Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


lectura conductismo, Apuntes de Historia

Asignatura: historia ciencia y profesion, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: UAM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 05/03/2014

coke13
coke13 🇪🇸

3

(4)

3 documentos

1 / 8

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
pf3
pf4
pf5
pf8

Vista previa parcial del texto

¡Descarga lectura conductismo y más Apuntes en PDF de Historia solo en Docsity!

BUANGE Y ARDILA: Plecafio de da Herctarí ENFOQUES DE LA CONDUCTA Y LA MENTE 63 método experimental. Y prácticamente el único aparato que se necesitaba para hacer psicología experimental mentalista cra un cronómetro, Este equipo tan modesto parece medievz] en comparación con la refinada parafernalia clecirónica que se encuentra en un laboratorio conductista o de neurociencia cognitiva, CONDUCTISMO Fondo La perspectiva general o visión del mundo del conductismo es completamente natura- lista; en particular, niega la existencia de una mente inmaterial. Pero el esquema es estrecho porque deja de lado fenómenos no conductuales, tales como la emoción, la imaginación y la conciencia. La gnoscología del conductismo es realista, pues se esfuer- za por explicar un aspecto de la realidad, cuya existencia admite desde el momento en que exige que la investigación sea objetiva. Sin embargo, este realismo cs bastante primitivo, pues evita las construcciones hipotéticas, tales como el deseo y la intención. El conductismo puede conformarse con una gnoscología primitiva porque evita hipótesis y teorias profimdas (esto es, construcciones que no representen características inmedia- tamente observables). Además, sólo se ocupa de fenómenos molares, tales como la respuesta del organismo a la enésima presentación de un estímulo de cierto tipo. Por último, no hace referencia alguna a estados meniales o, si lo hace, se esfuerza por tra- tarlos exclusivamente por medio de variables interpuestas, es decir, intermediarias entre los estímulos y las respuestas. En cambio, la moralidad de la investigación básica conductista es estricta. Deberíamos estar agradecidos a los fundadores del conductismo por haber introducido un código de conducta tan riguroso en psicología, en donde la ilusión y el engaño (en gencral involuntario) no eran infrecuentes. Finalmente, el fondo especifico del conductismo es más bien estrecho; a pesar de que utiliza la matemática (sobre todo ej cálculo de probabilidades), ignora por completo la biología. Su principal nexo con la ciencia se da por vía del producto, no de la alimentación; consiste en las contribuciones que ha realizado a la descripción cientifica de la conducta molar animal y humana, Prollemática La problemática del conductismo es complementaria a la del mentalismo; se interesa exclusivamente por la conducta y se desentiende por completo de la mente, Nada habría de malo en esta restricción si el conductismo pudiera entenderse satisfactoriamente sin hipótesis acerca de mecanismos nerviosos, motivación, expectativa y todas esas cosas. El científico curioso no puede quedarse satisfecho con el descubrimiento de que una rata está dispuesta a aguantar un shock eléctrico moderado a cambio de la posibilidad de explorar su»entorno, Pero en el terreno del conductismo están prohibidos los porqués: sólo se permiten descripciones de fenómenos y sus relaciones. A lo sumo, se toleran 64 ENFOQUE Y MÉTODO explicaciones a medias, tales como “El animal A produjo la respuesta R ante la señal $ porque A estaba condicionado a asociar 5 con R”. El científico curioso desea encontrar el mecanismo de tal condicionamiento; esto lo conducirá a indagar en el mecanismo nervioso correspondiente, que está fucra del alcance del conductista. Objetivos Los objetivos del conductista son describir, predecir y controlar la conducta animal y humana. Se supone que la descripción incluye leyes generales (interespecíficas) de la conducta, sobre todo del aprendizaje, La explicación queda proscrita por una de las siguientes razones o por las dos. Primera: no se le considera posible ni siquiera deseable. Segunda: toda explicación correcta de la conducta manifiesta debe buscarse en el apa- rato neuromuscular y, en el caso de los vertebrados superiores, también en el mecanismo cerebral que controla esa aparato. Tratar de comprender la conducta únicamente sobre la base de observaciones de la conducta es como tratar de comprender la televisión mirando la pantalla y absteniéndose de teorizar acerca de las ondas electromagnéticas y los electrones. Metódica La metódica del