Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


La República. Platón, Apuntes de Filosofía

Es un breve resumen del texto de Platón.

Tipo: Apuntes

2019/2020
En oferta
30 Puntos
Discount

Oferta a tiempo limitado


Subido el 11/02/2020

lucia-costas
lucia-costas 🇦🇷

5

(2)

2 documentos

1 / 12

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
El libro, la escena y sus personajes
La República es uno de los diálogos más importantes que escribió Platón, en donde expresa su concepción del arte, lo
político, la sociedad, la justicia, la inmortalidad, la virtud, el bien y el mal.
Se cree que la República, por su gran extensión, es un compilado hecho por Platón en donde unifica una serie de
diálogos para exponer algunos problemas fundamentales de su pensamiento en forma más completa.
La fecha aproximada en la que Platón empezó a escribir la República fue entre 390-385 a.C. (en el periodo de transición
de sus escritos), y fue terminada con los capítulos II al X presumiblemente entre 385-370 a.C. (en el periodo de
madurez del autor).
La República expone el Estado ideal de Platón, lo que debería ser[1] para que el hombre encuentre felicidad y
desarrolle su moralidad.
El escenario: en donde transcurre el diálogo escrito por Platón, es en casa de Polemarco, hijo de Céfalo, en el Pireo allá
por el mes caluroso de Junio a fines de primavera.
Los personajes:
Sócrates: (470-399 a.C.) es el personaje principal del diálogo, fue maestro de Platón y creador del método denominado
mayéutica (o arte de "alumbrar" los espíritus) por el que lograba que sus interlocutores descubrieran la verdad a partir
de ellos mismos. Sócrates era bajo, de nariz ancha, feo[2]pobre y casado con Jantipa, una mujer de reconocido
mal genio, con la que tuvo tres hijos.
Céfalo: fue hijo de Lisanias y actual padre de Lisias, Polemarco y Eutidemo. Céfalo es un hombre de edad que se
dedica al comercio y tiene un muy buen pasar económico. Interviene solamente en el Libro I elogiando la ancianidad e
introduciendo la concepción comercial de justicia por la cual consiste sencillamente en . Céfalo muere probablemente en
el 429[3]a.C.
Lisias: (459-380 a.C.), orador nacido en Atenas. A la edad de 15 años decidió estudiar retórica. En el año 404 a.C., los
Treinta Tiranos que entonces controlaban la ciudad privaron a Lisias y a su hermano Polemarco de todas sus
posesiones. Cuando mataron a Polemarco, Lisias huyó a una población vecina. Regresó a Atenas en el año 403 a.C.,
tras la derrota de los Treinta Tiranos y el restablecimiento del gobierno democrático. Emprendió
entonces acciones legales contra el responsable de la muerte de su hermano. Lisias se ganó la vida
escribiendo discursos para los litigantes y continuó con los negocios de su padre.
Se cree que Lisias no contó con la simpatía de Platón.
Polemarco: aficionado a la filosofía y a la política. Recibió muerte por defender los ideales de la democracia bajo el
gobierno de los Treinta Tiranos (donde Platón tenia familiares en el poder). Su participación es visible en el Libro I donde
introduce la idea de justicia de los poetas como Simónides: . También se la puede catalogar como una concepción de la
justicia en tiempos de guerra.
Eutidemo: poco se conoce sobre el tercer hijo de Céfalo, quien no debe ser confundido con Eutidemo, hijo de Diocles
(fiel admirador de Sócrates).
Trasímaco: Sofista y orador. Lo político y lo moral solo le preocupaba incidentalmente. Este pensador poseía múltiples
cualidades y tenía conocimientos muy firmes. Trasímaco interviene en el Libro I alegando que la justicia es y entabla
una analogía entre el hombre justo (que siempre le va mal) y el hombre injusto (que saca provecho de la situación),
agregando que los que reprochan la justicia no lo hacen por miedo de cometerla, sino por temor a sufrirla. Junto a él
aparecen dos de sus admiradores:
Carmántides: discípulo de Sócrates e hijo de Queréstrato. Participó de la batalla de las Targelías en el 400 a.C.
Clitofonte: discípulo crítico de Sócrates e hijo de Aristómino. Era partidario de la oligarquía moderada, actuando en los
acontecimientos del 411 a.C. con el establecimiento del gobierno de los Cuatrocientos.
Adimanto: su padre fue Aristón, al parecer, descendiente de los primeros reyes de Atenas, mientras que su madre,
Perictione, descendía de Dropides, perteneciente a la familia del legislador del siglo VI a.C. Solón. Éste era el hermano
mayor de la familia de Platón.
Glaucón: hijo de Aristón y Perictione y hermano menor de Platón. Glaucón era un "hombre de mundo", devoto al amor, a
los animales y a la música. A partir del libro II, éste y Adimanto se convierten en casi los únicos interlocutores de
Sócrates.
Libro I: alisis de la justicia para Céfalo, Polemarco y
Trasímaco
Sócrates, regresando del Pireo se halla con Polemarco, quien lo instiga a ir a su casa. Una vez en casa de Polemarco,
Sócrates se encuentra con Céfalo, padre de Polemarco, al cual lo ve muy viejo. El filósofo hijo de Sofronisco, curioso al
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
Discount

En oferta

Vista previa parcial del texto

¡Descarga La República. Platón y más Apuntes en PDF de Filosofía solo en Docsity!

