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Asignatura: Psicología de la Personalidad, Profesor: Jose Manuel Hernandez, Carrera: Psicología, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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Psicología de la Personalidad Lectura 5 La consistencia y la estabilidad del comportamiento desde un punto de vista funcional Valverde García, Cristina Grupo 270
Lo primero que me llamó la atención en esta lectura fue la distinción que se hace entre los rasgos faciales y los rasgos de personalidad, en el sentido en el que no nos cuesta clasificar a las personas por su personalidad o rasgos psicológicos y sin embargo nos resultaría muy chocante clasificar a las personas en función de un rasgo facial como el tamaño de la nariz. Me llamó la atención porque los humanos estamos diseñados para reconocer rostros, y es una parte importantísima de nuestra vida, pero sí que es cierto que sería extraño hacer ese tipo de clasificaciones en lugar de hacerlo por medio de la personalidad de los individuos.
A continuación me vino a la cabeza la pregunta que se nos hizo en una clase, la que cuestionaba la posibilidad de estabilidad, consistencia y cambio. Lo primero que se viene a la cabeza es la imposibilidad de esa combinación, pero como siempre, me gusta que se formulen ejemplos con los que se pueden identificar todas las personas (o al menos todas aquellas con acceso a un espejo). Es curioso que cambiemos tanto con el paso de los años, y que uno mismo no se de realmente cuenta hasta que se le presenta una foto de hace unos años (salvo, por supuesto, que halla sufrido cambios drásticos y repentinos de peso o de apariencia).
Me ha encantado que se diferencie entre la estabilidad y consistencia desde el punto de vista de “siempre se comporta de manera introvertida”, (que dejaría dudas sobre la fuerza, por así decirlo, con la que esa persona muestra siempre su introversión), y “en comparación con su grupo de amigos, es el introvertido” (La introversión ante nuevas personas es implícita, y permite un abanico mas amplio y flexible de posibilidades e intensidades de introversión). Hasta que no leí que desde la psicología del rasgo se propuso el concepto intermedio de la consistencia relativa, pensaba que la necesidad de tener en cuenta el contexto estaba dada por hecha.
Algo mas adelante se menciona que los 3 estudios que critican la existencia de los rasgos y la consistencia se realizaron con niños adolescentes, cuando claramente la personalidad no está consolidada en la mayoría de los casos hasta la madurez (que más adelante se considera alrededor de los 30 años). Al fin y al cabo, el cortex prefrontal no “establece” su estructura final hasta los 21 años aproximadamente, y es la región del cerebro encargada de la organización, planificación, premeditación y limitación (aquella de la que todos los adolescentes carecemos por lo que
constantemente ha de decírsenos lo que es más conveniente en muchos aspectos de la vida).
Aparentemente se propone un nuevo rasgo de personalidad que actuaría como un coeficiente de correlación para cada uno de los demás rasgos dado que existen grupos de individuos con bajos niveles de consistencia en algunas dimensiones de personalidad. Resulta extraño que sea considerada la autoconciencia y la autorregulación como otro rasgo dado que ese indicador puede ser diferente para cada rasgo de la personalidad de un individuo. No sé si me explico o si no lo he entendido del todo bien.
Y finalmente llego a una parte de la lectura en la que se especifica lo que para mí era bastante obvio: la consistencia no se establece sobre el comportamiento sino sobre la funcionalidad del comportamiento. Siempre lo había pensado desde aquel día en clase que se nos explicó la diferencia entre la morfología y la funcionalidad de nuestras conductas. Y es que en verdad... ¡Tiene todo el sentido del mundo! ¿Acaso nuestras acciones no son adaptativas? Cuando hacemos algo, sea lo que sea, es por que sabemos o creemos que es lo que más resultados nos va a dar, o haremos algo voluntariamente que nos perjudica, y al fin y al cabo muchas situaciones se repiten en la vida y para cada una de ellas tenemos un “método de acción” que nos funciona; consistencia en nuestras acciones y por tanto en nuestros rasgos.
Viendo la consistencia desde un punto de vista funcional también se menciona que hay una continua interacción entre el fenotipo de las personas y el ambiente, por lo que imposibilita la consistencia como algo perfecto. Se nos pregunta si esto quiere decir que la búsqueda de la consistencia es utópica, y a continuación se planean dos respuestas según su índole. Se repasa que el contexto es crucial para identificar un comportamiento consistente y que dicho comportamiento está basado en la necesidad de satisfacción de unas demandas de manera efectiva. Esto vuelve a recordarme la importancia de las características funcionales y no morfológicas de nuestra conducta, y no contesta a mi pregunta sobre si esta búsqueda de la consistencia es innecesaria o inalcanzable, pero si me trajo a la mente el término de “ley del efecto”.
Por último, menciono la postura biologicista drástica de Gazzaniga (1992)
es el ambiente el que “dispara” selectivamente los mecanismos relevantes a cada contexto. Hasta ahí, no soy quien para negar rotundamente esa posibilidad ni tampoco me parece algo demasiado extraño, salvo cuando niega la posibilidad del aprendizaje dado que sólo se utilizaría lo que ya existe, que ahí ya no puede contar con mi apoyo ni entusiasmo. Hay demasiada sabiduría sobre el aprendizaje como para negar que lo ponemos en práctica.