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Asignatura: Protohistoria, Profesor: Picazo Picazo, Carrera: Historia, Universidad: UniZar
Tipo: Apuntes
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Con el fin de introducirse en la asignatura, comenzaremos definiendo algunos términos relacionados:
En cuanto a la cronología y la periodización de la Protohistoria europea podemos distinguir una de uso bastante general para este territorio, la cual dividiríamos en Primera Edad del Bronce (1800 - 1600 a.C.), Bronce Medio (1600 - 1200 a.C.), Bronce final (1200 - 800 a.C.) y Primera Edad del Hierro (800 - 400 a.C.); pero que tiene algunas deficiencias ya que solo es válido para Europa (el POA queda al margen) y posee una serie de desajustes para la zona del Egeo. Para esta labor cronológica en origen se comenzaron usando las cronologías egipcias con el fin de datar los contextos
del Mediterráneo oriental. En cuanto al resto del territorio se tuvo que usar un método indirecto, conocido como Carbono 14. Así pues se hizo necesario el uso de la calibración, método por el cual se podían pasar fechas de Carbono 14 a fechas históricas. La calibración se caracteriza por envejecer las fechas, perdiendo algo de precisión a la hora de datar y creando conflictos entre expertos, a pesar de ser imprescindible para dar edades reales. En esta época, el territorio europeo se caracterizó por una gran regionalización, cuyos grupos tenían unas características únicas muy concretas pero que a su vez desarrollaron ciertas tendencias de carácter general muy similares que heredaron de culturas anteriores propias del Calcolítico y en los que encontraríamos un antepasado común. Los grupos más avanzados que pueden distinguirse de este periodo son:
En cuanto a la clasificación de los modelos de organización socio-políticos, siguiendo las teorías de corte evolucionista de E. Service, podemos distinguir cuatro categorías que van desde la más simple a la compleja:
B. EL NACIMIENTO DEL ESTADO EN EL PROXIMO ORIENTE ANTIGUO
En torno al año 3000 a.C. comienzan a surgir las primeras civilizaciones históricas que se caracterizarían por su composición estatal, dando lugar a confederaciones entre varias ciudades y finalmente a ciudades-estado. Esto fue resultado de un proceso de transformación social y económica que se gestó en el Próximo Oriente y que estuvo ligado a la evolución de las sociedades urbanas. No está claro que hizo surgir estas primeras civilizaciones pero se cree que fue en el VI milenio cuando surgen las aldeas,
el hombre se asienta y comienza a producir. Las causas de esta transformación se agrupan en medioambientales, sociales, culturales, económicas, demográficas e incluso ideológicas. Dependiendo del autor, se dará a unas causas más importancia que a otras. En definitiva lo que se pretende es dar respuesta a dos cuestiones; cómo y por qué ocurre esta transformación.
Pero antes debemos definir el concepto de ciudad; así pues entendemos por ciudad el centro físico donde se reconocen las condiciones de las sociedades urbanas. Sin embargo también se refiere a un tipo de organización compleja y global que debe atender a otras formas de organización. Una ciudad se caracteriza por una población más o menos grande (5000 hab.) que se agrupa en una extensión de tierra concreta en torno a un urbanismo complejo que engloba diversas áreas de carácter público y privado en las que se realizan diferentes actividades de carácter productivo, artesanal, administrativo, al mismo tiempo que ofrece unos servicios y que posee una organización igualmente compleja. Así pues podemos distinguir las siguientes teorías que intentan explicar el origen del Estado:
medio ambiente ya que son necesarias unas condiciones propicias, al mismo tiempo que se ve determinado por la existencia de grupos preliminares con un cierto nivel de tecnología. Este proceso, según Redman, contó con factores determinantes como el aumento demográfico en las zonas más fértiles y productivas, la necesidad de obtener materias primas a larga distancia, una alimentación especializada, una sociedad estratificada con grupos administrativos y el desarrollo de un militarismo que defiendan al grupo. La principales críticas que se hacen a este sistema es la incógnita al por que se decide poblar la zona baja de Mesopotamia, además de cierto determinismo medioambiental y social.