El libro, la escena y sus personajes

La República es uno de los diálogos más importantes que escribió Platón, en donde expresa su concepción del arte, lo político, la sociedad, la justicia, la inmortalidad, la virtud, el bien y el mal. Se cree que la República, por su gran extensión, es un compilado hecho por Platón en donde unifica una serie de diálogos para exponer algunos problemas fundamentales de su pensamiento en forma más completa. La fecha aproximada en la que Platón empezó a escribir la República fue entre 390-385 a.C. (en el periodo de transición de sus escritos), y fue terminada con los capítulos II al X presumiblemente entre 385-370 a.C. (en el periodo de madurez del autor). La República expone el Estado ideal de Platón, lo que debería ser[1] para que el hombre encuentre felicidad y desarrolle su moralidad. El escenario: en donde transcurre el diálogo escrito por Platón, es en casa de Polemarco, hijo de Céfalo, en el Pireo allá por el mes caluroso de Junio a fines de primavera. Los personajes: Sócrates: (470-399 a.C.) es el personaje principal del diálogo, fue maestro de Platón y creador del método denominado mayéutica (o arte de "alumbrar" los espíritus) por el que lograba que sus interlocutores descubrieran la verdad a partir de ellos mismos. Sócrates era bajo, de nariz ancha, feo[2]pobre y casado con Jantipa, una mujer de reconocido mal genio, con la que tuvo tres hijos. Céfalo: fue hijo de Lisanias y actual padre de Lisias, Polemarco y Eutidemo. Céfalo es un hombre de edad que se dedica al comercio y tiene un muy buen pasar económico. Interviene solamente en el Libro I elogiando la ancianidad e introduciendo la concepción comercial de justicia por la cual consiste sencillamente en. Céfalo muere probablemente en el 429[3]a.C. Lisias: (459-380 a.C.), orador nacido en Atenas. A la edad de 15 años decidió estudiar retórica. En el año 404 a.C., los Treinta Tiranos que entonces controlaban la ciudad privaron a Lisias y a su hermano Polemarco de todas sus posesiones. Cuando mataron a Polemarco, Lisias huyó a una población vecina. Regresó a Atenas en el año 403 a.C., tras la derrota de los Treinta Tiranos y el restablecimiento del gobierno democrático. Emprendió entonces acciones legales contra el responsable de la muerte de su hermano. Lisias se ganó la vida escribiendo discursos para los litigantes y continuó con los negocios de su padre. Se cree que Lisias no contó con la simpatía de Platón. Polemarco: aficionado a la filosofía y a la política. Recibió muerte por defender los ideales de la democracia bajo el gobierno de los Treinta Tiranos (donde Platón tenia familiares en el poder). Su participación es visible en el Libro I donde introduce la idea de justicia de los poetas como Simónides:. También se la puede catalogar como una concepción de la justicia en tiempos de guerra. Eutidemo: poco se conoce sobre el tercer hijo de Céfalo, quien no debe ser confundido con Eutidemo, hijo de Diocles (fiel admirador de Sócrates). Trasímaco: Sofista y orador. Lo político y lo moral solo le preocupaba incidentalmente. Este pensador poseía múltiples cualidades y tenía conocimientos muy firmes. Trasímaco interviene en el Libro I alegando que la justicia es y entabla una analogía entre el hombre justo (que siempre le va mal) y el hombre injusto (que saca provecho de la situación), agregando que los que reprochan la justicia no lo hacen por miedo de cometerla, sino por temor a sufrirla. Junto a él aparecen dos de sus admiradores: Carmántides: discípulo de Sócrates e hijo de Queréstrato. Participó de la batalla de las Targelías en el 400 a.C. Clitofonte: discípulo crítico de Sócrates e hijo de Aristómino. Era partidario de la oligarquía moderada, actuando en los acontecimientos del 411 a.C. con el establecimiento del gobierno de los Cuatrocientos. Adimanto: su padre fue Aristón, al parecer, descendiente de los primeros reyes de Atenas, mientras que su madre, Perictione, descendía de Dropides, perteneciente a la familia del legislador del siglo VI a.C. Solón. Éste era el hermano mayor de la familia de Platón. Glaucón: hijo de Aristón y Perictione y hermano menor de Platón. Glaucón era un "hombre de mundo", devoto al amor, a los animales y a la música. A partir del libro II, éste y Adimanto se convierten en casi los únicos interlocutores de Sócrates.

Libro I: análisis de la justicia para Céfalo, Polemarco y

Trasímaco

Sócrates, regresando del Pireo se halla con Polemarco, quien lo instiga a ir a su casa. Una vez en casa de Polemarco, Sócrates se encuentra con Céfalo, padre de Polemarco, al cual lo ve muy viejo. El filósofo hijo de Sofronisco, curioso al

