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Comentario Textos - Trabajadores sociales ante la crisis, Apuntes de Trabajo Social

Asignatura: ec, Profesor: Francisco Javier Loscos Fernandez, Carrera: Trabajo Social, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 16/07/2014

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ana_patata 🇪🇸

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COMENTARIO DE TEXTO Nº 1: “LOS TRABAJADORES SOCIALES ANTE LA CRISIS”
La exposición que voy a desarrollar presupone el trabajo que habéis realizado en una sesión anterior. Es decir, no voy a
explicar la crisis económica en sus causas, desencadenamiento y consecuencias –algo que ya habéis analizado-, sino que voy
a intentar compartir con vosotros algunas intuiciones respecto a cómo los trabajadores sociales debemos situarnos ante
esta nueva y dolorosa situación. En todo momento tendré en cuenta vuestra responsabilidad (…) y, por lo tanto, las
funciones que realizáis (…)
Como es obvio todo lo que voy a proponer en esta charla no tiene más valor que el de la sugerencia personal y,
probablemente, pueda haber muchas formas diferentes de responder profesionalmente a una situación como la actual. Sí
que querría aclarar, de todos modos, que a mi me preocupa especialmente que nuestra manera de actuar como
trabajadores sociales contribuya a tres finalidades: que sirva de ayuda efectiva –aunque modesta- a quienes son víctimas
de la crisis; que se sitúe en el terreno del realismo –tanto por lo que se refiere a nuestros recursos, como por lo que se
refiere al lugar en el que se generan los problemas y en el que tienen que partir las principales soluciones- y que, por el
modo y contenido de nuestra acción permita contribuir a encontrar una presencia positiva y significativa (…) en nuestra
sociedad democrática y plural, aportando, en todo caso denuncia, consuelo y esperanza. Nuestra aportación habrá de
juntarse a la de tantos hombres y mujeres de buena voluntad como viven entre nosotros.
1.- TENTACIONES DE LOS TRABAJADORES SOCIALES ANTE LA ECONOMÍA
Como persona que tiene cierta formación económica percibo frecuentemente entre los trabajadores sociales unas
aproximaciones al mundo económico no demasiado acertadas. Por eso, me parece oportuno comenzar por identificar alguna
de ellas, para que tratemos de evitarlas en la práctica profesional. Posiblemente los aquí presentes podríais descubrir
muchas otras.
-Moralizar y personalizar en exceso el análisis:
Se nos ocurre buscar enseguida quién es e1 culpable. Sin embargo, casi siempre en economía hay causas sistémicas,
estructurales, objetivas que tienen una importancia mayor. Hay unos mecanismos propios del funcionamiento económico
que no dependen de las voluntades individuales y que necesitamos saber analizar para situarnos en la realidad del mundo
económico que tiene su lógica propia.
- Dar prioridad a lo “micro” y los efectos frente a lo “macro” y las causas:
Es bueno y necesario tener sensibilidad para las situaciones cercanas, concretas, para las consecuencias que los grandes
problemas originan en la vida de las personas, pero, al mismo tiempo, hay que saber interpretar estas situaciones en el
contexto global y reconociendo las causas que las originan. Actuamos a menudo como “bomberos” apagafuegos sin analizar
los porqués que los producen.
- Sentirnos "responsables” o "salvadores" en estas situaciones:
Nos colocamos, frecuentemente, con un exceso de responsabilidad personal que nace muchas veces de la mejor intención
pero que no resulta positivo ni realista. Como si todo dependiera de nuestro compromiso individual, actuamos únicamente
como “benefactores” o “ayudadores” que quieren solucionar los problemas de la humanidad. Ello nos hace pasar de la
euforia –si resolvemos los problemas de los demás- a la depresión –si no podemos hacer casi nada-.
- Criticar-desconfiar-responsabilizar a los políticos y al "sucio dinero":
Desconfianza por principio ante los empresarios, los políticos... como si por el mero hecho de serlo ya fueran corruptos.
Nosotros, en cambio, nos situamos como los “puros”, que no se manchan con el “vil dinero” o el poder. Olvidamos que
muchas veces las situaciones son complejas y sus protagonistas han de elegir, no entre lo malo y lo bueno, sino entre lo
malo y lo peor, o tomar decisiones sin saber si son correctas o no.
-Pecar de ingenuos, voluntaristas o utópicos ante estos desafíos:
Creer que la realidad se puede mover según nuestros deseos. La realidad tarda mucho en ser modificada y, a veces, lo
hace por mecanismos que no controlamos. Esto, que ocurre en todo el ámbito social (cultura, política, tecnología, etc.) vale
especialmente para el mundo económico, donde las instituciones y los intereses en juego son muy difíciles de transformar.
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COMENTARIO DE TEXTO Nº 1: “LOS TRABAJADORES SOCIALES ANTE LA CRISIS”

