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T6.Adolescencia, Apuntes de Ciencias Psicosociales

Asignatura: Ciencias Psicosociales Aplicadas, Profesor: , Carrera: Enfermería, Universidad: UAX

Tipo: Apuntes

Antes del 2010

Subido el 25/09/2009

egusenti
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BLOQUE 2. PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO.
TEMA 6. ADOLESCENCIA.
(Potter, Patricia. Fundamentos de Enfermeria En 2 Vols, 5th Edition.
Elsevier Espana,cap. 10).
(Aguilar, M. J. . Tratado de Enfermeria Pediatrica. Elsevier Espana,
cap. 20).
Escolares y adolescentes
Los niños en edad escolar y los adolescentes llevan una vida
absorbente y desaante. Los cambios de desarrollo entre los 6 y
los 18 años de edad son diversos y abarcan todas las áreas del
crecimiento y del desarrollo. Las actividades físicas, psicosociales,
cognitivas y morales se desarrollan, se amplían, se perfeccionan y
se sincronizan de forma que el individuo puede convertirse en un
miembro de la sociedad aceptado y productivo. El entorno en el
cual el individuo desarrolla sus actividades también se amplía y
diversica. Aparte de los límites de la familia y los amigos
próximos, el entorno incluye la escuela, la comunidad y la iglesia.
Debido a las expectativas del desarrollo, a las actividades
crecientes y a la base del conocimiento y a la expansión del
entorno, el individuo experimenta nuevas dicultades y dilemas.
Con una valoración especíca para la edad, la enfermera debe
revisar las expectativas apropiadas del desarrollo para cada grupo
de edad. Por ejemplo, antes de valorar una conducta de riesgo, la
enfermera debe reconocer que los adolescentes normalmente
procuran alcanzar un sentido de identidad cuando desarrollan un
código moral compatible con la sociedad.
La enfermera necesita dirigir a los niños en edad escolar y a los
adolescentes hacia unas conductas de desarrollo normales,
ayudándoles a maximizar sus capacidades y a usar éstas para su
superación personal. La enfermera promueve la salud al ayudar a
los niños y adolescentes a alcanzar el equilibrio necesario para su
desarrollo. La Tabla 10.10 proporciona una visión de conjunto de la
conducta de desarrollo típico de los niños en edad escolar y
adolescentes. La enfermera debe implicar de forma creciente al
niño o adolescente en trazar una trayectoria de desarrollo. Debido
a que los preadolescentes tienen actividades cognitivas y sociales
aumentadas son más capaces de planicar unas actividades de
desarrollo. No sólo pueden describir sus sentimientos sobre los
cambios, sino que también pueden pensar a través de estos
cambios. La resolución de problemas se hace más sosticada y
determinada y provoca el alcance de los resultados deseados. Esta
participación activa y pautada puede iniciar un estilo de
implicación en el cuidado personal durante la vida.
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BLOQUE 2. PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO.

TEMA 6. ADOLESCENCIA.

(Potter, Patricia. Fundamentos de Enfermeria En 2 Vols, 5th Edition. Elsevier Espana,cap. 10).

(Aguilar, M. J.. Tratado de Enfermeria Pediatrica. Elsevier Espana, cap. 20).

Escolares y adolescentes

Los niños en edad escolar y los adolescentes llevan una vida absorbente y desafiante. Los cambios de desarrollo entre los 6 y los 18 años de edad son diversos y abarcan todas las áreas del crecimiento y del desarrollo. Las actividades físicas, psicosociales, cognitivas y morales se desarrollan, se amplían, se perfeccionan y se sincronizan de forma que el individuo puede convertirse en un miembro de la sociedad aceptado y productivo. El entorno en el cual el individuo desarrolla sus actividades también se amplía y diversifica. Aparte de los límites de la familia y los amigos próximos, el entorno incluye la escuela, la comunidad y la iglesia. Debido a las expectativas del desarrollo, a las actividades crecientes y a la base del conocimiento y a la expansión del entorno, el individuo experimenta nuevas dificultades y dilemas. Con una valoración específica para la edad, la enfermera debe revisar las expectativas apropiadas del desarrollo para cada grupo de edad. Por ejemplo, antes de valorar una conducta de riesgo, la enfermera debe reconocer que los adolescentes normalmente procuran alcanzar un sentido de identidad cuando desarrollan un código moral compatible con la sociedad.