El rasgo que caracterizó a todo el Próximo Oriente durante este periodo es la regionalidad de este espacio. Fue junto a los ríos Tigris y Éufrates donde los diversos grupos culturales se desarrollaron. La colonización de este territorio se produjo desde las tierras altas hacia el centro del valle, asentándose algo más tarde en las tierras bajas. Así, al mismo tiempo que iban poblando la tierra, aumentaba su complejidad socio- económica y su cultura. 3.1. LA ALTA MESOPOTAMIA Este territorio se compone de diversas culturas cuya expansión supone la superposición de sus fronteras, de modo que podemos encontrar poblados propios de una cultura en territorio de alguna de las otras existentes en la zona. Distinguimos: 3.1. CULTURA DE HALAF: Vinculada al alto Éufrates y definida a través de un yacimiento de mismo nombre, Tell Halaf, localizado en el oeste de Siria, fue una cultura que se desarrolló entre los años 5500 – 4500 a.C. En origen se trataba de un grupo que se expandió por el territorio de manera pacífica, llegando a situar sus fronteras al sudeste de Anatolia por un lado y los Montes Zagros por otro. Por el contrario, el final de este grupo, según P. Garrelli, fue violento ya que probablemente desapareció a costa de la expansión de otras culturas de la zona baja de Mesopotamia. Uno de sus rasgos más característicos era la cerámica, que se destacaba por ser de gran calidad, con decoración geométrica y mayormente en colores rojos, negros, cremas o rosados, lo que denota una cocción controlada, siendo posible el uso de hornos. Esta cerámica se realizaba en centros de producción como puede ser el caso de Tell Brak. Esta producción normalmente se ha relacionado con una labor propia de las mujeres. Otro rasgo característico son las figurillas femeninas con rasgos muy marcados que como siempre solían representar deidades femeninas propias de la fertilidad pero que también tenian un carácter funerario. Otro de los rasgos de la cultura de Halaf fue el almacenaje comunitario y la gestión colectiva de los bienes. Así se han encontrado cientos de cretulae, con impresiones de 65 sellos diferentes (marcas de identidad de familias o clanes).
El poblamiento se caracterizaba por la combinación de estructuras rectangulares de diversos tamaños que podían servir como almacén, horno o vivienda con otras denominadas tholos que servirían de vivienda. La disposición y organización del poblado apenas estaba definida, por lo que apenas había diferenciación entre el espacio público y el privado. En resumen se trataba de una comunidad agraria de carácter segmentario que vivía de un producción doméstica y que por tanto aparentemente no había desigualdad, aunque comienzan a observarse algunos rasgos propios.
3.2. CULTURA DE UMM DABAGHIYA: Esta cultura es considerada como una etapa preliminar de la cultura posterior de Hassuna. Al igual que en la cultura de Halaf el nombre de esta cultura proviene del yacimiento principal Tell Umm Dabaghiya y tiene su origen en poblaciones ligadas a un horizonte cultural conocido como PPNB, que se desplazaron desde la península de Anatolia y colonizaron el territorio del norte de Mesopotamia entre los años 6000 - 5500 a.C. Es un poblado de pequeño tamaño en el que diferenciamos dos tipos de estructuras. Por un lado, unas grandes denominadas (barracks) donde se han encontrado restos de animales salvajes y representaciones de escenas de caza de onagros, por lo que se cree que se trataba de centros comerciales dedicados a la caza y el intercambio de pieles. En otro yacimiento cercano se han encontrado edificios similares con proyectiles hechos de arcilla. Mientras por otro lado, encontramos unas pocas estructuras más pequeñas con muros más estrechos y el acceso de entrada en el tejado que servían como viviendas. Además de la caza, practicaban una ganadería y una agricultura muy simple, aunque esto último no se sabe a ciencia cierta ya que algunos de los cereales y semillas encontrados en el yacimiento podrían haber sido importados. Esto sería consecuencia del clima estepario en el que se encuentran, poco propicio para el cultivo. De haberse practicado se trataría siempre de una actividad complementaria. Además este yacimiento se encuentra en medio de una ruta comercial de obsidiana lo que favoreció el comercio de esta cultura.
