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Asignatura: Metodes d'investigació quantitativa, Profesor: no recuerdo, Carrera: Psicologia, Universidad: UOC
Tipo: Apuntes
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Dentro del ámbito de la investigación en Psicología, resulta de una importancia trascendental la clarificación del significado de las variables que están incluidas dentro de un estudio concreto. Si se trabaja con Inteligencia, por ejemplo, el investigador deberá de- finir exactamente qué es lo que él entiende por Inteligencia, en ese trabajo concreto: Capacidad para resolver problemas matemáticos, o cuestiones de tipo lingüístico, o bien inteligencia espacial, o tal vez inteligencia general. Sea cual fuere su concepción, deberá es- pecificarla, puesto que, en caso contrario, será difícil para cual- quier lector la interpretación, tanto de la idea en sí, como de los re- sultados obtenidos. Ni que decir tiene que otras variables no pre- cisarán una especificación tan exhaustiva (por ejemplo, el sexo), pero que, aún en estos casos, no está de más el realizar un peque- ño esfuerzo: los beneficios son considerablemente mayores que los inconvenientes. En este contexto, se viene distinguiendo entre dos tipos de de- finiciones que resultan útiles a los investigadores: las definiciones factuales o conceptuales, y definiciones operacionales. Por defini- ción factual o conceptual se entiende una manera de especificar el significado de un término, como las que figuran en los dicciona- rios (Craig y Metze, 1982), empleándose en ella otros términos que son sinónimos (en mayor o menor medida) de aquél que se es-
tá definiendo. Kerlinger (1975, 1981) denomina a esto «definición constitutiva», entendiéndola como la que define un constructo por medio de otros constructos, mientras que Rosel (1986) y García Ji- ménez (1995), siguiendo la línea trazada por Kerlinger, dicen que, mediante la definición constitutiva, una variable es definida a tra- vés de otras palabras o conceptos, cuyo contexto pertenece a la te- oría en que está incluida la variable definida. Como se verá más adelante, la importancia de la definición fac- tual es mayor de lo que pudiera parecer a simple vista, dado que, en un determinado momento, habrá que hacer concordar la defini- ción operacional que se formule para una variable determinada con su definición factual (Castro Posada, 1989). En caso contrario, se estará definiendo un neologismo científico, en ocasiones mucho más difícil de justificar. McGuigan (1996), por su parte, habla de «Definición Funda- mental», entendiéndola como una definición general de un concep- to, que incluye cierto número de definiciones operacionales especí- ficas. De este modo, hemos pasado de unas definiciones «de diccio- nario» a una definición que, por decirlo de alguna forma, incluye to- das las operativizaciones que de una variable determinada hayan si- do realizadas. El paso intermedio está constituido por las Definicio- nes Operacionales, de las que trataremos a continuación, tras revisar brevemente el marco en el que se encuadran, el Operacionismo. El Operacionismo surgió a partir de las ideas de P. W. Bridge- man, físico y Premio Nobel. Este autor (1927, 1950) popularizó un procedimiento para especificar el significado de una variable con mucha ma yor claridad, partiendo de la suposición básica de que las definiciones adecuadas de las variables con que trata una cien-
Colegio Universitario Cardenal Cisneros (Madrid)
El propósito perseguido en este artículo es señalar la importancia, en ocasiones olvidada, que tiene la utilización de definiciones operacionales cuando se realiza una investigación. Diversas apr oximacio- nes han enfatizado la importancia de las definiciones operacionales centradas en dos de las variables más importantes de cualquier investigación experimental: Variable Independiente y Variable Depen- diente. Pero han caído en un olvido fundamental, a nuestro parecer: las Variables Contaminadoras (o Extrañas, según algunos autores). Lo que aquí se propone es la ampliación del concepto de Definición Operacional a las Variables Contaminadoras de una investigación, con el nombre de Definición Ope- racional de Control, entendida como «la definición conceptual y operativa de una Variable Contami- nadora concreta, así como todas las actividades que debe realizar el investigador para someterla a un control efectivo, bien experimental, bien estadístico».