La enfermera necesita dirigir a los niños en edad escolar y a los adolescentes hacia unas conductas de desarrollo normales, ayudándoles a maximizar sus capacidades y a usar éstas para su superación personal. La enfermera promueve la salud al ayudar a los niños y adolescentes a alcanzar el equilibrio necesario para su desarrollo. La Tabla 10.10 proporciona una visión de conjunto de la conducta de desarrollo típico de los niños en edad escolar y adolescentes. La enfermera debe implicar de forma creciente al niño o adolescente en trazar una trayectoria de desarrollo. Debido a que los preadolescentes tienen actividades cognitivas y sociales aumentadas son más capaces de planificar unas actividades de desarrollo. No sólo pueden describir sus sentimientos sobre los cambios, sino que también pueden pensar a través de estos cambios. La resolución de problemas se hace más sofisticada y determinada y provoca el alcance de los resultados deseados. Esta participación activa y pautada puede iniciar un estilo de implicación en el cuidado personal durante la vida.

Los niños en edad escolar y los adolescentes deben superarse personalmente con cambios que implican todas las áreas del desarrollo. Por ejemplo, los niños de 6 años de edad se enfrentan a nuevas figuras autoritarias como los maestros, así como con nuevas normas y restricciones. Necesitan trabajar cooperativamente y jugar con un grupo amplio de niños con diferentes bagajes culturales. Los niños en edad escolar deben encontrar el desafío de desarrollar actividades cognitivas que aumenten su razonamiento y les permitan aprender a leer, a escribir y a manipular números. Debido al estrés provocado por estos cambios, un niño puede desarrollar problemas de salud físicos o psicosociales (p. ej., susceptibilidad aumentada a las infecciones respiratorias superiores, desadaptación escolar, relaciones inadecuadas con los demás o alteraciones en el aprendizaje). La enfermera debe diseñar las intervenciones para promover la salud basadas en la etapa de desarrollo del niño.

Tabla 10.10 Conductas de desarrollo de

escolares y adolescentes

Niños escolares

Adolescentes

Relaciones con los padres

Los niños aprenden progresivamente que los padres no son perfectos; pueden desilusionarse con ellos y desear que los padres de sus amigos fueran sus propios padres. En ocasiones, creen que son adoptados. Los niños confían en sus padres para tener amor, seguridad, consejo y cuidado incondicionales

Los adolescentes desean aumentar la independencia y la autonomía, y la necesidad continua de una cierta dependencia y limitación por parte de los padres produce estrés en sus relaciones. La comunicación efectiva y el control democrático son las mejores herramientas para tratar con este desafío

Relaciones con los hermanos

Los escolares parecen sentirse extraños cuando tienen un hermano; sin embargo, fuera del hogar se defienden el uno al otro. Los niños menores suelen idolatrar a los hermanos mayores, lo que frecuentemente conduce a la competición. Los niños mayores pueden envidiar la atención que requieren los hermanos menores y ser dominantes y algo abusivos

que requieren el cuidado y la atención del niño le recompensan con un amor incondicional y favorecen sentimientos de autovalía

Los grupos formales e informales de compañeros son la fuerza principal para formar el autoconcepto de miembros del grupo. La popularidad y el reconocimiento dentro del grupo estimula la autoestima y refuerza el autoconcepto. La inmersión total en el grupo de compañeros puede hacer que los adolescentes parezcan sin pensamientos originales e incapaces de tomar decisiones. Los adolescentes que abandonan el grupo luchan por el desarrollo de su identidad

