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Asignatura: DERECHO ECLESIASTICO, Profesor: ana coronado, Carrera: Derecho, Universidad: UCM
Tipo: Ejercicios
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En la primera parte del texto, se encuentra Plinio el Joven, gobernador romano de Bithynia et Pontus (Bitinia, actual Turquía) , así como también fue un famoso abogado, escritor y científico de la antigua Roma.
En el año 113 aproximadamente, Plinio decide escribir una carta a Trajano, primer emperador romano de origen hispano, que gobernó desde el año 98 hasta el 117; en esta se ponía de relieve el interés de Plinio en pedir consejo al emperador, o de reclamar un modo de proceder ante la aparición de los cristianos “…por eso, tras suspender las indagaciones, acudo a ti en busca de consejo”
Asimismo, se añade la situación precaria y peligrosa de los primeros cristianos que habitaron en Roma, así como la reacción del Imperio ante el riesgo de difusión de la religión cristiana.
La actitud del Imperio romano respecto de las creencias religiosas podría describirse del modo siguiente: existe un culto oficial del que el mismo emperador es Pontifex Maximus, correspondiente con un modelo de identidad, pero al mismo tiempo no están penalizadas las demás creencias, siempre que estas no entren en contradicción con la religión oficial del Imperio. Esta es la situacion en la que se encontraba Roma cuando nace el cristianismo en el seno del Imperio; sin embargo, el panorama se invierte en el momento de propagación excesiva de las creencias cristianas, ya no solo geográficamente, sino también desde la perspectiva social.
El fundamento del Imperio chocaba absolutamente con el de los cristianos: eran monoteístas, no permitían el culto a ningún Dios que no les fuera propio, y además se negaban al culto al emperador, un hecho obligatorio en la antigua Roma.
El cristianismo amenazaba a las estructuras y reglas básicas del Imperio romano, por lo que esa neutralidad inicial que les caracterizaba, se transformó en una completa enemistad y aversión hacia ellos. La intolerancia crecía a medida que aumentaba el número de cristianos; del mismo modo, comenzó una etapa de persecuciones por parte de la identidad imperial que se extendió hasta principios del siglo IV. Se creó un modelo de exclusividad, en el que Roma se negaba completamente a asimilar la religión cristiana, así como ellos menospreciaban al emperador y a la religion politeísta.
En consecuencia, el Imperio atacó directamente a esta nueva confesion, tratando a sus creyentes como seres delictivos, excluyéndolos de su ámbito de actuación. En este caso, las persecuciones no se basaban en un dogmatismo religioso, sino en razones políticas que debían ser inviolables; las creencias cristianas se consideraban incompatibles
con la consecucion de los objetivos seculares, y con la continuidad y permanencia del Imperio.
En este modelo de exclusividad se pueden distinguir dos fases : en un primer momento, las primeras persecuciones no se hacían a la religión cristiana como tal, es decir, no se excluía el Estado del poder religioso; se excluían a los individuos del otro poder, no específicamente al colectivo. El documento clave de esta época es la carta perteneciente al texto, de Plinio el Joven al Emperador Trajano pregúntandole sobre qué debía hacer con ellos, o cómo debía actuar ante esta nueva situación. En este escrito, Plinio le explica a Trajano el proceso que está siguiendo “la obstinacion merecía un castigo” “a quienes perseveraban, les hacia matar”.
Plinio el Joven deseaba consultar al Emperador para estar seguro de si su modelo de actuación era correcto. El gobernador de Bitinia no sabe si debe tener compasión ante los que anteriormente eran cristianos o si debe seguir y tratar por igual a todos, sin discriminación de género o edad. Plinio afirma que él da a los cristianos múltiples posibilidades para afirmar que son inocentes y si se niegan repetidas veces, son ejecutados. Este define las prácticas de los cristianos como raras y degeneradas y explica su temor por la rápida propagación de esta creencia “He considerado necesario arrancar la verdad, incluso con torturas, a dos esclavas que se llamaban servidoras. Pero no conseguí descubrir más que una superstición irracional y desmesurada.”
El emperador Trajano le responde, aclarando que está ejecutando bien la conflictiva situación y que sólo debe condenar a los cristianos que se declaren como tales, por lo que si piden perdón, se les concederá y se les permitirá redimirse “…ha de perdonársele su arrepentimiento”. De la misma manera, le pide a Plinio que no confíe en las acusaciones anónimas de los ciudadanos “En cuanto a las denuncias anónimas, no han de tener valor en ninguna acusación…”
Esta primera modalidad ya se convierte en el modelo de exclusividad clásico, se le persigue como institución y como colectivo; con esto se realza el Edicto General contra los cristianos, en el que se prohíbe el proxenetismo y se señalan las razones por las que esto se lleva a cabo. A lo largo del siglo III las persecuciones llegan a su máximo exponente, llegando incluso a destruirse los lugares de culto.
No obstante, a principios del siglo IV se marca un nuevo modelo de relación, el Imperio romano aclara que por muy fuerte que sean las persecuciones contra los cristianos, no había manera de deshacer esta religión; por lo que se optó por dar marcha atrás y permitir el cristianismo, pensando que esto ayudaría a frenar la influencia de esta creencia en Roma.
Este nuevo modelo de tolerancia generó importantes expectativas en cuestión de libertad de conciencia, el modelo de exclusividad dio paso a un modelo de identidad (un poder es absorbido por otro).
Frente a esta situación, la Iglesia respondió con una especie de agradecimiento hacia el Imperio romano, y en consecuencia, ésta toleró bien esta absorción por parte del Estado.
Hacia finales del siglo V comienzan leves movimientos por parte de la Iglesia para desvincularse de esta relación Iglesia- Estado, con ello pretende acabar con el modismo y establecer una situación de dualismo. El cesaropapismo seguirá vigente y será el punto de inflexión hacia un nuevo modelo que se produjo como consecuencia de la partición del Imperio en nombre de Teodosio, al dividirlo en dos y darle cada parte a un hijo (oriental y occidental). Finalmente, el Imperio romano Occidental se derrumba ante la conquista de los bárbaros y el Oriental cae junto con la caída de Constantinopla en el año 453 dC.
La finalidad de estos documentos recae en la evolución del cristianismo en el mundo antiguo y en su influencia actualmente. Asimismo,^ proporcionan^ una^ descripción fundamental del proceso administrativo romano y de sus diversos problemas.