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Asignatura: NEURO, Profesor: Alarcón Alarcón, Carrera: Psicología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Uno de los rasgos fundamentales de la conducta moral es que está guiada por unos valores morales: decir la verdad, por ejemplo, es un valor moral y nuestro comportamiento será moral siempre que digamos la verdad; cuando mentimos, nuestro comportamiento es inmoral. Cuando no prestamos atención a esos valores morales, nuestra conducta es amoral. Dicho de otra manera, la conducta moral significa que nos sentimos obligados a cumplir con nuestro deber en una determinada situación.
Ahora bien, con frecuencia las situaciones a las que hacemos frente son complicadas y son varios los valores que están en juego, resultando difícil respetarlos todos o seguirlos completamente. Esto es lo que se llama habitualmente un dilema moral: una situación en la que estamos ante una alternativa que nos hace dudar y no tener demasiado claro lo que debemos hacer. En algunas ocasiones puede que no nos demos cuenta ni siquiera de que existe un dilema moral, pues no nos paramos a analizar la situación y prestamos atención sólo a un aspecto del problema.
Podemos poner un ejemplo de un dilema moral: Torturar a unos presos talibanes. Juan y Nelson son dos soldados del ejército español. Hace unos meses fueron destinados a Afganistán, con el contingente de tropas españolas que están en el país para su reconstrucción y para frenar el avance de los talibanes.
Un día, mientras están patrullando, les ataca un grupo de talibanes y logran secuestrar a dos compañeros. A los pocos días, los talibanes exigen que sean liberados los presos que tiene el ejército español. De no hacerlo ejecutarán a los dos rehenes españoles.
El comandante del puesto les ordena que interroguen a los talibanes que tienen presos para poder averiguar dónde están escondidos quienes tienen secuestrados a los soldados españoles. El comandante les ordena que, en caso de no hablar, empleen todos los medios posibles para que lo hagan, incluida la tortura.
¿Deben Juan y Nelson torturar a los presos para averiguar dónde están sus compañeros?
Para resolverlo, hay que dar los siguientes pasos:
Enumera varias opciones
A Juan y Nelson se les plantea una difícil decisión. Planteada como dilema, obliga a optar entre una de dos opciones. A veces es posible evitar el dilema buscando soluciones alternativas. Esta búsqueda de alternativas favorece la capacidad de encontrar otras soluciones y evitar el dilema.
Argumentación: argumentos a favor de cada opción
Para tomar una decisión tenemos que buscar los argumentos que están a favor de cada una de las dos opciones que se nos presentan. No sirve cualquier argumento, sino sólo aquellos que pueden justificar moralmente lo que hacemos. Si alguien nos pregunta por qué hemos pegado a un compañero en clase, podemos responder que ha sido porque le odiamos; es sin duda una explicación, pero es muy difícil que alguien considere que nuestra acción está justificada con esa explicación. Explicar por qué hacemos las cosas no es lo mismo que justificarlas. En el caso del dilema, el problema consiste en que hay argumentos a favor de cada una de las opciones. Para poder tomar una decisión bien justificada es muy importante que tengamos en cuenta los diversos argumentos, y no sólo los que hay a favor de la opción que, en principio, nos parece buena, sino también los que hay a favor de la otra opción.
Los argumentos que se suelen emplear en la argumentación moral son, en general, de dos tipos: consecuencias y principios o valores. Entendemos por consecuencias los resultados que generan nuestras decisiones, ya sean éstos perniciosos o favorables. Actuamos para conseguir algo, y lo que obtenemos es una consecuencia de nuestra acción. Además, al actuar incidimos en nosotros mismos y en los que nos rodean, de tal modo que además de la consecuencia directa e inmediata hay otras más indirectas, pero que también importan. Y con frecuencia hay al mismo tiempo consecuencias positivas y negativas, para uno mismo y para los demás, por lo que pueden entrar en conflicto y por eso tenemos un dilema. Los principios son los supuestos, creencias o normas fundamentales que guían nuestro comportamiento. Por otra parte, los valores nos indican lo que apreciamos en esta vida y consideramos fundamental para lograr una vida que merezca la pena. Si la amistad es algo valioso y se basa en la confianza, traicionar a un amigo está mal porque rompe esa confianza y destruye la relación de amistad. Del mismo modo debemos decir la verdad independientemente de las consecuencias, pues la veracidad es un valor que guía nuestro comportamiento. El bienestar físico, propio o ajeno, es igualmente un valor importante, mientras que sufrir no es algo valioso. En este ejercicio te pedimos que enumeres el mayor número de argumentos posibles a favor de cada una de las opciones.
