Vista previa parcial del texto
¡Descarga mates 1 y más Apuntes en PDF de Matemáticas solo en Docsity!
EL PENSAMIENTO NEGATIVé Acierta mal y pensarás EDICIÓN ESPASA 1D ul RISTOMEJDE EL PENSAMIENTO NEGATIV ÍNDICE Desagradecimientos ......ooococccccccccccacanacnno Página arriba, página abajo .... En vez de Es la primera vez que me pasa. Caigámonos mal Qué quieres ser de mejor .... Corazonarras “. 100 cosas que ya he hecho y que —en teoría— no debe- ría volver a hacer ........ Miedocres .......... Gala número 17 .. Nos mienten ........... Qué mal te leo ....... Callejero de mí Tele mereces Hablando Del Olmo (D... o Escuchas DarataS .....ooooccoococcccccccorn cnc rocas Para estúpidos, YO ....0ooococonoccccconcncn nin Vacaciones en el mal . Fracasco 100 cosas que aún no he hecho y que —algún dia— LONMgO QUe Hacer ...oocccccooccoco cacon rr 129 «Lorena» fel álbuM) .......oooccooococorcnnaroronnnnnr 124 Opinión primavera-VeraNO ...ooocccccocccocccccccco 120 Cuentos de nadas ......oooooooonccconoccocccaroconooo 117 Siempre borde antes que hipócrita . 115 AÑO MÁSIMO Loco ccoo cnc nen 112 Antiayuda para se(ntidmentales ......o.ooooocoooocoooo 111 EE 108 Qué hace una persona como tú en un programa como éste .. Letra huérfana de notas Aúpa, Envidia ..........ooooooooconooronorococa ran Tanto temes, tanto vales 50 razones a bote pronto para seguir usando condón . 84 Di continuidad .....oooooccococccoccccconccccca naco 81 Fe de Tatas ...ooooocccccccococconccca raro r arica 77 Hablando Del Olmo (HD .......o.ooooooocccocccorncroo ro. 74 AutodefinidoS ......oooooccccccccoccccorocacona nano 72 Leo, cruza el «top Manta» -......ooocoocococcocrccrnoo 69 BCN-HRW . 65 Soy idiota 62 HRW-LAX 59 No Me hagas TRÍ ....ooocococccoc cocoa nn 56 LAMESFO cooccoccccccco conca cnncrarrrarrr 54 Leolandia ..... - 51 No leas este capítulo ........oooooocoooccccncarocnnn 48 dl DESAGRADECIMIENTOS AN, el chico que me pegaba en el parvulario. A HP, el que me pegaba en primaria. A EM, que no me pegaba, pero me jodió durante todo el bachillerato. A la señorita C, por comerse los restos de los bocadillos de los alumnos. A APP, por colgarme el diccionario en el tejado. A AS, por dejarme por mi mejor amigo KP. A KP, por quitarme a AS. AJC, IDR, FT y EC, por enseñarme el significado de la palabra traición. Al señor M, por todas esas horas castigado. Al señor R, por hacerme copiar mil veces la palabra pollo. A los numera- rios, por enseñarme que vocación también se podía escri- bir con B. A los retiros, por enseñarme los tipos más varia- dos de soledad. A Bernouilli, por un teorema que me hizo hombre bajo alguna farola de Oxford. A EB, por catearme de segundo a quinto de carrera, eso sí, siempre con una son- risa. A MC, por dejarme sin cumpleaños por hacer unos tex- tos para una marca de bañadores y encima de tío. AJMC, por echarme sin indemnización, haciéndome además creer que era yo el que se iba. A SST, por creerse tan importante en mi pasado como para intentar arruinar mi futuro. A Carl Gustav Jung, por no dedicarse a la arqueología. A Herman Hesse, por avisar que venía el Lobo Estepario. A Kurt Cobain, por salirse antes de que acabase la peli. A los dos rombos, por indicarme el camino a la verdad. A Naranjito, por regalarme esas tardes inolvidables de dibujos animados con peras y plátanos de dimensiones que tardaría muchos años en volver a ver. Al Superhéroe Americano, por perder el manual del traje en el que seguro ponía cómo cargarse al plasta ese del FBI. A Michael Knight, por engordar para hacer de Mitch Buchanan. A Sabrina, por provocar mi primera erec- ción junto a mis padres en Nochevieja. A José María Aznar, por hacernos salir a la calle contra una mentira tan grande como una guerra. Con muchísimo cariño, a todos los que alguna vez me han jodido, a todos los que me joden en la actualidad y a los que se planteen joderme en un futuro, Porque son ellos los que cada día me hacen dar cuenta de la suerte que tengo. Porque sin todos y cada uno de ellos este libro habría sido perfectamente posible, yo creo que incluso mejor. Pero también porque sin ellos no sería posible la amistad ni el amor ni la familia ni nada de todo lo bueno. Es un pla- cer teneros ahí, aunque sólo sea para enviaros de tanto en tanto a tomar por culo. como mínimo, al que lo vaya a leer de cabo a rabo, le sirva de algo. Vamos, que a la mayoría plim. Pero mira, a lo tonto a lo tonto, ya he rellenado un par de páginas más. Perdón, menos. EN