3.3. CULTURA DE HASSUNA: Esta cultura se desarrolló entre los años 6000 – 5500 a.C. en el norte de Irak y puede verse como continuadora de la cultura anterior. Uno de sus yacimientos de más relevancia es el conocido como Yarim Tepé. Su principal característica era la producción controlada de cerámica de formas geométricas sencillas fabricada en hornos y decoraciones en rojo y marrón. Los asentamientos de tipo aldea o caserío eran abundantes y no existía jerarquía entre ellos. Los poblados se componían de diferentes estructuras aglomeradas sin trazado urbano establecido, fabricadas con tapial, sin un tipo de planta establecido y con varios accesos. No existe una marcada diferenciación entre espacio público y privado, de esto se deduce el desarrollo de actividades varias realizadas de manera comunitaria. Se dedicaban a la explotación de una agricultura de secano siguiendo un modelo comunitario. Predominaba el modelo de producción doméstico, por lo que las alianzas
diferencias entre los miembros del poblado. En los enterramientos adultos destaca uno encontrado apartado del resto y que se caracteriza por su rico ajuar, lo que podría denotar cierto renombre dentro del poblado. En definitiva estaríamos hablando de dos tipos de sociedades según el autor: en primer lugar, Flannery considera que se trata de una sociedad de jefatura; mientras que en segunda lugar, Bernbeck y Frangipane, quienes defienden una sociedad de carácter igualitario, donde a pesar de que se observan unos primeros cambios con respecto a otros grupos de esta época en los medios de producción o la tecnología, estos no se han manifestado a nivel social, donde solo se puede observar un coordinador que servía de representante simbólico o guía espiritual que marca el germen de las sociedades desiguales.
3.2. LA BAJA MESOPOTAMIA Fueron las culturas de esta zona las que culminaron el proceso de transformación hacia las sociedades complejas. Se trata de un ambiente de difícil explotación y los restos que hoy día puedan existir están sepultados por una gran cantidad de sedimentos. Los grupos culturales que podemos encontrar en esta zona son: 3.5. CULTURA DEL OBEID O UBAID: Este grupo cultural se desarrolló entre los años 5200 – 3500 a.C., aunque esta fechas se ponen en duda y hay quien cree que esta cultura se extendió durante un milenio más, es decir, que se desarrolló desde el VII milenio. Recibe el nombre de un yacimiento homónimo, aunque el principal es Tell al Ubaid. El origen de los pobladores se cree que esta en la migración de gente proveniente de la zona de Samarra. Desde entonces comenzó a expandirse territorialmente, algo que fue acompañado de una evolución de esta cultura. Así pues podemos dividir en: Ubaid I y II que se corresponde con el establecimiento en la baja Mesopotamia y Ubaid III y IV que se corresponde con la expansión territorial. La primera etapa se caracteriza por una ocupación de tipo sencillo con viviendas simples que cada vez se vuelven más complejas. Distinguimos un tipo cerámico muy característico que se asemejan a la de Samarra y que se distinguen por estar fabricadas con torno y por su decoración con motivos geométricos y tonos rojizos y oscuros sobre fondos claros. Esta actividad cerámica al igual que en Samarra se trata de una actividad especializada que alcanzaría gran calidad y que llevó a la creación de otros utensilios como hoces o hachas. Esto se debió a la falta de las materia primas usadas comúnmente para fabricar dichos utensilios. Desarrollaron una agricultura de regadío y una ganadería que complementaron con la caza y la pesca. Las posibilidades que ofrecía la ganadería y la agricultura propició un aumento demográfico que conllevó un proceso expansivo hacia el noroeste principalmente. La segunda etapa se caracteriza por un desarrollo que fue acompañado de una rápida urbanización y una expansión que afectó a una amplia franja que va desde el Mediterráneo hasta la meseta iraní y que conllevó la desaparición de culturas como la de Halaf. Esto también dio lugar a la creación de colonias con fines comerciales por toda esta franja. La interacción entre grupos culturales permitió la trasmisión de algunos avances, como es el caso de la cerámica o el tipo de vivienda, y el comercio. Esta
interacción supuso un aumento de la producción, lo que significó un mayor control en las técnicas de regadío y una mayor especialización de la ganadería. Estos rasgos tuvieron consecuencias en el poblamiento, de modo que la concentración en pequeñas ciudades o poblados se intensificó. Los poblados se situaban en zonas favorables para las actividades que desarrollaban y se diferenciaban según el número de habitantes, de modo que distinguimos poblados o ciudades. Poseían un urbanismo más elaborado con zonas residenciales donde las viviendas eran más complejas y se construían en torno a punto central, normalmente compuesto por templos. Por ultimo hay que destacar el poblado de Eridu, con más de 5000 habitantes, donde se distingue una zona central para el templo, zonas residenciales, lugares destinados a la producción de objetos especializados y por ultimo las viviendas de los campesinos. Las viviendas poseían muchas características de las analizadas en la cultura de Samarra, por lo que estaban fabricadas principalmente con adobe y madera y en algunos casos podían tener más de un piso. Junto con las viviendas, otro elemento distintivo del poblado es el templo, que tendían a ocupar una posición central y que poseía una distribución preestablecida, ya que todos contaban con un altar, un pedestal y una entrada mirando al sureste. Es reconstruido en diversas ocasiones, aumentando su tamaño pero conservando las características básicas, llegando a convertirse en una estructura monumental. Así pues se trata de una sociedad que gira en torno al templo y a la gente que cuida o realiza las actividades propias del templo. Esto significa que ya existe un tipo de jerarquización, basada en este caso en un grupo sacerdotal. Tras este se encuentran los grupos más pudientes y que controlan y organizan la producción. Por ultimo estaban aquellos que se encargan de desarrolladas las actividades productivas.
