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Asignatura: Literatura aplicada a los Medios de Comunicacion, Profesor: Ana María Gomez Elegido Centeno, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Para comenzar este comentario sobre La Comedia Nueva, de Leandro Fernández de Moratín, primero daré un apunte sobre el contexto en el que fue publicada.
Este trabajo literario fue estrenado en 1792, momento en que la Ilustración ya estaba acomodada en España desde hacía tiempo. Un movimiento que, contrario a lo que muchos autores creen no fue traído por la dinastía borbónica. Ya que para cuando ellos llegaron ya llevaba gestándose durante décadas. Según estudios modernos que se anteponen a otros más “tradicionales” y que sitúan el origen de esta farsa en el momento en que la nueva monarquía entró a España y este hecho fue utilizado por ellos mismos como medio propagandístico.
Los autores de esta época que dejaban en sus obras algún rastro propio de la Ilustración, reunían las siguientes características: fe en la razón y las herramientas y procedimientos provenientes de la filosofía y ciencia, rechazo a comportamientos, actitudes o creencias heredadas de la tradición, además de las supersticiones y dogmas religiosos. Sin embargo, otra de las características de este movimiento intelectual es que no estaba muy extendido. Quedando así limitado a una minoría que correspondía a una parte de la nobleza y un puñado de clérigos. Por lo que se no se puede hablar de un algo heterogéneo y mucho menos que en su completitud o la gran mayoría de la producción literaria del Siglo XVIII estuviera situada del lado de los principios que regían la Ilustración.
En época, el teatro popularmente aceptado y que gozaba de prestigio era el barroco. Abarrotado de efectos especiales y tramoya, además de las numerosas extravagancias que se podían encontrar en la trama que desarrolla, complicándola. En este aspecto Moratín critica la simplicidad de los temas que se tratan, recriminando una mayor complejidad, que podría responder a un mayor moralismo. Moratín se opuso contundentemente a este tipo de teatro y propone abiertamente una renovación del género que afecte a todos los niveles; desde la composición de la trama y los personajes, hasta la escenificación que pasaría por una seria simplificación. Y siempre siguiendo la línea neoclásica, como nos presenta el personaje Don Pedro. Esto se resume en el cumplimiento de las 3 normas aristotélicas de tiempo (la obra no debe superar la duración ficticia de un día), de lugar (se desarrollará en un solo sitio) y de acción (por la cual la obra solo desarrollará una trama). Lo que añade por la influencia de la actitud ilustrada es la idea de encontrar la utilidad de las cosas. Por ello también defiende e incorpora la función didáctica de la que presume esta obra.
A continuación, procedo con la descripción de los personajes que aparecen en la obra de Moratín:
a todos los escritores de la época que, faltos de ingenio, desarrollan pobres tramas pero tremendamente enrevesadas y que denota un escaso conocimiento teatral e intelectual.
Podría decirse pues que los personajes son en todos los casos compendios que responden a personajes arquetipos de la sociedad de la época. Por ello la variedad en los orígenes y quimeras de estos, además de los diferentes códigos del leguaje que utilizan (desde el más culto y cuidado de Doña Agustina al coloquial y espontáneo de Mariquita). El número de los personajes es otro rasgo que también apunta en la misma dirección neoclásica ya que ayuda a una fácil comprensión de la acción a partir de estos personajes basados en una realidad muy cercana para el público.
La Comedia Nueva, de Moratin nos ofrece la visión que este obtuvo de la sociedad; sus gentes, vicios... y la expuso de forma didáctica con un tono sencillo para su fácil comprensión a través de estos personajes tipo, ya descritos, que protagonizan la obra. Sin embargo, el tema principal que le impulsa a escribir esta obra es el pésimo estado en el que se encuentra el teatro.
Por último, pasaré a describir la estructura general que mantiene este trabajo teatral de Moratín. La obra está dividida en 2 actos, de los cuales el primero consta de 6 actos y el segundo de 10. Se trata de una obra metateatral que intenta reformar y exponer la línea que ha de seguir dicha reforma desde el propio teatro.
Ni que decir tiene que la obra se adapta perfectamente a estas normas neoclásicas que se describen en ella misma, e intenta reivindicar para que el género cambie en esta dirección. Primero, la obra tiene una duración de unas horas tan solo, se desarrolla en el café de Pipí y trata de las conversaciones que los protagonistas tienen en este café acerca de la obra que se estaba presentando en el teatro. Es de las tramas más sencillas