La exposición que voy a desarrollar presupone el trabajo que habéis realizado en una sesión anterior. Es decir, no voy a explicar la crisis económica en sus causas, desencadenamiento y consecuencias –algo que ya habéis analizado-, sino que voy a intentar compartir con vosotros algunas intuiciones respecto a cómo los trabajadores sociales debemos situarnos ante esta nueva y dolorosa situación. En todo momento tendré en cuenta vuestra responsabilidad (…) y, por lo tanto, las funciones que realizáis (…) Como es obvio todo lo que voy a proponer en esta charla no tiene más valor que el de la sugerencia personal y, probablemente, pueda haber muchas formas diferentes de responder profesionalmente a una situación como la actual. Sí que querría aclarar, de todos modos, que a mi me preocupa especialmente que nuestra manera de actuar como trabajadores sociales contribuya a tres finalidades: que sirva de ayuda efectiva –aunque modesta- a quienes son víctimas de la crisis; que se sitúe en el terreno del realismo –tanto por lo que se refiere a nuestros recursos, como por lo que se refiere al lugar en el que se generan los problemas y en el que tienen que partir las principales soluciones- y que, por el modo y contenido de nuestra acción permita contribuir a encontrar una presencia positiva y significativa (…) en nuestra sociedad democrática y plural, aportando, en todo caso denuncia, consuelo y esperanza. Nuestra aportación habrá de juntarse a la de tantos hombres y mujeres de buena voluntad como viven entre nosotros. 1.- TENTACIONES DE LOS TRABAJADORES SOCIALES ANTE LA ECONOMÍA Como persona que tiene cierta formación económica percibo frecuentemente entre los trabajadores sociales unas aproximaciones al mundo económico no demasiado acertadas. Por eso, me parece oportuno comenzar por identificar alguna de ellas, para que tratemos de evitarlas en la práctica profesional. Posiblemente los aquí presentes podríais descubrir muchas otras.

-Moralizar y personalizar en exceso el análisis:

Se nos ocurre buscar enseguida quién es e1 culpable. Sin embargo, casi siempre en economía hay causas sistémicas, estructurales, objetivas que tienen una importancia mayor. Hay unos mecanismos propios del funcionamiento económico que no dependen de las voluntades individuales y que necesitamos saber analizar para situarnos en la realidad del mundo económico que tiene su lógica propia.

  • Dar prioridad a lo “micro” y los efectos frente a lo “macro” y las causas: Es bueno y necesario tener sensibilidad para las situaciones cercanas, concretas, para las consecuencias que los grandes problemas originan en la vida de las personas, pero, al mismo tiempo, hay que saber interpretar estas situaciones en el contexto global y reconociendo las causas que las originan. Actuamos a menudo como “bomberos” apagafuegos sin analizar los porqués que los producen.
  • Sentirnos "responsables” o "salvadores" en estas situaciones: Nos colocamos, frecuentemente, con un exceso de responsabilidad personal que nace muchas veces de la mejor intención pero que no resulta positivo ni realista. Como si todo dependiera de nuestro compromiso individual, actuamos únicamente como “benefactores” o “ayudadores” que quieren solucionar los problemas de la humanidad. Ello nos hace pasar de la euforia –si resolvemos los problemas de los demás- a la depresión –si no podemos hacer casi nada-.
  • Criticar-desconfiar-responsabilizar a los políticos y al "sucio dinero": Desconfianza por principio ante los empresarios, los políticos... como si por el mero hecho de serlo ya fueran corruptos. Nosotros, en cambio, nos situamos como los “puros”, que no se manchan con el “vil dinero” o el poder. Olvidamos que muchas veces las situaciones son complejas y sus protagonistas han de elegir, no entre lo malo y lo bueno, sino entre lo malo y lo peor, o tomar decisiones sin saber si son correctas o no.

-Pecar de ingenuos, voluntaristas o utópicos ante estos desafíos:

Creer que la realidad se puede mover según nuestros deseos. La realidad tarda mucho en ser modificada y, a veces, lo hace por mecanismos que no controlamos. Esto, que ocurre en todo el ámbito social (cultura, política, tecnología, etc.) vale especialmente para el mundo económico, donde las instituciones y los intereses en juego son muy difíciles de transformar.