respecto de la vejez, le pregunta por ella y Céfalo la elogia señalando que ésta a amortiguado la intensidad de algunas pasiones y que la misma vejez es un estado de reposo y de libertad de los sentidos. Muchos no toleran la vejez, dice Céfalo, pero tolerarla depende del carácter, no de la edad. Sócrates insinúa que las riquezas de Céfalo influyen para que él goce tranquilamente de la vejez, pero el viejo sofista aclara que la posesión de riquezas ayuda a no engañar involuntariamente ni a mentir, pudiendo así pagar todas las deudas a los dioses y a los hombres para salir libres y justos del mundo terrenal. Es en este momento donde empieza el problema de la justicia, si acaso o, posiblemente, no. Sócrates analizaría la idea de Céfalo acerca de la justicia y diría que, si la justicia consistiese en decir la verdad y dar a cada uno lo que le corresponde, ¿sería justo devolverle las armas, que me confió un amigo en su sano juicio, habiendo éste enloquecido? Sócrates diría que toda persona racional convendría en que devolverle las armas a este loco amigo sería injusto, y mucho más decirle a éste la verdad. Una vez refutada la idea de que la justicia , Céfalo se dirige al patio para continuar con su sacrificio e interviene en el diálogo su hijo Polemarco. El joven, interesado en el diálogo, introduce la idea de un poeta (Simónides) sobre la justicia; , pero Sócrates le explicaría que muchos de los que creemos amigos no lo son, ya que es visto que el enemigo engañe a una persona haciéndose pasar como amigo. También, agregaría Sócrates, si la justicia fuese hacerle bien a los amigos y mal a los enemigos ésta sólo serviría en épocas de guerras y no en épocas de paz, a su vez, expone el filósofo, la justicia es una perfección humana que no puede, mediante su acción, convertir a los hombres en injustos, porque si una persona hace "justicia" y crea mal a un enemigo, nos exponemos a volverlo injusto; de modo que la justicia daría origen a la injusticia. En conclusión, el hombre justo no puede hacer mal a otro. Dada por acabada la ilustración de Sócrates. Trasímaco, que ambicionó intervenir constantemente en la charla pero fue detenido por los que querían escuchar hasta el final el diálogo, explotó en ira contra Sócrates acusándolo de escapar de una manera pueril a las preguntas que le hacían los presentes y Sócrates de una manera más calma lo invitó a participar de la conversación. Trasímaco alega que la justicia es , Sócrates concordaría en que la justicia es algo conveniente,[4] pero no para el más fuerte. El vanidoso sofista agregaría que al hombre justo le va peor en todo lugar y circunstancias y, en cambio, el hombre injusto saca provecho desde cuando se trata de recibir repartos públicos, hasta de no pagar lo debido en las contribuciones al Estado. Trasímaco indicaría que los que reprochan la injusticia no lo hacen por miedo de cometerla, sino por temor a sufrirla. Es de este modo asimilable que para él, la justicia no se practica en beneficio de los demás, sino de uno mismo. Sócrates contesta que un médico no realiza su técnica de curar a otros porque de ella reciba placer, sino porque de esa técnica obtiene un salario y lo mismo sucede con la justicia, el objetivo de ésta es evitar ser gobernados por gente inferior. "Los buenos no apetecen el gobierno por las riquezas ni por la honra, porque no son ambiciosos. Ahora bien, el mejor castigo para un hombre que no se decide gobernar, es de ser gobernado por otro inferior que él, y el temor a ese castigo determina a los hombres de bien a intervenir en los asuntos públicos, y se mezclan a ellos, no por interés personal, ni por placer, sino por necesidad".[5] Sócrates partiendo de la hipótesis de que la injusticia es más poderosa y fuerte que la justicia, argumenta que la injusticia misma, practicada en sociedad, no puede prosperar sin cierto resto de justicia como en el caso de una banda de piratas que se propone como objetivo un fin injusto, llevarlo a cabo dependería de que dentro de esa asociación halla justicia, de lo contrario habría discordia, desorganización y llevaría al grupo a dividirse entre sí. Sócrates ultimaría este razonamiento aclarando que los justos se rebelan sabios y mejores aptos de obrar que los injustos, que son incapaces de toda acción en común y, añadiría que la justicia es sabiduría y virtud, en cambio, la injusticia es un vicio que implica ignorancia. Al final de la disputa Sócrates, como acostumbraba humildemente, sellaría que sólo ha llegado a la conclusión; de que nada sabe.[6]

Libros II: introducción a la justicia, censura de

los poemas inapropiados y posibilidad de la guerra con

fines necesarios

Parecía saldada la discusión de lo que no era la justicia, pero Glaucón no aprobaría la retirada de Trasímaco, y narraría la leyenda del anillo de Giges.[7] Al término de ésta, Glaucón hace una observación desarrollando así la tesis de Trasímaco, que más tarde Adimanto trataría de confirmarla. El joven Glaucón indicaría que según la experiencia general, la justicia y la injusticia sólo deberían valorarse de acuerdo con los resultados favorables o desfavorables que proporcionan. Esto confirmaría lo que desde tiempos pasados Homero y Hesíodo[8]han escrito; que el injusto logra hacer olvidar sus crímenes mediante esplendidos sacrificios y oraciones que pueden comprar el perdón y el olvido. Y que la vida del justo es, efectivamente honorable, pero casi siempre va acompañada de sufrimientos; mientras que el

pudiese entrar y salir cuanto quisiera, el guardián no podría poseer ningún bien, ni siquiera la mujer, la cual serviría como guardiana desde los 20 hasta los 40 para procrear hijos de los mejores y más hábiles guardianes hombres, las mujeres y los hijos corresponderían en común evitando toda clase de posesión. Los alimentos serían suministrados por la clase de los campesinos, artesanos y granjeros, los cuales tendrían el derecho a la familia y a las posesiones pero no a la educación (propia de la clase gobernante). Los guardianes no podrían manejar nada que fuese de oro y/o plata, como vasos, utensilios, etc. (tampoco podrían entrar en casa donde los hubiera), y se les mentiría mediante leyendas y fábulas ya mencionadas, que, como ellos tienen en sus almas oro y plata, corromperían sus almas al tocar metales terrenales. Y de esta manera lograrían salvarse ellos y ser la salvación de la ciudad. En el caso del Estado, la felicidad estaría adecuada al propio deber. A Platón sólo le interesa el bien en conjunto y no el egoísmo de las partes, es por ello que la "felicidad" del guardián es un tanto incompatible con la del vulgo, porque su deber es otro.[14]

