Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


la subjetividad, Apuntes de Sociología

Asignatura: Sociologia General, Profesor: , Carrera: Ciencias Políticas, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 15/05/2013

mariasierra-3
mariasierra-3 🇪🇸

3.4

(20)

13 documentos

1 / 11

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
La sociedad como realidad subjetiva
1---INTERNALIZACIÓN DE LA REALIDAD:
A. Socialización primaria
La sociedad existe como realidad tanto objetiva como subjetiva, estos aspectos reciben su justo
reconocimiento si la sociedad se entiende en términos de un continuo proceso dialéctico
compuesto de tres momento: externalización, objetivación e internalización.
Los tres caracterizan simultáneamente a la sociedad y cada sector de ella. Estar en la sociedad
es participar en su dialéctica.
El individuo no nace miembro de una sociedad: nace con una predisposición hacia la socialidad
y , luego llega a ser miembro de una sociedad. En la vida de todo individuo, por lo tanto, existe
verdaderamente una secuencia temporal, en cuyo curso el individuo es inducido a participar en
la dialéctica de la sociedad. El punto de partida de este proceso lo constituye la
internalización: la interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa
significado.
Eso no significa que yo comprenda adecuadamente al otro, hasta puedo comprenderlo
erróneamente. Sin embargo, su subjetividad me resulta objetivamente accesible y llega a ser
significativa. La internalización, en este sentido general, constituye la base, primero, para la
comprensión de los propios semejantes y , segundo, para la asimilación del mundo en cuanto
realidad significativa y social. Esta asimilación resulta cuando el individuo asume el mundo en
el que ya viven otros. Asumir, un proceso original para todo organismo humano, y el mundo,
una vez asumido, puede ser creativamente modificado o hasta re-creado. Sea como fuere,
comprendo el mundo en el que él vive y ese mundo se vuelve mío. Esto presupone que él y yo
compartimos el tiempo.
Se establece entre nosotros un nexo de motivaciones que se extiende hasta el futuro, y , lo que
es de suma importancia, existe ahora una continua identificación mutua entre nosotros. No solo
vivimos en el mismo mundo, sino que participamos cada uno en el ser del otro. Solo cuando el
individuo ha llegado a este grado de internalización puede considerárselo miembro de la
sociedad. El proceso por el cual esto se realiza se denomina SOCIALIZACIÓN y puede
definirse como la inducción amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de una
sociedad o un sector de él. La socialización primaria es la primera por la que el individuo
atraviesa en la niñez, por medio de ella se convierte en miembro de la sociedad. La secundaria
es cualquier proceso posterior que induce al individuo ya socializado a nuevos sectores de su
sociedad.
La socialización primaria suele ser la más importante para el individuo y que la estructura
básica de toda socialización secundaria debe semejarse a la primaria. Nace dentro de una
estructura social objetiva y también dentro de un mundo social objetivo. Los otros significantes,
que mediatizan el mundo para él, lo modifican en el curso de esa mediatización. El mundo
social aparece “filtrado” para el individuo mediante esta doble selección.
Ejemplo: El niño de clase baja no solo llegara a habitar en un mundo sumamente distinto del de
un niño de clase alta, sino que tal vez lo haga de una manera distinta que su mismo vecino de
clase baja.
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa

Vista previa parcial del texto

¡Descarga la subjetividad y más Apuntes en PDF de Sociología solo en Docsity!

La sociedad como realidad subjetiva

1---INTERNALIZACIÓN DE LA REALIDAD:

A. Socialización primaria

La sociedad existe como realidad tanto objetiva como subjetiva, estos aspectos reciben su justo reconocimiento si la sociedad se entiende en términos de un continuo proceso dialéctico compuesto de tres momento: externalización, objetivación e internalización.

Los tres caracterizan simultáneamente a la sociedad y cada sector de ella. Estar en la sociedad es participar en su dialéctica.

El individuo no nace miembro de una sociedad: nace con una predisposición hacia la socialidad y , luego llega a ser miembro de una sociedad. En la vida de todo individuo, por lo tanto, existe verdaderamente una secuencia temporal, en cuyo curso el individuo es inducido a participar en la dialéctica de la sociedad. El punto de partida de este proceso lo constituye la internalización : la interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado.

