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Asignatura: Problemes filosofics I, Profesor: jesus jesus, Carrera: Filosofia, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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“El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible”^1 decía Lord Henry en El cuadro de Dorian Gray. Efectivamente, pensaba yo cuando lo leía, lo sensible resulta uno de los más grandes y oscuros misterios del mundo, y cuando éste añadía “la Belleza es una forma de Genio: es más elevada, en realidad, que el Genio porque no necesita explicación alguna” 2 fue inevitable empezar a cuestionarme acerca de la Belleza y lo sensible. ¿Qué es exactamente la belleza? ¿Qué hace que algo sea bello o deje de serlo? ¿Por qué ciertos paisajes me conmueven? ¿Por qué algunas canciones me emocionan?
Todas estas enigmáticas preguntas son las que trata de responder una rama de la filosofía llamada estética. La palabra estética proviene del término griego aisthētikós que significa 'percibido por los sentidos o sensible'. Sería ambicioso dar una definición última de esta disciplina cuando esto exactamente es un problema que abarca la misma, así que me contentaré con afirmar escuetamente que se dedica al estudio de la belleza y los fundamentos filosóficos del arte.
El nacimiento de la estética como disciplina autónoma tiene lugar en la época moderna, sin embargo, su gestación empezó ya con Sócrates, y se ha venido consolidando hasta nuestros días. Este es indudablemente un largo recorrido, no obstante, aún no se ha llegado a una definición universal de belleza, esto es probablemente debido a que el paradigma de esta ha ido cambiando a lo largo de la historia.
Precisamente Byung-Chul Han, en su libro La salvación de lo bello ( ensayo en que insiste como en el resto de su bibliografía en el exceso de positividad de la sociedad actual) pretende dar respuesta a algunas de las preguntas con que trabaja la estética y que asimismo me hago yo_._ De esa obra trata precisamente este comentario de texto, específicamente, de un capítulo llamado Lo pulido.
Es difícil concebir a primera vista cual es el esqueleto de este texto, sin embargo, después de releerlo numerosas veces será cada vez más evidente que Byung-Chul Han parte de dos premisas para deducir una conclusión. Sus premisas son: lo pulido resulta hoy hermoso y la experiencia de lo bello requiere cierta negatividad (término que se desarrollará más adelante). De ello resulta una conclusión: hoy resulta imposible la experiencia de lo bello. Han utiliza un argumento deductivo para justificar esta tesis y a lo largo de nuestro análisis deberemos comprobar si éste es válido; para eso necesitamos demostrar que las premisas son ciertas. Si por ejemplo logramos demostrar que hoy lo bello no es lo pulido exclusivamente o que no es necesaria la negatividad para la experiencia artística, desmontaremos todo el argumento de Byung-Chul Han. De momento, nos limitaremos a ponerlo en duda, y a lo largo del articulo obtendremos nuestra respuesta.
Para empezar, Han detecta la existencia de una conexión entre las esculturas hiperpulidas de Jeff Koons, el diseño de los smartphones y la depilación brasileña. Esta conexión reside en el hecho de que todas estas cosas rehúyan cualquier tipo de resistencia, respondiendo a la exigencia de positividad que impera en nuestra sociedad. En la actualidad, predomina lo que Han llama estética de lo pulido ; ésta se caracteriza
1 (Wilde, Villena i Gómez de la Serna 1983, p.112) 2 (Wilde, Villena i Gómez de la Serna 1983, p.111)
por la eliminación de la alteridad y de la negatividad de lo distinto. El autor presenta aquí unas ideas complejas de forma muy comprimida sin llegar a profundizar demasiado en ellas, aspecto ciertamente reprochable. En efecto, establece un argumento sobre las causas: una sociedad positiva (causa) ha dado pie a una estética que rehúye la negatividad y oposición, una estética de lo pulido (efecto). Sin embargo, es sabido que este tipo de argumento es peligroso y Han cae en el error de no explicar como la causa conduce al efecto, es decir, presenta dos hechos correlacionados y pareciera intuitivo afirmar que el uno causa el otro, pero probablemente las causas van más allá de la expuesta (¿Otra posible causa?). Es más, ¿podemos afirmar con certeza que existe una estética de lo pulido? Esto analizaremos en el siguiente apartado.
