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Este documento aborda el tema del bilingüismo en niños con trastorno de espectro autista (tea), investigando cómo el bilingüismo afecta su desarrollo lingüístico y cognitivo. El autor examina la situación entre el bilingüismo y el autismo, si el tea provoca un retraso o dificulta el desarrollo de una segunda lengua, y realiza una comparación de las habilidades lingüísticas entre monolingües y bilingües que padecen el tea.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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El término “bilingüismo” hace referencia al conocimiento y uso de dos lenguas; sin embargo resulta difícil determinar a qué personas aplicarlo. Pero, por lo que sabemos en la actualidad, el bilingüismo conlleva costes y beneficios; por ejemplo los bilingües deben emplear y manejar dos lenguas, mientras que los monolingües sólo emplean una, lo que resulta más fácil para éstos; no obstante, un gran beneficio para los bilingües es el hecho de poder comunicarse a través de dos lenguas, mientras que los monolingües sólo se deben conformar con una, y con las consiguientes limitaciones. Vivir en un entorno bilingüe, claramente favorece al desarrollo del niño a comunicarse mediante dos idiomas/lenguas; siempre y cuando no exista un factor que impida que eso se lleve a cabo, como por ejemplo una discapacidad del lenguaje. En este trabajo me propongo investigar sobre cómo el bilingüismo afecta a niños que padecen el Trastorno de Espectro Autista (TEA). Para investigar este tema, hablaré primero sobre la situación que existe entre el bilingüismo y el autismo, por consiguiente me centraré en desarrollar si el TEA provoca un retraso o dificulta el desarrollo de una segunda lengua, y por último, realizaré una comparación de las habilidades lingüísticas entre monolingües y bilingües que padecen el Trastorno de Espectro Autista.
2. CONTENIDO El autismo, según la Confederación Española de Autismo (FESPAU), es una alteración que se da en el neurodesarrollo de competencias sociales, comunicativas y lingüísticas y, de habilidades para la simbolización y la flexibilidad. Los trastornos del espectro autista se caracterizan por déficit de desarrollo en la socialización y comunicación y la presencia de conductas restringidas y repetitivas. La mayoría de los médicos (pediatras) y los educadores recomiendan a los padres de familia a no optar por el bilingüismo porque existe la noción de que es muy complicado para los niños aprender una segunda lengua, cuando esto podría causar retrasos en el desarrollo del lenguaje; entonces prefieren criarlo en un ambiente monolingüe, pensando que es lo más correcto. Teniendo en cuenta esta concepción arraigada entre los profesionales, en primer lugar examinaré si estas “creencias o dichos” son verdaderas o falsas. Es importante destacar que casi no hay datos publicados para guiar a los profesionales y los padres en la toma de decisiones sobre el bilingüismo para niños con trastorno del espectro autista. Una característica clave del TEA es el retraso en el lenguaje, por lo tanto, el desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo nos sirve para identificar los trastornos del espectro autista. (S. Park, 2014). Los trabajos de Yu (2009; citado en Park, 2014) muestran que los padres bilingües (chino-inglés) preferían hablar un único idioma (generalmente el inglés) con su hijo debido a que la mayoría de padres no deseaban aumentar el retraso de sus niños en el habla, consideraban el bilingüismo como un objetivo difícil de alcanzar. Esta idea de Yu de que los padres de familia deben hablar un único idioma proviene de los trabajos de Baron-Cohen y Staunton (1994; citados en Park, 2014) en el que encontraron que los niños con autismo tendían a adoptar las pautas de habla de sus madres más que la de sus compañeros, indicando así que el uso del lenguaje de las madres podría ser crítico para la adquisición y el desarrollo del lenguaje en los niños con TEA, por ello los profesionales recomiendan a los padres bilingües a hablar sólo un idioma (preferentemente, el inglés) en la crianza de su hijo con autismo. Sin embargo, Kremer-Sadlik (2005; citados en Park, 2014) realizó un estudio etnográfico de cuatro niños autistas, en el que los médicos