Análisis del problema
Al actuar tenemos en cuenta los valores morales, es decir, nos preocupa saber si lo que hacemos está bien o lo que está mal. Cuando hacemos lo que está bien, no sentimos satisfechos; cuando hacemos lo que está mal, nos sentimos culpables y avergonzados. Considerados desde otro punto de vista, los valores morales nos imponen una conducta: bueno es aquello que debemos hacer y la conciencia nos dice que es la conducta correcta; malo es aquello que no debemos hacer, nuestra conciencia nos dice que no es la conducta adecuada.
Además, cuando actuamos vamos buscando conseguir algo que consideramos bueno, que es importante y valioso para nosotros y que de ello depende nuestra felicidad.
Los dilemas morales se caracterizan porque son situaciones en las que estamos obligados a tomar una decisión, pero nos damos cuenta de que existen varios principios morales en juego y también varios bienes o cosas valiosas y que no es posible atenderlos todos. Si hacemos una cosa, actuamos de acuerdo con un valor moral y conseguimos algo, pero al mismo tiempo incumplimos otro valor moral y perdemos también algo. No hay forma de satisfacer los dos valores o principios en juego y nos vemos obligados a elegir. El primer paso para hacer frente a un dilema consiste, por tanto, en darse cuenta de los valores y principios morales que están en conflicto. Para ello, tenemos que tener en cuenta, en primer lugar, lo que nos dice nuestra propia conciencia. Además debemos tener en cuenta los valores que están vigentes en la sociedad en la que vivimos, valores que algunas veces son muy explícitos y están bien definidos, como ocurre en códigos morales del tipo de los Diez Mandamientos o de los Derechos Humanos. Es además, importante, tener en cuenta la importancia que tienen para nosotros y el orden jerárquico en el los situamos También tenemos en cuenta la clase de persona que queremos ser y la clase de mundo en la que queremos vivir.
Solución
Al final hay que exponer lo que uno mismo haría en el caso de encontrarse en una situación semejante. Para ello hay que redactar una exposición en la que dejemos claro qué es lo que pensamos que se debe hacer y cuáles son las razones que justifican nuestra decisión. Es decir, se trata de exponer la decisión que nosotros tomamos basados en los argumentos expuestos
Análisis del problema
En el ejército, la obediencia a las órdenes de un superior es un valor muy importante. Se espera de un soldado que obedezca a sus superiores cuando estos le dan una orden o le imponen una misión. En este caso está clara la orden que les ha dado el comandante.
En caso de no obedecer van a padecer castigos u otras consecuencias negativas, pues el comandante les hará pagar su desobediencia. Su vida en el cuartel va a ser peor.
Además, en la vida cotidiana y también en el ejército es importante la amistad y el compañerismo; debemos ayudar y proteger a nuestros compañeros. Sus compañeros están en peligro de muerte y ellos deben ayudarlos, para evitar que pierdan la vida.
Junto a la amistad, deben tener en cuenta la lealtad a su unidad del ejército y a los compañeros, a los que no pueden fallar en momentos difíciles.
Por otra parte, la tortura está expresamente prohibida en la Declaración de Derechos Humanos y en las leyes de todos los países. Torturar es un acto que va contra derechos fundamentales de las personas y contra las leyes vigentes.
Por último, torturar significa infligir un daño físico o psicológico considerable a una persona que está indefensa, dejando secuelas duraderas.
Los tres valores más importantes son: la vida de sus compañeros: el respeto a la dignidad de todas las personas; la obediencia en el ejército.
Solución
A pesar de la casi segura muerte de mis compañeros, en ningún caso recurriría a la tortura. No siempre el fin justifica los medios y, además, ciertos medios son contraproducentes pues terminan provocando males mayores que los que se quieren evitar.
La tortura es una práctica inhumana y degradante, en la que se humilla y se inflige un daño difícilmente reparable a unos seres humanos. Todo ser humano, incluso aquellos que se han comportado injusta o indignamente, debe ser respetado y tratado como tal. Este respeto incondicional es lo que marca la diferencia clara entre quienes obran mal y quienes obran bien.