Libros IV: las virtudes, el Estado ideal y la justicia

Continuando con respecto a la felicidad de los guardianes, el joven Adimanto no queda convencido de que la vida del guardián sea dichosa y Platón, en boca de Sócrates, le contestaría que quizás puede ser feliz el guardián o no serlo, pero de todos modos esto no importa. Al constituirlos en guardianes del Estado, no es su felicidad la que se tiene en cuenta, sino el bien del Estado. Como se ha dicho anteriormente, para Platón el interés de algunos no merece ninguna consideración cuando se trata del interés general. Tan pronto como éste se halle asegurado, cada uno gozará, según su ocupación, de la felicidad que esté naturalmente unida a ella. Lo importante es que cada ciudadano y cada clase se mantengan en su puesto. Con respecto a las normas, se fijarían leyes[15]contra la opulencia y la pobreza, contra la extensión de los límites del Estado, contra las innovaciones en la educación y sobre los hábitos y costumbres de los jóvenes. Más aún, aquí se aclara que una generación bien formada y educada proporcionaría mejores padres para la próxima. Por lo tanto el autor no presumía necesario dictar leyes sobre el mercado y otras disposiciones menores. A partir de aquí, Sócrates, anuncia que ha quedado fundada la ciudad y si está bien creada debe tener todas las virtudes: la templanza, el valor, la prudencia y la justicia, ya que la perfección del Estado reside en la práctica de estas cuatro virtudes: La Templanza: es la moderación de los sentidos para que no halla extremos, sino un justo medio. Es el disfrute con mesura y armonía de los bienes materiales. Ésta equivale al autocontrol de las acciones. La templanza se aloja en el vientre del cuerpo y pertenece a la parte del alma concupiscible, por ello su interés es el deseo. Esta virtud es propia de la clase productora (campesinos, artesanos, granjeros, etc.). El Valor: consiste en no ceder ante el enemigo, independientemente de que sea mucha la presión que éste infrinja. El valor se alberga en el pecho del cuerpo y pertenece a la parte del alma irascible, justamente por esto su interés es el honor. El valor es propio de la clase guardiana. La sabiduría: es el grado más alto del conocimiento que conlleva a una conducta prudente en la vida, esto quiere decir; distinguir el mejor camino a la hora de tomar las decisiones. La sabiduría reside en la cabeza del cuerpo humano y pertenece a la parte del alma racional, teniendo como interés nada más que el conocimiento.[16] La virtud de la prudencia es propia de la clase gobernante, que deben de estar dotados de buen juicio. La Justicia: esta virtud es el origen de las otras tres virtudes: la templanza, el valor y la prudencia. La justicia consiste en que cada hombre se ocupe únicamente de los propios asuntos, sin intervenir para nada en los ajenos, quiere decir que cada uno haga lo que en su virtud tiene que hacer (que los campesinos y artesanos trabajen para la producción, los guardianes protejan la libertad y seguridad del Estado y los gobernantes gobiernen sabia y prudentemente); de ese modo se cumple la justicia. La justicia no vendría a ser igualdad, sino una armonía entre lo desigual, ésta es propia de todos los ciudadanos, es salud y armonía del alma, mientras que la injusticia enfermedad y discordia. La injusticia aparece cuando no se cumple con las funciones propias de cada hombre.

  • Es forzoso aclarar que la templanza es propia de la clase productora, pero la poseen también los guardianes y gobernantes, en cambio, el valor lo tienen sólo los guardianes y los gobernantes, y éste último posee templanza, valor y prudencia. La justicia sería propia de todos, siempre y cuando se conserven en sus posiciones. Una vez asentado el Estado ideal, en el diálogo, Sócrates se dispone a mostrarle a Glaucón los cinco modelos de organización política y las cinco formas del alma. En esta organización ideal que se fundó:

• Si un hombre es el que se hubiese distinguido entre los guardianes y adquiere el poder, éste modelo de gobierno sería

una monarquía.

• Pero si de entre todos esos guardianes no hubiese alguien que se haya destacado considerablemente frente a los

otros, se elegiría a los mejores, éste modelo de gobierno sería una aristocracia.

• Para Platón, ambas formas de gobierno son justas, siempre que se sustenten en la educación antes referida y que sus

miembros no se mantengan mucho tiempo en el poder para evitar todos los males que genera la persistencia en el mando.

Libros V: observaciones sobre la educación de la mujer y los

hijos y una analogía entre el filósofo (amante de la episteme)

y el filodoxo (amante de la doxa)

Mientras Sócrates continuaba explicando lo que para él era un buen gobierno (el modelo monárquico o el aristocrático), Polemarco y Adimanto lo interrumpen con dudas sobre ¿Cómo debería ser la educación de las guardianas?, ¿Cuáles serían sus deberes? y ¿Cómo ocurriría la procreación de los hijos? Sócrates postergando brevemente su definición sobre los cinco modelos de organización política, les esclarece que la mujer posee las mismas capacidades que los hombres,[17] aunque tiene una naturaleza más débil que éste, pero independientemente de ello, nada se opone a que ambos participen de la educación, la defensa del Estado y el cuidado de los niños. A los hombres se les tiene que enseñar[18]la música, la gimnasia y el arte de hacer la guerra entre otras cosas, y también se les tiene que enseñar estas artes a la mujer, ya que así como hay hombres más aptos para defender al Estado que otros hombres que son por naturaleza inferiores (campesinos), también habrá mujeres más aptas para la medicina o la música que otras mujeres que carecen de esta suerte de virtud. De esta manera es como el razonamiento de Sócrates lo llevará a afirmar que "Por lo tanto, también habrá mujeres capaces de ser guardianes y otras que no lo serán."[19] Con respecto a la segunda pregunta de ¿Cuáles serían los deberes de las guardianas?, éstas tendrían la difícil tarea de la educación de los niños y la procreación de la mejor raza. Como anteriormente se ha establecido, la mujer no sería un bien particular, sino un bien común al igual que los niños. Los hijos de los guardianes no sabrían cual sería su padre para evitar los intereses particulares y así mantener el amor en todo el conjunto de los guardianes. Los infantes serían llevados a barrios determinados de la ciudad dónde recibirían una educación apropiada impartida por las nodrizas, las cuales amarían a todos como hijos no teniendo preferencia con ninguno. La procreación, respondiendo a la tercera interrogante, se la llevaría a cabo por medio de orgías en donde ninguna mujer u hombre[20]podría negarse a entregar su cuerpo a quién de éste estuviese enamorado. Las orgías podrían bien ser por medio de sorteos, en los cuales los gobernantes las arreglarían para que los mejores guardianes hombres tengan relaciones sexuales con una mayor cantidad de mujeres (obviamente entre 20 y 40 años de edad). Se las realizaría de este modo para que el guardián que no sea muy virtuoso, le eche la culpa a su mala suerte de no poder fornicar con cuanta mujer quisiese, y no así a los gobernantes.[21] Todos los infantes que no naciesen por medio de estos procedimientos y sin el consentimiento de los gobernantes, se los consideraría ilegítimos, bastardos y producto del libertinaje.[22] Además todos los bebes que por alguna razón nacieran deformes o con algún tipo de desperfecto físico deberían ser asesinados.[23] En el diálogo, Sócrates establecería la duración que tiene una mujer para ser fecundada, de 20 a 40 años, pero el hombre también tendría una edad delimitada para poder fertilizar, yacería entre los 25 a 55 años. Platón establece una semejanza entre un guardián y un perro de caza, el cual siempre mantiene los ojos abiertos, está alerta, ataca a los enemigos y reconoce a los amigos (sus conciudadanos). Y como perro de caza saldría a combatir con su hembra con el fin de proteger al Estado. Los hijos más robustos siguiendo el ejemplo de sus padres irían también a la guerra para auxiliarlos en lo que puedan, para irse así preparando para lo que en un futuro ellos también tendrían que hacer.[24] En la guerra ningún guardián abandonaría a otro guardián, ya que abría lazos de afinidad por poder ser un posible hijo, padre o hermano. Sócrates, una vez que acabó de cumplir con las dudas de sus espectadores, se propuso a continuar con lo que había quedado frenado entre el final del libro IV y el principio del libro V. Pero en ese Estado ideal que él había construido faltaba algo; ya se había establecido como sería la educación, quienes serían los productores y los defensores del Estado y las leyes por las cuales se regiría ese Estado justo. Faltaba establecer con certeza quiénes y cuáles serían las condiciones del gobernante o de los gobernantes. Estaba claro que éste debía de haber salido de la clase guardiana y tener las tres virtudes fundamentales para gobernar, también, que el guardián que fuese sentado en la cabeza del Estado, haya tenido que pasar por pruebas tanto en el deseo como en dolor. Pero no estaba claro quién era este. Sócrates, advirtiendo que lo que él iba a decir se lo pudiese tomar de mala manera, aduce que es imprescindible dejar sentado que el guardián que tomaría el poder debería ser un filósofo. Para que el Estado platónico coexista en todas sus funciones logrando la justicia, es necesario que cada quien haga lo que debe, en su naturaleza, hacer, por lo tanto

