo a las sensaciones fisiológicas que tiene, otras no) o andar deprisa. Indagando más sobre el tema, le preguntamos si tiene habitualmente pensamientos de miedo a los ataques y dice que muchísimo. De hecho, en la mayoría de las ocasiones este miedo no se cumple porque no tiene ataques muy frecuentes, pero el miedo es muy intenso. La mayoría de las situaciones consisten en que ella nota alguna sensación física, sobre todo mareo (como confusión) o tensión muscular en la parte de los brazos y del cuello o la nuca, entonces empieza a pensar que otra vez está igual, que le va a ocurrir un ataque. Muchas veces recurre al ansiolítico, que el médico le dijo que llevara siempre consigo y tomara puntualmente cuando se sintiera ansiosa (sólo toma ½ si está muy nerviosa, aunque suele tomar ¼). Vemos que sobre todo estos pensamientos se dan por la mañana y por la tarde está más tranquila. Por otra parte, si duerme mal, cree que tiene probabilidades de que le dé un ataque, así que en esos casos se levanta más nerviosa. Suele dormir