conductismo es tan científica como estrecho es su objetivo, Es verdad que utiliza la observación, la medición, el experiraento y la estadística, Pero es limitado porque rechaza la tcorización o la restringe a la construcción de modelos que sólo incluyen estímulos, respuestas y variables intermedias, Estos modelos son superficiales porque son modelos de tipo caja negra, como el de la termodinámica clásica. Además pertenecen a la tradición de la concepción aristotélica del cambio, según la cual la causa (estímulo) basta para producir el efecto (respuesta) y, por ende, para explicarlo, prescindiendo de la estructura intema y del estado del sistema. Un fondo estrecho sugiere una problemá- tica estrecha y un alcance limitado de los objetivos, lo cual, a su vez, exige una metódica estrecha. La cosecha es miserable en comparación con el enorme esfuerzo invertido en el proyecto y la ejecución de experimentos en buena parte del siglo Xx. PSICOBIOLOGÍA Fondo La psicobiología adopta integramente la visión cientifica del mundo que hemos resu- mido en la sección 1.3, más la hipótesis de la identidad, que sostiene que los procesos mentales son procesos cerebrales. Puesto que utiliza la matemática —aunque en una escala muy modesta para los tiempos que corren—, también podemos contar la matemá- tica en su fondo. Y, por supuesto, sc basa en la biología, en particular cn la neurociencia, lo que a su vez presupone la química y la fisica, En resumen, la base de la psicobiología MÁS ALLÁ DE LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD hacía un mundo en paz con un progreso, siquiera parecido al seguido por la física en su camino hacia el cero absoluto (si bien ambas cosas, 2 no dudarlo, permanecerán fuera de nuestro alcance), Pero ciertamente no tenemos una tecnolo- gía conductual comparable en poder y precisión a la tecnología fisica y biológica, y todos aquellos que no encuentren ridícula semejante posibilidad, quizá se asusten por ello más que tran- quilizarse. ¡Qué lejos estamos de “conocer las realidades hu- manas*, en el sentido en que la física y la biología conocen sus respectivas esferas! Y mucho, igualmente, es lo que nos falta para llegar a ser capaces de evitar la catástrofe hacia la que el mundo parece moverse irremisiblemente. Quizá se podría pensar que hace dos mil quinientos años el hombre se conocía a sí mismo tan adecuadamente como cualquier otro aspecto de su mundo, Hoy lo que menos cn- tiende, por cierto, es precisamente a sí mismo. La física y la biología han aval lo mucho, pero no se ha producido el desarrollo paralelo equivalente, ni nada que se le parezca, por lo que a una ciencia de la conducta humana se refiere, La física y la biología griegas tienen hoy día tan sólo un valor histórico y a ningún físico o biólogo contemporáneo se le ocurriría buscar en Aristóteles la solución a cualquiera de sus problemas. Sin embargo, los diálogos de Platón son lectura obligada para los estudiantes, y se les cita con frecuencia como si dieran luz esclarccedora para explicar la conducta humana actual. Muy probablemente Aristóteles sería incapaz de entender una sola página de cualquier tratado actual de física o biología, y, en cambio, Sócrates y sus amigos tendrían muy poca dificultad en seguir vómodamente la mayoría de las discusiones contemporáneas concernientes a nuestros proble- mas humanos. Y, por lo que a la tecnología se refiere, hemos 2 UNA TECNOLOGÍA DE LA CONDUCTA llevado a cabo grandes avances en el control del mundo físico y biológico, pero nuestros procedimientos educativos, nuestros siste nas de gobierno y la economía en gran medida, aunque adadtados ocasionalmente a muy diversas circunstancias, de hec.10 apenas han mejorado en nada. Difícilmente podemos explicar esta realidad diciendo que los 3riegos sabían cuanto sobre la conducta humana se puede llegar a saber. Ciertamento, sabían más en este terreno de lo que conocían, por ejemplo, sobre su mundo físico circun- dante: pero decir esto no es decir apenas nada, Más aún, su forma de «pensar con respecto a la tonducta humana debió tener muy graves fallos, Pues mientras que la física y la bio- logía griegas sentaron las bases — por muy elementales que ellas fueran— de las que eventualmente surgió la ciencia moderna, las tcorías griegas sobre la conducta humana, por +l contrario, no han sentado las bases de nada, Si aún hoy permanecen vigentes, no es debido a que poscyeran cierto vénero de verdad cterna, sino porque no contenían los gér- menes de nada mejor. o Siempre se puede decir que la conducta humana es un terreno particularmente difícil. Así cs, en