Esta cultura se desarrolló entre los años 3600 – 2900 a.C. y que supuso una continuidad de la cultura del Ubaid. Algunos de los cambios más destacados con respecto al periodo anterior son el uso de algunos avances técnicos como el arado o el carro y distintas innovaciones relacionadas con la fundición del bronce. También surgió un tipo de escritura muy incipiente conocido como precuneiforme. En el ámbito demográfico se observó un notable crecimiento que daría lugar a la formación de ciudades de gran tamaño. Estas incipientes ciudades poseían una organización jerarquizada donde los sacerdotes del templo desempeñaban un papel preponderante. El comercio y las relaciones entre ciudades también se vieron favorecidas, ya que aumentó el comercio de metales preciosos y objetos de lujo que eran acumulados por las capas más altas de la sociedad. Esto dio lugar a la fundación de núcleos fuera del territorio original de Uruk que estaban destinados a asegurar el aprovisionamiento de materias primas. La extensión temporal de la cultura de Uruk, de modo que esta puede dividirse en varias etapas, entre las que podemos destacar:
El termino Edad del Bronce, proviene del primer sistema de periodización usado para datar la Prehistoria, conocido como Sistema de las tres edades, que fue desarrollado en 1816 por Thomsen. Su finalidad era catalogar la colección de artefactos que había en el museo de Copenhague atendiendo a un criterio tecnológico, dividiendo la Prehistoria en una Edad de Piedra, una Edad de Bronce y una Edad de Hierro. Algo después, un discípulo suyo, Worsae, continúo el trabajo de Thomsen, consiguiendo una división más concreta de la Edad de Bronce. Así pues se podía distinguir un periodo antiguo, caracterizado por el rito de la inhumación, y otro reciente, caracterizado por la incineración. A finales del siglo XIX comenzaron a usarse criterios regionales con el fin de realizar sistemas de periodización más concretos. Así podíamos diferenciar zonas como la nórdica, la del Egeo o la centroeuropea. Distinguimos:
En cuanto a la Península Ibérica, el sistema de periodización empleado fue desarrollado en 1949 y se caracterizaba por la división tripartita en la que podemos distinguir Bronce hispano I, II y III, teniendo en cuenta que el primero corresponde con el Calcolítico, el segundo se corresponde con el Bronce pleno y el tercero que se corresponde con el Bronce final. Hoy en día existen varias tendencias entre las cuales podemos distinguir una con influencia anglosajona que opta por retomar los principios de periodización de Worsae y el trabajo de Coles y Harding, de modo que podemos distinguir un Bronce antiguo y otro tardío. Los estudios están enfocados a establecer periodizaciones de la Edad del Bronce europeo basadas en el estudio de los artefactos que permitan definir distintos grupos culturales. La formación de estos grupos culturales europeos son consecuencia de la transmisión y la migración de poblaciones propias del Próximo Oriente. Sin embargo también existe la posibilidad de que las culturas neolíticas y propias de la Edad del Bronce provengan de la evolución de grupos locales. Por otra parte se intenta clasificar a los distintos grupos a partir de características económicas y sociales. Por último, existe un interés por los aspectos simbólicos e ideológicos que hasta el momento se habían tratado con poca profundidad y la incorporación. A partir de la década de los 90 se ha vuelto a las teorías difusionistas para explicar las sociedades del Bronce.