En segundo lugar, para seguir defendiendo su primera premisa, referente a que la concepción actual de belleza responde a lo pulido , apela a dos ejemplos principales. Por un lado, el smartphone G Flex presenta una pantalla que se restituye y que se amolda al rostro y el glúteo, muestra de que la falta de resistencia es un rasgo fundamental de la estética actual. Por otro lado, las esculturas del artista contemporáneo con mayor éxito, Jeff Koons, son superficies pulidas, redondeadas y de efecto inmediato, es decir, que no requieren interpretación. Todo esto evidencia asimismo la estética de lo pulido para Han. Pero considerando que la estética afecta numerosísimos aspectos de nuestra vida, pretender argumentar con dos ejemplos en qué consiste la estética actual es quizás demasiado ambicioso. Más aún cuando encontramos contraejemplos a esta generalización: una de las diez artistas mas importantes del mundo, Tania Bruguera, tiene una obra diametralmente opuesta a la de Koons, se trata de un arte que genera resistencia, un arte feo, áspero, lleno de significado y que además aspira a transformar la sociedad en lugar de ser una experiencia meramente agradable. Es todo lo contrario a lo pulido y sin embargo es de lo mas exitoso que hay, esto pone en duda la generalización de Han, que quizás ha ido demasiado lejos reduciendo la estética actual a lo pulido.
Llegados a este punto, el autor empieza a desarrollar su segunda premisa. Con la positividad de lo pulido se activa un imperativo táctil que nos lleva a querer tocar y anular consecuentemente la distancia y no obstante para Han esa distancia contemplativa resulta condición imprescindible para que tenga lugar el juicio estético. Justifica esta posición recurriendo a argumentos de autoridad. Apoyándose en Hegel, señala que los sentidos teóricos de la vista y el oído son los que acceden al sentido de las cosas, en cambio el sentido del olfato, el gusto y el tacto se relacionan con lo material en sí y solo nos muestran lo agradable, que no es lo bello del arte. Establece una analogía entre estos sentidos y lo pulido , que a su vez no revela ningún significado, sino que ofrece solamente una sensación agradable. Más adelante cita a Roland Barthes que afirmaba que el sentido del tacto es el más desmitificador, al contrario que el de la vista que es el más mágico ya que guarda una distancia que deja paso a la mística. Otra vez aquí utiliza un argumento de autoridad para establecer una analogía entre el sentido del tacto y lo pulido , que desmitifican y eliminan la distancia necesaria para el asombro. Cuando uno lee este apartado por primera vez, se siente más que convencido por las teorías de autoridades del calibre de Barthes y Hegel, y no es hasta después de unas cuantas relecturas que comprenderá que éstos hablan aquí exclusivamente de los sentidos, y que Han es quien está haciendo una analogía descabellada, llevándonos donde quiere cuando asocia sentidos con lo pulido. Además, no es argumentado en ningún punto porqué el sentido del tacto revela menos significado que los demás o por
ejemplos y argumentaciones poco profundas. Se hace notable a lo largo del libro la falta de una explicación o argumentación propia sobre sus opiniones que tiene tendencia a obviar y dar por sentadas, como se hace muy evidente cuando habla de la necesidad de la distancia y lo negativo para la experiencia de lo bello. De este modo, deja al lector crítico poco convencido sobre esta tesis. Quizá esto era predecible desde un principio; el autor abarca un muy enigmático tema en un libro de apenas cien páginas y esto no se corresponde al principio referente a la necesidad de que la extensión de un trabajo sea proporcional a la complejidad del problema tratado – principio con el que estoy bastante de acuerdo-. Es esta actitud de decir mucho en muy poco papel una tendencia bastante extendida entre los filósofos contemporáneos que pareciera acercarles en exceso al estilo periodístico, y la verdad es que se extraña con frecuencia la profundidad que en mi opinión habría de caracterizar a un verdadero tratado filosófico.
Soteriológico: Relativo a la doctrina referente a la salvación.
HAN, B.-C. (2015), La salvación de lo bello. Barcelona: Herder.
VALVERDE, J.M. (1987), Breve historia y antología de la estética [en línea]. Barcelona: Editorial Ariel. [Consulta: 19 desembre 2017]. ISBN 8434487365. Disponible en: http://cataleg.ub.edu/record=b1087784~S1*cat.
WILDE, O. (1983), El Retrato de Dorian Gray. Madrid: Cátedra.
BRUGUERA, T. Tania Bruguera. [en línea]. Disponible en: http:// www.taniabruguera.com/cms/.