Eso no significa que yo comprenda adecuadamente al otro, hasta puedo comprenderlo erróneamente. Sin embargo, su subjetividad me resulta objetivamente accesible y llega a ser significativa. La internalización, en este sentido general, constituye la base, primero, para la comprensión de los propios semejantes y , segundo, para la asimilación del mundo en cuanto realidad significativa y social. Esta asimilación resulta cuando el individuo asume el mundo en el que ya viven otros. Asumir, un proceso original para todo organismo humano, y el mundo, una vez asumido, puede ser creativamente modificado o hasta re-creado. Sea como fuere, comprendo el mundo en el que él vive y ese mundo se vuelve mío. Esto presupone que él y yo compartimos el tiempo.

Se establece entre nosotros un nexo de motivaciones que se extiende hasta el futuro, y , lo que es de suma importancia, existe ahora una continua identificación mutua entre nosotros. No solo vivimos en el mismo mundo, sino que participamos cada uno en el ser del otro. Solo cuando el individuo ha llegado a este grado de internalización puede considerárselo miembro de la sociedad. El proceso por el cual esto se realiza se denomina SOCIALIZACIÓN y puede definirse como la inducción amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de una sociedad o un sector de él. La socialización primaria es la primera por la que el individuo atraviesa en la niñez, por medio de ella se convierte en miembro de la sociedad. La secundaria es cualquier proceso posterior que induce al individuo ya socializado a nuevos sectores de su sociedad.

La socialización primaria suele ser la más importante para el individuo y que la estructura básica de toda socialización secundaria debe semejarse a la primaria. Nace dentro de una estructura social objetiva y también dentro de un mundo social objetivo. Los otros significantes, que mediatizan el mundo para él, lo modifican en el curso de esa mediatización. El mundo social aparece “filtrado” para el individuo mediante esta doble selección.

Ejemplo: El niño de clase baja no solo llegara a habitar en un mundo sumamente distinto del de un niño de clase alta, sino que tal vez lo haga de una manera distinta que su mismo vecino de clase baja.

La socialización primaria se efectúa en circunstancias de enorme carga emocional. El niño se identifica con los otros significantes en una variedad de formas emocionales, pero sean estas cuales fueren, la internalización se produce solo cuando se produce la identificación. El niño acepta los roles y actitudes de los otros, los internaliza y se apropia de ellos. Y por esta identificación con los otros significantes el niño se vuelve capaz de identificarse él mismo. El yo es una entidad reflejada. El individuo llega a ser lo que los otros significantes lo consideran.

La dialéctica, que se presenta en todo momento en que el individuo se identifica son sus otros significantes, resulta la particularización en la vida individual de la dialéctica general de la sociedad. El individuo no solo acepta los roles y las actitudes de otros, sino que en el mismo proceso acepta el mundo de ellos. Todas las identificaciones se realizan dentro de horizontes que implican un mundo social específico. Recibir una identidad comporta adjudicarnos un lugar específico en el mundo. Así como esta identidad es subjetivamente asumida por el niño (“yo soy María Sierra”), también lo es el mundo al que apunta esta identidad. La socialización primaria crea en la conciencia del niño una abstracción progresiva que va de los roles y actitudes de otros a los roles y actitudes en general. Por ejemplo, en la internalización de normas existe una progresión que va desde “mama esta enojada conmigo ahora” hasta “mama se enoja conmigo cada vez que derramo la sopa”. A medida que otros significantes apoyan la actitud negativa de derramar la sopa, la generalidad de la norma se extiende subjetivamente. El paso decisivo viene cuando el niño reconoce que todos se oponen a que derrame la sopa. Esto constituye el denominado “otro generalizado”. Significa que ahora el individuo se identifica no solo con otros conceptos, sino con una generalidad de otros, o sea, con una sociedad. Solamente en virtud de esta identificación generalizada logra estabilidad y continuidad su propia auto-identificación.

La formación, dentro de la conciencia, del otro generalizado señala una fase decisiva en la socialización. La sociedad, la identidad y la realidad se cristalizan en el mismo proceso de internalización del lenguaje, éste constituye, el contenido más importante y el instrumento más importante de la socialización. Cuando el otro generalizado se ha cristalizado en la conciencia, se establece una relación entre la realidad objetiva y la subjetiva. Lo que es real “por fuera” se corresponde con lo que es real “por dentro”. Hay que hacer notar, sin embargo, que la simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva no puede ser total. Siempre hay mas realidad objetiva “disponible”, porque el contenido de la socialización esta determinado por la distribución social del conocimiento.