se hace posible que por medio de la visión se pueda dar el apreciamiento de la verdad, haciendo posible el conocimiento. El bien es la base de toda ciencia, ética y política. El filósofo debe conocer el bien y poder explicar lo que es bueno y lo que no es, éste filósofo tiene que poseer un concepto adecuado del bien, tener la capacidad de definirlo y de demostrar la superioridad del bien ante cualquier otro argumento.[31] Volviendo a la enseñanza de los que aspirarían a ser filósofos, el objeto principal de una enseñanza perfecta es disciplinar la mente para una adecuada comprensión de la idea del bien. La idea del bien se logra en el mundo inteligible y no en el mundo sensible. Para llegar a ese mundo inteligible se precisa de la dialéctica, que contempla las ideas puras. Con la dialéctica se puede viajar al mundo inteligible en donde reside la idea pura y eterna del bien. Los gobernantes del Estado ideal usaran la dialéctica para ir más allá de cualquier hipótesis del mundo sensible y desdeñar la mismísima verdad.

Libro VII: el "mito de la caverna", ciencias para llegar al uso

de la dialéctica y poder servirse del mundo inteligible y

cronología del plan de estudios

Para dar un tinte explicativo al mundo sensible, el mundo inteligible y como es que, por medio de la dialéctica, los filósofos han llegado a la idea del bien, la verdad, lo justo, etc., en este libro Sócrates ilustra a sus oyentes sobre un mito, el mito de la caverna. El mito de la caverna versa sobre unos hombres que desde que nacen viven en una caverna, atados en sus cabezas mirando a una pared, detrás de ellos hay luz que proyecta objetos, generando de este modo sombras en la pared donde los presos tienen fija la mirada. Este mito propone resaltar que cuando uno de ellos salga de la posición en que está y se de cuenta de las cosas que de verdad son y de las cosas que aparentan ser, habrá visto el mundo inteligible; que es eterno y en donde residen las cosas perfectas e inmutables, y los hombres que todavía permanecen atados en la caverna, regocijándose algunos de su sabiduría, no harían más que ver sombras, imágenes superficiales, cambiantes e imperfectas que no darían resultados verdaderos, sino opiniones. Con este mito, Sócrates, da a entender que en la ciudad ideal no deben gobernar los que ven los objetos sensibles, sino los filósofos que han podido ver la verdad, el verdadero sol. Los filósofos que hayan percibido la verdad, tienen que descender a la caverna en el mundo sensible por amor a la comunidad y participar con sus ciudadanos. Gracias al amor que tiene el filósofo a la comunidad es que desciende de ese mundo perfecto para ayudar a sus ciudadanos, por ello no se entiende que un verdadero filósofo aspire al mando con vistas al provecho, si éste ha renunciado a un lugar mejor para poder ayudar a los que están ciegos por la oscuridad. Las ciencias que los hombres utilizarán para poder reflexionar y desarrollar la facultad de concebir abstracciones para la captura del bien, son: la aritmética y las relacionadas con la aritmética; la geometría y la astronomía. Estas tres ciencias no sólo hacen posible una intensa reflexión, sino también desarrollan las capacidades de los que las ejercitan llevándolos gradualmente al mundo de las abstracciones (el mundo inteligible). Estos estudios son preparatorios hasta llegar a la dialéctica, que corona la educación propia del filósofo. La dialéctica es la que proporciona una visión de todo saber y la que captura las ideas perfectas del mundo supraceleste, la dialéctica es la ciencia que busca la verdad por sí misma, la esencia de las cosas. El filósofo tiene que ser capaz de escapar de las hipótesis del mundo sensible y capturar las verdaderas ideas de la razón: la justicia, la moral, etc. y la más elevada de todas, el bien. Pero para que la filosofía no sea subestimada y difamada tiene que ser enseñada a los más capaces. En la niñez, por medio de juegos se irá viendo quienes son los infantes más capaces. Durante los años consagrados a la gimnasia, se procederá a incrementar la dificultad de los estudios. A los 20 años se llevará a cabo una selección de los mejores discípulos. Concluyentemente a los 30 años se hará una selección definitiva en donde surgirán los que se consagrarán por 5 años a la dialéctica. Siguiendo este proceso selectivo, no se correrá peligro de perturbar la moral y la religión de los jóvenes procesados. A los 35 años, los que hayan completado dichosamente sus estudios "descenderán a la caverna" y por 15 años se consagraran a las tareas de paz y guerra del Estado. Los que salgan vivos de estas delicadas tareas, a los 50 años, serán los verdaderos gobernantes, dedicándose a la filosofía y participando de las actividades del Estado. Una vez muerto el gobernante, se le rendirá tributo y homenaje para incentivar a nuevos ciudadanos del Estado.

