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Asignatura: Psicología del Lenguaje, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Enero 2017, InvestigacionyCiencia.es 75
Owen Gildersleeve
L I N G Ü Í S T I C A
Hace décadas, noam Chomsky revolucionó la lingüística con su célebre teoría de la gramática universal. esta postula que el cerebro humano viene dotado de una «plantilla mental» para la gramática.
Sin embargo, los postulados de Chomsky han sido cuestionados por su dificultad para explicar los datos empíricos. A lo largo de los años, su teoría ha sido objeto de varios cambios para encajar las críticas.
Un nuevo enfoque, conocido como lingüística basada en el uso, propone explicar la adquisición del lenguaje a partir de las facultades cognitivas de los niños y de su capacidad para interpretar las intenciones del interlocutor.
E N S Í N T E S I S
Esas investigaciones han alumbrado una visión completa- mente nueva del lenguaje, en la que su adquisición por parte del niño no depende de un módulo gramatical innato. En su lugar, los pequeños se convertirían en hablantes competentes gracias a varios recursos cognitivos que bien podrían no estar relacio-
nados en absoluto con el lenguaje. Entre ellos se encontrarían la facultad para ordenar el mundo en categorías o para discernir relaciones entre cosas. Tales capacidades, unidas al talento único del ser humano para captar aquello que otros intentan comuni- car, posibilitarían el lenguaje. Los nuevos hallazgos indican que,
Enero 2017, InvestigacionyCiencia.es 77
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más bien a una limitación de la memoria humana. Chomsky postuló que era la recursividad lo que distinguía el lenguaje de otros procesos mentales, como la categorización o la capacidad para discernir relaciones entre cosas. Hace poco, propuso que dicha facultad habría surgido de una única mutación genética ocurrida hace entre 100.000 y 50.000 años. Pero, tal y como había sucedido antes, en cuanto los lingüis- tas se pusieron a examinar la variedad de idiomas existentes en el mundo, encontraron contraejemplos a la afirmación de que este tipo de recursividad constituía una propiedad esencial del lenguaje. Algunas lenguas, como el pirahã del Amazonas, parecen arreglárselas sin la recursividad chomskiana. Al igual que todas las teorías lingüísticas, la gramática uni- versal de Chomsky trata de conseguir un equilibrio. Por un lado, la teoría ha de ser lo suficientemente simple como para que merezca la pena acogerse a ella; es decir, debe predecir algu- nos aspectos que no estén en la teoría misma (de lo contrario, no sería más que una lista de hechos). Pero, al mismo tiempo, no puede ser tan simple que no dé cuenta de cosas que sí debería explicar. Consideremos la idea de que todas las frases en todas las lenguas han de tener un sujeto. El problema radica en que el concepto de sujeto se aproxi- ma más a un «aire familiar» de características que a una categoría precisa. Las propiedades de un sujeto quedan definidas por unos 30 rasgos gramaticales. Cada idioma tendrá solo una parte de ellos, y estos no coincidirán con los de otras lenguas. Chomsky trató de definir la caja básica de herramientas: los engranajes mentales que permi- ten la existencia del lenguaje. Cuando se han encontrado contraejemplos, sus defensores han argumentado que, solo por- que un idioma carezca de una herramienta concreta, como la recursividad, no cabe concluir que esta no forme parte de ese conjunto básico de utensilios. Sería como descubrir que una cultura no conoce la sal y, solo por eso, afirmar que el sabor salado no se encuentra en el repertorio básico de gustos. Por desgracia, esta manera de razonar hace que sea muy difícil poner a prueba las teorías de Chomsky, llegando en ocasiones a bordear el terreno de la falsabilidad.
SENTENCIA DE MUERTE Uno de los errores clave de las teorías de Chomsky se hace pa- tente al aplicarlas al proceso de adquisición del lenguaje, ya que estipulan que los niños disponen desde el principio de una serie de reglas abstractas que les permiten formar frases (si bien las reglas concretas dependen de qué versión de la teoría estemos usando). No obstante, numerosas investigaciones revelan que el desarrollo del lenguaje no opera así. Más bien, los niños comien- zan aprendiendo unos patrones gramaticales simples y, después, van intuyendo poco a poco las reglas que hay detrás. Al principio los niños solo emplean construcciones concre- tas, simples y basadas en esquemas específicos de palabras: ¿Dónde está X? , Quiero X , Más X , Es un X , Pon X aquí , Vamos a X , Tira X , X se fue , Papá X , Siéntate en X , Abre X , X aquí , Hay un X , X roto. Más tarde, combinan esas construcciones para formar otras más complejas, como ¿Dónde está el X que mamá ha X-ado? Numerosos defensores de la gramática universal aceptan esta caracterización del desarrollo inicial del niño. Pero sostienen que, una vez que comienzan a emerger esas construcciones más complejas, el nuevo estadio refleja la maduración de una facul-
t E O R Í A S D E L L E n g uA J E
Noamenclatura
Hace 50 años, Noam Chomsky conquistó a la comunidad lin- güística con una idea simple: nuestro cerebro viene equipado con una serie de reglas innatas que permiten a los niños for- mar frases gramaticalmente correctas desde muy temprana edad. Sin esa «gramática universal», un niño nunca llegaría a hablar una lengua. Chomsky se propuso definir tales reglas y averiguar cómo funcionaban. Con el tiempo, sus postulados han sido cuestionados por otras teorías. Estas proponen que los niños adquieren el lenguaje gracias a su capacidad para discernir las regularidades del idioma al que se ven expuestos desde pequeños.