El individuo se aprehende a si mismo como estando fuera y dentro de la sociedad. Esto implica que la simetría que existe entre la realidad objetiva y la subjetiva nunca constituye un estado de cosas estático y definitivo. Es decir, la relación entre el individuo y el mundo social objetivo es como un acto de equilibrio continuo. No existe ningún problema de identificación, ninguna elección de otros significantes. La sociedad presenta al candidato ante un grupo de otros significantes a los que debe aceptar. ( Hay que aceptar los padres que el destino nos ha deparado). Esta desventaja, tiene la consecuencia obvia de que son los adultos quienes disponen las reglas del juego. Como el niño no interviene en la elección de sus otros significantes, se identifica con ellos casi automáticamente. El niño lo internaliza como el mundo, el único que existe y que se puede concebir.

Los contenidos que se internalizan en la primaria varían, de una sociedad a otra, algunos se encuentran en todas partes. Es sobre todo el lenguaje lo que debe internalizarse. Con el lenguaje y por su intermedio, diversos esquemas motivacionales e interpretativo se internalizan como definidos institucionalmente. Estos esquemas proporcionan al niño programas

nuevas. Las secuencias del aprendizaje pueden también manejarse según los intereses creados de quienes administran el cuerpo de conocimiento (hay que obtener un diploma de enseñanza media para inscribirse en una escuela de embalsamadores). Estas estipulaciones se han establecido institucionalmente.

La mayor parte de la socialización secundaria puede prescindir de una identificación con carga emocional con sus otros significantes (es necesario amar a la madre pero no a la maestra propia). Esto plantea problemas, en la primaria el niño internaliza el mundo de sus padres como el mundo y no como perteneciente a un contexto institucional especifico. Suele asimilarse el contexto institucional. Los roles de la socialización secundaria comportan un alto grado de anonimato, se separan fácilmente de los individuos que los desempeñan. Este anonimato tiene como consecuencia atribuir al contenido de lo que se aprende en la secundaria una inevitabilidad subjetiva menor que la que poseen los contenidos de la primaria. Es difícil desintegrar la realidad internalizada en la primera infancia.

El individuo establece, una distancia entre su yo total y su realidad por una parte y el yo parcial del rol y su realidad por la otra. Solo es posible después que se haya efectuado la socialización primaria. El acento de realidad del conocimiento internalizado en la primaria se da casi automáticamente, en la socialización secundaria debe der reforzado por técnicas pedagógicas específicas. La realidad original de la niñez es el “hogar” y se plantea por si sola, naturalmente. Todas las realidades posteriores son artificiales.

Cuanto más logren estas técnicas volver aceptable la continuidad entre los elementos originarios del conocimiento y los elementos nuevos, mas prontamente adquirirán el acento de realidad. Ejemplo de la lengua materna y una nueva. Aquellos hechos de los cuales los procesos de la socialización secundaria no presuponen un alto grado de identificación y cuyos contenidos no poseen la cualidad de inevitables pueden resultar de utilidad pragmática, porque permiten aprender secuencias racional y emocionalmente controladas.

A veces la necesidad de técnicas intensificadoras puede provenir de factores tanto intrínsecos como extrínsecos. Cuando el proceso requiere una transformación real de la realidad “familiar” del individuo, llega a constituir una replica lo mas aproximada posible del carácter de la socialización primaria. Pero aun exceptuando esa transformación, la secundaria adquiere una carga efectiva hasta el grado en que la inmersión en la nueva realidad y el compromiso para con ella, se definen institucionalmente como necesarios. La prontitud para sacrificarse, es la consecuencia final de este tipo de socialización. Una circunstancia importante que puede plantear una necesidad de dicha intensificación es la competencia entre los encargados de definir la realidad en diversas instituciones.

Ejemplo: suponerse que un músico en formación en los EEUU actuales debe comprometerse con la música con una intensidad emocional que resulta innecesaria en la Viena del siglo XIX. Y todavía resulta “natural” llegar a ser sacerdote católico en Roma, de una manera que no sucede en EEUU).

Existe, sistemas diferenciados de socialización secundaria en las instituciones complejas. La distribución institucionalizada de tareas entre socialización primaria y la secundaria varía de acuerdo con la complejidad de la distribución social del conocimiento. El desenvolvimiento de la educación, constituye, un ejemplo inmejorable de la socialización secundaria, que se efectúa bajo los auspicios de organismos especializados.