Temores

Existe un descenso de los temores relacionados con la seguridad corporal, como tormentas, perros, oscuridad, ruidos, rozaduras y rasguños. Los temores supernaturales, como fantasmas y brujas persisten y disminuyen lentamente. Aparecen nuevos temores relacionados con la escuela y la familia. Tienen miedo al ridículo ante los profesores y los amigos, y a la desaprobación y rechazo de los padres. Asimismo, también temen a la muerte y a las noticias que escuchan sobre guerra y destrucción del medio ambiente

Los temores en este grupo de edad se centran en la aceptación por el grupo, los cambios corporales, la pérdida del autocontrol y la aparición de deseo sexual. Los adolescentes constantemente examinan sus cuerpos en busca de cambios y signos de imperfección. Cualquier defecto, real o imaginado, es causa de preocupación continua. El desarrollo de la conciencia de problemas económicos y políticos puede producir temor de entrar en guerra con resultado de muerte y destrucción

Patrones de afrontamiento

Para tratar con el estrés, los escolares utilizan los mecanismos de defensa y de solución de problemas, como regresión, negación, agresión y supresión. Diversas categorías de conductas de afrontamiento de los escolares hospitalizados incluyen inactividad (silencio absoluto, ausencia de actividad y apatía), orientación o presuperación (atender y escuchar, caminar y explorar, y preguntar), cooperación (cumplimiento de los cuidados), resistencia (intentar salir de la situación dándole la vuelta o mediante ataques físicos o verbales) y control

(asumiendo la responsabilidad de los autocuidados y sugiriendo cómo deberían hacerse las cosas)

El repertorio de conductas de afrontamiento se ha ampliado con las experiencias adolescentes y con el desarrollo de la maduración cognitiva. A los 15 años, la mayoría utilizan diversos mecanismos de defensa, como racionalización e intelectualización. Las capacidades de resolución de problemas de los adolescentes han madurado y pueden razonar mediante disertaciones filosóficas y situaciones complejas que requieren pensamiento abstracto y formulación de hipótesis. Algunos adolescentes utilizan estrategias de evitación en las que se niegan o reprimen los problemas e intentan reducir la tensión enzarzándose en el consumo de drogas o aislándose de los demás

Morales

Los niños aprenden las normas de los padres, pero su comprensión o razonamiento es limitado hasta los 10 años de edad. Antes, se preocupan primero de sus propias necesidades y pueden hacer trampas para ganar. Después de los 10 años, la justicia se basa en «ojo por ojo», por lo que el castigo debe corregir la situación (p. ej., si el niño rompe algo, debería pagar para repararlo)

Según Kohlberg (1964), los adolescentes alcanzan el estado convencional, en el que se inicia la internalización de las expectativas de la familia y la sociedad. Inicialmente existe una gran conformidad con las normas para ganarse el aprecio y la aprobación de los demás y evitar la desaprobación o el rechazo social; posteriormente, se busca evitar la crítica de personas con autoridad institucional

Actividad recreativa

Los escolares juegan de forma cooperativa en actividades en grupo, como escalada con cuerda, rayuela, fútbol y béisbol. Los juegos se convierten en competitivos y los niños suelen tener dificultad para aprender a perder. Las bromas, los insultos, los retos, las supersticiones y la hipersensibilidad son características de esta edad

Muchos adolescentes desarrollan intereses especiales en determinados deportes y se concentran en desarrollar al máximo sus capacidades. Las actividades recreativas suelen estar determinadas por lo que es popular entre los compañeros y por lo que puede proporcionar independencia de los padres (p. ej., ordenadores, coches)

Mandle, 1994). El crecimiento se acelera en diferentes momentos en cada niño. El aumento medio de altura es de 5 cm por año y el peso, que es más variable, aumenta de 2 a 3 kg por año. Un niño de talla media de 6 años mide 140 cm y pesa 20 kg; un niño de talla media de 12 años mide 150 cm y pesa 38 kg. Muchos niños doblan su peso durante estos años de la infancia media (Wong, 1999).