A grandes rasgos la Edad del Bronce se caracterizó por unos artefactos en gran parte metálicos ya sean herramientas como hachas, punzones o sierras, armas como espadas o adornos. También podemos seguir encontrando algunos artefactos líticos con carácter simbólico mayormente pero además podemos encontrar puntas de flecha, puntas de sílex para la hoz o molinos de mano a los que siguen dándose utilidad. Otro componente típico del Bronce es la cerámica a mano de vasos y vasijas con formas carenadas sin decoración pero con superficies pulidas y brillantes que se contrapone a la cerámica vinculada al ámbito oriental (cerámica cordada) y al occidental (cerámica campaniforme). El poblamiento del territorio estuvo caracterizado por la aparición de los poblados fortificados en altura, de gran extensión y con poblados más pequeños alrededor dependientes de este. Tanto los principales como los dependientes vivían de la agricultura, para lo que dedicaron una mayor inversión al cuidado y producción de la tierra. Esto hizo necesario una mejora en los utensilios relacionados con las actividades agrarias y la introducción de animales de carga y tiro. Otro fenómeno relacionado fue el desarrollo de artesanía especializada como pudo ser la producción de objetos metalúrgicos (armas, herramientas, objetos de lujo). También se produjo un desarrollo del comercio y las comunicaciones con áreas relativamente alejadas. Estas circunstancias confluirían en diferentes grados según la zona dando lugar a sociedades de tipo jefatura. El trabajo metalúrgico a lo largo de la Edad del Bronce se desarrolló y se expandió por toda Europa lo que supuso la evolución en la fabricación ya sea en su forma, elaboración o en su composición. Esta evolución dio lugar a objetos más eficaces y
aparecían interestratificadas que se prolongaban varios kilómetros. Era un extenso complejo con actividades relacionadas con la extracción y la transformación y una vida que se prolongó durante mil años. La zona se explotaba a partir de zanjas (Pingen) a través de las que se alcanzaban las betas para luego seguirla. Para extraer se usaban una especie de palancas fabricadas en asta de ciervo o madera que recibían el nombre de pico de minero, unas pequeñas piedras con forma oval y una entalladura en el centro que servía como martillo y unas piezas metálicas de bronce con un orificio para el mango y que se podrían usar como picos. El trabajo en esta explotación era duro y peligroso, por eso se cree que esta actividad era desempeñada por personas desfavorecidas o con una condición servil de cualquier edad (niños). Una vez extraído el mineral se realizaba un primer procesado que consistía en triturar la roca y proceder a su lavado, para lo que se utilizaban unas cajas de madera, después se procedía su transformación mediante técnicas como el tostado, que eliminaba la mayor cantidad de azufre y favorecer la oxidación para facilitar la fundición, o reducción, para lo que el material se trituraba y se introducía mezclado con cuarzo o ceniza en hornos con carbón vegetal como combustible, tras esto el cobre queda depositado en el fondo, este se podía volver a triturar y fundir con el fin de depurarlo cada vez más hasta que finalmente se obtiene un cobre que se introduce en el fondo del horno en vasijas que le dan una forma peculiar (plano-convexo) que da lugar a los lingotes. La forma de estos lingotes podía variar según la zona donde se produjesen. Una vez conseguidos los lingotes se echaban sobre crisoles puestos en hornos hasta que el cobre se vuelve líquido y se vierte sobre moldes de dos piezas que contienen la forma del útil que desee hacerse para luego eliminar los posibles resto y finalmente pulir y abrillantar.