C. Mantenimiento y transformación de la realidad subjetiva

Toda sociedad debe desarrollar procedimientos de mantenimiento de la realidad para salvaguardar cierto grado de simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva. Nuestra atención se centra sobre la realidad tal cual se asimila en la conciencia individual mas que como se define institucionalmente.

-La socialización primaria internaliza una realidad asimilada como inevitable. Puede considerarse lograda si el sentido de inevitabilidad se halla presente casi todo el tiempo, al menos, mientras el individuo esta en actividad en el mundo de la vida cotidiana. Pero estará amenazado por las situaciones marginales de la experiencia humana que no pueden descartarse por completo de la actividad cotidiana. Siempre existe la presencia obsesionante de las metamorfosis.

El carácter más artificial vuelve aun más vulnerable la realidad subjetiva. Porque su realidad se halla menos arraigada en la conciencia y resulta por ende mas susceptible al desplazamiento.

Ejemplo: tanto la prohibición de la desnudez, que afecta al sentido del pudor propio, internalizado en la socialización primaria, como los cánones de la vestimenta adecuada para diferentes ocasiones sociales que se internalizan en la socialización secundaria, se dan establecidos en la vida cotidiana. En cuanto no se cuestionan socialmente, ninguno de ellos constituye un problema para el individuo.

Un cambio relativamente pequeño en la definición subjetiva de la realidad bastaría para que un individuo, diera por establecido que se puede ir sin corbata a la oficina; pero necesitaría un cambio mas drástico para conseguir que fuera, como cosa natural, sin ninguna ropa. El segundo comportaría una revolución social en el ambiente del individuo. La realidad de las internalizaciones se halla menos amenazada por las situaciones marginales porque suele resultarles irrelevante.

En casos que se da socialmente como probable que las internalizaciones secundarias tengan este grado de persistencia de la realidad frente a situaciones marginales, los procedimientos de socialización deberían intensificarse y reforzarse. Es conveniente distinguir dos tipos de mantenimiento de la realidad: mantenimiento de la rutina y de la crisis. Ambos entrañan fundamentalmente los mismos procesos sociales, aunque deben anotarse algunas diferencias. La realidad de la vida cotidiana se mantiene porque se concreta en rutinas, lo que constituye la esencia de la institucionalización. La realidad de la vida cotidiana se reafirma continuamente. En el proceso de mantenimiento de la realidad es posible distinguir entre los otros significantes y los otros menos importantes. Fundamentalmente, todos o por lo menos la mayoría de los otros que el individuo encuentra en la vida diaria le sirven para reafirmar su realidad subjetiva. Desde el pronóstico meteorológico hasta los avisos clasificados del periódico, todo le asegura que se encuentra, en el mundo mas real posible.

Seri un error suponer que únicamente los otros significantes sirven para mantener la realidad subjetiva, pero lo cierto es que ocupan una posición central en la economía del mantenimiento de la realidad y revisten importancia para la confirmación continua de ese elemento crucial de la realidad que llamamos identidad.

Los otros significantes constituyen los agentes principales para el mantenimiento de su realidad subjetiva. Los otros menos significantes actúan como una especie de coro. Resulta muy posible, que exista cierto desacuerdo entre esas personas, en ese caso el individuo se halla frente a un problema de coherencia que puede resolver modificando su realidad o recurrir a otros para que le confirmen su realidad significativa. La relación entre los otros significantes y el coro para el

La alternancia requiere procesos que asemejan a la socialización primaria, porque tienen que volver a atribuir acentos de realidad y deben reproducir en gran medida la identificación afectiva que era característico de la niñez. Pero deben desmantelar la anterior estructura de la realidad subjetiva. Para lograr la alternación tiene que incluir condiciones sociales y conceptuales, sirviendo las sociales como matriz de las conceptuales. Disponer de una base social que sirva como laboratorio de transformación. Y debe establecer una identificación con otros significantes, sin esa identificación no se puede producir ninguna transformación.. Estos son los que han de actuar como guías para penetrar en la nueva realidad y que mediatizan ese mundo nuevo para el individuo.

