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CAPÍTULO 1 ¿QUÉ ES POLÍTICA? Política: un término familiar y controvertido Para cualquier ciudadano común, el término política le resulta familiar, si se compara con términos de otros ámbitos del conocimiento humano: son muy pocos los que se refieren con naturalidad a la heliantina, los quarks, la eritocilrosis, la metonimia o el valor añadido. En cambio, la política forma, parte de nuestro lenguaje habitual: en las relaciones l'amilidres, en las con- versaciones de négocios, en las infoimaciones de los medios. Se aplica el tér- mino para describir la conducta de muchos actores: tienen su «política» los entrenadores de fútbol respecto de sus jugadores, las empresas respecto de sus competidores o de sus clientes, los estudiantes y los profesores —inchuso 2 caloni plea también, como la actividad política Pol tica: 2n cl escenario públi- -TOrmino mult voco: mceltiples senti ici Vid! Jl Er ples sentidos y usos. 05 s €% -Visi n negativa: manipulaci n, nao. onales, municipales), -Poder de movilizar: movimientos solidaridad, cooperaci n.. útereses, de los parti- enes la usan la entien- so, dotado de sentidos splea, Basta la consul- TA Uon 1 polílica— para darse cuenta de ello. Un buen ejercicio para comprobarlo consiste en solicitar a un grupo de personas que den su definición espontánea de lo que entienden por política: comprobaremos la diversidad de contenidos que le asignan. UN INTENTO DE DEFINICIÓN PERSONAL Es útil que el lector —en este momento y antes de seguir adelante— se someta a sí mismo al ejercicio de formular una definición propia de la política. Basta que redacte unas pocas fíneas sobre ello y las conserve. Le será provechoso repetir este ejercicio, una vez ha avanzado en la lec- 18 SOCIEDAD, POLÍTICA, PODER tura y en el estudio de la materia, para poder comprobar si se mantiene fiel a su primera intuición o la ha revisado como resultado de sus refle- xiones ulteriores sobre la cuestión. + También abundan las referencias a la política en tono despectivo o receloso: suele asociarse a confúsión, división, engaño, favoritismo, manipulación, imposición, corrupción. Por lo mismo, estar «al margen o por encima» de la y Política se considera un valor, «Politizar» una cuestión o tomar una decisión ? por «razones políticas» comporta generalmente un juicio condenatorio, incluso en boca de políticos o de otros actores públicos. La política, pues, no está libre de sospecha. Al cantrario: carga de entrada con una nota negaliva. « Y, sin embargo, la política también es cápaz de movilizar en un mómento dado a grandes sectores de lá tiúdadanía, incluyendo a veces a los que —si se“les preptiñta “sobre ella— la critican. Despierta emociones positivas —y negativas— con respecto a personajes, símbolos, banderas, himnos. Ha producido y prad: wimientos de solidaridad y de cooperación humana. Y se asocia con frecuencia a concept lémines que la gran mayoría afirma respetar: libertad, justicia, igualdad, paz, seguridad, bienestar, bien común. Hemos de ocuparnos, pues, de la política a sabiendas de que se trata de un concepto de manejo incómodo: es de uso habitual, pero controvertido, incluso contradictorio y presuntamente responsable de muchos males. Con todo, si queremos seguir adelante, no podemas prescindir de construir nues- tra propia idea de la política. Estamos obligados a tomar una opción inicial —de carácter provisional, si se quierc—, que nos sirva de punto de arranque. A partir de aquí podremos ponerla a prueba, explorar paso a paso sus dife- rentes manifestaciones y analizar sus distintas componentes. La política como gestión del conflicto social a ó E somsidesar . po hi isa como una e o actividad ésta actividad es reg Gesti n del Conflicto: ción de decisiones q| CONFLICTOS sociales (por recursos materiales / beneficios y derechos, bros de Ta comunida "eos o separados) que se dan en los marcos de una COMUNIDAD. esquema propuesto t Los conflictos vienen de DIFERENCIAS SOCIALES, que crean DESIGU s de acceso a recursos materiales, derechos, ideas....) = TENSI N SOCI + El punto de partid Diferencia de la pol ti j i K ee a C pol tica con otros grupos para solucioanr conflictos: que “ flictos sociales y di odos los miembros de la Comunidad. p NORMAS y REGLAS estipulada: cie humana se pre d de uso de FUERZA F"SICA). ñ lida? SOLUCI N al conflicto: dif cil satistacci n de la necesidad para todo el mi más desvalida?