  • Legitimar acríticamente el orden vigente: (…) Creer que el único horizonte teórico y políticamente posible es el orden económico realmente existente. Sacralizarlo como si fuera algo legitimado por la ciencia económica y calificar cualquier otra alternativa como pura fantasía sin base científica. No deja de resultar sorprendente este dato, (…). Como actitud más adecuada ante las situaciones complejas como la actual puede valer el consejo filosófico de Spinoza: “Ni reir, ni llorar, ni detestar, simplemente comprender”.
  1. UN ACERCAMIENTO SIMBÓLICO: LA ANALOGÍA DE LA CIRCULACIÓN Hagamos, pues, un esfuerzo de comprensión. El funcionamiento del tráfico puede ayudarnos a entender un poco los mecanismos de la economía: De entrada, la existencia de vehículos habría de considerarse positiva: se trata de un avance técnico que facilita las comunicaciones. Lo mismo sucede con los mecanismos creados para el funcionamiento de la economía: la Bolsa, los contratos, los mercados, etc. Los Mercados de futuros, por ejemplo, se crearon a finales del siglo XIX para dar seguridad a los agricultores: así podían saber los recursos que obtendrían -al tener un precio fijado- antes de poder disponer de su cosecha; luego han derivado en ocasión para especular. Hoy sólo uno de cada cien contratos sirve al objetivo inicial. Los daños inevitables causados por la circulación (fallos mecánicos, despistes inevitables, mala suerte, etc.) no deberían llevarnos a eliminar los coches para garantizar que no hubiera accidentes. Habrá que encontrar otras medidas que nos permitan seguir disfrutando de las ventajas del automóvil, minimizando sus peligros. Del mismo modo hay que reconocer que las crisis económicas son inevitables en el capitalismo (y en los demás sistemas económicos conocidos), más allá del acierto o desacierto de los agentes económicos. Por ello deberemos estar preparados para afrontarlas. Pero, en los accidentes, intervienen también otros factores como la señalización, las normas de circulación, el estado de las carreteras, la errónea aplicación de las normas de tráfico, los comportamientos irresponsables o temerarios de los conductores... Lo mismo ocurre en la buena o mala “circulación de la economía”. Intervienen, por ejemplo, las instituciones reguladoras, la vigilancia e inspecciones de las autoridades, los comportamientos irresponsables e ineptos, etc. etc. Para las autoridades públicas, es importante no desentenderse de la marcha de la economía y, al mismo tiempo, no encorsetar demasiado su funcionamiento, de manera que se bloqueen los mecanismos y estímulos para impulsar la actividad productiva. Aunque, en la medida en que el comportamiento de los actores económicos (directivos, contables, reguladores, inversores, etc.) también pueden desencadenar desastres económicos cuyos efectos golpean con frecuencia a los más débiles que no tienen responsabilidad alguna en el origen del problema, resulta preciso analizar también si las reglas son acertadas y si se aplican correctamente, algo que compete a las administraciones públicas. 3.- EL CAPITALISMO ACTUAL: ENTORNO ECONÓMICO Y ACTORES SOCIALES Las crisis son normales en el desarrollo de la economía, igual que lo son las enfermedades en el cuerpo humano. Cuando hay, por ejemplo, un exceso de demanda porque la gente tiene más recursos para mejorar su nivel de vida, automáticamente suben los precios y se presentan otro tipo de complicaciones: endeudamiento, empobrecimiento subsiguiente, etc. etc.... Contando con esta realidad, lo que hay que hacer es saber afrontar los problemas que se van presentando. Para hacer un juicio ético sobre el modo en el que se resuelven las turbulencias económicas conviene diferenciar el comportamiento de los distintos agentes económicos cuyas responsabilidades son muy diversas distintas y que se encuentran sometidos a restricciones, intereses y posibilidades de actuación muy diferentes.

En este sentido, los gobiernos pueden manejar mejor o peor las crisis, pero a menudo no pueden controlarlas; no son sus

causantes, ni disponen de una “poción mágica” para resolverlas. Su resolución, además, como la curación de las enfermedades, suele llevar su tiempo, lo que complica la vida a los políticos ya que ellos necesitan presentar resultados a corto plazo por razones electorales.

Los empresarios, por su parte, funcionan con la lógica del beneficio privado. Cuando las circunstancias se ponen difíciles,

también se ponen difíciles para ellos, para mantener un margen suficiente de beneficio sin el que la empresa no puede competir y sobrevivir. Aunque también es verdad que a veces toman medidas que no se justifican por sus resultados contables, aprovechando el contexto de crisis general.