El amplio espacio del que se compone el ámbito europeo permite hablar de distintas zonas o regiones, las cuales poseen un origen, unas características y un desarrollo propios. Distinguimos: 3.1. EL EGEO Y LA GRECIA CONTINENTAL:
El mundo del Egeo hace referencia tres ámbitos que comparten rasgos comunes y que se corresponden con la Grecia continental, las Cicladas y la isla de Creta. Esta zona se caracteriza por su precocidad ya que sus tres periodos, Bronce Antiguo (3200 - 2000 a.C.), Bronce Medio (2000 - 1600 a.C.) y Bronce Final (1600 - 1200 a.C.) se dieron mucho antes aquí que en el resto del continente. Dentro de estos periodos se distinguen diferentes fases. La cronología es más precisa que para el resto del continente debido a la gran variedad cerámica reconocida en la zona, así como a su rápida evolución y a la conexión con cronologías históricas construidas en ámbitos próximos con el que el Egeo está conectado (Mesopotamia y Egipto). El uso del Carbono 14 no ha modificado significativamente la cronología egea pero la ha matizado en alguno de sus periodos generales. 3.1. LA CULTURA MINOICA: El Minoico antiguo (3200 – 2000 a.C.) en el ámbito cretense también recibe el nombre de periodo prepalacial. Durante este periodo, Creta no difiere de las tendencias
culturales, sociales y económicas que se dan en el continente y es a partir de la etapa final cuando comienza a observarse auténticos cambios. Esto fue a causa de un aumento y concentración de la población en un mismo núcleo, que inicialmente se caracterizaban por ser pequeños y sin métodos defensivos con incipientes edificios monumentales. También destacaba la cerámica tipo Vasiliki con superficies bruñidas con manchas negras o rojizas (flameadas) a las que daban forma de tetera. Otro rasgo distintivo era la evolución de los ritos funerarios y las tumbas que se realizaban fuera de los poblados ateniendo a tradiciones anteriores, por lo que se usaban cuevas, cistas, tholos y tumbas- casa (construcciones rectangulares con varias dependencias que pueden encontrarse próximas a otras o aisladas). También se podían usar larnax o pithos para contener al difunto. Estos enterramientos iban acompañados de ajuares lujosos de los que se pueden destacar sellos. El Minoico medio (2000 – 1600 a.C.) en el ámbito cretense también recibe el nombre de periodo protopalacial. Durante este periodo Creta siguió proyectando un desarrollo demográfico que favorecería la expansión hacia las zonas más occidentales de la isla, lo que supondría el aumento y la aparición de los núcleos de población, los acabarían convirtiéndose en los primeros palacios. Los más conocidos de esta época fueron Cnosos, Malia, Phestos y Zakros. En general las hipótesis de cómo se desarrollaron estos sistemas giraron en torno a una serie de factores:
escaleras. El desarrollo palacial también conllevó la construcción de una serie de edificios complementarios junto al palacio que contribuyó a ese carácter lujoso. Las ciudades, como es el caso de Cnosos o Gournia, también experimentaron un crecimiento y desarrollo que se distinguió por un urbanismo muy bien definido con calles empedradas, edificios centrales o pequeños palacios integrados en la trama urbana que se identifican por los muros más gruesos, villas o casas de campo, entre las que destaca la de Hagia Triada, que reproducían a escala la distribución y características de los palacios. Estas villas podían funcionar como palacios de segundo nivel, por debajo del palacio central. Los diversos tipos de asentamientos son muestra de la jerarquización y la estratificación de la sociedad, de modo que en la cumbre estaba el palacio con el rey- sacerdote a la cabeza, después estarían las grandes residencias para la nobleza compuesta por altos dignatarios del poder político, militar o religioso, tras esta estarían las casas grandes o las viviendas corrientes para individuos que desempeñaban actividades artesanales o de comercio, donde se han encontrado tablillas escritas en Lineal A, y por último en la base de la pirámide las casas corrientes de gran tamaño para las personas más humildes, aunque pueden encontrarse algún objeto destacable (cerámica), por lo que el nivel de riqueza de estas personas era aceptable, a pesar de tener que afrontar el pago de algún impuesto. A pesar de la existencia de estas clases sociales tan diferenciadas no existen muestras de conflictos entre clases. Si hay algún signo de conflicto que no afectaba a toda la sociedad sino que solo afectaba a las clases altas, ya que algunos palacios principales la capacidad de almacenaje se reduce en favor de la capacidad de algunas villas. Esto se ha interpretado como una pérdida de poder en favor de la nobleza que cada vez intentaba adquirir un estatus más relevante y explicaría el declive de algunos de estos palacios, como el de Malia. El caso contrario puede observarse en Cnosos del que se puede deducir de un aumento del poder central, de modo que la ciudad tomaría un papel preponderante en el control de la isla, lo que justificaría cierto aumento del militarismo de la sociedad que demuestra la presencia de las torres de defensa a lo largo de los caminos. Este periodo de esplendor de la cultura minoica también estuvo caracterizado por la expansión marítima, aunque no existen muchos casos de fundación de colonias, ya que estuvo basado en el emplazamiento de emplazamientos con carácter comercial que les asegurasen las rutas comerciales y la llegada de productos. El tipo de barco empleado en esta época se caracterizaba por su sencillez. Los lingotes de cobre denominados piel de toro o de buey (Ox Hide) tenían un peso estandarizado, por lo que se ha creído que podría tratarse de un tipo primitivo de moneda. Las transacciones comerciales quedaban plasmadas en tablillas escritas en Lineal A, cuyos símbolos se caracterizaban por ser menos realistas y de los que solo se han identificado algunos como los vegetales o los numerales. Estas tabillas se han encontrado en Creta, algunas islas del Egeo e incluso en Anatolia. La cerámica, denominada palacio, de este periodo se caracterizaba por las formas cerradas con motivos florales y marinos con colores oscuros sobre fondos claros. Otro elemento llamativo eran los sellos fabricados en oro con motivos que representan actividades religiosas donde el papel principal lo ocupa la deidad alrededor del cual estaban las sacerdotisas. También destacaban otros elementos llamativos como la ofrenda de opio, un elemento tipio en algunas estatuillas.
