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Resumen Aronson Prejuicio, Resúmenes de Psicología Social

Asignatura: Psicología Social, Profesor: Carmen Herrero, Carrera: Psicología, Universidad: USAL

Tipo: Resúmenes

2012/2013

Subido el 25/09/2013

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Tema 7: El prejuicio
La sensación de indefensión e impotencia que constituye la cosecha de los oprimidos
lleva casi inevitablemente a una disminución de la propia estima, proceso que comienza
ya en la primera infancia (Kenneth y Clark: niños de 4 años negros que ya se creían
inferiores: centros educativos “separados pero iguales” no son igualitarios). Similar:
artículos científicos de autores masculinos o femeninos.
Desde que se llevaron a cabo estas investigaciones, las cosas han cambiado mucho; el
número de manifestaciones flagrantes de prejuicios y discriminación evidentes han
disminuido de manera drástica, las minorías cuentan cada vez con más oportunidades y
los medios son más realistas. Sin embargo, sería un error pensar que el problema ha
dejado de ser grave o ha desaparecido.
Estereotipos y prejuicios
Desde un punto de vista técnico, cabe distinguir entre prejuicios positivos y negativos,
prejuicios a favor o en contra respectivamente (artista moderno).
El prejuicio se define como una actitud hostil o negativa hacia un grupo distinguible
basada en generalizaciones derivadas de información imperfecta o incompleta (diálogo
de “La naturaleza del prejuicio”).
La persona que posee prejuicios muy arraigados es prácticamente inmune a toda
información que discrepe de su estimado estereotipo.
Todos tenemos ciertos grados de prejuicio, ya sean en un ámbito más amplio o en
pequeños detalles o manías (comer insectos).
A la manera de generalizar las características o los motivos a todo un grupo de personas
se denomina estereotipar. El estereotipo es el resultado de asignar características
idénticas a cualquier persona de un grupo sin considerar las variaciones reales que se
dan entre los miembros de ese grupo. Desde muy temprana edad aprendemos a asignar
esas características idénticas (clasificación de los compañeros de clase). Estereotipar no
constituye necesariamente un acto abusivo intencional; con frecuencia es sólo una
forma de simplificar nuestra visión del mundo y todos lo hacemos. En la medida en que
el estereotipo esté basado en la experiencia y sea bastante preciso, puede ser una forma
sencilla y adaptativa para tratar con sucesos complejos. Si, por el contrario, nos impide
ver las diferencias individuales dentro de un grupo de personas, resulta poco adaptativo
y potencialmente peligroso (asociación del crimen con la raza).
Este estudio (trato en los psiquiátricos a los negros) indica que la familiaridad que se
produce con el contacto interracial prolongado puede reducir de manera potencial los
estereotipos injustos y allanar el terreno para que se reconozcan las características
individuales. Pero, por solo, puede resultar insuficiente para destruir la intolerancia
arraigada (sesgo cognitivo de estudiantes que tenían que evaluar la libertad condicional
o no de ciertos individuos sí o no estereotipados): cuando una persona se comporta de
acuerdo con nuestros estereotipos, tendemos a no fijarnos en aquella información que
podría darnos pistas sobre por qué se comportó en realidad tal como lo hizo. Por el
contrario, suponemos que debe existir algo en ellos y no en sus condiciones de vida que
provocó su conducta.
Los estereotipos no se construyen sobre experiencias válidas sino que se forman a partir
de rumores e imágenes confeccionadas por los medios de comunicación o que se
generan en nuestra cabeza como forma de justificar nuestros propios prejuicios y
crueldad (de la misma forma que cuando hablamos de la profecía que se autocumple)
(trabajo de las mujeres/ homosexuales en el ejército).
El carácter del estereotipo no siempre resulta insultante por solo. Aunque el
estereotipo parezca neutro o positivo debe quedar claro que puede resultar muy ingrato
para el que lo sufre: en realidad y es injusto el simple hecho de quitarle a un indifviduo
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Tema 7: El prejuicio

La sensación de indefensión e impotencia que constituye la cosecha de los oprimidos lleva casi inevitablemente a una disminución de la propia estima, proceso que comienza ya en la primera infancia (Kenneth y Clark: niños de 4 años negros que ya se creían inferiores: centros educativos “separados pero iguales” no son igualitarios). Similar: artículos científicos de autores masculinos o femeninos. Desde que se llevaron a cabo estas investigaciones, las cosas han cambiado mucho; el número de manifestaciones flagrantes de prejuicios y discriminación evidentes han disminuido de manera drástica, las minorías cuentan cada vez con más oportunidades y los medios son más realistas. Sin embargo, sería un error pensar que el problema ha dejado de ser grave o ha desaparecido.

