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Platón y la Teoría de la Literatura: El Mundo de las Ideas y la Poesía - Prof. Asensi, Apuntes de Teoría de la Literatura

Este documento explora la teoría literaria de platón, el filósofo griego que definió la metafísica y la ética occidentales. A través de sus diálogos, platón reflexiona sobre la poesía, su relación con la verdad y la realidad, y su papel en la sociedad. El texto también aborda la diferencia entre occidente y oriente en el modo de hacer teoría literaria y la importancia de la censura. Además, se mencionan otras tradiciones filosóficas anteriores a platón que se ocuparon de la poesía.

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 16/12/2016

CrisQuintero
CrisQuintero 🇪🇸

4.5

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Introducción a la teoría de la literatura
La teoría de la literatura reflexiona sobre lo que el hombre ha dicho sobre la
ficción y la poesía lo largo de los siglos. Engloba una sistematización de lo que
la Filosofía, la Retórica, la Poética etc han pensado sobre el hecho literario.
Cabe destacar que el hacer “teoría” es per se una actividad filosófica, ya que
las preguntas por el ser y la función literaria son esencialmente filosóficas. ¿Y
por qué la filosofía se ha ocupado algo tan “lúdico” como la poesía o la
literatura? Porque estas ficciones forman parte consustancial de la realidad,
configurándola como la conocemos. Un mundo sin ficción es una cosa
inimaginable. Cuando nos duele mucho el pie y sentimos que las palabras no
rozan siquiera nuestro dolor, es una ficción que desespera. En la otra dirección,
cuando leemos una novela y nos reconocemos en ella, advertimos que esa
novela es menos ficción de lo que creíamos.
Este entreverado de “realidad” y “ficción” llamó pronto la atención de los
filósofos, y así Platón y Aristóteles se enfrascaron en una reflexión que siempre
tenía como motivo principal o telón de fondo el problema de la ficción.
Es imposible entender el pensamiento de los grandes filósofos de todas las
épocas si no comprendemos su visión del mundo coetánea, muy diferente de la
nuestra. Necesitamos dos ideas fundamentales para entender la teoría de la
literatura:
1. La estética antigua y moderna está dominada por un triple principio:
estético, metafísico y ético.
No existe ningún juicio entorno a una obra de arte que no vaya acompañado de
un juicio sobre su verdad o mentira (metafísica) y sobre su maldad o bondad
(ética). ¿Cuál de los tres principios es el más importante? Hasta 1790 la
jerarquía era metafísica > ética > estética, siendo la búsqueda de la verdad lo
primordial.
2. El concepto “teoría de la literatura” pertenece al siglo XX y se debe, sobre
todo, al surgimiento de la lingüística, por lo que este concepto carece de
sentido riguroso cuando se aplica a épocas o tradiciones que ni siquiera
poseen la noción de “literatura”.
Capítulo 1: Platón
La teoría literaria anterior a Platón
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Introducción a la teoría de la literatura

La teoría de la literatura reflexiona sobre lo que el hombre ha dicho sobre la ficción y la poesía lo largo de los siglos. Engloba una sistematización de lo que la Filosofía, la Retórica, la Poética etc han pensado sobre el hecho literario.

Cabe destacar que el hacer “teoría” es per se una actividad filosófica, ya que las preguntas por el ser y la función literaria son esencialmente filosóficas. ¿Y por qué la filosofía se ha ocupado algo tan “lúdico” como la poesía o la literatura? Porque estas ficciones forman parte consustancial de la realidad, configurándola como la conocemos. Un mundo sin ficción es una cosa inimaginable. Cuando nos duele mucho el pie y sentimos que las palabras no rozan siquiera nuestro dolor, es una ficción que desespera. En la otra dirección, cuando leemos una novela y nos reconocemos en ella, advertimos que esa novela es menos ficción de lo que creíamos.

Este entreverado de “realidad” y “ficción” llamó pronto la atención de los filósofos, y así Platón y Aristóteles se enfrascaron en una reflexión que siempre tenía como motivo principal o telón de fondo el problema de la ficción.

Es imposible entender el pensamiento de los grandes filósofos de todas las épocas si no comprendemos su visión del mundo coetánea, muy diferente de la nuestra. Necesitamos dos ideas fundamentales para entender la teoría de la literatura:

  1. La estética antigua y moderna está dominada por un triple principio: estético, metafísico y ético.

No existe ningún juicio entorno a una obra de arte que no vaya acompañado de un juicio sobre su verdad o mentira (metafísica) y sobre su maldad o bondad (ética). ¿Cuál de los tres principios es el más importante? Hasta 1790 la jerarquía era metafísica > ética > estética, siendo la búsqueda de la verdad lo primordial.