Operationally defined variables in psychological research. The purpose of this paper is to remark the importance to use operational definitions, sometimes forgotten in psychological research. Several ap- proaches have emphasized the importance of operational definition, centering interest in two of more important variables in any experimental research: Independent Variable and Dependent Variable, but falling into basic oblivion: Extraneous Variables. Our proposition is to extend operational definition concept to Extraneous Variables, naming it as Control Operational Definition, and meaning it as: «con- ceptual and operative definition of a concrete Extraneous Variable, including the activities that resear- cher must do in order to obtain a more effective experimental or statistic control of extraneous varia- bles in experiment».
Correspondencia: Pedro J. Conesa Davila Colegio Universitario Cardenal Cisneros Maldonado, 48 28006 Madrid (Spain)
Psicothema ISSN 0214 - 9915 CODEN PSOTEG
2000. Vol. 12, Supl. nº 2, pp. 157-162 Copyright © 2000 Psicothema
cia son requisito indispensable para todo avance. Su trabajo inicial versaba sobre las definiciones de los términos, y se inspiraba en las revisiones de la física basadas en la Teoría de la Relatividad (la te- oría de Einstein indicaba que los significados atribuidos por New- ton al tiempo y a otros conceptos no siempre se justificaban a tra- vés de los datos derivados de la experimentación física). Bridge- man recomendó a los científicos aplicar requisitos más estrictos a la definición de términos, con el propósito de reducir su ambigüe - dad e incrementar su longevidad. Especialmente, propuso que un término fuese definido mediante un conjunto de manipulaciones que lo delimitaran, por operaciones de medición que identificasen su presencia, o por ambas cosas. Así pues, los términos de un enunciado descriptivo deberán definirse cuidadosamente en rela- ción con las operaciones que se realizan para medir la manipula- ción de sus referentes: definición operacional. El concepto de Definición Operacional fue adaptado por los psicólogos, dadas las ventajas que aportaba a una ciencia en la que casi todos los conceptos que en ella se utilizan son polisémicos, en función de la orientación teórica del investigador que los utilice. De hecho, una de las razones fundamentales para que el Opera- cionismo fuera adoptado por la Psicología es que permitía despo- jar al lenguaje psicológico de la subjetividad, y colocar en primer término la objetividad y claridad de la definición (Zinser, 1987). Para muchos psicólogos, prometía conceptos con un nivel más al- to de consistencia en su significado, de tal manera que el lenguaje en términos de estímulos, tareas y conductas se entendía más fá- cilmente y prometía servir como un buen medio de comunicación.
Concepto de Definición Operacional
De forma clásica, se puede decir que una definición operacio- nal indica las actividades u operaciones necesarias para medir o manipular una variable. De este modo, la variable se convierte en una magnitud objetiva que cualquier investigador puede pr ovocar y replicar (Rosel, 1986). Según Anderson (1968), hay que definir con exactitud todos los elementos de una categoría descriptiva en términos de los pasos u operaciones efectuadas al observar y me- dir sus valores. Por otro lado, Kerlinger (1975, 1988) afirma que la definición operacional proporciona el significado a un constructo o a una va- riable, especificando las acciones u «operaciones» necesarias para medirla. De forma alternativa, afirma que la definición operacional es una especificación de las actividades del investigador para medir o manipular una variable. Es decir, que dicha definición es como un «manual de instrucciones» para el investigador, pues le indica cómo debe hacer determinadas cosas (y qué cosas no debe hacer). En de- finitiva, define o da sentido a una variable diciendo al investigador, palabra por palabra, lo que debe hacer para medir el constructo. Un punto de vista similar es aceptado por Hernández, Fernán- dez y Baptista (1991), cuando asumen que la definición operacio- nal es un conjunto de procedimientos que describe las actividades que un observador debe realizar para recibir las impresiones sen- soriales que indican la existencia de un concepto teórico en mayor o menor grado. Van más allá al afirmar que casi siempre se dispo- ne de varias definiciones operacionales para una misma variable. Cuando esto sucede, el investigador debe elegir la que proporcio- ne mayor información sobre la variable, capte mejor su esencia, se adecue mejor a su contexto y sea más precisa. En términos seme- jantes se pueden encontrar las argumentaciones de Bachrach (1981), León y Montero (1993) y García Jiménez (1995).