Estereotipos y prejuicios

Desde un punto de vista técnico, cabe distinguir entre prejuicios positivos y negativos, prejuicios a favor o en contra respectivamente (artista moderno). El prejuicio se define como una actitud hostil o negativa hacia un grupo distinguible basada en generalizaciones derivadas de información imperfecta o incompleta (diálogo de “La naturaleza del prejuicio”). La persona que posee prejuicios muy arraigados es prácticamente inmune a toda información que discrepe de su estimado estereotipo. Todos tenemos ciertos grados de prejuicio, ya sean en un ámbito más amplio o en pequeños detalles o manías (comer insectos). A la manera de generalizar las características o los motivos a todo un grupo de personas se denomina estereotipar. El estereotipo es el resultado de asignar características idénticas a cualquier persona de un grupo sin considerar las variaciones reales que se dan entre los miembros de ese grupo. Desde muy temprana edad aprendemos a asignar esas características idénticas (clasificación de los compañeros de clase). Estereotipar no constituye necesariamente un acto abusivo intencional; con frecuencia es sólo una forma de simplificar nuestra visión del mundo y todos lo hacemos. En la medida en que el estereotipo esté basado en la experiencia y sea bastante preciso, puede ser una forma sencilla y adaptativa para tratar con sucesos complejos. Si, por el contrario, nos impide ver las diferencias individuales dentro de un grupo de personas, resulta poco adaptativo y potencialmente peligroso (asociación del crimen con la raza). Este estudio (trato en los psiquiátricos a los negros) indica que la familiaridad que se produce con el contacto interracial prolongado puede reducir de manera potencial los estereotipos injustos y allanar el terreno para que se reconozcan las características individuales. Pero, por sí solo, puede resultar insuficiente para destruir la intolerancia arraigada (sesgo cognitivo de estudiantes que tenían que evaluar la libertad condicional o no de ciertos individuos sí o no estereotipados): cuando una persona se comporta de acuerdo con nuestros estereotipos, tendemos a no fijarnos en aquella información que podría darnos pistas sobre por qué se comportó en realidad tal como lo hizo. Por el contrario, suponemos que debe existir algo en ellos y no en sus condiciones de vida que provocó su conducta. Los estereotipos no se construyen sobre experiencias válidas sino que se forman a partir de rumores e imágenes confeccionadas por los medios de comunicación o que se generan en nuestra cabeza como forma de justificar nuestros propios prejuicios y crueldad (de la misma forma que cuando hablamos de la profecía que se autocumple) (trabajo de las mujeres/ homosexuales en el ejército). El carácter del estereotipo no siempre resulta insultante por sí solo. Aunque el estereotipo parezca neutro o positivo debe quedar claro que puede resultar muy ingrato para el que lo sufre: en realidad y es injusto el simple hecho de quitarle a un indifviduo

concreto a ser percibido y tratado como individuo con sus propios rasgos individuales, sean estos positivos o negativos. Por otra parte, en la mayoría de los casos, el estereotipo no es algo inocuo; resulta insultante de manera directa y puede tener efectos debilitadores para los miembros del grupo al cual va dirigido: caso del bajo rendimiento de los alumnos negros: se debía al miedo de estos a confirmar el estereotipo existente de la inferioridad intelectual. Steele y Aronson apodaron a este miedo la AMENAZA DEL ESTEREOTIPO. Su hipótesis era que esta carga extra del miedo interfería a su vez con la capacidad de los estudiantes para rendir bien en tareas evaluativas como las pruebas (otro experimento en el que se hizo creer que no se pretendía medir su capacidad intelectual: resultados claramente similares).