Por otra parte, aunque algunos mantienen que la tortura es eficaz, nada garantiza que vayan a decir la verdad. Las confesiones obtenidas bajo tortura no suelen ser demasiado fiables,
pues es posible que las personas, bajo el dolor padecido, procuren dar información, aunque no sea cierta. Incluso pueden ser fuertes y negarse, lo que podría exigir acabar con su vida para evitar que el hecho de la tortura sea conocido. Además, el prestigio de nuestras tropas entre la población y el enemigo se verá seriamente dañado. Si llega a los talibanes la noticia de que sus compañeros han sido torturados, es bien posible que a partir de ese momento luchen con más determinación, evitando por todos los medios ser capturados por los soldados. No nos temerán más, sino que aumentará su odio y su deseo de acabar con nosotros.
Cierto es que mis compañeros pueden esperar de nuestra lealtad que hagamos todo lo posible por salvarlos, pero tanto ellos como yo sabemos que en una guerra podemos morir y aceptamos el riesgo. La guerra es una situación muy dura, en la que se saltan con facilidad todas las normas morales, pero en todo caso hay límites que no se pueden traspasar y uno de ellos es el respeto a la vida de los prisioneros. Es más, en caso de torturar, me sentiré culpable; si no lo hago y matan a mis compañeros, los culpables serán los talibanes no yo. No hacerlo me ayudará a conservar mi propia dignidad y a no sentirme culpable. Lo importante no es tanto lo que hacen los talibanes o lo que se merecen, sino lo que hago yo mismo. El que ellos obren mal no me autoriza a obrar mal yo también. Además les haremos ver a los talibanes que no vamos a ceder nunca a su chantaje y la población se dará cuenta de que nuestro comportamiento es mejor que el suyo.
Cierto es que debo obedecer a mis superiores, pero no cuando estos mandan algo que es profundamente inmoral. La obediencia debida no es justificación para cometer actos inmorales, como se ha podido comprobar en otras situaciones parecidas. Nuestras tropas luchan para conseguir que en el país que ocupamos, Afganistán, se implante una sociedad más justa y haya paz, pero la tortura es contraria a esos fines. Si llegan a castigarme por ello, será injusto pero tendré que aceptarlo, pues siempre es mejor padecer una injusticia que cometerla.
En definitiva, las razones anteriormente expuestas hacen ver que es mejor negarse a obedecer la orden. Los posibles beneficios de hacerlo no están claros, y si están más claros los daños que pueden ocasionar. Y lo que es fundamental: hay valores morales básicos que nunca pueden ser atropellados y vulnerados.
La primera pregunta vale 1 punto.
Se trata de tomar decisiones ante problemas, aunque más que las soluciones lo que exigimos es el rigor argumentativo. Tiene que quedar claro que se ha provocado un conflicto de valores.
OTRAS OPCIONES PARA RESOLVER LA SITUACIÓN
Que Susana pague la prenda para librar a su amiga María de la carga
Que Susana dé un nombre falso
Que Susana mienta o diga que no la conoce.
Que llame Susana al móvil de María para convencerla de que vuelva a la tienda. Prefiero hablar con ella antes de delatarla.
ARGUMENTOS A FAVOR DE DELATAR:
No se debe robar. Es un principio ético.
Es valentía encarar la realidad, en vista del valor moral
Uno no es buen amigo cubriendo los defectos del otro
Se debe asumir la responsabilidad. Al delatarla, ella tiene que enfrentarse a la causa de sus acciones con lo que la ayudo a ser responsable.
Debe practicarse la justicia: dar a cada uno lo suyo.
ARGUMENTOS A FAVOR DE NO DELATAR:
Solidarizarse con los amigos.
No traicionar a los amigos.
Asumir la culpa de cómplice expiando la falta cometida por otro. Si me acusan de cómplice no me importa.
Si me acusan de robo, los que comenten la injusticia son ellos.
Para no perder la amistad.
Para no someterme a la presión. Bajo amenazas no lo digo, no me someto y dejo a la amiga tranquila. Es indigno someterse a los que me tienen retenido.
¿Acaso soy yo el responsable de controlar el comportamiento de los demás?
No delato porque yo no puedo imponer mi moral.
Es ella la que debe delatar para que así rectifique y no vuelva a cometer la falta.
¿Por qué robar es malo? Si tenemos en cuenta los contextos, probablemente no lo sea en muchos de ellos. Si se trata de salvar a alguien, está justificado.
VALORES MORALES IMPLICADOS EN EL CASO
La justicia, la lealtad a una amiga, acrecentar la autoridad, que te vean luchar por los demás. La solidaridad con la amiga y no el provecho propio, hacer algo porque es lo mejor para los demás.