— Importancia de mantener un AGREGADO SOCIAL (aunque sea de un p: sita de la comunit ha contra la DESINTEGRACI N y DERRUMBE de la estructura social. mas comunidades Los titulares infor 20 SOCIEDAD, POLÍTICA, PODER coma colectiva al desacuerdo, Se confía a la política la regulación de la tensión social, porque no parecen suficientemente eficaces olras posibilidades de tratarla, como podrían ser la fidelidad familiar, la cooperación amistosa o la transacción mercantil. Estos mecanismos de regulación social —ya sea para mantener el statu quo, ya sea para lograr un cierto cambio en la re- distribución de posiciones y recursos— se basan, respectivamente, et los vínculos de sangre, la ayuda mutua o el intercambio económico. Cuando eslos mecanismos no funcionan de manera satisfactoria para “algímo de loS "actores empieza el ámbito de la política. ¿Qué distingue, pues, a la polí- ticá respecto de otras vías de regulación del coriflicto social? Lo que carac- teriza'a la política es el intento de resolver las diferencias miédiañte una decisión que obligará a todos los miembros de la comunidad. Es este carácter vinculante o forzoso de la decisión adoptada lo que distingue a la política de otros acuerdos que se adoptan en función de una relación de familia, de una amistad o de un intercambio económico. Esta decisión vinculante se ajusta a un conjunto de reglas O pautas. La combinación entre reglas y decisiones obligatorias aproxima la práctica política a determinadas formas de juego o de competición. Cuando en una parlida de naipes, un encuentro deportivo o un concurso literario se producen momentos de desacuerdo, los participantes aceptan la aplica- ción obligatoria de un reglamento que han admitido de antemano, Sólo de este modo puede llegarse a un resultado previsiblemente acatado por todos, aunque sólo unos se hagan con la victoria. Es cierto que pueden darse —y de hecho se dan— disputas sobre la misma elaboración del reglamento, sobre su interpretación y sobre los propios resultados de la compelición. Pero nadie negará que sin decisiones de obligado cumpli- miento nacidas de unas reglas y sin algún tipo de árbitro que pueda resolver las disputas, no hay siquiera posibilidad de iniciar la partida o de llevarla a buen término. Hemos aludido al cumplimiento obligado de las decisiones políticas. Este cumplimiento obligado presupone que la capacidad de obligar inclu- ye el uso de la fuerza. Esta posibilidad de usaFla fuerza física —o de la aliéñáza de recurrir a ella— es característica de la política frente a otras [ormas de control social, Veremos más adelante que no todas las acciones políticas integran alguna dosis de violencia. Pero no la excluyen: la tienen presente como recurso último al que acudir. Nos hemos referido a la «regulación» o «gestión» del conflicto: hemos evitado aludir a «la solución» del conflicto. ¿Por qué razón? El término solución evoca la idéa de viña salida satisfactoria para todos los implica- y dos en la competición. Y parece claro que —incluse en las condiciones más favorables— es muy dilícil conseguir esta satisfacción universal. De la acción política puede derivarse una alteración profunda de la situa- ción anterior, que no dejará muy convencidos a quienes antes disfruta- ban de las mejores condiciones. En otras ocasiones, la política reequili- brará las posiciones, con modificaciones que contarán con la aceptación —resignada o entusiasta, según los casos— de los diferentes afectados. Pero esta acción política puede desembocar también en una ratificación ¿QUÉ ES POLÍTICA? 