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Asignatura: Economia del Trabajo, Profesor: , Carrera: Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Universidad: UDC
Tipo: Apuntes
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En el capítulo anterior, analizamos la influencia de los Sindicatos en los salarios y los niveles de empleo de los mercados de trabajo. En este capítulo vamos a centrar nuestra atención en otra importante institución: el Estado, y las distintas formas que influyen en los salarios y el empleo de toda la economía. Así podremos ver como el estado interviene directamente en el mercado de trabajo dictando diversas leyes y normas que condicionan el resultado en lo que se refiere a los niveles de empleo y salarios.
El Estado es el más importante empleador o patrono de algunos tipos de trabajadores, pues contrata militares, abogados y economistas, trabajadores postales, guardas forestales, maestros, bomberos, etc.. El empleo público ejerce demandas directas a la capacidad productiva del país, pues cuando el Estado emplea trabajadores, éstos ya no están disponibles para producir otros bienes y servicios.
El empleo público creció en términos absolutos entre 1977 y 2006, aunque este incremento no se ha producido en todos y cada uno de los años. Son las Comunidades Autónomas las que mayor crecimiento han registrado durante todo el período considerado, en especial, durante los últimos diez años. Este crecimiento se debe en gran medida a los procesos de transferencia de competencias de la Administración Central. Las Administraciones locales, por su parte, muestran un ligero incremento del empleo hasta 1991, seguido de una estabilización hasta 1995 y, a partir de ese año, se observa un continuo aumento hasta
Un aspecto importante que se debe tener en cuenta al comparar el sector público con el privado es el relativo a los salarios percibidos en ambos sectores. En España el salario neto medio por hora de los trabajadores del sector público (incluidas las empresas públicas) era de 1.350,90 € al mes en 2001, mientras que el de los trabajadores del sector privado era de 1.046,23€ en promedio. Sin embargo, ese valor medio no descuenta la influencia de factores como las diferencias en cuanto al nivel de estudios y el grado de experiencia, ni tampoco otras características demográficas, como el sexo o la edad. La comparación correcta entre el salario del sector público y el del privado, exige que se efectúen las correcciones oportunas para tener en cuenta esas diferencias.
Los estudios existentes revelan que la diferencia a favor de los trabajadores del sector público ha disminuido considerablemente desde mediados de la década de 1970.
Otros estudios también indican que la diferencia salarial ha variado por niveles de cualificación desde la década de 1970. La diferencia salarial a favor del sector público ha aumentado en el caso de los trabajadores poco cualificados, pero ha disminuido en el de los muy cualificados.
Hernanz observa que los trabajadores de las empresas privadas con contrato temporal reciben unos salarios medios por hora inferiores en un 13% al de los trabajadores con el mismo tipo de contrato en empresas públicas (excluidas las Administraciones Públicas). Sin embargo, no encuentra diferencias significativas entre ambos tipos de empresas en cuanto al salario de los trabajadores que tienen un contrato indefinido.
El gasto público no salarial influye en los salarios y en el empleo. Este gasto es significativo y adopta dos formas:
1) La compra de bienes y servicios del sector privado
2) Las transferencias y subvenciones.
Las compras del Estado comprenden la adquisición de artículos como procesadores de textos, tanques, suministros médicos, libros de texto, autobuses, submarinos, clips, muebles y satélites meteorológicos. Este tipo de gasto público crea una demanda derivada de determinados tipos de trabajadores del sector privado. En algunos casos, crea demandas de trabajo que, de lo contrario, no existirían –o al menos no serían tan grandes- en ausencia de Estado. Cabría esperar que esas variaciones de la demanda afectaran a los niveles de salarios y de empleo de equilibrio.