Oración
Sintagma nominal
Sintagma verbal
Determinante Nombre Adjetivo Verbo
Nombre
Sintagma nominal
los perros bonitos quieren
gatos
¿«quiere»?
Según esta idea, los niños poseen una serie de reglas innatas que operan al nivel de frases y que permiten transformarlas. La teoría ha evolucionado a lo largo de los años, pero sigue manteniendo la idea esencial de que nace- mos con una facultad que nos permite situar las palabras conforme nos dicta una plantilla gramatical prefijada.
Oración
Sintagma nominal
Sintagma verbal
Determinante Nombre Adjetivo Verbo
Nombre
Sintagma nominal
los perros bonitos quieren
gatos
¿«quiere»?
Según Chomsky, la maquinaria innata del cerebro para esquematizar oraciones colocaría cada palabra en la posición gramatical correcta.
Nuevos puntos de vista sugieren que la capacidad natural de los niños para intuir lo que piensan los demás, combinada con los potentes mecanismos de aprendizaje del cerebro en desarrollo, hacen menos necesaria la noción de una gramática universal. La exposición temprana a una lengua haría que el niño fuese capaz de discernir pautas de uso y aplicarlas después a otras fra- ses. Por ejemplo, la palabra comida puede reemplazar a la pelota después de El perro quiere. Varios estudios han mostrado que tales procesos pueden explicar el modo en que los niños de dos y tres años desarrollan el lenguaje.
78 INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, enero 2017
tad cognitiva que utiliza la gramática universal, sus categorías y sus principios abstractos. Por ejemplo, la mayoría de los enfoques que se apoyan en la gramática universal postulan que, cuando un niño formula una pregunta, lo hace siguiendo una serie de reglas basadas en catego- rías gramaticales como sujeto, verbo y objeto: ¿Qué (O) haces (V) tú (S)? Si esta hipótesis fuese correcta, los niños deberían cometer errores similares en todas las preguntas que comparten una mis- ma estructura. No obstante, esta predicción no se ve confirmada por las observaciones. En idiomas como el inglés, es frecuente que los niños construyan preguntas gramaticalmente erróneas con ciertas partículas interrogativas ( Why he can’t come? , en lugar de Why can’t he come? ), pero que, al mismo tiempo, produzcan ex- presiones correctas con otras ( What does he want? ). Los estudios empíricos confirman que las construcciones adecuadas suelen darse con determinadas combinaciones de partículas interrogati- vas y verbos auxiliares, mientras que otras (por lo general menos frecuentes) siguen empleándose de manera incorrecta. [Varios estudios han señalado que tales irregularidades apenas parecen producirse en las lenguas romances.] Los defensores del punto de vista chomskiano argumentan que los niños sí poseen una competencia gramatical, pero que su rendimiento se ve mermado por ciertos factores, los cuales ocultarían la verdadera naturaleza de su gramática y, además, se interpondrían en el estudio de la gramática «pura» postulada por Chomsky. Entre tales obstáculos se incluirían una memoria, una atención y unas facultades sociales inmaduras. Sin embargo, la interpretación chomskiana no es la única posible. Puede que, en lugar de enmascarar el verdadero estatus de la gramática infantil, la memoria, la atención y las facultades sociales constituyan partes integrales del desarrollo del lenguaje. Un estudio reciente en el que participó uno de nosotros (Ibbot- son) mostró que la facultad de los niños para conjugar adecua- damente el pasado de un verbo irregular ( Ayer puse , en lugar de Ayer poní ) parece estar asociada a una capacidad, comple- tamente ajena a la gramática, de inhibir respuestas tentadoras pero incorrectas; por ejemplo, pronunciar la palabra luna cuando se está observando una imagen del sol. En vez de entorpecer la expresión de la gramática pura de Chomsky, tal vez la memoria, las analogías mentales, la atención y la capacidad para razonar sobre situaciones sociales permitan explicar por qué los niños adquieren el lenguaje de la manera en que lo hacen. Tal y como sucedió con los cambios para acomodar los datos procedentes de distintas lenguas y con el argumento de la caja de herramientas, la idea de que el rendimiento del niño enmascara sus competencias gramaticales resulta prácticamente irrefuta- ble. Este tipo de repliegues son comunes a todos los paradigmas explicativos en situación de declive y faltos de una base empírica sólida. Pensemos, por ejemplo, en el psicoanálisis freudiano o en las interpretaciones marxistas de la historia. Pero, aparte de estas