Libro VIII: los cinco modelos de organización política y las

cinco formas del alma

Este libro retoma lo que había quedado, de alguna manera, paralizado al término del libro IV, cuando Sócrates se desvió de la conversación detallando la educación de las guardianas, la procreación de los hijos y estableciendo así su Estado ideal y el alma que gobierna a ese Estado. Pero aún faltaba que determinase las formas malas de gobierno, que son cuatro, y las almas que se encuentran en estos sistemas desviados.

El Estado ideal en donde permanecía la justicia, siempre y cuando se continuase con la división correcta del trabajo y una educación específica ya detallada, era el modelo monárquico y/o aristocrático de organización política. A juzgar por Sócrates, este modelo era justo y quién ejercía el mando en él, también lo era, por ser el Estado reflejo del carácter de sus habitantes. Pues ahora ya era tiempo de dar a conocer las formas desviadas de organización política. Sócrates las acomoda en una línea decreciente de mérito, o como en sus palabras él las llama, "en orden de alabanzas".[32] La primera forma errónea de gobierno es la Timocracia[33]o Timarquía, éste sistema es comparado con el de la Creta y Lacedemonia del siglo IV a.C.; la segunda es la Oligarquía, el sistema vicioso por excelencia; la tercera, y tercera también en orden decreciente, es la Democracia, el sistema completamente opuesto a la oligarquía; y a continuación la Tiranía, cuarta y última enfermedad de la ciudad y que supera a todas las demás. Continuando con la idea de ir desde lo general para desembocar en lo particular (con el que se había dado inicio el libro II a fin de demostrar la felicidad del hombre justo) y estableciendo el paralelismo entre la ciudad y el alma de quien habita esa ciudad, Sócrates caracteriza los cuatro sistemas políticos y los propios cuatro ciudadanos que habitan en él, todo ello mezclado con ese proceso gradual de aparición de los Estados. Timocracia: este errado sistema político se da cuando el Estado ideal (Sistema que no puede durar para siempre) cae debido a la corrupción. Los gobernantes que organizan la procreación de los guardianes fallarían en el cálculo del ciclo indicado para la fecundidad y esterilidad, y los guardianes engendrarían hijos cuando no debieran, siendo éstos no favorecidos por la naturaleza y la fortuna.[34] Independientemente de este descuido, se escogerían a los mejores guardianes para suceder a los gobernantes que hubiesen estado en ese entonces en el poder, pero éstos que sucederían a los filósofos o al filósofo rey, no serían dignos de substituirle. Una vez estos ineptos en el poder, subordinarían, por encono, la música a la gimnasia volviéndose más violentos, brotarían altercados entre la misma clase guardiana que lucharía consigo misma y terminarían por acordar entre ellos la repartición de bienes y poder. La timocracia sería, por entonces, un término intermedio entre aristocracia y oligarquía, un sistema que ya no se ocuparía de procurar el poder para aquellos de naturaleza racional, sino pretendería a la cabeza del Estado a un hombre de temperamento irascible, bueno para la guerra e inútil para la paz. Un sistema subordinado a lo irascible, con hambre de triunfo y sed de honores.[35] El hombre timocrático: una vez bosquejado el sistema timocrático, un sistema belicoso y ambicioso de gloria y honor, es necesario explicar el carácter del hombre que habita en este sistema, un hombre a semejanza de su ciudad. Éste, cuando en su juventud tenía un padre de bien (hombre del sistema monárquico o aristocrático) veía como su padre humildemente rehuía de los honores y las dignidades que trae consigo la actividad pública y, también, escuchaba a su madre lamentarse que su marido no perteneciera a la clase gobernante, se lamentaba de no ser tan estimada como otras mujeres porque su esposo no se ocupaba en enriquecerse y le regañaba a éste de sólo pensar en sí mismo y nunca hacerle caso a ella.[36] Es así mismo como el joven escucha la versión racional de su padre y la colérica de su madre y es puesto en una encrucijada de partidos extremos, alimentando su soberbia y su ambición de honores, llega a adoptar un término medio entre razón y ambición.[37] Una vez instaurado de pleno este sistema de gobierno, empieza a decaer por la acumulación creciente de riquezas de la clase gobernante, tras las batallas ganadas y otras aventuras. Aún teniendo suficientes "honores" los gobernantes, no se saciarían y aumentarían su afán de enriquecerse asignándole más valor a los objetos que brillan que a la virtud. De este modo los ciudadanos se volverían codiciosos y sedientos de honores, admirarían más al rico que al hombre virtuoso, y elevarían al primero al poder. La timocracia, entonces, engendraría la oligarquía. Oligarquía: Platón la caracteriza como "gobierno de unos pocos", este sistema político dividiría a la misma ciudad en dos: una la de los ricos y otra la de los pobres, ambas conspirarían entre sí y serían enemigas declaradas. Este modelo acrecentaría las diferencias económicas entre los ciudadanos en progreso de unos pocos beneficiados. El modo en que llegarían los más ricos al poder, ocurriría porque los gobernantes elegirían a sus sucesores por intereses y según el censo de sus fortunas más no por sus virtudes. Éstos una vez en el mando, asegurarían sus riquezas por medio de las armas y tratarían de no abusar en exceso de su situación para que el pueblo no se les revelase. El hombre oligarca: el hombre oligarca, en su juventud, teniendo como padre a un hombre timocrático, ve en él un claro ejemplo a seguir, pero posteriormente advierte a su padre amordazado contra la ciudad, arrastrado a los tribunales, atacado, desterrado y hasta condenado a muerte. Cuando lo ve sufrir de este modo a su padre, sufre también él, quien echando abajo los valores de su padre (el honor, la gloria, etc.) y humillado en la pobreza, poco a poco logra fuerzas para realzarse hacia la fortuna. Viéndose instaurado por fin su organización política, el oligarca es guiado por su avaricia y su individualismo, con el cual se alzó desde la pobreza, y son las mismas características del oligarca lo que lo llevaría a su caída. Cuando los pobres, observando el modo acaudalado de vida del oligarca, se alzan en la revolución en beneficio de una igualdad de condiciones, eliminan a los oligarcas y obligan a todos a vivir en pie de igualdad. De este modo exitoso se establece la democracia, por una revolución armada liderada por el pueblo o por el miedo que obliga a los pocos ricos a retirarse voluntariamente del poder.