Estereotipos y atribuciones

El estereotipar es un caso especial del fenómeno de la atribución. Cuando un hecho ocurre, intentamos atribuirle una causa. Específicamente, si una persona realiza una acción, los observadores harán inferencias sobre lo que ha causado dicho comportamiento (fallo de un jugador de fútbol). Como sabemos, esta necesidad de encontrar una causa que explique el comportamiento de una persona es parte de la tendencia de la humanidad a ir más allá de la información dada, tendencia que a menudo reviste un carácter funcional (amigo de la póliza de seguros). La gente tiende en las situaciones ambiguas a realizar atribuciones coherentes con sus creencias o prejuicios. Pettigrew bautizó a este fenómeno como el ERROR DE LA ATRIBUCIÓN DEFINITIVA (hombre sentado en un banco). El prejuicio no influye solamente sobre las atribuciones y conclusiones sino que sus erróneas conclusiones justifican e intensifican sus sentimientos negativos. Así, todo el proceso de atribuciones se transforma en una espiral. El prejuicio da lugar a tipos particulares de atribuciones negativas o estereotipos, que a su vez pueden intensificar dicho prejuicio.

Los estereotipos de género. Existe una tendencia casi universal a considerar que las mujeres están más predispuestas a cuidar de los demás y son menos autoritarias que los hombres. Es posible que esta percepción dependa en su totalidad del papel que de manera tradicional se le ha dado (explicación de los diferentes roles). Aunque es verdad que desde un punto de vista darwiniano existen razones biológicas poderosas según las cuales las mujeres habían evolucionado hacia esta predisposición. Aún no existe una manera clara de determinar en qué grado influye cada factor. Distintos estudios han demostrado que en comparación con los hombres las mujeres tienden a manifestar comportamientos más sensibles y amistosos, mayor preocupación por el bienestar de los demás, mientras que los hombres tienden a comportarse de modos más dominantes, controladores e independientes. El problema yace en el hecho de que independientemente de que la realidad que subyace al estereotipo sea o no social o biológica, la aplicación del estereotipo a todas las mujeres u hombres priva al individuo de sus derechos de ser tratado como tal, con características y aptitudes específicas. Deaux y Emsweiler demostraron que si el estereotipo sexual es lo suficientemente fuerte, hasta los miembros del grupo estereotipado tienden creérselo (evaluación del éxito de un estudiante por parte de sus compañeros). Investigaciones de hace 25 años; actualmente: diferencias no excesivas. Si bien los efectos de género no son muchos tienen una consistencia notable: si un hombre realiza con éxito una tarea determinada, los observadores tendían a atribuir su éxito a su habilidad; si se trataba de una mujer, los observadores tendían a atribuir su éxito a su esfuerzo. Si un hombre fallaba, se atribuía este fracaso a la mala suerte o a

Por supuesto, no todos mantenemos rígidos estereotipos sobre los miembros de otros grupos. Con frecuencia adoptamos las creencias sociales solo de manera provisional y trabajamos para determinar si son correctas o no. Utilizamos muchas veces las interacciones sociales para contrastar nuestras hipótesis sobre cómo son las otras personas. Pero si hay peligros inherentes a nuestras creencias de contrastación de hipótesis. Las estrategias que usamos para contrastar hipótesis pueden producir estas evidencias confirmatorias, aun en el caso de que las hipótesis mismas sean incorrectas (preguntas a individuos extrovertidos y a introvertidos). Los estereotipos son muy resistentes al cambio. Cuando sostenemos creencias sobre otros, la profecía que se auto cumple garantiza que formemos una realidad social conforme con nuestras expectativas. Y, hasta cuándo como suficientemente imparciales como para poner a prueba la precisión de muchas creencias, con frecuencia inadvertidamente usamos estrategias de prueba que las confirman (aunque sean erróneas). A pesar de sus mejores deseos para ser imparciales, mucha gente es capaz de actuar sutilmente con parcialidad. (Caso de ayuda a negros sólo cuando se percibía que realmente se la merecían; Frey y Gaerther). Devine demostró que todos somos conscientes de los estereotipos vinculados a las minorías. Cuando la gente con prejuicios se cruza con una persona perteneciente a una minoría, los estereotipos comunes penetran en su mente y de alguna manera, impactan en el modo en que se relaciona con esa persona. Bajo circunstancias normales, aquellos que no tienen prejuicios en términos relativos pueden ejercer una vigilancia consciente que impide que esos estereotipos invadan nuestra mente y afecten a nuestras creencias y comportamientos. Pero también, en circunstancias extraordinarias en las que se minimiza el control del consciente, incluso aquellos que no tienen prejuicios caen en prejuicios automáticos y acaban pensando o comportándose de acuerdo con el estereotipo común.