dificultades empíricas, los psicolingüistas que trabajan con niños tienen dificultades para concebir un pro- ceso teórico en el que todos los bebés comienzan con el mismo conjunto de reglas gramaticales «algebraicas» y, más tarde, se las arreglan para descifrar la manera en que una lengua concreta (ya sea el inglés o el suajili) conecta con dicho esquema de reglas. Este rompecabezas se conoce como «problema del enlace» ( linking problem ). Un intento de resolverlo en el contexto de la gramática universal fue el concebido por el psicólogo de Harvard Steven Pinker para el sujeto de las oraciones. Sin embargo, su explica- ción resultó no concordar con los datos de los estudios sobre el desarrollo infantil, y tampoco parece poder aplicarse a categorías
gramaticales distintas del sujeto. Así pues, el problema del enlace —el cual debería constituir el reto central a la hora de aplicar la gramática universal a la adquisición del lenguaje— nunca ha sido resuelto o siquiera puesto a prueba con seriedad.
UNA VISIÓN ALTERNATIVA Todo lo anterior hace inevitable concluir que la noción de gra- mática universal solo puede ser errónea. Pero, aun cuando los datos hablen en contra, los científicos son reacios a abandonar su teoría favorita si no cuentan con una alternativa razonable. Dicha alternativa acaba de llegar. Conocida como «lingüística basada en el uso», esta teoría, que toma diferentes formas, sostiene que la estructura gramatical no es innata. En su lugar, la gramática aparecería como un producto de la historia (los procesos que determinan la manera en que las lenguas se transmiten de una generación a otra) y de la psicología humana (el repertorio de fa- cultades sociales y cognitivas que hacen posible que las distintas generaciones adquieran la lengua). Pero, más importante aún, esta teoría propone que el lenguaje emplea recursos cerebrales que no evolucionaron específicamente para cumplir esa función. En este sentido, contrasta con la idea de Chomsky de una muta- ción genética única que dio lugar a la recursividad. Según el enfoque basado en el uso, el cual incluye ideas de la lingüística funcional, la lingüística cognitiva y la gramáti- ca de construcción, los niños no nacen con una herramienta universal y específica para adquirir la gramática, sino que he- redan el equivalente mental de una navaja suiza: un conjunto de herramientas genéricas (como la capacidad de categorizar, leer las intenciones comunicativas y hacer analogías) mediante las cuales construyen las categorías y las reglas gramaticales a partir del idioma que oyen en su entorno. Por ejemplo, un niño puede entender la frase El gato se comió al conejo. Y, por analogía, también comprenderá La cabra acari- ció al hada. A partir de un caso generalizan hacia otro. Después de oír suficientes ejemplos de este tipo, serán incluso capaces de adivinar quién le hizo qué a quién en la frase El gazero mibeló a la tuma , aunque los sustantivos y el verbo carezcan de senti- do. La gramática tiene que ser algo discernible más allá de las palabras, ya que las distintas oraciones comparten muy poco en lo que se refiere a los vocablos que incorporan. En el lenguaje, el significado emerge a partir de la interacción entre los posibles sentidos de las palabras mismas (las distintas cosas que puede significar el verbo comer , por ejemplo) y el de la construcción gramatical que las conecta. Así, aunque estornudar esté definido en el diccionario como un verbo intransitivo (uno que solo requiere un actor; en este caso, la persona que estornu- da), podemos forzar su uso con complemento directo e indirecto. El resultado podría ser algo así como María le estornudó el pañuelo a Pedro. Aquí el verbo cobra un matiz de transferencia ajeno a su significado original: uno que nos dice que, de alguna manera, María hizo el pañuelo saliese despedido hacia Pedro. El ejemplo muestra que la estructura gramatical puede contribuir al significado tanto como las palabras mismas. Esta noción con- trasta con la teoría de Chomsky, que postula que existen niveles de gramática completamente libres de significado. La noción de la navaja suiza explica la adquisición del len- guaje sin necesidad de recurrir a dos fenómenos requeridos por la gramática universal. El primero es la existencia una serie de reglas algebraicas para combinar símbolos: una «gramática nu- clear» preprogramada en el cerebro. El segundo es un léxico: una lista de excepciones que cubre todos los modismos e idiosincra- sias de las lenguas naturales y que hay que aprender.