Este periodo de los segundos palacios terminó de manera brusca en torno al año 1470 a.C., momento en el que se registraron una serie de destrucciones en los palacios principales y en algunos centros menores. Estas destrucciones pudieron ser resultado de la erupción de la isla de Thera, pero este suceso estaba demasiado alejado en el tiempo y no se cree posible, así pues es más probable que estas destrucciones fuesen selectivas y que afectaron a las zonas nobles únicamente. Estas destrucciones fueron resultado por una parte de los conflictos internos entre el palacio de Cnosos y la nobleza vinculada a los centros menores que competían por el poder a partir de los cuales se produjo una expansión militar desde Cnosos con el fin de demostrar su poder en la isla; y por otra parte como resultado de la invasión micénica venida del continente que se justificaría dado que en este momento los rasgos típicos (Lineal B, ajuares, tumbas) de esta civilización se extienden por la isla (esta teoría no es concluyente). En cualquier caso a partir de este momento se inauguró una nueva etapa que se conoce como de los Terceros Palacios que coincide con el Minoico reciente (III) en el que Creta se vio influenciada por la cultura micénica, perdiendo parte de su personalidad. Este periodo finalizo hacia el 1370 a.C. momento en el que se produjo la destrucción de Cnosos, pasando el protagonismo a la civilización micénica en el continente.
3.2. LA CULTURA MICÉNICA: Vinculada al continente se caracterizaba por tener sus fortalezas en la zona del Ática y del Argólida, esta civilización se desarrolló entre el año 2000 y el 1200 a.C. aunque la expansión micénica se inició hacia el año 1700 a.C. y duro hasta el 1400 a.C. Algunos de los asentamientos del Heládico Medio comenzaron a caracterizarse por los sistemas defensivos que rodeaban los edificios más importantes de la ciudad vinculados a las elites. El ámbito funerario y los enterramientos en esta cultura eran sencillos en un su mayor parte, aunque hay algunos que estaban recubiertos con piedra en los que se encuentran varias generaciones de la misma familia, la mayoría hombres, aunque puede encontrarse alguna mujer y algún niño que están acompañados con cerámica, armas y objetos de lujo hechos de oro y que estaban realizadas para personas destacadas. Otras tumbas se encuentran dentro de la ciudad, las cuales se caracterizan por ser fosos reforzados con cámaras de madera con postes cubiertas con un túmulo y rematadas con una estela que pertenecían a personajes cuyos ajuares estaban compuestos por armas y todo tipo de objetos de lujo hechos de oro (mascaras, joyas, agujas, elementos traídos de Egipto, etc.). Como en las tumbas situadas fuera de la ciudad, la mayoría de los individuos enterrados aquí eran hombres que desarrollaron una actividad física importante y que murieron jóvenes, que además en algunos casos murieron por causas violentas. También hay algunas mujeres, en el caso de una de ellas tenia procedencia extranjera, lo que podría explicarse mediante la existencia de matrimonios políticos. En las etapas posteriores estas tumbas se ligarían a linajes específicos que darían paso a las tumbas de tipo tholoi. La estructura social de esta civilización se caracterizaba por estar muy jerarquizada con un rey (wanax) a la cabeza, seguido de una nobleza ligada a centros territoriales con estructura de tipo feudal con respecto al rey, después estaban los campesinos dedicados a la actividad agrícola y que tributaban y esclavos o personas con condición servil en la