Los gastos del Estado en nóminas y bienes y servicios del sector privado tienen una característica en común. Ambos son exhaustivos , es decir, gastos que absorben recursos, en el sentido de que conllevan el empleo de trabajo y otros recursos económicos. En cambio, las transferencias y las subvenciones no son exhaustivas porque, como tales, no absorben directamente recursos ni generan producción. Más concretamente, las transferencias –como las pensiones de jubilación, el seguro de desempleo y la asistencia social- transfieren meramente, como su nombre indica renta del Estado a los individuos y a las familias. Los beneficiarios no realizan en ese momento ninguna actividad productiva a cambio; por lo tanto, las transferencias no son exhaustivas. Asimismo, las subvenciones son transferencias a empresas, instituciones u hogares que consumen o producen un producto o servicio específico.
Aunque las transferencias y las subvenciones no agotan o absorben directamente trabajo u otros recursos, sí alteran la estructura de la demanda total de la economía y, por lo tanto, afectan a las demandas derivadas de determinados tipos de trabajo.
Las transferencias y las subvenciones, además de influir en la demanda de trabajo, también influyen en la oferta a corto y largo plazo. Recordemos que cuando analizamos la oferta de trabajo del individuo en el Capítulo 2, vimos que las transferencias generan un efecto-renta que tiende a reducir el número óptimo de horas de trabajo ofrecidas por el beneficiario. En otras palabras, la renta procedente de transferencias induce al beneficiario a comprar más bienes y servicios normales, incluido ocio.
Las transferencias y las subvenciones también influyen en las decisiones de oferta de trabajo a largo plazo (revisar el capítulo 4). Por ejemplo, la existencia de trasferencias en metálico y en especie pueden reducir los incentivos para invertir en capital humano.
No obstante, no todos los programas de transferencias y subvenciones reducen la oferta de trabajo a largo plazo, ya que los que reducen el coste privado de invertir en capital humano producen exactamente el efecto contrario. (Por ejemplo, el Estado concede becas a muchos estudiantes universitarios. Estas subvenciones reducen el coste privado de invertir en educación universitaria, lo que eleva la tasa personal de rendimiento de este tipo de capital humano. Como consecuencia directa, aumenta la oferta de trabajo a largo plazo en algunos mercados de trabajo muy cualificado y profesional. Sabemos, además, que las
La existencia de bienes y servicios suministrados por el Estado puede reducir la oferta individual y global de trabajo de la economía. Cuantas más posibilidades haya de sustituir bienes privados por bienes públicos, mayor es la reducción de la oferta de trabajo.
El Estado debe recaudar impuestos para suministrar los bienes públicos en cuestión y esos impuestos también pueden afectar a la oferta de trabajo.
La renta procedente de sueldos y salarios representa en la mayoría de los países entre 2/3 y ¾ de la renta nacional. Dado que una elevada proporción de esta renta está sujeta al impuesto sobre la renta de las personas, es especialmente importante valorar la influenza de este impuesto en los mercados de trabajo.
Dada la elasticidad de la demanda de trabajo, la influencia del impuesto sobre la renta de las personas en los salarios y en el empleo depende principalmente de la elasticidad de la oferta de trabajo.
La curva de oferta de trabajo del gráfico (a) es perfectamente inelástica, lo que indica que los trabajadores no cambian colectivamente su grado de participación en la población activa en respuesta a las variaciones de los salarios. En el gráfico (b), la curva de oferta de trabajo muestra una cierta elasticidad; los individuos elevan colectivamente su oferta de horas de trabajo cuando sube el salario y la reducen cuando baja.
Las curvas de demanda de los dos gráficos son idénticas y reflejan los salarios antes de impuestos y las correspondientes cantidades de trabajo que desean emplear las empresas. Las curvas D, se encuentran por debajo de las curvas convencionales de demanda de cada gráfico y muestran los salarios después de impuestos tal como los ven los trabajadores. El impuesto progresivo sobre las ganancias procedentes del trabajo hace que las rentas de salarios después de impuestos giren en sentido descendiente de D a Dt en la cantidad del impuesto por hora de trabajo.