El prototipo histórico de la alternación es la conversión religiosa, únicamente dentro de la comunidad religiosa puede la conversión mantenerse eficazmente como admisible. Lo verdadero consiste en ser capaz de seguir tomándola en serio, conservar el sentido de su admisibilidad. He ahí donde interviene la comunidad religiosa, para proporcionar a la nueva realidad la indispensable estructura de credibilidad. La nueva estructura debe convertirse en el mundo del individuo, desplazando los demás mundos, especialmente aquel en el que habitaba el individuo. Por lo tanto hay que protegerlo contra la influencia destructora de la realidad. Una vez la nueva realidad ha quedado fija ya puede entablarse relaciones con extraños aunque todavía constituye un peligro.

El requisito más importante para la alternación consiste en disponer de un aparato legitimador. La realidad antigua debe volver a re-interpretarse, y esto provoca una ruptura en la biografía subjetiva del individuo. La biografía anterior a la alternación se elimina colocándola dentro de una categoría negativa. De esa manera la ruptura biográfica se identifica con una separación cognoscitiva entre la oscuridad y la luz. Además de esta nueva interpretación, deben producirse nuevas interpretaciones de hechos y personas del pasado con significación pasada. Seri necesario olvidar todo esto, pero olvidar resulta difícil, lo que se necesita es una re- interpretación, ya que inventar cosas resulta mas fácil que olvidar las que realmente sucedieron. La receta entrañaría la construcción de una estructura de credibilidad debidamente segregada del mundo exterior y equipado con el personal socializador necesario. Se dan muchos tipos de re-socialización. Esta implica cortar el nudo del problema de la coherencia, renunciando a la búsqueda de esta última y reconstruyendo la realidad. Los procedimientos para mantener la coherencia comportan también chapucería con el pasado, pero de una manera menos radical.

Procedimientos similares se adoptan en situaciones en las que las transformaciones son de índole bastante drástica, la re-socialización resulta fácil de advertir (adiestramiento militar o paciente crónico). En la re-socialización el pasado se re-interpreta conforme con la realidad presente. La base de realidad para la re-socialización es el presente, en tanto que para la socialización secundaria es el pasado.

2----INTERNALIZACION Y ESTRUCTURA SOCIAL

La socialización siempre se efectúa en el contexto de una estructura social específica.

Por socialización exitosa entendemos el establecimiento de un alto grado de simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva. Inversamente, la socialización deficiente debe entenderse en razón a la asimetría existente entre la realidad objetiva y la subjetiva.

El éxito máximo de la socialización se obtiene en las sociedades que probablemente poseen una división del trabajo sencilla y una mínima distribución del conocimiento. Todo individuo encara esencialmente el mismo programa institucional para su vida en sociedad. La identidad, se halla

perfilada en el sentido de que representa totalmente la realidad objetiva dentro de la cual esta ubicada. En una sociedad de esa clase las identidades se reconocen con facilidad. No existe problema de identidad ¿Quién soy yo?, puesto que la respuesta es masivamente real, aunque esto no implica que el individuo se sienta satisfecho de su identidad. Se diferencia el yo de la superficie y el de bajo la superficie.

En cambio, la socialización deficiente ocurre solo como resultado de accidentes biográficos, ya sean biológicos o sociales. El cojo y el bastardo constituyen prototipos de estos dos casos, por inconvenientes biológicos. Todos estos casos tienen el carácter de desgracias personales. El individuo cojo o bastardo es lo que se supone sea, tanto para si mismo como para sus otros significantes. Puede reaccionar contra su destino con rabia y esta le puede servir como ratificación decisiva de su identidad socialmente definida. Dicho individuo se habrá socializado deficientemente y esta socialmente pre-definido como tipo perfilado. Las anti-definiciones se presentan en cuanto los individuos de esa clase se congregan en grupos socialmente durables, comienza a objetivarse una anti-realidad en el grupo marginal de los deficientemente socializados. Al llegar a este punto, el grupo iniciara sus propios procesos de socialización. La situación comienza a cambiar cuando existe una suficientemente grande y durable para servir de estructura a las anti-definiciones de la realidad y del destino. Aquí la pregunta ¿Quién soy yo? Se vuelve posible porque se dispone socialmente de dos respuestas antagónicas. Aparece una resquebrajadura entre “apariencia” y “realidad” en la asimilación del individuo.

