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Asignatura: Procesos Psicologicos Basicos, Profesor: Zarco Zarco, Carrera: Psicopedagogía, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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PLANTEAMIENTO: El número de estímulos y el número potencial de estímulos que podríamos percibir en cada momento es enorme ...
No es posible procesar todos a la vez
No necesitamos procesarlos todos por razones: a) motivacionales b) de eficacia cognitiva (de hecho procesamos una muy pequeña parte del entorno)
Hay estímulos que nos llaman más la atención (externos: Pavlov; internos: “se me olvidó ...”).
Habitualmente seleccionamos una parte específica ... y nos aislamos de los demás estímulos.
La selección se produce: bien de abajo-arriba (reflejo, “¿qué es esto?”), bien de arriba-abajo (nos centramos en algo deliberadamente).
Incluso podemos “aislarnos” de los estímulos y centrarnos en los procesos internos.
Una vez seleccionado un estímulo, podemos mantenerlo en el foco durante bastante tiempo.
CONCLUSIÓN:
Tiene que existir algún mecanismo que gestione los recursos cognitivos de la percepción realizando esas funciones.
A este mecanismo se le denomina ATENCIÓN.
DEFINICIÓN: Mecanismo implicado en la activación y el funcionamiento de los procesos de selección , distribución y mantenimiento de la actividad perceptual.
(Nótese que la ATENCIÓN no es un mecanismo análogo a los restantes procesos cognitivos, sino una dimensión en el uso de los mismos ).
El término atención procede del latín tendere ad , que quiere decir tender hacia. Así contextualizado, hace referencia al proceso por el cual el sujeto se dirige hacia algo, tal como por
ejemplo la recepción de estímulos.
Con los trabajos de Wundt se abren los caminos para una psicología experimental, la cual habría de convertirse en una ciencia pura. Wundt y Titchener se preocupan de los sistemas científicos de la Psicología y, junto a métodos de investigación empíricos, son dos autores que ya empiezan a interesarse, entre otros temas, por la atención , intentando clarificar sus funciones, si bien no compartían el mismo concepto de “apercepción” (Wolman, B.B., 1978).
Para Titchener el objeto de la Psicología, como cualquier otra ciencia, se refería a la experiencia, tratándose de un tipo determinado de experiencia, “la experiencia relacionada con el organismo , distinguiéndose de la experiencia biológica del organismo en relación con el ambiente” (Wolman, 1978).
Wundt desarrolló el concepto de atención estrechamente ligado al de apercepción, definiendo a aquella como “la actividad interna que determina el grado de presencia de las ideas en la consciencia” (Wundt, 1874).
Pero será William James quien constituirá el revulsivo necesario para que la atención tenga su consideración en la Psicología, pudiéndose afirmar que “James constituirá un verdadero hito histórico a partir de su consideración epistemológica de la atención” (Roselló, J., 1997).
W. James estudia la atención en base a su dimensión de “expectativa”. Empirista radical como era (Wolman, 1978), define la atención como “la preparación anticipatoria a partir de la cual los centros ideacionales se ocupan del objeto sobre el cual se pone atención”.
Con la eclosión del conductismo los estudios sobre atención se ven relegados a un segundo plano, en el mapa de la psicología occidental, siendo distinto en el marco de la psicología soviética, principalmente gracias a los trabajos de Luria, Vygotsky, Sokolov y Leontiev, entre otros (Roselló, 1997), quienes, basados en los estudios de la Reflexología, centraron sus estudios en el funcionamiento del Sistema Reticular Activador Ascendente y Descendente y su implicación en la atención selectiva. Para la Psicología Soviética “la única salida consistía en relacionar datos psicológicos y hallazgos fisiológicos, y elaborar una psicología que pudiera hacer las veces de “superestructura” de la fisiología, (...) introduciendo el estudio del reflejo y la respuesta de orientación” (Wolman, 1978).
Según Luria en el proceso de la percepción están siempre insertos los componentes motores en forma de palpadura del objeto, movimientos de ojos, articulación de sonidos, etc; de ahí que designe el proceso perceptivo como “actividad perceptora (captadora) del sujeto” (Luria, 1978).
Sokolov, E.N. (1963) estudia el tema de la selectividad de la respuesta atencional. En su modelo básico del reflejo de orientación (OR) “es donde se manifiesta, a modo de filtro, este componente elemental de la atención” (Das, Naglieri y Kirby; 1994, p. 40).