La escuela proporciona a los niños la oportunidad de compararse con gran cantidad de niños de su misma edad. El examen físico que habitualmente se requiere para el primer curso es una oportunidad excelente para la enfermera para comentar con el niño y con sus padres las influencias que sobre la talla y el peso tienen la dotación genética, la nutrición y el ejercicio. Las medidas anuales de la talla y el peso pueden revelar alteraciones en el crecimiento que sean síntomas del inicio de una de las múltiples enfermedades infantiles.

Los niños son ligeramente más altos y más pesados que las niñas durante estos primeros años escolares. Aproximadamente 2 años antes de la pubertad, los niños experimentan una rápida aceleración del crecimiento del esqueleto. Las niñas, que alcanzan antes la pubertad, empiezan a sobrepasar a los niños en altura y peso, lo cual causa desconcierto en ambos sexos. Estos cambios pueden empezar a edades tan precoces como los 9 años de edad en las niñas, pero no antes de los 12 años en los niños.

La función cardiovascular se perfecciona y estabiliza durante los años escolares. La frecuencia cardíaca se sitúa entre 70 y 90 latidos por minuto de media, la tensión arterial se normaliza en 110/70 mmHg aproximadamente y la frecuencia respiratoria se estabiliza en 19 a 21 respiraciones por minuto. El crecimiento del pulmón es mínimo y las respiraciones se hacen más lentas, más profundas y más regulares. Sin embargo, hacia el final de este período el corazón es 6 veces mayor que en el nacimiento y ha alcanzado, por regla general, el tamaño del adulto.

Los niños en edad escolar son más ágiles durante los años escolares porque mejoran la coordinación de los músculos grandes y doblan su fuerza. La mayoría de niños practican las actividades motoras básicas de correr, saltar, balancearse, lanzar y recoger objetos durante el juego, lo cual provoca un perfeccionamiento de la función y de las actividades neuromusculares. Son aparentes las diferencias individuales en cuanto al alcance de las actividades dominadoras y esenciales. Las diferencias individuales en la destreza motora se establecen por la participación en actividades y juegos que requieren movimientos de coordinación muscular y capacidad innata.

Las actividades motoras finas se retrasan respecto a las irregulares, pero progresan aproximadamente al mismo ritmo. A medida que se gana control sobre los dedos y la muñeca, los niños se hacen diestros en un amplio abanico de actividades.

La mayoría de niños de 6 años de edad puede coger un lápiz de forma correcta y escribir letras y palabras, pero a los 12 años el niño puede hacer dibujos detallados y escribir frases y narraciones. Pintar, dibujar, jugar con el ordenador y modelar permiten al niño practicar y mejorar las actividades finas. Las enfermeras deberían animar a los niños y a los padres a que realicen dichas actividades. La Tabla 10.11 describe las actividades motoras finas e irregulares específicas y su utilización en las actividades de autocuidado.

La mejora de las capacidades motoras finas de los más jóvenes en la infancia media les permite hacerse muy independientes en bañarse, vestirse y en el cuidado de otras necesidades personales. Desarrollan fuertes preferencias personales en la manera en que satisfacen estas necesidades. La enfermedad y la hospitalización amenazan el control de los niños en estas áreas. Por tanto, es importante permitirles participar en los cuidados y mantener tanta independencia como sea posible. Los niños cuyos cuidados implican una restricción de líquidos no pueden decidir la cantidad de líquido que han de tomar en 24 horas, pero pueden ayudar a decidir el tipo de líquido y mantener un registro preciso de su ingesta.

La valoración del desarrollo neurológico se basa con frecuencia en la coordinación motora fina. Esta valoración puede incluir: caligrafía, capacidad de apilar objetos y realización de movimientos secuenciales, rápidos y alternantes, como tocarse la nariz con el dedo y después el dedo del examinador (la respuesta normal son movimientos suaves sin temblores). La coordinación motora fina es crítica para obtener unos buenos resultados en la típica escuela americana, en la que los niños deben ser capaces de coger lápices y colores y de usar tijeras y reglas. La oportunidad de practicar estas actividades a través del trabajo escolar y del juego es esencial para la adquisición de las conductas complejas coordinadas.