Funciones de la Definición Operacional
De entre las funciones que se han señalado para la definición operacional, se pueden destacar las mencionadas por McGuigan (1996), cuando afirma que la definición operacional permite acla- rar el fenómeno que se está investigando, así como establecer la comunicación científica en forma no ambigua. También se puede remarcar la función señalada por Kerlinger (1981), quien afirma que la definición operacional establece un puente entre los conceptos o construcciones hipotéticas y las ob- servaciones, comportamientos y actividades reales. La figura 1 señala los dos niveles en los que opera el científico: el de los constructos (I) y el de la observación y manipulación (II), ambos conectados por las definiciones operacionales. Para pasar del nivel I al II, el investigador debe encontrar primero un medio para llegar allí: la definición operacional, que proporciona el puen- te entre el nivel conceptual y el nivel observacional. Castro Posada (1989) va un punto más allá, al señalar que la de- finición operacional hace referencia a su sentido operatorio o fun- cional. Supone un proceso de toma de decisiones por parte del in- vestigador. Según este autor, su finalidad es reducir la ambigüedad e incrementar la longevidad de la definición dada, para lo que se realizará una definición de un término indicando las características operativas que encierra dicho término, que se establecerán aten- diendo a sus propiedades y cualidades operativas, tal como se re- sume en la figura 2. Según este autor, las propiedades operativas pueden ser Intrín - secas o propias (aquéllas de tipo operativo que encierran en sí el término por ser él y no otro), que se refieren a su funcionalidad «posible», que es la base de la funcionalidad actual, y Extrínsecas o asignadas (aquéllas de tipo operativo que se asignan al término, teniendo en cuenta sus propiedades intrínsecas), que traducen la funcionalidad real o «actual» de un término. Según esta disposi- ción, sólo se puede manipular un término definido operacional- mente y, sobre todo, si está definido desde el punto de vista ex- trínseco. Estas funcionalidades llevan directamente a los tipos de definición operacional que se utilizan actualmente: Definición Operacional Experimental y Definición Operacional de Medida.
Tipos de Definición Operacional
Dentro del ámbito de la investigación, se han establecido dos tipos de definición operacional: la definición operacional experi- mental, mediante la cual se especifican todos los detalles de la
Figura 1. Niveles en los que opera el científico (adaptado de Kerlinger, 1981)
Figura 3. La definición operacional, incluyendo las variables contaminadoras
2.2. Definición Operacional de Medida: Se medirá a través de la puntuación total obtenida en las dos pruebas de Fluidez, que proporcionarán dos medidas distintas de la variable dependiente. Para Primera Letra, la medida consistirá en el número total, escri- to durante cinco minutos, de palabras en castellano que comiencen con la letra «M», y que figuren en el Diccionario de la Real Aca- demia Española. Para Adjetivos, la medida consistirá en el núme- ro total de adjetivos, escrito durante cinco minutos, de cualquier ti- po, según recogen las normas de la Gramática de la Lengua Espa- ñola de H. López Heredia.