Con la corriente cognitiva el estudio de la atención adquiere plena vigencia; no obstante, con anterioridad el tema se reaviva con algunos neoconductistas los cuales lo tienen en consideración, pudiéndose encontrar el concepto de atención en teorías como la del Aprendizaje
diferencias individuales en nuestra capacidad para atender. La atención es una habilidad o capacidad que cada persona posee, depende de la persona.
La atención no funciona de manera aislada sino que se relaciona directamente con los restantes procesos psicológicos (percepción, memoria, inteligencia, motivación y emoción). Siendo considerados estos últimos factores determinantes de la atención.
A la hora de definir la atención nos encontramos, por lo tanto, con que existen al menos dos dimensiones: La atención entendida como un mecanismo que activa determinadas operaciones o procesos de funcionamiento. La atención como una habilidad que se compone de una serie de estrategias en caminadas a la optimización del uso de dichos procesos.
El funcionamiento de estos mecanismos implica desarrollar estrategias en relación a unas características atencionales: la atención tiene una determinada amplitud, puede ser más o menos intensa, puede oscilar y ejerce funciones de control.
A. Amplitud. Cantidad de información atendida y número de tareas que se realizan simultáneamente (depende de diversas variables, como por ejemplo, del nivel de dificultad, de la propia práctica, etc.; incluso cuando se realiza una sola tarea existen muchos factores implicados).
B. Intensidad (tono). Cantidad de recursos cognitivos que se asignan a una tarea cognitiva, o cantidad de atención asignada a una tarea (relacionada con el estado de vigilia y alerta ).
· Fluctuaciones atencionales (cambios de intensidad de la atención: fásicos (cortos-transitorios; más intenso, más concreto y más rápido) y tónicos (largos y relativamente permanentes; menos intenso, más general y más lento)). · Lapsus de atención. Descenso significativo de los niveles (nivel atención próximo a cero).
C. Desplazamiento (oscilamiento -shifting-). Flexibilidad en la orientación del sistema cognitivo a diferentes objetivos (pasar de una tarea a otra; cuando tenemos que atender a varias cosas al mismo tiempo o cuando retomamos la atención tras una distracción).
D. Control. Articulación de los recursos cognitivos (selección, aplicación) e inhibición de interferencias (distracciones, errores, cansancio). Dirigir las respuestas hacia objetivos concretos. Exige esfuerzo (despliegue de mecanismo de funcionamiento atencional). Para Norman, Ruíz-Vargas y Tudela, se trata de la función más importante de la atención.
Aspectos más directamente relacionados con el control atencional: · Dirigir la forma en que se orienta la atención. · Guiar los procesos de exploración y búsqueda. · Aprovechar al máximo los medios de concentración.
· Suprimir al máximo las distracciones. · Inhibir respuestas inapropiadas. · Mantener la atención a pesar del cansancio y el aburrimiento.
La actividad atencional pasa por tres fases (ejemplo: respuesta de orientación -R.O.-): Inicio. Capatación de la atención. · Cuando se producen cambios en la estimulación ambiental. · Cuando comenzamos la ejecución de la tarea. Mantenimiento. Se produce a los 4-5 seg. de la fase de captación. Duración variable. Si ésta fuese amplia: atención sostenida. Cese. Desaparece la atención prestada a un objeto o dejamos de concentrarnos en la tarea. Ocurre cuando los estímulos se repiten o permanecen mucho tiempo (habituación - aburrimiento).
La atención posee una serie de correlatos o manifestaciones, las cuales nos permiten hacer inferencias sobre los mecanismos de funcionamiento de la atención. Se trata, por lo tanto, de medidas “indirectas” a partir de las cuales se infiere la existencia y características del proceso atencional propiamente dicho ( operativización ).
Los más importantes son los siguientes:
La propia actividad generada por el sistema nervioso. Dichas actividades pueden ser internas ( fisiológicas ) o externas ( motoras ).
El rendimiento que el sujeto muestra en una serie de tareas en las que se supone que están implicados los mecanismos atencionales (actividades cognitivas ).
En la mayoría de los casos la atención va acompañada de una experiencia subjetiva , de que “prestamos atención”).
Respuestas del sistema nervioso relacionadas directamente con los procesos atencionales. Estos cambios fisiológicos reciben el nombre de correlatos psicológicos de la atención , son medidos a través de instrumentos. Los más importantes son: A. SISTEMA NERVIOSO CENTRAL (actividad cortical).