Durante los años de edad escolar tienen lugar otros cambios físicos. Se produce un crecimiento constante del esqueleto en el tronco y las extremidades, y una osificación de los huesos largos y cortos, aunque no completa, hacia la edad de 12 años. Los huesos faciales crecen y se remodelan, como indica la presencia de los senos frontal y esfenoides hacia los 8 o 9 años (Seidel et al, 1995). El crecimiento dental es prominente durante estos años. El primer diente secundario o definitivo hace su erupción hacia los 6 años de edad. El desarrollo de estos dientes

Utiliza el martillo, la sierra y el

Empieza a utilizar el talento creativo y

Dibuja una persona con 12-16 detalles

destornillador

artístico

Copia un triángulo a los 6 años y un

Domina escribir en cursiva

Construye modelos complejos de coches y

diamante a los 7 años

Utiliza símbolos al dibujar (p. ej., pájaros,

aviones y hace manualidades complejas

Colorea un dibujo marcado con líneas

estrellas)

Aprende a tocar instrumentos de música

Necesita ayuda para lavarse los dientes

Construye modelos sencillos de coches y

Empieza a cuidar de forma experta los

exhaustivamente

aviones y realiza manualidades

dientes con aparatos y otros

Aprende a jugar a las canicas

dispositivos

Puede aprender a utilizar la seda dental

eficazmente y a ser independiente en la

higiene dental

Actividades motoras groseras

Permanece en movimiento constante

Puede coger, lanzar (70 m) y golpear una

Puede dar saltos de 1,5 m de ancho

Se mueve más cautelosamente a los

pelota

Puede dar saltos de 0,75 m de alto

7 años que a los 6 años

Realiza saltos rítmicos alternativos en

Participa en varios juegos simultáneos

Salta dentro de pequeños cuadrados

patrones 2-2, 2-3 o 3-

utilizando dos o más actividades

Aprende a patinar, saltar a la cuerda,

Realiza estilos complejos de saltar a la cuerda

motoras complejas, como patinaje,

montar en bicicleta y nadar

acompañado por canciones

jockey sobre hielo o patinaje artístico

Higiene personal

Se baña sin supervisión

Aprende a secarse después del baño

Limpia el polvo, aspira y arregla su propia

Suele volver a comer con los dedos

Disfruta preparándose sus propios aperitivos

habitación

Aprende a cepillarse y peinarse de

y meriendas

Aprende a cocinar comidas sencillas

ahora, pero no sobre la abstracción. Los pensamientos de los niños escolares no están dominados por sus percepciones y así su capacidad de entender el mundo se amplía en gran medida. Hacia los 7 años los niños entran en la tercera etapa del desarrollo cognitivo de Piaget conocida como operaciones concretas , en la que son capaces de utilizar símbolos para llevar a cabo operaciones (actividades mentales) en pensamiento más que en acción. Empiezan a utilizar los procesos del pensamiento lógico con materiales concretos (objetos, personas y acontecimientos que pueden ver y tocar).

Figura 10.7 Secuencia de aparición de la

dentadura definitiva.

De: Wong DL. Whaley and Wong's nursing care of infants and children , 6. a^ ed. St. Louis: Mosby, 1999.

Los niños en la etapa operativa concreta son considerablemente menos egocéntricos que los niños de menor edad y desarrollan la capacidad de descentrar , lo cual les capacita para concentrarse en más de un aspecto de una situación. Este descentramiento se desarrolla cuando el niño puede mirar dos líneas de puntos de diferente longitud y reconocer que tienen el mismo número de puntos incluso aunque los espacios entre ellos sean diferentes. También desarrollan reversibilidad , la capacidad de trazar su línea de pensamiento en sentido inverso. Un ejemplo podría ser el reconocimiento de que no sólo 3 + 2 = 5, sino que también 5 − 3 = 2 y 5 − 2 = 3.

La capacidad de descentrar y la reversibilidad permiten al niño usar la conservación, la capacidad de reconocer que la cantidad de una sustancia permanece igual, aunque su forma o apariencia cambien. Por ejemplo, dos bolas de arcilla de la misma medida seguirán teniendo la misma cantidad de arcilla, aunque una esté aplanada y la otra continúe con su forma de bola.

