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The enemy trap de Maren MooRE, Esquemas y mapas conceptuales de Lenguaje y práctica musical

Dos personas que se odian desde la infacia en una noche de copas ocurre un accidente que les hace comprometerse falsamente.

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2021/2022

Subido el 09/07/2022

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Esta traducción fue realizada sin fines de lucro por lo cual no tiene costo alguno. Es una traducción hecha por fans y para fans. Si el libro logra llegar a tu país, te animamos a adquirirlo. No olvides que también puedes apoyar a la autora siguiéndola en sus redes sociales, recomendándola a tus amigos, promocionando sus libros e incluso haciendo una reseña en tu blog o foro.

  • Staff Índice
  • Índice
  • Sinopsis
  • Dedicatoria
  • Playlist
  • Uno
  • Dos
  • Tres.................................
  • Cuatro.............................
  • Cinco
  • Seis
  • Siete
  • Ocho
  • Nueve
  • Diez.................................
  • Once
    • Doce................................
    • Trece
    • Catorce
    • Quince
    • Dieciséis........................
    • Diecisiete
    • Dieciocho
    • Diecinueve
    • Veinte
    • Veintiuno
    • Veintidós
    • Veintitrés
    • Veinticuatro
    • Epílogo
    • Sobre la autora

Sinopsis

Hayes Davis es el encanto de América, el jugador de hockey número 1 del país y mi falso prometido. Simple, ¿verdad? Lo sería, si mi prometido fuera cualquier otro. Pero resulta que el encanto de América es arrogante, egoísta y un tipo que no tengo intención de dejar que me rompa el corazón otra vez. Se suponía que nunca iba a suceder. Pero una noche lo cambia todo. Ahora, él no solo es mi prometido, sino también el verdadero papá de mi bebé. ¿Cómo pueden dos personas que se odian mutuamente llevar a cabo la mentira de su vida mientras se las ingenian para criar a un hijo juntos? Todo lo que había entre nosotros debía ser falso, pero ya no voy a fingir más.

Playlist

Name(feat. Tori Kelly) - Justin Bieber Hell You Raised- Mae Estes Drunk (And I don’t Wanna go Home)- Elle King & Miranda Lambert Somebody Like That- Tenille Arts Easily- Bruno Major Can’t Help Falling In Love- Haley Reinhart How You Get The Girl- Taylor Swift Bad Liar- Selena Gomez High Horse- Kacey Musgraves Why Haven’t I met You?- Cameron Dallas Wild(feat. Gary Clark Jr.)- John Legend Thief- Ansel Elgort Me Without You- Ashe Till Forever Falls Apart- Ashe, FINNEAS

Uno

Traducido por Coco S. Corregido por Mayra D.

Sophia

Me parece adecuado que por el temido gran ‘ tres— cero ’ yo esté borracha con vino en mi sofá, en bragas de abuelita y un muumuu^1 medio moderno. Sinceramente, si eso no es una perspectiva clara de mi vida, entonces no sé lo que es. No estoy sólo un poco borracha, estoy muy borracha. Tanto como llamar a tu ex y llorar por teléfono, profesando tu amor por él - aunque te haya engañado con tu prima-. Créanme, espero olvidarlo para cuando llegue la mañana. Es muy, muy poco probable. —Soph, ¿me estás escuchando? —me pregunta mi mejor amiga Holly. Está sentada en el brazo de mi sofá rosa, absorta en el trabajo que está haciendo de pintarse los dedos de los pies de color rojo manzana. —Umm, no. Lo siento, estaba reviviendo el vómito de palabras que acaba de salir de mi boca —gimo, dejando caer la cabeza entre mis manos. No es así como me imaginaba toda esta fiesta de ‘muerte a mis veintes’. Pero eso es lo que pasa cuando eres la última soltera de tus amigas. Todo el mundo está casado y tiene hijos, y yo me quedaré para siempre siendo la tía genial. —¿Dime otra vez por qué pensé que sería una buena idea llamarlo? Esto va a apestar mucho más cuando tenga resaca y esté semiconsciente. Holly se encoge de hombros. —No tengo ni idea de por qué haces la mitad de las mierdas que haces, Soph. Pero... yo dije que Scott y yo hicimos un horario de sexo. Ya sabes, con la dentición de Brady y Gracie en la danza, realmente queríamos clavar un horario. —Ella sonríe—. ¿Lo entiendes, clavar? No, pero en serio, qué aburrida y predecible es mi vida que tenemos que programar el sexo. He (^1) MUUMUU: Estilo de vestido suelto de origen Hawaiano, que es una combinación entre camisa y bata.