Ø Actividad Electroencefalográfica (Córtex Cerebral y Formación Reticular Troncoencefá- lica: actividad neuronal continua). Actividad eléctrica emitida por las neuronas de la corteza cerebral. Variación del Potencial eléctrico: Vigilia (β) - Despertar (α).
Ø Potenciales Evocados (actividad neuronal en determ. situaciones). La relación más importante entre potencial evocado y atención procede de los cambios observados en los
cuando se pide al sujeto atender selectivamente a ciertos objetos móviles
Búsqueda visual de estímulos girando la cabeza. Ajustes posturales. Señalizar hacia el objeto o fuente estimular.
Medida en sus productos (rendimiento en tareas a resolver).
Ø Tiempo de Reacción. Presentación de un estímulo: respuesta lo más rápido posible.
Ø Detección. Percibir la presencia/ausencia de un estímulo previamente indicado.
Ø Discriminación. Percibir la diferencia entre un par de estímulos (ej.: visuales, auditivos).
Ø Identificación. Buscar si dos o más estímulos son iguales o no en función de un criterio preestablecido.
Ø Recuerdo/Reconocimiento. Evocar o recuperar cierta información previamente aprendida: sin/con indicios.
Ø Búsqueda. Reconocer, entre un conjunto amplio de información, si se incluye aquella que ha aprendido y memorizado previamente.
Ø Se basa en la introspección (auto-observación). Experiencia de que “prestamos atención”. Ø Conciencia del proceso cognitivo y sus productos (“caer en la cuenta”, “percatarse”). Ø Cuando la atención está implicada en la realización de una tarea, la sensación subjetiva más frecuente es que nos esforzamos. En el caso concreto de tareas prolongadas y monótonas, las sensaciones subjetivas más típicas son las de cansancio y aburrimiento.
OBSERVACIÓN : Procesos de atención y manifestaciones de atención no siempre son sinónimos:
ü Los registros psicofisiológicos son indicadores pasivos de cualquier tipo de actividad mental y no siempre reflejan cambios significativos desde un punto de vista psicológico (Taylor, 1995).
ü La atención como proceso psicológico no siempre tiene unas manifestaciones conductua- les claras (atención como proceso psicológico y conducta de atención no siempre van unidas). Distinguimos entre atención abierta (ligada a las manifestaciones conductuales de la atención) y atención encubierta (independiente de dichas manifestaciones). Ejemplo: atención y movimientos oculares sacádicos.
ü Los informes subjetivos o introspectivos que un individuo ofrece sobre qué y cómo atiende en un momento determinado no siempre son válidos ni fiables. Ello es debido a que muchas de las inferencias que llevamos a cabo parten de nuestras expectativas, creencias, etc.
ü La mayoría de los modelos e investigaciones se basan en las variables de respuesta obtenidas en tareas y situaciones controladas de laboratorio. En relación con la atención, hemos de señalar que ésta no funciona de forma aislada sino que está estrechamente relacionada con otros procesos, por lo que debemos tener presente que el resultado que se obtiene en las tareas cognitivas está directamente relacionado con el funcionamiento de otros procesos psicológicos. En ocasiones no resulta fácil aislar unos de otros.
Nuevas Técnicas en neurociencia cognitiva: PET - SPECT - MEG ... Años 80: cambio de tendencia en el estudio atencional: auditiva → visual. Tomografía por Emisión de Positrones (PET): Posner y Raichle (1994). Activación de los lóbulos parietales: · Derecho: al atender al campo visual izquierdo. · Derecho e izquierdo: al atender al campo visual derecho. Es posible hablar de las diferentes vías y redes de la atención ( networks of attention ) y no de la vía de la atención. Redes : Atención centralizada - at. en situación de reconocimiento · Sit. de reconocimiento : mayor actividad en el campo del lóbulo parietal derecho. · Sit. de atención del campo visual derecho: mayor activación en el lóbulo parietal izquierdo. Red de trabajo de la atención ejecutiva (the executive attention network). 3 áreas implicadas: · Lóbulo Parietal Posterior. “Desenreda” los estímulos. · Colliculus Superior. Mueve el contenido de esta estimulación a regiones más profundas. · Región Pulvinar. Conecta el contenido a la actividad de los lóbulos frontales (ejercen la labor fundamental en la actividad cerebral). Los mecanismos atencionales van a depender fundamentalmente: · De la tarea cognitiva que se realice. · Si el sujeto es novato o experto en relación a la tarea. · Del nivel de atención que esté prestando a la propia tarea. Por ello, el estudio de los mecanismos atencionales (debido a la complejidad de los posibles esquemas generales) estará determinado en un futuro por el proceso o la actividad psicológica que el sujeto vaya a desempeñar en un momento determinado. Las redes de trabajo están siempre bajo un control jerárquico , dependiendo del interés y la propia atención, de la experiencia del sujeto, del momento presente, etc.