La seriación , la capacidad de situar objetos en un orden creciente o decreciente según su medida, se desarrolla hacia la edad de 7 u 8 años. Esto puede medirse fácilmente pidiendo al niño que coloque un grupo de lápices según su longitud. El niño más pequeño suele alinear las puntas de los lápices, mientras que el niño de 7 u 8 años usa una aproximación metodológica para alinearlos desde el más largo al más corto.

El proceso mental de clasificación se hace más complejo durante los años escolares. El niño pequeño puede separar objetos en grupos según su forma o color, pero el niño en edad escolar entiende que el mismo elemento puede existir en dos clases al mismo tiempo. Por ejemplo, si a un niño en edad escolar

se le muestran 16 cuentas de madera de color verde y 4 de madera de color rojo y se le pregunta si hay más cuentas verdes o de madera, reconocerá que hay tres clases de cuentas (rojas, verdes y todas de madera) y contestará que hay más cuentas de madera, mientras que un preescolar sólo reconocerá dos clases de cuentas y contestará que hay más de color verde.

Durante la infancia media, los niños pueden utilizar sus actividades cognitivas recién desarrolladas para resolver problemas. Algunos individuos son mejores que otros resolviendo problemas debido a su inteligencia innata, su educación y su experiencia, pero todos los niños pueden mejorar esta actividad. Los niños en edad escolar que son buenos resolviendo problemas manifiestan las siguientes características: una actitud positiva hacia la resolución del problema, piensan que pueden solucionarlo si persisten en ello, un interés por ser precisos, capacidad para dividir el problema en distintas partes para su estudio y capacidad de evitar adivinar la solución en vez de buscarla mediante hechos. Los adultos pueden utilizar algunas técnicas para ayudar a los niños a mejorar sus estrategias para la resolución de problemas, como ayudarlos a definir el problema y su naturaleza, planificar cuidadosamente la solución y evaluar la planificación y la solución (Dacey y Travers, 1991). Las enfermeras pueden utilizar estas estrategias para ayudar a los niños en edad escolar a comprender sus enfermedades y a asumir responsabilidades con respecto a su salud.

Desarrollo del lenguaje.

El crecimiento del lenguaje es tan rápido durante la infancia media que ya no es posible hacer corresponder la edad con los logros en el lenguaje. Un niño medio de 6 años de edad posee un vocabulario de unas 3000 palabras que rápidamente se amplían al relacionarse con sus semejantes y con los adultos, así como con la lectura. Los niños mejoran su uso del lenguaje y amplían su conocimiento estructural. Se hacen más conscientes de las reglas sintácticas y de las reglas de unión de palabras para formar frases. También pueden identificar generalizaciones y excepciones a las reglas. Aceptan el lenguaje como un medio para representar el mundo de una manera subjetiva y se dan cuenta de que las palabras tienen significados arbitrarios más que absolutos. Son capaces de usar diferentes palabras para designar un mismo objeto o concepto y también entienden que una palabra puede tener diferentes significados. Muchos niños en edad escolar utilizan «palabrotas» para escandalizar a los adultos y para ganar un status entre sus semejantes. Normalmente empiezan con la utilización de lenguaje escatológico y continúan con palabras que hacen referencia a los genitales o al sexo. Los niños empiezan a

El niño en edad escolar prefiere compañeros de su mismo sexo a los del sexo opuesto. Existe una fuerte identidad de sexo, lo cual queda evidenciado por la estrecha red de compañeros del mismo sexo que el niño mantiene. En general, tanto las niñas como los niños miran al sexo contrario de forma negativa. La influencia de los compañeros es diversa durante esta etapa del desarrollo. La conformidad se evidencia en los movimientos típicos, el estilo en el vestir y los estilos de lenguaje, que están reforzados e influidos por el contacto con los semejantes. Durante este período de tiempo destacan los clubes y los grupos de compañeros. La identidad de grupo aumenta a medida que el niño en edad escolar se acerca a la adolescencia.

