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apego evitativo....................................., Esquemas y mapas conceptuales de Filosofía

psicologia.....................................................

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2021/2022

Subido el 17/03/2022

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APEGO EVITATIVO
Candela Molina Gutierrez
¿Qué es el apego?
El apego es el vínculo que se crea entre el bebé y los cuidadorespara
garantizar la supervivencia del bebé, y genera una forma de relacionarse
íntimamente a lo largo de la vida. En este vínculo, los padres satisfacen las
necesidades más básicas del bebé, como la alimentación y el sueño; dado que los
bebés humanos son por naturaleza dependientes y no podrían sobrevivir sin un
cuidador.
Este vínculo de apegoestá cargado de emociones y es una relación
principalmente de seguridad que garantiza la protección frente al peligro, pues el
cuidador es como un refugio para el infante, un lugar de seguridad que aporta
consuelo frente a su malestar, lo protege del peligro, y ayuda a regular sus
emociones. Además, el cuidador es una base segura que apoya la exploración del
mundo que le rodea y le protege también en la distancia, por ejemplo durante el
juego en los parques infantiles.
En este sentido,el vínculo de apego es un vínculo de confianza y seguridad
en el cuidador, donde el bebé puede cubrir sus necesidades para desarrollarse
porque esa figura cuidadora estará ahí como un sostén.
Estas primeras experiencias de vida permiten que el bebé aprenda cómo es el
mundo exterior y cómo los otros se comportan hacia él; lo que hace posible el
desarrollo de su cerebro y su organismo, así como de sus capacidades mentales y
emocionales.En este encuentro entre el bebé y el cuidador, el bebé mostrará
principalmente dos comportamientos: bien de cercanía hacia el cuidador
cuando necesita satisfacer alguna necesidad o calmar su malestar; o bien de
exploración del mundo exterior (por ejemplo, el juego). La calidad del vínculo que
favorece un correcto desarrollo del niño, dependerá de cómo el cuidador pueda
leer estas señales y responder a ellas.
Es importante para el desarrollo que el cuidador pueda estar disponible para el
bebé, y pueda satisfacer sus necesidades, en el tiempo y el modo adecuado.
Cuando esto no se produce así, existen problemas en el apego que tendrán
consecuencias en la maduración del niño, que se ha desarrollado con carencias,
dando lugar en la vida adulta a problemas psicológicos.
En este sentido, en la relación entre el niño y sus cuidadores se construye un
sentimiento básico de que el niño es alguien diferente de sus papás, de que van a
estar si lo necesita, que le ayudan a explorar; también un sentimiento de confianza
en el mundo y en uno mismo, y de autoestima.
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APEGO EVITATIVO

Candela Molina Gutierrez

¿Qué es el apego? El apego es el vínculo que se crea entre el bebé y los cuidadores para garantizar la supervivencia del bebé, y genera una forma de relacionarse íntimamente a lo largo de la vida. En este vínculo, los padres satisfacen las necesidades más básicas del bebé, como la alimentación y el sueño; dado que los bebés humanos son por naturaleza dependientes y no podrían sobrevivir sin un cuidador. Este vínculo de apego está cargado de emociones y es una relación principalmente de seguridad que garantiza la protección frente al peligro, pues el cuidador es como un refugio para el infante, un lugar de seguridad que aporta consuelo frente a su malestar, lo protege del peligro, y ayuda a regular sus emociones. Además, el cuidador es una base segura que apoya la exploración del mundo que le rodea y le protege también en la distancia, por ejemplo durante el juego en los parques infantiles. En este sentido, el vínculo de apego es un vínculo de confianza y seguridad en el cuidador , donde el bebé puede cubrir sus necesidades para desarrollarse porque esa figura cuidadora estará ahí como un sostén. Estas primeras experiencias de vida permiten que el bebé aprenda cómo es el mundo exterior y cómo los otros se comportan hacia él; lo que hace posible el desarrollo de su cerebro y su organismo, así como de sus capacidades mentales y emocionales. En este encuentro entre el bebé y el cuidador, el bebé mostrará principalmente dos comportamientos : bien de cercanía hacia el cuidador cuando necesita satisfacer alguna necesidad o calmar su malestar; o bien de exploración del mundo exterior (por ejemplo, el juego). La calidad del vínculo que favorece un correcto desarrollo del niño, dependerá de cómo el cuidador pueda leer estas señales y responder a ellas. Es importante para el desarrollo que el cuidador pueda estar disponible para el bebé, y pueda satisfacer sus necesidades, en el tiempo y el modo adecuado. Cuando esto no se produce así, existen problemas en el apego que tendrán consecuencias en la maduración del niño, que se ha desarrollado con carencias, dando lugar en la vida adulta a problemas psicológicos. En este sentido, en la relación entre el niño y sus cuidadores se construye un sentimiento básico de que el niño es alguien diferente de sus papás, de que van a estar si lo necesita, que le ayudan a explorar; también un sentimiento de confianza en el mundo y en uno mismo, y de autoestima.