VEZ DE En vez de rata arrugada, bebé monísimo. En vez de tiene cara de viejo, se parece a su padre. En vez de no sé si es tuyo, se parece a su madre. En vez de convento de cobro, colegio de pago. En vez de represión, educación. En vez de libre, infantil. En vez de aburrido, mayor. En vez de muy aburrido, adulto. En vez de aburridísimo, maduro. En vez de certificado de pérdida de tiempo, título uni- versitario. En vez de sin salidas, máster. En vez de esclavo, empleado. En vez de incompetente, jefe. En vez de muy incompetente, director. En vez del más incompetente de todos, socio. En vez de nos aguantamos, salimos juntos. En vez de tanto, sólo. En vez de no reflexiones, aprovecha. En vez de no pienses, relájate. En vez de no te relajes, diviértete. En vez de ahora, sólo hasta fin de mes. En vez de te has vendido, te lo has ganado. En vez de nada regalado, todo incluido. En vez de pobres, modestos. En vez de para los que no pueden pagar algo mejor, para todos los bolsillos. En vez de paranoia, prevención. En vez de muertos, bajas. En vez de invasión, ocupación. En vez de expulsados, desplazados. En vez de limpiador de conciencia para países ricos, ayu- da humanitaria. En vez de visión empresarial, misión de paz. En vez de lista de chantajes, hoja de ruta. En vez de movamos las tropas, agotemos las vías diplo- máticas. En vez de endeudados de por vida, en vías de desarrollo. En vez de morbo, suceso. En vez de opinático, informativo. En vez de plató, juzgado. En vez de inminente, presunto. En vez de campaña, querella. En vez de horario comercial, horario infantil. En vez de preguntas pactadas, entrevista. En vez de respuestas idiotas, tertulia. En vez de cuál era la pregunta, debate. En vez de tiranos prescriptores, los más pequeños de la casa. En vez de futuro cliente, joven. En vez de granos de pus, acné juvenil. En vez de tomadura de pelo, training. En vez de algo para pipas, sueldo, En vez de pringao, mileurista. En vez de familia, los tuyos. En vez de barriga sebosa, esos kilitos de más. En vez de celulitis, piel de naranja. En vez de solo, single. En vez de guardián de un pedazo de tu tristeza, ex. En vez de viejo, senior. En vez de decrépito, delicado. En vez de mearse por las esquinas, tener pequeñas pér- didas. En vez de arrugas que parecen grietas, señales del paso del tiempo. En vez de soledad, jubilación. En vez de complejo, cirugía. En vez de animal, hincha. En vez de manada, afición. En vez de tiempo, dinero. En vez de dinero, un libro. Y en vez de un libro... En vez de un libro, esto. una calefacción muy pero que muy alta. Todas las armas listas y cargadas, menos la principal. Sólo aparecer por la puerta, me regala una sonrisa y un libro, El búfalo de la noche de Guillermo Arriaga, valiente títu- lo, si es que lo tenía ahí delante y no lo vi, irónico presagio de una noche de promesas de todo menos cumplidas. Me subo a sus labios y le devuelvo el regalo, En cuanto nos separamos, me juraría a mí mismo que en pocos segundos su escote ha echado raíces. «Perdona, este botón, que se me desabrocha sin querer». La miro fijamente. «Nos quejamos del botón, cuando la culpa suele ser del ojal». Estoy sembrao. Esta noche se cae Madrid. Champán, vamos a darle al champán. Cantidad justa, no vaya a ser que nos pasemos antes de pasarnos. Al terminar el segundo trago ya estamos abriendo la caja de los truenos, En este caso, va a ser más chirimiri. Como debe ocurrirle cada día, su piel acaba humillando al vestido más caro de las rebajas en cuanto lo deja a ras de suelo, arrugado y aver- gonzado de haber estado cubriendo y escondiendo tanta belleza. Las emociones, y cuando digo emociones digo todas las emociones, se crecen a ritmo exponencial. A la mierda el cambio climático, entre estas cuatro paredes el hielo va a convertirse en vapor sin pasar por agua. Y nosotros a lo nuestro. Mis manos han entrado en un parque temático que lleva su nombre, y no saben a qué atracción subirse, por cuál empezar, porque no hay ni que hacer cola. Esta noche se cae Madrid, sí, pero la Comunidad entera. Los astros parece que se alinean, el tipo de la tele me guiña el ojo, los músicos del CD suben de intensidad, y ahí vamos lanzados, sin red de ningún tipo, mis ganas por saciar, mi impotencia por descubrir y yo por gilipollas. Te ahorro los detalles. Corte a diez minutos más tarde. Lo único que se ha caído de Madrid soy yo. Los dos yacemos semisentados, uno a cada orilla de