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Efecto Pigmalión. Ensayo. Argumentado en el Efecto Pigmalión
Tipo: Apuntes
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Maracay, Noviembre 2018
AUTOR(A): Rina F. López Silva CI: V. Prof. Lic. YECER SANCHEZ
Introducción a la Psicología Organizacional Sección: Nro. 4
Robert Rosenthal, un distinguido Profesor de Psicología en la Universidad de California, Riverside. Ha sido pionero en comprender la importancia de lo no verbal del ser humano en la producción de reacciones en el otro. Inicio sus experimentos con ratas de laboratorio a las que inicialmente distinguió entre ratas vulgares y ratas inteligentes, sin embargo, las mismas pertenecían al mismo tipo. Luego de ello, señalo a sus alumnos que probaría la capacidad de las ratas a la hora de atravesar un laberinto, dejándolos a solas trabajar con los animales. Al cabo del lapso previsto, las ratas que él denominó inteligentes, efectivamente, lograron pasar más rápidamente por aquel laberinto. ¿Qué fue lo que ocurrió? Rosenthal, se puso a observar mejor, no a las ratas, por supuesto, sino a los estudiantes. Comprendió rápidamente que éstos se mostraban más atentos, más empáticos, más cariñosos con las supuestas ratas inteligentes y, de hecho, las ratas más mimadas eran también las más tranquilas. Guiadas inconscientemente por la mirada llena de atención de sus experimentadores, alcanzaban mejor su objetivo.
Como se trataba de animales, no había lugar para dudar de si la actitud había sido modificada por el lenguaje empleado por los estudiantes. Todo el mérito del éxito de las ratas más brillantes debía ser atribuido al impacto del (lenguaje) no verbal en la comunicación.
Evidentemente, Rosenthal no se detuvo en este buen camino sino que prosiguió con su experimento, pero esta vez con humanos.
Reunió a profesores al principio del año escolar para hablarles de cierto número de alumnos cuyos tests habían revelado una gran inteligencia. Evidentemente, no era cuestión de desvelar a los niños el resultado del test en cuestión. Propuso volver a reunirse con los profesores al final del curso para evaluar la evolución del trabajo de los niños durante el año. Como ya habrán adivinado, los niños no eran ni más ni menos inteligentes que el resto de los niños de sus respectivas clases, pero al final del año escolar, tenían mejores resultados que la media de los niños. Algunos se clasificaban incluso como extremadamente brillantes.
Rosenthal habló en esta ocasión del efecto Pigmalión. Se denomina Pigmalión al que sabe favorecer plenamente el potencial de otra persona. De aquella que, sintiéndose animada, ayudada, apreciada, puede desarrollar su pleno potencial. Los resortes que favorecen este desarrollo, son principalmente no verbales.
Todo lo anterior, me lleva a pensar que en aquel momento, yo me había convertido en el Pigmalión de aquellos jóvenes sin saberlo. Y es que ellos, requerían de una creación de expectativas positivas para acercarse al logro de sus objetivos.
Por ejemplo, recuerdo un caso puntual de un chico, que buscando alternativas en la red interna, observó una postulación en España. Él trabajador estaba totalmente cualificado para aspirar a dicho cargo: Perfil adecuado, posibilidad de traslado, habilidades a punto y evaluación perfecta desde el inicio. Sin embargo, algo lo hacía pensar que le faltaban herramientas y no se decidía. Me consulto y recuerdo haberle dicho - “Tu capacidad en la oratoria es excelente, socializas con facilidad y eres seguro de ti cuando estás trabajando, eres responsable, tienes la habilidad de la inteligencia social y además tienes dominio de más de un idioma. Yo no dudo que puedas lograrlo” - Pasados algunos días el chico fue seleccionado y llamado para ocupar aquel cargo de envergadura.
Pudo haber sido suficiente que yo tan solo mencionara cuánto se apegaba a los requisitos: Ingeniero en Sistemas, Telecomunicaciones o carrera afín. Experiencia mínima de 5 o 7 años en cargos similares. Dominio en redes, instalaciones, bases de datos, sistemas comunicacionales y tecnológicas. Con capacidad de análisis, proactividad, habilidad para la resolución de problemas, manejo de conflictos, entre otros. Sin embargo, mi influencia en ese caso, fue mencionar aquellas habilidades que le generaban confianza y que él conocía como propias, más que los conocimientos o la experiencia en Telecomunicaciones. Y con ello persuadirle a dejar el temor a un lado y que se hiciera un poco de la confianza en sí mismo para lograr en principio que se postulara. Es un caso, que hoy conociendo el Efecto Pigmalión, pues recuerdo con más valía.
El efecto Pigmalión actúa y reside en un área de la conciencia humana que es propensa a ser moldeable fácilmente, es decir, la auto confianza, que al sentirse estimulada, generará auto – motivación.
Por otra parte, no dejo a un lado la postura de mis superiores. Es muy probable que ellos si conocieran los resultados de convertirse en Pigmalión y pues se convirtieron en los míos. Esto lo digo por lo que anteriormente he mencionado, yo era la más joven de un grupo de líderes, con muchos años de experiencia en el área y aun así, la mayor carga de responsabilidad respecto a objetivos cumplidos era mía.
Yo por aquello días me sentía regia “ superpoderosa ”. Es decir, yo sentía que podía con toda la carga de objetivos y a veces los cumplía sin hacer más esfuerzo que motivar a la plantilla de empleados.
Cuando analizo esta situación me doy cuenta, de lo que dicho anteriormente: Yo fui el Pigmalión de aquellos jóvenes, pero sin duda mis jefes eran mi Pigmalión. Al cargarme de expectativas posibles de alcanzar, me valoraban perfecto en cada evaluación y frecuentemente era reconocida por mis objetivos alcanzados.
Así pues de éste modo, los seres humanos en distintos espacios de nuestro entorno: familia, escuela, organizacional entre otros; podemos convertirnos en Pigmalión o tenerlo sin saberlo como he tenido la suerte de toparme con alguno.
Todo lo anterior lo he mencionado para dar un contexto a lo que he comprendido sobre el Efecto Pigmalión, el cual puede ser considerado como una herramienta favorable para influenciar a las personas.
La motivación es un elemento fundamental en cualquier organización para que el capital humano logre sentirse a gusto y en confianza para alcanzar los objetivos que se plantea.
El plan de cualquier organización, debe traducirse en generar liderazgos que mantengan la motivación en alto de todo el capital humano. De éste modo, no deja a la suerte el cumplimiento de los objetivos sino que traza en pequeños pasos el camino hacia el éxito organizacional, medido en alcance de metas. A esto se le conoce como el efecto Pigmalión, ya que va en busca de aumentar la autoestima y la confianza de los trabajadores cuando logran superar lo que se esperaba de ellos y más aún cuando ellos mismos dudaban si eran capaces de alcanzar las metas impuestas.