  1. El concepto “teoría de la literatura” pertenece al siglo XX y se debe, sobre todo, al surgimiento de la lingüística, por lo que este concepto carece de sentido riguroso cuando se aplica a épocas o tradiciones que ni siquiera poseen la noción de “literatura”.

Capítulo 1: Platón

La teoría literaria anterior a Platón

La historia de la teoría de la literatura, empieza para Occidente en los diálogos de Platón (el Protágoras, el Ión, el Gorgias, el Crátilo, el Banquete, el Fedro, la República, el Sofista…) No obstante, anteriormente a Platón también existieron otras tradiciones, más antiguas a la griega o paralelas a ella, en las que se reflexiona sobre la “poesía” u nociones afines a ella.

En la India se hallan meditaciones sobre la práctica poética en el considerado poema más antiguo de las lenguas indoeuropeas, el Rig Veda, planteándose una preocupación constante a lo largo de la teoría literaria: la función de la literatura.

También destacamos los mantras (literalmente “verso”), que se creía que liberaban con su ritmo los sentimientos negativos que generaban un karma oscuro. Además, el papel social del poeta y el análisis de los textos (categorías gramaticales y retóricas) también jugaban un papel importante en la teoría literaria India (que aún no se etiquetaba como tal). A la vez que sucederá en la teoría literaria occidental, se considera que la poesía está dividida en dos planos: el de las cualidades formales ( alankara ) y el del significado o esencia ( guna)

También hay referencias poéticas poéticas en otras culturas como la china (reflexiones desde antes de la dinastía Tang (618-907), la japonesa ( en su antología de versos Man’yshu)…Habría que advertir, no obstante, que Oriente y Occidente difieren significativamente en el modo de hacer teoría literaria.

Por otra parte, autores griegos anteriores a Platón también hicieron reflexiones sobre “poética”, “estética” y “crítica literaria”. Homero, en el siglo VIII a.C. ya habló de las musas como fuentes básicas de creación poética, Hesíodo relacionó el arte poético con la habilidad de contar mentiras que parecen verdades… Y podríamos seguir citando autores como Aristófanes, Heráclito, Pitágoras etc. Pero ninguno como Platón supo profundizar en esas nociones de teoría poética y darles una dirección y un marco que se constituirán en la base de toda la reflexión occidental sobre el hecho literario.

Término poesía para Platón

El concepto de literatura tal y como hoy en día lo conocemos no existe hasta el siglo XVII (y se afianza en el XX) así pues, Platón emplea el término poesía ( poiesis, que en griego significa “hacer”) en un sentido técnico por lo que engloba todas las actividades creativas en general: los trabajos artesanales del agricultor, carpintero… Así como la pintura, la escultura, la música y la poesía propiamente dicha.

Ahora bien, para comprender lo que Platón dice de la poesía debe tenerse en cuenta que nunca habla de ésta de forma aislada, sino dentro del contexto de una o varias preocupaciones más amplias (la ética, la política, la verdad…) Incluso en el Ión (cuyo subtítulo es “o de la poesía”) trata el tema de la creación poética en relación al conocimiento.

Por otra parte, la estructura dialogada de sus textos hace que confluyan en un mismo tema puntos de vista y opiniones diferentes y opuestas respecto a la

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Mientras tanto, el mundo visible sólo contiene copias, derivaciones de los modelos perfectos, que están sometidas a la acción corrosiva del tiempo.

Igualmente, el alma posee modelos de las Ideas perfectas, anteriores a toda experiencia empírica, de lo que se deduce que debe haber habitado en ese mundo suprasensible donde ha conocido la verdad a través de las ideas (la belleza en sí, la justicia en sí…) y al que volverá una vez haya abandonado de nuevo al cuerpo.

El alma, asimismo, posee dos tendencias (el alma es como un carro alado tirado por dos caballos, alegoriza Platón): a permanecer en el mundo supraceleste o a precipitarse en el mundo sensible. Cuando ésta última vence, el alma cae al mundo en el interior de un cuerpo, y olvida su estancia supraceleste. Así pues, tal y como ilustra el mito de la caverna, el hombre toma por verdadero lo que conoce, el mundo sensible, lo cual sólo es una mera sombra. El verdadero conocimiento llega cuando el alma comienza a “recordar” ( anamnesis o “recuerdo” y anagnorisis o “acto de reconocimiento) ese “estancia” en el mundo suprasensible, acercándose así a las ideas.

De esto deriva la conclusión de que lo más deseable es estar muerto, y así llegar al mundo invisible. Pero, si esto no es posible, el alma deberá desatender los deseos del cuerpo, acercándose sólo a los del alma para conseguir el conocimiento verdadero y esencial.