Malmo, 1959).
Cuando nos encontramos activados:
· Poseemos unos niveles altos de atención y somo capaces de concentrarnos mejor. · Somo más capaces de dar respuesta a una cantidad de información o desempeñar tareas que exigen distintas habilidades. · Mantenemos mejor la atención durante periodos de tiempo relativamente amplios.
Eastbrook (1959) estableció la relación entre nivel de activación y atención selectiva: el arousal produce un estrechamiento del foco de la atención (concentración intensa) sobre un número cada vez menor de índices de tarea (unos pocos estímulos relevantes para la tarea).
Lo anterior es cierto, si bien una activación intensa va unida a una mayor susceptibilidad a la distracción (Boadbent, 1971). En situaciones de ansiedad se tiende a dejarse influir por un mayor número de actividades de procesamiento irrelevantes para la tarea principal que se ha de desarrollar. En tales casos la actividad atencional se verá mermada, por lo que es preciso disponer de un repertorio de rutinas automatizadas, que se ejecuten eficazmente sin consumir atención (Norma, 1976).
Las líneas principales de investigación en este campo han sido las siguientes:
1 Establecer una correlación entre el nivel de activación general del sujeto con la ejecución en tareas atencionales. Según la ley de Yerkes-Dodson (1909), conforme aumenta el nivel de activación del individuo mejor es el rendimiento, hasta un determinado momento ( punto óptimo ), que es distinto para cada sujeto, por encima del cual cuanto mayor es el nivel de activación, peor es la ejecución en la tarea.
Una variable importante es la dificultad de la tarea: si la tarea es sencilla, la ejecución es mejor si los niveles de activación tienden a ser altos; por el contrario, en una tarea compleja, la ejecución es mejor si el nivel de activación es algo más bajo.
2 Puesto que el nivel de activación del sistema nervioso presenta una variabilidad a lo largo del día, es lógico plantearse que las tareas atencionales pueden verse alteradas en función de esa variabilidad. Los ritmos de ejecución dependen, en parte, de las demandas de la tarea. Existen tareas atencionales sencillas de tipo perceptivo-motor (tachado, tiempo de reacción, etc.) que suelen ir asociadas con el ritmo de la temperatura corporal, el cual es un índice del nivel de activación, cuyo punto óptimo varía en función de la dificultad de la tarea; de ahí que este tipo de tareas deberán realizarse mejor conforme avance el día. Todo lo contrario que las tareas difíciles, en las que claramente están implicados mecanismos de memoria. Si bien no está claro aún cómo influye la hora del día en tareas que exigen mayor selectividad y control atencional (Eysenck, 1982).
3 Utilizar agentes estresores externos que incrementen el nivel de activación y comparar el rendimiento de la tarea antes y después de la existencia de tales estresores. Se ha observado que cuando se utilizan agentes estresores externos (ruido blanco, shocks, etc.)
aumenta el grado de activación y, siempre y cuando este nivel se presente en intensidades moderadas, produce un aumento del nivel de ejecución (Hockey, 1979).
Aquellos estímulos que se hallan dentro del campo de interés de una persona se perciben antes y mejor que aquellos otros que, en igualdad de circunstancias, son neutros.
Las expectativas ( set atencional ) que el sujeto tiene en un momento determinado sobre las características de la información que va a recibir o sobre la tarea que va a llevar a cabo son un factor importante. Sus efectos principales son: · Facilitar el proceso exploratorio al reducir su ámbito al de lo esperable. · Reducir las alternativas de interpretación. · Sostener la actividad atencional cuando dichas expectativas no son confirmadas. · Alertar al individuo.
En general, podemos afirmar que los efectos de la anticipación suelen ser normalmente positivos (Posner, 1978), pero no siempre es así. Cuando no se cumplen los acontecimientos previstos los efectos son negativos. En estos casos, normalmente, el sujeto ha de reorientar su atención hacia aquellos objetos y/o tareas a las que en un principio no estaba atendiendo, lo cual deteriora el rendimiento.