21 del statu quo anterior, dejando inalteradas —y, a veces, agudizadas— las sensaciones de agravio o de amenaza. » Portanto, la política no consigue siempre «solucionar» los conflictos, aun- giieasí lo prometan y lo proclamen algunos de sus protagonistas. Cuando se gestiona o maneja una determinada disputa, lo que se procura es pre- servar —de grado o de fuerza— una relativa cohesión social. Incluso la política autoritaria de los regímenes dictatoriales tiene como objetivo mantener un agregado social, aunque sea sobre la base del dominio des- pótico de unos pocos sobre todos los demás. En cierto modo, la política —como acción colectiva— busca reducir el riésgo de desintegración social. Esta desintegración social'se produce cuando —ante la existencia ¡ de conflictos sociales— cada grupo decide «tomarse la justicia por su ? mano», acudiendo por sistema a la venganza privada. » La política puede contemplarse, pues, como un seguro colectivo que las comunidades astimen contra la amenáza —más o menos probable— de un dsTumbe del edificio social. “O, si se prefiere una visión más positiva, la se convierte en la garantía de que la cohesión de este edificio per- porqúe las tensiones provocadas por desequilibrios y desigualda- “internas serán regúladas de un modo suficientemente aceptable para eNmayor húmero de los miembros del colectivo. Así pues, la acción políti. ¡sa —la que hacen a'un tiempo los ciudadanos de a pie y los protagonistas | de la escena pública— no puede ser vista como disgregadora de una pre- via armonía social, Al contrario: en sociedades divididas por creencias, intereses y recursos —como son. todas las que conoce la historia de la humanidad—, la política es ante todo constructora de sociedad. Dicho de otra manera: la política constituye la argamasa que cohesiona a lós gru- pos, más allá de sús relaciones y diferencias familiares, afectivas, econó- micás, simbólicas, vecinales, etc. * Es muy probable que este agregado social —esta sociedad concreta— que la política contribuye a conservar no se ajuste al modelo ideal que algu- nos -—o muchos— desearían. Lo que háY qué preguntarse, entonces, es qué. caminos ofrece la política —en otras palabras, si existen otras maneYas de gestioñar Tos conflictóR— para modificar los equilibrios (o desequilibrios) sociales existentes y alcanzar nuevos equilibrios que se acerquen más al modelo ideal de cada uno. La POLÍTICA: ENTRE LA VIDA Y LA LIBERTAD ¿Cuál es el objetivo último de la política: asegurar la libertad o garanti- zar la vida? La teoría política se ha planteado a menudo este dilema. Si se entiende que le corresponde asegurar la libertad, no podrá hablarse de la existencia de política en sociedades sometidas al despotismo de un tirano antiguo o de un dictador contemporánea: el despotismo no sería compatible con la política si se admite que su dominio se funda en ¿QUÉ ES POLÍTICA? 23 nacen constantemente tensiones que pueden requerir un tratamiento + pólítico. Hay diferencias de situación o de convicción entre asalariados y empresarios, entre generaciones de diferente edad, entre diferentes grupos religiosos, entre distintas comunidades nacionales, entre los dos géneros, entre agricultores y ganaderos, entre países pobres y países ricos, entre grandes empresas y pequeñas empresas, etc. + No importa sólo que las diferencias tengan un fundamento objetivo o cuantilicable, que pueda medirse en términos monetarios: por ejemplo, la diferencia entre patrimonios a rentas. También importa la percepción social de la diferencia. Es decir, que la sociedad atribuya valor o presti- a determinadas situáciones, mientras que otras scan vistas como negálivas o de menor valor: por ejemplo, el prestigio que la pertenencia a HA WOTTa casta conlleva en una sociedad como la india. El valor o el , desvalor —el prestigio o el desprestigio— que