efecto, y somos es- pccialmente propensos a pensar de esta forma en vista de nuestra ineptitud para estudiar este asunto. Pero, en cambio, la física y la biología modernas estudian problemas que, cier- tamente, no son mucho más simples de lo que pueda serio la conducta humana en muchos de sus aspectos. La diferencia «striba en que los instrumentos y métodos que utilizan físicos y biólogos tienen una complejidad conmensurable. El hecho, por tanto, de que instrumentos y métodos igualmente pode- rosos no estén al alcance de la ciencia de la conducta humana es sólo una parte de la explicación del rompecabezas. ¿O aca- so ha sido más fácil poner 2 un hombre en la luna de lo que 13 MÁS ALLÁ DE LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD sería mejorar la educación de nuestros centros de enseñanza? ¿O que mejorar las condiciones de vivienda y ambiente para todo el mundo? ¿O que hacer posible y asequible para todos un empleo adecuado, mejorando de esta forma el nivel de vida? La elección, por otra parte, no ha tenido nada que ver con la urgencia de los problemas mismos porque a nadie se le ocurriría decir que el poner a un hombre en la luna sea asunto tan vital, Lo estimulante, al pensar en llegar a la luna, era precisamente su misma posibilidad. La ciencia y la tec- nología habían avanzado hasta un punto tal que, con un es- fuerzo adicional, la meta podía conseguirse. Semejantes es- tímulos no se dan paralelamente, por el contrario, con tes- pecto a los problemas que plantea la conducta humana: no entrevemos las soluciones. Es fácil, en estas circunstancias, llegar a la conclusión de que algo debe haber en la conducta humana que haga impo- sible un análisis científico y, por tanto, una tecnología eficaz, pero lo cierto es que de ninguna manera puede decirse que hayamos agotado las posibilidades en esta dirección. Bn cierto sentido podríamos hasta afirmar que los métodos científicos apenas han sido aplicados a la conducta humana. Hemos utilizado, es cierto, algunos instrumentos de la ciencia; hemos contado y medido y comparado; sin cmbargo se echa de menos algo esencial a la práctica científica en cuantas discu- siones se llevan a cabo actualmente con referencia a este problema de la conducta humana: esta ausencia se refiere a nuestra forma de tratamiento de las causas de esa conducta (el término “causa” ya no es frecuente en escritos científicos especializados, pero en nuestro actual contexto resulta bastan- te apropiado). La primera experiencia del hombre respecto a las causas vino muy probablemente de su propia conducta: las cosas se 14 MÁS ALLÁ DE LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD cuerpos asociadas a la conducta, pero como Freud puso de relieve, nos comportamos de idéntica forma cuando no las «xperimentamos, Son subproductos, y nunca debieran ser con- fundidas con causas. Hay otra razón mucho más importante que justifica esta lentitud con que hemos ido descartando explicaciones men- talistas: ha sido difícil llegar a encontrar alternativas. Es re- lativamente tácil rechazar lo que nos parece incorrecto, pero no lo es tanto sustituir con teorías positivas aquello que se rechaza como inadecuado. Se supone que esas alternativas debemos encontrarlas en el mundo exterior, pero el papel de ese mundo exterior en modo alguno puede decirse que esté claro. La historia de la teosía de la evolución ilustra el problema, Hasta el siglo xix se pensaba en el mundo exterior como en un escenario pasivo en el que nacían multitud de di- ferentes clases de organismos, en él crecían y luego morían. Nadie pareció entender que esc ambiente externo era el res- ponsable de esa variedad de orglnismos (y tal hecho, signifi- cativamente, era atribuido a la actividad de una Mente crca- dona! El problema estriba en que ese ambiente actúa de forma muy poco ubvia: porque no empuja o absorbc, sino que selecciona. Durante milcs de años en la historia del pen- simiente humano el proceso de selección natural pasó desa- percibido, a pesar de su enorme importancia, Cuando final- mente fue descubierto se convirtió, por supuesto, en la clave «le la teoría evolucionista. . Ei efecto del ambiente en la conducta humana permaneció «n la oscuridad durante mucho más tiempo todavía. Podemos comprobar la forma en que esos organismos afectan al mún- do exterior puesto que toman de él lo que necesitan y se «detiunden de sus asccl as. Pero resulta mucho más difícil 26 UNA TECNOLOGÍA DE LA CONDUCTA comprobar inversamente cuáles son los efectos que produce el mundo en ellos, Fue Descartes quien por primera vez enun- ció la posibilidad de que