El sexismo sutil y la sociabilización de los papeles de género. Existen formas muy sutiles de prejuicios contra las mujeres. Ej de IDEOLOGÍA NO-CONSCIENTE, es decir, un conjunto de creencias que aceptamos implícitamente pero de las cuales no somos conscientes porque no podemos ni siquiera imaginar concepciones alternativas del mundo. Puede tener consecuencias importantes para la sociedad (cocinita de una niña). Las actuales tendencias dirigidas a despertar la conciencia de las mujeres resultan beneficiosas para ellas; existe una mayor concienciación en nuestra sociedad. (ROLES MÁSCULINOS Y FEMENINOS): vistos como muy rígidos y restrictivos por algunas personas (vs personas andróginas). En ocasiones, aquellos que adoptan comportamientos discriminatorios contra las mujeres no son siempre los hombres sino que esta conducta se da más de lo que se piensa en las propias mujeres. Las mujeres, al igual que los miembros de otras minorías, obtienen con frecuencia recompensas por realizar acciones que sostienen el propio estereotipo por lo que se pone en marcha la profecía autocumplida: si alguien se intenta salir de la normal, experimentará cierto malestar por discrepar su conducta del concepto que tenía de sí misma y que ha desarrollado desde la infancia. En la actualidad: más flexible: los individuos pueden aceptar comprometerse con una conducta trans-genérica si tienen cuidado en compensar esa conducta con otras consideradas apropiadas para su propio sexo (no a los extremos).

La sociabilización del papel de cada género tiene muchas consecuencias: (futuros felices e infelices), las mujeres realmente temen el éxito, en particular cuando aparece inadecuado para las expectativas de su rol). Dos lecciones importantes: muchas de las diferencias entre ambos sexos se debe a la culturalización; aunque ambos se comporten de forma idéntica se les juzga con normas distintas (atribuciones distintas al éxito y al fracaso). Dos: todos somos víctimas al estar limitados por papeles estereotipados. Sin embargo, es cierto que algunos roles son más restrictivos y fastidiosos que otros.

Los prejuicios y los medios de comunicación Los medios de comunicación juegan un importante papel insitutional a la hora de sustentar los prejuicios. No existe, tampoco actualmente, una distribución realista de los papeles, una representación correcta de los distintos grupos sociales, minorías o razas (datos) (chistes con negros como protagonistas). Esto tiene sus consecuencias ya que para la mayoría de la gente, la televisión supone una importante fuente de información acerca del mundo: ilusión de que se tratan de grupos con una importancia relativamente baja en nuestra sociedad. Por otra parte, no cabe duda de que la escasez de modelos positivos en los medios de comunicación fomenta sentimientos de inferioridad y distanciamiento entre los miembros de las minorías, sobre todo entre los niños (problemas similares ocurren con las mujeres). De manera sutil tendemos a creer o a aceptar las cosas que vemos con gran frecuencia a menos que existan poderosas razones para que no lo hagamos. Además, nos resulta muy difícil justificar lo que no está representado. Además, cuando se adoptan en el fuero interno, los estereotipos pueden tener efectos que debiliten las percepciones de las mujeres sobre sus propias posibilidades vitales (imaginar la vida diez años más tarde; vídeos previos). (El ver anuncios estereotipados no sólo rebaja las aspiraciones de las mujeres durante el tiempo que dura el experimento).