la sociedad imputa a cada | situación origina discrepancias y enfrentamientos, porque quienes ocu- pan posiciones no valoradas no suelen conformarse con ellas y quienes disfrutan posiciones de presligio no quieren perderlas. Desde esta pers- pectiva, el origen de la política puede atribuirse también Puna desigual distribución de valores en una determinada socicdad y a los intentos de . correpirla (Easton). + Entré las diferencias señaladas, ¿hay alguna que pueda considerarse como “central, de la que dependen todas. las demás? Algunas teorías sociales han optado a veces por seleccionar eomo primordial una de dichas diferencias: la división cn clases sociales, la diferencia de géneros o la distinción elite-masa sería —según diferentes interpretaciones— la divisoria u fractura clave, a partir de la cual se generarían todas las demás. Con todo, hay que admitir que la explicación que puede ser váli- da en un contexto histórico puede dejar de serlo cuando dicho contexto | se modifica: es posible que diferencias o fracturas de gran importancia en un momento dado se vean sustituidas por otras, siguiendo la evolu- ción de las condiciones sociales y culturales. DIFERENCIAS INTERNAS Y EXTERNAS: POLÍTICA DOMÉSTICA Y POLÍTICA GLOBAL Las dos tablas que siguen nos presentan un panorama de las diferencias internas —dentro de una misma comunidad— y externas —entre comu- nidades—. La comparación entre un país avanzado —como España— y “un país en desarrollo —como Sierra Leona— nos revela todo tipo de diferencias (ctr. tabla 1.1.1.). Por su parte, las diferencias de renta en el interior de un mismo país expresan desigualdades en el acceso a recur- sos de todo tipo: educación salud, cultura, calidad de la vivienda, etc. En la tabla 1,1.2,, se presenta una medida de la desigualdad interna en algunos países avanzados. Esta medida ofrece intensidades muy supe- riores en los países en vías de desarrollo. La política de estas socieda- des tiene su raíz en estas y otras diferencias. 24 SOCIEDAD, POLÍTICA, PODER Tasral 1.4. Diferencias sociales entre dos países España Sierra Leona Esperanza de vida 77.6 años (1994) — 34,7 años (1995) Población que no superará los 40 años 10% 50% Población sin acceso a agua potable insignificante 66 % Tasa de analfabetismo masculino 2% 69 % Tasa de analfabetismo femenino 6% $9 % N. de habitantes por médico 280 13.620 Tasa 1.1.2. Diferencias de renta en algunos países avanzados Si la rerta media estatal equivale a 100 El diez por ciento más rico recibe una reraa El diez por ciento más — El diez porciento más —— quenultiplica la renta pobre de la población rico de la pablación del diez por viento Pais recibe recibe más pubre pur Finlandia (1991) ES 158 21 Bélgica (1992) 59 163 2,76 Suecia (1992) 58 159 2,77 Holanda (1991) 59 172 2,94 Ttalia (1991) 56 176 3,14 Suiza (1982) 54 185 3,43 Francia (1984) 55 193 3,51 R. Unido (1986) 51 194 3,80 España (1990) 49 198 2.04 Irlanda (1987) 50 209 4,18 Australia (1989) 45 193 4,46 EEUU. (1991) 37 207 5,59 Rusia (1992) 35 239 6,84 Fuente: Smeeding, T., elncome Incquality in Twenty Nations, America's Inequality: where we stand?», en Challenge, septiembre-octubre 1996; 48, cit. en Cristianismo y Justicia, n." 134, abril 1999, Las fronteras variables de la política Hemos señalado como punto de arranque provisional que la política es un moda de regular conflictos que hace uso, cuando conviene, de la obliga- ción y de la coacción. Pero bastaría un repaso a las hemerotecas para com- probar que algunas situaciones conflictivas que hoy se someten a la política no lo han sido en el pasado. Y viceversa. Hasta hace un siglo, Por ejemplo, las condiciones de trabajo de los asala- riados fueron consideradas como un asunto «privado» que no debía tratarse desde la política. La alteración del paisaje o la explotación de recursos natura- les —cuando se industrializa o cuando se urbaniza— ha sido durante años un tema ajeno a la regulación política. El estatuto subordinado de la mujer en muchas esferas de la vida social fue admitido como el efecto inevitable de una condición biológica, que la política no podía alterar. 