Si la curva de oferta agregada de trabajo de la economía es perfectamente inelástica como en (a), el impuesto sobre la renta de las personas –medido por la distancia vertical comprendida entre D y Dt - no afectará al salario de mercado (9€), pero reducirá el salario después de impuestos en la cuantía del impuesto por hora. Si la curva de oferta de trabajo muestra una cierta elasticidad, como en (b), el impuesto reduce la cantidad ofrecida de horas de trabajo y eleva el salario de mercado antes de impuestos, en este caso de 9€ a 10€. Dada la demanda de trabajo, cuanto mayor es la elasticidad de la oferta de trabajo, mayor es la subida del salario y mayor la reducción del empleo provocada por el impuesto.
Influencia de un impuesto sobre la renta de las personas en los salarios y el empleo
Veamos el cuadro (a): El salario y la cantidad de trabajo de mercado de equilibrio antes de impuestos es de 9 € y 6 unidades ( punto a). Sin embargo, una vez introducido el impuesto, los trabajadores reciben 7,2 € (punto b), pero como la oferta es totalmente inelástica, al IRPF no afecta a la cantidad colectiva de trabajo ofrecido, por lo que los trabajadores soportan toda la carga del impuesto, por lo que podemos decir que: Si la curva de oferta de trabajo es perfectamente inelástica, los trabajadores no podrán trasladar el impuesto a sus empresarios y éste no afectará ni al salario de mercado ni al empleo de equilibrio.
Vamos a ver ahora el cuadro b: y podemos decir que manteniéndose todo lo demás constante, si la curva de oferta total de trabajo tiene pendiente positiva, un impuesto sobre la renta de las personas reduce la cantidad ofrecida de trabajo, eleva el salario y reduce el empleo. Dada la elasticidad de la demanda, cuánto más alta es la elasticidad de la oferta, mayor es la proporción del impuesto sobre la renta que recae en los empresarios en forma de una subida del salario de mercado.
Un impuesto sobre la renta de las personas desplaza la renta de salarios después de impuestos en sentido descendente a Wt y puede provocar un aumento o una disminución de la oferta óptima de horas de trabajo por parte de una persona. En el caso de Sánchez (a), el efecto- sustitución provocado por el impuesto es superior al efecto- renta, lo que provoca una disminución del trabajo de h1 a h2. En cambio, en el caso de Juárez, el efecto-renta es superior al efecto-sustitución, por lo que aumentan las horas de trabajo de h1 a h2. La influencia global del impuesto en la cantidad ofrecida de trabajo es indeterminada.
Los efectos del impuesto sobre la renta son similares a los de una reducción del salario: ambos reducen el rendimiento efectivo de una hora de trabajo y la renta total neta generada por un número cualquiera de horas de trabajo. El impuesto produce un efecto-renta y un efecto-sustitución que actúan en sentido contrario. El impuesto, reduciendo la renta en cualquier nivel de trabajo, reduce el consumo de todos los bienes normales, incluso el ocio, por lo que aumenta el incentivo para trabajar (el efecto-renta). Pero el impuesto también reduce el rendimiento neto del trabajo o, en otras palabras, reduce el coste de
Influencia de un impuesto sobre la renta de las personas en la oferta de trabajo del individuo
contrarrestar cualquier esfuerzo laboral adicional generado por el efecto-renta provocado por la introducción del impuesto. De ser así, sólo subsiste el efecto-sustitución y el resultado global puede ser una reducción de la cantidad ofrecida de trabajo.
Muchos economistas han tratado de medir la fuerza relativa del efecto-renta y del efecto-sustitución y estimar así la elasticidad de la oferta agregada de trabajo de la economía. La tarea de concebir estos estudios de tal forma que tengan debidamente en cuenta los numerosos factores intercorrelacionados que influyen en la conducta de la oferta de trabajo es extraordinariamente compleja difícil. El éxito de los estudios existentes en el logro de esta tarea ha suscitado algunos debates, por lo que los resultados deben considerarse con cautela.
Los estudios observan en general, que agregando distintas curvas de oferta de trabajo de individuos, se obtiene una curva de oferta global que es sumamente inelástica. En todos los países occidentales, incluida España, la mayor parte del impuesto sobre la renta recae directamente en los trabajadores. Por lo tanto, el impuesto produce un efecto neto mínimo en el esfuerzo laboral, el salario de mercado y el empleo de equilibrio.
Fin del tema 11