el ambiente pudiera tener un papel activo en la determinación de la conducta, y pudo hacerlo así sólo porque se encontró con una importante pista, Supo de la existencia de ciertos automatismos, en los Jardines Reales de Francia, que funcionaban mediante procedimientos hidráu- licos accionados por válvulas ocultas, Como el propio Des- cartes lo describe, al entrar la gente a los jardines “nccesa- riamente se dirigían a unas plataformas, de tal manera dis- puestas que, si se acercaban, por ejemplo, 2 una Diana bañándose, hacían que se ocultara entre unos arbustos. Y si intentaban seguiria, se provocaba la aparición de un Neptuno que salía a su encuentro amenaz doles tridente en rístre”. Estas figuras resultaban entretenidas justamente porque actua- han como personas. De aquí se sacaba cn consecuencia que algo muy semejante a la conducta humana se podía explicar por causas mecánicas. Y Descartes siguió la pista: quizá los organismos vivos pudieran actuar por razones semejantes, (De esos organismos excluyó al hombre, para ahorrarse, pro- bablemente, controversias religiosas.) El efecto impulsor del ambiente vino 4 llamarse “stimu- lus” —palabra latina que significa estímulo— y el efecto producido en un organismo, “respuesta”. Conjuntamente COns- tituyen lo que se amó “reflejo”. Los reflejos fueron com- probados, en primer lugar, en pequeños animalos decapitados, tales como salamandras. Y resulta significativo el hecho de que este principio fue puesto en tela de juicio a lo largo de todo el siglo XIX precisamente porque parecía contradecir la existencia de un agente autónomo —el “alma de la espina dorsal'— al que hasta entonces se había atribuido la razón del movimiento de un cuerpo decapitado. Cuando Pavlov 27 MÁS ALLÁ DE LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD demostró que se podían producir nuevos reflejos a purtir de determinados condicionamientos, nació toda una nueva psico- logía en torno a las relaciones estímulo-respuesta, En esta nueva perspectiva se consideró que toda conducta obedecía a las rescciones que los estímulos provocaban. Un escritor explicaba así todo esta: “So- nos empuja o se nos encadena a lo largo de toda nuestra vida”, Sin embargo, el modelo es- tímulo-respuesta nunca llegó a ser enteramente convincente, pues de hecho no solucionó cl problema básico: era impres- cmdible algo así como inventar un hombre interior que trans- formara el estímulo en respuesta. La teoría de la información pecó de lo mismo porque exigía un “ordenador” interior que convirtiera el “input” ca “output”. El efecto de un estímulo estimulante —y valga la redun- dancia— se comprueba con relativa facilidad, y no sorprende que la hipótesis cartesiana se mantuviera vigente durante mu- cho tiempo al hablar de la icoría de la conducta. Pero en realidad fue una pista falsa, de la cual sólo ahora se empieza a recuperar la ciencia, El ambiente no solamente impulsa o encadena, sino que selecciona, Su función es semejante a la de Ja selección natural, aunque a una escala de tiempo muy «histinta, y por lo mismo fue descuidada durante muchos años. Aparece claro ahora, por tanto, que debemos tener en cuenta aa sólo cómo afecta el ambiente a un organismo antes de que se produzca esa influencia, sino también la respuesta pos- terior, La conducta queda afectada y cristalizada precisamente por sus propias consecuencias. Una vez reconocido el hecho, podemos ya empezar a formular de manera mucho más ar- uculada la interacción que se produce entre el organismo y el ambiente, v Su producen dos resultados importantes. Uno se refiere al análisis básico. La conducta que actúa sobre el ambiente 28 UNA TECNOLOGÍA DE LA CONDUCTA para producir consecuencias (conducta “operante”) puede estudiarse controlando los ambientes de Jos que esas conso- cuencias específicas dependen. Las variantes ambientales, ob- joto de investigación, son cada día más y más complejas, y una tras otra sustituyen, en su función. explicatoria, 4 aquellas realidades que antiguamente servían para este menester: per sonalidades, estados mentales, sentimientos, peculiaridades de carácter, propósitos e imtenciones. El segundo resultado es de orden práctico: el ambiente puede ser utilizado a volun- tad. Es cierto que sólo muy lentamente puede Hegar a cam- biarso la cualidad genética del hombre, pero los cambios en el ambiente en el que se mueve un individuo producen efectos rápidos y dramáticos. Una tecnología de la conducta “ope- rante” ya está, como habremos de ver, bastante avanzada. Y es posible que se demuestre como de aplicación viable a nuestros problemas. o o A