El tirano viviría de fiesta en fiesta y de banquete en banquete, pero solo y encerrado entre cuatro paredes por el miedo de recibir muerte departe de sus mismos súbditos, los que estarían en esas fiestas no serían verdaderos amigos del tirano, sino aduladores interesados en poder u otros bienes. La figura de este personaje aparecería como privado de libertad y sin amigos, un déspota silencioso un ser totalmente infeliz al igual que su ciudad.

• Entre los modelos de organización política, se puede ver como la principal característica de cada modelo de gobierno

(en la Timocracia, el honor; en la Oligarquía, la riqueza; en la Democracia, la libertad) es la cual la alza al poder, pero es la misma por la cual, excedida en su uso, le hace perder el mando (en la Timocracia, cuando se desvirtúan los primeros valores elevando al poder al que posee más riquezas; en la Oligarquía, cuando el uso desmesurado de su poder y riqueza exalta al pueblo y obliga a la revolución; en la Democracia, cuando sedientos de más y más libertad, van contra su propio gobierno elevando al poder al "caudillo del pueblo" para que vele por sus intereses). Introduciéndonos en la idea de que el hombre justo es feliz, Platón establece un paralelismo entre la virtud y la felicidad que posee un hombre, equiparada a la de la ciudad[38]en la que éste reside. La ciudad del tirano sería entonces la más inmoral y la más infeliz, en cambio la ciudad del filósofo, la más moralmente aceptable y la más feliz. Esto se demuestra porque el tirano vive todo el tiempo con miedo, no tiene amigos, no puede salir a la ciudad sin que intenten asesinarlo, no sabe lo que quiere y su alma está sometida a las peores pasiones, él es esclavo de sí mismo e incapaz de gobernarse por sí solo, más aún se ve obligado a gobernar a otros. Examinada la condición de cobarde y esclavo del tirano, se logra distinguir el grado de felicidad[39]más elevado que posee el monarca o el aristócrata, ya que son dueños de sí mismos y capaces de autogobernarse, estableciendo un justo medio entre los deseos de las tres partes de sus respectivas almas.[40] Con respecto al alma, el hombre justo es feliz porque, por ejemplo, no robaría oro de alguien, ya que si lo haría sometería lo mejor de sí mismo a la parte más miserable y así se condenaría a los peores vicios. Con este esquema, Sócrates le explica a Glaucón el porque es deshonroso el trabajo del artesano, ya que el mismo, tiene por mejor parte de sí al trabajo manual, que es débil por naturaleza.

Libro X: Consideraciones sobre la poesía y el destino final de

las almas

Este libro remarca lo antes dicho en el libro II acerca de la debida censura a las poesías que desvirtuaban la verdadera realidad de las cosas y desencaminaban las almas de los niños y jóvenes. Ya no tomando férreamente los nombres de los poetas Hesíodo y Homero, Sócrates se propone a atacar a la poesía en todo su conjunto. Para Sócrates, la poesía sólo mostraría la copia de otra copia, siendo su objeto totalmente imperfecto y erróneo, pero introduciéndose como "verdadero" en las almas de los ignorantes, debido al agradable ritmo y colorido con el que se presentan sus cuestiones, haciendo pensar que el poeta lo sabe todo, mas no es así. Sócrates da el ejemplo de una cama, la cama en el mundo inteligible es perfecta, inmutable, atemporal y obra de la divinidad, pero aquel artesano que construya una cama basándose en la idea de una cama, construirá una copia de la original, siendo así imperfecta, mutable y temporal, ahora, si bien esta cama es una copia, el artista se propone pintar esa cama imperfecta, lo que genera que su producción sea la copia de otra copia, una producción totalmente esquivada de la verdad. Eso es lo que hace el poeta, tergiversar la verdad e introducirla en los corazones de los jóvenes que todavía no alcanzan el poder distinguir lo alegórico de lo que es real, mediante palabras, ritmo y armonía, así de este modo los desorientan. Para el viejo filósofo, lo que se les debe permitir a los poetas, son los himnos a los dioses y héroes y las fábulas en donde se elogia la justicia, las virtudes y todos los otros valores éticos. Al final del diálogo, Sócrates le indica a Glaucón que no sólo el justo tendrá disfrute de su accionar en la vida terrenal, sino también en la inmortalidad, éste sería el premio final para el alma del justo y virtuoso. Para que resulte comprensible ello, Sócrates cuenta el mito de Er, quien muere en una batalla, pero a los pocos días de morir, resucita y cuenta como en el otro mundo hay un lugar en donde se recompensa al hombre de acuerdo a la vida que tuvo en el mundo mortal y donde se juzga y castiga a todos los tiranos e injustos que obraron mal en este mundo. Dando por finalizadas las conjeturas metafísicas de la trascendencia del alma al otro mundo, se puede distinguir como los justos recibirían una vida con toda clase de premios de los hombres y de los dioses, tanto en este espacio, como en el eterno, siendo los más dichosos y felices en todo el cosmos. Autor: Nabih Yussef Sams?n