Causas del prejuicio Los psicólogos evolutivos han sostenido que los animales tienen una fuerte tendencia a sentirse más a gusto con otros individuos con características genéticas similares y a expresar miedo y aversión hacia organismos diferentes, aunque estos últimos no les hayan hecho ningún daño. De modo que los prejuicios pueden ser algo innato, una parte esencial de los mecanismos biológicos de supervivencia que nos inducen a primar a nuestro grupo sobre los demás y a expresar hostilidad hacia los extraños. Por otro lado, cabe pensar que los seres humanos somos más racionales y, en nosotros, los prejuicios no son algo que surja de manera natural sino que por el contrario, la cultura tiene una gran influencia sobre nosotros. Nadie sabe con exactitud en qué grado nos influye esta herencia biológica. En cualquier caso, la mayoría de los psicólogos sociales están de acuerdo en que los rasgos específicos de los prejuicios se tienen que aprender, ya sea por medio de la imitación del comportamiento y las actitudes de otras personas o de las maneras según las cuales construimos nuestra realidad psicológica (uno de los factores más determinantes del prejuicio es la necesidad de autojustificación). Si le hemos hecho algo cruel a una persona o grupo menospreciamos a esa persona o grupo para justificar nuestra crueldad. Si conseguimos convergernos de que un grupo es inferior, poco valioso, estúpido y/o inmoral, esto nos ayuda a no sentirnos inmorales si les tratamos de forma discriminatoria (Tierra Santa). Naturalmente, hay otras necesidades humanas además de la autojustificación: por ejemplo, la necesidad de estatus y de poder. Un individuo que se encuentra en una posición baja dentro de la jerarquía socioeconómica puede necesitar la presencia de un

En resumen, la frustración o el odio conducen a una agresión específica, a la agresión contra los miembros del grupo marginal. Las experiencias de laboratorio sirven para analizar los factores que parecen existir en el mundo real. El cuadro general resultante sobre la conducta del chivo expiatorio es que los individuos tienden a desplazar su agresión sobre grupos odiados, visibles y relativamente impotentes. Además, la forma de la agresión depende de lo que permita o apruebe el endogrupo en cuestión (antisemitismo).

La personalidad prejuiciosa. Hay personas predispuestas al prejuicio, no sólo debido a influencias externas inmediatas sino por el tipo mismo de personas que son: individuos con personalidades autoritarias: suelen tener creencias rígidas y poseer valores convencionales, es intolerante con la debilidad (en ella misma y en los demás), tiende a ser altamente punitiva, es recelosa y respeta la autoridad en un grado infrecuente. El instrumento desarrollado para determinar el autoritarismo (la llamada escala F) mide el grado en el que cada persona coincide o disiente de ciertas cuestiones (ver). Un alto grado de conformidad con esos criterios indica autoritarismo. El descubrimiento principal es que las personas muy autoritarias no se limitan a odiar a los judíos o a los negros; en realidad muestran un grado muy alto de prejuicio contra todos los grupos minoritarios (relación con el amor-retirada del amor en sus padres). Aunque las investigaciones sobre la personalidad autoritaria han contribuido a comprender la posible dinámica del prejuicio debe indicarse que la mayoría de los datos son correlacionales, esto es, solo sabemos que dos variables están relacionadas entre sí pero no cual es la causa de cual (pueden entrar otros factores en juego): no acto enraizado desde la infancia sino serie de actos aprendidos.

El prejuicio por conformismo. (Parte del fenómeno del sur). Si los conformistas tienen más prejuicios, el prejuicio puede ser sólo otra cosa a la cual plegarse. De esta manera, cabe esperar que los individuos muestren un aumento acusado de prejuicio al desplazarse a áreas donde el nivel sea mayor y viceversa. Por otra parte, el conformismo ante una norma cargada de prejuicio puede deberse simplemente a la falta de datos precisos y a una preponderancia de informaciones propensas a la creación de errores. Esto puede hacer que las personas asuman actitudes negativas sobre la base de meros rumores (Shakespeare). Incluso la exposición casual a la intolerancia puede afectar las actitues y el comportamiento hace un grupo que es víctima de los prejuicios. Por jemplo, la investigación ha demostrado que el simple hecho de oír a alguien utilizar una etiqueta despectiva hacia un grupo determinado puede aumentar la posibilidad de ver a un miembro del mismo o a alguien que se asocie con él de modo negativo (experimento del juicio); perjuicios más allá del blanco inicial del racismo. Las actitudes intolerantes pueden alimentarse también intencionalmente en una sociedad intolerante que sostiene institucionalmente esas actitudes (delitos ejecutados en su mayoría por negros; en los medios de comunicación solo se referían a la raza cuando era un negro). Así, la sociedad puede crear creencias prejuiciosas mediante sus propias instituciones (medidas más extremas): y con esas actitudes se genera el espejismo de la inferioridad y la inadmisibilidad.