El valor de la amistad está por encima que el valor de la justicia para el que no delata. Para el que delata está el valor de la justicia por encima.
humanismo”. Este caso fue utilizado por Sartre en una conferencia que dio en 1946)
Un muchacho duda entre alistarse a la Resistencia, donde ha muerto su hermano mayor en lucha contra los alemanes, o acompañar a su madre divorciada y sola. Según la moral cristiana, hay que amar al prójimo; pero ¿quién es el prójimo en este caso: el pueblo francés en lucha contra el invasor o su madre en soledad? Según Kant, no se debe tratar al hombre como medio, sino como fin. Pero si el muchacho se alista en la Resistencia, aunque trate a sus compatriotas como fin, trata a su madre como medio, y si no se alista, aunque trate a su madre como fin, son sus compatriotas los tratados como medios. ¿Qué solución moral cabría aplicar en este caso?
Cualquier opción que tome el sujeto puede ser calificada positiva o negativamente desde el punto de vista moral. La encrucijada en la que se halla el sujeto se convierte en un callejón sin salida. Haga lo que haga puede decirse que obra bien o mal. Su conducta sería calificada de negativa tanto si se manifiesta que no ama a su madre como si se prueba que no ama a la patria y es imprescindible que ejerza su libertad en un acto de decisión. Pero esa decisión debe tomarla él solo. Así que en el caso se manifiesta la esencia del hombre como esencialmente libre.
Al ser un muchacho, podemos pensar en la falta de madurez psicológica o de la debida información para tomar decisiones con plena responsabilidad, pero Sartre habla de un joven con plena madurez capaz de enfrentarse con las exigencias que supone el ejercicio de su libertad, de responsabilizarse de las consecuencias de sus actos.
Unos detalles nos llevan a pensar en el conflicto que vive el muchacho: su hermano ha muerto en lucha contra el enemigo y en él esto puede suscitar el deseo de venganza, algo que le motivaría a alistarse en la Resistencia. Cambia la resolución del caso si es esta la motivación que le mueve o es otra: la solidaridad con sus conciudadanos, un auténtico amor a la patria. Por otro lado está la situación en la que se encuentra la madre, se quedaría sola y en la ausencia del hijo se encontraría en un estado de total indefensión, en grave peligro para su seguridad física, por tanto, dejarla sola sería un auténtico peligro. Por otro lado, tan prójimo es su madre como sus conciudadanos.
Por otro lado, si tenemos en cuenta la consideración kantiana, no debemos tratar al hombre como medio, porque es un fin y cualquiera de las dos opciones que elijamos nos conduce inevitablemente a sacrificar a uno para favorecer los intereses del otro y así la persona queda reducida a la condición de cosa, no respetamos sus derechos al ponerlos al servicio de otros intereses. La moral cristiana y la kantiana considera esta opción como inmoral.
EL DILEMA DESDE LA CONCEPCIÓN EXISTENCIALISTA
Según la concepción existencialista, este problema moral no tiene solución o lo único que cabe es una solución ciega, y así cualquier solución que se dé puede ser buena o mala. Para llegar a esta conclusión hemos de tener en cuenta la estrecha relación que existe entre el hombre y su naturaleza en el existencialismo. Si la existencia precede a la esencia, esta última nos hace entender lo que debemos hacer. Nuestra esencia se va formando a base de ejercer la existencia, que en este caso es la capacidad de decidir. El modo de hacer uso de nuestra libertad va configurando nuestra esencia: inventamos en cada momento con nuestras decisiones nuestra forma de ser que no es otra cosa que la capacidad y la necesidad de elegir
Ante este dilema, como ante otros muchos, por un lado, vivimos ante una situación de total incertidumbre y de riesgo, pero no por ello podemos dejar de actuar, porque ello supondría renunciar
ALGUNAS IDEAS PARA SU SOLUCIÓN
RAZONES PARA NO ROBAR:
1.No robo porque no importa que mi mujer se muera, creemos en la inmortalidad del alma.
2.Sentimiento de culpa
3.Cuestión de principios morales
4.Fomentar la investigación
5.Ella muere
6.Puede no servir el medicamento
7.Buscar otras alternativas
RAZONES PARA ROBAR:
1.La desproporción entre vida y economía
2.Salvar la vida de un ser querido
3.Evitar la culpa
4.Devaluar la investigación
5.Se lo merece por venderlo a un precio muy superior
6.Puede que el medicamento no sirva para nada
-La acción resulta conflictiva en la medida en que supone un choque de valores. La salud frente a la economía son valores que entran en juego. Los valores que son muchos pueden parecernos más importantes que los que son pocos