Me bebo el vino de un largo trago que parece eterno. La cabeza me da vueltas mientras trago el alcohol, pero a la mierda, estoy dispuesta. Dispuesta como cesta.... Desaparece en mi habitación y vuelve instantes después con la caja de fotos que tengo escondida bajo la cama y que ni siquiera sabía que ella conociera. —Descarada, ¿cómo sabías que existían? Holly pone los ojos en blanco. —Porque eres una perra sentimental. Pero ¡ya no más! Vamos a quemar esta mierda, y vas a disfrutar cada segundo de ello. Adiós a la pequeña polla, al infiel de mierda de tu prometido, y hola a una nueva Sophia St. James. Estás caliente, soltera, y eres un sólido nueve. Sonríe, extendiendo la caja y agitándola de un lado a otro con un meneo, como si quisiera atraerme. ¿Qué daño podía hacer? Tal vez me ayude a soltar algo de la ira que he estado conteniendo. Dios sabe que estoy lo suficientemente borracha como para olvidarlo por la mañana. —Está bien. Le agarro la caja y quito la tapa. Quizá tenga razón; quizá sea hora de dejar atrás el pasado y seguir adelante. Harry no me merece, y obviamente se merece a la zorra de mi prima. Esos dos son una pareja hecha en el cielo. En todo caso, mi prima me hizo un favor. —Necesito algo más fuerte para esto. José^3 , cariño, ven a mí —canto, bailando hacia la nevera. No me juzguen. Voy a ahogar mi pena en el único hombre que nunca me romperá el corazón. Esta conversación me hace pensar demasiado en mi triste y aburrida vida. Estoy atrapada en la misma ciudad en la que crecí: la misma gente, las mismas caras, los mismos lugares. Sin dinero. Con treinta años. Y soltera. Probablemente para siempre. Tengo todas las razones para llorar en mi cerveza. Vino. Botella de tequila. Lo que sea. —De acuerdo, he decidido —le digo a Holly mientras ella rebusca en mi gaveta, donde guardo varios trastos, en busca de un encendedor—. Una noche más sentiré lástima por mí misma y luego me pondré las bragas de (^3) José: en referencia al Tequila marca José Cuervo.

chica adulta, volveré a la fundación, pediré que me devuelvan el trabajo, me disculparé por mi momentáneo error de juicio y maduraré. Tengo treinta años —susurro, como si fuera un secreto que no quiero que nadie escuche. Verán, puede que haya caído en lo más profundo de mi ser cuando descubrí que me habían sido infiel; dejé mi trabajo y me revolqué en el sofá durante dos semanas seguidas, hasta que Holly vino, fumigó mi apartamento y me hizo ducharme. No es que odie mi trabajo en sí, pero me siento estancada. Como si nunca fuera a ser algo más de lo que soy ahora. El trabajo aburrido, el prometido infiel, los amigos traicioneros. Cumplir treinta años me está haciendo abrir los ojos y ver el panorama general. Ok, sólo han pasado tres horas, pero aun así. Soy una mujer cambiada. —¡Lo encontré! Vamos. —Me da el encendedor con un empujón y me agarra de la mano, sacándome por la puerta trasera, aunque llevo un muumuu que apenas me cubre el culo—. Espera, quiero fotos de esto mientras envías literalmente a la vieja tú en llamas. Como un ave fénix resurgiendo de las putas cenizas, Soph. Dios, ¿por qué acepté hacer esto? Está demasiado emocionada por incendiar mierdas. Juntas, le damos fuego a las fotos y vemos arder los recuerdos. El fuego crepita y estalla mientras destruye una parte de mi vida que no lamento tanto ver desaparecer. Holly tiene razón... me siento más ligera. Tal vez sea el hecho de que sé que esta caja ya no va a estar metida debajo de mi cama, esperando a que saque las fotos y reviva los recuerdos una y otra vez. O tal vez sea el hecho de que HC es un imbécil, y en el fondo siempre lo he sabido, sólo que nunca quise admitirlo. Descubrirlo con Emily no fue sorprendente, al menos no ahora, después del hecho. Debería haber visto las señales. Debería haberme dado cuenta de que yo era un diez y él un seis, en el mejor de los casos. Y eso no es sólo mi hombre José hablando por mí. —Por los estúpidos cabrones que nos engañan y nos rompen el corazón, sólo para hacernos más fuertes. —Holly levanta la botella de tequila y toma un sorbo, su cara se frunce en desagrado mientras le quema la garganta al bajar.