Son situaciones que tienen lugar en un momento más o menos amplio de la vida de un individuo y que influyen en su actividad mental y conductual. Los más importantes son:
Fatiga (física o mental). Estado psicofísico que provoca una disminución en la capacidad energética del individuo. A mayor fatiga, menor concentración.
Estrés. Factor que aumenta los niveles de activación de un individuo, por lo que no tiene por qué ser un factor negativo si no supera el nivel óptimo. Pero cuando el estrés es excesivo, los niveles de activación se disparan, con lo que el foco atencional se estrecha y se restringe hacia los estímulos que provocan el estrés, sin atender a otros estímulos no estresantes también importantes para nuestra adaptación al medio ( visión en túnel ).
Drogas y psicofármacos. Los medicamentos que más claramente afectan a la atención son los tranquilizantes (diazepán) y los estimulantes. El diazepán, aunque no siempre influye directamente en tarea atencionales, sí influye en tareas en las que hay implicados oscilamientos de la atención, que los hace más lentos, y niveles de alerta del individuo, sobre los cuales produce una disminución. Los estimulantes ayudan a incrementar el nivel de arousal de un individuo, por lo que influyen directamente en el tono atencional de éste.
Sueño. Su privación provoca un descenso del nivel de activación, con lo que disminuye la capacidad para enfocar la atención sobre los estímulos relevantes o críticos, aumenta la
Atención Visual. La información visual se halla continuamente disponible de todas las superficies posibles, con lo que el procesamiento de la información se realiza en paralelo, toda la información al mismo tiempo. Por otra parte, los mecanismos que permiten codificar y seleccionar la información visual tienen lugar en buena parte a nivel periférico, mediante la acomodación del cristalino, por ejemplo, o con los movimientos sacádicos.
Atención Auditiva. La información auditiva se halla disponible en momentos temporales aislados, con lo que el procesamiento de la información se lleva a cabo serial o secuencialmente. Además, los receptores auditivos, una vez superado su umbral, recogen todos los estímulos acústicos del medio ambiente, toda la información de manera indiscriminada y es en el cerebro, a nivel central, donde actúan los mecanismos de selección auditiva.
El hecho de establecer mecanismos de selección distintos para la atención visual y auditiva ha dado lugar a hablar de una especificidad sensorial del mecanismo atencional.
Atención Global. Tiene como finalidad llevar a cabo una estructura organizada de las partes o elementos que componen una información o una tarea; es decir, busca la amplitud.
Atención Selectiva. Se centra en el análisis de los detalles que componen una información o tarea, con lo que busca la intensidad.
Atención Abierta. Manifestaciones externas o directamente observables.
Atención Encubierta. Manifestaciones internas, no observables de forma directa.
Atención Voluntaria (secundaria). Se dirige la atención hacia nuestros objetivos, inhibiendo respuestas inapropiadas. En este caso tenemos un gran control atencional que suele exigir un gran esfuerzo por nuestra parte para mantenerlo.
Atención Involuntaria (primaria). Tiene lugar sin que medie proceso volitivo alguno. A nivel perceptivo, depende de las características (rasgos físicos) de los propios estímulos ambientales. Si bien sucede que, aún en estos casos, pronto ejercemos mecanismos de control para seguir atendiendo o no a los objetos que poseen estos rasgos. Difícil, por tanto, hablar de una atención totalmente involuntaria. Una de las respuestas que tradicionalmente se ha considerado de naturaleza involuntaria ha sido la RO (psicología
soviética y algunos psicólogos cognitivos). Sin embargo, parece que la RO puede ser también elicitada por procesos de pensamiento y no sólo por estímulos externos.
Cuando se trata de llevar a cabo una tarea, nuestro rendimiento se ve mediatizado por factores motivacionales y emocionales que, o bien nos concentramos mejor y atendemos más intensamente, o bien que cualquier estímulo o situación nos distraiga e influya negativamente sobre la ejecución de la tarea.
Atención Consciente. Es aquella que se produce cuando nos damos cuenta o nos percatamos de que atendemos a los estímulos, o que estamos más o menos concentrados a la hora de llevar a cabo una tarea.
Atención Inconsciente. Atención automática que prestamos a aquellos objetos y/o tareas que forman parte de nuestros hábitos (“poner las llaves en el mueble del recibidor cuando llegamos a casa”).
Atención y consciencia no son sinónimos. No todo lo atendido se hace consciente. Sí es cierto que todo lo que es consciente ha sido atendido. Nos percatamos de las cosas porque las atendemos; la atención posibilita que las cosas ingresen en nuestra consciencia.