26 SOCIEDAD, POLÍTICA, PODER sus demandas, exigencias y propuestas para corregir la situación y con- trolar el ricsgo que acarrea; <) movilización de apoyos a las demandas y propuestas, acumulando todo tipo de recursos (conocimiento experto, difusión de inlormación, dine- ro, organización, armas...) y buscando el mayor número de aliados entre Gatros grupos y actores; d) traslado del conflict al escenario público, reclamando la adopción de decisiones vinculantes para toda ta comunidad. Estas decisiones, que pretenden modificar el desequilibrio anterior, deben contar con el res- paldo de la coacción que administran las instituciones políticas. En cada una de estas etapas idcales -—que a menudo se solapan— se reproducen las tensiones y los antagonismos, puesto que algunos actores colectivos pueden oponerse a la politización del conflicto. O, cuando es ya inevitable, pueden promover diferentes alternativas de regulación. En algunos ejemplos recientes podemos reconstruir aproximadamente las elapas, los actores y los resultados obtenidos en procesos de politización a gran escala o de tipo «macro»: es el caso del movimiento fomfñista d del movimierito ecologista. El movimiento feminista aparéce como promotor dé un régquilibrio en la relación entre hombres y mujeres, mediante la adop- : ción de políticas obligatorias de igualación y de discriminación positiva. El movimiento ecologista surge como promotor de un recquilibrio entre quie- nes priman la explotación económica sin límites de los recursos naturales y quienes denuncian y padecen los perjuicios sociales y ambientales derivados de estos excesos. De esta politización se derivan las decisiones medioam- bientales de obligado cumplimiento que algunos estados van poniendo en marcha gradualmente. Pero también puede identificarse casos de politización o despolitiza- ción a escala menor o «micro». Por ejemplo, la politización de conflictos localés, cuándo ún grupo de vecinos tama conciencia sobre un déficit en los equipamientos de sus pueblos o de sus barrios, en comparación con otros. O cuando los agricultores especializados en algún tipo de cultivo reivindican un tratamiento que les ponga en condiciones semejantes a las de sus competidores y les proteja Írente al riesgo que estos competidores representan, O cuando los usuarios de autopistas de peaje trasladan a la escena pública su conciencia de desigualdad respecto de los usuarios de vías de libre circulación. Por el contrario, la despenalización del adulterio, de la homosexualidad sv del aborto significan una reducción del ámbito de intervención de lo polí- tico. Lo son también la privatización de la seguridad social y de determina- dos servicios públicos o una eventual aceptación del libre tráfico y consumo de drogas. Así pues, a lo largo de la historia y en la actualidad inmediata podemos identificar situaciones que son objeto de politización o de despolitización, según los casos. Cuando estas situaciones entran en el ámbito de la política serán gestionadas mediante decisiones vinculantes que pretenden revisar la siluación inicial, con el apoyo —si es necesario— de una coacción aceptada ¿QUÉ ES POLÍTICA? 27 socialmente. En cambio, cuando las disputas dejan el ámbito de la política tendrán que resolverse mediante acuerdo volunlario entre las partes. O, si este acuerdo no se consigue, mediante la imposición de hecho de la parte más fuerte sobre las demás. La ausencia de política —en condiciones de desi- gualdad— permitirá jugar con ventaja a los grupos que ocupan las posicio- nes más favorables. NuEvoS CONFLICTOS, NUEVOS DEBATES, NUEVOS EQUILIBRIOS Señalamos a continuación algunas cuestiones que provocan hoy el debate social en muchas comunidades y que se han trasladado al ámbi- to político. ¿Deben ponerse