la cama. Entre ella y yo, este mar de vapor que ahora vuelve a ser hielo. Es lo que dicen que tiene la energía, que ni se crea ni se destruye, sólo te transforma. Y a mí la primera crisis de impotencia de mi vida, y algo me dice que no la última, me ha transformado. Yo, que siempre me había reído del Viagra y de todos los que recurren a él, en estos momentos daría mi reino por poder lamer ni que fuera la tinta del prospecto. No es que me preocupe mucho estar sembrando una fama del tipo que va de duro pero que a la hora de la ver- dad se transforma en Marlon Blando. No me he preocupa- do por mi reputación cuando dejaba el pabellón bien alto, no me va a quitar ahora el sueño. Al revés, siempre me han parecido mucho más positivas e interesantes las tesituras en las que, cuando más confiado estás, cuando más te crees tú que tienes el control de las cosas, viene la vida y te pone en tu sitio con una soberana hostia bien dada. Sin embargo, he de reconocer que esta situación tiene un punto que me desborda. No sé si es para que ella no se piense que no me atrae, o por un tema de sensibilidad a mi edad, o quizá por orgullo de ego machito, pero por más que lo pienso, lo único que atino a decir es precisamente lo que no debo decir bajo ningún concepto, ese clásico de «Cariño, te juro que es la primera vez que me pasa». Enseguida echo de menos la existencia de un historial curricular sexual. Algo parecido a un papel que acreditase fehacientemente que la persona con la que te estás acostan- do no sólo reúne los estándares más elevados en cuanto a materia de sanidad europea se refiere (para eso ya están los análisis), sino que además diese fe de que esa misma per- CAIGÁMONOS MAL A continuación intento explicar —con más o menos éxi- to— por qué preferiría no caerte demasiado bien. 1. Porque no quiero nada de ti. Si te fijas, tal como está el patio, el que intenta caerte bien es porque pretende sacar- te algo. Casi siempre, votos, dinero, o tiempo, y muy a menudo, una peligrosa combinación de las tres. George Car- tin decía en uno de sus mejores monólogos que los que buscan aprovecharse de ti suelen hacer énfasis sólo en lo que nos separa: raza, género, religión, procedencia, nivel económico o social, educación, o nacionalidad. Grandes conceptos, entelequias muy pero que muy alejadas de lo que tenemos en común. De hecho, cuanto más alejadas, mejor. Joseph Goebbels, hoy más vigente que nunca, apos- tillaba que «st no puedes con las malas noticias, inventa otras más grandes que las distraigan». 2. Porque quiero que tú y yo nos ignoremos tal como somos. Como explican mucho mejor que yo los psicólogos junguianos, existe un perverso efecto autoaniquilador pro- vocado por la educación y todo lo que ésta relega a la som- bra de cada individuo. Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca. Eso no se piensa, eso se piensa, pero no se dice, eso se puede decir, pero sólo si no lo piensas de verdad. Eso es de mala educación. Eso, de mal gusto. Y de eso, de eso mejor no me hagas hablar. Cómo vamos a ser personas sanas y equilibradas si para encajar y ser queridos por nues- tros padres, amigos y entorno, hemos tenido que eliminar de nuestro carácter todo aquello que les molestaba. Y si al final decidimos no ignorarnos, eso es que nos valemos mucho la pena, el tiempo y el esfuerzo. 3. Porque necesitamos gente que nos caiga mal. Es un lado oscuro y poco agradable de la naturaleza humana, pero que complementa y redondea la capacidad de amar y que- rer de una persona adulta y madura. Ni siquiera Jesucristo cayó bien a todo el mundo, imagínate los demás. Es cierto eso de que hay que tener enemigos a la altura del conflic- to. Y como conflictos los hay de todos los tamaños, si le echas ganas seguro que yo te encajo en alguno. Además, en un país en el que se ha confundido educación, corrección, civismo y respeto, tienes mucho donde elegir. Desde ene- migos muy educados pero nada cívicos, hasta los muy correctos pero con unas faltas de respeto fuera de lo común, e incluso, claro está, los que no son ni educados, ni cívi- cos, ni respetuosos, ni ná de ná, 4. Porque nos define mucho más lo que negamos que lo que aceptamos. En este país, una de las primeras econo- mías del mundo, autocomplaciente, aburguesada, sofisti- cada y sumamente homogeneizada, la diferencia está no en lo que compras, sino en lo que decides no comprar. No está en si tienes o no tienes móvil, sino en cuándo decides