Figura 10.8 Los niños escolares aumentan

su sentido de realización cuando juegan con

sus compañeros.

Identidad sexual.

Freud describió la infancia media como un período de latencia porque creía que los niños de esta edad tenían poco interés por su sexualidad. Actualmente muchos investigadores creen que los escolares sienten gran curiosidad por su sexualidad. Algunos pueden tener experiencias, pero este juego suele ser transitorio. Las consecuencias emocionales son el resultado de cómo considerarán su conducta sus padres o de cómo el niño cree que su acción será interpretada desde el punto de vista de los padres. La curiosidad de los niños por las revistas de los adultos o por el significado de ciertas palabras de contenido sexual es también un ejemplo de su interés por la sexualidad.

Mientras el niño se va adaptando a esta etapa, la enfermera debe ayudar a promover la salud. Esto lo realiza ayudando a los padres y al niño a identificar los posibles agentes potenciales causantes de estrés y diseñando intervenciones para minimizar el estrés y la respuesta del niño al estrés. Las intervenciones deben incluir a los padres, el niño y los maestros para obtener el máximo éxito. El Cuadro 10.8 proporciona una lista de los agentes estresantes más habituales en los niños en edad escolar, y las intervenciones enfermeras apropiadas.

Riesgos para la salud

Los accidentes y las lesiones son los problemas de salud más importantes que afectan a los niños en edad escolar. Los accidentes de tráfico y los accidentes relacionados con actividades recreativas son las causas principales de muerte o

lesión. Estas lesiones no intencionadas constituyen casi la mitad de las muertes infantiles (Tabla 10.12).

Aunque las caídas constituyen la mayor parte de los ingresos hospitalarios pediátricos, representan menos del 5% de las muertes pediátricas resultantes de lesiones. Mueren más niños debido a accidentes de automóvil que debido a todas las enfermedades evitables de la infancia. Las tasas de lesiones y muertes han empezado a disminuir al instaurarse las leyes que regulan cómo han de viajar los niños en los automóviles.

Los niños en edad escolar también están afectados de forma significativa por el cáncer, las anomalías congénitas, los homicidios y las enfermedades cardíacas (Wong, 1999). En este grupo de edad, estos problemas tienen una tasa de mortalidad relativamente baja, pero una alta tasa de morbilidad comparada con la de los accidentes. El cáncer es la segunda causa de muerte en importancia entre los niños de 1 a 14 años. La leucemia es el tipo más frecuente, con los tumores cerebrales y los linfomas en segundo y tercer lugar, respectivamente.

Las infecciones constituyen la mayor parte de las enfermedades de la infancia; las infecciones respiratorias son las principales. El resfriado común sigue siendo la enfermedad más frecuente en la infancia. Ciertos grupos de niños son más propensos a las enfermedades y a las discapacidades, con frecuencia como resultado de barreras al acceso a la atención sanitaria. El retraso mental, las alteraciones del aprendizaje, el deterioro sensorial y la malnutrición son más importantes entre los niños que viven en la pobreza (USDHHS, 1992).

La pobreza y el predominio de la enfermedad están altamente correlacionadas. El acceso a la atención sanitaria está a menudo limitado; la promoción de la salud y las medidas preventivas son mínimas. La mortalidad infantil, los problemas dentales, una malnutrición y la falta de vacunaciones continúan siendo los principales problemas de salud de las familias pobres o no aseguradas. Es necesario un compromiso con la reforma social, con un cambio del entorno y con el método de prestación de cuidados, si la enfermera quiere influir positivamente en la salud de los niños. El desarrollo de las actividades cognitivas y psicomotoras de los niños hace posible que se impliquen más en la promoción de la salud y en el tratamiento de las enfermedades crónicas.

Problemas de salud

Percepciones.

actividades de promoción de la salud pueden tener lugar en diferentes entornos, como el aula escolar, la consulta de la enfermera escolar, la clínica de la escuela o de la comunidad o en la propia comunidad.