decidieron exponer al niño con autismo, tanto fuera como dentro del hogar, al mismo idioma. Los médicos prefirieron que los padres bilingües del estudio hablasen con el resto de su familia en la lengua materna y con el niño autista en inglés. Todo esto provocó que los niños perdieran valiosas oportunidades de participar socialmente en actividades con su familia debido a que mientras, por ejemplo, sus padres hablaban con su hermano mediante la lengua materna, él no podía participar/interaccionar porque no entendía el idioma. Este estudio dio como resultado que para los niños con TEA, el bilingüismo es un potente acceso a un mayor desarrollo de habilidades sociales y emocionales. Los trabajos de Kremer-Sadlik (2005); Wharton y col.,(2000); Yu (2009) mencionados en Park (2004) llegaron a la conclusión que desarrollar habilidades bilingües en niños con TEA de familias bilingües es esencial para la comunicación con los padres, la formación de identidades étnicas y la mayor oportunidad de interacción social dentro y fuera del hogar. En segundo lugar, averiguaremos mediante la revisión de estudios llevados a cabo, si el bilingüismo en niños con TEA provoca un retraso real en el desarrollo lingüístico y cognitivo. Diversas investigaciones demuestran a través de los estudios realizados que el bilingüismo no provoca retraso en el desarrollo del lenguaje en los niños con TEA. Por ejemplo, un estudio realizado por Hambly y Fombonne (2012) obtuvo que los niños autistas bilingües en comparación con sus padres monolingües mostraban la inexistencia de diferencias respecto las habilidades de comunicación receptiva y expresiva, así mismo, en las habilidades socio- comunicativas. Otro estudio, ejecutado por Peterson et al.(2012), demostró que el dominio de vocabulario era igual en ambos idiomas. Entonces puedo concluir, que el conjunto de estos dos hallazgos, y otros no citados aquí, indican que la exposición de una segunda lengua a un niño con autismo no produciría un retraso en su desarrollo del lenguaje, en comparación con un niño autista monolingüe. Aún falta mucha búsqueda sobre el impacto del bilingüismo en el desarrollo de las habilidades del lenguaje en los niños con autismo porque muchos piensan que criar un niño bilingüe con TEA seria algo terrible debido a que retrasaría mucho más su lenguaje, optando así, a criar a su hijo con un único idioma. Finalmente, respondiendo al primer objetivo planteado, un niño con TEA es capaz de convertirse en un niño bilingüe. En tercer lugar y por último, el siguiente objetivo es buscar/investigar si existen diferencias en las habilidades lingüísticas entre los niños bilingües y monolingües con el trastorno del espectro autista (TEA). Según podemos leer en el trabajo de Valicenti-McDermott et al.: “Los niños bilingües y monolingües producen sus primeras palabras aproximadamente a la misma edad (de 12 a 13 meses) y las tasas de adquisición de vocabulario y distribución de categorías léxicas generalmente están dentro del rango reportado.” (Valicenti-McDermott et al., 2012). Entonces, la adquisición y el desarrollo del lenguaje, tanto en bilingües como en monolingües, sigue un patrón similar; lo que averiguaremos es si ese patrón similar es constante cuando los niños padecen el autismo. McDermott et al. llevaron a cabo un estudio en el que se comparaban niños monolingües y bilingües (inglés-español), ambos con TEA; con el objetivo de visualizar si existían diferencias en las habilidades de comunicación receptiva y expresiva. Las características de la comunicación expresiva del lenguaje incluye el número de palabras reportadas / observadas, la presencia de combinaciones de palabras, arrullo, balbuceo y vocalización; mientras que el lenguaje receptivo incluye, por ejemplo, si el niño contestó a su nombre, respondió “no” y si siguió las órdenes con o sin gestos. También midieron los medios comunicativos de los lenguajes que implicaban los gestos, la expresión facial, el contacto visual, apuntar y fingir. Después de pasar las pruebas a los niños, los resultados obtenidos reflejan que no hay diferencia en el lenguaje expresivo de los niños bilingües y monolingües con TEA, y
Shinnar, S. (2013). Language differences between monolingual English and bilingual English- Spanish young children with autism spectrum disorders. Journal of Child Neurology , 28 (7), 945-948.
spectrum disorders. International Journal of Language & Communication Disorders , 47 (1), 52-64.
and implications. Nys Tesol Journal , 1 (2), 122-129.
diagnosticados con Trastornos del Espectro Autista. Revista Chilena de Fonoaudiología , 14 , 33-44.