Por ello, es un vínculo principalmente emocional donde además los cuidadores ayudan a desarrollar las capacidades emocionales básicas del niño: el niño aprende que tiene un mundo interior propio formado por diferentes emociones y sensaciones, que su angustia se puede calmar, e irá desarrollando la capacidad de empatía que le vincula a las demás personas. Así, los padres permiten construir la seguridad emocional atendiendo al mundo interno del bebé/infante. Cuando ese vínculo no es seguro, porque los padres no responden adecuadamente a la necesidad, hablamos de apego inseguro, que puede ser de tipo ansioso-ambivalente o de tipo evitativo. En estos casos, como el cuidador no cubre la necesidad, pero el bebé no puede sobrevivir sin el cuidador, el bebé continuará acercándose a él pero la propia relación le dará miedo y esto tendrá consecuencias sobre su desarrollo emocional, mental y cerebral. En este sentido, las carencias en el desarrollo determinan también dificultades en la vida adulta, principalmente a nivel emocional (por ejemplo, para regularse emocionalmente, para sentir empatía, para conocer su mundo interior, etc), y también en las relaciones con otros donde la persona puede anticipar que no van a satisfacer sus necesidades, y comportarse de acuerdo a ello; lo que hace que la herida se perpetúe. ¿Qué es el apego evitativo? El apego evitativo, puede reconocerse como personas huidizas de sus emociones; a diferencia del apego ansioso-ambivalente que parecen muy emocionales. Durante su infancia, en el apego ansioso-ambivalente el cuidador satisfacía las necesidades del niño/bebé, algunas veces; mientras que en el evitativo a penas lo hace. En este caso, el cuidador si puede alimentar, bañar y dar cuidados al bebé, pero se asusta de sus emociones, se pone nervioso, ansioso o inseguro; y por ello las rechaza y desatiende. No es por maldad, sino porque no sabe cómo calmarlas o satisfacerlas, porque le da miedo. Esto tiene la consecuencia en el infante de que, para poder sobrevivir y teniendo en cuenta que para ello necesita estar cerca de su cuidador, tiene que renunciar a sus emociones, es decir: desconectarse emocionalmente. La desconexión emocional implica que para no ser rechazado , tendrá que dejar de mostrar y expresar sus emociones, y en la medida que hace esto, también deja de sentirlas. Por ejemplo, sería el caso de niños que cuando les duele la cabeza los padres les ignoran, y cuando dicen que ya no les duele, se acercan a ellos. De este modo, los bebés aprenden a dejar de emitir el llanto y los niños, a dejar de expresar sus emociones. De hecho, son niños que parecen más bien enfadados o serios, menos espontáneos.

en lo útil y práctico, y no en lo emocional. Por tanto, en terapia se trata de que puedan ir experimentando y comprendiendo sus emociones al ritmo que ellos puedan tolerarlo, pues acercarles a sentir intensamente sería como una agresión para ellos. Es decir, aprenden a sentirse seguros y confiar en sus emociones, para poder utilizarlas en sus relaciones íntimas, así como para tomar decisiones que les beneficien en su vida. En este sentido, es importante que puedan detectar qué sienten en las relaciones con otros, qué significa perder al otro, qué necesitan de los demás, que aprendan a no huir cuando hay intimidad, gestionando de otro modo sus emociones, etc. En resumen, la terapia se basa en poder re-descubrir ese mundo emocional, en darse cuenta y ponerle nombre, para utilizarlo en su beneficio. Es importante también en la terapia, acercar al paciente evitativo a que se deje cuidar, dado que ese exceso de independencia en realidad clama una búsqueda de afecto que no sabe pedir. Por ello, aunque en un principio puede resultar aversivo o directo para ellos, es importante que poco a poco estas personas puedan conectar con su vulnerabilidad, porque en el fondo no son auto-suficientes en lo afectivo, sólo lo parecen. Hay que tener en cuenta que fueron niños que no recibieron ayuda cuando la pidieron, y que probablemente ni recuerdan que esto fue así; por tanto es importante poder satisfacer durante la terapia estas necesidades, poder prestar esta ayuda que no recibieron así como poder ayudarles a identificar las emociones que ellos mismos no perciben. En general, van a tender a razonarlo todo, por eso nosotros les ayudamos a transmitir lo que pueden estar sintiendo, en lugar de explicarlo o razonarlo; porque eso ya lo saben hacer. En resumen, se trata de ayudar a re-descubrir toda la gama de colores y emociones que pasan desapercibidas en su interior. -2. Bernardo Peña El apego evitativo puede hacer que la persona afectada cree patrones de ansiedad, evitación y otras actitudes que le ayuden a sentirse protegido ante las carencias previstas. Muchos investigadores han desarrollado el concepto de apego desde el aspecto psicológico. Es aquí donde entra en escena el apego evitativo. El apego está puntualmente asociado al vínculo emocional que forma el ser humano desde su infancia con los padres o personas de su alrededor.