Ejemplos de temas que favorecen conductas positivas por parte de los niños son la salud dental y el tratamiento del resfriado. En la Tabla 10.13 se proporciona una extensa lista de temas para la promoción de la salud.

Seguridad.

Debido a que los accidentes son la causa principal de lesión y muerte en el período de edad escolar, la seguridad es una consideración prioritaria en la educación sanitaria. Las enfermeras pueden contribuir a la salud general de los niños educándolos sobre las medidas de seguridad para prevenir accidentes. A esta edad debería animarse a los niños a tomar responsabilidades sobre su propia seguridad.

Nutrición.

Las enfermeras pueden contribuir a encontrar los objetivos de la política nacional promoviendo unos hábitos de vida saludables, que incluyen la nutrición. Los niños en edad escolar deberían participar en los planes educativos que les capacitan para planificar, seleccionar y preparar comidas y refrigerios saludables. Estos alimentos deberían estar de acuerdo con las directrices sobre la pirámide nutritiva de los alimentos de la guía de alimentos del U.S. Department of Agriculture de Estados Unidos, que limitan la ingesta de grasas totales y saturadas y aumentan la ingesta de hidratos de carbono complejos, frutas y verduras. El Cuadro 10.10 perfila diversas actividades de educación apropiadas para este grupo de edad. Además, las enfermeras necesitan promover un aumento en el número de niños que practican diariamente una actividad física.

Aunque el crecimiento real puede enlentecerse durante el período de edad escolar, el cuerpo se está preparando para un impulso del crecimiento en la pubertad (Grodner, Anderson y DeYoung, 1996). Puede producirse un aumento de peso en este momento. El peso adicional no debe preocupar si el niño tiene unos hábitos de alimentación moderados. La obesidad puede convertirse en un problema porque los niños con frecuencia llegan precipitadamente al domicilio al salir de la escuela o después de jugar y comen lo que es más fácil de preparar y es más apetecible. No obstante, estos alimentos suelen ser pobres en nutrientes y ricos en calorías. La mejor manera para los padres de asegurar una ingesta nutritivamente buena es

proporcionar a sus hijos refrigerios nutritivos. Los padres deberían proporcionar al niño un fácil acceso a la fruta fresca, las verduras y las hortalizas crudas, el queso, el maíz y los refrigerios ricos en proteínas, como el flan de leche desnatada y el chocolate caliente. Los niños pueden aprender bastante información acerca de la pirámide alimentaria y de la dieta equilibrada ayudando a preparar sus propias comidas y refrigerios. Las enfermeras deberían animar a los padres a proporcionar a los niños una gran variedad de alimentos, en las cantidades adecuadas para obtener la energía y el crecimiento necesarios para jugar. El grado de actividad varía día a día y, por tanto, también varían el apetito y el consumo de alimentos. Cuando un niño tiene sobrepeso, se le debería animar a aumentar su gasto de calorías a través del ejercicio y de un juego vigoroso. Los niños que tienen sobrepeso tienen menos autoestima, tienen dificultades en seguir las actividades físicas como los otros niños y con frecuencia son rechazados por sus compañeros. Las enfermeras pueden ayudar a las familias y a los niños a prevenir la obesidad a través de una nutrición adecuada y del ejercicio.

Cuadro 10.8 Fuentes potenciales de

estrés en la infancia media *

Fuentes de estrÉs a los 6 aÑos de edad

Expectativas: los padres, profesores y otros adultos empiezan a pedir más

Escuela: el primer curso introduce al niño en el entorno académico más formal; puede ser que la primera experiencia del niño lo aleje de su domicilio durante todo el día

Grado de actividad: puede encontrar difícil permanecer sentado durante períodos prolongados; puede tener accidentes frecuentes, como derramar la leche

Competición: el niño quiere ser el «primero» o el mejor

Timidez: inicialmente puede ser tímido en una nueva situación, pero habitualmente se recupera rápidamente

Agresión: puede volverse hostil o agresivo; pueden tener episodios de rabietas

Sensibilidad: empieza a leer el lenguaje corporal o las expresiones faciales y se molesta cuando siente desaprobación