UNR – Teor?a Antigua (Filosof?a Pol?tica Griega) [1] Ac? entra en cuesti?n la tradici?n de lo que deber?a ser en un plano normativo y no descriptivo, como luego se encargar?a Maquiavelo de poner fin. Esta idea se encuentra m?s clara en "Filosof?a Pol?tica" de Jonathan Wolf. [2] V?ase "Como se filosofa a Martillazos" de Friedrich Nietzsche, Cap. I, P?g. 31, Editorial Longseller. [3] Dato no menor, ya que Plat?n nace en el 427 a.C. y cronol?gicamente es imposible que sus dos hermanos Adimanto y Glauc?n hallan podido estar presentes en una reuni?n presidida por aquel. [4] V?ase la "Rep?blica" de Plat?n, Cap. I, 339b, Editorial Eudeba. [5] Cita tomada y compilada de la "Rep?blica" de Plat?n, Cap. I, 347c-348d, Editorial Eudeba. [6] S?crates frecuentemente, al terminar un dialogo, acostumbraba a confesar su "ignorancia", diciendo: "solo s? que no se nada". [7] V?ase la "Rep?blica" de Plat?n, Cap. II, 359d-360d, Editorial Eudeba. [8] En los tiempos antes de Cristo, la religi?n popular estaba a cargo de los poetas antiguos, quienes con sus f?bulas y leyendas introduc?an en la poblaci?n la creencia de los dioses, el bien, el Hades, el alma, etc. [9] La guerra es ?til para extender el territorio de un Estado o para poner orden interno dentro de este. [10] Poetas como Homero en la "Il?ada", hacen ver a los dioses llorando y pele?ndose entre s?, lo cual Plat?n condena, debido a que los dioses son perfectos y no tienen caracteres humanos. [11] Plat?n cree aqu? que un justo medio ser?a lo m?s acertado. Idea que luego influir? sobre su alumno m?s sobresaliente de la Academia: Arist?teles. [12] De acuerdo con la l?gica tan exagerada de Plat?n, es inconcebible que un guardi?n necesite de otro guardi?n para cuidarse y siendo ?stos de almas justas no deber?an de necesitar m?dicos y jueces, pero en caso de necesitarlos, Plat? n nos escribe sobre como deber?an ser estos actores. V?ase la "Rep?blica" de Plat?n, Cap. III, 403d-404a, Editorial Eudeba. [13] Esta ser?a una mentira para mantener a cada hombre en lo que, en su virtud, pueda realizar. En la historia, los que han querido justificar el "porque los hombres son desiguales" lo han hecho mediante una justificaci?n teol?gica hasta, en el siglo XX, una justificaci?n biol?gica. Ej. Neotomistas expresando que el Rey deb?a permanecer en el poder porque "Dios lo hab?a dispuesto as?", o en Alemania, la justificaci?n Nazi a la desigualdad de los hombres justificada en la gen?tica y el porque era "justa" la dominaci?n de la raza aria. [14] El deber del guardi?n es la de proteger al Estado, y es ese deber la felicidad del guardi?n. [15] Plat?n juzgaba que no conven?a en que existiesen muchas leyes, ello era un claro s?mbolo de debilidad institucional, lo que conven?a eran fijar pocas leyes, pero perfectas y totales. [16] Al tener como inter?s el conocimiento, sea hace un estudioso de la filosof?a (amor al conocimiento), es por medio de este razonamiento que Plat?n comprender?a que el jefe de Estado o gobernante, debe ser fil?sofo, o el fil?sofo debe ser gobernante. [17] Es la primera vez, en la historia de la humanidad, que se versa sobre una igualdad de condiciones entre el hombre y la mujer. Para Plat?n nada impide que, tanto el hombre como la mujer, puedan ejercer las mismas actividades, a?n as?, este progreso en su idea es frenado cuando confiesa que la naturaleza de la mujer es m?s d?bil que la del hombre y prosigue d?ndonos el ejemplo que en la guerra, la mujer tiene que integrar las filas de la retaguardia y no las primeras filas de asalto, las cuales son m?s rudas. [18] Se tiene que tener en cuenta, tambi?n, que el objeto de la ense?anza o la educaci?n plat?nica, no es exclusivamente formar a los guardianes del Estado, sino que con ella se podr? determinar que tipo de alma impera en el individuo y as?, en virtud de su naturaleza, poder constatar de cual clase formar?a parte. [19] V?ase la"Rep?blica" de Plat?n, Cap. V, 456a, Editorial Eudeba. [20] Plat?n, no s?lo se muestra aceptando la posibilidad al homosexualismo, sino m?s tarde aceptar?a la consanguinidad, la fornicaci?n entre t?os y sobrinas o hermanos y hermanas ser?a legitima siempre y cuando el gobernante as? lo vea mejor para el progreso de la raza. [21] Una vez m?s Plat?n nos introduce a su "mentira piadosa", la cual el gobernante para evitar que se produzca malestar en los gobernados, imparte su decisi?n disfraz?ndola de diferentes maneras. Ac?, obviamente se entiende la "decisi?n" del gobernante, siendo ?ste fil?sofo y haci?ndolo ?nicamente en pos de la necesidad y en virtud de su prudencia, siendo obra del bien. [22] En la ?poca feudal, no se pod?a tener sexo sin el consentimiento del Rey, a menos que los actuantes fueran de la nobleza o la aristocracia. [23] Plat?n se mostraba a favor del infanticidio para que no se desvirt?e la raza de los futuros hombres. [24] Esta m?xima se entiende por lo que el hijo de un herrero, por ejemplo, siempre ayudaba a su padre en su trabajo y ?ste le reemplazar?a en dicho oficio. [25] Para Plat?n, la mentira es ignorancia del alma, a menos que los gobernantes lo usen como remedio para mantener el bien entre sus gobernados. En este caso son con conocimiento de causa y las llamar?amos "mentiras piadosas", ya que los gobernantes se valen de estas mentiras a manera de remedios.