Existen diferentes tipos de apego y cada uno depende del estilo de vida, enseñanzas y vivencias que obtuvo la persona durante su niñez. Partiendo de esto se definen el apego seguro e inseguro. Dentro de este último encontramos el ambivalente y el evitativo. ¿En qué consiste el apego evitativo? El apego seguro es el que desarrolla la mayoría de la población como algo normal. El niño ha sido criado bajo un entorno emocional estable y con atención absoluta de la madre. Esto le permite crear sentimientos de aprecio y cariño que lo hacen sentir confiado, querido y autosuficiente a medida que crece. En cambio, respecto al apego ambivalente y evitativo son generados por la falta de atención suficiente en la niñez , las actitudes de rechazo o incluso si los padres demostraron demasiada sobreprotección. Esto lleva a que la persona cree patrones de ansiedad, inseguridad, insatisfacción, evitación y otras actitudes que le hacen sentir protegido ante esas carencias previstas. Efectos del apego evitativo. Finalmente, estos patrones terminan afectando sus vidas a la larga. Cuando llegan a la etapa adulta comienzan a tener problemas para relacionarse con los demás y presentan dificultades para expresar sus sentimientos. De hecho, en muchos casos no llegan a saber ni que sienten y no pueden identificarlos.  Se convierten en personas solitarias, creando en sí una independencia ficticia.  Pueden mostrarse indiferentes ante ciertas situaciones, ya que no saben cómo lidiar con lo que sienten.  Los que llegan a establecer una relación de pareja, por lo general, sufren siempre de ansiedad al sentir que perderán al amor de su vida en cualquier momento.  Se mantienen alerta ante una posible amenaza sobre la relación o ante ellos mismos, producto de la inseguridad que desarrollan. No expresan sus sentimientos ya que sienten que pueden mantenerse protegidos ante cualquier sufrimiento. ¿Sabías que todos tenemos apego?

Alejandro Rodriguez Puerta El apego evitativo es uno de los cuatros tipos de apego descritos por John Bowlby y Mary Ainsworth. Se trata de un patrón de relaciones que se forma durante los primeros años de vida de una persona, y que generalmente se mantiene incluso durante su adultez. Se calcula que aproximadamente el 10% de la población presenta este estilo relacional. El apego evitativo se caracteriza por la incapacidad de expresar los propios sentimientos, así como la falta de comprensión de los mismos en muchos casos. Las personas con este patrón relacional tienen muchas dificultades para formar relaciones significativas con los demás. Además, generalmente valoran su independencia por encima de todo. Sin embargo, esta búsqueda de la independencia normalmente responde a una falta de autoestima por parte del individuo. Así, este siente que no es digno de amor o cariño por parte del resto, y por lo tanto evita depender de otras personas. Generalmente, cree que solo así podrá evitar sufrir cuando los demás le abandonen o decepcionen. El apego evitativo se forma en función de una relación muy concreta entre el niño y su cuidador principal durante los dos primeros años de vida; pero las investigaciones muestran que tiende a mantenerse a lo largo de los años. Aún así, en ocasiones es posible cambiarlo con suficiente esfuerzo y perseverancia. Características Tanto de niños como de adultos, las personas con un estilo de apego evitativo son incapaces de confiar en los demás. Debido a sus experiencias tempranas, creen que el resto de individuos tratarán de aprovecharse de ellos; y sienten que abrirse a otros es el camino más rápido al sufrimiento y el malestar emocional. Así, quienes presentan un estilo evitativo, suelen valorar su independencia por encima de todo lo demás. Sin embargo, esto lejos de ser un reflejo de una personalidad sana, generalmente esconde una importante falta de autoestima. Este problema lleva a estos individuos a creer que no son dignos de cariño o cuidados. Las personas con apego evitativo han aprendido que mostrar sus necesidades o sentimientos a los demás no funciona. Así, se cierran directamente a la posibilidad de conectar con otros, y buscan maneras alternativas de conseguir lo que necesitan. A menudo, esto les lleva a desarrollar problemas y adicciones de todo tipo.