Dos

Traducido por Coco S. Corregido por Mayra D.

Hayes

—Cariño, no seas así, arrullo, aumentando el encanto que Dios me ha concedido tan amablemente. Normalmente, no tengo que esforzarme tanto, pero una mujer despechada. Me agacho justo cuando un tacón pasa por delante de mi cabeza, fallando por un pelo, y golpea la pared detrás de mí con un fuerte golpe. —¡Eres un cabrón, Hayes! —grita la rubia de la noche anterior mientras da pisotones por mi ático, recogiendo el resto de su ropa desechada en varias superficies del apartamento. Bueno, menos el tacón con el que acaba de intentar ensartarme. —Pensé que sabías lo que era esto. Lo siento, no soy del tipo que tiene una relación —murmuro, con el ceño fruncido por la confusión. Lo habíamos hablado largo y tendido - o al menos eso creía- antes de que ella se arrodillara y me hiciera olvidar mi propio nombre. Por eso rara vez me enrollo fuera de ‘la lista’. Ya sabes, la lista a la que llamas y, fielmente, te contestan. No hay drama, no hay apegos, no hay problemas. Esto es lo que pasa cuando te alejas de la lista. Pero a veces la lista es aburrida, y yo soy de los que ‘ viven la vida al límite’. Mi polla lo es, al menos. Otro zapato vuela, y ella grita de frustración mientras arrebata el sujetador de encaje rosa pálido de encima de la lámpara. Me agacho detrás de la silla de cuero de la esquina más alejada, a salvo de los Louboutins voladores, pero la silla no hace mucho para bloquear mi cuerpo de 1, metros de altura, con complexión de hockey, de su asalto. Abandona los zapatos y pasa a mis trofeos que están en la estantería de al lado. Fantástico. Esto le da un nuevo significado a sacrificarse por el equipo. Le das a una chica una gran polla y se vuelven mentalmente inestables.

Uno a uno, los trofeos golpean la pared detrás de mi cabeza, cada uno lanzado con más ímpetu que el anterior, y el último haciendo un agujero en la pared de yeso. —Ok, Becca, hablemos de esto. —Me asomo desde detrás de la silla para ver sus ojos perforando mi escondite. —¡Es Beth! Dios Hayes, ¿ni siquiera puedes acertar el nombre de la mujer con la que te acuestas? —grita, lanzando esta vez un jarrón, que golpea la pared y se hace añicos detrás de mí. Tengo que controlar esto, y rápido. Escuchen, en mi defensa, la noche anterior no se habló mucho, y cuando ella decidió chuparle el alma a mi polla, perdí todo pensamiento racional. —¡Lo siento! Estaba distraído. No puedo evitar que haya habido mucha menos de lo que esperaba. —Como sea. Ahora parcialmente vestida, se sube el bolso al brazo, y yo me arriesgo y me pongo de pie. —Mira, Beth —hago una pausa, enfatizando el nombre correcto—. siento haberme equivocado con tu nombre. La culpa la tiene el alcohol, ¿Ok? —Le dedico mi sonrisa más encantadora, y ella se ablanda visiblemente ante mí. —Está... está bien. Sólo pensé que sería diferente. ¿Puedo darte mi número, ya sabes, para que me llames alguna vez? —Cambia el tono. —Claro, amor, déjaselo al portero cuando salgas, ¿sí? —Le doy un casto beso en la mejilla y me dirijo al baño para ducharme y lavarme la noche anterior de encima. Oigo un gruñido frustrado y el portazo de la puerta principal. Antes de que pueda abrir el agua para entrar, suena mi teléfono. No tengo ni que mirar para saber quién es, y deslizo la barra para contestar sin mirar. Un nuevo día, un nuevo sermón de mierda. —Kyle, mi amigo, ¿qué pasa? —Sonrío cuando oigo el suspiro abatido de mi agente. —¿Has comprobado al menos que ella no se haya robado nada? Me río, aunque tiene razón. —No lo hice, pero no te preocupes, se pasó casi toda la mañana destruyendo el ático, así que no le quedó mucho tiempo para robar nada.