Las costumbres del estado pueden cambiar las costumbres de la gente Tradicionalmente se creía que el modo de cambiar la conducta era cambiar las actitudes. De esta manera, si se lograba combatir la mala información con buena información, se conseguiría solucionar el problema. Desgraciadamente no es así de simple. El prejuicio no lo cambia fácilmente ninguna campaña de información. A lo largo de los años la mayoría de a gente acaba comprometiéndose profundamente con una conducta

dominada por el prejuicio. Desarrollar una actitud abierta y de aceptación hacia las minorías cuando todo nuestro entorno sigue dominado por el prejuicio no es tarea fácil. Las campañas de información fracasan allí donde están en juego asuntos importantes porque las personas se resisten a quedarse quietas y aceptar la información que choca con sus creencias (programas radiofónicos).

Los efectos del contado en situación de igualdad. Los psicólogos sociales han empezado a entender que los cambios en la conducta también pueden generar cambios en las actitudes. De esta forma, el contacto puede ser beneficioso siempre y cuando tenga lugar en una situación en la cual ambos grupos tengan un estatus igualado; se les da la oportunidad de conocerse mejor entre sí. (Si no: posible envidia, celos, rencores) (viviendas segregadas o no segregadas).

Los efectos vicarios de la abolición de la segregación racial. Esto nos lleva al concepto de PSICOLOGÍA DE LO INEVITABLE. Si varias personas tienen oportunidad de mantener un contacto directo con grupos minoritarios, experimentarán disonancia. Para reducir esta disonancia intentaré convencerme de que no son ustedes tan malos como pensaba. Buscaré características positivas e intentaré ignorar o minimizar la importancia de los rasgos negativos. Así pues, el mero hecho de saber que en algún momento he de estar en estrecho contacto con ustedes me forzará a cambiar mis actitudes de prejuicio, a igualad de todos los demás factores (obligación de comer cierta verdura; obligación de trabajar con cierta persona). Este procedimiento, en condiciones ideales, puede producir una disminución de sentimientos hostiles en la mayoría de los individuos. Ej del padre cuya hija adolescente que acude a una escuela segregacionista. Lo que sugiere todo esto es que existe un tipo específico de política pública que sería, en potencia, muy beneficiosa para la sociedad, una política que es el polo opuesto de lo que generalmente se ha recomendado (integración lenta). La creencia general era que la conducta debía seguir a un cambio cognitivo. Mi análisis sugiere que el mejor modo de producir una armonía interracial a la larga es comenzar con un cambio de conducta. Además, cuanto antes comprenda la gente que la integración es inevitable, antes comenzarán a cambiar sus actitudes de prejuicio (“sabotaje” de los funcionarios públicos). (Más datos).

Pero los demás factores no son siempre iguales. Rara vez se dan las condiciones ideales; casi siempre hay circunstancias que complican la situación. La mayoría de las veces el contacto no tiene lugar en una situación paritaria. En sujeto (niño) discriminado se ve lanzado a una situación altamente competitiva para la cual no está preparado, una situación donde las reglas no son sus reglas y las recompensas están hechas para capacidades que todavía no ha desarrollado. Compite en una situación que psicológicamente resulta muy lejana de la propia. Todos estos factores tienden a reducir su propia estima. Por otro lado, el intento de recuperar parte de la propia estima perdida puede desembocar en un aumento de la hostilidad hacia el exogrupo. Además, allí donde existe conflicto económico (como en las viviendas integradas pero privadas) hay un incremento en las actitudes de prejuicio.

Interdependencia, una solución posible (Experimento de Sherif). El factor clave parece ser la INTERDEPENDENCIA MUTUA, una situación en la cual los individuos se necesitan unos a otros para llegar a un objetivo (diversos experimentos). Desgraciadamente, la cooperación y la interdependencia no son características de los procesos que existen en la mayoría de las aulas escolares, aún en el nivel más elemental