Apego evitativo en niños Las consecuencias de tener un estilo de apego evitativo pueden verse incluso en niños de muy corta edad. Antes de los dos años, los pequeños que desarrollan esta forma de relacionarse se comportan como “pequeños adultos”. Su principal estrategia es la de no mostrar sus emociones o necesidades cuando están con otras personas. Así, por ejemplo, en los experimentos de Ainsworth los niños con apego evitativo se mostraban indiferentes cuando sus padres se alejaban de ellos; y no expresaban ninguna alegría cuando estos volvían. Además, a menudo eran tan sociables con extraños como con sus propios cuidadores, algo muy poco común en los otros estilos de apego. En casos más extremos, los niños incluso evitaban el contacto con sus padres, aunque lo hacían sin mostrar enfado ni ninguna otra emoción negativa. Sin embargo, cuando se realizaron medidas objetivas de su estado interno, se descubrió que los pequeños realmente se sentían incómodos. Así, por ejemplo, su tasa cardíaca y la conductividad de su piel eran mucho más elevadas de lo normal tanto cuando sus cuidadores se alejaban como cuando volvían. Ambos factores son síntomas de que los niños realmente se sentían mal, pero estaban ocultando sus emociones para evitar consecuencias negativas por parte de sus padres. Apego evitativo en adultos Las personas que forman un estilo de apego evitativo durante su infancia tienden a mantenerlo también a lo largo de su vida adulta. Debido a que de pequeños aprendieron a desconectarse de sus propias necesidades y a minimizar la importancia de sus emociones, generalmente evitan crear relaciones demasiado íntimas con nadie. A continuación veremos algunas de las consecuencias más importantes del estilo evitativo en la vida adulta. Autoestima Como ya hemos visto, el estilo evitativo se forma cuando las necesidades de un niño no han sido cubiertas por sus cuidadores principales. Así, el pequeño adquiere la creencia de que sus propios sentimientos no son importantes. Como consecuencia, tiende a reprimirlos y a buscar maneras de conseguir lo que quiere sin depender de nadie más. Durante la vida adulta, estas creencias se mantienen. El efecto más habitual es una tendencia de estas personas a verse como superiores a los demás, y a tener actitudes negativas y cínicas hacia el resto.

Es también frecuente que decidan romper con la otra persona, pero que se arrepientan de ello una vez que están solos y vuelvan a retomar la interacción, lo da lugar a relaciones tóxicas. Cuando sus relaciones realmente terminan, estas personas no buscan apoyo de los demás, sino que ocultan sus emociones, a menudo incluso a sí mismos. Debido a ello, no son capaces de procesar el duelo adecuadamente, y generalmente experimentan todo tipo de problemas a largo plazo. Desarrollo del apego evitativo Los padres de niños con un estilo de apego evitativo tienden a no estar disponibles a nivel emocional para ocuparse de ellos. Así, no responden a sus intentos de llamar su atención, y son incapaces de ocuparse de sus necesidades correctamente. En muchos casos, pueden rechazarles cuando muestran cualquier signo de debilidad, como por ejemplo si lloran. Como respuesta a esta circunstancia, el niño con apego evitativo aprende desde pequeño a suprimir sus deseos naturales de acudir a sus padres cuando está asustado, triste o alterado. Pronto, asocian sus intentos de abrirse a otros con rechazo, dolor o castigos. Además, también descubren que ocultando sus emociones, al menos pueden satisfacer una de sus necesidades básicas: la de permanecer físicamente cerca de sus padres. Debido a ello, generalmente evitan expresar sus sentimientos; y a menudo desarrollan mecanismos de defensa que les impiden incluso darse cuenta de ellos. Por otro lado, muchos de estos niños aprenden a valerse por sí mismos desde edades muy tempranas. Generalmente, desarrollan la creencia de que pueden hacerlo todo sin depender de nadie más ; y como resultado, la idea de crear una conexión con otras personas generalmente les parece muy poco atractiva. ¿Tiene tratamiento? Diversas investigaciones han comprobado que en la inmensa mayoría de los casos, las personas mantenemos durante toda nuestra vida el estilo de apego que adquirimos de niños. Sin embargo, también se sabe que, con esfuerzo y un plan de acción adecuado, es posible convertir el apego evitativo en uno más seguro. Generalmente se considera que hay dos maneras de conseguirlo: o bien mediante terapia psicológica, o bien manteniendo una relación con alguien que ya tenga apego seguro. Sin embargo, ambos procesos requieren tiempo, y suelen suponer un reto muy importante.

Por otro lado, también es posible generar vínculos de apego seguro utilizando estrategias de desarrollo personal. En cualquier caso, cambiar el estilo evitativo para conseguir relaciones más satisfactorias es un proceso que, a pesar de ser muy complicado, a menudo merece la pena llevar a cabo.