Hay tres cosas que me encantan acerca de regresar a casa, a mi pequeña ciudad natal, que apenas aparece en el mapa y que, con un semáforo, una calle principal que lleva al pueblo y una sola salida, es la definición de la palabra ‘pueblo pequeño’ :

  1. Los domingos por la mañana con papá.
  2. La cocina de mi madre.
  3. Ver a mi mejor amigo de la infancia y a su familia. Eso es todo. El día que me reclutaron para jugar profesionalmente, hice las maletas y nunca miré atrás. No había nada que Leavenworth pudiera ofrecer, así que aproveché la primera oportunidad que se me presentó. El hockey siempre había estado en mis planes, así que no fue una sorpresa cuando los Wolves me reclutaron. Tengo la suerte de estar en Seattle y no al otro lado del país, donde no podría ver a mis padres con la suficiente frecuencia. Especialmente durante la pretemporada. Mamá llama todos los domingos sin falta. Reservo ese tiempo para ella y espero fielmente su llamada cada semana. No importa dónde esté o con quién esté, ese tiempo es suyo. Llámenme como quieran, pero soy un niño de mami hasta la médula. Levanto la vista y veo el viejo y destartalado Ford de mamá entrando en la plaza de estacionamiento frente a mí. Esa es una pelea que nunca voy a ganar. Ese cacharro es más viejo que yo, y así se ve. A mamá le encanta ese coche oxidado, y aunque podría pagar en efectivo una Tahoe nueva para ella, se niega, insistiendo en que la camioneta está ‘perfectamente bien y la lleva a donde tiene que ir’. Mi padre y yo llevamos años insistiendo en que la jubile, pero ella no escucha nada. Y con mamá no se discute. Ma parece ser la única persona en el mundo, que realmente no se preocupa por la cantidad de cosas que podría tener porque su hijo es un jugador de hockey profesional. Es la razón por la que una relación seria está fuera de los planes para mí. Nunca sé si una mujer está conmigo por lo que puedo ofrecerle o por lo que puede obtener de mí. —¡Ahí está mi bebé! —grita en el momento en que su pie toca el pavimento, la puerta fuertemente oxidada se cierra de golpe tras ella. —Mamá, no empieces a preocuparte por mi desde ya. —Sonrío, sin ninguna convicción detrás de mis palabras. Me encanta que se preocupe, pero no puedo decirlo. No me atrevería a admitirlo. Por algo mido un metro

ochenta centímetros, estoy hecho como una mierda de ladrillo y soy el mejor defensor del país. No puedo dejar que nadie piense que soy blando. La verdad es que soy muy blando con mamá. Pone los ojos en blanco y me atrae hacia ella. —Oh, cállate, eres mi niño. Puedo mimarte todo lo que quiera, y no me vas a decir nada, Hayes. —Sí, señora. —Le doy un abrazo y dejo que dure por más de un momento, agradeciendo que yo haya decidido venir a casa. —¿Cómo está tu hombro? ¿Te lo has tomado con calma? Mejor que no me entere de que has estado en la pista de hielo, haciéndote el rudo. Debería haber sabido que ella no iba a durar cinco minutos sin sacar el tema. Todavía estoy... adaptándome al hecho de que, por primera vez en más de quince años, no voy a jugar al hockey esta temporada. Tengo un desgarro en el manguito de los rotadores, y el médico dice que si me tomo un tiempo de descanso, es probable que se cure solo. Pero si no lo hago, el desgarro se hará más grande y habrá que operar para arreglarlo. Por muy pequeño que sea el desgarre, ese hijo de puta duele. Odio quedarme tras la valla y defraudar a mi equipo, pero si no dejo que este hombro se cure, lo más probable es que la cirugía sea el final de mi carrera. Así que, aquí estoy. Preguntándome qué carajo voy a hacer con el próximo año de mi vida. —Ma, estoy bien. He estado poniéndole hielo. Todavía puedo patinar, sabes. Mis piernas están bien. Sólo que no puedo jugar un partido de verdad y arriesgarme a que alguien me golpee. No te preocupes. Sus ojos aún están llenos de preocupación, pero sonríe y me atrae hacia ella. —Has estado fuera demasiado tiempo. Vamos a casa, tengo la cena preparada y tu padre estará encantado de verte. Asiento con la cabeza y meto la bolsa en la cama del pick up con mi hombro bueno antes de entrar a la cabina de un salto. La puerta cruje y rechina al cerrarse. El trayecto por la ciudad es tranquilo, dichoso de una manera que sólo puede lograrse en un lugar como éste. Es sereno y pacífico, lo contrario de Seattle. Aquí no hay luces de la ciudad, ni coches corriendo por la autopista hacia su próximo destino. Es exactamente lo que necesito después de la semana que he tenido.