Las versiones masculina y femenina de la realidad se reconocen socialmente y este reconocimiento también se transmite en la socialización primaria. El niño conocerá la versión que pertenece al otro sexo pero no se identificara con esa versión. Por una variedad de razones biográficas el niño puede hacer una “elección equivocada”. Si esto ocurre existirá asimetría entre la identidad que se le adjudica socialmente y su identidad subjetivamente real. La sociedad proporcionara mecanismos terapéuticos para tratar esos casos anormales. A demás los niños socializados exitosamente ejercerán una presión sobre los equivocados.

Esta socialización deficiente también puede ser resultado de la mediatización de mundos agudamente discrepantes realizada por otros significantes durante la socialización primaria. Esto sucede con menos frecuencia. Los individuos suficientemente cohesionados como grupo (matrimonio) para asumir la tarea de socialización primaria, probablemente hayan urdido entre ellos alguna especie de mundo común. Puede existir una asimetría socialmente disimulada entre la biografía pública y la privada. Es de suponer que todos los hombres una vez socializados, resultan en potencia “traidores a si mismos”. La posibilidad de individualismo se vincula directamente con la posibilidad de socialización deficiente. El individualista surge como un tipo social especifico que tiene al menos el potencial para peregrinar entre una cantidad de mundos disponibles y que deliberada y conscientemente, se ha fabricado un yo con el material proporcionado por una cantidad de identidades disponibles.

Otra situación que lleva a la socialización deficiente es la que aparece cuando existen discrepancias entre la socialización primaria y la secundaria. Las opciones que aparecen en la secundaria están limitadas con el contexto socio-estructural del individuo. Si en la socialización primaria aparecen mundos discrepantes, el individuo puede optar por identificarse con uno de ellas en oposición a los otros, proceso que por ocurrir en la primaria tendrá un alto grado de carga emocional. Sin embargo, la aparición de mundos discrepantes en la secundaria produce una configuración totalmente distinta. En esta, el individuo internaliza la nueva realidad, pero en lugar de ser esta su realidad, es una realidad que ha de utilizar con propósitos específicos.

4----ORGANISMO E IDENTIDAD

En la socialización la animalidad del hombre se transforma, pero no queda abolida. La coexistencia continuada de la animalidad y la socialidad del hombre puede apreciarse convenientemente en cualquier dialogo. Resulta posible hablar de una dialéctica entre la naturaleza y la sociedad, dialéctica que se da en la condición humana. Hay una dialéctica continua que empieza a existir con las primeras fases de la socialización y sigue desenvolviéndose a través de la existencia del individuo en sociedad. El organismo coloca límites a lo que resulta socialmente posible. Los factores biológicos limitan el campo de las posibilidades sociales que se abre a todo individuo, pero el mundo social pone a su vez limitaciones a lo que resulta biológicamente posible al organismo. Un ejemplo lo constituye la longevidad. Pero la sociedad también interviene directamente en el funcionamiento del organismo, sobre todo con respecto a la sexualidad y a la nutrición. El hombre es impulsado por su constitución biológica a buscar desahogo sexual y alimento. Pero dicha constitución no le indica donde buscar satisfacción sexual ni que debe comer.

Ambas acciones se canalizan en direcciones específicas, socialmente más que biológicamente. Por ello, puede decirse que la realidad social determina en gran medida, el funcionamiento del organismo. La sociedad también determina la manera en que se usa el organismo en actividad. La cuestión es que la sociedad pone limitaciones al organismo, así como este pone limitaciones a la sociedad. La socialización comporta inevitablemente frustración biológica. La sociedad proporciona al individuo diversas explicaciones acerca de por qué debe comer tres veces por día y no cuando siente hambre y explicaciones aun mas enérgicas acerca de por qué no debe dormir con su hermana, En la socialización secundaria existen problemas similares para adaptar el organismo al mundo socialmente construido, aunque, el grado de frustración biológica resultará menos agudo. El yo superior debe afirmarse repetidamente sobre el inferior, un hombre debe vencer su temor instintivo a la muerta, mediante el valor en el combate, aquí el yo inferior es castigado por el superior hasta que se somete.

El hombre está biológicamente predestinado a construir y a habitar un mundo con otros. Ese mundo se convierte para él en la realidad dominante y definitiva. Sus límites los traza la naturaleza, pero una vez construido, ese mundo vuelve a actuar sobre la naturaleza. En la dialéctica, vuelve a actuar sobre la naturaleza. En la dialéctica, entre la naturaleza y el mundo socialmente construido, el propio organismo humano se transforma. El hombre produce la realidad y por tanto se produce a si mismo.