Carta del papa Gelasio I al emperador Anastasio I (año 494)
Hay, en verdad, augustísimo emperador, dos poderes por los cuales este
mundo es particularmente gobernado: la sagrada autoridad de los papas y
el poder real. De ellos, el poder sacerdotal es tanto más importante cuanto
que tiene que dar cuenta de los mismos reyes de los hombres ante el
tribunal divino.
Pues has de saber, clementísimo hijo, que, aunque tengas el primer lugar en
dignidad sobre la raza humana, empero tienes que someterte fielmente a
los que tienen a su cargo las cosas divinas , y buscar en ellos los medios de
tu salvación. Tú sabes que es tu deber, en lo que pertenece a la recepción y
reverente administración de los sacramentos, obedecer a la autoridad
eclesiástica en vez de dominarla. Por tanto, en esas cuestiones debes
depender del juicio eclesiástico en vez de tratar de doblegarlo a tu propia
voluntad. Pues si en asuntos que tocan a la administración de la disciplina
pública, los obispos de la iglesia, sabiendo que el imperio se te ha otorgado
por la disposición divina, obedecen tus leyes para que no parezca que hay
opiniones contrarias en cuestiones puramente materiales, ¿con qué
diligencia, pregunto yo, debes obedecer a los que han recibido el cargo de
administrar los divinos misterios? De la misma manera que hay gran peligro
para los papas cuando no dicen lo que es necesario en lo que toca al honor
divino, así también existe no pequeño peligro para los que se obstinan en
resistir (que Dios no lo permita) cuando tienen que obedecer. Y si los
corazones de los fieles deben someterse generalmente a todos los
sacerdotes, los cuales administran las cosas santas, de una manera recta,
¿cuánto más asentimiento deben prestar al que preside sobre esa sede, que
la misma Suprema Divinidad deseó que tuviera la supremacía sobre todos
los sacerdotes, y que el juicio piadoso de toda la Iglesia ha honrado desde
entonces?
Fuente: Joannes B. Lo Grasso, Ecclesia et Status, Roma (1952), p. 50,
traducción en Enrique Gallego Blanco, Las relaciones entre la Iglesia y el
Estado en la Edad Media, Ediciones de la Revista de Occidente, Biblioteca de
Política y Sociología, Madrid 1973, pp. 82-83.
Ideas claras. El papa está avisando al monarca Anastasio para que este acate las ordenes
del papa y se someta a la Iglesia, para que este no intente someter a la iglesia y no se
revele. Porque los sacerdotes también le obedecen a él en lo civil y él en lo religioso
también debe obedecer. Los sacerdotes tampoco lo contradicen, pero eso puede
cambiar.
COMENTARIO:
El documento se trata de un texto EPISTOLAR (al ser una carta) fechado en el año 494, durante
el reinado del emperador bizantino Anastasio I, monarca que intentó someter a la Iglesia de