Conclusiones
Ante todo, hay que señalar que la proposición contenida en es - te trabajo no implica exacerbar el operacionismo hasta las últimas consecuencias, si bien la tentación de caer en ello parece grande. Lo que se propone es ampliar la utilización de un esquema, útil y provechoso para la investigación, a un tipo de variables importan- te para cualquier trabajo dentro del ámbito de la Psicología. En cualquier caso, conviene no olvidar las ventajas que ha aportado, y sigue aportando, la utilización de las definiciones operacionales en las investigaciones: a) Incrementa y refuerza la claridad metodológica de la inves- tigación, puesto que limita las categorías descriptivas a cosas que puedan ser realmente descritas, es decir, aspectos reducibles a ca- tegorías comprobables. b) Restringe los enunciados descriptivos a cosas, hechos, etc., observables de forma directa o indirecta. c) Como consecuencia de la anterior, centra la atención del in- vestigador en términos observables (que pueden ser manipulados, me- didos o controlados), lo que provoca en aquél la utilización de meca- nismos de búsqueda más sistemáticos, necesarios dentro del ámbito de las Ciencias Sociales, en general, y de la Psicología, en particular. d) La definición operacional facilita la consecución de la des- cripción más específica que se pueda pensar de un constructo, lo que aporta uno de los fundamentos de la replicación de las inves- tigaciones.
e) También facilita la comunicación científica, puesto que, al obligar al científico a ser preciso en su definición, se asegura que su idea exacta de las cosas sea transmitida a, y comprendida por, los lectores de su trabajo. En definitiva, el valor del principio de la definición en términos de operaciones es, pues, que ofrece la seguridad de que el científi- co solamente formulará aquellas categorías descriptivas que afir- man algo obser vable y que puedan ser comprobadas y precisadas en relación con estas obser vaciones (Anderson, 1968). Se pueden señalar, no obstante, algunos inconvenientes que puede plantear la utilización de las definiciones operacionales, y que han sido ampliamente enunciados, tanto por seguidores como por detractores del operacionismo: a) Las definiciones operacionales no son una panacea para los numerosos problemas de recogida y clasificación de datos con que se enfrenta el investigador. Sólo son, y como tal deben tomarse, un instrumento para efectuar aproximaciones sucesivas a la explica- ción y comprensión de un término. b) Las definiciones operacionales son específicas de una in- vestigación particular. Este aserto resulta verdadero en el caso de investigaciones tan concretas que, efectivamente, las definiciones utilizadas sean exclusivas. Por lo general, este hecho se da cada vez con menos frecuencia. En cualquier caso, cada definición ope- racional distinta que se aporte para un término contribuye a enri- quecer sus significados, de lo que resulta una ventaja, antes que un inconveniente. c) Los fenómenos que se consideren deben ser estrictamente observables, y definibles operacionalmente. Esto no implica más que la obligación, por parte del científico, de ser riguroso en su trabajo, lo cual no puede considerarse un inconveniente, se mire por donde se mire. d) Aunque indispensables (Kerlinger, 1988), las definiciones operacionales dan solo significados limitados de los constructos, puesto que ninguna definición operacional puede expresar una variable en su totalidad. La definición operacional se utilizará, pues, como un indicador de un concepto dentro de un contexto particular. e) En ocasiones, se ha abusado de la utilización de definicio- nes operacionales. Si bien cualquier término, prácticamente, es de- finible operacionalmente, la eficacia de la definición exige que és- ta concuerde con las definiciones conceptuales del término – concordancia vertical – y con las ideas de otros investigadores al respecto —concordancia horizontal— (Craig y Metze, 1982; Cas- tro Posada, 1989). Finalmente, es necesario señalar que, efectivamente, una definición operacional no tiene validez universal, sino que de- be ser actualizada en función de las circunstancias concretas en las que se inserta la investigación. Dicho de otra forma: un término puede ser definido operacionalmente de dife re n t e s formas, según la utilidad actual del término, en función de la investigación que se planifica y las circunstancias que de ella se derivan.
Referencias
Anderson, B.F. (1968). El método científico. Estructura de un experi - mento psicológico. Alcoy: Marfil.
Arnau, J.; Anguera, M.T. y Gómez, J. (1990). Metodología de la inves - tigación en ciencias del comportamiento. Murcia: Universidad de Murcia.