condiciones legales a la procreación asistida? ¿Deben prohibirse las «madres de alquiler»? ¿Tienen derecha los fumadores a los trasplantes de corazón? ¿Puede un empresario despedir libremente a sus trabajadores? ¿Debe estar abierta la universidad a todos los que desean acceder a ella? ¿Por qué hay que subvencionar con fondos públicos la actividad de los agricultores y no la de los otros actores económicos? ¿Debe fijarse por ley la paridad de género —hombres y mujeres— en las candidaturas electorales de los partidos? ¿Hay que controlar la producción y el comercio de alimentos genéti- camente modificados? ¿Debe impedirse la fusión de grandes empresas transnacionales de comunicación? Sobre cada una de estas cuestiones, un análisis politológico debe plan- tearse algunas preguntas: = ¿Qué factores hacen que estas cuestiones sean controvertidas? » ¿Qué grupos o actores sociales son los protagonistas de cada debate? » ¿Qué argumentos y recursos utilizan? + ¿En qué sentido pretenden influir sobre la situación preexistente? ¿Sociedades sin política? ¿Qué hay de inevitable en esta presencia de la política? ¿Hay que acep- tarla como un fenómeno ligado a la misma condición humana? O, por el contrario, ¿es imaginable una sociedad sin política? Los antropólogos y los prehistoriadores nos hablan de sociedades «sin política», cuando describen la existencia de comunidades de tamaño reduci- do, vinculadas por lazos de parentesco, en las que los bienes necesarios para ¿QUÉ ES POLÍTICA? los intereses de los propietarios. Á partir de este análisis, las diferentes propuestas socialistas y anarquistas pronosticaban que la desaparición de la propiedad privada dejaría sin razón de ser a las estructuras políti. cas, porque el acuerdo libre y voluntario entre individuos y grupos bas- taría para resolver las diferencias. Una sociedad sin poder política —la «anarquía» — o la extinción gradual del estado se convirtieron en los objetivos últimos del movimiento obrero internacional, que elaboró estra- tegias diferentes para conseguirlos. A siglo y medio de distancia de aquellas propuestas, ¿qué juicio merecen? ¿En qué medida conservan su validez? ¿Hasta qué punto pueden darse por desmentidas por la his- toria posterior? 29 ALGUNAS DEFINICIONES CLÁSICAS DE LA POLÍTICA Entre las definiciones clásicas de la política, es posible distinguir —al menos— cuatro grandes corrientes, que subrayan en sus definiciones algún elemento central. + La política como control sobre personas y recursos. Sería político todo tenómeno vinculado a formas de poder o de dominio sobre los demás (Maquiavelo, Lasswell, Dahl), imponiéndoles conductas que no serían espontáneamente adoptadas. La política como actividad desarrollada a través de un sistema de ins- tituciones públicas. Sería política toda actividad inserta 8% Iñistituciones estables —básicamente, el estado—, autorizadas para ejercer una coacción sobre la comunidad (Weber). La política como actividad dirigida por valores de orden y equilibrio social, Sería política toda actividad encaminada al fomento del bien común o del interés general, mediante ta redistribución de valores (Aristóteles, Tomás de Aquino, Locke, Parsons, Easton). La política como actividad vinculada a la defet de la comunidad con- tra una amenaza exterior. La preparación p. guerra y la organiza- ción militar con sús exigencias de jerarquía, disciplina, recursos fis- cales y coacción-— estarían en el origen de la actividad política (Spencer, Gumplowicz). Este punto de vista ha influido también en una concepción de la política interna, que la antiende como una lucha per- manente «nosotros-ellos», basada en la distinción «amigo-enemigo» (Schmitb). Está claro que estas definiciones tienen puntos comunes, se influyen y complementan. Pero se distinguen por el énfasis que colocan en alguna de las manifestaciones de la política: el poder, la institucionalización, los sistemas de valores, la violencia organizada.