Por otro lado, respecto a la relación entre ambos mundos, existe una relación jerárquica de subordinación: el mundo visible participa de las ideas del original a través de copias. Así pues, el mundo que percibimos mediante los sentidos, es una mímesis del mundo supraceleste.

Segunda mímesis: la poesía.

Platón define la poesía como una imitación del mundo sensible, pero no de cualquier objeto sino de las acciones humanas. Esta imitación se lleva a cabo mediante el lenguaje, la armonía y el ritmo.

Así pues, como hemos visto, si la realidad sensible es ya una imitación del mundo surpraceleste, la poesía es una copia de una copia, porque el mundo sensible ya es per se una falsificación del mundo Ideal.

No obstante, no todas las imitaciones son iguales. Una cosa es la mesa material sobre la que trabajo y que es una copia directa, en primer grado, de la idea de mesa, y otra muy distinta es la mesa pintada en cuadro o la que se menciona en una novela. Lo segundo es una imitación en segundo grado muy alejada de la verdadera idea de mesa.

Platón distingue, de esta manera, entre la copia fiel del artesano (realizada por un hombre o un demiurgo) que sí puede llegar a aportar la verdad con un método adecuado denominado dialéctica, y la copia fantasmagórica, la poesía (propia del poeta o del sofista), que no aporta contenido epistemológico, que es falsa, mera doxa, opinion, eikasia, conjetura.

Por esta razón, Platón condena lo estético desde el punto de vista metafísico.

La escritura y el lenguaje

Debemos rechazar todo lo que provenga del mundo sensible ya que sólo favorecerá al cuerpo, y no al alma: la cosmética, la cocina… Es el caso también de la retórica (que sólo busca convencer a la opinión mundana) pero también el de la escritura. En el diálogo Fedro, Platón mostrará poco aprecio por ésta, y lo argumentará con dos razones fundamentales.

En primer lugar, porque la escritura relaja el uso de la memoria, verdadera fuente del (re)conocimiento. En segundo lugar, porque, al contrario de lo que sucede con el habla, el autor del texto escrito no está presente para sacarnos de dudas en el caso de confusión. Y en el diálogo el Sofista el filósofo va todavía más lejos: dice que la escritura es como una prostituta que circula de mano en mano y está a disposición de quien quiera “conocerla”.

No sucede lo mismo con el lenguaje hablado, éste es superior a la escritura ya que traduce directamente el ánimo y pensamiento de quien habla. No obstante, el lenguaje como tal no es ni bueno ni malo , depende de la dirección que se le imprima.

En otro diálogo, el Crátilo , Platón pretende demostrar que el lenguaje no es ni absolutamente convencional ni absolutamente motivado.

Frente a la tesis de que el lenguaje es convencional (también llamada “hermogenismo”) Sócrates aduce que si así fuera, todo discurso sería falso por su inadecuación a la cosa que describe. Por tanto, si alguien quiere nombrar las cosas de forma verdadera deberá usar las palabras motivadas para ello, para así captar la esencia de ese “algo”.

Pero, frente a la tesis de que el lenguaje es motivado (también llamado “cratilismo”) Sócrates objeta que de ser así, todo lenguaje sería verdadero por su absoluta adecuación a la cosa que describe. No todas las palabras son capaces de reproducir la esencia de las cosas: los números, las formas geométricas, ¿qué tiene todo ello que ver con la realidad?.

La conclusión a la que llegamos es que, metafísicamente, el lenguaje es un instrumento apto para llegar a la verdad, pero en sí mismo no la contiene por lo que puede inducir a engaño (en el caso de la poesía y de la retórica)

Así pues, de TODO lo expuesto anteriormente se deduce que Platón condena a la poesía desde un punto de vista metafísico.

Ética, política y poesía

Lo propio y lo impropio

Las razones de la condena a la poesía no se detienen en el punto de vista metafísico (el hecho de que no aporte contenido epistemológico) sino que se amplían al plano ético y político.

Platón, como hemos dicho, ve en la poesía un instrumento social de acción poderosa y efectiva sobre la sociedad.

La verosimilitud

El que la poesía sea capaz de influir tanto en la sociedad se debe a que utiliza (al igual que la retórica sofista) el recurso de la verosimilitud (que alcanzará gran importancia en la obra de Aristóteles). Para Platón, la verosimilitud alude a algo probable que no coincide necesariamente con la verdad (así la define en el Fedro ) y puede hacer caer a cualquiera en el error.

Los más proclives a emplear el instrumento de la verosimilitud son el poeta y el retórico. El primero porque, buscando agradar e impactar al público, le cuenta toda clase de mentiras. El segundo porque, no duda en recurrir a la verosimilitud para hacer creíble sus juicios sobre temas judiciales o políticos. Muchas veces (por ejemplo en el diálogo Giorgias), Platón explica que la poesía es una forma de retórica. Son actividades diferentes que usan los mismos medios, y por eso, en ocasiones, se refiere a esas dos actividades como una sola.