Tres

Traducido por Coco S. Corregido por Mayra D.

Sophia

Espero que a quien se le haya ocurrido la inteligente idea de hacer globos gigantes en forma de unicornio de tamaño natural, se tropiece con el dedo gordo del pie en la esquina de su cama en mitad de la noche... y contraiga una ETS^5. Bueno, una ETS curable, pero es una ETS al fin y al cabo. Como siempre, llego quince minutos tarde a la fiesta de cumpleaños de mi ahijada, y ahora estoy sacando el globo de unicornio del coche, lo que aumenta mi retraso. —Por el amor de Dios —grito, tirando de la cuerda y finalmente liberando la enorme cosa de la puerta. Ahora estoy nerviosa y se me eriza el pelo en todas las direcciones debido a la estática del globo. Y genial, ahora se pega al globo. Estoy tratando de controlar mi pelo cuando oigo una suave risa y miro hacia arriba para ver a Hayes Davis pasando por delante de mí, sujetando un pequeño regalo perfectamente envuelto con un brillante lazo rosa. Ese... imbécil. Me ha visto luchando con este estúpido globo, en tacones, en medio de un caluroso día de verano, y se ríe y pasa por delante de mí como si yo no estuviera. Si eso no describe quién es él como persona, nada lo hará. Y Holly se pregunta por qué lo odio. Aparte de un ego tan grande que no estoy segura de cómo la casa de Holly podría siquiera empezar a contenerlo, o el hecho de que es arrogante y espera que todo el mundo caiga a sus pies como si fuera un dios o algo así... Bueno, aparte de eso, es definitivamente el hecho de que es tan ridículamente guapo que se me revuelve el estómago incluso al mirarlo. (^5) ETS: Enfermedad de Transmisión Sexual.

Como sea. De todos modos, no necesito su ayuda. Levanto la barbilla, cojo el estúpido globo de unicornio y me dirijo a la puerta principal. La fiesta ya está en marcha, y me hace sentir ligeramente mejor que el señor Perfecto también llegue tarde. El sonido de los gritos de los niños y la banda sonora de alguna princesa llegan al patio delantero, así que me dirijo a través de la puerta lateral hacia el patio trasero. Justo cuando entro en el sendero del jardín, suena un grito estridente que me hace perder el equilibrio. Antes de que pueda agarrarme a… bueno, cualquier cosa, siento que mi tacón se rompe bajo mi pie, y me voy al suelo. Me golpeo contra el suelo, con fuerza. Con mucha fuerza. Ufff. El mulch^6 del sendero ajardinado se me clava en los muslos cuando se me levanta el vestido, y mis piernas acaban enredadas en el manojo de cuerdas atadas al ridículo número de globos que llevo. Desde mi lugar en el suelo, estoy a la altura de la entrepierna del unicornio. Y aún mejor. Echo un vistazo a mis Louboutins de tienda de segunda mano y veo que la punta del tacón está rota por la mitad y, sinceramente, no creo que este momento pueda ser peor. He ahorrado exactamente tres meses para comprarme estos tacones, y siento el escozor de las lágrimas en mis ojos. —Uh... ¿Sophia? La voz aterciopelada viene detrás de mí. Sin mirar, sé exactamente a quién pertenece, y ahora me arrepiento de haber pensado que este momento no podía ser peor... porque absolutamente acaba de serlo. —Estoy bien —resoplo, tirando el tacón de aguja a un lado y poniéndose en pie con no demasiada elegancia. Con un solo tacón, estoy torpemente desnivelada. —¿Necesitas ayuda, o…? —pregunta de nuevo desde detrás de mí. Me doy la vuelta para mirarle y frunzo el ceño lo mejor que puedo: —No. Sus ojos, de un verde intenso que no recuerdo haber visto nunca tan brillantes, recorren mi cuerpo con lentitud y desparpajo, y luego vuelven a acercarse a los míos. Sonríe y me dan ganas de darle una patada en la espinilla. (^6) Mulch: es cualquier material, generalmente orgánico, que incluye astillas, hojas de pino, virutas de madera, etc., que se coloca sobre el terreno alrededor de las plantas y que actúa como capa protectora de los cambios climáticos que tienen lugar en el suelo; principalmente la humedad y la temperatura.