La alegoría

La verosimilitud es empleada por Platón a la lectura e interpretación de texto, así, éste puede contener un significado o símbolo oculto. En esto consiste, la alegoría, en utilizar un término o grupo de términos para referirse a una cosa distinta con la que guarda alguna semejanza (una especie de metáfora continuada).

Pero, ¿quién es capaz de desvelar esa significación escondida? Los niños, los ciudadanos comunes y la multitud en definitiva, no, ya que toman al pie de la letra lo que debe ser interpretado alegóricamente, o con libre albedrío respecto al sentido textual (como señala el filósofo en el Protágoras). Ante ello sólo quedan dos opciones: impedir que se compongan ese tipo de obras o que la lectura de la interpretación esté limitada a unos pocos, lo cuales lo guardarán el secreto (lo que Platón aconseja en La República)

La imaginación

La gente practica constantemente la narración imaginaria tomándola como modelo y confundiéndola con la verdad, como por ejemplo con las historias que se cuentan de madres a niños. Platón advierte que la actividad imaginaria jamás permanece en los límites de la mente, sino que trasciende a la realidad a través de determinados comportamientos y se expande, lo cual va minando las bases de la organización social.

Teoría de los géneros

Si observamos la poesía desde el punto de vista ético, se descubre que no toda la poesía es igualmente condenable; todo dependerá de si el poeta imita o no imita. Esto da lugar la teoría de los géneros o tipos poéticos de Platón, cuya base no es formal sino es moral.

Tras haber distinguido en e l Sofista entre copia fiel y copia fantasmagórica, aclara que dentro de la copia fantasmagórica (la poesía en sentido amplio) hay que distinguir entre la imitación hecha con instrumentos (en lenguaje, o la piedra, los pigmentos), y la hecha con el propio cuerpo (que alude al actor)

Pero es en la República donde ofrece la versión más nítida de su teoría de los géneros.

Por un lado, se halla la poesía íntegramente imitativa en la que el poeta nunca habla en nombre propio sino a través de unos personajes y se identifica con el género dramático.

Por otro lado, tenemos la poesía no imitativa donde el poeta habla en nombre propio, sin esconderse, de acuerdo a lo que siente y piensa.. Platón se refiere con esto último al ditirambo , composición religiosa en honor al dios Dionisos. Por último, tenemos la poesía mezcla de las dos anteriores: se trata de la poesía épica en la que en ocasiones poeta y recitador nos refieren en nombre propio lo sucedido y en otras dan la palabra a los personajes

Así pues, el género poético más condenable es sin duda el dramático, y dentro de éste, la tragedia, la modalidad poética contra la que Platón lanza una y otra vez sus críticas. Esta crítica es fruto de que el hecho de que el poeta nunca esté presente en la enunciación de sus textos y se esconda no es políticamente justo ni adecuado ya que no contribuye al bien social. Además, Platón pensaba que durante la representación de una tragedia el público se identificaba afectivamente con la acción dramática y con sus personajes (llora, ríe), perdiendo así la facultad de guiarse por la razón, y la de comportarse con propiedad debido a que se identifica con otro y ya no es él mismo.

La inspiración

En el Ión o de la poesía, Platón nos da una visión distinta del poeta y del acto de creación que pone de relieve esa ambigüedad en la actitud de Platón hacia la poesía. En ese diálogo defiende que el poeta y el rapsoda no poseen un saber acerca de los asuntos tratados en sus textos o recitales. Sócrates le va demostrando a su contertulio Ión que en relación con cualquier saber, quien más conocimiento posee es el especialista y no el poeta.

Entonces, ¿a qué se debe que poeta y rapsoda se expresen tan bien en sus versos y recitaciones? Sócrates responde en el Ión a que aquello se debe a la inspiración: en el momento de creación, el poeta pierde el sentido de sí mismo y entra en un estado de furor ( theia mania en griego) provocado por la influencia de las musas y los dioses, que lo poseen (entusiasmo en griego quiere decir poseído por los dioses) De esta manera, si son los dioses los que se sirven de los poetas para transmitir un mensaje divino, es difícil admitir que la poesía esté alejada de la verdad.

Una solución a esta paradoja en torno a la poesía es que esa transmisión del mensaje divino por parte de los poetas remite a un estado ideal e inocente de la poesía, estado que no posee, según Platón, la poesía de su tiempo. Esta poesía (sobre todo la tragedia y la épica) se ha alejado de musas y dioses y,

Y aunque la teoría del texto y la belleza sean cosas distintas, ambas coinciden en el principio del equilibrio y en estar ambas al servicio de la verdad y la justicia.